Sep 13, 2022

Vivir hasta el último aliento en la viña

 

Los agricultores de hoy comparten pasión con los del ayer. Lo confirma el testimonio llegado de otras tierras vitícolas en la voz de Salustiano Cordero, Salu, que continúa activo en Cadalso de los Vidrios a pesar de sus 91 años.

Vivir hasta el último aliento en la viña

SALUSTIANO Cordero, sentado junto a una de sus cepas de Garnacha.

Las palabras de Salu parecen emerger de un pasado remoto, cuando la mula o el burro eran compañeros inseparables de los hombres en las tareas agrícolas.

Desde el presente de 2022 nuestro protagonista traerá a la viticultura moderna los aires del ayer, cuando los medios eran más rudimentarios, sin tractores, sin ordenadores, sin páginas web…

Julio Flor / Cadalso de los Vidrios

.- ¿Cuál ha sido la meta de tu vida?

Tener mis pocas viñas bien cuidadas.

Vivir hasta el último aliento en la viña

APOYADO en sus bastón, el que deja a un lado para ponerse a trabajar.

Resistente como la viña

Este agricultor es hoy en Cadalso un viejo roble. Lo que duele es constatar que el nonagenario madrileño ni ha tenido ni tiene relevo entre los miembros de su familia. Por eso es mayor su resistencia vital a abandonar las viñas.

Una parte de su fuerza inquebrantable radica en las cepas que reclaman su atención. Él lucha en soledad en sus campos -algunos ya perdidos-, contra la naturaleza y contra su propia biología, injertado a la cepa, regando las viñas con su sudor en un año de sequía colosal.

Levanta-Baston

VITALIDAD y humor para seguir en la brega diaria.

“Día y Noche”, como también le llaman, quiere vivir porque se niega a abandonar sus viñas. Ellas se apagan en la medida que otras muchas desaparecen, ante lo cual Salustiano se siente especialmente responsable de sus atenciones.

El suyo es un grito que nadie escucha.

.- ¿Volverías a ser agricultor si pudieras repetir tu vida?

Sí, que nadie lo dude.

.- Mira si hay profesiones en la vida para elegir.

Lo más bonito que hay es que no te mande nadie.

Vivir hasta el último aliento en la viña

CON Amaia Goikoetxea el pasado agosto, en la Cooperativa de Cadalso.

Lo más fascinante es que este hombre, tan sencillo como incomprendido, se levanta cada amanecer con un propósito que da sentido a su vida. Salustiano lo explica con cristalina sinceridad, a golpe de azadón. Es el agricultor solitario que ya no tiene de ayudante aquella mula terca y trabajadora que respondía al nombre de Cariñera.

“Antes estaba con esta mula», dice mostrándome una fotografía. «Treinta años la he tenido conmigo. La compré cuando ella tenía 4 años. Gracias a ella araba las viñas”, así arranca nuestra conversación en una sala de la Bodega Cooperativa El Cristo del Humilladero, en Cadalso de los Vidrios, donde en los últimos treinta años ha ido desapareciendo lo que fue un vergel de viñas.

Vivir hasta el último aliento en la viña

LA conversación arranca mirando juntos esta fotografía.

.- Tú has estado toda la vida trabajando en el campo, y aún continúas con tu tarea.

Desde que salí de la escuela, a los 14 años. Toda la vida. Y seguiré estando mientras pueda.

.- Esto lo dice un agricultor que el próximo mes de enero cumplirá 92 años.

Soy un agricultor que sigue realizando las tareas en las viñas, con los árboles, con mis huertos… A los 91 aún me apaño bien.

.- ¿Tu padre también fue agricultor?

A mi padre no llegué a conocerle. Yo tenía un añito de vida cuando me dejó. Se murió muy joven, de neumonía. Estuve muchos años con una hermana mayor que ha muerto cuando le faltaban cuatro días para cumplir cien años. Tengo otra hermana, que está en la Residencia, que el otro día ha cumplido cien años.

Vivir hasta el último aliento en la viña

NOVENTA Y UN años de historias en sus manos campesinas.

«A trabajar Salu, a trabajar»

.- Estuviste en la escuela hasta los catorce años, y de la escuela pasaste a…

A sarmentar en el campo, recogiendo los sarmientos de la viña. De eso ya hace 77 años. Entonces vivía mi madre, que le dijo a un patrón que no me diera el jornal hasta no ver si valía o no valía.

“¿Qué tal el muchacho?”, le preguntó mi madre Eugenia al dueño de la finca. “De maravilla”, le contestó Severo.

Vivir hasta el último aliento en la viña

DEJA su bastón en una mesa cercana.

Hoy le quiero dar mis viñas a un nieto, pero él no las quiere. “Para ti todas», le digo, «dejadme a mí ya de ir a podarlas ni nada de todo eso”. Pero me dice que no las quiere, que las deje perder.

.- Te dolerá escuchar eso.

Claro que me duele. Ahora mismo vas a una viña que tengo ahí abajo y es divino ver cómo está de uvas. Pero que vea yo el pasto entre medias, bueno, me sienta mal. Tenía un tempranal de Albillo que por no ararlo se me quemó en un incendio, quedando todas las cepas secas. Mil trescientas cepas que tenía de Albillo.

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ACARICIANDO una de sus cepas quemadas, en El Joyuelo.

En este momento de la entrevista Ricardo Moreno, el presidente de la Cooperativa, nos trae el primer mosto flor del Albillo de Cadalso, recién vendimiado. Pura fruta que saboreamos y disfrutamos, rodeados de uva recién vendimiada.

Junto a Salu está sentado Vicente Álvarez, de 87 años. Según nos dice, Vicente pisó una viña por primera vez con 8 años de la mano de su padre, “desnietar, sarmentar, ya sabes”…

Por entonces se recogían más de cinco millones de kilos de uvas para la Cooperativa, cuando ahora no llegan a 300.000 kilos. Vicente tenía dos hectáreas, que luego amplió. Su oficio no ha sido “estar en la viña como Salu”. Aún así ha cuidado sus viñas hasta que cumplió 77 años.

Vivir hasta el último aliento en la viña

VICENTE comenta con Salu la foto en la que aparece con su mula.

.- ¿Qué ha sido de tus viñas, Vicente?

Eso me pregunto yo, “¿qué será de mis viñas después de haberlas vendido?”, porque mi hijo el músico militar no las quería, y mis hijas tampoco.

.- ¿Vendiste las viñas por un precio aceptable?

Creo que sí. Vendería más de tres hectáreas de viñas en total. A mí me operaron del corazón, y luego me vino una ciática, que es lo que me tiene fastidiado, y aquí estoy ahora al mando del bastón.

Vivir hasta el último aliento en la viña

SALU y Vicente en la Bodega Cooperativa de Cadalso de los Vidrios.

.- La hectárea de viña en Rioja Alavesa se paga a más de 100.000 euros. ¿Cuál es aquí el precio?

“Aquí por una buena viña de 16.000 metros cuadrados, en producción, se paga como mucho 91.000 euros”, toma Salu la palabra. «Yo compré una viñita en su día por 5000 pesetas, que se la compré al tío Malavida, para lo cual tuve que criar un guarro, que se lo había vendido al veterinario Eufemín».

«¡Já, los títeres que había que hacer entonces para salir adelante!», exclama Salu.

.- Salu, ¿qué te dice la gente del pueblo cuando les cuentas que a tus 91 años sigues trabajando en la Agricultura?

“Parece mentira, Salu, toda la vida ahí metido en el campo, todos los días trabajando”, imposta la voz de aquellos que le recriminan sin entender su situación.

Salustiano Cordero

«LA felicidad de la tierra», como canta el libro del gran Manu Leguineche.

.- Pero a ti te da igual.

A mí que digan lo que quieran, que cada uno hace lo que le da la gana. «Ande yo feliz y caliente, y ríase la gente». Son muchas las tardes que bajo al huerto a soltar el estanque y a regar. Y a lo mejor subo de noche.

.- ¿Cuánta uva recogerás este año de tus viñas?

Este año solo tengo uva en una viña, El Joyuelo, pero está divina de ver.

Una-Cepax

UNA de sus cepas del Joyuelo, su última viña.

Nunca la he visto como este año de preciosa. La heredé de mi suegro. Recuerdo que aquel año salí discutiendo con él. “Ahora me da usted la viña, justo cuando me he jubilado con 65 años, cuando usted la tiene medio perdida”.

“¿Por qué no me la dio cuando usted ya no podía cultivarla?. Entonces se la dio a su hijo hasta que se hartó de ella. ¿Y ahora me la da usted a mí?”.

Salustiano Cordero

EL pasado 16 de agosto hablando con Salu en su finca de El Joyuelo.

.- Pero tú te la quedaste.

Claaaro. Pero me tuve que gastar un porrón de dinero en ponerla como es debido. Aquel primer año la metí medio kilo de abono a cada cepa. Recuerdo que de dos viñitas que le tocó a la mujer recogí 15.000 kilos de uva. De aquellas, una de 1.300 cepas la tengo completamente perdidas.

.- Háblame de El Joyuelo, la que está “divina” este año.

A ella también le llegó parte del incendio, que se me quemaron unas 200 cepas, de las mejores cepas del Joyuelo, eh! En estos años, desde que se me murió la mula, no he podido labrarla. Esa viña me dará por lo menos 5000 kilos de Garnacha este año… ¡Qué lástima las doscientas cepas que se me quemaron!

En-la-Vina

.- Tienes viñas, olivos y un par de huertas.

Tengo solo dos olivos, pero de esos dos olivos míos y de otros particulares recojo unos 3.500 kilos de olivas, que luego les doy una caja de aceite a los otros propietarios.

.- ¿Cuántos productos del campo trabajas al cabo del año?

Uvas, olivas, además de higos, que yo era quien más higos recogía en el pueblo… pero tampoco eran de higueras mías, sino de otros, y los productos de la huerta.

.- Así que la gente con olivos o higueras no recoge ya lo suyo.

Para eso estoy yo, que he llegado a recoger sobre 2.300 kilos de higos, dejando más de mil kilos para las caballerías, para mi mula y mi borrica.

Vivir hasta el último aliento en la viña

IMAGEN de hace unos años, cuando Salu mantenía sus caballerías.

.- Se te murió la mula y luego la borrica, y ya no compraste más caballerías.

Hoy para ir a la viña me voy y me vuelvo andando, y al huerto igual. La viña del Joyuelo está a dos kilómetros, a las otras no voy porque están mucho más largo. Pero si un día de estos va el nieto, me cojo las tijeras y las escamocho (dejar los sarmientos más cortos una vez realizada la vendimia).

.- ¿Por qué no te sacaste el carnet de conducir?

Porque cuando intentaba conducir me daba miedo, que no valgo para eso porque me parece que el coche que viene de frente se va a chocar contra el mío. Aunque me hubieran regalado coche y carnet, no los hubiera querido.

A la viña me llevo andando el azufre a la costilla y el cacho bocadillo en un morral que también llevo a la costilla.

Vivir hasta el último aliento en la viña

SALU nos muestra orgulloso el fruto de su trabajo.

.- Tú seguías con tu mula y tu borrica mientras otros utilizaban ya el tractor.

Yo he trabajado mucho, pero mucho. He hecho muchas hoyas, barrancos para meter el bravío, para injertarle para la cepa. Muchas hoyas, que las he abierto con el azadón. Lo mío ha sido a base de sudor y con mis manos, y con la mula.

.- ¿Qué te ha dado el campo?

Gracias al campo hice mi casa, gracias al tío Malavida, cuando había que hacerle de todo a la viña.

.- Menudo apodo “Malavida”, ¿cuál ha sido el tuyo?

A mí me llaman “Noche y día” porque después de madrugar me pasaba todo el día en el campo.

Ensena-Cepa

EL agricultor, dispuesto a enseñarme una a una sus 1300 cepas.

Cuántos días me habré levantado a las cinco de la mañana, que la mujer me decía “¿dónde vas, dónde vaaas?”, pero yo quería llegar a la viña al rayar el día, a las 6 de la mañana. Así todos los días, que por mí todos los bares podían haber estado cerrados.

.- Pero la fiesta y el baile sí te habrán gustado.

Cuando era joven y hablaba con mi mujer claro que sí. Pero luego, una vez que nos casamos, ya se jodió el baile. A trabajar, Salu, a trabajar.

.- ¿Qué es la vida, Salu?

La vida es seguir trabajando, te lo digo a mis 91 años porque como mis viñas no las quiere ninguno de los míos, hay que seguir y seguir hasta que ya no pueda más. Mientras pueda, yo sigo.

Mano-Arbol

LA mano de Salu se posa sobre la corteza de un árbol quemado.

.- ¿Te ves con fuerzas ahora mismo?

Ahora sí. Y eso que este invierno he estado ingresado en el hospital cuatro días con neumonía. Según me dijeron cogí el bicho ese, el COVID, en el Hogar del Jubilado. ¿Y sabes lo que hice?

.- ¿Qué hiciste?

Me llevaron a un hospital de Móstoles, y le dije al médico “no creo que usted me deje ingresado, ¿verdad?”. “Ya veremos lo que nos dicen los análisis”, me contestó. Total, que hechos los análisis me dijo “Salu, pa’arriba”, “¿Cómo que pa’arriba?”. “Te voy a ingresar porque tienes neumonía y tienes el Covid”. Estuve cuatro días ingresado, así que al volver al pueblo tenía que sembrar las patatas.

.- Jajaja.

COMPORTONES-UVAS

Descargan-Uvas

MIENTRAS hablamos, la Cooperativa está en plena vendimia del Albillo.

Me fui a sembrar las patatas y, claro, me cansaba. Y decía yo para mí “cagüen en diez, lo que era yo, y que ahora me tenga que sentar cada poco tiempo”. Hasta que por fin sembré las patatas. Tardé un día más que otros años, pero las sembré. Ahora ya estoy recuperado totalmente.

.- ¿Hasta cuándo te ves en tu viña y en tu huerta?

Hasta que no pueda más. Ahora mismo esta pierna me duele, que me dijo el médico que había que poner una prótesis. “¿Y p’al campo qué?”, le contesté. “Pues te voy a ser claro, no sé si vas a quedar bien para trabajar en el campo”. “Pues sabe lo que le digo, que no me opero”.

.- Genio y figura.

“Vendré a operarme cuando ya no pueda más con la pierna, cuando para andar tenga casi que arrastrarme”, le dije entonces al doctor Riquelme. Y sabes qué, que el médico ya se ha jubilado, jeje, y yo aquí sigo con lo mío.

Vivir hasta el último aliento en la viña

SALU y Vicente con Ricardo Moreno, el presidente de la Cooperativa.

.- ¿Cómo se te ha pasado la vida, Salu?

La he llevado bien. No se me ha hecho ni larga ni corta.

.- ¿Qué te dicen tus hijas?

Si por mis hijas hubiera sido lo hubiera dejado todo hace tiempo. Y mira, el año pasado tuve unas patatas, jolín qué patatas, y qué tomates, y qué uvas, y qué olivas… Sin embargo este año las patatas ná de ná, que no se han dado bien. Guarrería pura.

.- ¿Por el calor y la sequía?

Los tomates de este año maduran muy pequeños, ná, guarrería. Los pimientos este año no valen pa’ná, guarrería. Un desastre este año. Cuando estaban las plantas chicas tenía que haber llovido, pero como no llovió, se jodió todo.

Salustiano Cordero

.- Pero tú tienes una poza de agua.

Sí, una poza que mana. La tengo en uno de mis huertos, y de ese baja el agua sobrante por una tubería al estanque del otro de abajo, porque hay un señor, el Ambrosio, que tiene un huerto entre medias. Y nos pusimos de acuerdo.

.- ¿Cuál ha sido la meta de tu vida?

Tener mis pocas viñas bien cuidadas.

.- Se dice pronto.

Jejeje. Para eso me entregaba a tope. Vamos, es lo mismo que hice con las patatas, volver del hospital y ponerme a sembrarlas. Por las noches en el hospital solo pensaba en una cosa. “Mecagüen en diez, mañana mismo a sembrar las patatas, Salu”. Ya ves. Y bajé al pueblo y la hija decía que no me dejaba. Pero un día hice los surcos, y al día siguiente las sembré.

.- ¿Has conocido a otro como tú en Cadalso de los Vidrios?

Techos-Bai

INTERIOR de la bodega cooperativa, con la atmósfera de otra época.

Al Aniceto, que era muy trabajador, que hace poco murió. Ese también era muy trabajador el muchacho. Hubo otro, el Gacha, ése abrió muchas hoyas conmigo. Un año me dijo que iríamos juntos a Paracuellos a segar con una hoz. “Anda, anda, déjame a mí en paz de segar con una hoz”.

.- ¿Y fuiste o no fuiste?

Siii, me fui con él. Allí estuvimos segando, que nos juntamos con el Peque y el Tortolillo. Allí estuvimos juntos los cuatro. Al volver al huerto, la hierba abultaba más que los tomates. Me tuve que poner de rodillas y quitarlo todo. No estaba yo y lo dejaron abandonado.

.- ¿Cuál ha sido la época más feliz de tu vida?

Hombre, criando a las hijas. Es mi etapa más bonita.

Quemado-Dos

… DONDE nace la Sierra de Gredos.

Me alegro de haber tenido dos hijas, la Marisol y la Mari Carmen, que se llevan cinco años. Ah, y mi mujer Pili era muy buena, muy buena. Y el nieto se llama Óscar. Su padre, un encanto de muchacho, se mató en coche cuando Óscar tenía apenas nueve meses.

.- Qué pena, Salu.

A ese le decía yo “mañana voy a echar estiércol a las cepas” y rápidamente me decía “mañana domingo voy contigo, Salu”. Cuánto me ha ayudado el hombre, era muy bueno, buenísimo. Por las noches, cuando volvía de trabajar, bajábamos juntos a por las uvas que yo ya había cortado durante el día, descargándolo juntos en la bodega.

Cepa-Olivo-Pueblo

ENTRE una cepa y un olivo… y al fondo el pueblo de Cadalso.

.- Las comidas que tú habrás llevado al campo.

Mira, me gustaba llevar un pucherillo con unas patatas y un cacho carne. En las viñas hacía lumbre y comía cosa caliente. Y para beber vino tenía la pitarra (vino elaborado en casa en tinajas de barro), jeje, vaya unos nombres, eh!

.- ¿Y vacaciones?

¿Vacaciones?. Eso no ha existido para mí. Nunca en la vida he tenido vacaciones. Tan solo he visto el puerto de mar cuando me llevaron obligado a la mili en África. A Ceuta, y a Tetuán, que allí fui el Cabo Tambores, el niño bonito del cuartel, jeje.

.- Eso suena bien, dale un redoble, Salu.

“Los que nombre ahora tienen que coger el petate e irse a Ceuta… Todos vosotros tenéis que presentaros al cabo primero de la Banda de Música”. En aquel destacamento me dijeron “a ver recluta, ponte el tambor, y coge los palillos”.

Salustiano Cordero

RÍE Salu en este primer plano de la cámara.

.- ¿Sabías o no lo que era un tambor?

A cierra ojos. “A ver, toca el paso ordinario”. Se lo toqué. “Para, tócame el paso lento”. Le toco el paso lento. “Mecagüen diez, si lo tocas mejor que todos estos que tengo yo aquí”.

Cuando un tambor tenía que ir con el capitán, al que mandaban era a mí, al Cabo Tambores, y no a un veterano.

Con-Bottle

SU finca Joyuelo ha dado nombre a uno de los vinos de la Cooperativa.

.- ¿En qué más sitios has estado?

En Madrid, donde vivía una hermana mía casada, la que te he dicho que tiene ahora cien años. Pero no conozco nada más. Ni Andalucía, ni Galicia, ni Extremadura, ni el País Vasco, ná.

.- Tú tienes tu territorio

Lo mío es de Sotillos pa’cá. Que yo me he movido en quince kilómetros a la redonda de Cadalso. Como mucho estuve en Plasencia cuando fui durante seis años el presidente de la Almazara de Cadalso. Dejar la Almazara, y escacharrarse fue todo uno.

Mano-Olivas

EN sus olivos tiene una buena cosecha que sueña con recoger.

.- Si tuvieras que quedarte con un cacho de tierra…

A mí me gustan más las viñas, que siempre me han dado mucho trabajo, aunque a veces poca producción. Si ahora echo cuentas, me empeño por ir a recoger las uvas sin obtener apenas réditos.

.- ¿A cómo paga la Cooperativa tus uvas?

Llevamos dos años que no cobramos las uvas que hemos metido en la bodega. Parece que los que compran el vino lo quieren regalado.

.- Y aún así tú estás dispuesto a traer tus uvas a la Cooperativa.

A ver, qué voy a hacer. La Cooperativa es nuestra vida. De todas formas, parece que cobraremos todo a finales de este año, por Navidad.

Vivir hasta el último aliento en la viña

.- ¿Qué será de las viñas de Cadalso de los Vidrios en el futuro?

Estando como estamos no le veo futuro. Son muchas las viñas que están perdidas. Muchísimas.

.- ¿Has llegado a llorar viendo tus viñas perdidas?

He llorado cuando se me quemaron en el incendio las 200 cepas de El Joyuelo. Verlas secas, cagüen diez, qué tristeza. Cepas de cuarenta y tantos años, sequitas, después de tanto mimarlas.

.- Si tuvieras una mula…

Si la tuviera yo la daba chocolate a esta viña. Madrugaría para estar aquí todo el día arándola.

Ante-Olivo

COMO tantas veces, el año pasado recogió él solo su cosecha de olivas.

.- Has pasado mucho tiempo solo en tus viñas.

Siempre solo, salvo en algunas etapas de mi vida. Solo, que no me quedaba más remedio.

.- Aquí habrás pensado a veces en Pili, tu difunta mujer.

Aquella me ayudaba mucho. A veces se metía con las botas de goma en alguna finca llena de agua y me decía “algún día saldrá todo esto que estoy yo haciendo”.

.- ¿Has tenido que vendimiar tú solo esta y otras viñas?

Los míos venían los fines de semana. Vendimiaba yo solo, llegando a la viña de madrugada. El año pasado recogí yo solo 3.500 kilos de olivas, después de varearlas.

Olivo-Grande

.- ¿Qué sabes de Rioja Alavesa?

Lo que he visto alguna vez en la televisión. Esas viñas que son divinas de ver.

.- ¿Has sido feliz a lo largo de tu vida?

Sí, he sido feliz con mi agricultura y mi familia.

Ahora hay que luchar hasta con los pájaros, porque antes no se comían tus uvas, pero este año en la viña de Joyuelo se han comido las uvas de ocho o diez cepas de Albillo cuando aún estaban verdes. Me he descuidado en bajar un día a taparlas y al día siguiente las uvas volaron.

.- ¿Volverías a ser agricultor si pudieras repetir tu vida?

Sí, que nadie lo dude.

Vivir hasta el último aliento en la viña

UNO de los racimos sin uvas, las que se comieron los pájaros.

.- Mira si hay profesiones en la vida para poder elegir.

Lo más bonito que hay es que no te mande nadie. Fui a jornal cuatro días, pero luego ya me quedé con las fincas y a mí nadie me ha mandado. Yo he estado toda la vida a mi aire.

.- ¿Qué va a ser de esta Cooperativa del Cristo del Humilladero?

JULIO-RICARDO

CON Ricardo Moreno, nuestro anfitrión en Cadalso de los Vidrios.

Esta Cooperativa funciona gracias a Ricardo Moreno (el presidente) que mete aquí todas las horas del mundo. Estaría ya cerrada si no fuera por él.

.- ¿Quieres morir en la cama, o en la viña con las botas puestas?

En la viña con las botas puestas, sí señor, en la viña.

LEVANTA-MANOS

ESTA fue la despedida de Salu después de pasar tres horas juntos

Esa pregunta, esa respuesta ha hecho mella en Salu mientras la pronunciaba. De repente sus ojos se han vestido de emoción, no dejándole pronunciar palabra, consiguiendo que su último vocablo grabado sea VIÑA.

“Vaya un Salu, no hay otro hoy en día como él en Cadalso”, dice mirándome Vicente Álvarez, mientras Salu tiene una emoción de 91 años de historia en su mirada.

20 respuestas a “Vivir hasta el último aliento en la viña”

  1. Kerman Aliseda dice:

    Increíble tenacidad la suya, navegando en un mar de sentimientos. Uno piensa que no debería trabajar a su edad, y sin embargo… es admirable, emocionante y, a pesar de los pesares, qué bien se le entiende!

    Toda mi admiración para Salu y un fuerte abrazo!!!

  2. Arene Amezaga dice:

    El cabo Tambores sigue trabajando en las viñas de Cadalso ¡a sus 91 años!! Primero hay que estar vivo, segundo hay que tener salud y ganas, tercero un gran amor propio, cuarto una entrega absoluta, quinto una pasión desmedida, sexto qué estado de ánimo, séptimo es un ser imparable, octavo quién pudiera, aunque sea en otras lides.

    Un gran abrazo para Salu, el gran «Noche y Día» !!!

  3. Aguilera dice:

    Aupa ahí, mutil !

    Pareciera una historia entresacada de una novela de Miguel Delibes, pero en la agricultura vasca, con matices, hemos conocido casos que guardan cierto parecido con la historia de Salustiano.

    Su relato me ha conmovido, y emocionado. Qué grande el cabo Tambores!

  4. Beñat Arostegi dice:

    Son muchos, de todas las edades, los que hacen grande a la Agricultura. En este caso ama la tierra y sus cepas. Salu es el capitán de su alma campesina. Zorionak, lagun!

  5. Sole Raya dice:

    ¡Qué vitalidad! Aunque siento peso en algunas de sus palabras «tengo que cuidarla, no la quiere nadie», esa obligación lo mantiene ilusionado, activo y vivo.

    ¡Salud para Salu! Y un abrazo desde esta tierra que también huele a vino, en Montilla

  6. Ángel Asensio dice:

    Una entrevista centrada en la vida pegada a la tierra y a la sencillez del trabajo bien hecho que tanto gusta a Salustiano. Humanidad y humildad a raudales de este agricultor multitarea feliz y entregado a sus vides, olivos, huerta y familia.

    Me ha retrotraído a los tiempos de la España rural compleja, diversa, honesta, esforzada y cabal. Otro tiempo con otros valores y con otras medidas para cuantificar el trueque; sopesar el negocio o la inversión a futuro con mirada larga; acordar la venta justa de la riqueza cosechada; certificar los reveses padecidos sin aspavientos y sin negar los desengaños tras una vida entregada que se desilacha y hace jirones. Esta vida larga e intensa muy a pesar de las rutinas aparentes, se deshabita poco a poco.

    Esta tierra, más seca e incierta, cede y se abandona ante la codicia infinita y la ganancia inmediata de un tiempo encanallado que es incapaz de entender la talla de estos hombres y mujeres de una pieza.

    Un ejemplo personal de independencia solidaria y de trabajo incansable. Gentes queridas, valoradas y reconocidas en su medio laboral y profesional. Una referencia obligada, este Salu… por esas tierras abruptas de Gredos.

    La entrevista surge radiante en tiempo de vendimia y una vez aplacada, aunque solo sea un poquito, esta negruzca pandemia.

    Las menudas y concisas palabras de Salustiano Cordero reparten esperanza, optimismo, serenidad y vida llana en mitad del marasmo de la economía analítica y tramposa, los fastos de la muerte aristocrática, la nebulosa de la guerra cruel e inhumana, la abultada pesadumbre por tanto incendio devastador y los gestos altaneros de la política etérea y teatral.

    Un agradable respiro mientras se acerca la lluvia demasiado huidiza desde hace tiempo.
    ¡Feliz cosecha, Feliz vendimia, sea allí en Cadalso de los Vidrios o aquí en Rioja Alavesa!

  7. Antonio Mijangos Martinez dice:

    ¡Cuántos de los que hemos leído la entrevista hemos pensado en nuestros padres o abuelos! El mismo amor a la tierra, la misma actitud de ser constructores de su propia vida, a su aire, con tesón, sin mirar el reloj. Un día le propuse a mi padre dejar las viñas y retirarse. Me respondió: «¿Y a dónde me mandas? ¿Al rincón del herrero a charlar con los jubilados sobre la guerra del 36?».

    Distintos tiempos, distintos hombres. Que quede el amor a la tierra y al trabajo que aquellos, como Salustiano, tenían. Desde estas líneas mi homenaje y admiración

  8. Manuel Marrero Morales dice:

    Una entrevista de mucho interés humano. Rezuma sensibilidad y amor por la tierra, convirtiendo su vida en una pasión por el trabajo bien hecho desde la sencillez y la tenacidad. Me ha recordado a mi tío Natal que, con sus 89 años, en la cama del hospital, me comentaba que “ayer estaba con la guataca colmando el surco a unas papas, empecé a cansarme y casi no llego al final del surco” (en el sur de Tenerife, la guataca es el nombre que se le da a una azada). Unos días más tarde nos dejaba definitivamente. Grandes ejemplos.

  9. Gloria C Waid dice:

    Me trae magníficos recuerdos, los mejores de mi vida, de mis tíos y primos de Elvillar, Barriobusto, Samaniego…, así como de sus campos y viñedos. Gracias!!!

  10. Diego dice:

    Me parece una historia fascinante, enhorabuena por contarla. ¿Hay alguna forma de ponerse en contacto con Salu? Si no tiene a quién dejar o vender las viñas, podría estar interesado en continuar ese legado.

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Muchas gracias, Diego. Busca el teléfono de la Bodega Cooperativa El Cristo del Humilladero, en Cadalso de los Vidrios (Madrid), y pregunta por el presidente Ricardo Moreno.

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