
«ES un vino sublime«, dice Atkin, que sitúa Las Beatas por encima de todos los Tintos de Rioja.
.- ¿Qué hubiera sido de ‘Las Beatas’ si hubiera caído en otras manos que no hubiesen entendido este viñedo?
Toda la intención de este artículo radica en esa pregunta. El texto de la entrevista vive y palpita en esa cuestión. Lo demás es pura artesanía de un periodista enamorado de un paisaje y de la gente que lo puebla.

PABLO Eguzkiza, enólogo de Bodega Lanzaga, guía y anfitrión en Las Beatas.
Viajamos desde el corazón de Labastida al corazón de Las Beatas. De corazón a corazón vamos. Y lo que afirmo a continuación es cierto. Hay viñedos de los que no te quieres ir. Te hacen sentir que has llegado para permanecer en ese lugar.
Estás de repente en la viña Las Beatas formando parte de la tierra, como si fueras una cepa, una jara, un árbol, una hierba, una piedra más… En el silencio de una primavera tras otra, aquellas maderas diminutas se han convertido décadas después en cepas que, de rodillas ante el altar Naturaleza, oran y laboran bajo el Toloño.

Sus habitantes más antiguos atesoran 80 años, sobreviviendo a los seres humanos que los plantaron. Con el tiempo Las Beatas han amasado su propio nombre, convirtiéndolo con la dirección de Pablo y Telmo en uno de los vinos más alabados.
Entre sus habitantes hay Tempranillo, Graciano, Mazuelo, Granero, Tempranito “francés”, “Azeria”, Garnacho tinto, Viura, Malvasía, Garnacho blanco, Torrontés… y otras que aún no han sido clasificadas. “Lo importante es el SITIO”, destaca el enólogo Pablo Eguzkiza, de Bodega Lanzaga.

LLEGAR para quedarse a vivir entre la gavilla de sarmiento y el horizonte.
Esta mañana de febrero de 2021 visito Las Beatas con Pablo y dos sumilleres de sendos restaurantes guipuzcoanos de la alta cocina vasca (Alejandro, del Rekondo; y Pedro, del Zuberoa). El terreno está para resbalar, caerte de bruces y llenarte de un barro bienaventurado.
Casi damos con nuestros huesos en tierra, si bien -cual si estuviéramos aconsejados por el viñedo- hemos mantenido el equilibrio. A los cuatro nos ha costado bajar por la pendiente. Pero lo más importante no es evitar la caída, sino el magnetismo de esta viña alabada en el mundo entero.
Diría que estando aquí, el mismo Pablo se transforma. Nunca le había visto tan feliz como hoy, tan abierto, nunca había sonreído tanto desde que le conozco.

LAS Beatas, de Bodega Lanzaga, el primero de más de 550 vinos por encima de 90 puntos.
El Master of Wine inglés, Tim Atkin, ha vuelto a otorgar en 2021 al vino que nace en Las Beatas la máxima calificación de sus “Reds” de la DOC Rioja. Noventa y nueve puntos sobre cien. “Las Beatas es un vino sublime. Puro, transparente, refinado. Impresionante”, son algunas de sus palabras.
Hace veinticuatro años que Telmo Rodriguez y Pablo Eguzkiza se hicieron con este bendito lugar de 1,9 hectáreas. Desde entonces todo se ha planeado con mimo.
Se recuperó el suelo de Las Beatas, con sus variedades, su hierba primigenia, sus muros se han vuelto a poner en pie, las piedras están cual centinelas custodias en su sitio, los árboles llaman a los pájaros del lugar… Todo es de aquí. Sin mácula, labrándose a mano, todo cultivado de manera artesanal…

Es como si en Las Beatas -su nombre lo reza y pide- hubiera un culto. La joya de la corona viticultora y enológica de Pablo y Telmo.
Pablo presenta Las Beatas como “un viñedo excepcional, histórico, especial, carismático, con biotipos muy distintos que no se han perdido, que venían trabajando durante muchos años. Las Beatas es una hermosa viña con once variedades de uva, o más, donde la Tempranillo representa el 50%, donde… todo es perfecto”.
Para elaborar el vino, claro está, Pablo despalilla el fruto grano a grano, utilizando un pisón de madera para aplastar cariñosamente las uvas y empezar a elaborar el vino desde su nacimiento.

PISÓN de madera con el que Pablo empieza convertir la uva en vino.
.- ¿Con qué preguntas pisas esas uvas en tu cabeza de enólogo?
Siempre me pregunto cómo hacer el vino… me lo sigo preguntando años después. Y cómo hacer una bodega. Siempre buscando fallos para superarlos. La eterna pregunta que me impulsa es “¿cómo sería el vino perfecto, cómo la bodega perfecta?”. Un viñedo como Las Beatas ayuda, porque es un viñedo emblemático que enamora.
.- ¿Qué hubiera sido de Las Beatas si hubiera caído en otras manos que no hubiesen entendido este viñedo como Telmo y tú?
Esa pregunta te lleva a otra. ¿Qué es más importante, el viñedo o la persona? Siempre dices el SITIO, porque todos los viñedos antiguos se siguen manteniendo, aquí o en Burdeos. Para mí es más importante el viñedo, pero es cierto que las cosas tienen que caer cuando tienen que caer.
.- ¿Quieres decir cuando el viticultor posee sensibilidad y conocimiento?

Si nosotros hubiésemos topado con Las Beatas siendo más jóvenes, quizá no hubiéramos sabido valorar esta viña. Hay que caer en el momento adecuado.
.- ¿Era el año 1997?
Más o menos.
.- ¿En qué momento estabais entonces Telmo y tú?
Nos estábamos dando cuenta que una DO con tanto nombre como poseía entonces Rioja tenía que ser mucho más de lo que era. Había que buscar el Rioja de verdad. En cierta forma fue Las Beatas quien vino a buscarnos. A pesar de ello, nosotros nos fuimos fuera a buscar otras cosas, y a entender. Ver otros viñedos, en otros lugares, nos hizo entender.
.- ¿Ver otros viñedos en distintas partes de la geografía española os hizo entender Las Beatas, en Labastida?
Al final te enriqueces personalmente viendo otras cosas, y palpando, y dándote cuenta que lo que teníamos aquí a lo mejor no lo teníamos en ningún otro sitio. Seguramente por eso hicimos ese viaje a Gredos, Málaga, Ribera del Duero, Galicia…

TELMO y Pablo dirigiendo una reciente Cata de Vinos.
A la vez hemos tenido esa suerte de caer aquí, en Las Beatas, un viñedo singular. Porque los viñedos singulares no los hace la normativa, ni siquiera el viticultor, los hace el reconocimiento del mercado.
El viñedo singular como los cuadros, las obras pictóricas, que no los hace solo el crítico de arte, sino la apreciación de la gente. Pero como te he dicho, tienes que estar en un momento adecuado para verlo, para entenderlo.
.- Años antes no os habríais dado cuenta.
Seguro que no. Son cosas que tienen que caer cuando tienen que caer.
.- ¿Cómo os hicisteis con Las Beatas?

Estuvo primero Telmo un día viéndolo con el viticultor, y luego fuimos los dos. Nos enamoró. Las Beatas es hoy la niña de nuestros ojos. Hemos estado trabajando aquí mucho tiempo. Además de tener unas variedades distintas y bien conservadas en 1,9 hectáreas, creo que llegamos a tiempo de que no desaparecieran. Aquí están juntos un viñedo viejo y un viñedo joven. Esa unión ayuda a elaborar un buen vino.
.- ¿Hay que tener siempre un viñedo viejo para hacer un buen vino?
En muchos casos es así, pero en algunos terrenos las viñas dan vino bueno desde que son jóvenes. La fluidez en los vinos viene muchas veces de la conjunción de los dos viñedos, el viejo y el joven. Hay viñedos jóvenes en el mundo que dan un buen vino desde el primer momento. En otros casos no es así.
.- Ah, el mundo del vino, Pablo.

PABLO catando uva el 13 de octubre de 2020, antes de ser vendimiada.
Me gusta el mundo del vino porque es contradictorio y no siempre es una ciencia exacta. Puedes decir una cosa, y la contraria. Y son muchos los que tienen razón, o creen tenerla, por eso el mundo del vino es un mundo también de charlatanes. Ya suelen decir que es más fácil saber hablar que saber hacer.
.- ¿Cuánto tiempo pasó hasta que embotellasteis Las Beatas?
La primera añada fue de 2011, que la embotellamos en 2013.
.- ¿Qué hicisteis con la uva entre el 97 y el 2010, en aquellos 13 años?
Teníamos poca uva, y lo que hacíamos era probarla. En la parte vieja de Las Beatas producíamos muy poco. Sigue dándonos poca uva. El viñedo joven no lo plantamos desde el primer momento, sino que lo fuimos plantando poco a poco, rehaciendo las terrazas que se habían caído… Y lo que sí hicimos fue elaborarlo a parte, y probarlo.

LA primera añada fue de 2011… La de 2015 se coronó con 100 puntos Luis Gutiérrez.
.- ¿Hay más viñedos en Rioja Alavesa como Las Beatas?
Como Las Beatas hay viñedos en pocos sitios. Nosotros tuvimos la suerte de casi encontrárnoslo. Y luego tuvimos la suerte de estar haciendo vino durante mucho tiempo… y poseer un carácter. A Telmo y a mí nos gusta siempre ir más lejos. Hasta que un día nos paramos.
.- ¿En qué momento decidisteis elaborar el vino y embotellarlo?
Con Las Beatas llevábamos muchos años probando el vino, hasta que un día, por fin, decidimos sacar el vino al mercado. Tuvimos también la suerte de que el mercado lo entendió. Un viñedo, como antes decía, ha de caer en manos de un buen viticultor, pero un buen vino tiene que caer en manos de un buen mercado. Nosotros tuvimos esa suerte.

«UN buen vino tiene que caer en manos de un buen mercado».
.- Las más altas valoraciones se producen casi desde el primer momento. Las Beatas llega y da el bombazo, y los críticos se ponen a cantar esta viña.
Sinceramente te lo digo, ni Telmo ni yo hemos sido de hacer mucho caso de los críticos. Muchos años hemos estado fuera de ese mercado. De hecho ni nos pedían muestras para catar. Nos parecía que estaba todo de una manera un poco convulsa, muy desordenada, en el mundo del vino.



DISTINTAS cepas de Las Beatas, bien apoyadas en piedras y maderas.
.- ¿Os sorprendió que vuestro vino recibiera todos los elogios posibles?
Fue un halago. A mí me satisfizo, la verdad sea dicha. La gente nos preguntaba si tan altas notas nos presionaban para hacer siempre uno de los mejores vinos, pero yo nunca he sentido esa tensión.

Tengo la confianza de que un sitio bueno da cosas buenas. Lo que hace falta es que nosotros no lo fastidiemos. Las altas valoraciones nos han ayudado mucho, y el que te diga lo contrario miente, pero personalmente yo no les he hecho mucho caso. A Las Beatas sí. A esta viña no dejo de escucharla.
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Oremos en el templo del vino, la madre Naturaleza.
Qué hermoso artículo en todos los órdenes.
Sabe a un domingo de los de antes
Qué bien, Arene.
Me ha encantado esta copa de palabras de ese vinazo. Cómo se nota que lo has catado!
Qué razón llevas, Antton!
Es una fortuna contar con Pablo y Telmo en Labastida, en Lantziego, en Rioja Alavesa.
Todo lo que hacen es de una emoción profunda. Qué buena entrevista por cierto, inspiradora.
Gracias, Ainara.
Haundia anaia ta Telmo; kriston lana egin dute orain arte;
Bejondeiala!
Eskerrik asko, Joxe.
Gracias por ayudarnos a entender un poco más el maravilloso mundo de la viña y a vivirlo de otra manera ??
Hermoso mensaje, Jorge.
Pablo, enhorabuena.
Pero, especialmente, por ese amor a la tierra, a las cosas bien hechas y a sacarle todas las bondades a esas uvas de Las Beatas.
Casi nada, Fernando. Gracias.