Feb 23, 2025

“Vamos camino de la Álava vaciada”

 

Se ha cerrado en Laguardia el último horno de pan y dulces artesanos. Y hay sonrisas y un mundo de recuerdos. No faltarán las lágrimas.

PORTADA-BI

MARIJOSE Torres contempla vacía la tienda de su panadería.

Se acaricia la estela dejada por los comercios de la Comarca que cerraron sin que sus artesanos tuvieran continuidad. Se recuerda a los que han estado trabajando 25 horas al día, como la Marijose, de la Panadería Torres.

“Un día me dijo una amiga que yo era “un referente en Laguardia”… “Sí, hombre” ”.

Se ha cerrado un horno

Se pone de relieve a los comerciantes que resisten. Se abraza y se entiende a los que abandonaron después de tanta lucha… Hablamos de cuando no se escogía el camino de la baja laboral. De cuando no había vacaciones, porque “¡cómo vamos a dejar al pueblo sin pan!”.

María José Torres

LA MARIJOSE a las puertas de su panadería.

Julio Flor / Laguardia

En la conversación saltan alternativas posibles para que no acontezca lo que anuncia el gran titular, el que sale de la boca del cura de Laguardia, Antonio Mijangos.

“Vamos camino de la Álava vaciada. Y a que los de los pueblos se vayan a vivir a las ciudades y luego vuelvan a trabajar en los pueblos”.

El sacerdote y yo estamos con la panadera artesana María José Torres López de la Calle, que a sus 57 años ha cesado su actividad laboral, después de atravesar un año muy difícil, tanto o más que el de la pandemia de 2020.

Al cerrarse la panadería Torres se muere parte de la Historia», dice tajante Antonio. «Son muchas las tiendas pequeñas que antes había en Laguardia que han ido cerrando poco a poco”.

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ANTONIO Mijangos, junto a unas bandejas ya sin panes.

La pena y la risa viven juntas

Estamos los tres sentados junto al horno frío de la panadería, el horno vacío que ha dejado de hornear el pan y la vida cotidiana, el horno que acoge por igual la pena y la alegría, porque ambas viven juntas, retrato de las costumbres de un pueblo que camina entre murallas, al que no se le escapa el rumbo al que se dirige el mundo actual.

Hay lágrimas en el rostro de la panadera que son un relato por sí mismas, sin necesidad de que hubiese palabras que las explicaran. En ocasiones la adversidad de los otros es en cierta manera la nuestra.

Hemos de aprender a verlo de esa manera. Lo que les ocurre a nuestros vecinos, si hay un poco de empatía, nos atraviesa a todos el corazón.

María José Torres

LA pena y la alegría viven juntas… (Foto Danel Flor).

Hay sonrisas al calor de una conversación con mucha miga. “A los que se jubilan y lo han dado todo, como la Marijose, les aconsejo que cambien el refrán de “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, a “deja para mañana lo que puedas hacer hoy”, dice Antonio con su sentido del humor.

Este artículo es un elogio a la cotidianidad, porque bendito sea el día a día. Ese laudatio es el que le hace exclamar a la Marijose que a partir de ahora “Sólo quiero vivir, que no es poco. Sólo vivir”.

.- Mes y medio que cerraste la panadería, con el horno apagado, desde el 12 de enero. Marijose, tú has pasado por delante de la panadería cerrada unas cuantas veces.

Dos veces por lo menos cada día he pasado por aquí.

OTRO-CIERRE

IMAGEN insólita durante décadas, con la panadería cerrada.

«Nací siendo hija de panaderos»

.- Pasas y ves la panadería cerrada. Quiero conocer tus sentimientos.

Se lo digo a todo el mundo que me lo pregunta. Tengo sentimientos encontrados. Por una parte -carraspea para sobreponerse a la emoción- estoy súper feliz… Mira no quiero llorar, eh. Estoy muy feliz -vuelve a carraspear- porque he hecho las cosas muy bien. Por otra parte, tengo la pena de que la panadería no haya seguido.

La idea es que yo dejara la panadería y que, sin cerrar, llevara el negocio una chica, Idoia, que por cierto es sobrina de Don Antonio, Idoia, valiente como ella sola.

.- ¿Qué edad tenías tú cuando comenzaste en la panadería Torres de tu padre?

Yo nací siendo hija de panaderos, porque aita cogió justo la panadería cuando yo nací. Así que toda la vida he sido hija de panaderos.

María José Torres

IMAGEN de archivo del Blog, de la entrevista publicada en 2021.

.- Y panadera.

Empecé a los 17 años y algo más, y lo he dejado a los 57 y algo más. Viniendo prácticamente a diario, una por la mañana y otra a la tarde. Incluso cuando estaba mi ama a la tarde, era visita obligada, porque la panadería ha sido un poco centro familiar.

Que era el cumpleaños de mi abuela, aquí todos. Que era el cumpleaños de mi abuelo, aquí todos. Era el de mi ama, todos a merendar… Así sin parar.

La fiesta de Despedida

.- ¿Y esta decoración de globos y papeles de colores?

GLOBOS-DESPEDIDA

Fue la fiesta de mi adiós a la panadería, el pasado 24 de enero.

.- Fue tu fiesta de Despedida.

Lo fue en agradecimiento de toda mi clientela, porque es verdad que hay que agradecer, y por el 30 cumpleaños de mi hijo.

.- ¿Qué dijiste en tu despedida?

Agradecí a los clientes que nos hayan comprado el pan toda una vida. Les dije “por fin mañana no tengo que madrugar!”.

Todos sabemos que los negocios son muy ingratos. Mi padre José Luis me decía siempre “harás mil cosas buenas, y de la que hagas media mala, la pagarás”. Y es verdad. Darás pan buenísimo durante 100 días, pero como el 101 te salga el pan un poco malo, bueeeeenoooo, a lo mejor una te deja de venir, otra te dice 500 veces “joé, que malo estaba el pan”.

María José Torres

PAN Y PIEDRA. Imagen de cuando la panadería estaba abierta.

.- ¿Eso pasa también con los sermones en la iglesia, Antonio?

A mí me decía un cura viejo “si todos te alaban, mala señal”.

Hay pan… pero se ha cerrado el último horno

.- ¿Qué has sentido tú, Antonio, al pasar por delante de la panadería cerrada?

Creo que las mejores alabanzas las escuchará la Marijose ahora que la panadería está cerrada.

“Tú lo has dicho” -confirma Marijose-. Ahora es cuando reconocen que falta una cosa muy importante en Laguardia. No es que no haya pan, porque todo el mundo se apaña. Las fruterías han traído pan, Eroski ya traía, está la otra chavala de panadería Mateo, está el chino… Hay otros seis puntos de venta de pan, pero se ha cerrado un horno.

BUENA-PANADERIA

FOTOGRAFÍA Danel Flor Goikoetxea.

.- Se ha cerrado un obrador en el que se amasaba pan y otros dulces clásicos de Laguardia. Era el último obrador de Laguardia.

En Rioja Alavesa aún queda algún horno. Es una pena porque hemos cerrado casi a la vez Peñacerrada, creo que el de Lanciego, sin nadie que la recoja, y yo.

.- El pan artesano es el pan artesano.

Era pan del día, que lo hacíamos de madrugada. Un pan pesado con balanza. Con la masa madre hecha a mano a la mañana, sin máquina fermentadora. Era pan artesano y del día.

Un-peso-historia

HISTORIA viva, con él trabajaron su abuelo y su padre. (Archivo Blog).

Subir al monte por primera vez en la vida

.- Si hubiera sido por ti… con circunstancias más favorables.

Si las cosas hubieran venido de cara… si no hubiese tenido tantos problemas el último año. Entonces sí hubiera continuado, aunque es verdad que estaba muy cansada.

.- Ya en el 2021, que mantuvimos aquella entrevista, estabas cansada anímicamente.

La pandemia me pesó muchísimo.

.- Recuerdo que hablabas imaginariamente con tu padre, que en paz descanse, y le decías “ay, padre, con lo que ha sido la panadería toda la vida y se va a ir a la mierda!”.

María José Torres

Es verdad. Y ahora, con todo lo que me ha pasado el último año… creo que cada vez nos ponen las cosas más difíciles -carraspea-, y eso se va a terminar pagando. Ya es un negocio muy complicado, porque es a diario, que si aún nos lo complican más, no sé yo…

.- ¿Cómo te organizas ahora sin tener la responsabilidad del trabajo diario?

Mira, he podido acompañar a mi hija al médico. Y visitar a mi madre más días en la residencia. Ah, y el primer fin de semana que tuve fiesta, subí al monte, que no había subido en mi vida. Subí al León Dormido.

LEON-DORMIDO

AL fondo, tras el viñedo, el pico del León Dormido. (Foto Tim Atkin).

La importancia de Armando Llanos y su mujer

.- ¿Qué les dices a tus dos hijos?

Creo que se ha notado que me ha gustado mi negocio mogollón. Que ha sido algo nuestro toda la vida. Que mi padre se hizo cargo de la panadería porque su padre era panadero, que luego mi ama tiró mucho de las riendas haciendo pastas nuevas.

.- ¿Dirías que hubo un “boom” de la panadería?

Aquí siempre hemos tenido veraneantes en julio y agosto, pero los que nos descubrieron a nosotros fueron el arqueólogo Armando Llanos y su mujer Mari Nieves cuando vinieron a trabajar en el poblado de La Hoya con los estudiantes. Les servíamos el pan, les servíamos ‘cocos’, les hacíamos hojaldres. Mi madre fue toda una negocianta en todo aquello.

María José Torres

ARMANDO y Mari Nieves hace unas décadas.

.- Pesa tu vida panadera como has hecho siempre con la masa del pan. Pon tu vida de panadera en la balanza.

Hay muchas cosas que me animaban a seguir. Es verdad. Pero… me puede el cansancio mental. Bufff, el último año ha sido… no quiero llorar, eh!, pero ha sido un año duro. Así que lo sopesas y te preguntas ¿sigo?

.- ¿Por qué ha sido tan duro?

Cuando eres autónoma, todo te cae encima. Vacaciones, pa’ti; bajas, pa’ti… Ha sido un último año con tres bajas laborales de cinco que somos… Hubo una semana en agosto que estuve sola. Sola. Y no quiero llorar, pero estuve sola. Bueno, con mi marido que me echó una mano.

ELLA-HABLA

Cuando la vida pasaba por la panadería

.- Menuda crónica la de esa semana, Marijose.

He tirado mucho tiempo por el negocio, porque es algo tuyo, que lo has heredado, y lo has mamado. Mi hermano también llevaba aquí mogollón de años. Se iba a jubilar en enero, pero en julio tuvo unos problemas con la vista y también tuvo que agarrarse a la baja. Cuando me dijo que él se jubilaba, me dije que había llegado la hora.

.- Es como si todo te estuviera diciendo “Déjalo, Marijose, déjalo”.

Los astros se estaban juntando. Así que ha llegado la hora de descansar y de hacer cosas que hasta ahora no había podido hacer.

.- Deja el último año aparcado. Mira los 39 anteriores, y haz un balance de entrega a tu panadería, que es historia y patrimonio de Laguardia.

María José Torres

LA Marijose en el interior del horno de su panadería.

El balance es muy positivo, de otra forma no hubiera estado cuarenta años. Un día me dijo una amiga que yo era “un referente en Laguardia”. “Sí, hombre”. Pero te pones a mirar y aquí pasaba parte de la vida de Laguardia. Me preguntan si hay pisos, me dejan paquetería, llaves para entregar, sobres, me preguntan por fulano o por zutano, me pasan encargos para otros…

.- Fue Antonio quien me contó la historia de los carboneros del otro lado de la Sierra que venían en invierno a refugiarse junto al horno de leña de entonces…

Hubo tres hornos de leña en Laguardia

“¿Qué hacían los carboneros al llegar con sus mulos a Laguardia? Entrar en la panadería a quitar el frío. Venían de Pipaón y aquí encontraban cobijo”, recuerda Antonio.

.- ¡Quién podría mirar por un agujero de la Historia y verles pegados al horno!

MIJI-JULIO

Pero aquí. Julio -cuenta Antonio-, hemos llegado a tener tres hornos de leña para hacer pan. Teodoro Rey, que estaba su panadería donde ahora está el Biasteri. O un tal Sampedro, el padre de Mariví, que tuvo el horno donde está el café Ansan. Y vosotros, que antes esto fue del señor Moisés, una panadería que era el lugar donde se aprovisionaban los madrugadores que no se habían acostado los domingos a las 7 de la mañana, comprando pan y dulces.

“Aquellos a veces me robaban los huevos, que luego los tiraban por el pueblo”, ríe ahora Marijose. “Y en esta calle de los curas daban una guerra que pa’qué”.

.- Así que momentos buenos, muchos…

María José Torres

EN noviembre de 2022 una vaquilla se coló dentro de la panadería…

Momentos buenos, todos. Yo no soy un referente para Laguardia, pero mi panadería sí lo ha sido. ¿Loterías? Aquí las hemos vendido todas. Las de Cáritas, la de la Ludoteca, la de la Parroquia, todas.

Y en su día vendía los periódicos los martes para que el chico del Batzoki tuviese fiesta… Yo creo que no hemos hecho las cosas mal. Algún día habremos hecho el pan sin sal, o algo más quemado.

CUERPO-HORNO

MARÍA José Torres López de la Calle en el horno de la verdad.

«Si puedo, sólo quiero vivir»

.- ¡La cantidad de corderos que se han asado en este horno!

Bufff. Con trece años trabajaba aquí con mi padre el día San Juan, que él repartía las ganancias conmigo. Cerca de la hora de comer, nos sentábamos a esperar que la gente viniera a por los corderos, que algunos habían traído un cuarto cordero para asar y se querían llevan medio cordero.

.- Cerrada la panadería, ¿cómo te planteas la vida?

De momento de ninguna manera.

.- Ahora tienes un montón de horas libres.

Pues no me dan para nada. No me dan. Tengo a mi ama en una residencia de Vitoria, que antes iba a verla un día a la semana. Ahora voy dos mañanas. Las tardes bajo un ratito a los caballos y damos un paseo. El resto de los días, entre limpiar un poco… porque durante 40 años no he limpiado, jajaja.

María José Torres

.- La gente te estará preguntando qué vas a hacer con el resto de tu vida.

Eso le dije a uno que me lo preguntó, “yo, si puedo, sólo vivir”. Sólo quiero vivir.

Permanecer dos hora hablando en el café

“¿Vas a viajar?”, me preguntan. Si me da pereza sacar la ropa de verano, porque de marchar de aquí te vas a ir buscando el calor.

No quiero tener horarios… igual suena mal lo que voy a decir, pero me gustaría hacer lo que me diera la gana. Un día dar una vuelta al Collado, otro permanecer dos horas en el café, o no hacer nada. O hablar. ¿Cuándo hemos podido tú y yo charlar así como hoy estamos, sentados?

Prepara-Dulces

IMAGEN de archivo del Blog de junio de 2021.

.- Cuando hicimos la entrevista en junio de 2021 la llevamos a cabo mientras atendías a la clientela, que yo metí en la entrevista las conversaciones que te traías con la gente.

Eso es lo que más echo de menos, ver a la gente. Sí. Mira, Julio, la Maruja siempre venía a las 7 de la mañana, la primera clienta de cada día. Y resulta que vivimos al lado y ahora no nos vemos, que ella vive tres puertas más arriba que yo.

Todos los días abiertos, sábados, domingos, lunes…

.- ¿Cuántas horas tenías abierta la panadería?, pregunta Antonio.

Jolín, pues mira, durante muchos-muchos años hemos abierto mañana y tarde todos los días. Todos. Sábados, domingos, lunes… todos los días desde las siete de la mañana, y si querías venir a las 6 de la mañana también, que si no tenía pan del día, les regalaba una barra del día anterior. O venían los domingueros que habían hecho gaupasa y les regalaba un cruasán.

Mi marido, que es un guasón, dice que los chinos aprendieron de nosotros.

María José Torres

MANOS conciliadoras de Antonio Mijangos, el hijo de Aniceto.

.- Jajaja.

Todos los días dando servicio.

.- ¿Te da paz pensar que esta panadería va a continuar abierta con la joven Idoia de 35 años?

Creo que por eso estoy tan contenta. Me alegra pensar que las cosas van a volver. Yo estaré con ella un tiempo para enseñarle todo. Es una chica valiente que no ha hecho pan en su vida. Dice que ella va a ir a por todas. Pues yo le voy a enseñar para que vaya a por todas. Tiene tablas, porque ha trabajado cara al público muchos años.

«Algo se muere en el alma»

.- Dice la sevillana “algo se muere en el alma cuando un amigo se va”. ¿Y cuando se cierra una panadería con el último obrador de Laguardia?

EN-LA-PUERTA

AQUELLA mañana la panadería se abrió para despachar palabras.

Al cerrarse la panadería Torres se muerte parte de la Historia -responde Antonio-. Estos días he comentado con otros la cantidad de tiendas pequeñas que había antes en Laguardia, que han ido poco a poco cerrando muchas de ellas.

“Aquí aún nos mantenemos, pero vete a otros pueblos de Rioja Alavesa”, apunta Marijose.

No sé las razones, quizá las grandes superficies, pero en los pueblos están desapareciendo los autónomos de tipo artesano, de servicios, peluquerías, carpinteros, fontaneros…

“Y somos los que hacemos pueblo, eh!”, apostilla Marijose.

María José Torres

LAS BANDEJAS… ya sin pan en la panadería Torres.

ROPA-COLGADA

ROPA colgada que utilizaba la Marijose para trabajar.

Cambiar la mentalidad y darse cuenta

.- Las instituciones han creado áreas de “Desarrollo Rural”, incluida Diputación y Gobierno Vasco. Y como dice Marijose, los comercios hacen pueblo.

Hay mucha traba burocrática. Así están empobreciendo los pueblos, que se han de marchar a la ciudad.

“Tienen que cambiar la mentalidad y darse cuenta de que los pequeños negocios de los pueblos no son productivos. Así que en vez de cobrar impuestos, tienen que catalogarlos como servicio a los que tienen que ayudar”, propone Antonio Mijangos.

María José Torres

COMPRUEBAN unos legajos bajo el Eguzkilore de la panadería.

.- Tu propuesta es una visión de futuro, Antonio.

En Laguardia tenemos, por citar dos, la iglesia Santa María y el Estanque Celtibérico -toma Marijose la palabra-. Si no hubiera más, te marcharías. ¿Por qué te quedas?

Porque hay una panadería donde comprar pan y dulces artesanos, porque hay un bar donde tomarte un pintxo con un buen vino, porque hay restaurantes donde comer, unas tiendas de ropa… Porque hay comercio, porque hay vida.

MANOS-PANADERA

MANOS de panadera artesana dedicadas ahora «solo a vivir».

«Me da pena que no se nos cuide»

.- ¿Tú eres optimista, Antonio?

No. Vamos camino de la Álava vaciada. Y a que los de los pueblos se vayan a las ciudades y luego vuelvan a trabajar en los pueblos. Si no tienen servicios, se buscan donde los haya. La gente joven, teniendo posibilidades de comprarse el piso en Logroño, se va a vivir a Logroño, y luego vuelve a trabajar a Laguardia.

Aquí hemos pasado de cuatro carnicerías, a una en las calles y otra en el súper. De tres pescaderías, a una. De tres peluquerías de caballeros, a cero. De tres sastres, a cero. De cuatro modistas, a una. De tres carpinteros, a cero.  De tres ferreterías, a cero… Y así, el empobrecimiento es continuo.

María José Torres

«VAMOS camino de la Álava vaciada».

“Me da mucha pena que no se nos cuide”, concluye Marijose.

.- Vas a ser maestra panadera en el tiempo que vuelvas a la panadería a enseñarle todo lo que sabes a Idoia.

Vendré cuando toque y le echaré una mano en lo que sea. Me hará ilusión volver a ver la panadería abierta, y a ellos trabajar. Es algo que he hecho toda mi vida. Así que lo haré con toda la ilusión del mundo.

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FUE precisamente Antonio Mijangos quien casó a la Marijose.

.- Me gustaría con este artículo llegar a los turistas que han pasado por aquí, que también han sostenido tu panadería.

Ha sido el pueblo de Laguardia quien ha mantenido el negocio un lunes, un martes, un miércoles… y los turistas le han dado impulso. Pero también digo que el turismo no se salga de madre, eh!

Antes que fomentar el turismo…

.- ¿Hay un turismo excesivo en Laguardia?

A veces sí. Esto lo llevo diciendo tiempo. Creo que ha llegado el momento de preocuparse para que la gente viva aquí. Ha estado bien fomentar el turismo, pero antes de nada hay que fomentar que haya viviendas para vivir en Laguardia.

María José Torres

… Una de las calles de Laguardia. (Foto Josemi Rodriguez).

.- Este es un tema que conoce muy bien Antonio.

Recuerdo que hubo subvenciones de la Diputación para la construcción y arreglo de viviendas en el Casco de Laguardia, con un organismo de la Diputación Arabarri encargado de esa gestión del Patrimonio Cultural. Ahora construir dentro del Casco es más caro que construir fuera.

.- Antonio, ¿cómo te afecta a ti el cierre de la panadería de la Marijose?

Me considero más empobrecido por este hecho. Cuando yo quería pan venía donde la Marijose. O si quiero un hojaldre. O unas magdalenas…

La panadería ha sido además un lugar de encuentro. “¿Qué tal está tu mujer, o tu hija?”… Es un lugar de socialización y diálogo. Está en danza la vida.

Escapa-Rate

CUANDO danzaba la vida abierta en la panadería.

«¡Cómo has descansado también tú!»

.- ¿Dónde has comprado pan estos días, Marijose?

Pues mira, no he comprado pan en este tiempo, porque he llenado ese congelador de barras de pan. Así que todos los días vengo y saco una barrita, la pongo encima del radiador de hierro y todos los días hay en mi casa la misma conversación: “jode, qué bueno está, aunque haya estado congelado”.

María José Torres

CONGELADOR con barras de pan para ir tirando un tiempo…

.- Me has dicho alguna vez que sueles hablar con tu padre, aunque él ya no esté, que te diriges a él como si estuviera vivo. ¿Qué les has dicho ahora al cerrar?

Padre-Suegro

SU padre José Luis y el abuelo materno, Eugenio…

No le he dicho nada, pero mi padre me diría “¡cómo has descansado también tú!”. Mi padre verá lo positivo. El que trabajó de verdad en esta panadería fue él, con toda la leña que partió con el hacha para el horno. Ya te conté que decía “yo he quemado en el horno la cama del Obispo”.

“Recuerdo -dice Antonio- que los peones pobres cogían el burro, se marchaban al monte y bajaban con ocho haces de leña para la panadería. Y tu abuelo Luis se la compraba”.

Eso no lo sabía yo, confiesa la Marijose.

El silencio clamoroso del horno

María José Torres

.- Ahora el horno se ha quedado en silencio, y frío, muy frío.

Se ha quedado vacío, pero ¡si pudiera hablar… lo que este horno cantaría!, que lleva más de 20 años aquí con nosotros. Y cuando terminaba de hacer su trabajo, yo siempre le decía “muy bien, majo, qué bien te has portado”.

.- Jajaja.

Porque si fallaba éste, no había nada que hacer. Una vez nos falló en plena Semana Santa, que llamé a un chico de Logroño, mecánico de panaderías, para que rápidamente viniera a arreglarlo.

Otra vez cayó un nevazo tremendo y estuvimos sin luz y sin pan dos días.

Nieve-Guardia

NEVÓ el día de la entrevista en Laguardia.

.- ¿Ha habido siempre una botellica de vino en la panadería?

Cuando estaba mi padre, sí, toda la vida. Nunca faltó. Hubo años que tuvimos garrafón de vino cuando mis tíos trabajaban en Alavesas.

A mi padre le gustaba darse el traguillo de la botella, “¿verdad padre?”.

.- «Ahora sólo quiero vivir», nos ha dicho. Es una frase bien horneada, con miga de masa madre.

Pero que nadie piense que he sido desgraciada, que no. Yo he disfrutado la vida en mi panadería y la de mis padres. Muchas veces me he ido a casa a las dos de la madrugada, y a las 5 de la madrugada estaba aquí.

Pero sí, ahora sólo quiero vivir, que no es poco.

26 respuestas a ““Vamos camino de la Álava vaciada””

  1. Miguel Larreina dice:

    Excelente reportaje sociológico y humano describiendo un drama rural. Esto no es el simple cierre de un pequeño negocio familiar en el País Vasco, aquí perdemos una artesana, perdemos una parte de Laguardia y Rioja Alavesa

  2. Lea Madariaga dice:

    Son capítulos que se cierran por parte de todos nosotros, no solo de Laguardia. Marijose tiene todo el derecho del mundo a dejarlo, pero resulta doloroso. De ahí sus lágrimas. Pero sí o sí hay que buscar relevo. Y conseguir que los habitantes de los pueblos puedan seguir trabajando y VIVIENDO en los pueblos, verdadera alma de Euskalherria.

  3. Estibaliz Gamboa dice:

    Entiéndase bien lo que digo. No lo podemos permitir. Es fundamental la pervivencia de nuestros pueblos. No sé cómo se puede hacer. Para eso están nuestras instituciones. Necesitamos esa manera de ser y de vivir. Necesitamos refugiarnos en lo que la Marijose significa y todos los que se han ido yendo en silencio. Es una mala noticia y más en estos momentos de la Historia. Habrá relevo en la panadería de Laguardia. ¿Pero… y en tantos otros negocios? ¿Pero… y en tantas otras bodegas familiares? Se trata del ser o no ser, en Euskadi

  4. Pedro León dice:

    ALAVA VACIADA Y MÁS QUE SE VACIARÁ

    Este entrañable reportaje sobre el cierre de “La Panadería de Torres” nos debería llevar a todos los que amamos nuestra tierra y más nuestra Villa Medieval de Laguardia, a una profunda reflexión….
    En el rico reportaje con la memoria enciclopédica del padre Antonio hace mención a las carnicerías hasta cuatro he conocido yo, que tengo veinte años menos que él, dos pescaderías en la calle y dos cines, dos farmacias, impensables hoy amén de cuatro tiendas de ultramarinos, etc…. Un día hablando con mi mujer le conté nueve vaquerías….🤦🏻
    Era yo Alcalde y a la Teniente Diputado le dije en Laguardia «hace falta subvencionar la compra y rehabilitación de pisos/vivienda dentro del caso histórico puesto que es mucho más cara la obra en el interior que en el exterior contando que además la comodidad del garaje hay que olvidarlo»…., Ayudas para la gente joven, nosotros rehabilitamos en el 2001, catorce años antes, de otra forma podría ser que La Villa Medieval se quede como escenario para visitantes y cuatro románticos que nos gusta vivir entre sus calles y sorteamos turistas al igual que los atendemos…
    Nosotros nos acabamos de asentar definitivamente en Laguardia, de hecho hemos vendido la casa de Logroño a pesar de que mi mujer baja a trabajar al Hospital de San Pedro a Logroño…, por lo tanto vivimos dentro del casco antiguo, compramos, tomamos el aperitivo y recibimos a un sin fin de amigos. Siempre hemos estado empadronados aquí y aquí está nuestra base de operaciones y aquí queremos estar viviendo el pueblo y siendo pueblo.
    No obstante sin la ayuda de políticas de verdad más realistas enfocadas hacia la gente joven, La Villa Medieval va poco a poco camino de un magnifico decorado del que no obstante quiero formar parte.
    Contribuiremos a que Laguardia esté un poco menos vaciada.
    El Turismo es imprescindible par los 32 establecimientos de hostelería, carnicerías, fruterías, herrero y carpintero y demás negocios alrededor.”ENOTURISMO SOMOS TODOS”.

  5. Qué pena, ya no podré comprar las rosquillas caseras y magdalenas artesanas cuando pase por Laguardia. Se cierra un comercio que ha hecho historia en el pueblo y la Comarca. Como todos los finales tienen una gran carga de emotividad, porque como dice Marijose la vida a diario pasaba por la panadería. Estoy segura de que ahi se cruzaban vidas, experiencias, curiosidades, anécdotas… Deseo mucha salud a Marijose en su nueva etapa y saludo a Antonio Mijangos, algún día habrá que hacerle ciudadano honorífico de Laguardia. A ti, Julio, gracias por el reportaje.

  6. Raul Garcia Ezquerro dice:

    Los pelos de punta al leer el reportaje. Mi más sincero agradecimiento a Marijo y familia por tantos años de entrega a Laguardia, merecido descanso, que espero encuentre relevo pronto.

    Nadie tiene la culpa, los jóvenes no quieren ser panaderos, ni carniceros, ni fontaneros, se cierran estos negocios en pueblos, pero tsmbién en ciudades. Ojalá consigamos retener la vida en Laguardia, y atraer personas que abran negocios: en ello estamos trabajando.

  7. Alberto Lanza Pérez dice:

    Hace mucho tiempo que asistimos al despoblamiento en multitud de lugares sin encontrar la tecla de cómo pararlo.
    Tengo claro que no podemos dejar todo en manos de acciones individuales, sobreviviendo con un descomunal esfuerzo. Es necesario un auténtico Plan, con claridad y convencimiento, que recoja a todas las instituciones.
    Respecto a la bella historia desarrollada en la entrevista, está claro que mucha vida ha pasado por la panadería y que sin duda Marijose tendrá su hueco en la historia de Laguardia. E incluso alguien suspirará al paso de los años con un melancólico «qué bueno era el pan de la Marijose».

  8. Carmen Sarmiento dice:

    Me ha emocionado, Julio, tu reflexión del horno vacío. ¡Hay tantos comercios que quedan vaciados! En Torrevieja, cada vez que volvemos de Madrid, siempre hay algún pequeño comercio que ha cerrado en los alrededores de nuestra casa. Es el signo de los tiempos, pero procuramos no perder la empatía por todos aquellos que van echando la persiana. No sé qué podríamos hacer. El mundo se viene transformando pese a nuestros buenos deseos de que permanezcan los hornos llenos para repartir el pan entre todas y todos

  9. Danel Flor dice:

    Qué bonito cerrar un ciclo de GRAN trabajo. Fue una inspiración escucharles hablar… y qué rico el pan que hacia! Enhorabuena por los años de trabajo. Ahora a disfrutar de la vida sin tener que madrugar!

  10. Josemi Rodriguez dice:

    Muy buena y emotiva entrevista a mi amiga Marijo… Sé perfectamente cómo se lo han currado durante toda la vida y el trabajo y esfuerzo que han hecho tod@s a lo largo de los años. ¡¡A vivir, Marijo!!

  11. Nacho Izko dice:

    Leí ayer la entrevista. Añadiría a lo de la «Álava vaciada» la «Álava que no tiene en cuenta a los pequeños pueblos». Esos comercios pequeños y familiares son lugares de encuentro, de convivencia y de grandes vivencias. Enhorabuena por la entrevista a Marijose. Un saludo.

  12. Carlos Estecha dice:

    Si el objetivo fundamental es mantener la población DESARROLLEMOS CON INMEDIATEZ PLANES PARCIALES que permitan de forma sostenible desarrollos urbanìsticos adecuados al entorno y que incluso atraerían población
    Por otro lado, es precisa LA DIVERSIFICACION ECONOMICA. Para ello y entre otras cosas…
    REDUCIR BUROCRACIA, TRÁMITES Y MÁS TRAMITES INSOPORTABLES QUE HUNDEN CUALQUIER SUEÑO O EMPRENDIMIENTO.

  13. Antonio L Alonso dice:

    Era visita obligada cuando se visitaba Laguardia, Una pena.

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