Oct 25, 2016

La libertad de aquellas Vendimias !

“TERMINADA LA VENDIMIA, LA BODEGA HUELE A MARAVILLA / PREVEO VINAZOS”

La Vendimia siempre ha sido una época muy especial para mí. Las de entonces y las de ahora. Claro que las de entonces…

Saúl Gil Berzal *

Las de la actualidad distan una enormidad de aquellas vendimias del pasado. Mucho han cambiado del recuerdo que tengo de niño, cuando las cosas eran más sencillas o al menos no tenían tantas trabas como hoy en día. Había más libertad!

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HACE 32 años, Saúl tenía 4 años en esta imagen con el abuelo José Luis Berzal. La foto, sin nitidez, muestra la bella imperfección del pasado, cargado de emociones. 

Recuerdo estar en la bodega con mi padre y uno de mis abuelos. Olía a vendimia. Comenzaban días especiales de mucho trabajo y eso ya se palpaba en el ambiente. Yo no entendía nada, pero percibía aquel nerviosismo que provocaba el tener todo el trabajo de un año ahí fuera en el campo en forma de uva… algo que la climatología podía arruinar.

Recuerdo a mis mayores buscando gente para la vendimia. Llegaban centenares de portugueses en autobuses, también familias de gitanos que preparaban auténticos campamentos durante la vendimia. Me viene al recuerdo un año que accedieron a la plaza caminando por varias calles, hasta llegar al lado de la iglesia. Cada viticultor iba allí para coger gente y repartirse luego en cuadrillas.

Los pueblos de Rioja Alavesa cambiaban totalmente: el olor a humo de los fuegos que encendían en la calle, el bullicio y el ambiente que se preparaba nada tenía que ver con otras épocas del año.

Los pueblos se revolucionaban por esta gente. Los padres no te dejaban salir mucho a la calle y cuando lo hacías te repetían hasta la saciedad que tuvieras cuidado, que llegaba gente de todo tipo, etnia y color. Bebían, se peleaban, se oían cosas raras entre los del pueblo que habían pasado o hecho, cosas fuera de lugar para gentes cuyas vidas transcurrían en la tranquilidad de pequeños pueblos vitícolas y que esta otra gente rompía durante unos días, así como la propia vendimia era parte de esa ruptura de la rutinaria vida de los vecinos.

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EL COLOR de las hojas de la viña… ha cambiado menos que otros aspectos del pasado.

Los vendimiadores iban al viñedo subidos en los mismos remolques en los que luego se echaría la uva. Marchaban a las viñas subidos cual soldados cuando van a una guerra.

Entre gritos, jolgorio, peleas y borracheras, transcurría la vendimia en aquellos pueblos de Rioja Alavesa tan diferentes a los de hoy. Era de locos, otros tiempos desde luego. Con aquellas circunstancias, en medio de aquel decorado de tantos actores, la uva iba entrando en las antiguas bodegas, la mayoría de las cuales hoy están en desuso.

Después de la vendimia y con los lagares llenos de uva se marchaban, si bien quedaba alguno para ayudar a sacar los lagos; pero el grueso se marchaba en los autocares en los que habían llegado; en ocasiones con menos dinero, ya que se lo habían gastado todo.

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LA MAQUINARIA de hoy es otra, en los mismos campos, en la misma tierra de Rioja Alavesa.

El barrio de las bodegas viejas se llenaba de un olor increíble a mosto fermentando.  Recuerdo ver asomar espumas de color violáceo por las puertas de los lagares por los que se descargaba la uva y según transcurría la fermentación llegaba hasta la misma calle… Lagares que ya no se usan.

Recuerdo que los mayores te decían que tuvieras cuidado con el “tufo”, palabra para denominar al dióxido de carbono que se desprende en la fermentación y que puede matarte. Desgraciadamente las vendimias suele llevarse a alguien por delante por este tema.

Cómo olvidar que los muchachos de mi cuadrilla salíamos a la calle y cuando pasaba un tractor con remolque nos enganchábamos sin que nos vieran para dar un pequeño paseo mientras iba a descargar, a pesar la uva, o al viñedo.

Cuando los lagos estaban secos, se prensaba para sacar los últimos litros y  se llevaban las “orujas” fuera del pueblo, a un muelle para dicho cometido. Los niños del pueblo íbamos hasta el muelle, una vez más enganchados de algún tractor que pasara por allí camino de la descarga. Qué recuerdos jugando como niños a las ‘guerras de orujas’!

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HIJOS DE AQUELLOS vendimiadores portugueses siguen hoy cortando la uva en la Comarca.

Preparábamos auténticas trincheras y guerras con los restos de aquella uva, que ya había dado su caldo, antes de ir a la alcoholera. Recuerdo todas las cuadrillas después de venir de la escuela, no hacía falta que quedáramos: sabías que todo el mundo estaba allí preparando alguna ‘guerra’.

Qué decir de  la vendimia familiar en la que familiares y amigos cercanos quedaban el fin de semana para recoger algunas parcelas pequeñas que no merecía la pena hacerlo con los vendimiadores. Se aprovechaba esa tesitura como excusa para reencontrase y disfrutar de un día de “fiesta”.  Se comía en el mismo viñedo,  se asaban  chuletillas mientras todo transcurría en un ambiente de vendimia con la tranquilidad de tener en la bodega casi toda la uva metida. Hoy esto se lo han cargado ya que no pueden venir a ayudarte ni amigos ni familiares. Un auténtica lástima pues se ha perdido algo hermoso y tradicional.

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SAÚL GIL BERZAL con uva Rojal (Malvasía Riojana) que está recuperando para Rioja Alavesa.

Cómo ha cambiado todo. Nada tiene que ver con la vendimia de cuando era niño, excepto que se sigue cortando uva, en algunos casos ni eso puesto que han llegado unos ‘monstruos’ capaces de recoger toda la uva en unas pocas horas (máquinas vendimiadoras), y que sigue siendo una época del año especial. No sólo por recoger el trabajo de todo un año, sino porque me transmite algo mágico, algo que acontece en la naturaleza y no puedo describir.

La magia de crear un vino, ese misticismo que hay detrás del vino… hace que sean tiempos de reflexión, nerviosismo, presión, concentración, entre muchas otras cosas, ingredientes que disfruto y acaricio mientras escribo estas líneas, pues la bodega está llena de uva fermentando. Esa pasión es la causante de mi búsqueda incesante, de querer investigar, de crear cosas nuevas, cosas diferentes. Es algo que se apodera de ti para buscar lo mejor de cada parcela, de cada vino. El vino como arte.

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LA SIERRA observa con atención y curiosidad cómo se llevan el Humano y Las Viñas.

Es ahora cuando ves el resultado del trabajo de todo un año. Si has hecho bien las cosas en el viñedo y la climatología se porta (esta es la que manda),  los vinos serán históricos.  Si cuidas el viñedo hasta el más mínimo detalle la Naturaleza te va a regalar vinos increíbles. No hablo de cuidar el viñedo como tenemos pensado, digo cuidarlo de verdad, sin excesos de rendimiento, sin productos químicos que interfieran, cuidar la biodiversidad, los microorganismos para crear vinos únicos, con una personalidad lejos de la estandarización.

La vendimia ha sido muy buena este año de 2016. Es uno de esos años en los que el vino se hace solo. La sequía ha hecho que la concentración sea mayor y el estado sanitario de la uva sea óptimo. Al principio había preocupación por el grado ya que por la sequía ha sufrido. Unas tormentas, aunque tardías en Septiembre, fueron muy favorables para la terminación de la maduración. Los parámetros son perfectos y la bodega huele a maravilla. Preveo vinazos.

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INVESTIGA Saúl la manera de mantenerse fiel a los orígenes, muy pegado al terruño. 

Así son mis vendimias de ahora, buscando la excelencia. La vorágine de las vendimias conviviendo con el día a día de dirigir una bodega, con entusiasmo, con emoción.

En las vendimias del presente me siento uno de los “protagonistas”, alguien al que le gusta lo que hace por lo que le han transmitido esas vivencias de niño en Rioja Alavesa, rodeado de viñedos, disfrutando del trabajo.

Cierto que han perdido ese punto romántico. La elaboración del vino es más técnica con ayuda de la enología moderna. Hemos perdido raíces, y una cierta personalidad. Veo vendimias que no te permiten diferenciar los vinos de uno y otro pueblo. Veo que es necesario una vuelta al origen y es lo que trato de darle a mis vinos con los conocimientos de hoy.

Quiero hacer la vendimia, y la hago, preservando lo que nos da el viñedo, sin adornos, sin productos, volviendo al origen. A las vendimias de mis recuerdos… de cuando era niño en Rioja Alavesa.

 

* Bodeguero y Enólogo en la bodega familiar de Laguardia.

 

 

 

8 respuestas a “La libertad de aquellas Vendimias !”

  1. Miguel Larreina dice:

    Preciosa narración de Saúl

  2. Lorenzo dice:

    Un gran amor por la tierra y por lo que hace es imprescindible para triunfar.
    Sigue asi

  3. Francisco Mtz de Cañ dice:

    Saúl.- Bonito relato de tus recuerdos de niño.- Algún día te contaré como yo siendo niño asistí en Logroño a la comida en la boda de tus abuelos.- Yo le tenía un gran aprecio a tu querido abuelo Jose Luis.- Recibe un saludo.

  4. Saúl Gil Berzal dice:

    Gracias Miguel y Lorenzo por los comentarios. Seguiremos así, pegados a la tierra. Es fácil escribir cuando algo se siente. Estaré encantado de escucharte Francisco, tengo un gran recuerdo de mi abuelo. Es normal ese aprecio. Era un gran hombre. Saludos a todos

    Saúl

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