Tanta ilusión que cuando un día de 2022 bebes un vino por ti elaborado, como el Cosme Palacio reserva de 1994, cuando el néctar de los dioses acaricia el cielo de tu paladar, vas y te quedas sin palabras, mudo por segundos, en un silencio solemne, moviendo la cabeza, sin saber qué decir, porque tus palabras se las ha llevado el vino camino de tu alma.

A sus 60 años, con más de la mitad de su vida entregada al vino, el enólogo Roberto Rodríguez Martínez se ha dado cuenta de que su existencia ha corrido demasiado deprisa.
Y ESO que vive en Laguardia, cerca del paseo del Collado, con las puertas abiertas de par en par en medio del paisaje rural, un canto excepcional al paisaje del vino y el viñedo, entre la Sierra y el Ebro, donde las campanas de las iglesias susurran serenidad desde la lejanía, intentando detener el tiempo, ese tunante que se las sabe todas.

EN 2022 ROBERTO se «jubilará» de Bodegas Palacio… pero mantendrá su vínculo con el vino.
A pesar de la alianza musical de los campanarios, nuestro enólogo ha sentido que la vida se le escapa como agua entre los dedos. Por eso quiere detener la marcha acelerada. Parar. “El tiempo -me dirá- pasa a velocidad de vértigo. Así que este año quiero darle un giro importante a mi vida, levantando el pie del acelerador”.
No seré yo quien clave las espuelas en el galope de la mañana, ni sobre el vientre de la entrevista.

FOTOGRAFÍA de sus instalaciones en 1900, a los pies de Laguardia, gentileza de la Bodega.
Hablamos con parsimonia y aún tenemos pendiente una visita a los viñedos. Eso sí. Hemos decidido ser cautos. Con el frío que hoy ha teñido las viñas de escarcha, cuando no de hielo, hemos quedado en dejar la cita con el campo para cuando el sol caldee un poco las cepas durmientes del invierno en la hermosa cama de la naturaleza, bajo la Sierra madre.
.- Recapitulemos, Roberto. Danos por favor unos trazos históricos de Bodegas Palacio.
La bodega perteneció a la familia Palacio hasta la década de los años setenta, que fue vendida a Domecq, que mandó construir este edificio en el que estamos ahora. Domecq se lo vendió al grupo Seagrans, que a su vez lo vendió a uno de sus directivos, un tal Jean Gervais a finales de los años ochenta.

GUARDAVIÑAS, cual ojo que ha visto pasar los últimos siglos en Laguardia.
.- Tú conociste a Jean Gervais, claro.
Lo conocí y lo traté. El francés Jean Gervais hizo aquí unos cambios espectaculares. Con él aprendí muchísimo. Con él empezó a cambiar la bodega. Entre sus cambios estuvo, para empezar, la contratación de una persona para formarla de cara a enseñar la bodega a nivel técnico. Aquella persona mostraba todo el proceso de elaboración, para extender la cultura del vino.
Con los enoturistas se hacía una visita técnica y una cata técnica para que amaran el mundo del vino.
.- ¿Qué más cambios realizó?
En esta bodega, a principios de los 90 se hizo un hotel, el primer hotel enológico de este país, llamado hotel Bodegas Palacio.

BOTELLERO del vino Cosme Palacio.
.- ¿Cuáles fueron los cambios enológicos de Jean Gervais?
Recuerdo que me dijo que el vino de Rioja era abierto de color, muy maderizado, el típico López de Heredia, u otros de La Rioja Alta. Jean quiso cambiar el estilo de aquellos vinos.
“Para que el cambio se pueda desarrollar, tú Rober, que eres de aquí de Laguardia, y que conoces a tus proveedores de uva, quiero que selecciones los mejores viñedos, y con ellos quiero que hagas el vino que a ti te gustaría beber”.
.- Hoy todos hemos oído hablar de la selección de viñedos.
Exacto, pero hace casi 40 años, nadie entendía lo que estábamos haciendo. Es más, en aquella época se podían mezclar sin ningún tipo de problema uvas blancas con uvas tintas. Nosotros las separamos, y empezamos a tener problemas con los proveedores, porque para ellos era más fácil enviarnos todo a la vez.

«HACE 40 años nadie entendía lo que estábamos haciendo». (Foto Jose Miguel Rodriguez).
.- Empezaste a pedirles “uvas blancas por un lado” y “las tintas por otro”.
Así fue. Y además, “las uvas de aquella viña me las traes solas”. Con aquellos cambios tuve muchísimos problemas.
.- ¿Las ideas de Jean Gervais casaban bien con lo que tú pensabas?
Aquellas ideas yo las desconocía, pero las asimilé rápidamente. Tuve que cambiar el chip, pero era muy fácil de entender. De hecho, cuando anteriormente hacía las elaboraciones veía en las tolvas uvas magníficas, que dejaban un rastro violeta, y otras no tanto, que las mezclábamos.
De forma inconsciente pensaba que mezclar aquellas uvas no era lo más adecuado, pero fue Jean quien tomó la decisión. También hicimos maceraciones más largas, y otros cambios enológicos que nos ayudaron.

ROBERTO señalándome en un primer plano alguno de sus vinos.
.- El salto de calidad sería notorio.
Para que te hagas una idea de hasta dónde llegamos, pronto vimos un nuevo color súper violeta en los vinos, y con una intensidad aromática mucho más afrutada, compleja, llena de detalles. Aquel vino lo criamos no en barricas americanas viejas, que era lo habitual, sino en barricas francesas nuevas.
.- ¿Así renació Bodegas Palacio?
¡Cómo no! De hecho, así renació el vino Cosme Palacio: con una selección de viñedo, una elaboración exclusiva y la crianza en barricas nuevas. Recuperamos la marca y se hizo ese vino. Así que Cosme Palacio es el padre de todos los vinos modernos, no de Rioja, sino de España. No había ni un solo vino que se le pareciera. Ni uno.

ROBERTO, sentado en la viña, con su padre Jose Rodriguez. (Foto Bodegas Palacio).
.- ¿Qué hicisteis ante ese nuevo nacimiento?
Llamamos a los prescriptores de vino, a periodistas y críticos a nivel de España. Entonces estaban Pilar Modestina, Jesús Flores, Isabel Mijares, estaba José Peñín. Algunos lo entendieron perfectamente. “Esto es el futuro de Rioja”, dijeron.
.- Tú estabas expectante…
Claro, yo tenía 23 años. Era muy joven. Así nació Cosme Palacio Crianza. Ese fue un punto de inflexión no sólo para los vinos de esta bodega, porque ese vino arrastró a otros vinos nuestros.

JOSÉ Peñín en Samaniego en 2018… Tenía 40 años cuando evaluó el vino pionero de Palacio.
.- ¿Fue una revolución en cierta forma?
Una revolución absoluta. Y las bodegas de los alrededores copiaron ese vino, que fue muy comentado en periódicos, revistas, en fichas técnicas. Digamos que fue un vino que creó tendencia, lo que significó un cambio en sus propias bodegas.
En un principio se llamó “vino de autor”, “de alta expresión”. ¡Eso se produjo aquí en Bodegas Palacio, aquí en Laguardia!

GLORIOSO narra una historia de 100 años, al haber nacido antes de 1920.
.- ¿Qué sucedió después del impacto?
Nos planteamos hacer, en esa línea, algo más exclusivo. Así nació Cosme Reserva de un solo viñedo. Y el Bodegas Palacio de otro viñedo.
.- Cómo ha sido la historia del patrimonio de viñedos que tuvo la familia Palacio.
Al principio la familia tenía magníficos viñedos, pero los propietarios siguientes fueron vendiendo los viñedos, porque no les dieron valor.
.- Tengo entendido que la bodega como tal tiene pocas hectáreas.
Tiene 15 hectáreas, y luego la bodega controla otras 200 y pico hectáreas de viñas que trabajan los agricultores bajo nuestro control técnico.

ROBER a pie de viña, donde agricultores están podando, en el marco general de Laguardia.
.- Te he preguntado por aquello que te ha dado la bodega. ¿Qué le has dado tú?
Jo, pues le he dado todo. Podría decir cosas que pudieran entenderse como una opinión personal, pero si lo llevo al terreno de lo cuantificable, y tomamos las puntuaciones de nuestros vinos de Tim Atkin, de Suckling, de José Peñín, en las últimas, tenemos todos los vinos por encima de 90 puntos. Los más reconocidos son Cosme Reserva y Cosme 1894, que suben hasta los 93, 94, 95, 96 puntos. Eso es lo que le he dado a la Bodega, calidad y reconocimiento a los vinos.

LIBRO de visitas de Bodegas Palacio.
.- Después de Jean Gervais, ¿quién se hizo con las acciones de la Bodega?
Acciona, cuyo músculo es la Construcción, las Energías Renovables, las Desaladoras, las Bodegas… cuyo máximo accionista es Entrecanales. Una de sus bodegas es Bodegas Palacio.
Lo que ha ocurrido el año pasado es que Jose Manuel Entrecanales, de 58 años, presidente de Acciona, decidió quedarse el grupo de Bodegas, que salió de Acciona y ahora pertenece a Entrecanales, lo que le permite trabajar con mayor libertad en las Bodegas.

ÚLTIMAS puntuaciones de James Suckling para los vinos de la bodega.
.- ¿Cuál es el grado de implicación de Jose Manuel Entrecanales con el mundo del vino?
Entrecanales es Entrecanales Domecq, que tiene vinculaciones familiares remotas con el mundo del vino. Emocionalmente tiene un vínculo con este sector. A él le encantan los vinos que hacemos aquí, de los que está muy orgulloso. En la actualidad quien toma las riendas de la bodega es su hijo, Gonzalo Entrecanales.
.- ¿Te va a dar pena jubilarte, Rober?
Aún me faltan cinco años para llegar a los 65 años, pero mi idea es retirarme antes. Es un tema al que le estoy dando vueltas.
.- Son 38 los años que llevas de vida profesional, toda una vida.
En Bodegas Palacio lo dejaré seguramente este año 2022. Me da pena, y no me da pena.

LA VIDA laboral, una partida de ajedrez en la que podemos realizar algunos movimientos.
He estado muy involucrado con mi trabajo, que me ha dado satisfacciones, pero también quebraderos de cabeza. Y veo que el tiempo pasa a una velocidad de vértigo. Así que este año quiero darle un giro importante a mi vida, levantando el pie del acelerador.
.- ¿Cómo ves el inmediato futuro de Rioja Alavesa? ¿Hacia dónde vamos?
Como riojanoalavés y laguardiense el que hayan aparecido las nuevas categorías de vinos singulares, vino de municipio y demás, es algo que se tenía que haber hecho hace muchísimos años.
Me gustaría que tuviera más protagonismo Rioja Alavesa y Laguardia. Aquí hay mucha cultura del vino, y mucha calidad, y eso ha de estar reconocido. Estamos en un terreno farragoso porque hay muchos intereses políticos, y eso embarra y enturbia la realidad del sector.

«MÁS protagonismo para Rioja Alavesa y Laguardia»- (Foto Josemi Rodriguez Martinez).
.- ¿Por dónde hay que caminar cara al futuro?
Nuestros vecinos de Burdeos lo han hecho muy bien. Ahí están estratificadas una serie de categorías. Ya está. Eso da opción a los que tienen buenos viñedos que hace bien las cosas. Eso es de justicia.
.- Esta entrevista pudiera ser una especie de balance de toda tu vida profesional. ¿Has hecho balance?
Es inevitable. Es un ejercicio bueno y divertido. Si me preguntan qué haría si volviera décadas atrás. Pues sí, haría cosas nuevas, distintas, lo que no vi en su momento que ahora sí veo. Pero mi balance es positivo.

EN la primavera pasada, junto a una viña. (Foto Josemi Rodriguez).
.- ¿Qué deberá abordar quien te substituya en esta nueva etapa con Entrecanales?
Lo tiene más fácil que lo que yo lo tuve en su momento. Porque el compromiso del nuevo dueño con la bodega es absoluto.
.- ¿Cambiarán los vinos con el nuevo enólogo?
Irremediablemente será así. Claro que cambiarán. Hay una base de vinos ahora, que son los que yo he hecho, que van a permanecer hasta que se agoten. Pero en cuanto haya nuevas añadas, y esa otra persona las elabore, habrá cambios. Los ensamblajes serán distintos, y como consecuencia los vinos serán diferentes.
No digo que sean mejores o peores, pero los cambios llegarán y serán imparables.
.- ¿Cuándo has bebido por última vez un Cosme Palacio Reserva de los tuyos?

Ahora estamos reordenando el botellero antiguo, así que el pasado lunes abrimos una botella de Bodegas Palacio, el Reserva, del 94. ¡Hace tres días!
.- ¿Qué sentiste?
Joder, fue delicioso. Tenía la suficiente sutileza y delicadeza para ser bebidos al poco de salir al mercado, y tienen la suficiente energía, corpulencia y músculo para durar. El Reserva de 1994 está increíble.
.- ¿Cómo se te quedó el cuerpo?
Recibí una sacudida emocional. Algo que me recorrió el cuerpo entero. A veces, hablar de sentimientos no es fácil, porque sencillamente no hay palabras para definir exactamente lo que sentí…

BARRICAS de vino tras una verja, como quien custodia un inmenso tesoro.
.- Al principio de nuestra conversación has hablado de ese “poco de magia”. Pero esa botella de 1994 parecía tener algo más que un “poco”.
Sí, sí… Esa botella tenía toda la magia de este mundo del vino. Ahí sale tu carácter, tu sensibilidad, tu conocimiento, tu interpretación. Es como tener una partitura delante y viene el músico A y la interpreta, y luego el músico B, o el C, e interpreta la misma partitura de forma distinta. Eso es intransferible, y pertenece a la persona, al enólogo en este caso.
.- ¿Cómo afrontas la nueva etapa de tu vida?

OBSERVANDO un racimo en ciernes… (Foto Jose Miguel Rodriguez Martinez).
Con expectación. Y con planes. Me he implicado con una pequeña bodega de Laguardia que son amigos, que producen 170.000 botellas, con un potencial tremendo. Llevo dos años con ellos, que me pidieron que les echara una mano, y ya empezamos a tener resultados importantes.
.- Así que vas a continuar con el vino, eh!
Sí, pero a otro nivel. Dos años es poco tiempo para hacer cambios importantes, porque hay que cambiar actitudes culturales de la gente que trabaja en la bodega. Pero quiero entrar con tacto, para no alterarles, con sutileza.

.- Tienes 60 años, y al hablar de este nuevo proyecto he visto una nueva chispa en tus ojos.
Tengo 60 años, y hay camino. La bodega de mis amigos tiene muchas joyitas, pero hay que pulirlas y darles forma.
Me parece un buen punto y final a nuestra conversación en la bodega. Estoy contento con la cosecha de palabras. Así que apago la grabadora y nos movilizamos para visitar el viñedo, aunque el Sol apenas ha elevado la temperatura hasta los 2º de temperatura, bajo un hermoso cielo azul.

CHARCO helado, en las inmediaciones del viñedo visitado.
Poco después nos dirigiremos a la zona de San Julián y Poyoto, en el término de Laguardia, donde coexisten tres pequeñas viñas propiedad de Bodegas Palacio. Son tres parcelitas diferenciadas, destinadas a los vinos de más alta calidad de la bodega.
“La del fondo se utiliza para hacer Cosme 1894 -me explica-. Se plantó en 1920, así que las cepas tienen más de 100 años. Esta otra parcela de aquí se plantó en 1935, y es la que se utiliza para hacer Cosme Reserva. Y la última, y más joven, se plantó en 1972, que se utiliza para elaborar Cosme Crianza”.

ROBERTO la mañana de la entrevista, en las viñas de Bodegas Palacio.
.- Tú has pisado campo toda la vida, Roberto.
Siiiii. Mi abuelo tenía viñedo. Mi madre tenía viñedo. Antes de trabajar en Bodegas Palacio he pisado mucho campo. El origen de todo es el viñedo. Para un enólogo es vital conocer el origen de las uvas, su calidad, para establecer estrategias de elaboración.
.- ¿Qué tiene este lugar?
Jo, esto es Rioja Alavesa 100%. Es Rioja Alavesa absoluta. Mira el color de la tierra arcillo calcárea. Las parcelas, ya ves, tan pequeñitas. Esto es 0,5 hectáreas, aquello es 0,7, el otro 1,2 hectáreas. Mira los barrancos, las diferentes alturas, la orografía, la proximidad de la montaña que nos protege de los fríos, el sol, el aire…

DONDE aún no ha llegado el Sol, el frío del invierno deja su huella.
.- Para tu hermano Josemi Rodriguez es la “Sierra Madre”.
Esta Sierra perfila claramente el carácter de la gente de aquí. Si hay viticultura en Rioja Alavesa es gracias a la «Sierra Madre», como dice mi hermano.
.- ¿Veo que ha seguido latiendo en ti la figura de tu abuelo Teodoro?

SOL y sombra bajo la Sierra Madre de Toloño o Cantabria.
Parte de mi ser se lo debo a mi abuelo, que corre por mis venas. Aquel niño que bajaba a su bodega, que bebía el vino en porrón con él, que vivió aquellas vendimias como un gran divertimento, que le vio cómo arreaba los ganados, el trabajo de volteo de los lagos, el aroma… Ah aquellos olores. A veces, cuando huelo los vinos, de forma instintiva me trasladan a mi más tierna infancia.
La evocación del recuerdo llega a través de los aromas de la infancia, bien lo sabes Julio. Cada vez que huelo un vino, ese olor me lleva a la bodega de mi abuelo Teodoro Martínez.
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Qué bueno cuando se viven momentos en los que uno siente haber sido parte de una «revolución absoluta», como valora el enólogo de Bodegas Palacio.
La entrevista con Roberto Rodriguez es magnífica. La fotos están a la altura. Zorionak!
Gracias, Arene
Mucha suerte a Roberto en su etapa de «prejubilado» en la que, se lo digo por experiencia, se trabaja más y mejor, con menos presiones cotidianas.
Aunque suerte laboral la ha tenido a raudales al trabajar en esa bodega «más que centenaria» que en breve cumple 130 años si tomamos como referencia el 1894 en que el vizcaíno Ángel Palacio y Palacio junto a su hijo Cosme fundan esta segunda bodega porque 30 años antes, en 1863 Ángel fundó su primera bodega en Laguardia. Familia muy importante en la vida económica y política del viejo Bilbao, serán fundamentales en el resurgimiento del vino de Rioja Alavesa, padre e hijo y el enólogo Txomin Garramiola.
Cuando la filoxera asoló el viñedo alavés, en 1903, se fueron a Valladolid y «dieron a luz» al famoso «Vega Sicilia».
Gracias, Miguel
Casi todas las entrevistas me llenan de recuerdos. La tuya, Roberto, mucho más. Tu madre, mi prima Encarna, y tu abuelo Teodoro, mi tío. Aquel de sonrisa socarrona, bastón en la mano y boina en la cabeza: “Chiguito, ¡Adelante!».
Calidad y reconocimiento, dices, horas y horas de trabajo, de intentos de mejora, de catas de vino investigadoras, de implicación en la empresa, más de una vez, mayor que la de los propios dueños. Ha sido vocación, tu trabajo. Los vinos Palacio tiene algo de ti, de tu saber, de tu pasión, de tu compromiso. ¡Vamos!, que los has querido como si fueran tuyos.
¿Levantar el pie del acelerador? No podrás. Cuando algo se lleva en el alma, ese algo no se jubila. Como decían los antiguos: non fortiter, sed suaviter. Traduciendo libremente: No como un tsunami, sino como el fino viento de la “Sierra Madre”. Así seguirás “criando” vinos. ¡Chiguito! ¡Adelante! Como me decía tu abuelo “Cañas».
Gracias, Antonio
Leídas las entrevistas a este enólogo, me han parecido esclarecedoras en lo que a su trabajo pionero se refiere y a las diferentes preocupaciones del sector a corto y medio plazo.
Gracias, Chencho Asensio