Los “Chozos” o “Guardaviñas”, Patrimonio cultural y paisajístico de Rioja Alavesa

Una tarde de fin de agosto dormitaba plácido a orillas del Cantábrico cuando sonó el teléfono y escuché la voz enfadada de Manolo González: “Miguel, hay que hacer algo, estoy paseándome por Oyón y cada vez veo más “chozas” semiabandonadas, con peligro de deterioro. Llama a Diputación, llama a alguien, pero esto no puede seguir así”.

Chozos

LOS CHOZOS, chozas o guardaviñas son emblema de Rioja Alavesa-Sonsierra.

“Alguien debe tomarse esto en serio –continuó-. Hay que ayudar al viticultor para que invierta no solo en las viñas, sino también en esta arquitectura rural tan valiosa”.

Con retraso, este artículo es un pequeño recordatorio “a quien corresponda” y un homenaje a personalidades como Manolo González o Victorino Palacios que, con sus investigaciones y publicaciones, nos han enseñado que estos chozos son mucho más que viejas piedras sin valor.

Miguel Larreina González *

Chozos

VICTORINO Palacios y José Rodríguez hicieron hace quince años un inventario de los chozos.

Uno de los hitos o referencias visuales que seguro llama la atención a cualquier persona que pasea por los campos de Rioja Alavesa es esa humilde construcción de piedra de 2-3 metros de alto conocida como “chozo” o “guardaviña” que se ve por doquier. Acierta el paseante si imagina que, durante siglos, estas anónimas cabañas sirvieron para guarecerse de las inclemencias del tiempo a viticultores.

Acierta el caminante también si supone que, con el cambio de las mulas por los tractores hace unos 50 años,  el viticultor ya no estaba obligado a quedarse todo el día en el campo, por lo que perdieron rápidamente su funcionalidad.

Lo que se ignora es el porqué estos montones de piedras se convirtieron, sin proponérselo nadie, en una seña de identidad de la Comarca, en parte valiosa de su rico Patrimonio Cultural.

Chozos

FUERON cobijo o sombra para unos viticultores esclavos de la viña en un medio hostil.

Si nos acercamos a cualquier “choza” no apreciaremos nada reseñable: pequeña construcción  de piedra “en seco” con tejado cerrado en falsa cúpula, compuesta de hileras de piedras sin tallar, piedras que se equilibran y se calzan con otras más pequeñas, rellenados los pequeños agujeros y juntas con tierra, sin ningún tipo de argamasa. Simple a más no poder. Y barata, muy barata, pues se hace con ese material que abunda por doquier en este suelo pobre y pedregoso de Rioja Alavesa: la piedra caliza.

¿Qué les aporta el valor a estas chozas tan humildes? ¿Serán únicas en el mundo? No. Las construcciones agropecuarias de “piedra a seco” con falsa cúpula se hallan repartidas por muchos lugares del mundo, con especial presencia en los países del área mediterránea, teniendo en cada lugar características y finalidades concretas.

Chozos

LOS HAY ALTIVOS como este de Oyón, pero los hay también chaparros y humildes.

Cierto que en su papel de “guardaviñas” no sé de ninguna comarca en el mundo como Rioja Alavesa-Sonsierra en la que se presenten en tan gran número y tan alta concentración por kilómetro cuadrado, habida cuenta que hay censadas más de 1.700 ejemplares de chozas y casillas según el estudio de “Elementos Menores del Patrimonio Arquitectónico de R. Alavesa” de Victorino Palacios.

Otro dato a considerar muy significativo nos dice que más del 90% de los chozos de la Denominación Rioja están en Rioja Alavesa ( más del 95% si incluimos también la Sonsierra).

Chozos

PRECIOSO ‘Chozo’ de Moreda (Foto cedida por el etnógrafo José Ángel Chasco).

¿Tal vez su antigüedad aporta un valor extra? ¿Cuándo surgen? ¿Desde cuándo forman parte del paisaje de Rioja Alavesa? Manolo González en su estudio de las “Chozas de Oyón” habla de alguna del siglo XVI. Pero tenemos referencias escritas que adelantan la aparición de estos chozos. Por un lado sabemos que desde la Alta Edad Media, para la custodia de las viñas, se nombraban cada año entre los vecinos a los “custieros” o guardas que habían de cuidar del término. Hay documentos que acreditan que hacia el año 1420 el rey Carlos III de Navarra ordenó a las villas de su reino que pusieran “custieros”  para guardar los campos.

Chozos

LOS ‘CHOZOS’ proliferan en el siglo XVI para controlar que no entren los rebaños en las viñas.

Sabemos, por ejemplo, que en la villa de Laguardia, en el año 1537, en pleno apogeo de “la Mesta” y con un rebaño importante en toda la Sonsierra,  nombraron a 18 guardas de campo, encargados cada uno de vigilar una zona concreta, guardas que “estaban obligados a poner en cada costería una cabaña con su pendón, desde el día de Santiago hasta que acabaran las vendimias”; años después elevaron la cifra de guardas a 25.

En un documento de Viana de 1554 se ordenaba “…que los custieros y guardas de campo de hoy en adelante hagan sus cabañas cada uno en sus custerías y duerman de noche en ellas y de día guarden sus custerías…” En las Ordenanzas de Oyón de 1588 vemos a quién controlaban principalmente (“cuando quiera que por los custieros  fuere tomado algún daño le diga al dueño del ganado…”) y durante qué época del año trabajaban (“que los custieros desde el día de Nuestra Señora de Marzo hasta haber vendimiado han de guardar continuamente cada día…”).

Chozos

MÁS del 90% se concentran en Rioja Alavesa, siendo extraños en la mayor parte de la DO Rioja.

Analicemos el gráfico adjunto sobre la ubicación de los chozos en la Rioja Alavesa-Sonsierra y consideremos los datos que nos da Palacios: 397 chozos y casillas tiene Laguardia, 346 Lanciego, 279 Elvillar, 139 Oyón, 140 Labastida, 73 Baños, 72 Samaniego, 54 Lapuebla, 51 Leza, 45 Moreda, 41 Elciego, 36 Yécora, 34 Navaridas, 31 Villabuena, 22 Kripán. Si lo analizamos por kilómetro cuadrado, destacan 9 Elvillar, 7 Lanciego, 5 Moreda,  3 Laguardia,… Y si leemos la monografía que sobre este tema hizo Manolo González veremos que antes de la concentración parcelaria el número de “chozas” era doble del actual, con unas 300 solo en Oyón.

Estos datos nos dan una pista de porqué se pusieron en tan gran número esta “chozas” en el siglo XVI, cuando el precio de la uva se disparó, las plantaciones de viñedo se multiplicaban, y cuando los rebaños de ovejas-cabras proliferaban en la Comarca. A propósito de esto último, conviene recordar un sonado pleito judicial celebrado en la Real Chancillería de Valladolid (1581) por denuncia de la Mesta al Concejo de Laguardia por los grandes roturos que habían hecho viticultores en zona de pastos.

Chozos

CADA VILLA de Rioja Alavesa-Sonsierra contrató a guardas para tareas de vigilancia.

La viña ha tenido siempre un enemigo temible, la cabra, un enemigo abundante en la Rioja Alavesa de los siglos XIV-XVII: “cabras en viña peor que la tiña”. Los custieros, como se puede ver en Ordenanzas antiquísimas tenían como misión fundamental multar a los ganaderos que permitieran la entrada de rebaños en las viñas. La multa era de “carneramiento”: se mataba una oveja si entraba el rebaño en invierno y dos ovejas si entraba entre marzo y vendimia.

La viña ha tenido otro enemigo peligroso en épocas de miseria: el hambre de unas gentes que valoraban bien las dulces uvas del amo. Las Ordenanzas lo dejaban claro: todo el que entre Santiago y vendimia entrare en una viña “viciosamente”, aunque solo la atraviese, pagará un real de multa. Y el refranero local también daba buenas pistas “sin cerca la viña, muchachos y perros la vendimian” , “la viña junto al camino cerca tiene un mal vecino”, “mi viña entre viñas y mi casa entre vecinas”, “ viña en lugar pasajero, ni de balde la quiero”, “viña junto al camino, ¡ay de los racimos!…..

Chozos

JUNTO a los caminos, chozos como éste se colocan donde la viña es más vulnerable.

Con estos considerandos, entenderemos porqué los “chozos” son tan abundantes en los sitios de Elvillar, Lanciego, Moreda, Oyón, Laguardia… con abundante cabaña ganadera y viña dispersa y alejada del pueblo, junto a las dehesas comunales, o en los sitios de mucho tráfico ( las cañadas o el Camino Real). Además hay otro aspecto importante a considerar: los chozos son expresión del minifundio riojano-alavés, pues cada propietario se hacia sus “chozos”, marcando la propiedad, por lo que abundan más en los terrenos más abruptos y parcelados, escaseando en jurisdicciones señoriales de un  solo Conde o Marqués como Ábalos.

Chozos

MANOLO González midiendo este chozo de Oyón, en una labor altruista.

En este “Reino de la Piedra” que es Rioja Alavesa-Sonsierra es fácil encontrar evidencias de la llamada “Arquitectura de la Piedra Seca”, bien en estos “chozos”, en pequeñas ermitas y en toda una serie de construcciones que utilizan las piedras en relación con la viña (bancales, cercas, paredones,…). En Rioja Alavesa quedan todavía kilómetros y kilómetros de estos trabajos pétreos, evidenciando el trabajo anónimo de los viticultores que  sacaron estos pedruscos de las fincas que iban a plantar con viña, las trasladaron y alinearon, configurando la arquitectura peculiar de esta Comarca. Una labor de siglos, un esfuerzo olvidado de estos “harrijasotzailes” que acabaron en su mayoría con hernias discales, como los actuales.

Las “chozas” y demás construcciones de piedra seca conforman en Rioja Alavesa-Sonsierra, por su gran número y altísima concentración,  un Paisaje Cultural singular, son expresión de la sostenibilidad y  recuerdo vivo de una Historia apasionante en la que la piedra y el vino están emblemáticamente unidas. Son una plusvalía de la comarca que debe ser reconocida por las Autoridades y la población local como uno de sus signos de identidad paisajística, reconocimiento que supondrá la puesta en valor de todos ellos.

 

miguel.larreina@gmail.com

10 Comentarios

  1. karmele

    Qué bonitooo… me ha encantado saber de esos chozos o chozas. Vaya que si suponen un signo de identidad paisajística. Y me han encantado los refranes.

    Me he quedado con la duda de saber cuánto miden esas construcciones. Me preguntaba si los ” centinelas ” podrían echarse una cabezadita allí. Supongo que sí…que muchas veces dormirían dentro.

    Me recuerdan unas construcciones que hay en Italia en Puglia que se llanan “trulli”. Son patrimonio de la Unesco… así que Rioja Alavesa, con sus vinos, viñedos, chozos y ese paisaje y riqueza que tiene debería serlo también y con merecimiento de sobra además.

    20-Oct-17 · 10:59 am | Permalink
  2. Blog Rioja Alavesa

    No sé si, a veces, se dormirían dentro de los “guardaviñas”, Karmele. Pero estoy seguro que soñaron, dormidos o bien despiertos. Soñaron. Saludos cordiales!

    20-Oct-17 · 11:28 am | Permalink
  3. Qué integración tan enorme: la intervención del hombre para dar respuesta a una necesidad, la de cobijarse, terminar de hacer la comida, una siesta, evitar una gran tormenta. Y, además, de solucionar todo esto aportan belleza a un paisaje excelso.

    20-Oct-17 · 4:08 pm | Permalink
  4. Blog Rioja Alavesa

    Gracias, Victoria. Siempre viendo con claridad la belleza múltiple de un Paisaje inmenso. Saludos!

    20-Oct-17 · 4:26 pm | Permalink
  5. Francisco Mtz de Cañ

    Buen artículo, Miguel.- Las chozas o casillas se utilizaban mucho durante la época de la poda, de Noviembre a Febrero, días cortos, mañanas de hielo, niebla, frío, con todo el campo mojado.- A veces algunos podadores vecinos, se juntaban para comer en la choza, calentaban la comida, un poco de charla y descanso, afilar las tijeras, un calentón en la lumbre y a podar a la viña, hasta que la noche les llevaba a casa. En verano evitaban las tormentas, (si esas piedras pudiesen hablar, ni truenos que habrán oído).- Hasta la próxima.- Saludos cordiales.-

    21-Oct-17 · 9:46 am | Permalink
  6. Blog Rioja Alavesa

    Qué hermoso complemento, Francisco Mtz de Cañas. Muchas gracias. Saludos cordiales.

    21-Oct-17 · 1:05 pm | Permalink
  7. ¡Si esas piedras pudiesen hablar! Es que hablan Francisco y tu magnifica aportación es una prueba evidente. Algunas personas, como Francisco y Victoria, tienen un valor enorme para estas cosas. Por vuestra larga experiencia vital y por vuestra excelente conexión con vuestros mayores nos contáis, como si lo hubierais vivido, una realidad de hace un siglo. Coged la pluma sin miedo y contadnos ese mundo tan apasionante de vuestros mayores. Necesitamos esos datos, esas anécdotas, esas referencias. Las necesitamos para auto afirmarnos, para conocernos.

    Gracias Karmele por tu apoyo y tu comparación con los trulli. Sin duda he debido poner mucho énfasis en mi canto a los chozos, pero en realidad son mucho más humildes que los trulli. Tienen de media poco más de 2 metros de altura interior y algo menos de 2 metros de diámetro interior, aunque hay alguno que puede tener casi el doble de esas medidas. Pero no son residencias permanentes como los trulli, son abrigos temporales, habitáculos circunstanciales. Son la expresión de un trabajo humilde, penoso, de un suelo rocoso, de un clima muy duro, de una Comarca única

    21-Oct-17 · 4:20 pm | Permalink
  8. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Miguel. Saludos!

    21-Oct-17 · 4:25 pm | Permalink
  9. Marta

    ¡Qué bonito este post! ¡Qué bonitos los ojos con los que nos haces verlo! Y qué importante es conocer la historia de todo, para llegar a ver mucho más que piedras, para poder entender la esencia de un territorio. Gracias una vez más por hacernos partícipes de la cultura de un entorno tan especial, de un sector tan particular. Saludos.

    24-Oct-17 · 2:09 pm | Permalink
  10. Blog Rioja Alavesa

    Muchas gracias, Marta. Ver un sueño en cada piedra tocada por el ser humano. Una idea… Ver más que lo que vemos con los ojos. Saludos!

    24-Oct-17 · 2:23 pm | Permalink

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