Nov 29, 2023

Las uvas de la miseria

La realidad en DO Rioja

A las pocas horas de enviar mi anterior artículo al director del blog salieron en prensa cuatro noticias que reafirmaban mi tesis de que hoy tenemos una DO Rioja que ríe y una DO Rioja que llora, representada ésta fundamentalmente por los viticultores y cosecheros, la mayoría social del mundo rural.

Esta crisis de la ruralidad no afecta negativamente a la opulencia y esplendor de los bodegueros exitosos, los “señores del Rioja”.

Miguel Larreina González. Doctor en Ciencias

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En la primera de esas noticias se veía a los mandatarios del Consejo Regulador felices en una fiesta con Antonio Banderas. En la segunda hacían esa declaración triunfalista de que “la DO Rioja, de ser una empresa, estaría entre las cien más importantes de España”.

Las otras dos noticias que han sido muy comentadas en la región se refieren a la carta a un periódico de un viticultor riojano y al documental emitido por la televisión francesa sobre “las uvas de la miseria”.

La carta del viticultor dice en esencia: “Soy un joven viticultor que sigue la tradición familiar trabajando las viñas que mi abuelo con esfuerzo fue comprando, arreglando y mejorando para dejárselas a mi padre. Y yo trato de hacer lo mismo, al igual que ellos, con mucho esfuerzo y sacrificio. Lo dicho, una pequeña explotación familiar, con unos corros de viñas que hasta ahora nos han dado una forma digna de vivir.

“Pero los tiempos en los que vivimos, hacen que esto sea inviable para el pequeño y mediano agricultor (el 80% de los viticultores). De los tiempos venideros mejor no hablamos, esto pinta mal. Por la parte del trabajo, cada vez mayor, no tenemos miedo. Tenemos miedo a ustedes, gobiernos, sindicatos, mandatarios, Consejo Regulador, inspectores, etc. Miedo a la burocracia, a vuestras nuevas leyes, a vuestras sanciones.

La realidad en DO Rioja

Señores, el campo está muy mal. La situación es agónica. En mi zona apenas estamos jóvenes en el sector. No hay relevo generacional. Pero no porque no haya gente joven, sino porque se va a otros gremios y sectores. Normal, con el miedo, exigencias y poco dinero que se saca, ¿quién va a quedarse aquí? ¿Qué padre va a aconsejar a su hijo que se quede con las viñas si no va a tener más que desazones? ¡Tonto sería!

“Al no haber relevo generacional, las viñas no se van a abandonar…, las compran o arrendan las grandes firmas bodegueras a precios irrisorios para así seguir teniendo el monopolio del sector. Para aprovecharse de los pequeños viticultores que vamos a mendigar que nos compren las uvas. Pero eso es lo que quieren, que vayamos detrás de ellos para que les malvendamos las uvas y que hagan más burla de nosotros. Sí, burla.

“Me explico: 9 días después de entregar el último kilo de uva a la bodega, no sé a qué precio voy a cobrarlas. No he firmado el contrato que las bodegas están obligadas a hacer por ley. Por eso digo burla, porque se han pagado uvas por debajo de los costes de producción. Eso es incumplimiento de la ley de la cadena alimentaria. Podrían ir los inspectores y policías a vigilar eso. Porque se vende vino a granel a precios irrisorios.

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En los últimos años voy escuchando a gente de mediana edad que quiere dejar las viñas. Están cansados, agotados. Eso es muy grave. Son gente que ama la tierra. Que ha luchado y prosperado por mejorar las viñas, por comprar un termón más de tierra para plantarlo y dejar una forma de vida a sus hijos. Pero ya se han cansado, no tienen ganas. Esto es muy preocupante. En el campo no hay alegría. El campo pide auxilio.

“Ya es hora de que esto cambie. Ya es hora de ayudar al campo, y si no se le ayuda, por lo menos que no se le perjudique. Gobiernos, sindicatos, mandatarios del Consejo Regulador, etc., dejar de apretar al campo. ¡Nos estáis ahogando! Vuestras malas políticas, leyes y ordenanzas nos están matando….”.

La realidad en DO Rioja

El otro tema del que hoy les quiero hablar se refiere al impacto que está causando la proyección en la televisión francesa del documental “Grands Crus, Grand Misère”, siguiendo el guión del libro “Las uvas de la miseria”, en el que denuncia como, justo al lado de la opulencia y los beneficios millonarios de las famosas bodegas del Medoc bordelés, convive la pobreza y la miseria de las gentes que viven en esos pueblos.

El documental se pregunta cómo una región tan rica en recursos vinícolas puede, al mismo tiempo, albergar una comunidad empobrecida, y concluye afirmando que ha sido paradójicamente la viticultura la que ha contribuido al empobrecimiento de la zona. Economistas han identificado un «corredor de pobreza» rodeando a Burdeos, desde Haut Medoc hasta Saint-Emilion, en una zona de prestigiosas bodegas que ingresan varios miles de millones de euros al año, sin que esa riqueza beneficie a la población local.

La realidad de la Denominación Rioja no ha propiciado todavía tal nivel de desigualdad socioeconómica como el descrito en las famosas AOC que rodean la ciudad de Burdeos, entre otras razones porque aquí los viticultores son los propietarios mayoritarios del viñedo Rioja, mientras que en el Medoc son los bodegueros los que poseen la mayor parte de ese viñedo famoso.

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RIOJA Alavesa, la menor renta personal entre las 20 comarcas vascas

Pero lo que si es cierto es que en la DO Rioja cada día son más marcadas las diferencias socioeconómicas entre los viticultores y los bodegueros glamurosos, que las familias de las comarcas netamente vitícolas como Rioja Alavesa aparecen en los últimos años a la cola de la Comunidad en cuanto a renta personal disponible, dándose la paradoja de que siendo propietarios de una media de 15 hectáreas con alto valor patrimonial tienen unos ingresos bajos y unos beneficios aún más bajos.

También es innegable que hoy la Denominación de Origen Rioja tiene una dualidad esquizofrénica viña-botella cada vez más marcada: cincuenta bodegueros se reparten el 80% de los beneficios del “Rioja”, mientras que los miles de familias anónimas dueñas del 85% del viñedo de la Denominación se reparten apenas el 10% de la tarta “Rioja”, obteniendo estos últimos años lo justo para seguir tirando.

La realidad en DO Rioja

Así, una macro bodega ingresa más que todos los viticultores de Rioja Alavesa juntos, una pequeña bodega con su marca prestigiosa ingresa más que todos los viticultores de su famoso pueblo, el enoturismo ya les deja a unas pocas docenas de bodegas más beneficios que los generados por la uva de todos los viticultores de la DO Rioja. En definitiva, los viticultores hoy no reciben los beneficios económicos ni de la Marca Rioja ni del negocio enoturístico.

En el gráfico siguiente se puede apreciar cómo, desde la crisis del 2008, la rentabilidad de la viña es mayoritariamente mala, ingresándose por la vendimia un dinero inferior a la de finales de los noventa, con unos gastos de explotación mucho mayores que entonces. Piénsese que si hoy cobrara la uva a 0,90 céntimos un viticultor medio de Rioja ganaría neto como un peón agrícola, si a 0,80 euros como un “mileurista” y si la cobra a menos de 0,70 en esclavo que trabaja sin sueldo y solo compensa los gastos fijos.

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Y aquí recurro a unas palabras dichas hace unos años en sede parlamentaria por el Diputado francés Mr. Hilaire: “la viticultura es incompatible con el trabajo gratuito. El trabajo gratuito es la definición de la esclavitud. Mi amigo, R. Girardi, que es Consejero General en la región Lot-et-Garonne y que es responsable del Movimiento de Defensa de las Explotaciones Familiares, ha denunciado por esclavitud ante la Corte de Justicia Internacional, debido al trabajo gratuito que están exigiendo hoy a los viticultores…”

Ese diferencial de unos pocos céntimos en el precio de la uva que alejan a los viticultores de la miseria, es lo que yo llamo sarcásticamente “la guerra de los 10 céntimos” a la que se ven abocados cada vendimia miles de familias viticultoras de la DO, intentando inútilmente luchar contra unas docenas de gerentes del poderoso lobby bodeguero. ¿Qué suponen esos diez céntimos extra para las grandes bodegas? Pues apenas el 2% de lo que facturan cada año.

¿A cómo se debe cobrar el kilo de uva en la actualidad? O lo que es lo mismo ¿Cuál es el salario mínimo que debe cobrar una familia que vive todo el año por y para la viña? ¿Debe cobrar como un esclavo sin sueldo, como un mileurista, como un peón agrícola o como un señor propietario de una explotación vitícola de 15 hectárea valoradas en más de un millón de euros? La respuesta a estas preguntas nos dice mucho de la dignidad que les confieren los políticos a los viticultores riojanos.

La realidad en DO Rioja

ES más caro producir uva en la difícil orografía de Rioja Alavesa.

Para responder con objetividad a estas preguntas, veamos a continuación ciertas funciones de los viticultores que se están pasando permanentemente por alto a bodegueros y gobernantes a la hora de establecer un precio justo de la uva, ignorancia que convierte al colectivo de viticultores en algo invisible e intrascendente.

En primer lugar, la viticultura tiene una función económica vinculada a la gestión del espacio rural, a la ocupación equilibrada del territorio.  Igualmente, la viticultura tiene una función social por su contribución al mantenimiento de empleos distintos (el taller, la tienda, la panadería, la farmacia, la Caja, la gasolinera, el Ayuntamiento, la Cooperativa). La continuidad de esos empleos está vinculada a si la uva se paga a 0,70 o 0,80 euros/kg. En unos céntimos estriba la continuidad o no del mundo rural.

Tampoco los viticultores nunca se han arrogado otra función trascendental como la de ser gestores del Medio Rural, y ante su mutismo, el Grupo Rioja pretende trasladar a la opinión pública que él es el que propicia el desarrollo rural. Para desmentirlo, compararemos cómo estaba Rioja en 1995 y cómo está treinta años más tarde tras la instalación o ampliación de los grandes grupos bodegueros.

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EL Desarrollo Rural lo hacen los viticultores y las pequeñas bodegas.

¿Qué desarrollo rural han propiciado las grandes bodegas? ¿Qué pueblo se ha creado que no existiera ya? ¿Qué nueva iglesia, ermita, museo público, palacio o edificio emblemático público se ha levantado con su mecenazgo? ¿Qué fiesta popular o actividad cultural ha surgido de su iniciativa? ¿Qué han mejorado del paisaje, la biodiversidad, la calidad ambiental? ¿Qué indicador socioeconómico importante (aparte de su propia cuenta de resultados) pueden aportar las bodegas?

Por el contrario, en estos veinte años, coincidiendo con la reducción del precio del kilo de uva pagado por las bodegas se han reducido la población y los puestos de trabajo fijos en la mayoría de nuestros pueblos vitícolas, ha bajado la renta familiar media y su poder adquisitivo, se han reducido a la tercera parte el número de cosecheros, ha menguado en un 30% el número de explotaciones agrarias. Llevarse las grandes bodegas el grueso de las ayudas al Desarrollo Rural no les convierte en los adalides del Desarrollo Rural.

La viticultura tiene también una función turística ligada a la belleza del paisaje y a la mercantilización de esa estética por el enoturismo. Piensen en el paisaje de Rioja Alavesa, intenten ponerle un valor y para ello empiecen considerando que es propiedad de los agricultores casi el 85% del suelo agrario de la Comarca. ¿Cuántos miles de millones de euros nos costaría hacer un paisaje vitícola similar al de Rioja Alavesa en comarcas vecinas como el somontano de Codés o en el alto Ega?

La realidad en DO Rioja

La función más evidente de los viticultores es la de producir buena uva con su esfuerzo y sus riesgos, porque la del viticultor es una profesión arriesgada y los riesgos han de pagarse. Está demostrado que el trabajo agrícola se asocia por todos los especialistas en medicina del trabajo “a unas tasas de mortalidad y morbilidad más altas que ningún otro tipo de trabajo”, aproximadamente el doble para los casos de muerte por cáncer, enfermedades cardiovasculares o accidentes en hombres de 30 a 64 años.

entre los trabajos agrícolas la viticultura se lleva la palma de las desgracias, según el dossier francés CHSCT: “Los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales en viticultura tienen unas tasas de frecuencia y gravedad elevadas, superiores a la media del sector agrícola”. El estrés, el cansancio, las prisas sumadas a la difícil orografía de muchas zonas de la DO y a las características peculiares de las bodegas de cosecheros explican la mayor incidencia en nuestra zona de accidentes con el tractor o en la bodega.

Pues bien, por lo que estamos viendo estos últimos años, nuestros políticos y bodegueros aceptan que miles de familias de viticultores, los dueños del viñedo, los mantenedores de los pueblos, los creadores del paisaje, los artífices iniciales de los grandes Vinos de Rioja, no obtengan apenas beneficio por su esforzada y peligrosa labor. Parece como si en la DO Rioja siguiera imperando una mentalidad feudal.

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Solo la intrascendencia que otorgan al papel de los viticultores puede explicar que acepten como normal ese regateo vergonzoso de cada septiembre, ese incumplimiento de las leyes que hace que muchos viticultores entreguen sin precio su uva y no la terminen de cobrar hasta ocho meses después, más de un año desde que hicieron los gastos y esfuerzos pertinentes para generar una nueva cosecha. Pero nuestros gobernantes no pueden esconder la cabeza, son responsables del cumplimiento de las leyes y normas.

Por ejemplo, el Fondo Europeo de Desarrollo Rural deja muy claro en su normativa los propósitos de las ayudas que da a fondo perdido (¡más de 100 millones de euros en la DO Rioja en el último decenio!) a inversiones en transformación, comercialización o desarrollo del sector vitivinícola : “como objetivo fundamental, las medidas de apoyo al sector deben no sólo asegurar la renta del sector primario, sino colaborar en su incremento”.

La cuestión es clara: Europa da esas ayudas a través de los Gobiernos Autonómicos para que se pague justamente la uva. No se hace así. Si analizáramos las ayudas que ha concedido la UE en los últimos veinte años al Sector Vitivinícola veríamos que se ha concentrado fundamentalmente no en los viticultores sino en las bodegas, y especialmente en dos docenas de grandes bodegas, sin haberse conseguido el objetivo de crear nuevo empleo entre gente de la comarca ni haber incrementado la renta de los viticultores.

La realidad en DO Rioja

Los Gobiernos vasco y riojano deben cambiar el modelo de reparto de las ayudas de la UE, no se puede tener el mismo modelo para unos viticultores pobres de 2023 que para los viticultores ricos de principios del XXI, cuando la uva se pagaba entre 1 y 2 euros/kg y la cántara entre 30-60 euros. Desde 2009 hasta hoy, con la uva muchos años a 0,6-0,8 euros y la cántara a 10-16 euros, las ayudas europeas se pueden convertir en un factor de supervivencia de ciertas explotaciones vitícolas.

Nuestros gobernantes deben practicar una discriminación positiva hacia el viticultor. No pueden seguir siendo ciegos en la gestión de las subvenciones europeas de Desarrollo Rural, no se pueden dar esa porrada de millones solo a las bodegas grandes y a una elite de pequeñas bodegas de alta facturación, sin cumplir ni hacerles cumplir el espíritu y la letra de unas ayudas establecidas para garantizar el desarrollo del mundo rural con una viticultura rentable.

Nuestros gobernantes deben repasar las cuentas de los últimos diez o veinte años y reconsiderar lo mal que se ha repartido el pastel de las ayudas europeas, porque la UE no trata de dar una ayuda multimillonaria a un bello edificio que apenas compra uva ni crea puestos de trabajo en la Comarca, sino de estimular cien pequeñas inversiones en pequeñas bodegas que sí compran uva y sí hacen “desarrollo rural”.

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Y aquí me viene a la memoria la frase que dice un alto responsable de la política vitivinícola en Vitoria cuando quiere reforzar su teoría de que es más importante para Álava una bodega grande que cien pequeñas, desde la perspectiva fiscal, de creación de puestos de trabajo o socioeconómica en general: “caga más un buey que cien golondrinas”. Pero no, eso pudo ser cierto antaño, pero no lo es hoy.

Y no lo es porque hace tiempo que las grandes bodegas no crean puestos de trabajo alaveses, que con esto de la exportación y la deslocalización lo de que aportan más a las arcas de Hacienda que cien pymes tampoco es verdad, que el lobby de las grandes lo que ha tenido siempre son beneficios fiscales y ayudas mil. Un buey hace tiempo que no hace más “desarrollo rural” que las cien golondrinas.

La realidad en DO Rioja

¡Apostemos por las golondrinas (pymes) pues son las que hacen los pueblos, las que hacen comarca sin avergonzarse de su apellido, las que hacen Álava y hacen país, las que traerán la primavera a Rioja Alavesa! Ya saben eso de que “partiendo las golondrinas, el invierno encima”, que podemos traducir como que si desaparecen nuestras pequeñas bodegas de Rioja Alavesa los pueblos se mueren.

Golondrina-Miguel

¡LA importancia de las «golondrinas».!

14 respuestas a “Las uvas de la miseria”

  1. Kerman Aliseda dice:

    Benditas sean las «golondrinas»…
    Quien lea el artículo hasta el final sabrá a qué me refiero.

  2. Carlos Estecha dice:

    «Volverán las oscuras golondrinas…»
    Bécquer habla en ese poema del amor desde el IMPOSIBLE.
    El artículo de Miguel refleja LA TRISTE REALIDAD de una Comarca donde las golondrinas emprenden ya, el vuelo de la huída.
    Yo de momento, me quedo. Lo único que pido es RESPETO.

  3. Emilio Aguillo dice:

    Enhorabuena por el artículo Miguel.
    El rey va desnudo, lo quieran ver o no; y por supuesto, no hay peor ciego que el que no quiere ver. Los que mandan en el Consejo Rioja están a lo suyo, más carga burocrática, más costes, más cuota a pagar para productores y comercializadores. Para ellos la calidad se consigue rellenando papeles y no en la viña. Más oficina y menos viña, es la manera de mejorar la calidad.
    Podremos decir que Rioja es una denominación de éxito; podremos decir que Rioja es el Titanic a toda velocidad contra el iceberg, (con la cosecha 2023 en la bodega, las existencias se sitúan pasados los 1.000 millones de litros, un océano de vino en un mar de viñas) pero realmente la prueba de fuego, el test de estrés será dentro de 10 meses, octubre 2024, Rioja tiene un importante examen, veremos entonces si Rioja es el extraordinario paraguas que nos llevan años vendiendo.
    Para terminar, haces mención del reportaje francés «Grand Crus, Gran Misère», el corredor de la pobreza que rodea Burdeos. ¿Es este el modelo del que hablan nuestros políticos?, ¿Es este el modelo que quieren para la Comarca?

  4. Joseba Casado dice:

    Buen artículo como siempre y excelente reflexión, de alguien que conoce muy bien la Rioja Alavesa, las personas y la realidad empresarial que nos rodea.
    Vivimos dentro de un sector donde todo está medido y regulado, por administraciones, consejos, diputaciones y políticos. Uno no se levanta mañana por la mañana y se pone a plantar las viñas que quiere, a producir el vino que quiere… todo está perfectamente regulado, desde Europa, Madrid, Vitoria, Logroño hasta Laguardia…
    ¿Qué han hecho los políticos en estos últimos años? Multiplicar el tamaño de la administración por dos y la pobreza por cuatro. La política mediante sus administraciones ha aumentado por 4 la burocracia. Mientras el vino y la uva bajan de precio, las contribuciones, cartillas de uva, seguros, materias auxiliares, etc, no paran de subir de precio, ahogando así a las pymes y micro pymes, que son el 90% del tejido de nuestra magnífica comarca Riojano Alavesa, que ahora están generando desempleo, directo o indirecto, por falta de inversión y sobre todo por falta de márgenes en sus cuentas de resultados, y que a su vez mediante impuestos o cuotas, financian a los diputados, administraciones, consejos… y que precisamente estos son los que generan la caída del nivel de actividad. El sector privado está obligado a mantener el exceso de políticos y administraciones, pero no los podemos mantener más!
    A ver si lo vemos claramente, la mayoría piensa que hacen un bien por la población, por la región y por la comarca. Si ellos piensan que hacen bien un trabajo que le sirve a la gente y a las empresas, que pongan a evaluar su trabajo con aportes voluntarios de la gente, entonces veremos si estamos entre las 100 mejores empresas de España. Os aseguro que no daríamos apenas nada, salvo los de siempre, las grandes firmas. Y en este caso, querido Miguel, entiendo que elefante, que siempre alegan a Europa, caga menos que las golondrinas que nos gobiernan, administran y controlan… porque las administraciones, políticos, consejos… no nos dan nada, nos quitan!!

  5. Alberto Lanza Perez dice:

    Clarificador.
    Sentido.
    Y no tengo claro si esperanzador.

  6. Álvaro Pinto Buruaga dice:

    Sin golondrinas «las pequeñas pymes», los bueyes no comerían.
    Nos necesitan y lo saben, por eso de vez en cuando nos dan migajas para poder seguir.

  7. Eusebio Casado dice:

    Un artículo bueno … da la realidad de lo que estamos viviendo en la Comarca, yo personalmente he vivido las grandes Crus y los Chateaus franceses con Miguel hace muchos años, y es muy distinto a lo de ahora, tenemos un problema muy grave que no lo queremos ver o no nos dejan verlo, la burocracia y papeleos que nos exigen no se corresponden con las ventas ni el trabajo que hacemos y desarrollamos, el consejo regulador ni regula ni aconseja, está a merced de los grandes que son los que mandan y los que resuelven.
    Tenemos calidad, tenemos ganas, somos trabajadores, pero no nos dejan hacer, ni movernos para desarrollar nuestro producto… siempre ha sido así
    El pez grande se come al pequeño… triste pero real

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