
JESÚS abraza una constelación de manos en su vino de una hectárea.
Su vida es una empresa íntima para entender la locura de aquellos que hablan con las viñas como si le hablaran a Dios, los que componen la música que suena en el Olimpo del vino.

«QUIEN habla solo espera hablar a Dios un día», escribió Machado.
Tras dos décadas de éxitos, unos callados y otros clamorosos, como enólogo de Bodegas Remírez de Ganuza, en Samaniego, Jesús Mendoza suma desde 2023 un vino que lleva en la etiqueta una firma que reconoce el apoyo de aquellos que le han arropado en su vida.
Tiene la fortuna de gobernar enológicamente hablando una bodega de 11 referencias de vino, con 81 hectáreas de viñedo y una producción de 150.000 botellas anuales. Una bodega que se lo ha dado todo. O casi todo.
Una bodega que al conocer el sueño y la ilusión que albergaba para hacer un vino propio con una hectárea de sus viñas de San Vicente de la Sonsierra, fue capaz de ofrecerle sin vacilar sus instalaciones para que sacara adelante la iniciativa.

JESÚS Mendoza en Bodegas Remírez de Ganuza, en Samaniego.
Llama la atención que su proyecto más personal lleve un nombre en plural, Our Hands (Nuestras Manos), para hacer constar que su obra creativa se hace también con las manos de su familia, Luis e Isabel, Fernando y Marisol, las de Cristina, Javier, Carlos y Ana Isabel.
Inspirado en el arte rupestre de la Cueva de las Manos, en la Patagonia argentina, donde hace más de 10.000 años aquellos humanos pintaron la cueva con sus manos de fuego…

MANOS rupestres que inspiraron la etiqueta de su vino.
Con las nuestras podemos brindar hoy por los viticultores y enólogos que establecen vínculos con aquellos humanos creativos que pusieron en marcha el arte rupestre en América, homenajeando a todos los que trabajan las viñas del mundo.
Al descorchar esta botella que Jesús me ha regalado, tengo la sensación de estrechar la mano a toda una estirpe de personas que ha impulsado a Jesús a ser quien es: un océano dentro de una gota de vino.
Antes de llegar a la entrevista, alma de nuestro reciente encuentro, ambos haremos un cercano viaje a la ermita Santa María de la Piscina, tan solitaria y bella aquella mañana de finales de mayo, rodeada de viñedo, montañas y lejanos horizontes.

ERMITA de Santa María de la Piscina, bajo la mirada de la Sierra.
Ermita, prólogo de una conversación abierta
Junto a esa joya de la arquitectura medieval volví a constatar que la tierra habla un idioma comprensible solo por los sentidos despiertos.

ENCUENTRO con la belleza en este valle que concluye junto al Ebro…
El galope sordo es, quizás, el sonido más puro que un alma puede escuchar cuando la mañana se derrama ante tus ojos cual humo de incienso sobre la memoria, donde resbalan los ecos. No hay viento, pero el aire abraza. Es un silencio denso que avanza con fuerza hacia tu interior golpeando suavemente el pecho, acallando el ruido de los siglos.

UN faro de paz absoluta entre viñedos.
Las viejas piedras románicas no son únicamente Historia en este rincón de Rioja Alta. Son plegaria por la paz y contra el dolor del Planeta que se desangra en guerras infinitas. El pequeño campanario sería, si lanzara las campanas al vuelo, el sonido del universo rompiendo el azul del cielo… no como un desafío, sino como un faro de paz absoluta.

Es mi prólogo para una conversación sincera, con una botella de vino fino esperándonos en «La Cofradía del Renegado», un nombre insigne en San Vicente, donde trenzaremos palabras cargadas de futuro.
Cuando el vino es la voz de la viña

CON Jesús en la viña La Bombón, de San Vicente de la Sonsierra.
.- ¿Qué te llevó a tomar la decisión de poner en marcha en 2023 este proyecto tan personal llamado Our Hands?
Era la viña quien me lo pedía, Julio.
.- Jajaja.
Se lo debía a esas dos viñas, y ambas, La Bombón y El Rayo, me lo estaban pidiendo, créeme, con maravillosas uvas para elaborar un vino fino.
.- ¿A quién pertenecieron vuestras actuales 5 hectáreas de viñedo?
Una de las viñas perteneció a mis padres, que vengo de una tradición vintivinícola por parte de madre y padre de toda la vida, con muchas otras generaciones que se han dedicado al cultivo de la viña en San Vicente de la Sonsierra.

CON el foco en la viña, desde la que se divisa el skyline del pueblo.
Otras viñas han venido por parte de la generosidad de Fernando Remírez de Ganuza, que se las regaló a Cristina, su hija y mi mujer, y el resto las hemos ido comprando Cristina y yo.
«Castigos de viña»
.- Viñas pequeñas, por lo que veo.
Castigos de viña, porque aunque son maravillosas a la hora de darnos muy buenas uvas, son muy costosas a la hora de cultivarlas en el día a día.
.- ¿De qué viñas salen las uvas de Our Hands?
Las dos parcelas que hemos escogido para hacer el vino fueron un regalo de Fernando. Están en uno de los valles de San Vicente, en una zona que se llama El Bombón y El Rayo, dos parcelas separadas unos 150 metros, con un suelo similar y la misma orientación.

EN la viña de Valgrande, con el castillo de Davalillo al fondo.
Fernando las compró en el año 2007. Una tiene 61 años y la otra 59. Con Tempranillo, Garnacha, un poco de Mazuelo, algo de Graciano, y con otras variedades menos típicas en Rioja, como Bobal o Mencía, y variedades de blanco como Viura o Malvasía.
.- ¡Qué buen ojo tenía Fernando!
Hombre, Fernando tenía buen ojo y un talento especial para saber lo que era una gran parcela, con buenas uvas.

ENSEÑANZAS de las cepas que prosperan en la roca.
Una enología más pasional que intelectual
.- ¿Cuándo decidiste lanzar tu nuevo proyecto?
Lo puse en marcha en 2023, hace tres años. Por entonces ya tenía más de 20 años de historia en Remírez de Ganuza, porque mi primera cosecha en la bodega de Samaniego fue en 2001.
En la vida hay cosas que solo el tiempo te enseña. En 2023 tenía 22 cosechas en Remírez. Aún así, te diría que vivo la enología de manera más pasional que intelectual.
.- Que fueran dos viñas que le regaló Fernando a su hija Cristina ¿ha sido una manera de homenajear a Fernando en estos años?
No y Sí, porque en el fondo creo que a Fernando le hubiera encantado. La 2023 fue la última cosecha que Fernando estuvo con nosotros en vida.

FERNANDO y JESÚS en un rincón de la bodega Remírez de Ganuza.
.- ¿Llegó a animarte en algo de cara a este proyecto?
Me alegra que me preguntes esto, porque a Fernando le daba miedo que me metiera en estos líos de sacar un vino, y que tuviera que ir a venderlo.
Ese momento en la vida en que es «ahora o nunca»
.- En 2023 ya tenías una posición consolidada en una bodega como Remírez de Ganuza, con sus más de 80 hectáreas de viñedo.
Exactamente, todo con una base muy sólida. Pero a Fernando le preocupaba que me despistara un poco de mi trabajo en la bodega Remírez de Ganuza.
.- Supongo que hay un momento en la vida que es “ahora o nunca”.
Ese momento llegó, es verdad.

CUANDO la vida te plantea el «Ahora o Nunca»…
En diciembre voy a cumplir 53 años. Así que en 2023 tenía 50 años. “Este año será sí o sí”. La primera vez que se lo comenté a Fernando me dijo que “había elegido el mejor año para llevar a cabo mi proyecto”.
.- La del 23 fue sin embargo un año con bastantes dificultades en el campo, con mucho calor…
Pero si hubiera sido la 24, que fue mejor, tampoco le hubiera venido bien. Lo había hablado con mi mujer, para después hablarlo con la familia Urtasun, y ahí tomé la decisión.
.- Esto es muy importante. ¿Cómo reaccionó la familia propietaria de la bodega Remírez de Ganuza?
Su reacción fue modélica. De otra forma no estaríamos hablando. El apoyo y la confianza de la familia Urtasun fue total. Más fácil no me lo han podido poner.

JESÚS y JOSE RAMÓN Urtasun en una balconada de la bodega.
Agradecimientos que tocan el alma
.- Antes de que llegaras a la bodega, le he comentado a Jose Ramón Urtasun que iba a estar contigo, a lo que me ha preguntado si he probado tu vino. Al contestarle que no, me ha dicho que tu vino está “buenísimo”.
Lo agradezco en el alma, no porque hable bien del vino, que también, sino por las facilidades que me han dado a la hora de poder crearlo.
.- Serás tú quien se pregunte si pones el mismo amor y entrega en el proyecto Remírez de Ganuza que en el tuyo propio.
Esa pregunta me la han hecho otros, pero quienes no me lo han preguntado han sido los Urtasun. ¿Por qué? Porque saben la contestación. Porque nos conocemos hace años y conocen mi motivación, mi determinación, mi entrega. Y saben cómo vivo el día a día en la bodega de Samaniego con ellos.

¿CABE más ilusión en todo lo que hace?. Al parecer sí cabe.
.- Me parece un bonito detalle que no te lo hayan preguntado.
Se lo vengo demostrando hace años.
La recompensa a un trabajo realizado en orgánico
.- Centrándonos en tu proyecto, ¿qué emociones nuevas te ha despertado?
Una ilusión terrible, y sobre todo… ¿sabes una cosa, Julio? Cuando la gente abre una botella de mi vino, como me pasa con los vinos de Remírez, y les encanta y me mandan una whatsapp, eso es un gozo intenso para mí. Es la recompensa a mi trabajo en agricultura orgánica, a mi poda de pensamiento, y el respeto a lo que tierra y clima nos ponen delante.

MAÑANA de mayo en la que llegamos a 33 grados centígrados.
.- Todo por un vino que nace de dos parcelas de tu pueblo que suman una hectárea.
Casi una hectárea, que en la primera añada fueron 800 botellas, y en la segunda cosecha, que es la 24, que ya está en el mercado, son 1.060 botellas.
Lo hermoso fue que cuando se lo dije a la familia Urtasun me contestaron con un “aquí tienes tu bodega para elaborar ese vino”. Allí estoy con mi barrica, muy bien y muy cómodo. Con unos medios y unas facilidades máximos. Y muy agradecido.
.- ¿Qué sueñas para Our Hands, qué esperas de este vino?
Nada que no haya conseguido ya. Fue vino revelación del Report de Tim Atkin del año pasado, con 97 puntos. No por eso estoy más satisfecho del trabajo realizado. Pero es bonito que alguien como Tim lo valorara de esa manera. También el argentino Joaquín Hidalgo le ha otorgado en «Vinous» 96 maravillosos puntos a la cosecha 24.

CON la caja de madera Our Hands donde el vino duerme…
«Este vino es una pasada»
Pero lo que más me satisface es cuando desde Madrid, de Barcelona, o desde fuera de España, te manden la foto y te digan “este vino es una pasada”.
.- Caminando por las viñas, cuando he mencionado lo de los vinos finos, tú has dicho que en muchos lugares se hacen vinos finos, pero que aquí…
Aquí se pueden hacer vinos tan finos como en las mejores partes del mundo. Con «Our Hands» busco crear un vino que sea fiel al lugar. Que al descorchar el vino nos sitúen en el mapa, en Rioja, en San Vicente de la Sonsierra. Busco ser honesto con el lugar. Eso busco.

.- ¿Qué nos falta para estar a la misma altura que las mejores zonas vitícolas del mundo?
Llegar a los mercados más elitistas para situar muchos de los vinos que hacemos aquí en Rioja. Los vinos lo merecen, pero Rioja aún ha de coronar esa cumbre, esa punta de la pirámide más alta del mercado, donde está Borgoña, Piamonte, Burdeos…
Estamos algo por detrás, pero no por falta de calidad de nuestros vinos. Lo que hay dentro de las botellas está al más alto nivel, como Borgoña, como Burdeos, como los mejores Piamontes, o como los mejores vinos de Australia o California.

«LO que hay dentro de las botellas está al más alto nivel».
«Un proyecto de vida»
.- ¿Se va a mantener tu proyecto con esa hectárea de Bombón y Rayo, o vas a incorporar más hectáreas?
De momento estoy muy cómodo así. Ya veremos. Lo que tengo claro es que si doy otro pasito será de una manera muy pensada. Este es un proyecto de vida que nos apetece mucho a mi mujer y a mí.
En este proyecto no estamos para ganar dinero, sino para disfrutarlo.
.- ¿Hasta dónde está implicada tu mujer en el proyecto?
Cristina está implicada al máximo, porque esto es un sobre trabajo, ya que en el día a día estoy en la bodega de Remírez, y el fin de semana trabajo en mis viñas. Y hay que viajar también con un sobrecosto económico.

CRISTINA y Jesús en un evento de Los Martes of Wine, aquel 2023.
.- ¿Te renta el vino económicamente hablando?
Si tendría que vivir de este vino, apaga y vámonos, cerrábamos el negocio. El objetivo es hacer algo que nos entusiasma, y no perder dinero. Las universidades de mis hijas la pagarán mis sueldos en Remírez de Ganuza.
He salido con un precio medio alto al mercado, pero hay un gasto importante. Está el esfuerzo en la viña, las barricas, las botellas, las cajas de madera, mi trabajo… Pero aunque tuviera que poner algo de dinero…
«¿Cabe más ilusión que la que ya tenía?»
.- ¿Qué plus te está dando «Our Hands», Jesús?
¿Cabe más ganas, cabe más ilusión que la que ya tenía?
Cabe!

EN Remírez de Ganuza, sentado sobre su cosecha 2025.
Todo lo que hago me da una energía vibrante, tan vibrante como los vinos. En lo que hago hay mucho trabajo y mucho esfuerzo. ¿Qué me da? Me da una nueva ilusión. Una ilusión que me llena por completo.
.- ¿Te imaginas llevando a cabo una vertical de este vino, con las sucesivas cosechas, dentro de 12 años?
Me encantaría. No quiero que pasen los años. Que la vida vaya poco a poco, sin atropellarse. Pero eso será maravilloso. Ahí veré una trayectoria, y la tipicidad de cada cosecha. Veremos si estamos mejorando.
.- De momento, ¿qué decir de las cosechas del 23, el 24 y el 25?
Han sido muy diferentes, pero hay un factor del lugar, del terroir, que se repite. Y hay un factor añada, que es la climatología.

En la 23 se respira un poco más madurez, de frutas más negras, el calor de la añada. La 24 es más vibrante, más floral, más de violetas y un poco más fresca en boca.
«La añada 25 es la mejor de las tres»
.- ¿Es la que hemos bebido durante la comida en “La Cofradía del Renegado”?
Eso es. Y la 25 ahora está insultantemente llena de fruta. Un vino cristalino que me está maravillando. Creo que es la más equilibrada, la mejor de las tres, pero todavía le queda la mitad de la crianza. En ella se percibe mejor esa perfección que todos buscamos, con un frescor mayor que en las anteriores.
.- Hoy nos centramos en tu proyecto personal, pero estoy seguro que mantienes la misma entrega en Remírez de Ganuza.
Llevo muchos años en Remírez, y nunca he estado tan entregado ni tan ilusionado como ahora. Veo el esfuerzo que realiza la familia propietaria de la bodega para que todo se mejore.

El ENÓLOGO y ahora también bodeguero Jesús Mendoza.
Tenemos nuevas parcelas maravillosas, 2,4 nuevas hectáreas, sumando casi 81 hectáreas, en un total de nueve pueblos de Rioja Alavesa Sonsierra, con un equipo que realiza un trabajo tremendo en campo, con un buen proyecto de bodega nueva en ciernes… Con once vinos en cartel.
«Soy una gota del vino en el océano»
.- ¿Te sientes pequeñito con una hectárea en comparación con la bodega en la que trabajas, con sus 81 ha?
Es que yo soy una gota de vino en el océano. Y es lo que quiero ser, una gota de vino en el océano.
.- Menuda gota de vino!

JESÚS y su padre Luis Mendoza en un día de caza de hace 27 años.
Una gota de vino que no ha venido a restarle nada a Remírez de Ganuza. Al contrario, he venido a sumar con mi trabajo día a día.
.- Me parece notorio que los Urtasun hayan sabido entender que su enólogo necesita crecer también con un proyecto suyo.
Totalmente de acuerdo.
.- Has tenido mucha suerte.
¿Cuántos cocineros han trabajado con Arzac o con el Bulli? Hoy son grandes estrellas de la cocina con sus proyectos personales. Con orgullo dicen “yo he estado con Juan Mari”. Y Juan Mari comenta con orgullo “estuvo tres años conmigo en la cocina y hoy lo hace muy bien”.
Me parece importante ese hilo conductor de cariño, de admiración mutua, de afecto profundo.


EN el chozo El Bombón, cercano a las viñas donde madura Our Hands 2026.
«Sin un gran equipo estaríamos perdidos»
.- ¿Y en las bodegas?
En las bodegas no estamos acostumbrados. Parece que el enólogo de una bodega famosa si se va a otra, o crea su propia bodega, resulta que viene a ser como el enemigo. No, no tiene porqué ser así.
.- En tu proyecto lo eres todo, eres mucho más que el enólogo, eres el viticultor, el comercial, el que lleva las cuentas… Eres el hombre orquesta.
En Remírez soy el enólogo, pero estoy muy pendiente también de las viñas, sobre todo desde que falta Fernando. Trabajo día a día con Txema y con Raúl, que son el responsable de campo y el capataz de campo. Sin un gran equipo estaríamos perdidos.

MIRANDO el alma de los Chozos de la Sonsierra.
.- Pero en El Bombón y en El Rayo estás solo.
Ahí lo soy todo, el viticultor, el enólogo, el bodeguero, el responsable de ventas…
.- Atención, que hay gente con dos hectáreas y pico y su bodeguita que está tirando para adelante del negocio.
Claro, por supuesto. Con alguna asesoría a otras bodegas, mejor. Y me parece estupendo. Cada cual tiene que ser feliz con lo que tenga y lo que haga.
«Se me nota la felicidad»
A mí se me nota la felicidad.

ES cierto que lleva los ojos cargados de amanecer.
Soy muy feliz por el presente que veo y por el futuro que vendrá, que va a ser mejor… Y mira que ahora estamos en un mal momento para el sector, eh!
.- En 2023 ya se veía lo que venía…
Sí, y a pesar de eso decidí tirar para adelante, ¿por qué no?
.- Tu esposa está contigo y te entiende muy bien. ¿Y tus dos hijas?
En casa se respira el vino por todos los costados. Mis hijas son jovencitas, pero se fijan en las etiquetas, huelen el vino, y cuando vamos de vacaciones vamos a ver viñas. En fin. Este es nuestro mundo. Esta es nuestra vida.

«LA vida de tantos»… En el pueblo nos encontramos con Miguel Eguiluz.
Explicando la etiqueta «Our Hands»
.- Hablemos para finalizar de la etiqueta de Our Hands. Una etiqueta llena de manos. ¿De quiénes son todas esas manos?
Ahí están las manos de mi padre, de mi madre, de mis hermanos Carlos y Ana Isabel, las de mis suegros Fernando y Marisol, las de mi mujer Cristina, las de mi cuñado Javier… Y las de los amigos que me han arropado toda la vida.

CON el vino que tanto está dando que hablar en mi mano.
.- Una constelación de manos queridas, de cercanía, de tu círculo más cercano.
Les dije a todos ellos “necesito vuestras manos”, porque le propuse a mi cuñado Javier que quería hacer un cuadro con las manos, que evocara las manos de la Cueva rupestre de las Manos, en la Patagonia argentina, declarada Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, para finalmente sacar una etiqueta para mi vino.
.- Así que la etiqueta fue primero un lienzo pintado por tu cuñado.
Javier captó la idea perfectamente. Ese lienzo lo tenemos ahora colgado en una de las paredes de nuestra casa.

RACIMITO de La Bombón en la mano del enólogo.
A todas las manos que trabajan las viñas
Es un guiño a todas las manos que trabajan o que apoyan el trabajo en las viñas. La etiqueta refleja muchas cosas. Son manos sin rostro, y son rostros sin voz. Es el ropaje de mis botellas, una etiqueta que transmite la fuerza que yo siento.

AIRES de ermita en esta última copa de la mañana.
Callamos admirando la ermita. En aquel instante preciso no hubo norte, ni sur, ni pasado, ni prisa. El templo era el eje de la tierra y Mendoza y yo sus humildes testigos.
El edificio románico del siglo XII, rodeada de viñas, fue por un instante el centro exacto de los buenos deseos, el lugar donde la belleza gana la batalla, donde el mundo pide tregua, donde sentir un esperanzador destello de hermandad.
Seguramente fue un sueño. El sueño que merece ser soñado en un lugar como ése.

LARES donde los humanos hablan con las viñas y las piedras.
Epílogo a una conversación con media botella de vino en el cuerpo para capturar el espíritu de las viñas, donde entre ambos elaboramos palabras cargadas de arte rupestre y esperanzas de futuro. Ya digo, un océano dentro de una gota de vino.
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La ilusión mueve montañas. Y encontrarte en la vida con personas que no te corten las alas es una fortuna. Jesús, gracias por emprender ese vuelo tan alto. Tus alas son la fuerza y pasión de tus sentimientos.
«Eta nik txoriak nuen maite», que dice Artze (yo quería al pájaro libre).
Eskerrik asko, Amaia
Me encanta el valor y la grandeza de lo pequeño, lo que comienza con grandes dosis de esperanza y determinación. Zorionak, Jesús.
Eskerrik asko, Lea
La pasión que se observa de Jesús en este mundo de la vitivinicultura, llega a ser contagiosa.
En la entrevista también se resalta la humildad del sabio.
Me gusta la idea de las manos, todas son necesarias para el equilibrio personal.
Y, permitidme una excelente opinión de la etiqueta: Javier es un artista.
Gracias, Fernando
¡Qué manera de hilar en el reportaje las manos rupestres de la Patagonia argentina con el acariciador aire de la ermita de Peciña y las manos campesinas que homenajean a todos los tuyos!
CULTURA DEL VINO se llama. GORA!
Mila esker, Clara
Si hay justicia poética, y una justa valoración periodística y literaria, por este y otros artículos, el director del Blog se merece el equivalente a un premio Pulitzer europeo.
¿Dónde están los que saben valorar un trabajo con alma, huyendo de la frialdad corporativa, capturando lo esencial de los vitivinicultores de Rioja Alavesa, y más allá de la comarca vasca, por la pluralidad de voces, tanto de grandes bodegueros como viticultores, por saber poner en valor el territorio, documentando valores universales y la belleza de un paisaje modelado por la historia y las manos de tantos…
Va siendo hora de algo más grande. El Blog se ha transformado en la voz de la comarca en el sur de Euskadi. Una voz que algunos esperamos como agua de mayo aquí en Cataluña. Enumero algunas razones, pero en mi valoración crítica como lectora asidua de esta bitácora digital hay más. Muchas más. Va siendo hora. Alguien tendrá que recoger este testigo que dejo por aquí.
Gracias, Dora
Que fino oído y gran inteligencia tiene Jesús para recibir y descifrar la llamada
de las viñas, el reclamo para hacer un gran vino.
Enhorabuena por no echar en saco roto tu sueños y permanecer atento a que no se pierdan
entre tantos avatares cotidianos .
Gracias, Alberto
Esa ermita rodeada de viñas es la plegaria que vienen haciendo los entregados vitivinicultores como Jesús Mendoza. Quiero sumar mi ánimo a ese brindis por la paz del mundo. Cómo no compartir ese sueño tuyo, Julio Flor… que es el sueño de tantos
Gracias, Daniela
Jesús es la muestra viva de la superación personal. Trabajador incansable, siempre en busca de la excelencia.
Acompañado de su familia, lo que le hace además gran persona
Dos familias a las que tengo mucho cariño.
Él ya es un grande del mundo del vino, y ante todo, de San Vicente de la Sonsierra.
Gracias, Elena
Qué gozo de conversación, propuesta comunicativa, de paseo intenso desde la Prehistoria hasta la actualidad, pasando por el Medievo. Qué gozo!
Me sumo con entusiasmo a la propuesta de Dora Calatayud!
Gracias, Arene
Seguro que ha pasado en Rioja. Que una bodega «celosa» y sin escrúpulos haya echado a la calle a un enólogo que esperando seguir trabajando en esa bodega quería, además, sencillamente emprender un camino más humilde y personal.
Por eso tiene gran valor, como señala Julio Flor, que Remírez de Ganuza haya entendido y apoyado a Jesús. Son gestos que pasan desapercibidos. Es para alabar y cantar el detalle. Muy grandes los Urtasun!
Gracias, Juan
Un gran personaje, Jesús. Alguien diferente, de los que te hacen vibrar.
Nadie elabora mejores vinos que él hoy en Rioja.
Y lo que viene…
Gracias, Miguel