
ANA Martínez Bujanda, de Bodegas Valdemar.

VIÑEDOS herederos de la calma, donde el silencio toma asiento.
A mi espalda se eleva la majestuosidad de la madre Sierra. A mis pies el sueño vivo de cinco hectáreas de viñedo, mientras Rioja Alavesa duerme cobijada por un cielo azul interminable.

CAMINAR a lugares donde la belleza echa sus raíces más hondas.
Hasta este altar de cepas me ha traído Ana Martínez Bujanda, guardiana y alma de Bodegas Valdemar, que observa conmigo cómo los horizontes físicos se desdibujan dando paso a lo invisible.

FINCA Altos de Valdemar, fotografiada por Ana Martínez Bujanda.
Hacia el pasado, la mirada viaja a través de cinco generaciones de viticultores y bodegueros con sus correspondientes leyendas de pasión, trazando un hilo de luz que comenzó con los tatarabuelos Joaquín y Marcelino, pasando por su padre Jesús Martínez Bujanda Irribarria.
Mirando al futuro, el porvenir se anuncia brillante con jóvenes manos, muy preparadas, listas para tomar algún día las riendas de un legado trasatlántico, una bodega Valdemar en Seattle, Estados Unidos, y ésta otra en Oyón.

ANA y Jesús dirigen hoy ambas bodegas, la de Oyón y la de Seattle.
Dos bodegas, dos orillas, dos proyectos en uno que, en palabras de Ana, no son meros edificios, sino dos miembros más de una misma familia que respira, late y celebra la vida a través de la vid.
«Hemos sido pioneros en abrir una bodega en Estados Unidos. Y seguimos siendo pioneros en estilos de vino, sacando ‘Finca Alto Cantabria’, el primer espumoso de un viñedo singular. Y la semana pasada acabamos de lanzar un espumoso rosé nuevo de Conde Valdemar».
Cómo no preguntarle a Ana por la mirada de su padre Jesús Martínez Bujanda, que desde sus 80 años contempla todo lo que está pasando en el sector, con sus dos hijos dirigiendo las respectivas bodegas de Rioja Alavesa y Estados Unidos.

CON su padre Jesús cuando la bodega de Seattle estaba en construcción.
Cómo no plantearle ¿en qué les está ayudado el hecho de tener una bodega en Estados Unidos? Dos bodegas en dos continentes para dos hermanos, Jesús y Ana Martínez Bujanda, con nueve horas de diferencia horaria…
«Mi padre y mi abuelo fundaron El Coto»
.- Me cuentas que la primera vendimia de Bodegas Valdemar fue en 1985, cuando tenías 11 años.
Recuerdo esta finca plantada de cereal antes de construirse la bodega. El cereal era tan alto como yo. Recuerdo a mi padre diciendo ilusionado “Aquí vamos a construir la nueva bodega”. Lo recuerdo muy bien.

EN uno de los patios de la Bodega de Oyón, donde en su día crecía el cereal.
.- Tu padre y tu abuelo habían puesto en marcha antes otra gran bodega.
Originalmente mi padre y mi abuelo fundaron “El Coto”, si bien posteriormente sus compañeros tuvieron la mayoría del capital, con lo cual mi padre y mi abuelo vendieron su parte, volviendo a “Cosecheros y Criadores”, que ahora es de la otra parte de la familia, y estando allí se empezó a construir esta bodega hacia 1981.
.- Ah, el mundo del vino. ¿Qué es para ti?
Es mi casa. No he conocido otra cosa profesionalmente hablando. El vino forma parte de mi vida desde que tengo uso de razón.

ANA con una copa de sus vinos en el fascinante paisaje de Rioja Alavesa.
Recuerdo muchos fines de semana, siendo una cría, cuando mi padre enseñaba la bodega en construcción a los clientes y a muchos bodegueros que venían de otros países.
Una bodega para toda la vida
.- ¿Cómo así?
Porque era la bodega más moderna en aquel momento, siendo los primeros con control de temperatura en los depósitos.
La bodega ha sido y es un miembro más en la familia.

.- Siendo adolescente… ¿te veías aquí en la bodega de por vida?
La verdad es que no. Ahora veo a mis hijos, que Andrea ha terminando la universidad y está haciendo un Master de Enología en Burdeos. Y Marcos está estudiando en Navarra… Y les veo que tienen muy claro los pasos que quieren dar.
La realidad es que cuando yo terminé mis estudios empecé a trabajar unos meses en la bodega mientras buscaba trabajo… y ya me quedé.
.- ¿Qué otra cosa hubieras hecho?
A mis 52 años no te sabría decir. Yo estudié lo que me gustaba, Marketing, Publicidad y Comunicación. De hecho, hasta hace unos años esa ha sido la parte de la bodega que he llevado. Ahora la vida me tiene gestionando la bodega entera con ayuda de mi hermano, que está en la bodega de Estados Unidos.

DETALLE de la bodega. (Foto Ana Martínez Bujanda).
Cambios y más cambios en el sector
Pero con lo que disfruto es con el marketing, la comunicación y las relaciones públicas. Luego me entusiasma la fotografía, que empecé con ella a mis 40 años, haciendo fotos de la bodega, los paisajes, el viñedo…

BOTELLERO de Valdemar. (Foto Ana Martínez Bujanda).
.- ¿En qué momento está ahora la Valdemar de Oyón?
Tanto Rioja como el mundo del vino en general se encuentran en continua adaptación porque los mercados están cambiando, el consumo está cambiando, las costumbres y la manera de vender y comunicar también… hasta la forma de trabajar con todo el tema de la IA.

.- ¿Cómo está cambiando la IA tu forma de trabajar?
Yo no la utilizo para crear textos, sino para tener toda mi información, con mis decisiones en exportación, con la de Nacional, y ahora gracias a la IA lo tengo todo en un “cuaderno” y lo encuentro rápidamente.

UN momento de la conversación con el director del Blog. (Foto Danel Flor)
Me he creado lo que llamo «mi cerebro digital” en temas de trabajo, en el que tengo todo, la manera como explico el ‘Conde Valdemar Crianza’, o el ‘Gran Reserva’, o cómo han sido todas las añadas de ambos, o las últimas decisiones…, encontrando toda esa información en un instante.
«La bodega de USA nos ha rejuvenecido»
.- Ese “cerebro digital” es entonces un ayudante de primer orden.
Es un ayudante que no toma decisiones. El que me ayuda a recordar todas las cosas de una manea inmediata.
.- Algunos expertos aseguran que “la IA acabará con la humanidad antes de 2030”. ¿Qué no hará la IA con nosotros y nuestros hijos?

Deben ser los Gobiernos quienes regulen la IA, que como todo avance tiene sus riesgos. Pero la IA es un avance extraordinario. Bien usado puede trabajar en pro de la humanidad, pudiendo crear medicamentos para enfermedades minoritarias que hasta ahora no eran viables.
.- La otra bodega vuestra, en Seattle, Estados Unidos, lleva en marcha seis años. ¿Qué está aportado esa bodega a Valdemar family?
Allí está mi hermano Jesús. Viene aportando una forma nueva de ver las cosas. Allí tienen otra cultura del vino. Y ambos nos aportamos cosas diferentes.

PIONEROS en abrir una bodega en Estados Unidos de América.
Ellos, al ser más jóvenes, tienen una actitud más abierta a probarlo todo, a buscar en todos lados, con lo cual nos han rejuvenecido.
Tanto en el campo, como en el marketing, en elaboraciones… Está siendo un aprendizaje bonito, algo recíproco.
«Me he propuesto ser optimista»
.- ¿Viene tu hermano tanto como tú vas a Estados Unidos?
Depende de los años. En 2026 ha venido él más veces. Hace poco ha estado un mes aproximadamente. Depende de lo que requiera el negocio.

.- ¿Cómo ves a toda la DO, cómo le va a la región Rioja? ¿Qué encrucijadas ha de resolver?
Me he propuesto ser optimista. Y hablar de lo bueno, que bastante hablan otros de lo malo.
Estamos en una fase de aprendizaje. Tenemos que aprender a acostumbrarnos que el consumidor es hoy muy diferente del que era antes. Tenemos que cambiar los estilos de vino. Nosotros estamos tomando decisiones de cara a las próximas añadas, suavizando terminaciones de vinos…
.- Ponme un ejemplo, Ana.

CRUCE de viñedos cual encrucijada en toda la DO Rioja.
Con el rosado. Tal y como es a nosotros nos encanta, pero ahora pensamos que tiene que ser más suave, porque es lo que busca el consumidor…
«Sin perder la esencia de Rioja Alavesa»
Estamos en una fase de aprender qué es lo que viene nuevo, adaptándonos a ello, pero no desde el pesimismo, sino desde el realismo, trabajando con lo que tenemos ahora sin perder la esencia de Rioja Alavesa, porque no vamos a perder nuestras variedades, ni nuestros orígenes.
.- ¿Nunca influyó tanto el consumidor en el sector como ahora?
Probablemente, porque el mundo de la comunicación ha cambiado mucho.

INSPIRACIÓN, uno de sus nuevos vinos.
Ya no importa solo lo que digan los expertos del vino, sino todos aquellos que opinan y son escuchados a través del mundo digital. Y también el cliente mismo termina de probar un vino y publica su opinión en plataformas de Internet.
.- ¿Está Valdemar haciendo los mejores vinos de su historia?
Sin duda, porque todo ha avanzado. Tanto los medios para cuidar los viñedos como para cuidar mejor los vinos en los depósitos.
.- Bodegueros de otros países visitaron hace cuarenta años la bodega para ver con tu padre aquellos avances de entonces. ¿Sigue siendo Valdemar pionera?

UNO de los lucernarios que caracterizan los techos de la bodega.
Hemos sido pioneros en abrir una bodega en Estados Unidos. Y seguimos siendo pioneros en estilos de vino, sacando ‘Finca Alto Cantabria’, el primer espumoso de un viñedo singular.
Y la semana pasada acabamos de sacar un espumoso rosé nuevo de Conde Valdemar.
La «bella costumbre» de Rioja en el mundo
.- Ese “cerebro digital” tuyo te ayuda a poner orden en las cosas. ¿Qué dice tu cerebro natural? ¿Por qué caminos debe dirigirse tu bodega los próximos diez años?

El nuevo ROSÉ que acaba de lanzarse la semana pasada.
Es complicado decirlo, pero lo que tenemos claro es que debemos luchar por la calidad y la diferenciación. Cada vez hay más bodegas, y más zonas del mundo donde el vino se elabora, pero nuestra tierra de Rioja Alavesa, nuestras vides, pueden dar una calidad superior.
.- ¿Cuáles son tus vinos predilectos?
Si hablamos de todo Rioja, los vinos a destacar son los de guarda. Así lo hago con nuestro gran reserva. Para mí ese vino es el que más diferencia a Rioja en el resto del mundo, vinos muy bien elaborados, con una gran capacidad de envejecimiento.

RESERVA y Gran Reserva de Valdemar, su vino preferido.
Esos vinos son una joya como hay pocas en el mundo. Es una bella costumbre que tiene Rioja en el mundo. Algo que nos permiten nuestros suelos y nuestras viñas.
.- ¿De cuántos pueblos de Rioja Alavesa llega uva a Valdemar?
Actualmente trabajamos con nuestro propio viñedo. No todo es de Rioja Alavesa. Tenemos también viñas en Tudelilla, donde están las Garnachas que fueron el sueño de mi abuelo, que compró una finca sin plantar. Luego uno de nuestros viñedos más carismáticos es el Alto Cantabria, que está lindando con Logroño.
El resto casi todo está en Oyón, si bien tenemos viñedos en Labraza, en Yécora…

¡SON tantos los caminos que llevan a las viñas!
Cuatro generaciones con el nombre Jesús
.- Tú eres la quinta generación bodeguera de tu familia
Mi hermano y yo somos la quinta generación. Y ya tenemos cocinando la sexta, jaja.
.- ¿Cómo se llamaba el tatarabuelo que empezó?
Uno era Joaquín y el otro Marcelino. Ellos empezaron con cuatro fincas y con una bodega de aquellas construidas bajo tierra, que posteriormente fue un museo.
Aquellas primeras generaciones se centraron sobre todo en el viñedo, creando aquellas fincas que ahora tenemos. Fincas que luego mi abuelo amplió.

.- Tu abuelo sería sobre todo agricultor…
Mi abuelo Jesús era el agricultor y mi padre, también Jesús, el bodeguero… que mi hermano también se llama Jesús y tiene un hijo que se llama también Jesús.
.- La familia con cuatro generaciones de nombre Jesús, de momento.
Ya muy mayor, el abuelo necesitaba tocar la tierra
Mi abuelo Jesús lo que adoraba era el campo. Recuerdo sus últimos años sin salir de casa, salvo cuando algunos de nosotros íbamos a buscarlo con el coche para llevarlo a alguna de las viñas… sobre todo el último año y medio de su vida que estuvo enfermo.

BROTAN sentimientos como diminutas flores del incipiente racimo.
Recuerdo que bajaba del coche y tocaba las hojas de las cepas, las uvas y la tierra. Sus preguntas tenían que ver con las viñas: “Chiguita, ¿cómo están las viñas?” “Chiguita, ¿cómo van las uvas?».
.- Tu abuelo Jesús, vitivinicultor. Y tu padre, bodeguero bodeguero.
Mi padre estudió ingeniería industrial. Y como buen ingeniero diseñó la bodega para que todo estuviera donde tenía que estar. Una bodega muy funcional, con el suelo de la bodega en su justa inclinación para que al limpiar un depósito no se quede estancada ni una gota de agua. Todo absolutamente perfecto.

CUARTA y parte de la quinta generación. Padre e hija juntos en Oyón.
.- ¿Cómo ve tu padre todo lo que está pasando en el sector, con su hija y su hijo dirigiendo dos bodegas, una de ella en Estados Unidos?
Mi padre ya tiene 80 años, y ahora mismo está en la bodega. ¿Cómo lo ve? Está al cabo de todo lo que pasa. Y si decidimos sacar un vino nuevo, o al revés, si hay que dejar de elaborar uno de ellos, mi padre está al día.
Creo que él no sabría vivir sin esto. Si desconectara de la bodega se iría directamente a la tumba.

Historias verdaderas que están detrás del vino
.- ¿Cuáles son las grandes cifras de la bodega?
Tenemos unas 260 hectáreas de viñedo propio, con Tempranillo, Garnacha, Viura, Tempranillo blanco, algo de Sauvignon blanc, Garnacha blanca, Graciano… O una Maturana en el Balcón de Pilatos, una finca yendo hacia Labraza.

BALCÓN de Pilatos, otra de sus viñas.
Hoy elaboramos cerca de un millón de litros de vino, que exportamos a unos cincuenta países. De hecho más del 70% de nuestros vinos van a exportación, fundamentalmente a Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Alemania o Irlanda.

.- ¿A qué os ha ayudado tener una bodega en Estados Unidos?
La bodega de Estados Unidos y mi hermano Jesús nos ha ayudado a vender más vino de Oyón en Estados Unidos. Mi hermano visita estando allí mercados que de otra manera no visitaríamos.
.- Paco Berciano dijo en Madrid, en el encuentro organizado por EDA sobre el Fine Wine, que no creía “para nada” en el marketing.

PACO Berciano en el reciente encuentro de EDA en Madrid.
En el bonito mundo del vino lo que más vende son las historias verdaderas que están detrás del vino. Marketing y comunicación están unidos en el vino.
Estoy con él si piensa que el marketing por sí solo no es una promoción del vino. Para mí el marketing no es publicidad, sino esas historias maravillosas y ciertas que se cuentan, que lo nuestro no son tornillos, sino algo mucho más bello y más vivo.
Más de doce vinos diferentes…
.- ¿Cuántos vinos tenéis en Valdemar de Oyón?
Demasiados. De hecho nos estamos replanteando algunos de ellos.

.- ¿Más de doce vinos diferentes?
Por ahí andaremos, o alguno más. ¿Sabes que pasa? Que te emocionas y te ilusionas. Y de repente tenemos una Garnacha blanca maravillosa. La pruebas, “jo, qué buena está!”. Y “venga, vamos a sacarlo”, y preparas la etiqueta.
Pero luego te percatas que ya tienes el “Finca Alto Cantabria”, un Tempranillo blanco, y el blanco joven. Así que el mercado no puede asumir otro blanco más. Y además tu equipo comercial no tiene tiempo de hablar de todos los vinos.
.- ¿Cómo viene tu hija Andrea Fernández Martínez Bujanda?
Muy bien formada. Hizo Químicas en la universidad de Navarra, siendo la primera de su promoción.

CON sus hija Andrea en la finca Alto Cantabria, que linda con Logroño.
Lo bonito es que es mucho más que una empollona. Es muy trabajadora, muy constante, muy bien organizada, dándole tiempo a salir y a disfrutar de la vida.
Haciendo prácticas en Château Latour
.- ¡Qué fortuna contar con el relevo de tu hija algún día!
Sí. Muchos veranos ha venido a la bodega, al laboratorio. Y el año pasado comenzó el Master de Enología de Burdeos, que es el más reconocido. Ella habla un francés perfecto. Le queda hasta julio del año que viene, pero ahora mismo está trabajando, de junio a diciembre, en una bodega francesa.

CHÂTEAU Latour, donde Andrea continúa formándose.
.- ¿Cómo así?
Fue ella quien decidió que quería hacerlo en una bodega de Francia. No ha sido fácil, pero lo ha conseguido, que solo había una plaza, tras seis entrevistas, en Château Latour, una de las bodegas legendarias del mundo.
Creo que la suya es una generación que vendrá sabiendo mucho más, y aportando mucho más.
.-Tu padre, el abuelo de Andrea, estará encantado.
No hace falta que le preguntes por su nieta. Está realmente encantado, de hecho habla casi todos los días con ella por teléfono.

MARTÍNEZ Bujanda Irribarria, una aita y un aitite orgulloso.
El origen de la marca «Valdemar»
Rioja quiere aprender de los mejores. Y debe hacerlo siempre que no pierda su identidad. Lo comentábamos antes. Nuestros suelos son distintos, con un terruño que da mucha singularidad.
Hay que abrirse a cosas nuevas, bien, pero hay cosas que no debemos perder nunca.
.- Imagino que fue tu padre quien puso el nombre Valdemar a la bodega.

UNA de las estancias interiores de la Bodega.
Cuando mi padre estaba construyendo esta bodega en los años 80 nuestros vinos salían como Martínez Bujanda, que para exportar no era un nombre sencillo en el extranjero. En ese proceso de búsqueda teníamos un cliente que era el Conde Valdemar.
Mi padre descolgó un día el teléfono y le llamó. “Tu nombre me gusta para llamar así a la bodega”. Total, que un día se presentó el Conde con un poder notarial para darnos la marca.

.- ¿Hubo condiciones?
Sí, que “nunca manches el nombre de Valdemar, y que siempre tenga yo en casa tus vinos”. Aquel hombre murió, que ahora posee el título un nieto suyo, un joven de 30 y tantos años que ha venido a visitarnos a la bodega en diversas ocasiones…
Como ves, Julio, son muchas las historias que hay detrás de nuestro bello proyecto.
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A lo largo de un texto cargado de preguntas necesarias, se van desgranando lo que llamas «leyendas de pasión», como en la célebre película de Edward Zwick, que tantas veces he visto, protagonizada por Anthony Hopkins y Brad Pitt.
Esas historias nos sostienen en el aire
Gracias, Clara
No venimos de la Luna. Me gusta que Ana recuerde a sus mayores, y que tú la ayudes a ello. Que honre a su abuelo Jesús…
Heredamos de ellos lo material y un mundo inmaterial de hermosas historias.
Gracias, Amaia
Algo conozco el mundo global del vino. Y hay una pregunta tuya que me parece clave. «¿Nunca influyó tanto el consumidor en el sector como ahora?».
¿Nunca mandó tanto en los designios de las bodegas de Rioja Alavesa y del mundo?
Nunca.
Y marcará aún más su estela, y corregirá el rumbo del negocio.
Gracias, Juan
Como profesional que es, Ana asegura que será buen marketing si cuenta historias verdaderas de esas que se encuentran detrás del vino… Como la de su abuelo Jesús, disminuido de salud, queriendo acercarse para tocar la tierra, las cepas o las uvas de las viñas.
Emociona!
Gracias, Eva
Atención, según la bodeguera se trata de asimilar y aprender en positivo lo que viene nuevo. Es una manera, también, de combatir la crisis actual del sector.
AUPA!
Eskerrik asko, Lea
Destaco de sus respuestas que Ana no echa la culpa a nadie. Que encaja la vida deportivamente, toma buena nota y tira con su hermano y su padre para adelante con todas sus fuerzas.
Zorionak!!
Mila esker, Begoña
Bella historia de una bodega que va pasando de cosecha en cosecha, valorando lo que hicieron sus mayores y abierta a todo lo bueno que va llegando.
Espero que este legado se vaya transmitiendo a esas nuevas generaciones que están en plena formación.
Creo que para la historia del vino en Rioja Alavesa este tipo de bodegas son la argamasa de una personalidad propia, historia de personas y tierras, un sueño que se hace realidad con cada cosecha.
Gracias, Alberto