
JOANA López García, podando en una de sus viñas.
Se escribe pronto. Bastan seis segundos para teclearlo. Ahí está ella sola bajo la Sierra, en sus viñas, con las primeras y las últimas luces del Sol.
Ahora tiene en sus manos la tijera eléctrica de la poda. Pero un día de estos mimará con su tractor los renques de sus viñas, sea en La Solana, Sobremoro o Viaoyón. Al comienzo del verano guardará y adecentará aún más sus fincas metiendo algunas horas de azadón. A finales del verano, por fin, recogerá con otras manos que le ayuden una nueva cosecha cercana a los 150.000 kilos de uva… Y ya van unas cuantas.

ALLÍ VA la única agricultora de Yécora, que también ha sido la única alcaldesa de su pueblo.
“No cambiaría mi trabajo en las viñas por nada ni por nadie”, me dice. Y añade que el campo tiene mucha vida. Ella realiza su trabajo agricultor en solitario. Sí. Pero le encanta hacerlo. Aquí es feliz. Entre viñedos dice sentir la vida en su amplia dimensión.
Esta es una de esas conversaciones que el periodista anhela con toda la humildad y el cariño almacenado a lo largo de su quehacer profesional. Las palabras de Joana son tan sencillas como reveladoras. En ellas palpita el rastro antiguo del ser humano agricultor, el que cultiva su pequeña hacienda en la desnudez de un mundo en silencio. Un mundo que habla y camina.
Veniros conmigo de la mano de la entrevista para escuchar a esta mujer que con diez añitos ya vendimiaba entre los suyos. “Recuerdo haber perdido las botas en el agua de la renque, teniendo que vendimiar descalza en el barro, donde siendo niña no podía ni con el cesto de las uvas”.

LA mayor parte de su trabajo son las Viñas, pero también la tenemos entre sus Olivos.
Ah!, aquellas vendimias con sus padres y sus tíos, almorzando y comiendo en la viña, algo que ha terminado entre el común de los agricultor@s… Salvo entre los urbanitas que poseen dos hectáreas de viña y acuden desde la ciudad a recoger sus uvas durante un fin de semana con sus cuatro amigos. “Eso aún se ve en Yécora. Y no veas la envidia que me dan”, confiesa.
Joana es agricultora desde diciembre de 2017… aunque ha trabajado “toda su vida” en la Agricultura con su padre Germán, ayudándole, si bien durante diez años estuvo empleada fija en una empresa farmacéutica de Bernedo. Hasta que un día llegó la hora en la que su padre Germán se jubilaba…

CEPAS caídas, amontonadas junto a uno de los muros de su casa.
“Cuando llegó la hora de su jubilación, mi aita me propuso quedarme con las viñas, y sí, para empezar me tomé una excedencia de un año para probar”.
.- ¿Cómo te lo propuso? ¿Qué te dijo?
“Ha llegado la hora, yo me tengo que jubilar. ¿Te interesan la viñas o las doy a renta? ¿Qué hacemos?”, me dijo mi aita, Germán.
.- ¿Cuántos hermanos sois?
Somos dos hermanas, la otra es trece meses más joven que yo. Ella sigue trabajando en la empresa farmacéutica de Bernedo. A mi hermana no le gusta la Agricultura como a mí. Es más de ciudad, mientras que yo soy de pueblo. De hecho ella vive en Logroño.

UNA fotografía de Joana con su aita, Germán López.
.- Le dijiste que sí a tu padre, claro está.
Le dije que sí, y pedí un año de excedencia. Al acabarse la excedencia, un año después, lo tuve como muy claro. No quería volver a Biomendi, y aquí estoy.
.- El aita se llevó una alegría.
A ver, al final, Julio, el sueño de ellos es tener un relevo generacional, pero por otro lado es una faena, porque de esta forma ellos no se jubilan nunca.
.- Porque sigue echándote una mano a ti.
Eso es. Al final yo le doy de alta en vendimias, espergura, y me sigue echando una buena mano. Ahora mismo, en la poda lo estoy echando mucho de menos porque está en la cama con una hernia discal.

A las 8:20h del día de la entrevista, desde la carretera de Yécora, fotografiando el Sol.
.- Qué faena, primero para él, luego para ti.
Sí, porque podar 20 hectáreas yo sola… tú me dirás. Pero bueno, voy a tope. Y me las voy a podar yo solica. Cuando puede, los sábados a las mañanas, mi hermana me echa una mano un ratico, pero ella ya tiene un niño pequeño, mi sobrino.
.- ¿Te habías formado para trabajar en aquella empresa farmacéutica?
Mis estudios son técnico de Farmacia, luego tengo técnico en control de calidad, y luego hice un master de prevención de riesgos laborales. Aquel 1 de marzo me llamaron de Bernedo a ver si estaría interesada en trabajar con ellos. Allí estuve diez años.

SOMBRAS de la agricultora y el periodista, a primera hora de la mañana.
.- ¿Cuánta gente trabaja en esa empresa de Bernedo?
Unos 150 trabajadores que se dedican a producir el suero de los hospitales… medicamentos en vena. Gracias a mis estudios de farmacia, estuve en el laboratorio analizando el medicamento diez años de mi vida, un trabajo que me gustaba… Pero me tira más la tierra.
.- No fue tanto por darle una gran alegría a tu aita, sino porque te gusta la Agricultura.
De hecho, si ahora me dices de volver a la empresa de Bernedo, te digo rotundamente que no.

CERCA de su sobrino en la huerta, con un azadón al hombro.
.- Has elegido bien, pues.
He acertado al 100%.
.- Pasaste de un horario de lunes a viernes, y un sueldo fijo, con tus vacaciones, a trabajar en la tierra…
A trabajar en las viñas día y noche. Normalmente no tengo sábados, pero sí me gusta descansar los domingos, salvo ahora, que al estar sola necesito trabajar todos los días.

CON el inconfundible pico ‘León Dormido’ al fondo, junto a la finca de sus Olivos.
.- ¿Qué tiene el campo que su cercanía procuras?
Guau, el campo tiene vida, mucha vida. El campo es salud y tranquilidad. Estos días por ejemplo estoy sola en el campo, y no llevo radio ni nada.
.- Son las 8:40h. Viniendo de Elvillar hacia Yécora he contado ocho coches a pie de viña, con sus viticultores podando con las primeras luces del Sol sus cepas. La mayoría solos. Salvo una viña en la que había dos.
A esta hora yo también estaría podando. Para cuando sale el Sol, Joana ya está podando sus viñas. Y cuando se esconde el Sol, aunque sólo quede un centimillo de luz, aún sigo un rato más, hasta acabar la renque.

SENTADA en la viña, posando para el Blog Rioja Alavesa.
.- ¿Cuánto tiempo llevas ahora con la poda?
A mí me pre podaron el 16 de enero. Tengo 3 hectáreas de cepas en vaso, que para entonces ya las tenía podadas. No empecé muy bien, porque en enero me di un corte importante en la mano con la tijera eléctrica. También en enero tuvimos la COVID en casa. En fin, que ahora me quedan 4 hectáreas de viñas emparradas para terminar la poda.
.- Lo siguiente más duro será…
La espergura, además de abonar… lo de todos, desniete, deshojar… Lo hago en todas las viñas, me da igual en vaso que en emparrado. Yo esperguro, desnieto y luego deshojo.

MANOS agricultoras. La diferencia entre la mano que poda desnuda y la que va enguantada.
.- ¿Miras mucho al cielo?
Pronto vendrán las heladas de abril, que esas yo las suelo salvar, porque soy de las que como vea un par de grados, pongo inmediatamente fardos en las viñas y les doy fuego de madrugada. El año pasado lo hice y me funcionó. Tengo Seguro para la helada y tengo Seguro para la piedra, eh!

FARDOS de Joana contra las heladas del mes de abril…
.- Y así nos vamos hasta la vendimia.
La vendimia es bonita, porque ves el esfuerzo de todo el año, pero podar a mí me gusta muchísimo.
.- A podar te enseñó tu aita.
Cómo no!, pero si ahora nos ponemos a podar, no lo hacemos igual. Podar es un arte, cada cual lo hace como mejor puede. Seguro que ninguno podamos la misma cepa de igual manera.

.- ¿Todo lo que sabes de la Agricultura te lo ha enseñado tu padre Germán?
La mayoría son las enseñanzas de Germán, pero luego me he documentado y he asistido a diferentes cursos de Hazi, porque soy “agricultura joven” entre comillas.
.- ¿Qué edad tienes, “agricultura joven”?
Tengo ya 39 años, soy agricultura joven, aunque no he podido acceder a las ayudas. Entiendo que hay gente a la que se le puede ayudar más que a mí porque al ser yo el relevo generacional de mi padre, lo tengo todo, o casi todo. A mí me han dejado las viñas, el tractor, así que lo tengo todo. Mis inversiones son pequeñas.

SIEMPRE que se puede en la poda, con barro, con frío…
.- ¿Para quién debería ser la ayuda de las instituciones?
Para esos chavales que quieren empezar de cero y no pueden, a los que se les pide seis hectáreas de viña, de campo, que no tienen maquinaria. Es muy complicado empezar de cero, pero muy complicado.
.- ¿Cuántas mujeres agricultoras conoces en Rioja Alavesa?
A ver, agricultoras hay muchas, entiéndeme, mi ama ha sido toda la vida agricultora.

EN su tractor en época de Vendimia.
.- Sabes lo que pregunto: que lleven el tractor, estén al cargo de la poda, que abonen la tierra, que deshojen las cepas…
La verdad es que somos pocas que hagan todo como yo. Una hay en Elvillar… pero somos muy pocas. De hecho, cuando voy con el tractor la gente me mira. En Yécora no, porque se han acostumbrado, pero si tengo que ir a Logroño y me ven por la circunvalación, me miran como diciendo “ahí va, una chica conduciendo un tractor, vaya, vaya”. Que eso debería estar superado.

CEPAS podadas en primer plano; en segundo plano aún queda tarea por hacer.
.- ¡Quién te iba a decir a ti hace 20 años que estarías al cargo de una explotación de 20has!
Nadie, pero soy puro movimiento, mucho nervio.
.- ¿Cómo te fue en los estudios?
Recuerdo que en BUP dejé seis asignaturas en junio, que mi aita me castigó todo el verano sin salir de casa, y en septiembre aprobé las seis asignaturas. El grado medio de Farmacia fue otra cosa, ya que lo hice con agrado, y luego estuve cinco años haciendo sustituciones en la farmacia de Lanciego, encargándome de traer todos los medicamentos a Yécora.
.- Antes de que tu padre te planteara que llevaras las viñas, ¿nunca te lo planteaste por ti misma?
La verdad es que lo veía venir. Me dije a mí misma “si no me lo propone, yo se lo voy a decir”. Pero me lo propuso él. La verdad es que no me esperaba que lo hiciera.

LA PODA realizada va quedando atrás...
.- ¿Fue un momento tranquilo de andar por casa, o fue un instante solemne?
Fue en la sobremesa de una comida. Estábamos los cuatro de la familia de casa. Con mi hermana yo ya había hablado.
.- ¿Se puede decir que hoy estás feliz en el campo?
Sí, sí, sí. No cambiaría mi trabajo en el campo por nada ni por nadie.
.- ¿Dónde están tus viñas?
Son viñas de Yécora, pero tres hectáreas están justo en la muga con Lanciego, mitad y mitad. De esas 20 hectáreas, cinco son a renta, de mis tíos. De las otras 15 que llevo, la mitad son para mi hermana. Así que son 7,5 hectáreas mías. Quiero tener más viñas mías. Ahí ando.

HABLANDO con Joana cerca de las casas de Yécora.
.- Háblame de tus niñas… perdón, de tus viñas.
Hay dos que son muy especiales para mí, La Solana, que igual es la más fea, pero la hemos desfondado, la hemos quitado las piedras, la hemos plantado… La he visto crecer en suma. Y la otra es Viaoyón, de tres hectáreas, la más grande que tenemos, a la cual trabajé cuando estaba en vaso, y la sigo trabajando ahora en emparrado. He vivido su transformación como viña nueva, de 15 años de edad.
.- Corrijo, no son tus viñas, son verdaderamente tus “niñas”.
Yo siempre he dicho que cuando muera quiero que me incineren y echen mis cenizas en Viaoyón.
Del resto, las mayores son las otras dos que tengo en vaso, que son de mis tíos, una de ellas tiene dos hectáreas de Viura. Una con más de 40 años, y la otra casi con 40. Se llaman Sobremoro y Veriquete.

ENTRE las ramas de uno de sus olivos, situados cerca de la casa de sus padres.
.- ¿Cómo está el ambiente vitícola en Yécora?
Me acuerdo mucho de todos los que elaboran vino, porque lo han tenido que pasar muy mal. Si vendes a granel es otra historia. Pero los que tienen etiqueta, lo han pasado mal. Todo apunta que vamos a mejor, con la hostelería abierta, con mayores ventas de vino.
.- ¿Qué haces con todo el fruto de tu trabajo, Joana, con tus uvas?
Tengo un tío que me insiste siempre en lo mismo: que ponga una bodeguita. Pero no me animo. Los tiempos que corren no están para meterse en una bodeguita, por pequeña que sea. De momento prefiero seguir vendiendo todas mis uvas, de entre 130.000 a 150.000 kilos, a Bodegas Valdemar, en Oyón, que llevo con ellos desde 2018.
.- ¿Dónde sitúas tú “el precio digno” de las uvas?
Con 80 céntimos se le saca dinero a la uva por el trabajo de todo un año.

OTRAS labores de Joana en sus viñas.
.- ¿Qué dice tu aita de tu trabajo agricultor?
Me pregunta por qué desnieto y luego deshojo las cepas, para lo que contrato a gente. “Porque las uvas no maduran igual, y siempre al Sol de la mañana”. En la viña de La Solana, que está pegando al río Conchaval, con mañanas muy frías, ahí deshojo a dos caras.
.- ¿Se ha emocionado tu aita viéndote trabajar en las viñas?
Sustos sí le he dado, porque hace dos años estuve a punto de sufrir un percance con el tractor, y él me estaba mirando.

¿Emociones?… quiero pensar que también. Lo que hago es pensar mucho en mi abuelo Ángel. “¿Qué pensará?”, me digo. Me acuerdo mucho de mi abuelo, que nos llevaba a mi hermana y a mí muchas veces en su coche a una huertica que tenía al lado del río. Ah, mi abuelo, que murió aquel 15 de noviembre. Mi abuelo, mi abuelo querido.
Hoy nos vive mi abuela Amparo, con 93 años, toda su vida trabajando como agricultora y sacando adelante a sus cuatro hijos.

JOANA con su abuela Amparo, el día de su 90 cumpleaños.
Mi cambio de trabajo, de la empresa farmacéutica a la Agricultura, la lleva a mi abuela a decirme: «a ver, hija, qué necesidad tenías tú de complicarte la vida».
.- ¿Hay una manera de ser de Yécora?
Estuve como sabes cuatro años como Alcaldesa, y ahora voy a cumplir cuatro años como concejala. De estos años me llevo gente maravillosa que ni sabía que estaban ahí. Otros amigos de toda la vida, no han sabido estar de la misma manera. Así que hay de todo.

FIESTA de la Vendimia de 2017 en Yécora, cuando Joana era la alcaldesa de la localidad.
.- ¿Cómo te planteas tu futuro como agricultura?
Ayer pensé en eso mientras podaba. Como Joana no me veo como mi aita, con 70 años, y trabajando en la viña. Quisiera pensar que voy a llegar bien y que lo voy a poder hacer. ¿Cómo me veo? No sé. Me gustaría seguir llevando mis viñas toda la vida, y con otras de mi propiedad… que eso en Yécora está difícil. No tengo hijos, así que en mi caso no habrá relevo generacional, porque mi pareja y yo hemos decidido no tener hijos.

LA agricultora de Yécora en tiempo de Vendimia, con su pareja David Arrieta.
.- ¿Qué dice tu aita?
“¿Y no vas a tener hijos?”, me pregunta. Yo le contesto que ya sería una madre vieja.
.- Mi amiga Carmen tuvo a sus dos hijas con más de 40 años.
Soy un poco bruta, y a los que me preguntan, para justificarme les digo que soy “lleca” (como la tierra que aún no ha sido cultivada, o como una viña vieja que se ha abandonado).
Pero la verdad es que nunca hemos querido tener hijos. A mi aita le digo que los hubiera tenido cuando estaba en la empresa, con la posibilidad de bajas, permisos de maternidad… y no ahora que soy autónoma. Hubiera querido tener los hijos con 20 años, para ahora irme de fiesta con ellos, jajaja. Pero no me quejo, ya te digo que soy Feliz en el campo con mis viñas.
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Encantada de ir de la mano de tus entrevistas, Julio. Una historia, la de Joana, muy elocuente sobre el esfuerzo y el amor que ponen nuestros agricultores y agriculturas en danza. Desde luego que son admirables
Gracias, Begoña
Me ha encantado la frescura de Joana. Su vínculo familiar con los suyos… entregada a sus viñas para el resto de su vida. No es un trabajo fácil, ni cómodo. Es arriesgado a pesar de los Seguros. Dejadme decir que ella es mi heroína de hoy. Zorionak, Joana.
Eskerrik asko, Beñat
Se escribe pronto, porque sobran las palabras. Un aplauso por Joana por ser labradora por vocación, por sus 20 hectáreas trabajadas con amor de madre. ¡Cómo llena la vida cuando el trabajo es vocación, cuando se ama lo que se hace, cuando el deber se convierte en pasión. Gozas del sol desde el amanecer hasta su ocaso entre la luz y las sombras de las cepas. Como decían los antiguos latinos: ¡Ut supra! Siempre adelante, mirando a lo alto.
Gracias, Antonio
Buena agricultora, buena alcaldesa en su día, pero lo más importante en la vida: excelente persona!!! Zorionak, Joana.
Eskerrik asko, Joseba
Hay momentos que uno está cansado, que las ganas de seguir luchando por los ideales de una Rioja Alavesa unida, fuera de localismos, donde los intereses generales primen sobre los personales, y donde se sienta la cercanía de nuestra instituciones con el sector agrícola, decaigan, pero entrevistas como la Joana y comentarios como los de Antonio Mijangos son una bocanada de aire fresco, un chute a nuestras disquisiciones, y una puesta a punto para poder comenzar de nuevo a trabajar por Rioja Alavesa.
Verdaderamente, un lujo tener a Antonio como comentarista.
Gracias, Fernando
Gran agricultora, y sobre todo una maravillosa persona. Un ejemplo para todas las mujeres.
Gracias, Ana
Ciertamente es un lujo tener a comentaristas asiduos como Antonio, Fernando,…, completando estas entrevistas que juntas constituyen un compendio de sociología agraria. Me ha alegrado ver a Germán, el padre de Joana, recogiendo los frutos de esa euforia plantadora que vivimos en Yécora hace unos veinte años.
Gracias, Miguel
La verdad es que es un gusto trabajar con Joana y su familia. Gente sincera, trabajadora, apasionada y orgullosa de sus viñas y su zona.
Enhorabuena por la entrevista.
Gracias, Antonio