
JOSÉ Luis Berzal con el nuevo vino entre sus brazos.
La alquimia humana transforma las emociones en literatura, artes plásticas, arquitectura… También en vino. Tanto empeño y entusiasmo han puesto en este nuevo vino que lo han transformado en el más mimado de la bodega.
“Las Laderas de José Luis” es el predilecto no sólo por ser un recién nacido -de la cosecha de 2017-, sino porque las botellas vienen en una caja de madera, envueltas en un papel de seda donde está impresa la etiqueta de la botella, precedida por la fama de haber sido valorada por el prescriptor británico Tim Atkin con 95 puntos.
Un vino distinguido que crece en un Viñedo Singular de Baños de Ebro.

ETIQUETA singular para el aita y el aitite José Luis, que nació a principios del siglo XX.
Por si todo eso fuera poco, el nuevo vino es el homenaje al padre, un hombre de bondad que cuidó a sus cinco hijos y a todas sus viñas, compradas en los parajes más pobres y de más difícil acceso… Viñas humildes que daban luego, agradecidas, sabrosas uvas para auténticos vinazos.
“Aquella viña de “Las Escaleras”, que nuestro padre llamaba “Las Laderas”, era una que nadie quería, de las fincas más baratas, situada en una pendiente escarpada… Nadie estaba seguro que aquella tierra se pudiese trabajar con mula”, cuentan en el tríptico que acompaña a la botella que viene en la caja de madera de pino.
Todo lo que tenga que contar a partir de ahora, se relata en la conversación mantenida con José Luis, que cuatro años después de aquella otra entrevista, volverá a emocionarse de nuevo al hablar de su padre.

SOSTENER el nuevo vino como si fuera un bebé.
El vino recién llegado es una buena manera de honrar su recuerdo, mas esa emoción que te quita el habla, la que te llena los ojos de lágrimas, sigue siendo el mejor homenaje al viejo vitivinicultor de Las Laderas que nació a principios del siglo XX.
.- ¿Desde cuándo acariciabas la idea de dedicarle un vino a tu padre José Luis?
A mi padre le he llevado siempre en la mente. Él ha sido nuestra luz, nuestra guía. Él fue quien me enseñó lo poco que sé. Me dijo que al campo hay que amarlo y vivirlo.
Han sido décadas muy intensas. Ahora me voy a jubilar por edad, no porque piense en jubilarme.
.- Estás a punto de cumplir 65 años.

Sesenta y cinco, sí… El otro día me enviaron la carta de la Seguridad Social.
.- Hay trabajos de los que uno tarda en jubilarse.
Eso lo tengo claro. La tierra y el vino se te meten dentro, y buff, no hay quien te lo saque.
.- Háblanos de este nuevo vino de Dominio de Berzal, “Las Laderas de José Luis”
Es un vino que viene de una viña con historia. Una ladera que labraba mi padre con la mula Torda, pa’bajo, pa’rriba / pa’rriba, pa’bajo, y cuando llegaba a mitad de la viña, pon, paraba. Y luego seguía. La viña la heredó de mi abuelo.
.- Hoy es un Viñedo Singular
Cuando luchamos en el Consejo Regulador por diferenciarnos con nuestros viñedos, tuve claro que “Las Laderas” sería un viñedo singular. Al concedérnoslo, aprovechamos para dedicárselo a nuestro padre.

PAPEL de seda en el que viene envuelta la botella dentro de la caja de madera.
.- ¿Cuál es la historia de esa viña?
Le tocó de mi abuelo Donato. La dividieron en dos partes, una hectárea para mi tío Luciano y la otra hectárea para él. Hoy en día el viñedo singular es lo nuestro, porque lo de mi tío no tiene los años precisos. La hectárea de mi padre tiene cepas de más de 50 años.
.- ¿Te acuerdas de cuándo la plantó?
Me acuerdo de tantas cosas…

JOSÉ Luis nos llevó a Las Laderas, donde le hicimos esta fotografía.
Recuerdo que siendo yo niño, mi padre me llevó con él un día precioso de agosto. Pero luego salió el “norte”
.- El viento frío.
Sí, el “chulo”, como le llaman en Samaniego. Yo me quedé helado de frío… Tendría siete añitos. Mi padre se quitó la camisa y me arropó con ella, quedándose él en camiseta. Cogimos la mula y el burro y para casa. Cuando entrábamos por el pueblo, una señora le preguntó “¿pero no tienes frío, José Luis?”, a lo que mi padre contestó “he arropado a mi hijo”.
.- Esa vivencia te ha alimentado toda tu vida.
Es la primera noción que tengo del viñedo. Ahora, cuando sale el “chulo”, con los tractores no tenemos problemas. Pero entonces el trabajo era duro.

EL entrevistado José Luis, con sus padres y tres de sus cuatro hermanos.
.- La viña de “Las Laderas de José Luis” es una cuesta.
Luego vamos a verla. Es un laderón, con un desnivel de un 20% más o menos.
.- El gesto de arroparte con su camisa perdurará en ti hasta los últimos días de tu vida.
Era un hombre muy querido (se emociona, callando un instante). Cuando empecé a comercializar vino, él se quedaba en la bodega y atendía a los clientes. Tengo todavía clientes que se acuerdan de mi padre. Él tenía un don, era campechano y muy cercano.

EN LA VIÑA, contemplando las uvas que seguirán nutriendo «Las Laderas de José Luis» .
.- ¿Con cuántas hectáreas arrancó la bodega?
Empezamos él y yo con seis hectáreas… Mi padre pertenecía a una familia de nueve hermanos. Mi abuelo repartió finalmente las viñas entre sus nueve hijos.
.- Me estás diciendo que tu padre tuvo que empezar de cero.
Así fue. Cuando yo era joven, tras estudiar interno en los Agustinos de Valladolid, volví a Baños de Ebro, encontrándome con una explotación campesina, con gallinas y cerdos en los portales. A mis quince años (1970) me quería marchar de aquí. Un tío quedó en llevarme a Bilbao para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios.
Pero en el medio año que permanecí aquí, justo el tiempo que faltaba para empezar el curso, mi padre me metió el veneno por la viña y el vino.

IMAGINANDO a su aita llevando la mula Torda con la que labraba estas viñas.
.- ¿De qué manera?
Íbamos al campo y me decía “¡mira hijo, mira qué finca se puede preparar aquí!”… Cuando llegó el tiempo para marcharme a estudiar a Bilbao, dije que me quedaba con mi padre.
.- ¿Qué te decía tu padre de la viña de la que hoy sale “Las Laderas”?
Que la viña era más difícil, que traía menos cantidad de uva, pero que el vino sería muy bueno. “Hay otras viñas en el llano, pero valen el doble, hijo”. Finalmente mi padre se murió debiendo dinero, porque siempre estaba comprando viñas, siempre comprando. En cuanto salía una finca, allí estaba el primero.

EL PADRE en una imagen donde se siente la admiración del hijo.
.- Comprando… ¿quizá pensando en sus cinco hijos?
Efectivamente. Y fíjate si llegó a ser listo, que al cumplir yo 18 años, él cumplió los 65, echándose a un lado sin decir nada, sin que yo me diera apenas cuenta. “Oye padre, que sale aquella finca”. “Vete y cómprala”. “Joder, que estoy metido…”. “Tú vete y cómprala”. Él nunca decía “me hace falta dinero”. Y mi madre igual “Venga chiguito, vamos a comprar eso”.
.- José Luis, en esta misma mesa estuvimos hablando hace cuatro años, en el verano de 2016.
Sí, me acuerdo bien.
.- También te emocionaste al hablar de tu padre, como hoy. Entonces incluso lloraste.
Es verdad.

CON el coche de la bodega, rodeado de viñas, en el paraje de Peñascalera.
.- Entonces pensé que sería hermoso que “convirtieras las lágrimas en vino”, que tu emoción se transformara en un vino dedicado a tu padre.
Sí, ¡eh!
.- Cuando me llamaste el otro día para preguntarme dónde me dejabas una botella del vino dedicado a tu padre, pensé: “Ya está, José Luis lo ha hecho por fin”.
No había caído en eso. Me gusta lo de transformar la emoción en vino… Es un homenaje a un hombre todo bondad al que le gustaba estar con los jóvenes. Iba con sus sobrinos a tomar vinos. Mira, cuando le dio el infarto iba con un sobrino suyo. Se sentía joven. Eso mismo me pasa a mí, porque mi mujer me recuerda muchas veces la edad que tengo. “Y qué”, le contesto.

JOSÉ Luis con la enóloga de la bodega, la alemana Alexandra Schmedes.
.- ¿Cómo habéis preparado todo este homenaje y todo lo que rodea a este nuevo vino?
Mi hermano Iñigo ha tenido mucha culpa también. Este tríptico es muy hermoso. Con fotos de mi padre… Mírale, ahí estaba con el carro, las mulas y con una cuadrilla de chicas. Y siempre con la txapela. Aquí estamos en el primer folletín que hicimos juntos.
Contamos algunas anécdotas de cómo empezamos en este mundo del vino, y cómo se las componía para dar de comer a sus cinco hijos.

«MÍRALE, ahí estaba con el carro, las mulas y una cuadrilla de chicas».
.- Aquellas primeras hectáreas de tu padre en qué se han convertido con el tiempo…
Comprando, comprando, hoy tenemos casi todo el monte… y un total de 50 hectáreas. De vino joven sacamos 150.000 botellas, de crianza unas 120.000, y luego de éste «Laderas» son 1930, cosecha de 2017. De vino blanco hacemos 25.000 botellas (que nos quedamos sin ninguna muy pronto)…
.- Este primer ‘Laderas’ que sale es de la cosecha de 2017.
Eso es. Es un vino diferente. Lo metemos primero en barricas de 500 litros, y luego va a un depósito de hormigón, para no aportarle taninos de madera, para que respete la fruta. Fue una idea de Alexandra Schmedes, nuestra enóloga, que es como de la familia.

UNA «MONTAÑA» de viñas en Baños de Ebro, pegando a San Vicente de la Sonsierra.
.- ¿Cuántos vinos hay en la bodega Dominio de Berzal?
Nueve vinos: tres blancos y seis tintos.
.- ¿Qué va a ser “El Laderas de José Luis” con respecto a los otros?
Es un vino especial, para empezar porque lo desgranamos a mano. Es fácil de beber, con la fruta muy presente. Fermenta en barricas de 500 litros, y de ahí va al depósito de hormigón. Fue la enóloga Alexandra quien nos dijo que íbamos a hacer un vino diferente. “Vamos a por ello”, le dije.

GRANO a grano nació el «Laderas» en la Vendimia de 2017.
.- No sé las satisfacciones que en el futuro os va a dar este vino, ¡pero las que ya os ha dado, eh!
El otro día en el bar Tastavin de Logroño, con vinos de Abel Mendoza, Contador, Muga… Un bar que sólo quiere vinos diferentes. Nos dijeron que querían el Laderas. Así que estamos en la buena línea.
.- ¿Cómo se ha ido haciendo “poderoso” este vino para su comercialización?
Tim Atkin le dio para empezar 95 puntos. Lo cató sin etiqueta, sin saber cómo se llamaba, a ciegas. Dice mi hermano que hizo un gesto raro. Luego nos valoró todos los vinos por encima de 90 puntos, pero a éste le dio 95 puntos.

IÑIGO y JOSÉ LUIS se llevan 18 años. » ‘Ayer estuve con tu hijo’, me suelen decir».
.- ¿Quién ha trabajado en el diseño?
Mi hermano Iñigo con una gente de Vitoria. Al principio en la etiqueta del vino iba a salir yo con mi nieta y con mi sobrino Sergio, pero nos acompañó mi hermano Juan Mari. Los cuatro salimos en la fotografía de la etiqueta, la que más gustó. Estamos en la ladera mirando hacia lo alto.
.- Después de este nuevo vino, después del homenaje a tu padre, ¿ya te puedes jubilar?
Hay otras cosas que quiero hacer todavía… Nosotros estamos tirando ‘pa’lante’. En la bodega no hemos hecho ERTE alguno durante la pandemia, que aquí hay músculo.
Y luego… con mi familia quiero ser feliz, que tengo hija y una nieta extraordinaria de cuatro años. Con mis hermanos me siento muy bien. Hay que ser felices incluso contra todo lo que está cayendo.
Suscríbete a nuestra Newsletter
Acepto que Blog Rioja Alavesa utilice mis datos para acciones de marketing
Recibe nuestras novedades
Newsletter
Acepto que Blog Rioja Alavesa utilice mis datos para acciones de marketing
Muy hermoso… lo de transformar la emoción en vino. Así que cómo no va a revertir luego el vino en nuevas y profundas emociones para quienes lo bebemos!
Zorionak a los Berzal, y larga vida al «Laderas».
Eskerrik asko, Arene Amezaga. Un cordial abrazo y profundas emociones!
Extraordinaria familia. Gran futuro en sus vinos basados en la buena uva, el cariño y la sabiduría transmitida por generaciones de viticultores.
Suerte con este vinazo!!!!
Muchas gracias, Juan Trincado. Saludos cordiales.
Hablar de los vinos de Dominio de Berzal y especialmente de José Luis, para mí es muy fácil. Pero seguro que no soy lo suficiente objetivo para valorarlos.
José Luis es una de las personas que más cerca llevo de mis años de técnico en Rioja Alavesa. Su humanidad y su amor por su tierra siempre me han cautivado, y en esta entrevista se demuestra cien por cien.
José Luis, sigue siendo así, me tendrás cerca.
Muchas gracias, Fernando M. Bujanda. Un cordial abrazo.
Emocionante.
Muchas gracias, Andoni. Saludos.
Es una maravilla conocer vuestros vinos, si los pruebas su sabor te envuelve y disfrutas la copa hasta el final… «Laderas» es un nuevo reto lleno de historia, nostalgia y sabor a Rioja Alavesa.
Seguir así, para que podamos saborear vuestros vinos, una suerte sin duda.
Muchas gracias, Txema Valdecantos. Saludos cordiales.
«Me cae bien la gente humilde porque llegan a la cima de la montaña pero jamás olvidan cómo subieron».
Gracias Jose Luis, compañero de niñez y adolescencia en los Agustinos.
Suerte! y un Abrazo.
Muchas gracias, Victorino Martínez. Saludos cordiales.
Una excelencia trabajar con la familia Berzal, donde desaparece la barrera de cliente para ser de amigos. Pura nobleza
Muchas gracias, Txelis. Saludos!
En nombre de mis hermanos Juan Mari y José Luis Berzal, y el mío propio, muchas gracias por todos estos comentarios, que se ve que están hechos del cariño y del conocimiento de la familia Berzal Troncoso. Esto nos da más fuerza para seguir superándonos, y como decimos nosotros «el mejor vino de Dominio de Berzal está por llegar»…
Muchas gracias, Iñigo Berzal. Un cordial abrazo.
Zorionak a los hermanos Berzal por los vinos que hacen; y a José Luis, por ser feliz con su familia.
Eskerrik asko, Jesús Mari Eizmendi. Un cordial abrazo.
Gracias por descubrir tanta belleza de Rioja Alavesa: desde el «pórtico de la gloria» de Laguardia hasta el vino de «Las Laderas de José Luis»…
Muchas gracias, Carmen Sarmiento. Detalle que nos dedicas al comentar dos artículos del Blog en un comentario. Esos puntos suspensivos, además, son sugerentes. Un abrazo que vale para dos!