Bien sabemos que la materia prima se crea en la tierra, en el cultivo de la vid. Esas uvas cosechadas ahora son el fruto mimado, deseado, cuidado por un ejército activo en son de paz, que viajan y se perpetúan por el mundo entero.

GRACIAS a Judit Valdelana, que me envió la fotografía y me puso a pensar.
Uvas adoradas por una Comarca entera de vitivinicultores que saben ser campesinos, labradores, San Isidros, doctores del tiempo y la tierra que recorren, amigas y amigos que suspiran cada amanecer.
Agricultores que han de animarse y cuidarse mutuamente con las ayudas necesarias. Ellas y ellos sueñan cosechas de futuro, como hicieron sus antepasados, contando y celebrando una a una sus vendimias.

MILLONES de kilos de uvas arropan a una Comarca entera.
Al anochecer, cuando los humanos duermen, sin que nadie se entere, viñas con mil nombres diferentes acuden desde los diferentes pueblos a las alcobas para arropar dulcemente a sus creadores benefactores.
El profundo afecto discurre en un doble sentido, quid pro quo, transformándose en un intercambio de amor. Tú me cuidas, yo te mimo. Ya sabemos que la climatología va por otro camino. No hay paz verdadera sino en el mutuo amor.
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Qué gozada!
Gracias, Txiki
Qué bien interpretas la intensa pasión del vino!
Gracias, Aguilera
Qué valiente Judit… cuánta audacia la guía. Enhorabuena
Gracias, Antton
Resumen visual y oral del mundo íntimo que puede desencadenar una copa de vino.
No olvidar a quienes fueron los verdaderos, y en un tiempo callados y desconocidos, artífices de estas pasiones.
Gracias, Alberto.
Vid pro quo!
Aupa, Sabin.
Está claro: pasión por el vino de Rioja Alavesa… 😉🍇🍇🍇 ¡Ondo izan!
Gracias, Carmen
La vid que da la vida
Gracias, Carmenn
Debería haber una leyenda sobre lo que sucede cuando ambas pieles se tocan y se produce el trasvase de lo mejor de cada uno
Gracias, Alberto