Antes de cumplir aquel impulso, la vida le fue llevando a otros lares, Argentina, Chile, Burdeos o el Bierzo, donde fundó en 2014 su bodega “Dominio de Anza”, que recoge las últimas letras del nombre de su madre, Esperanza.

DETRÁS de los nombres elegidos palpita siempre una historia.
Hoy vive en Laguardia, donde el enólogo tiene la base de operaciones para moverse al Bierzo o a la bodega familiar de Navarra, donde su padre Juan Pío sigue activo a sus 83 años en Bodegas Viña Magaña.
Ha sido mimado por la crítica. La prestigiosa revista Wine Spectator le ha incluido entre los diez mejores productores de Rioja. Y Bodeboca asegura que “está llamado a convertirse en uno de los grandes nombres del vino en España y, por ende, en el mundo”.

DIEGO Magaña junto a una piedra que vigila una de sus viñas.
Por si fuera poco, Parker le ha otorgado buenas puntuaciones. Y Luis Gutiérrez ha dicho que “es uno de los jóvenes enólogos más talentosos de España”.
Antes de que llegara la crisis del vino todo ha sido para Diego “coser y cantar”. Ahora es él quien asegura que “ha visto lo que es la vida sin espejismos”, lanzándose a defender sus vinos donde sea, lo que Diego llama “trabajar la calle”.

LA entrevista tendrá lugar en Los Parajes de Laguardia.
“Tienes todo lo que se supone, buena crítica, buenas puntuaciones, alabanzas en los medios, y sin embargo… ya sabes Diego -se dice a sí mismo- a trabajar la calle, a trabajar. A defender tus vinos como nunca antes lo hiciste”.
Alguien ha asegurado que hace magia con el viñedo. El diálogo con el Blog invierte la mirada para descubrir cómo el mundo del vino ha moldeado y definido su trayectoria vital.

MANO de Diego sobre su vino durmiente de El Collado, en Laguardia.
.- Tus vinos “Anza” llevan una parte del nombre de tu madre, Esperanza. Te aseguro que si yo hubiese hecho vinos se llamarían Daniela, como mi amatxu.
Siii. Ya en la bodega de mi padre quise registrar el nombre de mi madre. Sería 2007 o así. Igual que ya entonces quería hacer algo en Rioja.
.- Tan claro lo tenías, eh!
Soy navarro, de Tudela. Allí la gente venía a la bodega de mi padre y le decía “Joder, Juanpi, si estuvieras en Rioja…”
.- Juanpi, que es Juan Pío.

JUAN Pío Magaña, activo en su bodega navarra a los 83 años.
Sí, Juan Pío Magaña Ruiz. Les escuchaba decir lo mismo a unos y a otros, y esa idea te queda en la cabeza. Luego mi padre hizo aquí muchas plantaciones.
.- ¿Cómo es eso?
Mi padre empezó siendo viverista para hacerse su propia plantación de viñas. Aquí trajo determinadas plantas de viña. Había aprendido en Burdeos, y se traía a los buenos injertadores argelinos.
«Mi padre plantó mucha viña en Rioja»
Plantó mucho para el abuelo de Eduardo Eguren, Guillermo, o para Fernando Remírez de Ganuza, Contino, Faustino… Mi padre plantó mucha viña por aquí.

UNA vez más sale el nombre de Fermando en una entrevista del Blog.
.- Alguna vez vendrías con él.
Sí, recuerdo la primera vez que entré en Laguardia. Fue con mi padre. Le paraban para saludarle. “Hombre, Juanpi!”.
Rioja Alavesa me pareció una gran plaza. “Papá -le dije-, esto no está tan lejos de Tudela, eh!”. Que a Zaragoza son 85 kilómetros, y a Rioja Alavesa son 91. “¿Cómo no hacemos algo en Rioja?”. “Qué coño vas a irte a Rioja, ¿acaso sabes lo mal que lo ha pasado toda esta gente?”.
.- ¿Por qué querías venir aquí?

DIEGO recuerda la primera vez que entró en Laguardia.
Me parecía que era venirme a la plaza buena. Mi padre iba bien, pero siempre le decían “ya, joe, pero es Navarra”. Y Rioja Alavesa me pillaba cerca, con un paisaje espectacular. “Déjame que compre dos hectáreas y hago vino allí”. “Que no hombre, que no”.
Era un sitio chulo, y, sobre todo, que aquí se hacen los mejores vinos del mundo, con añadas antiguas, con un atractivo tremendo.
«Éste es el sitio»
.- Antes de venirte tuviste que recorrer mundo, con tu beca, con tu afán de ir más lejos…
No ha sido una estrategia, sino la vida que me ha ido llevando. Porque si a los 25 años, cuando le decía a mi padre que viniéramos aquí a hacer vino, me hubiera dicho que sí, seguramente hubiera empezado con los vinos de antes, de máxima concentración… A lo mejor era el momento equivocado para venir. Nunca lo sabes.

HOY en la viña de San Ginés, en Laguardia, echando raíces.
.- Mira el momento delicado que ahora atraviesa Rioja.
Sí, es verdad. A mis amigos les digo “cómo me habéis engañado, cómo me la habéis colado”, jajaja. Pero bueno, sigo pensando que es el sitio para elaborar grandes vinos. De hecho vivo aquí, y mi base siempre va a ser ésta. Lo siento en el interior de mi cabeza, que me dice “Este es el sitio”.
.- Te vino bien ir a Burdeos, Argentina, Chile…
Todo eso me abrió la mente. Fui a Argentina porque empecé a estudiar en la Escuela de la Vid, después de haber estado con mi padre en ProWein, en Dusseldorf, donde me encontré con José Manuel Ortega. “Llévatelo a la vendimia”, le dijo mi padre.
Y sin empezar a trabajar, recién salido del Master de Enología y Viticultura de Madrid, me fui a Argentina, donde aprendí nieve carbónica, maceraciones largas, maduración fenólica, encubados eternos, lo que era en aquella época de 2005.

HABLAMOS dentro de la muralla algo que ya saben sus cepas.
Aprender a desaprender en Burdeos
.- ¿Era lo que te gustaba, lo que querías hacer?
Era lo que creía que tenía que hacer. Empecé en el mundo del vino queriendo agradar a mi padre. Llegué al mundo del vino teniendo que demostrar cosas. Cosas que funcionaran y que a tu padre le parezcan bien. Así empezó todo.
.- ¿Dónde cambió esa idea en ti, dónde maduró?
Fue en Burdeos, en una de las bodegas más icónicas, Vieux Chateau Certan, al lado de Petrus. No sé si en aquella bodega se me abrió la mente o se me cerró. Quiero decir que me desprendí de mis viejas ideas. Allí aprendí que no es necesaria la pretensión en el vino como veníamos haciendo en España.

VIEUX Château Certan le cambió la mirada.
Burdeos es una de las zonas donde el vino es más longevo. “Al vino no hay que extraerle, ya está tánico, el vino siempre está listo para beber. Y si la viña es buena te va a aguantar 25 años al menos”. Y dices tú “me cago en la leche, iba mal encaminado, no es por dónde yo iba, era por otro lado”.
.- Es lo que se decía en aquel programa de TVE, La bola de cristal, de Lolo Rico: “vamos a desenseñar a desaprender”.
¿Cómo se hacían los vinos del 55, del 60, del 70? Sobre el papel se dice “tantos días de madera, tantos de…”. Y a lo mejor eso no se hizo así voluntariamente. ¿Pasó por accidente? ¿Fue fruto de la casualidad?
Lo que me interesa es saber con qué sentido común se iba a la viña, cómo fueron aquellas cosechas, si cuando se recogieron la uva estaba ya madura, o la “uva no va a terminar de madurar, porque tenemos 11º y va a seguir lloviendo”.

«SABER con qué sentido común se va a la viña».
Las Beatas, La Nieta, El Pisón…
.- ¿A qué planteamientos te lleva todo eso?
A pensar que las siguientes “Las Beatas”, o la siguiente “La Nieta”, o “El Pisón” están por ahí, en las viñas de un viticultor de una cooperativa, y simplemente esos 3000 kilos maravillosos de esa viña están en un depósito de 50.000 kilos.
Parecía que aquí todo estaba hecho, pero no, es ilusionante pensar que uno que viene a empezar tiene posibilidades y oportunidades en esta zona legendaria.

.- El Bierzo es otra de tus zonas, donde empezaste a elaborar vino antes que en Rioja. ¿Qué está siendo el Bierzo para ti?
Es algo que no estaba en el plan. Mi idea era quedarme en la bodega de mi padre, un jardín espectacular. Bierzo fue un accidente.
De repente un día vino Raúl Pérez y me dijo “¡Cómo que no haces un vino aquí!”. Entonces estaba a la gresca con mi padre y me fui para allá. Si me salía mal, no pasaba nada, aprendo, estoy con un amigo y ya está.
«El Bierzo es otro planeta»
El Bierzo ha sido todo, un lugar en el que salir de mi zona de confort. O mejor dicho, al ir al Bierzo fui a otro planeta. Es otra cosa. Para mí fue un reseteo. Creí que sabía algo… Raúl pisaba con los pies. Me dije “a ver qué hacemos aquí”.

CON Raúl y con Verónica Ortega en el Bierzo.
.- ¿Qué hiciste?
Probé dos parcelas. Y acerté. Fue como el ludópata que va un día a las tragaperras y le toca, así que te enganchas. Tuve la suerte de que la primera añada de 2014 salió bien. ¿Qué hubiera pasado si hubiese salido un bodrio?
Te diré que soy muy autocrítico, o quizá sea que tengo mucho miedo al fracaso. Tengo miedo a equivocarme, aunque cada vez tengo menos miedo.
.- ¿A qué se debe ese miedo?
Si te enfadas con tu padre, y si luego te vas al Bierzo, tú no puedes fallar. Tenía 29 años, una presión tremenda, creía que sabía, pero que no sabía lo suficiente. Te vas a probar a un lugar que es otro planeta, en la bodega de otra persona muy conocida, y todo el mundo te exige que demuestres algo.

UNA foto de la infancia de Diego con su padre en la viña navarra.
.- A ti te inquietaba qué le iba a llegar a tu padre.
En parte sí, porque si lo hubiera hecho mal, qué le iban a contar. “Oye, tu hijo se ha ido por ahí, y vaya vino que está haciendo”. Todo eso me perseguía mentalmente.
«Me acompañaba el miedo a equivocarme»
Cuando luego volvía a Tudela estaba en mi piso, enfadado con mi padre. Tenía que pedirle a mi madre un poco de dinero para aguantar, “porque yo con papá no vuelvo”. Me acompañaba como un perro el miedo a equivocarme. Así que en aquella etapa iba con pies de plomo.
.- La primera añada del Bierzo salió bien.
Salió bien.

UNO de sus vinos de el Bierzo, de la cosecha 2024.
En 2016 fui más en serio, me compré dos tinas, la primera cosecha se transformó en 2000 botellas, la segunda en 5000, la tercera 12.000… Y ahí entró Rioja
.- Al Bierzo habías llegado en 2014… ¿Qué fue para ti aquel año?
2014 fue una prueba, en 2015 fui en serio, encontrándome cómodo. Algo se despertó dentro de mí.
.- ¿Cómo le llamarías a ese “algo”?
No puedo decir que entonces me enamoré de el Bierzo, pero fue el paso decisivo para confirmar que me había ido de la bodega de mi padre. Ya estaba bien de tantas discusiones con él, que mi padre no es ningún ogro, habría que verme a mí también en las discusiones, jajaja.
.- Fue el vino quien te ayudó a soltar amarras.
Sí, me ayudó mucho probar mi vino de la cosecha 2014.

San Ginés, su primera viña en Rioja Alavesa
En la bodega de mi padre, Parker ya nos había dado buenas puntuaciones, habíamos vendido un montón de vino. Fue cuando yo había vuelto de Burdeos, pero discutíamos por todo.
Tenía el mal ejemplo de un amigo cocinero de Tudela que siempre discutía con su padre y nunca le llegó el momento de marcharse, hasta que por edad ya no tuvo fuerzas para hacerlo. Por mi parte un día me dije “mira, hasta aquí, vale de discutir por una valla o por el pasamanos de la bodega, por las cuentas de los depósitos… Estábamos todo el día a la gresca. “Esto no puede ser”.
.- ¿Cómo llegó Rioja Alavesa a tu vida?
En aquellos momentos hablaba mucho con David Sampedro, de Elvillar.

EN una fotografía con David Sampedro (primero por la dcha).
Un día le dije “quiero hacer vino de esa viña”. “Diego, eso aquí es imposible”, pues nadie te vendía una viña entonces. Hasta que un día conseguí una viña pequeña en Laguardia, y así empecé. La compré por estética, en San Ginés, y porque era la que se podía comprar.
.- Ese pequeño valle de San Ginés es precioso, allí tiene viñas Artadi, que en su día me las enseñó emocionado Juan Carlos López de Lacalle.
Es una viña prefiloxérica, que se asienta en la roca. Me dije que aquí aprendería a relacionarme con las viñas.

«AQUÍ he aprendido a relacionarme con ls viñas».
.- ¿Cuándo llegó tu primera vendimia en Rioja Alavesa?
En 2016. Recuerdo que aquel año compré uva, que fue un año de mucho rendimiento. Un día pensé “la he cagado, ya verás tú”. Sí. “He comprado la viña, mis vinos van a ser una mierda, madre mía”. El vino estaba muy diluido… pero luego aquello cambió.
«Ahora vuelvo a ayudar al jefe»
.- ¿Supiste cómo se iba a llamar aquel vino?
No. Ni cuando estaba para embotellarlo. Quería poner mi nombre a los vinos, “Diego Magaña”. Mi padre me dijo que no podía hacerlo. Fui buscando nombres, y todos los que pensaba estaban registrados. En fin. Un día vino a catarme los vinos Luis Gutiérrez, la primera vez que lo hacía conmigo, que me dio 92 puntos. Y aún no tenía el nombre del vino. De hecho lo embotellé poniendo Diego Magaña.


ANZA, de su madre Esperanza / Anza, luchando contra el miedo.
Teniendo vendimiada la siguiente añada, de 2017, todavía no sabía cómo se iba a llamar mi vino, que ya recibí los puntos Parker de 94 y 96.
.- ¿Cómo alternabas la producción de vino entre el Bierzo y Rioja Alavesa?
Han ido a la par, si bien ahora mismo vendo más vino del Bierzo, donde llevo 11 años vinificando y 9 años en el mercado. En Rioja llevo 9 vinificando y 8 en el mercado.
.- ¿Se puede decir que siempre has mirado al horizonte de Navarra, sabiendo que un día volverías con tu padre?
Hoy he estado a punto de llamarle a mi padre para decirle “oye, hazme porfa una mezcla de esto que estuve catando el otro día”. Así que ahora vuelvo a ayudar al jefe, porque a estas alturas de mi vida irse es una irresponsabilidad, que mi padre ya tiene 83 años, que no me deja decirlo, jajaja.

DIBUJO de la bodega del padre a plumilla del tuledano Sola
«Un guiño a lo nuevo»
.- Es maravilloso que tu padre esté tan vivo, y tan activo.
Más que tú y que yo. Él no quiere jubilarse y yo tampoco quiero que lo haga, que aguante mucho, mucho. Pero si me dice que vaya a ayudarle, que por lo menos me deje hacer algo, jajaja, con eso me vale.
Hemos hecho un vino de Garnacha y estamos injertando en la zona de Castejón, donde están los vinos viejos de mi padre Merlot y Cabernet, quitando una parte, porque creo que no hay que arrasar con lo que había. Y vamos a hacer un guiño a lo nuevo, con varietales autóctonos de Navarra, aprendiendo mucho de los sitios.

CEPA navarra de Garnacha. (Foto Diego Magaña).
.- Así que el reino navarro que perdiste se amplió al Bierzo y Rioja Alavesa para volver a la patria chica. ¿En qué se diferencian / en qué se parecen?
El Bierzo es lo más atípico. Ir allí es como volver a empezar. Allí no haces nada por sistema. Una cosa es Merlot y Cabernet, otra cosa es la Garnacha. Bierzo, Rioja y Navarra no son tres zonas. Son tres formas diferentes de elaborar vino.
Allí he sabido que no existe la receta. Ya no vas pensando en ningún concepto químico. No hago nada con ph, es puro sabor de la uva, e intentar ver qué ha funcionado en el pasado.
No es la dificultad de hacer vino, porque has adquirido conocimientos que ya no usas, y vas a adaptarte al sitio.

.- Gente que te conoce bien, y conoce bien tus elaboraciones, ¿sabe que tus vinos de las tres zonas son vinos de Diego Magaña?
Todos los vinos separados por parcelas
Si así fuera… te diría que eso me molesta. Me gusta que digan que mis vinos reflejan bien el sitio, porque la idea es hacer vinos sin maquillaje, sin pretensiones. Pero cuando se parecen, no sé, porque yo vengo haciendo una vinificación hiper respetuosa, y que no todo lo hago de la misma manera.
.- ¿Has cambiado mucho en estos doce años?
He aprendido mucho, eso sí. Antes tenía el tema de la concentración, que había que huir de ella … No creo que haya que forzar una viña para que sea otra cosa.

EN el Collado con sus tesoros ocultos.
En los 90 y 95 en Rioja todo el mundo usó a gran escala una receta para cargar el vino sin ver si la parcela era eso o no, fuera la parcela más vieja, forzando todo para meterlo en madera nueva. Todo bajo un mismo patrón.
.- ¿Qué haces ahora en Rioja Alavesa?
Ver cómo son cada una de mis viñas. Yo estoy como luego verás en un “garaje” de Laguardia, en el Collado. La gente que me visita me dice que aquello es como un laboratorio, porque tengo separado el vino de cada parcela. Lo que también te digo es que si hago tres vinos, en ocasiones puede haber quince vinos dentro.
En Artadi tienes todos los parcelarios. En mi bodega hay lo mismo, aunque sólo tenga dos. Pero hasta el último momento tienes todos los parcelarios para ver por dónde vas. Conozco mis parajes perfectamente, queriendo ver la naturaleza de la parcela, sin forzar nada.

4,7 ha de viña en Laguardia y Elvillar
.- ¿Qué parcelas tienes aquí en estos momentos?
Ahora mismo tengo 4,7 ha, que están entre Elvillar y Laguardia, donde lo último que he comprado es una parcela en dos trozos, en Villalba y en San Martín. Y ahora voy comprando lo que me gusta, o lo que ya he probado de la viña de al lado. Compro a viticultores que me ayudan a aprender.
.- ¿Cómo ves la cosecha 2025?
Aromáticamente es mi mejor cosecha hasta ahora. He hecho menos vino, porque ha sido una cosecha mermada, con un depósito menos, pero la cosecha la veo espectacular.

ENTRE las viñas de Laguardia… (Foto Josemi Rodriguez).

Y las viñas de Elvillar. (Foto Jesús Madrazo).
.- Al principio te dejaron un lugar en una cooperativa, pero ahora tienes la bodega en el Collado de Laguardia.
Tengo alquilado un espacio al lado de Basilio Izquierdo. Tengo tres navecitas. Si bien pronto me iré a Elvillar, porque hasta ahora he estado muy en precario.
Este año he visto lo que es la vida. He pasado por el bache económico, porque me había metido en una inversión tremenda con las viñas, luego porque ha parado el mercado con Estados Unidos.

BOTELLAS de vino para brindar en la bodega contra la crisis.
Lo que la crisis global del vino enseña
.- En una época de crisis global del vino.
Con todo esto hemos aprendido mucho. Sobre todo a controlar la mente. Durante años ha sido todo coser y cantar para mí. Al principio tuve miedo al fracaso, es verdad, pero al irme las cosas bien sentí una fuerte motivación.
.- Bodeboca dice de ti: “Diego Magaña está llamado a convertirse en uno de los grandes del vino en España y, por ende, en el mundo”…
O Luis Gutiérrez, que me ha dado 97 puntos, y dice que soy de los “jóvenes enólogos más talentosos de España”. Pero ¿sabes lo que pasa? Que yo vengo de Navarra, de una bodega familiar en la que he visto que a mi padre le llamaba el “Petrus español” y luego no le compraban una botella.
Sé bien el suelo que piso. Todo lo que dicen no me hubiera pasado ni en el mejor de mis sueños, pero quieto, que yo todo lo miro a veinte años vista. Mi máximo deseo es ver las cosas claras.

«SÉ bien el suelo que piso…»
.- ¿Qué te motiva?
Que un vino mío de 2014 del Bierzo esté bueno. O lo del otro día, que abrí un vino mío de 2021 de Rioja, que parecía muy diluido, y que esté muy bueno.
Es mirar hacia atrás y emocionarme con el resultado de hoy. Esa es la realidad. Todo lo demás es un espejismo. Así que una crítica buena se puede volver contra ti. Puede que no pase, pero estaré preparado por si eso sucede.

Para hacer el bien y decir la verdad
.- Todo el mundo te relaciona con el éxito, Diego.
Alguien pensará que tengo una varita… Pero no es así. Como te digo, tengo los pies en el suelo que piso. Solo me vale que mis vinos “antiguos” estén bien.
.- Tú eres tu mejor crítico.
Sí. Y el peor.
.- Cuando tu padre lee todo lo bueno que dicen de ti…
Espero que esté contento, porque en el fondo sabe que he trabajado lejos intentando no dejarle nunca en ridículo. Creo que todo hijo quiere no decepcionar a su padre.

CON su madre Esperanza en una foto de infancia.
.- Tu padre y tu madre son claves en tu vida, Diego. Y tu padre es fundamental en tu vida vitivinícola.
Así es. Mis vinos llevan el nombre de mi madre. Y he vuelto a la bodega de mi padre a trabajar con él.
.- Le estás haciendo feliz a Juanpi!
Eso es un motor en mi vida. Podría haber pasado de ese marrón, de volver con mi padre, que tiene sesenta y tantas hectáreas de viña de Merlot y Cabernet. Antes era miedo, pero ahora es un reto y una alegría. Y las críticas buenas las voy a utilizar para hacer bien y decir la verdad.
Porque yo quiero seguir viviendo del vino mucho tiempo.

«SEGUIR viviendo del vino mucho tiempo».
«Espero que ‘todo esto’ nos haga reflexionar»
.- ¿Cómo ves a Rioja en general?
En estos años de crisis todo el mundo, y Rioja también, nos hemos pegado una hostia. En Rioja hay muchas bodegas y muchos vinos con una madera salvaje, donde parece que un crianza es mejor que un joven…
.- Pero ahí no estás tú.
Pero todo nos afecta. Antes se compraba la uva por una cantidad digna y ahora, en algunos casos, no te la compran. Yo espero que todo esto nos haga reflexionar, cuestionando lo que venimos haciendo, porque quizá esta viña hay que utilizarla para otro vino, abandonando algunos patrones. Veamos cuál es la mejor viña.

SUS vinos dispuestos para una de las catas de Diego.
.- ¿Cuántos vinos tienes en total?
Más de los que quisiera. En Rioja tengo seis, el blanco, Anza, San Ginés, CDVIN, Carramonte y La Canoca. Y tres en Bierzo. Los de Navarra nos lo cuento como que los hago, pero la idea en Navarra es la Garnacha, un blanco, y recuperar los vinos viejos y lo que fue la bodega de mi padre en sus inicios.
.- ¿Cómo pelear contra estos tiempos duros?
Estos años difíciles te ayudan a pensar mejor en tus inversiones. Bajas de yuppie a la tierra y pisas suelo, y aprendes a ser empresario y comercial, que no todo es echar vino a los depósitos.

.- Has llegado a los 97 puntos de Luis Gutiérrez. ¿Está necesitando tu proyecto 100 puntos Parker?
Mis amigos me dicen “pues tú igual algún día lo consigues”. Pero los puntos Parker ya no funcionan como antes. Sinceramente te diría que no los necesito, pero si vienen, bienvenidos sean.
Lo que tengo que hacer ahora es trabajar la calle, acercarme a los sitios, trabajando la comercialización, estar encima. Y no pensar que ya comprarán mis vinos.

CAMINA por una de sus viñas de Rioja Alavesa.
.- ¿Moverte mucho en España, o más allá?
Donde sea. Hay que ir. Hay que estar. Hay que conocer a los que venden tu vino, qué menos. Yo salgo mucho en Instagram, pero hay muchas bodegas que no salen nada en Instagram y venden una barbaridad. ¿Qué hacen? Trabajar la calle.
«Una pasión inagotable»
.- Tú tienes tu propia batalla, pero necesitas que el mundo te acompañe. Y necesitas mover el negocio como nunca antes lo hiciste.
Antes yo vendía todo mi vino fuera de España, pero me he dado cuenta que en España hay mucho que hacer. Estamos viendo cosas nunca vistas, como que se enfade una Comunidad porque alguien le ha metido una botella de otra Comunidad. Así están las cosas. Es algo que estoy conociendo ahora.

CUAL centinela en San Ginés, sobre un guardaviñas derruido.
.- ¿Desde cuándo estás en esta clave de “pisar la calle” más que nunca?
En 2024 estaba muy asustado, porque cayó todo de repente. Antes tenía una empresa que me compraba mucho vino y lo iban vendiendo ellos. No sabía cuánto vino me vendían, ni me preocupaba de eso. Vivía en un sueño. Eso cambió. Ahora estoy muy encima de todo. Este año 2026 estoy supermotivado.
.- No hay más que escucharte: la tuya es un pasión que no se agota.
Ayer estaba catando un vino a ciegas, que resultó ser “La Condenada”, de Artuke. Eran las nueve de la noche, y pensé eso mismo que acabas de decirme. No sabes qué ilusión me hizo catar un vino a ciegas. Luego sacamos otro vino. Otra tarde me voy a la bodega a catar todos mis vinos de 2025… Es una pasión inagotable.
.- Qué manera la tuya de disfrutar.

«El vino ¿qué ha hecho conmigo?»
O cuando estoy en el Bierzo con la niebla posada sobre las viñas, con la magia que tiene eso. O contemplando la Sierra y las viñas desde el mirador de Laguardia. O levantarse a las 6 de la mañana para filtrar un vino…
.- Alguien dice que has sido “capaz de transformar la uva en magia”. ¿Y el vino? ¿Qué ha hecho contigo el vino? ¿En quién te ha transformado a tus 43 años?
En un ser más paciente, en una persona más segura. En su día fue una buena decisión marcharme de la bodega de mi padre. Mis tres zonas de vino me configuran hoy como profesional del sector.
Con la crisis también he aprendido. Ahora relativizo mucho más las cosas y soy menos talibán. El vino ¿qué ha hecho conmigo? Realmente el vino me da felicidad. Es un mundo donde conoces gente súper ilusionante. Esto es una pasada.

RAÚL Pérez, uno entre muchos otros amigos del mundo del vino.
.- ¿Qué te dijo tu madre cuando le contaste que ibas a poner su nombre a tus vinos?

HERMOSO recuerdo: de bebé en brazos de Esperanza Tejero.
No me dijo nada. Sonrió. Mi madre murió en 2021. En broma le había dicho que le iba a llevar a la televisión. Yo tenía un vínculo muy bonito con mi madre.
«El mundo está sobresaturado de vino»
Las pasadas navidades estuve con mi padre mirando álbumes familiares de fotos y fue muy chulo, la verdad. Con mi madre he ido de vacaciones a muchos sitios, a Florencia por ejemplo. Lo pasábamos muy bien juntos.
Le gustaba que por la calle, en Navarra, le hablaran del hijo bodeguero y de los vinos con su nombre.


CON el suelo que pisa en sus manos…
.- 2024 y 2025 te han dado buenos vinos / Y a ti la crisis te ha hecho reflexionar.
Hostia puta que sí. Tienes todo lo que se supone para ir en un transatlántico comercialmente, y no sucede. Qué extraño que te den 95 puntos en el vino básico y que no te llame nadie, salvo los amigos. “¿Qué ha pasado aquí, Diego?”, me pregunto. Al parecer el mundo está sobresaturado de vino.
Así que “Diego, ya sabes, a trabajar la calle. A defender tus vinos como nunca antes lo hiciste”. Que te dan una puntuación buena, bien, ese día te alegras. Y al día siguiente tienes que ponerte las pilas. “A trabajar, Diego, a trabajar”.
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Suerte de contar con los once o doce folios de una historia intensa como la de Diego Magaña. Sin esa extensión y sin la conversación tan bien llevada por Julio Flor, nos hubiéramos quedado a medias, incluso en la epidermis de las cosas. El resultado, junto con las buenas fotografías, es un nuevo género entre el periodismo y la novela dialogada. Una maravilla
Gracias, Clara
Me identifico con Diego Magaña en muchas cosas, más allá de los buenos vinos, que me encantan.
Siempre quise a mi madre, pero chocábamos mucho porque éramos iguales. Tuve la fortuna de que vivió el tiempo suficiente para reconciliarnos y querernos como es debido, con respeto mutuo.
Agradezco, y mucho, la sinceridad de Diego y la serenidad de quien como Julio Flor tiene el don de saber escuchar.
Gracias, Felicidad
Haber estado en la cresta de la ola del éxito, y ahora saborear como nunca la humildad es una lección que tarde o temprano nos llega a todos. Gracias por contarlo tal cual es. Por eso resulta tan verdadero
Gracias, Daniela
Y tanto que Esperanza. Las dos Esperanza que he conocido hasta hoy son divinas del amor hermoso. Las dos hacen honor a su nombre. Porque la tienen, y porque la saben transmitir alrededor suyo.
Gracias, Arene
No me lo he planteado, pero si tuviera que poner nombre a mis vinos… se llamarían JONE, como mi querida hermana. Solo pensarlo me emociona. Eskerrik asko. Y gora esa pasión inagotable
Eskerrik asko, Begoña
Después de este intenso recorrido por la obra y las emociones de Diego Magaña, todo se puede resumir en esa frase rotunda que resume está experiencia vital: «el vino me da felicidad».
Gracias a ese convencimiento ha sabido emprender estos proyectos tan variados. Espero que esa felicidad le lleve hasta la excelencia tan deseada.
Gracias, Alberto
Respira sinceridad, y una claridad expositiva que muerde.
Me llama positivamente la atención cómo Diego se ha desnudado.
Desconozco si entrevistado y entrevistador ya os conocíais, porque tanta sinceridad no abunda en los medios.
Se espera locura por el vino, pasión por la viña… eso está ahí, pero esto es mucho más. Y se agradece. Vaya si se agradece cómo el entrevistado ha abierto su alma
Gracias, Violeta
Si hay fuerza, ganas e ilusión, aquí que no se jubile ni San Pedro. Me encanta que el padre de Diego siga en activo a sus 83 años.
La colaboración entre generaciones es fundamental, es lo que nos puede salvar, porque el talento de nuestros mayores puede ser una inspiración, siempre que haya respeto mutuo y un buen reparto de papeles.
Me encanta la narración, toda ella, y cómo termina la entrevista. Enhorabuena a los dos!
Gracias, Lea
Que siga habiendo muchos ‘guiños’ como este. Siempre aprendemos mucho con las joyas periodísticas de Julio Flor relacionadas con Rioja Alavesa. !ESKERRIK ASKO!
Mila esker, Carmen
En el mundo del vino, el factor humano es esencial. Aquí Diego se ha mostrado desde dentro, con lo que le mueve a hacer el mejor vino: la familia y el paisaje. Hace falta mucha garra para seguir y Diego la tiene. Llegará donde quiera llegar
Gracias, Elena
A través de tu magnífica y larga entrevista Julio Flor, nos has transmitido la ilusión de Diego por este «mágico» y complicado mundo del vino: sus miedos, retos, espejismos y toda su trayectoria apasionante, pero lo más impactante, darse cuenta, es que hay que poner (pisar) los pies en la tierra…
Ha sido un trabajo espectacular, casi de «Psicólogo» conseguir que Diego Magaña, descubriera su alma.
Me quito el sombrero… y os auguro, mucho éxito a los dos.
¡Enhorabuena!
Gracias, Amparo
Amigo Julio: Diego habla de escuchar a la naturaleza y escuchar a las personas. Saber escuchar es una gran cualidad. Creo que la relación entre el viticultor y las viñas no viene siendo de escucha, sino de imposición. Se les pide producción, cuando ellas quieren dar calidad, lo que ellas tienen dentro. Cuando no se las presiona dan menos, pero mejor.
Se aprende escuchando y respetando a las personas y a la naturaleza.
El problema de los “sabios” es que van siempre de maestros y nunca de aprendices
Gracias, Antonio