En las primeras horas de ayer domingo llovía en Rioja Alavesa. La Sierra no quiso detener el agua que dulcemente caía sobre los viñedos. Dejó que miles de personas hablaran del tiempo, de si la lluvia pararía o no. La Sierra no quiso detener el sirimiri hasta que la fiesta comenzó.
A partir de las once de la mañana se cerraron los paraguas y emergió la danza, la música, el pregón de la pregonera, el brindis de las instituciones… y una alegría compartida. Bai. Se celebró la XXIII edición de la Fiesta de la Vendimia en Samaniego. Un año más se pisó la uva que las niñas y niños de toda la Comarca trajeron al lugar donde las nubes y el cielo son parte fundamental del Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo.

LOS CIELOS de Rioja Alavesa se quedaron callados para ver este momento un año más.
Había quedado muy claro que no había quien parara la Fiesta: quince minutos apenas llevaba sin llover, cuando en las cercanías del Ayuntamiento de Samaniego apareció el primer mosto de las cepas alavesas de 2016.

«¡QUÉ BUEN VINO harán estas uvas!», escuché decir a alguien con acento francés.
Tenía que ser con ese mosto con el que los representantes de diversas instituciones, con el Lehendakari Iñigo Urkullu a la cabeza, brindaran en silencio con sus mejores deseos. Muy cerca del Lehendakari estaba el Diputado General de Álava, Ramiro González; la pregonera de la Fiesta, Toti Martínez de Lezea; el Viceconsejero de Agricultura del Gobierno Vasco, Bittor Oroz; el alcalde de Samaniego, Cristóbal Zuñeda; el presidente de la Cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa, Joseba Fernández Calleja; el presidente de ABRA, el presidente del Consejo Regulador, la presidenta de la Ruta del Vino de Rioja Alavesa… Seguramente que brindaron por una buena cosecha, un gran año y toda la prosperidad que se merece la Comarca.

Antes de que manara el primer mosto, se pudieron ver copas vacías en las manos de la gente, como si fuera una oración. Después se llenaron las copas con alguno de los más de 200 vinos de Rioja Alavesa que había distribuidos en diferentes puestos (uno por cada pueblo de la Comarca) a lo largo del recorrido.


El pisado de la uva fue todo un rito. La gente aplaudió la llegada de los dos veteranos, Juana Navaridas y Luis Larrea «Bartolo», que ni cortos ni perezosos subieron por una escalera hasta donde estaba la cuba llena de todos los racimos de uvas que habían ido vertiendo los niños con sus cestos. Es un gesto antiguo que en la Tierra tiene al menos 5.000 años. Prensar la uva con los pies, hacer del mosto una raíz propia de los dioses.


«Como pregonera de la Vendimia, anuncio que un año más las viñas han dado su fruto, que una vez más los habitantes de las villas y pueblos de Rioja Alavesa han cuidado los viñedos y recogido las uvas tempranillo, viura, garnacha, mazuelo, graciano, malvasía y otras, cuyos aromas y sabores llegarán a nuestras mesas y a todos los rincones del mundo», se había escuchado a la escritora Toti Martínez de Lezea en el pregón que este año ha homenajeado a todos los pueblos de la Comarca (que mañana publicaremos íntegro en el Blog).

PREGONERA de la Fiesta de la Vendimia, Toti Martínez de Lezea con el pregón en sus labios.

LA ESCRITORA conversa animadamente con el Lehendakari después del brindis.
«Nada nace de la noche a la mañana sin esfuerzo, sin trabajo, sin cariño. Hace 2000 años los romanos trajeron las primeras cepas a esta tierra y, aquí continúa su cultivo, palabra derivada del latín “cultura”, cuyo significado se refiere al conjunto de saberes, creencias y pautas de conducta de un grupo social para resolver sus necesidades. En Arabako Errioxa el cultivo, la cultura, se ha mantenido durante todos estos siglos contra viento y marea; contra sequías, inundaciones y gusanos, hasta lograr el renombre del que hoy en día goza», fue otro momento del pregón que leyó la escritora alavesa.

A LAS ONCE de la mañana, las nubes se retiraron a la Sierra y se abrió el cielo.

PRESIDENTE DE LA CUADRILLA, con los pisadores de la uva de este año, Juana y Luis.

DANZA DEL VINO, un momento solemne cargado de belleza estética y musical.


NIÑAS Y NIÑOS de todos los pueblos de la Comarca en los preparativos de la Fiesta.

CON ESTE BAILE y con música de los gaiteros empezó la fiesta a rodar.

ESTE GESTO fue el más repetido de toda la fiesta de la Vendimia. ¡Salud!

GAITEROS DE ELCIEGO, siguieron animando la mañana por las calles de Samaniego.

DESDE ALGORTA, en Bizkaia, viajó el coro Itxartu, dirigido por Iñaki Zarraoa.

JÓVENES del puesto de Samaniego, la localidad anfitriona de la Fiesta de este año.

GRUPO DE AMIGAS tomando una copa de vino blanco durante la Fiesta.

BODEGUEROS como José Luis Berzal hicieron un alto para acudir unas horas a Samaniego.

LA MÚSICA no faltó en casi ninguna calle de Samaniego.

LAS UVAS de Samaniego celebraban bajo las hojas de las cepas una fiesta silenciosa… diez días antes de que comience la Vendimia, más o menos.

UN TURISTA EXTRANJERO creyó ver al dios Baco bebiendo el vino de Rioja Alavesa.
Poco a poco la gente fue volviendo a sus casas. Hubo más, mucho más, que lo que reflejan las fotografías, pero no menos. Se formaron caravanas de coches rumbo a los cuatro puntos cardinales de Rioja Alavesa. Y mucho más allá.

Al llegar la noche, había en Samaniego quien continuaba la fiesta. De madrugada, bajo el silencio del burro que cuelga de lo más alto, cual si fuera un Celedón eterno, seguro que aún titilaba el eco del cristal musicando buenos deseos. El deseo de juntarse para celebrar la vida y una lluvia mansa y tierna destilaba en la Comarca su mejor mosto, caído del cielo, para una gran cosecha.
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Eso sí que es una fiesta y descrita además con las palabras más bonitas, las que salen de dentro. ¡Salud! Gracias.
Gracias a ti, Karmele.