El Sotillo se levantó para ser morada eterna

En el dolmen de El Sotillo se recuperaron trece individuos, uno de ellos procedente del Cáucaso, y un rico ajuar, del que cabe citar instrumentos fabricados en sílex que encajan dentro del final del Neolítico (4800 años).

Jose-Lobo
Jose-Lobo-2

FOTOS del dolmen de El Sotillo antes de la restauración. (Pedro Jose Lobo).

El conjunto de dataciones señala una ocupación del sepulcro en tres etapas diferentes que comprenden el Calcolítico -unos 4.200 años- , la Edad del Bronce -unos 3300-. y una última inhumación durante la Edad del Hierro, de hace 2740 años.

Como el resto de los dólmenes de Rioja Alavesa, es importante que imaginemos cómo lo construyeron. Y el respeto que tuvieron quienes lo levantaron con el propósito de servir como morada eterna, como recuerdo y testimonio de que ellos hoyaron y amaron a esta tierra antes que nosotros.

Tierra de Dólmenes (VI)

De El Sotillo llama poderosamente la atención que uno de los individuos enterrados –según el estudio de ADN realizado en la Universidad norteamericana de Harvard-, datado de la época del Bronce, posee el haplogrupo del pueblo Yamna, originario de la región del Caspio o del Cáucaso.

jinetes-yamna

JINETES yamna, en una publicación que los define como “violentos, curiosos y patriarcales”.

No significa que aquella persona viniera desde el Caspio hasta el Mediterráneo, y de ahí a Rioja Alavesa, recorriendo a pie unos 3000 kilómetros, sino que en diferentes migraciones gentes del pueblo Yamna emprenderían un largo viaje, siendo uno de sus descendientes el que llegó hasta la Comarca, permaneciendo sus restos mortales enterrados en El Sotillo.

El Yamna fue un pueblo semi nómada, con un movimiento continuo, normalmente ganaderos. Se llaman ‘Yamna’ precisamente porque entierran a sus muertos en fosas; de hecho, ‘yamna’ significa hoyo, fosa, en ruso y ucraniano.

MAPA-EXPANS

MAPA con la expansión del pueblo yamna por Europa y Asia.

El yamna que quedó para siempre en El Sotillo, y por tanto en Rioja Alavesa, muestra que un individuo del Este de Europa llegó hasta nuestro territorio, como queda constancia en este descubrimiento, al igual que otros han aparecido en países como Hungría, Alemania o Francia.

Fig-1

LOCALIZACIÓN del dolmen de El Sotillo. Foto aérea del vuelo americano 1956-57.

“Ellos amaron esta tierra antes que nosotros”

El dolmen de El Sotillo es otra de las arquitecturas funerarias que forman parte de la singular estación megalítica de Rioja Alavesa. Se emplaza en un pequeño altozano, en el término municipal de Laguardia, al lado izquierdo de la antigua carretera A-124 entre esa localidad y Samaniego.

Javier Fernández Eraso. Catedrático de Prehistoria *

El descubrimiento del dolmen de El Sotillo se debe a Domingo Fernández Medrano en 1955, quien lo describió por vez primera en 1956.

Fig-2

TÚMULO del dolmen. (Barandiaran; Fernández Medrano; Apellániz, 1964).

En 1958 tras la visita y reconocimiento de los sepulcros conocidos entonces por Barandiaran y Fernández Medrano lo definieron como :

“Un dolmen realizado con piedra arenisca local, con un túmulo de piedras informes, de 12 metros de diámetro y 1.50 de altura. En la parte central del mismo asoman seis losas dispuestas verticalmente. Una de ellas sobresale un metro del galgal; las demás destacan poco. Señalan la traza original del dolmen y de su corredor. Faltan, sin embargo, la cubierta y varias losas laterales del monumento”.

Fig-3

CROQUIS del dolmen de El Sotillo en 1956. (Barandiaran; Fernández Medrano, 1958).

Excavación

El dolmen se excavó en el mes de julio de 1963 por José Miguel de Barandiaran, Domingo Fernández Medrano y Juan María Apellániz. Se intervino en la cámara y el corredor sin hacerlo en el túmulo. Una vez finalizada la excavación, la cámara y el corredor fueron recebados (se echó grava sobre el firme para consolidarlo) para garantizar su estabilidad.

Fig-4

CORREDOR y cámara tras la excavación.

Estos trabajos pusieron al descubierto un sepulcro de corredor con túmulo circular. La cámara tiene planta circular y está formada por nueve losas de las cuales dos estaban caídas en el interior. El corredor, por último, está formado por cuatro losas, enfrentadas dos a dos, y tres pequeños estribos.

Fig-5

PLANTA del dolmen tras la excavación. (Barandiaran; Fernández Medrano; Apellániz, 1964).

El ritual funerario, al igual que en el resto de los monumentos funerarios de la zona, es el de inhumación por deposición del cadáver en la superficie del interior de la cámara.

En este dolmen se recuperaron un total de trece individuos.

Ajuar

Acompañando a los decesos se contenía un rico ajuar formado por seis puntas de pedúnculo y aletas, cuatro trapecios, un raspador, dieciocho láminas y un núcleo en sílex. Un fragmento de hacha pulimentada. Un brazal de arquero. Un punzón, una punta de pedúnculo y aletas y un pasador en metal (bronce posiblemente). Una punta fabricada en hueso.

Fig-6

AJUAR lítico y metálico. (Apellániz, 1973).

En cerámica lo más destacable es la presencia de varios fragmentos de cerámica campaniforme tipo cienpozuelos que pueden asignarse a un vaso, dos cuencos y una cazuela (López de Ocáriz Casas, 2014).

Fig-7-Bai

CUENCO campaniforme tipo Ciempozuelos. (Galilea, 2011).

Cronología

Para el dolmen de El Sotillo se obtuvieron un total de trece dataciones mediante C-14 en el laboratorio Beta Analytic de Miami (USA), cuyos resultados se recogen en la tabla siguiente,

Tabla-dataciones-2

TABLA de dataciones de El Sotillo. (Fernández-Eraso y Mujika-Alustiza, 2013).

Las muestras se tomaron siempre de maxilares humanos, tres de superiores y el resto de inferiores. Tan solo se repite una datación la de 3360+30 que se corresponden con dos fragmentos de maxilares inferiores que conservan el mentón, por tanto no se trata del mismo individuo. De esta manera se puede tener la certeza de que se han datado la totalidad de individuos recuperados en el recinto funerario.

El conjunto de dataciones señala una ocupación del sepulcro en tres etapas diferentes que comprenden el Calcolítico, la Edad del Bronce y una última inhumación durante la Edad del Hierro.

PROFES-II

PROFESORES Fernández Eraso y Mujika, durante años a cargo de los dólmenes en Álava.

Además se pudo realizar el estudio del ADN nuclear como parte de un trabajo más complejo que se efectuó en la Universidad de Harvard (USA) (Lipson et al. 2017; Olalde et al, 2019). Posiblemente lo más llamativo de ese estudio radica en que uno de los individuos, datado en el Bronce, poseía el haplogrupo del pueblo Yamna procedentes de la región del Caspio.

Historia del dolmen

El dolmen de El Sotillo fue erigido probablemente en una etapa final del Neolítico a pesar de que las dataciones obtenidas nos indican la presencia de cadáveres desde el Calcolítico (Edad del Cobre). La razón que nos hace pensar en una cronología algo más antigua radica en la presencia de unos instrumentos fabricados en sílex con forma de trapecio que encajan mejor dentro del Final del Neolítico.

Fig-8

RESTOS humanos datados.

Esto mismo ocurre en el dolmen del Alto de la Huesera en el que aparecen trapecios en la base de la cámara pero la datación más antigua nos lleva al comienzo de la Edad del metal. Sabemos que las cámaras funerarias fueron vaciadas bien cuando estuvieron colmatadas o bien cuando, gentes diferentes a quienes las levantaron, lo reutilizaron con el mismo fin. Por ello no resulta extraño que en muchas ocasiones la tipología de algunos artefactos no coincida con las dataciones absolutas.

El uso funerario de la arquitectura dolménica perduró durante el Calcolítico y Bronce con rituales idénticos en todos los casos y, tras una fase de abandono, volvió a ser utilizado para inhumar un individuo en la Edad del Hierro.

Este tipo de reutilizaciones de sitios que en algún momento se les otorgó el carácter de sagrado es muy frecuente, incluso en épocas históricas. En muchos lugares templos cristianos se han levantado sobre otros paganos de épocas anteriores. Por ello una inhumación fuera del tiempo megalítico puede obedecer a esa circunstancia que el lugar conserva una tradición de sagrado.

Estado actual de la arquitectura funeraria

Fig-9

RESTAURACIÓN al finalizar las excavaciones.

La única restauración que se practicó en el monumento se hizo una vez finalizada la excavación. En ella se colocaron en su lugar original los dos ortostatos del sureste de la cámara que aparecieron caídos en su interior. De la misma manera se procedió al afianzamiento de la estructura general mediante la aplicación de mortero de cemento tanto entre los ortostatos como en la base de los mismos.

En el año 2013 se nos consultó a quienes estábamos a cargo de los dólmenes en Álava, Drs. Javier Fernández Eraso y José Antonio Mujika Alustiza, sobre las actuaciones que deberían llevarse a cabo para la mejor conservación del monumento.

PROFES-UPV

LOS profesores Mujika Alustiza y Fernández Eraso el pasado sábado en Laguardia.

Nuestra propuesta fue la de realizar tres acciones diferentes que en nada alteraban la estructura original del conjunto funerario. Por un lado eliminar las encinas que habían crecido sobre el túmulo y estaban oprimiendo la estructura megalítica.

Por otro eliminar la tierra que había caído al corredor durante más de cuarenta años y de esa manera evitar que el agua de lluvia se acumulara en el interior de la cámara. Y, por último, proceder a la limpieza del túmulo y, en su caso, su restauración. Las encinas se eliminaron en abril del año 2014 y no se acometió la retirada de la tierra del corredor, ni la limpieza del túmulo.

Fig-10

DOLMEN de El Sotillo tras la tala de las encinas.

El 22 julio de 2013 se presentó, firmado por un geólogo no especialista en megalitismo, un documento ante el Departamento del Diputado General de Álava (nº. Registro 01264), que tuvo su entrada en el Museo de Arqueología el 26 del mismo mes (nº. Registro 487), en el que se proponían una serie de actuaciones para asegurar la estabilidad del monumento.

En la página 3 de dicho documento se asegura que “la estructura está ahora mismo estable”, sin embargo se abordaron una serie de actuaciones sin consultar a los arqueólogos encargados de todo el proyecto de actuación en los megalitos. Así se propuso verter en el interior de la cámara 0’80 m de cal hidráulica y lo mismo en el corredor aunque en menor espesor. Al final no se hizo reemplazando la cal por cascajo y colocando a la entrada del corredor, para evitar que el cascajo se desparramara, una losa cruzada.

El resultado es:

1.- El dolmen ha perdido su carácter de megalítico, lo cual se puede comprobar en la siguiente imagen.

Fig-11

A la izquierda, estado actual tras haber vertido cascajo en su interior. A la derecha, estado en el que quedó el Dolmen tras la excavación de 1963. 

2.- Se ha modificado la tipología del monumento añadiendo una losa en el extremo del corredor. Siguiendo la tipología de monumentos propuesta por el Dr. Apellániz, El Sotillo es un dolmen de corredor, al añadir esta losa pasa a ser dolmen de corredor segmentado como el de la Chabola de la Hechicera. Esto, científicamente, resulta inadmisible y solo puede conducir a error en futuros estudios.

Fig-12

LOSA colocada a la entrada del corredor.

El resultado final dista mucho de ser medianamente aceptable y, a juicio de quien esto escribe, supone un atentado contra el patrimonio megalítico de la zona.

Ya no parece un monumento megalítico. Le han hurtado la majestuosidad, el encanto y el respeto que tuvieron quienes lo levantaron con el propósito de servir como morada eterna, como recuerdo y testimonio de que ellos hoyaron y amaron a esta tierra antes que nosotros.

Fig-13

ESTADO actual del monumento.

 

* Colaborador Honorífico de la UPV/EHU.

Bibliografía citada en el texto:

APELLÁNIZ, J.Mª. (1973). “Corpus de materiales de las culturas con cerámica de la población de cavernas del País Vasco Meridional” MUNIBE. Suplemento nº.1. 

BARANDIARAN, J. M. de; FERNÁNDEZ MEDRANO, D. (1958). “Excavaciones en Álava” ZEPHYRUS IX. Pp. 5-50.

BARANDIARAN, J. M. de; FERNÁNDEZ MEDRANO, D.; APELLÁNIZ, J. Mª. (1964). “Excavación del dolmen de El Sotillo (Rioja Alavesa)”. BOLETÍN DE LA INSTITUCIÓN SANCHO EL SABIO. Año VIII. Tomo VIII, nº 1-2. Pp. 29-40.

FERNÁNDEZ ERASO, J., MUJIKA ALUSTIZA, J. A. (2013). “La estación megalítica de la Rioja Alavesa: Cronología, orígenes y ciclos de utilización. (The megalithic station of la Rioja Alavesa: chronology, origins and use cycles)”. ZEPHYRUS Vol. LXXI-1. Pp. 89-106.

GALILEA MARTÍNEZ, F (2011). “El megalitismo en Álava”. ESTUDIOS DE ARQUEOLOGÍA ALAVESA, 25. (monográfico)

LIPSON, M., et al.(2017).“Parallel ancient genomic transects reveal complex population history of early European farmers”. NATURE, 551. Pp. 368-375.

LÓPEZ DE OCÁRIZ CASAS, J. (2014). “La cerámica campaniforme en Rioja Alavesa a la luz de los últimos descubrimientos”. CKQ,4. Pp. 27-44.

OLALDE, I., et al. (2019). “The genomic history of the Iberian Peninsula over the past 8000 years”. SCIENCE, Vol. 363, Issue 6432. Pp. 1230 – 1234. DOI: 10.1126/science. Aav 4040.

10 Comentarios

  1. Amaia Urreisti

    Como siempre, un gran regalo de investigación y recopilación de información. Cada dolmen con su propia historia… la que ha llegado a nosotros a través de los siglos. Me pone la piel de gallina

    02-Jun-21 · 4:43 pm | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Amaia

    02-Jun-21 · 4:44 pm | Permalink
  3. Kepa Urdangarin

    Qué hallazgo, ¿no? Esa persona del pueblo Yamna, originaria del Cáucaso, de un pueblo nómada, que acabó viviendo y gozando en Rioja Alavesa.

    Vuelvo a decir lo que ya dije en una anterior entrega de Tierra de Dólmenes. Lamento profundamente que otros, salvaguardados por una institución de Euskadi, no hayan sabido estar a la altura del acontecer prehistórico a la hora de llevar a cabo la necesaria restauración de los monumentos. Debieron tener en cuenta la propuesta de restauración de los profesores, a cargo durante años de El Sotillo y el resto de los dólmenes en Álava.

    Para el doctor Fernández Eraso y para el blog mi admiración y agradecimiento.

    Eskerrik asko!

    02-Jun-21 · 4:47 pm | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Eskerrik asko, Kepa!

    02-Jun-21 · 4:54 pm | Permalink
  5. Antton Guridi

    Magnífico todo el artículo, con un resultado final sorprendente y muy respetuoso. Las razones esgrimidas son de peso, y las ofrece el catedrático, gran conocedor de los dólmenes de Rioja Alavesa. Supongo que aún estamos a tiempo de hacer las cosas bien… ¿O no?

    Respecto al individuo originario del pueblo Yamna encontrado en el dolmen de El Encinal, ¿que más nos puede contar Fernández Eraso? ¿Cree que habrá descendientes de aquel, o de aquellos, viviendo hoy en Euskadi, unos 3000 años después?

    02-Jun-21 · 8:43 pm | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Antton. Se lo pregunto a Javier Fernández Eraso.

    Esta es su respuesta:

    “Seguramente dejó descendientes en la zona, pero en tanto tiempo se habrán mezclado mucho. Sí hay, como parece, un cambio de población. El trabajo de OLALDE, I., et al. de 2019 (viene su referencia al final del artículo) planteaba que los recién llegados eliminaron a los varones y se quedaron con las mujeres. Luego puede haber descendientes de aquellos; aunque, como digo, con mucha mezcla genética.

    Todos tenemos un porcentaje pequeño de ADN neandertal, pero ¿descendemos de ellos? No, pero en algún momento nos hemos mezclado”.

    02-Jun-21 · 8:53 pm | Permalink
  7. Jesús Mari Eizmendi

    Me impresiona el trabajo de los arqueólogos. Gracias a ellos y al blog por difundir con elegancia.
    La permanencia y continuidad humana en la Sonsierra nos la muestran con sencillez.
    Mila esker

    03-Jun-21 · 6:12 am | Permalink
  8. Blog Rioja Alavesa

    Mila esker, Eizmendi

    03-Jun-21 · 6:45 am | Permalink
  9. Maria Teresa Franco

    El Sotillo está en mi pueblo, me licencié en Geografía e Historia en 1986 por la EHU-UPV.
    Gracias

    03-Jun-21 · 9:53 am | Permalink
  10. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Maria Teresa

    03-Jun-21 · 10:16 am | Permalink

Escribe un comentario

Tu email nunca será publicado o compartido. Los campos marcados son obligatorios *
*
*

Suscríbete a nuestra newsletter