
FIESTA que da protagonismo y pone a todas las generaciones en danza.
Leza fue una Fiesta con mayúscula en mitad de la tormenta perfecta, llamémosle crisis del sector, o el genocidio que no cesa en Palestina.

CELEBRANDO lo propio. / Preocupados por los que sufren.

FIESTA del vino, de la vida, de los Derechos Humanos…
Leza fue un lugar para explorar con paciencia las infinitas posibilidades de los pueblos que se ponen en pie. Un escenario para rastrear el arte de la convivencia. Un espacio común y afectuoso para aprender los unos de los otros
Hemingway nos contó en “París era una fiesta” una parte de su vida. Sus años como periodista y escritor expatriado en la capital francesa durante la década de 1920.

LA misma luna de París estuvo contemplando la Fiesta de la Vendimia.
Esa obra se publicó póstumamente el 5 de mayo de 1964. El libro narra el primer matrimonio de Hemingway y sus relaciones con las figuras culturales de la Generación Perdida en la Francia de entreguerras.
John Dos Passos, Francis Scott Fitzgerald, James Joyce o Ezra Pound. La obra menciona además numerosos bares, cafés y hoteles que aún existen en París.

Si París fue una fiesta, qué decir de Leza. El pasado 14 de septiembre miles de personas fuimos un río navegable en sus calles para celebrar la vida, los Derechos Humanos, los frutos de la vid que mutarán en vino en las bodegas de la Comarca.

DESNUDARSE para pisar la uva, metáfora para entrar en la Fiesta.

AMAIA y Aitor pisaron la uva que los txikis trajeron de toda la Comarca.
Fue un domingo sagrado, un rito para un día elegido que salta de pueblo en pueblo según pasan los años, la vida misma va, mientras las cosechas se suceden con permiso de la naturaleza.

CASETAS, como esta de Villabuena, repartiendo los vinos de cada pueblo.


ALEGRÍA en los rostros / El cartel de la Fiesta en las camisetas…

LA primera copa de vino en la bodega de Teodoro Cañas y Natane Álvarez.
En los mil años de vitivinicultura cada familia en la Comarca organizó la fiesta por su cuenta. Ahora llevamos XXX Fiestas de Vendimia sucesivas (salvo las del COVID) con pregones y pregoneros, y niñas y niños creciendo, llevando su cestito de uvas y un cartel bien alto donde puede leerse el nombre de sus pueblos.

NIÑAS y niños el año pasado en Moreda, que también fue una Fiesta.
Acudir a la Fiesta para catar almas de terroir, atender las baladas del porvenir, observando en sus ojos artesanos cómo las parras tocan el cielo, intentando fotografiar el buen ánimo que anida en sus miradas, la caricia que se forma entre sus manos y los sarmientos del viñedo.


LA Casa Consistorial se vistió de gala para celebrar la Fiesta.
Los poetas se han abrazado a la «Fiesta» utilizándola como metáfora para la celebración de la existencia y la búsqueda de la libertad.

LA libertad de que tu hija sueñe dormida sobre tu cabeza…
También como un espacio de nostalgia por un tiempo pasado, o un catalizador de la soledad, como en el poema “Después de las Fiestas” de Julio Cortázar:
Y cuando todo el mundo se iba / y nos quedábamos los dos / entre vasos vacíos y ceniceros sucios, / qué hermoso era saber que estabas / ahí como un remanso, / sola conmigo al borde de la noche, / y que durabas, eras más que el tiempo, / eras la que no se iba / porque una misma almohada / y una misma tibieza / iba a llamarnos otra vez / a despertar al nuevo día, / juntos, riendo, despeinados.


En la canción Fiesta de Joan Manuel Serrat, el catalán de Barcelona recoge la fiesta de la Nit de Sant Joan relatando “Cómo el noble y el villano / El prohombre y el gusano / Bailan y se dan la mano / Sin importarles la facha…

Y refiriéndose al fin de la fiesta, tras el humo de las velas: “Con la resaca a cuestas / Vuelve el pobre a su pobreza / Vuelve el rico a su riqueza / Y el señor cura a sus misas… Se acabó / El sol nos dice que llegó el final / Por una noche se olvidó / Que cada uno es cada cual”.
… Quizá el tiempo mismo sea una «fiesta» que se repite para intentar hacernos mejores personas.

«ES el momento de arrimar el hombro», señala el pregonero De Marcos.
Bien mirado, nosotros, que vivimos en paz, celebramos una fiesta con cada amanecer. Abrir una botella, brindar, sonreír en grupo…

DELANTE del cartel de Salinillas de Buradón, con Luis Mari Bengoa.
abrazarse en la adversidad, cantar, presentar el fruto del trabajo de un largo año… o un sencillo artículo del Blog, todo, todo es una forma de fiesta, una celebración de la existencia.
Leza, y cada uno de nosotros, somos decididamente una fiesta.
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Inmejorable resumen del Blog de lo vivido en Leza (contado informativamente el pasado domingo y hoy con esta especial forma de mirar). Para un bizkaitarra como yo, que era la primera vez que acudía a la fiesta de la Vendimia de Rioja Alavesa fue un auténtico lujo vivir un día tan emocionante. Ver a tanta gente joven degustando (agarrando la copa como es debido) todos los vinos de la Comarca. Fue una pasada. Ojalá en el resto de Euskal Herria se pida con normalidad y orgullo una copa de vino de Rioja Alavesa. No sólo como activistas de lo nuestro, sino como consumidores que valoran un vinazo hecho de otra forma. Respetando al agricultor y a la tierra. Un buen trago de resistencia en estos tiempos convulsos.
Gracias, Sabin
Creo que si callamos somos cómplices del genocidio. ¡Qué bonita mirada la tuya, Julio Flor! Alimenta. Poesía pura.
Gracias, Jon
Quiero dar la enhorabuena a la organización por la elección de Oscar de Marcos como embajador de la Fiesta. No hay nadie que pueda representar mejor los valores de Rioja Alavesa. Talento, trabajo, cercanía, humildad, honestidad, respeto: es el vino de la comarca personificado. Si se hubiera tomado un vino con cada persona que le pidió una foto, le hubiesen tenido que sacar en tractor. Por cierto, el Gobierno Vasco debería contratarle para que fuera embajador de esta tierra durante todo el año.
Aurrera beti Bizipoza!
Eskerrik asko, Sabin
¡Bravo por Leza!
Quien a estas alturas de la Historia no muestre su empatía con el indescriptible sufrimiento de los palestinos está haciendo dejación de su humanidad.
Gracias, Daniela
La vida es algo tan precioso, tan abierto, que no deja de sorprendernos en todas partes, en París o en Leza.
Qué bello compartir la vida con los demás en armonía
Gracias, Lea
Conocía la bonita canción de Serrat, pero nada sabía de ese precioso poema del argentino Julio Cortázar. Cuanto más lo leo, con una copa de vino de Rioja Alavesa, más me gusta. Eskerrik asko
Milesker, Arene
Es de justicia ver la bandera palestina en Leza, y en cualquier lugar del mundo que tenga corazón.
Lo personal es político. Todo lo es. Hagamos lo que hagamos, incluida la indiferencia. Si votamos, o no. Si acudimos a una manifestación, o no. Si apoyamos una huelga, o no. Si somos críticos, o no.
Felicito la humanidad que esgrime el periodismo de este blog! Zorionak!
Eskerrik asko, Milagros
Aupa Julio ! Qué bonitas palabras escritas, qué referencias a poetas, cantantes, personas, fotógrafos, canciones… en el ayer y en el hoy. Gracias por esas líneas tan maravillosas describiendo esa tierra y a sus gentes.
Un abrazo
Gabirel
Gracias a ti, Gabirel
Si algo tiene el vino es su estrecha relación con el ambiente festivo, en días eternos que pasan deprisa entre conversaciones y confidencias.
Por eso, por su eterna vocación de fiesta, debemos preservar su futuro, para que los que vengan sigan bailando con esa alegría que ha acompañado a todos los participantes de este día tan especial en Leza.
Gracias, Alberto