Feb 11, 2024

Lo que esconden 300 botellas de vino de Orbiso

 

Una iniciativa de la Diputación Foral de Álava recuperando un pequeño viñedo que se estaba perdiendo en Orbiso ha trenzado una colaboración con Laguardia, que se ha plasmado en el primer vino embotellado de Montaña Alavesa de la mano del enólogo Saúl Gil Berzal.

No sólo la música une a los pueblos. Las iniciativas de hermandad, el mutuo apoyo, el encuentro entre gentes de uno y otro lado de la Sierra, la colaboración, junto con la cordialidad que prende en nuestros pueblos es lo que vamos a visibilizar.

Vino de Orbiso

UNA historia sellada en el interior de una botella.

“De una viñita recuperada de Montaña Alavesa se ha obtenido un vinico curioso, pero todo el mérito es del enólogo Saúl”, me cuenta Jesús Ganuza Uriarte, del pueblo de Orbiso, maestro jubilado que ha venido dando unos mínimos cuidados a la viña, plantada por su padre Olegario en 1945, para que sus cepas sobrevivieran.

Julio Flor / Orbiso / Laguardia

El vitivinicultor Saúl dirige con su hermano Benjamín la bodega Gil Berzal en Laguardia, villa de Rioja Alavesa de 1472 habitantes. El maestro Jesús Ganuza pertenece a un pueblo que está situado al otro lado de la Sierra, de apenas 45 habitantes.

PORTADA-ARTICULO

JESÚS Ganuza y Saúl Gil Berzal, protagonistas de la historia… pero hay más.

Jesús y Saúl, Orbiso y Laguardia, están unidos en este proyecto que nació gracias a la Diputación de Álava, con la intención de recuperar una viñita de apenas 0,15 hectáreas. Nadie imaginaba hace cinco años, ni tan siquiera ellos dos, que de esta historia saldría un nuevo vino, en realidad el primer vino embotellado de Montaña Alavesa.

El primer vino de Montaña Alavesa

Vino de Orbiso

ORBISO ISTORA, «el supremo arte del azar».

“Es una cosa tan nimia, tan pequeña, que apenas cuenta”… No quiero llevar la contraria al maestro Jesús Ganuza. Me limitaré a contar lo que esconde el relato que expresan trescientas botellas de vino.

Antes quiero recordar la frase de Miguel Unamuno cuando hablaba del “supremo arte del azar”. Porque ese “vinico curioso” trae consigo una hermosa historia, tan inesperada como enraizada en el mundo rural. Un mundo natural y campesino bailando bajo la mesa de la Historia con música y pies del más puro azar. Porque, como dice la canción de Pedro Navajas, «la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, ay dios»…

No se debe ignorar la confluencia de los caminos de la vida, ni la pasión, ni la risa, ni los sentimientos… ni los avatares de la gente zarandeada por los acontecimientos que se cuentan en los libros de Historia.

OLEGARIO Ganuza en 1995, en el viñedo con 80 años.

La visita al amigo de la guerra que lo cambió todo

El navarro Olegario Ganuza Martínez, padre de Jesús, participó en la Guerra Civil española, donde conoció a su amigo Víctor Fernández de Gaceo, natural de Orbiso. Terminada la guerra, Olegario decidió viajar desde su Etayo natal para visitar en Montaña Alavesa a Víctor, amigo de fatigas y avatares, su “amigo de la guerra”.

Así fue como Olegario conoció, se enamoró y un tiempo después se casó con Gabina Uriarte Alda, quedándose a vivir para siempre en Orbiso, donde plantó a sus 30 años la viña “El Abuelico” con diferentes variedades de uva. En Orbiso abriría junto a su esposa la única tienda del pueblo de ultramarinos, la tienda de Gabina, la que permanecía abierta a todas horas.

Venta ambulante con la camioneta por los pueblos

Ese negocio de ultramarinos le llevó a dedicarse también a la venta ambulante, trasladando con una camioneta a los pueblos los productos que vendía la pareja en su tienda de Orbiso.

Vino de Orbiso

FOTO de 1959 con la camioneta para la venta ambulante

Cuando en 1950 nació Jesús Mari, el hijo pequeño de Gabina y Olegario, la viña tenía cinco años. Así que Jesús conoce bien las cepas desde que era pequeño, ya que acompañaba a su padre en algunas tareas.

La vida adulta de Jesús transcurriría en Alemania, en la que se casó y donde aprendió el idioma alemán. Más tarde, en Nuremberg, llegaría a ser maestro de los hijos de inmigrantes españoles. Y años después, a su vuelta de Alemania, enseñante en Estella y Otxagabia.

JESÚS Ganuza en la presentación del primer vino de Montaña Alavesa.

Su padre Olegario fallecería en 1997.

“No quise abandonar la viña de mi padre. En cierta manera me sentí obligado a seguir ocupándome de ella en recuerdo suyo. Lo único que yo quería era mantener la viña con vida, con mínimos cuidados, podándola y metiendo una vez al año la mula mecánica en la finca”.

Olegario había permanecido activo hasta el último día de su vida. Por la mañana estuvo en el monte, “haciendo la suerte” con la motosierra. Después de comer se quedó dormido para siempre echando la siesta.

“Las uvas de papá”

“Si la viña traía uvas -señala Jesús- yo me encargaba de vendimiarlas y luego repartirlas entre los familiares y amigos, como si fueran uvas de mesa, las uvas de papá”.

Vino de Orbiso

JULEN, el nieto de Jesús en la viña “El Abuelico”, plantada en 1945.

Así estaban las cosas cuando dos técnicos de la Diputación alavesa, Uxue Bacaicoa y Jaime Ibáñez, pusieron sus ojos en la viña de Olegario para ver qué se podía hacer con la diminuta reliquia que la dedicación de los Ganuza había logrado preservar.

Según los datos recabados, en Montaña Alavesa ha habido viñas desde el siglo XIII. El vino elaborado por Saúl con las uvas vitícolas de “El Abuelico” no es el primer vino. En los pueblos de Montaña Alavesa hubo varias hectáreas de vides hasta el año 1989… quedando luego alguna finquita.

ORBISO, el pueblo que ha dado nombre a un nuevo vino.

En la zona hicieron vino hasta el año 1900. Con la filoxera las viñas desaparecieron, hasta que volvieron a plantar unas fincas en los años 30-60. Como decir “cuatro cepas” para el autoconsumo, si no se las comían los pájaros.

Me cuenta Jesús que su padre plantó la viñita sin registrarla, hace 79 años..

Saúl la saneó, la podó, limpió la madera seca…

“Los técnicos de la Diputación la localizaron por satélite”. Así fue como “El Abuelico” entró en otra categoría, pasando a ser cuidada y recuperada por Saúl Gil Berzal, que la ha saneado, podado, limpiando la madera seca… hasta que la viña ha resurgido finalmente de sus cenizas cual Ave Fénix.

Vino de Orbiso

SAÚL contó la “historia” el día que presentó el vino en el Arrea!

“Fuimos a ver la viña. Algunas cepas estaban muertas, otras a medias. Ahí trabajamos muchas horas con el objetivo de recuperar las cepas que se pudiera. Está en un paraje de ensueño -valora Saúl-, con frutales y flora de la zona y con una climatología muy peculiar”.

“Esa ha sido nuestra tarea durante cinco años -apunta el vitivinicultor de Laguardia-. El proyecto ha sido lento, muy complicado, porque no es un proyecto de unas viñas en producción, sino que había que hacer un trabajo de recuperación”.

En la viña recuperada de sus heridas predomina la Garnacha, con algo de Tempranillo, de Grand Noir, una variedad francesa, algo de Viura y algo de Moscatel.

LA viñita tras los cuidados de Saúl durante estos últimos cinco años.

Todo este relato ha permanecido en silencio hasta que se presentaron las primeras 300 botellas del nuevo vino en el restaurante Arrea!, en Santa Cruz de Campezo, donde la botella número 1 se entregó a Jesús Mari Ganuza, y la número 2 a la diputada foral de Agricultura, Amaia Barredo, que asistió a la presentación de la añada recuperada.

“Al andar se hace el camino”

“El objetivo no era elaborar un vino -recuerda Saúl-, pero al andar se hace el camino. El objetivo fundamental era recuperar la viña, el material vegetal. Hubo años que se perdió la producción por la acción de los animales del lugar, hasta que en la añada 2020 vimos que se podía hacer un vino”.

Vino de Orbiso

LA segunda botella fue para la diputada de Agricultura, Amaia Barredo.

«Orbiso» no es un vino cualquiera. Saúl comprobó que tenía “sensualidad”. Por eso se decidieron a embotellar y guardar la añada. “Ha pasado el tiempo -indica- y ahora hemos comprobado que el vino no está nada mal. “Vamos a ver qué pasa aquí”, me dije ”.

.- ¿Qué sientes ahora, Saúl, cuando el vino ya ha sido presentado en sociedad?

VINO Orbiso llegando a las copas…

Ha sido al presentar el vino en el evento del restaurante “Arrea!”, el pasado mes de diciembre,  cuando la gente de la zona me ha dado la enhorabuena porque para ellos es un orgullo que se elabore un vino donde siempre ha habido viñas. Así que ahora para mí también es un orgullo haber dado esa alegría a la gente de la Montaña Alavesa, de traerles un nuevo horizonte.

La Historia dentro de unas botellas

.- ¿Qué será de esas 300 botellas de vino?

Algo nos quedaremos en la bodega para seguir viendo la evolución, parte se queda en el restaurante Arrea!, de una estrella Michelin, y otras botellas irán a las redes de distribución de Gil Berzal.

SAÚL entregó una botella al propietario del Arrea!, Edorta Lamo.

Hay muchos sentimientos en danza. Y mucho relato detrás del vino Orbiso. Por eso le he preguntado al hijo de Olegario por sus emociones al tener toda la Historia dentro de una botella.

EL río Istora, nombre escrito en la etiqueta del vino.

“El nuevo vino Orbiso es un orgullo para mí. Ya te digo, se ha sacado un vinico curioso. Lo decimos en Montaña Alavesa, donde apreciamos mucho los vinos de Rioja Alavesa. Un día de estos lo descorcharemos”.

Dice Jesús que lo descorchará, pero algo me dice que le costará mucho abrir esa botella que para él es un tesoro, un trofeo, el fruto de la viñita de su padre, la que él ha mantenido con vida…

.- ¿Por qué brindarás el día que descorches la botella, Jesús Mari Ganuza Uriarte?

Pensaré en nuestro padre en primer lugar, y en la vida que me ha tocado vivir, con sus alegrías y sus penas. Eso haré.

11 respuestas a “Lo que esconden 300 botellas de vino de Orbiso”

  1. Beñat Arostegi dice:

    El reportaje transpira vida por los cuatro costados. Al llegar al párrafo donde se cuenta que Olegario murió con las botas puestas, trabajando hasta el último día de su ancianidad, quedándose dormido para siempre echando la siesta, un escalofrío ha recorrido mi espalda, recordándome a alguno de los míos, tan queridos.

  2. Arene Amezaga dice:

    «Las uvas de papá», dice su hijo Jesús, bien repartidas entre familiares y amigos. ¿No es maravilloso leerlo de esa manera?

  3. Kepa Urdangarin dice:

    La fuerza telúrica de la viña El Abuelico, donde hoy juega, en sus alrededores, el biznieto de Olegario. Efectivamente somos hijos e hijas del azar. Pura magia… Todo siempre tan hermosamente contado por este blog, que transpira entre viñedos y vitivinicultores, cargado de Cultura e Historia

    Mila esker!!!

  4. Clara Font dice:

    Ay, esa viñita mimada de apenas 0,15 hectáreas, una reliquia diminuta, geolocalizada por satélite, heredera de aquellas viñas del siglo XIII, salvada de la quema del olvido por la Diputación de Álava y Saúl Gil Berzal! Un golpe de suerte.

  5. Blog Rioja Alavesa dice:

    Gracias, Juan

  6. Antonio Mijangos Martínez dice:

    Al leer la historia de las 300 botellas, quizás alguno dirá: «¡qué pérdida de tiempo, cosas de chiflados!» ¡Bendita pérdida de tiempo traer a nuestra realidad historias pasadas que nos hablan de trabajo, de amor a la tierra, de KM 0 del que tanto se habla y tan poco se hace, y ¡ojalá haya más chiflados que nos traigan lo antiguo con el cariño y el respeto con el que nos lo han ofrecido! Reportajes como éste a los mayores nos traen recuerdos de los vendedores ambulantes, de los carboneros de la montaña que se llevaban vino y de mi amigo Ambrosio “el pimentonero” que recorría los pueblos de la montaña con su caballo vendiendo pimientos choriceros para hacer sopas de ajos. Gracias Jesús, Saúl y Julio. Un ruego a Jesús: Por favor, no descorches nunca esa botella. Vacía no te dirá nada, pero siempre llena te recordará a tu padre. El amor guardado siempre sabe bien.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Recibe nuestras novedades

Newsletter

Acepto que Blog Rioja Alavesa utilice mis datos para acciones de marketing

Rioja Alavesa
Hazi
Cuadrilla de la guardia