Oct 23, 2022

¿Crisis vitícola? ¿Qué crisis?

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

En el traslado de una gran crisis europea a un pequeño subsector concreto como el de la viticultura alavesa caben distintas posturas que van desde la negación hasta la exageración, desde el positivismo hasta el fatalismo, pasando por la aceptación de la realidad de un modo estoico o la simple ocultación del problema. ¿Problema? ¿Qué problema?

Miguel Larreina González. Doctor en Ciencias.

Sin embargo, algunos pensamos que un análisis objetivo de la realidad, con datos ciertos sobre lo ocurrido en crisis anteriores, que nos lleve a un diagnóstico y tratamientos tempranos, ayudan mucho a superar la crisis con los menores destrozos posibles y esto es lo que hice en el artículo anterior, si bien por cuestión de premura no justificaba muchas de las afirmaciones allí expuestas, cosa que hago ahora.

En dicho artículo describía someramente la crisis en la que estamos inmersos y su afectación en la viticultura alavesa, sugiriendo a los viejos viticultores y a la Administración que consideren que igual hemos llegado al fin de un ciclo vital que comenzó hace casi cincuenta años con “el boom del vino Rioja” en los años setenta, una idea simple y arriesgada que sorprendentemente ha tenido buena aceptación incluso entre los más críticos.

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

(FOTO Jose Miguel Rodriguez Martinez).

A los viejos viticultores les sugería que analicen sus condiciones personales y la situación del sector y que piensen que los años felices en torno al 2000 en el que todos ganaban dinero con la uva ya pasaron y no volverán para su generación. A la Diputación de Álava le sugería que tuviera en cuenta esa realidad social y que organice los cambios con un Plan Estratégico de Transmisión del Viñedo Alavés, para que no se cree una burbuja como con las licencias de los taxis.

El planteamiento era contundente y obviamente he recogido del sector opiniones para todos los gustos, unas positivas, otras veladamente críticas. Como para mí son las opiniones críticas las que nos hacen mejorar voy a referirme exclusivamente a ellas. Empiezo con los que tratan mi escrito de “augurio”, como si se tratara de alguna profecía o anuncio de un hecho futuro.

En mi artículo no auguro una crisis vitícola, afirmo rotundamente que estamos en ella desde poco antes del COVID y que hay que pertrecharse para esa realidad. Buena prueba de ello la tienen en la tabla adjunta elaborada con datos oficiales del Gobierno de La Rioja: los precios de la uva en el trienio final 2020-2022 son inferiores a los del trienio inicial 1995-1997 en euros corrientes sin tener en cuenta la inflación de estos 25 años.

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

PRECIOS de la uva según el Gobierno de La Rioja.

Amplíen mentalmente la gráfica e incluyan que en esta cosecha 2022 los precios medios dicen que subirán un par de céntimos respecto a los de 2021 a pesar de que los gastos de cultivo han subido más del 20%. Por eso hablo de crisis de los pequeños viticultores profesionales, no hablo de crisis de la DO Rioja o crisis de los bodegueros o crisis de los grandes terratenientes, digo lo que vengo constando y publicando desde hace décadas: las cuatro grandes crisis del Rioja las han pagado fundamentalmente los pequeños viticultores profesionales.

Y respondo con esta afirmación a los que me preguntaban retóricamente ¿a quién le salen las cuentas hoy por hoy?, como queriendo decir que a todos nos está afectando esta crisis de un modo similar. Para evidenciar que en estas crisis las bodegas no suelen salir mal paradas, y para no molestar con las comparaciones a ninguna bodega de la DO Rioja, pongo en la foto adjunta los resultados extraordinarios que está teniendo en estos flojos últimos años una famosa bodega vallisoletana.

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

Publiqué mi primer libro sobre el vino Rioja hace ahora 40 años, al poco de la crisis de finales de los años setenta. Posteriormente he publicado otros muchos libros, entre ellos dos que tratan sobre la repercusión de la penúltima crisis (2009-2013), uno en la DO Rioja y otro en los viticultores y cosecheros alaveses. Demostré en esos trabajos que los paganos de las crisis fueron los viticultores y que su penuria iba unida al enriquecimiento de ciertos bodegueros.

¿Agorero?. No, simplemente soy un viejo analista neutral. La sociedad, en todos sus campos y facetas, necesita analistas objetivos y fríos, sin intereses de ningún tipo que retuerzan su diagnóstico. Algún lector me traía a colación alguna frase de Séneca, ese maestro de estoicos que predicaba la resignación y la paciencia, pero olvidaba esa otra frase célebre, del mismo Séneca, muy apropiada para cualquier analista: “prefiero molestar con la verdad que complacer con adulaciones”.

¿Fatalista? No. Decir que estamos envejeciendo, que nos salen arrugas, que nos quedamos calvos, que perdemos fuerza… eso no es fatalismo, es puro realismo. Evidenciar que tenemos un problema de hiperdimensionamiento vitícola en la Denominación que está explotando en la cara de los viticultores alaveses no es querer molestar a los políticos agrarios a los que respeto y aprecio. Es darles un toque de atención sobre la incomprendida Rioja Alavesa.

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

CRECEN existencias de vino Rioja en bodega hasta 910 millones de litros.

¿Alguien duda lo del hiperdimensionamiento de la DO Rioja? Vean en la tabla oficial adjunta la novena línea que habla de la EXISTENCIA TOTAL de vinos y verán que Rioja tiene almacenados más de novecientos (900) millones de litros de vino, casi 3,5 veces más que nuestras ventas anuales, unas cifras muy superiores a lo que era normal hace seis años. ¡Y eso que estamos teniendo últimamente cosechas muy cortas por la sequía o las heladas! Imagínense lo que ocurrirá con vendimias más normalitas de unos 500 millones de kilos

“Es un momento para inyectar luz y positividad” me recomienda otro amigo. ¡Claro que necesitamos luz y en eso estoy, pero ojo que esa luz alumbrará la realidad, positiva o negativa, la luz no da “positividad”, solo evidencia los problemas si los hay!

“No hay que perder la ilusión” me dice otro amigo. ¡Por supuesto, mantengamos toda la ilusión y ganas de trabajar para salir de ésta, pero con datos reales, sin ser ilusos!

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Al poco de publicarse mi artículo, el pasado 4 de octubre, aparecieron en los medios todo tipo de declaraciones, artículos y titulares de prensa que decían, desde enfoques absolutamente diferentes, que la crisis se agravaba, que estaba tocando a todos los frentes, también al agrario, y dentro de este a los viticultores. Resumo en el folio siguiente alguna de esas voces, comenzando por una especialmente dura que vi en el Teleberri de Euskal Telebista.

“…Son momentos muy complicados para el sector… Si no conseguimos que nuestros agricultores y ganaderos puedan cubrir sus costes de producción no va a haber sector que regular en el futuro… Hay que garantizar que todo el mundo pueda sobrevivir haciendo su actividad, porque trabajar para perder no tiene sentido”… «Sin las ayudas de Gobierno Vasco y Diputaciones es imposible que nuestro sector pueda pasar este páramo que nos viene en los próximos meses».

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

¿Describirían los “optimistas” al que afirma el párrafo anterior como agorero o pesimista? Espero que no, porque esas frases que yo suscribiría punto por punto para los viticultores fueron dichas en Radio Euskadi y ETB por el máximo responsable de la agricultura vasca, el Viceconsejero  Bittor Oroz. Luego volveré sobre esta valoración con la que se justificó un paquete de ayudas de 14 millones de euros, pero ahora sigo aportando argumentos que demuestran la crisis vitícola.

Uno de esos argumentos lo daba el otro día el sabio sonserrano Felix Mato: “…en La Rioja Baja, muchas llanuras de las que ahora son cepas, antes eran huerta, frutales y almendros. En toda la vega del Najerilla no había una viña porque eso era todo hortaliza. Pero a finales de los 90 todo empezó a masificarse… En Rioja sobran hectáreas de viña que nunca debieron plantarse. Tal y como están funcionando las cosas ahora, a esta zona le quedan los días contados”.

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La situación de otras D.O. vínicas españolas competidoras de la DO Rioja son un referente a tener en cuenta porque están tirando los precios de la uva y el vino a granel, por lo que las grandes embotelladoras españolas pueden poner en el mercado español y en el extranjero botellas de buenos vinos entre 1,80 y 2,50 euros. La prensa ha recogido profusamente durante esta corta vendimia las crisis de los viticultores de Rueda, de Valdepeñas, de Cataluña, de Mancha o Jerez….

Pero si hay un vino cuya crisis históricamente nos ha afectado a la DO Rioja es el vino de Burdeos, porque nos suele desplazar de los mercados internacionales cuando está a 2,50-4 euros/botella y estos precios pueden conseguirse hoy teniendo en cuenta que el precio de los graneles de Bordeaux, tras cinco años cayendo, está hoy a 700 euros/tonel (0,78 euros/litro), cuando el costo de producción se estima en 1.100 euros/tonel (1,22 euros/litro).

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Para que vean el negro panorama que están viviendo estos últimos cinco años nuestros vecinos bordeleses, lean las recientes declaraciones de un colectivo de viticultores exigiendo desbloquear el arranque subvencionado. “El éxito de los grandes châteaux no puede ocultar la realidad. El viñedo bordelés atraviesa una crisis mayúscula. Los signos de la decadencia son sobreproducción general, precios a la baja, stocks..”.

¡Y ojo, que están hablando de arrancar como casi todo lo plantado recientemente por la Rioja Baja, unas 15.000 Has de las 55.000 Has que suponen las Denominaciones “Bordeaux” y “Bordeaux Superieur”!

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

«MUCHOS van a morir si no arrancamos desde 2023».

La revista francesa “La Vigne” del 4 de octubre nos trae un reportaje duro aunque muy humano y carente de sensacionalismo titulado «Bordeaux, vignerons al borde de la bancarrota”, firmado por Colette Goinère, en el que nos cuentan extensamente los apuros que están pasando en los últimos cinco años cuatro vignerons bordeleses con cara, nombre y apellidos.

“Yo me doy dos o tres años de plazo. Si no llego en ese plazo, me separaré de mi viñedo”, anuncia con voz calmada Pierre-Jean Brunet, 33 años, cuya cifra de negocios ha bajado un 40% arrastrada por la devaluación del Burdeos tinto. Jannick Ballion, 57 años, se plantea el dilema de parar todo, dejar sus 18 hectáreas abandonadas o inyectar sus ahorros personales en la explotación. Es dramático, no estoy lejos de la bancarrota, no puedo hacer ya frente a las cargas”.

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Arnaud Burliga hace tres años arrancó 15 de sus 57 hectáreas de viña. “Sentí que la situación se iba a hacer insostenible y me anticipé aunque fue muy difícil como viticultor arrancar mis propias viñas”. Nathalie Escaiche, 53 años, no ve la salida. “Siento desesperación, quisiera vender mi propiedad, pero mi padre de 87 años no quiere deshacerse de las viñas. Son su vida”.

Cierto que en los despachos de Vitoria quedan muy lejos las crisis de Burdeos, Cataluña o Rueda, pero el que analice los datos aquí resumidos referidos a la DOC Rioja o algunas DO vecinas tendrá muy difícil sostener con fundamentos que no hay una crisis vitícola, como comentaremos más adelante aportando unos aspectos demográficos, sociales y políticos que complican la crisis especialmente entre los viticultores del centro de Rioja Alavesa.

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

Pero ahora vamos a definir el concepto viticultor porque entre unos y otros se está enmarañando bastante y hoy todos quieren hablar en nombre de este colectivo al que denominé en un libro como “el Gigante Silencioso”. Todos se dicen “viticultores” aunque muchos de ellos hace años que no tocan una azada o se montan en el tractor. En una reciente entrevista al admirado Marcos Eguren en un primer momento comete el error de decir que es “más viticultor que bodeguero” pero inmediatamente se autocorrige y se autodefine con un certero “soy un coleccionista de viñedos”.

Alguna vez he hablado en este blog de ese confusionismo entre propietario de viñas y viticultor profesional. En la DO Rioja aproximadamente el 75% de los 430 millones de kilos anualmente vendimiados son propiedad de bodegueros, banqueros, grandes terratenientes, funcionarios, trabajadores, jubilados, hortelanos, patateros, fruteros, que tienen buena parte de sus ingresos independientes del precio de la uva. Solo un 25% de la vendimia Rioja la producen viticultores en dedicación exclusiva.

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En Rioja Alavesa el agricultor vive de la viña y en la mayoría de los pueblos no hay industria, así que los porcentajes cambian notablemente respecto a lo comentado a nivel de Denominación. Si hablamos de los 90 millones de kilos de uva anualmente producidos en Rioja Alavesa los viticultores profesionales que viven exclusivamente de la uva suponen aproximadamente el 45% de la cosecha, el doble de lo que aporta el segundo colectivo en importancia, las pequeñas bodegas familiares.

Así que en nuestra comarca se presenta una doble realidad vitícola, la de unas seiscientas familias anónimas de viticultores que venden su producción como uva (o vino a granel) al precio que marquen las grandes bodegas (0,65-0,85 euros/kg en los últimos tiempos) y la de un centenar de familias más mediáticas que venden su cosecha embotellada entre 4-10 euros/botella y que son descendientes de aquel medio millar de cosecheros que se fue extinguiendo en los últimos treinta años.

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

Una persona que le saca al kilo de uva tras su paso por bodega una media de 4 a 10 euros no es un viticultor, salvo excepciones; lo fue su padre y tal vez él mismo hasta que se convirtió en un bodeguero, en un empresario vitivinícola, en un “coleccionista de viñas”, en un triunfador. Alabo su imprescindible trabajo, le felicito por su tesón y su éxito, pero no creo que sea un analista objetivo para hablar de los problemas de los viticultores por más que acapare los medios de comunicación hablando de sus viñas.

Así que para aclarar las cosas voy a redefinir ese concepto usurpado llamado VITICULTORpersona conocedora del medio natural y de las técnicas agrarias que se dedica fundamentalmente a cultivar sus viñas para obtener uva de calidad, de cuya venta obtiene unos beneficios que permiten a su familia vivir con dignidad en un medio rural (pueblo y comarca) que mantiene con su presencia y esfuerzo”.

Crisis vitícola en Rioja Alavesa

Y tras esta pequeña digresión sobre quien es y quien no es viticultor profesional, voy a seguir hablando de la actual crisis vitícola que creo va a ser más perniciosa que la crisis anterior (2009-2013), especialmente entre los pueblos alaveses de la vieja viticultura, con explotaciones más pequeñas y menos mecanizables. Y es que la crisis actual tiene tres diferencias importantes con la anterior:

En la crisis (2009-2013) nuestros viticultores estaban en la cincuentena, con la bolsa bien repleta porque venían de catorce años de muy altos precios de la uva. Por el contrario, en esta crisis la mayoría de los viticultores está en la sesentena, más envejecidos y más pobres porque en el corto periodo de bonanza (2014-2019) que siguió a la crisis anterior, los precios de la uva no han sido lo suficientemente elevados como para llenar la bolsa y porque ha habido varias heladas que han hecho estragos.

Desde la anterior crisis hasta hoy, el potencial vitícola de la DO ha crecido en más de 20 millones de kilos de uva (o de botellas), y no de un modo homogéneo, sino perjudicando a Rioja Alavesa, que no ha crecido nada mientras si lo hace el resto de la DO Rioja. Y el futuro en ese sentido pinta mal y no son augurios: en 2017 se solicitaron permisos de nueva plantación para 8.000 hectáreas más, solo se concedieron mil pero el resto de las fincas ya están preparadas para ser plantadas a la menor oportunidad.

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Tal vez tenga algo que ver con lo anterior el hecho de que el precio de la tierra en Rioja Alavesa, el precio de una hectárea de viña según el EUSTAT (con datos proporcionados por el Gobierno Vasco), tras veinte años de continuo ascenso, viene bajando continuamente desde 62.500 euros en 2013 a 47.859 euros en 2021, un descenso del 26%. Creíble o no en valores absolutos, lo cierto es que algo gordo está indicando esa devaluación.

La crisis de Ucrania ha encarecido notablemente los costos de producción de nuestra viticultura (cifrados por Diputación y Gobierno de La Rioja en más de 0,60 euros/kilo en 2020). La catalana Unión de Pagesos habla de una elevación del 30% de los costos de producción, el francés índice IPAMPA, considerando solo el precio de los insumos vitícolas, habla de un crecimiento del 19%, por lo que el próximo estudio foral puede dar costes próximos a 0,75 euros/kilo.

Y hablando de altos costos producción y de baja rentabilidad de la viticultura alavesa me viene a la cabeza el texto del Decreto Foral 17/2022, de Diputación, al aprobar unas ayudas excepcionales: “desde otoño de 2021 los altos precios de insumos, fertilizantes, fitosanitarios o energía, y los problemas en la cadena de suministros, está provocando una situación inédita y sin precedentes en el sector agropecuario…

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Por ello son necesarias medidas excepcionales para compensar a los agricultores y ganaderos más afectados por el desproporcionado incremento de los costes de producción, que pueden comprometer no sólo la rentabilidad de la actividad, sino la propia viabilidad de numerosas explotaciones”.

Por eso no entiendo bien que con esa filosofía se haya excluido otra vez de las ayudas a la viña y sí se hayan incluido con argumentos dudosos otros cultivos como “la remolacha y la patata desde un punto de vista socioeconómico se puede decir que son dos cultivos que generan mayor actividad que los cultivos clásicos de secano, son grandes generadores de servicios y demandan productos industriales auxiliares como maquinaria, fertilizantes o material de envasado y actividades complementarias, como almacenamiento y transporte de materia prima…”.

No sé cuál es la razón última de esa exclusión permanente de los viticultores alaveses de las ayudas, tal vez sea la parquedad de fondos, tal vez sea ese silencio en el que vive “el gigante silencioso”, tal vez sea que hace muchos años que no hay un viticultor sentado en los sillones (políticos o sindicales) de Vitoria, pero lo que me resulta inaceptable es que en boletines y en discursos oficiales haya calado un discurso que se olvida de los viticultores y la viña quitándole su papel de rey de los cultivos vascos desde el punto de vista socioeconómico.

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PORTADA del disco de Supertramp «Crisis? What crisis?», de 1975.

Así que corrijo al que redactó el BOTHA: “desde un punto de vista socioeconómico es la viña y no otro el cultivo alavés que genera mayor actividad, es gran generadora de servicios y demanda de productos industriales auxiliares como maquinaria, fertilizantes o material de envasado y actividades complementarias, como almacenamiento y transporte de materia primas”.

Seguiremos hablando de los viticultores alaveses y su problemática, pero permítanme despedirme ahora con esta otra frase magistral del referido Séneca que nuestros políticos agrarios debieran tener grabada en su despacho “No nos atrevemos a muchas cosas porque son difíciles, pero son difíciles porque no nos atrevemos a hacerlas”.

 

CONTINUARÁ

17 respuestas a “¿Crisis vitícola? ¿Qué crisis?”

  1. Aguilera dice:

    ¡Cómo no estar de acuerdo con Miguel en que son las opiniones críticas, y bien fundamentadas, las que nos hacen mejorar! Por eso le agradezco sus dos últimos artículos.

    Son datos demoledores. ¡Cómo los vamos a discutir! Aún así, quiero trasladar algo que percibo en mi entorno, después de mantener esta misma tarde diferentes conversaciones con otros compañeros de uno y otro lado del Ebro. Necesitamos opiniones críticas, la realidad cruda de la crisis trasladada al sector. Bien. Eso por un lado.

    Por otro, no carguemos las tintas sobre el mismo platillo de la balanza, porque así no hay quien viva. No mostremos solo el negro porque sin el blanco estaremos a oscuras. Que haya también, a la vez, un halo de esperanza. Apuntemos esa esperanza, por favor.

    ¿No hemos tenido ahora una buena cosecha, cuando no sabíamos lo que nos depararía este año de calor y sequía? Creo que se me entiende. Este es, más allá del ejemplo, un ferviente deseo. Sin esperanza no avanzamos, por eso muchos se niegan a escuchar el mismo mensaje que trasladan desde los medios de comunicación. «¿Miedo? ¿Qué miedo?», podríamos retitular.

    Nadie quiere ponerse una venda en los ojos. Pero los ánimos, las buenas palabras, serán un impulso, además de otras cuestiones planteadas en el artículo. Ese impulso lo vamos a necesitar siempre.

  2. CARLOS ESTECHA dice:

    El artículo para alguien que desconozca este sector puede resultar demoledor. Lo único que le falta es la aportación de datos referidos al incremento de suicidios en el sector agrario francés.
    Respecto al País vecino… ¿Por qué se habla de las 55.000 has de Bordeaux cuando realmente tiene entorno a 115.000?
    Respecto al precio del Viñedo en Rioja Alavesa… ¿Por que se habla de los 40.000 o 50.000 euros el valor por ha. de viñedo cuando todos conocemos LOS DATOS REALES y que están entre los 80.000 y 100.000 euros ha y puntualmente llega a precios muy superiores a esto?
    Desconozco de donde obtiene los datos el Organismo correspondiente, pero todos sabemos que en absoluto se corresponden con la realidad.

    El artículo aporta una información que en general evidencia una realidad llamémosla «Cruda » y consecuencia de un cúmulo de factores diversos que podríamos enumerar. No obstante, el gran problema de Rioja Alavesa es la sobredimensión de la DOC Rioja con plantaciones hiperproductivas donde impera la cantidad. Cantidad que se paga a un precio muy similar a la uva de calidad. Máxime, cuando se toleran porcentajes destinados a VINOS DE MESA que representan millones de litros.
    Es decir, Generamos un sistema que fagocita la calidad y además CALLAMOS .
    Potenciemos en nuestra «Pequeña Borgoña» el desarrollo y la promoción de muchísimas pequeñas bodegas.
    Únicamente donde hay muchas bodegas el vino tiene VALOR. Borgoña, Toscana, Provenza, etc.
    Las ayudas son necesarias pero a veces son sólo parches que distorsionan la realidad. NUESTRO MODELO DEBE SER OTRO totalmente distinto al actual y por supuesto más DEMOCRÁTICO.

  3. Begoña Tudela dice:

    Necesitamos el coraje para contar lo que hay. No digo que sea fácil. Por eso la valentía es necesaria. En una DO como Rioja, donde conviven los grandes y los pequeños, y en ocasiones los pequeños dependen del poderoso que maneja como nadie los resortes de don dinero, la crítica puede vivir ciertamente presa, secuestrada. De ahí la importancia de artículos como estos últimos de Miguel Larreina.

    Por eso me alegro de la irrupción en escena de Viñedos de Álava, que ha sabido plantear desde la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa ABRA su proyecto de acuerdo a la legalidad, como una vía de escape de una situación de dominio. Entiendo que la nueva DO vasca no lo tendrá fácil, que tendrá que pelear cual David contra Goliat, pero ¿qué pasará si tiene éxito? Yo así se lo deseo.

  4. El gran problema para los vitivinicultores de Rioja Alavesa es la sobredimensión que ha alcanzado la D.O. Rioja.
    Desde Rioja Alavesa, cada vez hay más voces que piden la segmentación de dicha Denominación, poniendo en valor las especificidades sociales y vitivinícolas de cada subzona. Sin salirse del Rioja, al que se ha contribuido como el que más hasta llegar al prestigio y fondo de comercio que tiene actualmente.
    Si el Consejo Regulador no fuera tan inmovilista y todo se hiciera con inteligencia y sosiego, yo entiendo que se podría replicar modelos de prestigio, como Borgoña o Burdeos.
    Estas pequeñas modificaciones, para nada romperían el Consejo, y darían soluciones a las demandas de las diferentes zonas dentro de las 66.000 hectáreas de viñedo actuales.
    Señores vocales del Consejo, señor Presidente, seamos sensibles, abiertos a los tiempos, y así los que suspiran por una segmentación a favor de la mejora de calidad y prestigio de sus uvas y sus vinos, no sigan aguantado el trágala de su inmovilismo:
    Trágala, trágala
    protestón
    si tú quieres
    segmentación.

  5. Miguel Larreina dice:

    Una rápida corrección a dos errores que comete mi amigo Carlos Estecha, en el que por lo demás coincido con sus otras apreciaciones.
    ERROR 1 Confundes el viñedo de Burdeos y sus 60 Denominaciones con el viñedo de las dos denominaciones problemáticas a las que yo me refiero, que son principalmente Bordeaux y Bordeaux Superieur, que suponen casi la mitad de toda la viña bordelesa. Esas son las que se plantean arrancar miles de hectáreas y no por supuesto otras Denominaciones selectas de Medoc, St. Emilio, etc. Mis datos son correctos y tu interpretación errónea.
    ERROR 2 No te lees bien mi frase sobre el valor de la viña, tema que ya comenté ampliamente en el artículo anterior ya cifré en 90.000 euros, Yo lo que digo en este artículo que dudo de los valores absolutos que da EUSTAT pero que los datos relativos son muy significativos. En cuanto al organismo oficial que los da es el EUSTAT, como el Instituto Nacional de Estadistica, y cita cono fuente al Departamento de Agricultura de Gobierno Vasco.

  6. Mariasun Saenz de Samaniego dice:

    Gracias Miguel, me parece realista tu análisis, lo comparto, y añadiría que el CR se ha gastado ingentes cantidades de dinero en planes estratégicos, planes de marketing, etc… ¿Hay alguien que se dedique a auditar, valorar, y medir los resultados obtenidos?

    ¿Que pasaría con los directivos y forma de gestionar en una empresa, que no ha conseguido revalorizar su producto, en este caso el valor de la uva en quince años, si no todo lo contrario?

  7. Julio Flor dice:

    En cada artículo que escribe, Miguel Larreina descorcha su mejor cosecha después de toda una vida entregada a la comarca de sus amores. En sus dos últimos textos, titulados «Volver a empezar» y «¿Crisis vitícola?¿Qué crisis?», ha realizado el esfuerzo que todo editor valora. Primero, por el compendio de un saber. Segundo, por el rigor de lo expuesto. Tercero, por el grado de sinceridad y claridad expositiva del relato. Cuarto, porque pudiéndolo publicar en cualquier otro medio de comunicación, Miguel nos ha elegido a nosotros. Y quinto, porque Miguel ha conseguido no llorar al exponer sus argumentos.

    He escrito que no hay lágrimas en sus últimos textos. La lectora o el lector puede llorar si quiere. A veces, sencillamente describiendo lo que hay, seguro que a nuestro articulista le dan ganas de ponerse a llorar. Ya sé que hemos entendido que en este juego de los negocios, cada cual sabe a qué juega, y contra quién juega. Y hemos aceptado que los fuertes jueguen con las cartas marcadas. Y los débiles peleen con un brazo atado a la espalda.

    Si se me permite una digresión, en la Europa actual, ante la que se avecina, la subida salarial media ronda el 4,1%, mientras que en España se ha quedado en el 2,6%. La vecina Portugal ha subido los salarios un 5,6%. Serbia un 15%. Por contra, los precios han subido aquí el 9%. Estamos perdiendo poder adquisitivo, a la cola de la revalorización salarial. Estamos entre los países europeos más empobrecidos. En Francia, donde están mejor que nosotros, la conflictividad laboral ya ha encendido las calles. Es verdad que en Grecia están peor. Pero aquí la CEOE no se ha sentado ni tan siquiera a dialogar. Un panorama descrito así, en cinco pinceladas, nos habla del dolor que esto conlleva para mucha gente.

    Finalmente cada cual afrontará la crisis con su inteligencia, fortaleza, carácter, con sus medios y sus recursos, como lo venimos haciendo desde marzo de 2020. Pero me cuesta admitir que la gente le pida a Miguel Larreina que calle, que no diga lo que está pasando en el sector. Que lo edulcore. Que nos mienta. Que enmascare la realidad. Que nos deje vivir. Todo esto me recuerda lo que contaba el Nobel José Saramago en su «Ensayo sobre la ceguera»: «Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven». ¿Es eso lo que nos sucede? ¿Nos negamos a ver, nos negamos a leer?

    Quizá nos baste con intentar no llorar. Y seguir haciéndolo lo mejor posible, como hace Miguel. Leyendo el aire, interpretando los códigos. Llamando al vino, vino. Dejando su alma en cada artículo del Blog.

  8. Estoy totalmente de acuerdo con Julio en su análisis, y sobre todo considero la valentía, el trabajo y la generosidad de Miguel al exponer y contar, en sus escritos, todos sus conocimientos.

    Cada lector podrá estar de acuerdo o no con lo que lee e interpreta, pero yo considero que el debate es bueno si lleva a un intercambio sosegado de opiniones, y el blog tiene esa grandeza que permite la tranquila discusión, y no obliga al pensamiento único.

  9. Rebeca Marina dice:

    Miguel, muchas gracias por tu documentado y reflexionado artículo.
    Al hilo regreso al mismo punto de muchas de nuestras conversaciones, educación y cultura en la base; y memoria histórica para mirar de manera panorámica y hacia atrás y aprender en el día a día, en clave de futuro. Y así dejar de cometer los mismos errores, reconociendo está complicado con nuestros dirigentes y nuestro no hacer.

    Saludos

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