
LA paz del viñedo recién podado, en Lapuebla de Labarca.
Se puede saber dónde y cómo nace un encuentro, pero no qué territorios atravesará, ni cuáles son sus meandros, o su hondura, ni dónde terminará desembocando la entrevista.

CON Miguel Ángel Muro, bien abrigados en un día de invierno.
No hay una historia igual, por mucho que mis caladeros sean Rioja Alavesa, gentes de la cultura del vino, viñerones de poda y vendimia, enólogos de emociones, viejos y jóvenes mocetes con alma tinta o corazones de blanco viura, espíritus de Tempranillo y Graciano entre el Ebro y la Sierra.
“Con nuestro vino ‘Apolinar’s Dream’ queremos recordar la historia de mi bisabuelo, que tuvo con mi bisabuela seis hijos, además de un olivar y un viñedo. Apolinar fue un agricultor con la osadía de plantar una viña, un sueño, en lo más alto de Lapuebla”.
El relato tiene dos escenarios, uno en las viñas de Lapuebla y Laguardia, el otro en la bodega. Miguel Ángel Muro me llevará en su coche en esta mañana fría a recorrer los parajes donde cultiva la energía que le impulsa.

APOLINAR’S DREAM, en la más alta viña de Lapuebla de Labarca.
Más tarde, ya en la bodega, Susana y él me harán entender cómo de intensa es la lucha de estos dos enólogos, y cómo de su debate, de sus diferentes puntos de vista, de la diversidad en los planteamientos puede surgir la armonía.
“Antes nos quedábamos en tablas, como en el ajedrez, los dos en sus trece sin dar el brazo a torcer. Ahora hemos aprendido a ir de la mano. En el momento que convergemos es cuando llegamos a algo fantástico, algo que agradecen nuestros vinos”.
La biodiversidad humana en sus mil variantes crece y se multiplica en el caleidoscopio de una tierra preñada de vino. Han sido muchas las conversaciones, muchos los entrevistados. Todos nos entregan algo hermoso. Hay mucha alegría entre verbos y sustantivos, sin olvidar las lágrimas, tan sinceras.

Llegan sus respuestas, quedando grabadas y archivadas en mi cerebro. Hasta que de repente salta la liebre y vuelan las perdices de sus palabras. Por eso pregunto y repregunto; por eso, a veces, entre admiraciones les devuelvo lo que escucho por primera vez.
“¿Elaboras el vino como aquel que compone música?
“¡Son tu abuelo y tu padre quienes siguen haciendo vino a través de tus manos!”
“¡Entonces son los clientes los que te ayudan a definir tus vinos!”

Y así voy, cual pescador de palabras, cual buscador de una pepita de oro en el río, como si fuera un perseguidor de tesoros en el fondo del mar, galeones con piedras preciosas, un buceador tras una perla natural en el Pacífico.
La casa del padre
“Muro es un apellido navarro de protección, de defensa”, me dice Miguel Ángel plantado en medio de una viña, en medio de un frío helador.

EN lo más alto de la Mesa Mayor de Lapuebla de Labarca.

Sus palabras me llevan al poema de Gabriel Aresti defendiendo con sus manos y el alma la casa de su padre. “Contra los lobos, la sequía, la usura”. Con su esposa Susana Fernández, defendiendo la casa del padre, la bodega, para que algún día, vaya usted a saber, la cuiden y protejan sus hijas Julia y Naiara.
Vamos de Lapuebla a Laguardia en su coche por el camino ignaciano, entre viñas y laderas. Justo ahora dejamos a nuestra izquierda Sierra Carbón.
Recrea Miguel Ángel la historia de su bisabuelo Apolinar que ha dado nombre a una colina, situada encima de Lapuebla, el más alto lugar, de unos 600 metros de altura, al que también se conoce (así está en el catastro) como Mesa Mayor de Lapuebla.

“Con ‘Apolinar’s Dream’ quisimos recordar la historia de mi bisabuelo, que tuvo con mi bisabuela seis hijos, además de un olivar y un viñedo. Apolinar fue pura tenacidad. Un agricultor con la osadía de montar un viñedo, un sueño, en lo más alto de Lapuebla”.
Seguimos la marcha en su vehículo, que se llena de viñas y horizontes, de recuerdos y guardaviñas, por el Camino Ignaciano, hablando de vinos y viñedos.
“De esta zona obtenemos nuestro vino de reserva. Vamos camino a la parcela del Amenital, origen de un vino con ese nombre. Ahí hemos elegido tres viñedos muy viejos situados en las faldas de Laguardia que cuentan muy bien lo que queremos expresar. Y por aquí están los viñedos que ha seleccionado Jesús Madrazo para sus vinos”.

HUELLA de escarcha de un viticultor junto a las viñas.

UN corzo paseó al amanecer entre viñedos de Lapuebla.
La cultura de un artista
.- ¿Cuál es la aportación de Jesús Madrazo a vuestra bodega?
Jesús ha elegido tres viñedos de los nuestros para hacer su Selección y su Gran Reserva. Nos conocimos en 2018, manteniendo desde entonces una hermosa conexión. Nosotros le aportamos nuestra forma de trabajar y él nos aporta una sabiduría del mundo del vino, además de la visión y la cultura de un artista.
.- ¿Se ha convertido en un maestro para vosotros?

MIGUEL Ángel Muro con Jesús Madrazo a las puertas de la bodega.
Jesús es amigo y buen colega, porque maestros han sido siempre nuestros padres. Mi padre Miguel Ángel Muro ha sido mi maestro por excelencia. Y después han sido todos nuestros clientes los que han definido nuestros vinos y nos han marcado el camino.
.- Así que, entonces… ¡vuestros clientes han definido vuestros vinos!
Sí, porque nos debemos al mercado, que es quien nos marca el rumbo de por dónde tenemos que ir. Nos ha costado mucho escuchar al mercado, pero poco a poco lo vamos haciendo.
.- ¿Cuál es a tu entender el papel del Mercado?

CORCHO de la botella de Bodegas Muro, abierta este domingo de enero.
A nosotros nos hace mejorar.
El dios Mercado
.- ¿Qué demanda el Mercado?
Nosotros elaboramos trece tipos de vino. Los jóvenes quieren vinos blancos y más dulces, más sencillos. Vinos en lata o en pequeñas botellas. Y en general un vino más sostenible y ecológico. Hay otro “mercado” que demanda vinos con historias de la tierra.

SUELO de la colina donde Apolinar asentó su sueño, a 600 m. de altura.
.- ¿Cuéntame la historia de vuestra bodega?
Es una historia familiar. Mis bisabuelos ya hacían vino, que más atrás en la Historia los Muro Chávarri fueron de los primeros que embotellaron el vino en 1884. Uno de aquellos Muro fue un terrateniente de Lapuebla, Aniceto Muro, de los pocos que iban con caballo y carrito a ver sus propiedades.

SOBRE esa piedra ya han caído unos cuantos almuerzos…
.- ¿Qué quedó de todo aquello?
La familia Muro Córdoba, que son mis padres, los que fundaron una forma de trabajar, que a los tres hermanos nos llevaban siendo pequeños a embotellar vino para venderlo a los turistas.
.- ¿Qué podemos ver en aquella imagen de tu infancia?
La de mi padre encorchando botellas de vino una a una con la encorchadora que aún conservamos, y los hijos, Víctor y yo, ayudando en la tarea; mientras mi madre y mi hermana Laura, que es la mayor, llenando las botellas de vino. Esa imagen de los cinco es la base de todo lo que hay.

EN la encorchadora de su infancia que aún conservan.
El sabor de Lapuebla de Labarca
.- ¿Saben tus vinos a Lapuebla de Labarca?
Eso quiero, que tengan el sabor de Lapuebla y el de Laguardia, con un tanino más potente.
.- ¿Cómo es el sabor de Lapuebla?
Un vino muy floral, con mucha pimienta y muy mineral, de salitre.

SE entiende bien si decimos que el vino nace de la tierra.
.- ¿No es una contradicción que te marque el rumbo el mercado y que, a la vez, quieras que tus vinos tengan el sabor de Lapuebla?
Creo que las bodegas han de ser una especie de supermercado, es decir, tú ofreces y el público compra. Ese mercado hay que definirlo con historias, y la gente elegirá unas u otras historias.
Lo que no quiero es hacer un vino que ya lo ofrezca otra bodega. Y sobre todo, hay que diferenciarse de las grandes bodegas, que hacen mezclas de todas partes.
.- ¿Qué pasa si el señor Mercado quiere otro tipo de vinos? ¿Hasta dónde cedes?
Hay que ceder siempre al mercado, aunque debemos mantener un pulso entre lo que te compran y lo que ofreces.

LOS trece vinos diferentes de Bodegas Muro.
.- ¿Quién está ganando ese pulso, el Mercado o Miguel Ángel Muro?
Gana Miguel Ángel Muro. Ganamos mi esposa Susana, mi hermano Víctor y yo. Gana Bodegas Muro. Pero si no me compran una línea de mis vinos, entonces esa línea la tengo que quitar.
Mano a mano en Bodegas Muro
Hemos vuelto a la bodega, donde nos espera su esposa Susana Fernández, de 49 años, natural de Manjarrés, un pueblo de La Rioja cerquita de Nájera.

MATRIMONIO Muro Fernández con la cercana sinceridad que ofrecen.
“Para mí está claro que el vino se hace en la viña, en los racimos, en la uva. De ahí parte todo, y después entre los dos lo acabamos”, comienza diciendo Susana, ya sentados los tres en un salón de la bodega, junto a una mesa espectacular cuyo corazón de madera es un gran tamiz de harina.
.- Es importante saber de dónde parte todo.
Susana Fernández: Tú puedes tener en la misma zona que otros una viña con un suelo similar a la viña de al lado, con el mismo clima, etc., y cosechar uvas diferentes a las de tu vecino de finca.

LUIS Larreina podando aquella mañana fría en una viña de Lapuebla.
Miguel Ángel: Los enólogos tenían décadas atrás a gentes en cada pueblo, a una persona que controlaba quién lo hacía bien y quién lo hacía mal.
S.F. Antes había mucha elaboración de vinos en las casas, de tal manera que lo que llegaba a las bodegas era vino ya hecho. Entonces no sabían de dónde venía la uva, porque aquellos tratantes sabían quién tenía el buen vino, pero no sabían ni se planteaban de dónde venía.
M.A. Sí lo sabían.
S.F. No, Miguel, no sabían si aquella persona lo hacía bien en la viña o muy bien en su bodeguita. No es como ahora, porque ahora tienes que ser bueno en el viñedo, en la bodega y en la comercialización para explicarlo muy bien.

Criados en dos familias vitícolas
.- Aquí os tenemos, Miguel Ángel enraizado en Lapuebla, y Susana en Manjarrés, a 6 kilómetros de Nájera, en La Rioja. Ambos sois hijos de familias vitícolas.
S.F. Mi familia tiene viñas y una bodega familiar de al menos 60 años, con un lago abierto. Fueron cosecheros hasta que llegaron y se implantaron las cooperativas.
.- ¿Cómo os conocisteis?
Nos unió el vino.

S.F. Nuestra primera conversación fue sobre el vino, en Nájera. Tiempo después nos casamos. Al principio yo estaba en otra bodega, y unos años después, en 2016, empecé a formar parte de Bodegas Muro.
.- Siete años de mutua colaboración. ¿Qué ha aportado Susana a Bodegas Muro, además de todo lo que ha aportado a tu vida, con esas dos hijas que tenéis en común?
M.A. Ha dado elegancia a nuestros vinos, porque antes nuestros vinos eran más rústicos.
.- Susana, ¿eras consciente de aquella rusticidad de los vinos?
S.F. Tenía claro lo que había que mejorar.

ICONO fotografiado desde el interior de la bodega.
.- La viña manda, pero el enólogo tiene un papel que jugar. ¿Es eso?
Entre el acuerdo y el desacuerdo
S.F. En eso no estamos de acuerdo Miguel Ángel y yo. Por mi parte le doy un porcentaje a lo que supone el trabajo enológico y él otro. Yo le doy más importancia a la viña que él.
M.A. Son más importantes las personas; vamos: que los enólogos mandan más que la viña.
S.F. La diferencia la marca una viña, como en nuestro caso, trabajada por mi cuñado Víctor Muro.

LOS hermanos Muro, Víctor y Miguel Ángel junto a la chimenea.
Ese trabajo de Víctor nos da un estilo propio.
.- ¿Cuál es ese estilo?
S.F. Nuestros vinos tienen bastante personalidad, y son muy aromáticos. Esta es una bodega que impulsa las diferentes variedades de uva. En boca cada vez los hacemos más complejos, que no quiere decir que sean complicados, sino más intensos e interesantes.

M.A. Una de nuestras clientas dice que nuestros vinos están hechos con cariño, con energía. Para mí lo importante es que se nota que nuestros vinos tienen “algo”.
Entre la Energía y la Emoción
.- Recorriendo vuestras viñas, esta mañana Miguel Ángel ha dicho que “el vino no es solo vino, el vino es energía”.
M.A. Cada copa que te tomas está llena de trabajo, de pasión, eso como algo espiritual; pero luego está su mineralidad, las levaduras, la biodiversidad… Todo eso junto es energía.

«EL vino es energía», defiende Miguel Ángel.
S.F. Yo soy química y enóloga de formación. Sé lo que tiene el vino, pero para mí el vino es emoción. Tiene todo lo que él dice, pero todo eso y más es emoción. Y todo cambia dependiendo de cómo estés tú emocionalmente, de cómo esté el día, de con quién lo bebes.
M.A. Claro, por eso digo que es energía, porque será o no más o menos receptor de esa energía.
.- ¿Elaboraba Susana los vinos de manera diferente a como lo haces tú?
Me di cuenta que ella no remonta el vino, “pero remóntame el vino tres veces al día, por favor”. Eso le costó entenderlo. Así que aquí hay una lucha de enólogos increíble entre nosotros dos.

.- ¿A qué es debida?
M.A. Diría que yo noto las energías del vino. Y ella todavía…
S.F. Sii. Es verdad que el vino te va “diciendo” lo que necesita, porque es un ser vivo, pero absoluto. No sé si es energía o qué, pero hay momentos en los que quiere una cosa, y en otros momentos otra. Y cada año es distinto.
El reflejo de una Cultura
.- ¿Qué debemos tener en cuenta para entender vuestro relato?
M.A. Hay que conocer lo que nos han enseñado nuestros padres, conocer nuestra personalidad, y cómo la transmitimos a nuestros hijas.

EL padre de Miguel Ángel falleció el pasado 11 de noviembre.
Así que… nuestros vinos son reflejo de una cultura!
.- En tu caso, tus padres son muy importantes.
M.A. Así es. Es muy importante mi padre y es muy importante mi madre.
S.F. Pero es verdad que lo que se hacía hace 30 años, o hace 20, no es lo que se hace a día de hoy. ¿Te acuerdas cuando empezaste a trabajar el viñedo de una manera diferente? A tu padre, que era un trabajador de viñedo convencional, se le ponían los pelos de punta.
M.A. Es verdad.

EL frío de aquella mañana se quedó a las puertas de la bodega.
S.F. “Es que mis viñas contigo tienen peor aspecto que las demás”. Hace 20 años lo que se llevaba era herbicidas en cualquier momento. El suelo siempre muy laboreado, con cero animalitos. “Ese no trabaja bien la viña”, decían. Nosotros hemos dado un gran salto en cuanto a la uva que ha venido. Y esa forma de trabajar tan respetuosa también la hemos traído a la bodega.
«Todos sus viñedos los araba a mano»
M.A. Si y no, Susana. A ver, nosotros no hemos cambiado nada de mi padre.
S.F. ¿Cómo que no?
M.A. Escúchame. Mi padre es de los pocos viticultores de Lapuebla que araba todos sus viñedos a mano, y de los pocos que no echaba herbicida.

EL padre, Miguel Ángel, brinda con sus hijos varones. (Foto de la Familia Muro).
La única diferencia entre él y nosotros fue la forma de abonar las viñas, que nosotros empezamos a abonarlas orgánicamente. Mi padre era además injertador.
.- Un artista, entonces.
M.A. Y era un viticultor al que le gustaba ir con la azada para dar la palmada en sus cepas, y quitar a mano toda la hierba que salía en la viña. Todo lo hacía con esmero.
S.F. Eso era así.

EXTERIOR de la bodega, donde se levanta una hermosa palmera.
M.A. Yo estudiaba, pero ya desde los 12 años iba con el tractor, sin carnet de conducir. Vaya tela. Cuando se rompía una cepa no te puedes imaginar el lloro que hacía. Era como un crimen. Ese sentimiento suyo era increíble.
Entre Lapuebla y Manjarrés
.- ¿A ti también te ha tocado en Manjarrés trabajar en las viñas a una edad tan temprana, Susana?
Las niñas hacíamos otras cosas, pero a la espergura iba los fines de semana, y al desniete también. Me acuerdo que el 24 de junio estaba terminando de desnietar y el resto de los jóvenes bajando a Nájera, y yo allí trabajando. Llegó un momento en el que mi hermano y yo teníamos edad de sacarnos carnet de conducir. Desde entonces yo llevaba en el todoterreno a los trabajadores, y mi hermano iba con el sacauvas, mientras mi padre se encargaba del remolque.
Y cuando ambos salíamos de la Universidad, acudíamos al campo para lo que fuera necesario.

.- Os conocisteis hablando de vino. ¿Os acordáis de aquella conversación?
S.F. Perfectamente (ríe Susana). Miguel Ángel sabía que yo estaba estudiando Enología.
M.A. Yo no sabía nada.
S.F. Sí, te lo dijo un amigo tuyo.
.- ¿Pero no vais a estar de acuerdo tampoco en esta historia? No me lo puedo creer, jajaja.
M.A. Es que los puntos de vista son distintos.

JUNTO a la mesa en la que tuvo lugar la entrevista.
«¿Se puede hacer vino con polvos?»
.- De esto no puede haber dos versiones, Miguel Ángel.
S.F. Si lo has dicho, lo has dicho. Creo que él no sabía cómo entablar conversación conmigo y decidió ser controvertido.
.- Y se puede ver que la controversia la lleva consigo, jeje.
M.A. El espíritu no se pierde.
S.F. Controvertido desde el minuto uno. Así que me preguntó “Oye, ¿tú crees que…?
M.A. Fue un amigo quien me habló de ti. “Oye, me dice ésta que…”.
S.F. No fue así. A él no le dije nada.
M.A. Sí, fue César quien me dijo “dice ésta que se puede hacer vino con polvos”.
S.F. Fuiste tú quien me preguntó “¿Crees que se puede hacer vino con polvos?”. Era el año 2000, y algunos decían que se podía hacer vino con polvos. Eso estaba ahí. Y a Miguel Ángel le pareció aquello un tema de conversación que no te deja indiferente.

¿Hacia dónde va la bodega?
.- Y tú le dijiste “¡pero qué estas diciendo!”
S.F. Le dije que no, que para nada.
.- No sé si estaréis de acuerdo en esto, Miguel Ángel, pero ¿hacia dónde va esta bodega?
M.A. Aquí hay tres patas: Viticultura, atendiendo con mimo a las parcelas, Enoturismo y Creación de una distribución más propia.

UNO de sus vinos en las manos de Miguel Ángel Muro.
S.F. Bien, nosotros somos técnicos, pero a día de hoy elaborar vino no es lo único importante, sino que hay que saber comunicar cómo lo haces. Ahí tenemos que aprender mucho. En comunicar todo, dando a conocer lo que hemos sido, lo que somos y lo que queremos ser.
.- ¿Qué papel jugará en el futuro el Cambio Climático?
S.F. En diez años ha habido un cambio radical. Hoy sabemos que debemos dar las gracias al viñedo por su resistencia. ¡Cómo han sido capaces las cepas de sobrevivir y ofrecernos una maduración correcta! A pesar de todo, del calor abrasador, hemos ganado en elegancia.
Cambio Climático en las viñas…
M.A. También es cierto que llevamos mucho tiempo adaptándonos al Cambio Climático.
S.F. También. Aún así he de confesar que no esperaba la gran respuesta que nos está dando el viñedo.

M.A. Pero hemos plantado otras variedades de uva, mejorado las acideces, cambiando la forma de cultivar, todo con un mayor respeto. Y con tratamientos naturales, que son mucho menos agresivos, haciendo más vino blanco, porque la Viura se adapta bien al Cambio Climático. Plantando Garnacha, que aguanta mejor el calor…
.- Lleváis 40 hectáreas, ni más ni menos.
S.F. Es una bonita cifra. No debemos ir a más. Y si nos dejaran, podríamos hacer cosas fantásticas.
.- Si os dejara ¿quién?

S.F. Sinceramente, perdemos mucho tiempo en burocracia y papeleo, en lo obligatorio. Hacemos lo que debemos, no lo que queremos.
.- ¿Qué harías con más tiempo?
S.F. Experimentar mucho más en todo. En el viñedo, a la hora de las maduraciones de los vinos, en los embotellados, con más tiempo para vender y acudir a más ferias.

PARED de la bodega donde están expuestos algunos premios recibidos.
Trece vinos propios, y tres de Jesús Madrazo
.- Tenéis trece vinos propios, más de tres de Jesús Madrazo.
S.F. Este año hemos empezado con la nueva línea de un rosado, muy de esta época. Son vinos tintos con menor graduación alcohólica. En total, sumando todos los vinos, sacaremos unas 200.000 botellas.
.- ¿Cuál ha sido la aportación de Jesús Madrazo a Bodegas Muro?
S.F. Nos ha llevado a amar el Graciano más de lo que ya lo amábamos. Nos ha dado ese punto de artista. El Graciano es una gran variedad a la que estamos apoyando. Miguel Ángel ya creía en ello, pero la compañía de Madrazo es una sinergia total.

M.A. Jesús es bodeguero, elaborador de vino, pero es también un gran amante del viñedo. Tendrías que verle, porque no es propietario de viñedo, y sin embargo es tan artista.
.- ¿Cuál es ese toque de artista?
M.A. No se puede definir… Jesús es un creador de emociones y sus catas son espectaculares.
S.F. De hecho, el primer vino que él hizo en la bodega me sorprendió. Fue increíble. Estaba hecho con un viñedo nuestro, a nuestra forma, pero no era nuestro. Es un vino muy Jesús Madrazo. Era un vino totalmente distinto al que nosotros hacíamos partiendo de nuestro propio viñedo. Pues bien, Jesús le dio su personalidad.
M.A. Un vino con una energía increíble.
El momento Rioja
.- Habladme del momento que hoy vive Rioja.

S.F. A mí me preocupa el día a día. No me preocupa cómo se denominan las cosas, sino cómo se vende el vino. Lo que me inquieta es que haya habido una disminución de ventas en los vinos de Rioja.
.- ¿Por qué?
S.F. Porque estamos en la época que mejores vinos se hacen, no sólo en Rioja, sino en toda España. Hay más de todo y mejor, en vinos, en comunicación, en publicidad, en marketing… y sin embargo hay menos venta y un menor consumo.

CON su hermano Víctor Muro al finalizar la conversación.
.- ¿Está Lapuebla en el lugar que se merece en el reconocimiento de Rioja Alavesa?
S.F. No. El vino está hecho por personas, y yo pido a todos que valoren a las personas y su forma de trabajar.
M.A. Lo que le pasa a Lapuebla es el mal de Rioja. Cómo es posible que nos digan los de Elvillar o los de Laguardia (que en los dos pueblos tenemos nosotros viñas) que lo suyo es bueno y lo mío es malo. Eso no es de recibo.
«Tenemos que ir más de la mano»
.- Podríamos decir que ese es un ‘defecto’ humano.
M.A. Estuvimos en una cata de Barolo y puede que los italianos se lleven mal, pero a la hora de negociar o de ir juntos a vender, están de la mano.
.- ¿Necesita Rioja Alavesa ir más de la mano?

CARTELES de ABRA y La Ruta en la fachada de su bodega.
M.A. Todos tenemos que ir más de la mano en Rioja Alavesa. El de Samaniego o el de Laguardia no debe tumbar los vinos de otros pueblos de la Comarca para vender mejor sus vinos. Debemos ir todos a una para mejorar la economía de todos y vender más vino.
.- Que cada uno de vosotros plante un sueño en este Blog.

M.A. Que siga teniendo doce o trece vinos, y que sigamos haciéndolos como hasta ahora, sin perder ni la tierra ni la energía.
S.F. Yo iría más allá: que Bodegas Muro exista en una cuarta generación y que para nuestras hijas Julia y Naiara sea fácil hacerse cargo de la empresa familiar, porque a la hora de trabajar cada vez es más complicado encontrar personal…
… “Y que toda esta pasión que hemos invertido siga estando ahí. Que no se pierda”, dice Susana mirando con complicidad a Miguel Ángel, que sonríe admitiendo que en esto están totalmente de acuerdo.
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Esta pareja se hace querer, tanto que estoy deseando beber el sueño de Apolinar (Apolinar’s Dream). Por cierto, me lo he pasado genial con sus discrepancias, tan bien llevadas y encauzadas por Julio Flor
Gracias, Arene
Y fíjate que yo estoy de acuerdo con ambos, jaja. Bonita manera de contarlo, y de concluir que el mundo del vino, y el mundo en general necesita ir de la mano. Juntos, y más unidos.
Hori da!
Eskerrik asko, Beñat
Una estupenda uva vitícola es clave en el buen vino, pero es significativo lo que cuentan del enólogo Jesús Madrazo, cuando trabaja sus mismas uvas, dotándolas con su personalidad. Un nuevo autor dándole una vuelta de tuerca al vino, como un artista que crea otros sabores y emociones.
Va a ser un debate eterno. La importancia de los enólogos, su papel determinante o no cuando hacen vinos diferentes. Aquí precisamente tenemos la prueba: lo que ambos dicen de la «magia» que otros, como en este caso Madrazo, consiguen.
Me ha encantado y me habéis arrancado la sonrisa y hasta la carcajada!
Gracias, Juan
Buena Gente estos Muro! Y grandes trabajadores… El éxito es cuestión de tiempo. Pasión ya tienen… ahora Paciencia!
🍷😉 Enhorabuena por la entrevista, good job!
Gracias, Jesús
Qué bonito que ciertas discrepancias desemboquen en un vino estupendo y en un proyecto anclado en el conocimiento del pasado y en la esperanza del futuro.
Creo que no hay que dejar pasar el profundo debate de cómo adecuarse a las exigencias del mercado. Miguel Ángel lo plantea crudamente y me parece pertinente tener ese escenario definido, que favorezca la comercialización.
Y qué emocionante, Susana, sentir que aportas emoción y elegancia a vuestros vinos. Magníficos ingredientes para que brote de esas viñas con historia un vino muy especial
Gracias, Alberto