Feb 17, 2022

El alto coste de una Euskadi sin agricultores

Euskadi sin agricultores

Vamos a intentar despejar esa niebla que envuelve al colectivo de agricultores hasta hacerlos casi invisibles y vamos desmontar hoy uno de los cinco grandes errores de interpretación en torno al papel de los AGRICULTORES en la sociedad, para lo que nos vamos a fijar especialmente en los viticultores alaveses como el colectivo más numeroso y concentrado de agricultores profesionales del País Vasco.

Miguel Larreina González. Doctor en Ciencias.

Empiezo completando la definición de AGRICULTOR que daba el día anterior, con un matiz importante que destaco en negrillapersona conocedora del medio natural en que desarrolla su trabajo, dotada con sobradas habilidades y con un gran conocimiento de las técnicas agrarias que se dedica a cultivar la tierra para obtener alimentos para la colectividad, de cuya venta obtiene unos beneficios que permiten a su familia vivir con dignidad en un medio rural que mantiene con su presencia y esfuerzo”.

Este matiz triple de inteligencia, habilidad y experiencia que he constatado personalmente durante cuarenta años trabajando con miles de viticultores alaveses suele pasar desapercibido y no hay más que volver a recordar la definición simplista y peyorativa del agricultor (“el que labra la tierra”). Pero el conocimiento que tienen los agricultores de cada palmo de terreno, la habilidad con la que sacan lo mejor a cada cepa es un valor colectivo formidable.

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EL agricultor gestiona a la perfección buena parte del territorio vasco.

No se habla nada de esta valía profesional de los agricultores, como si no tuviera importancia económica cómo manejan a la perfección una comarca, un pueblo y un cultivo.

AGRICULTURA, palabra tabú (III)

Tampoco se habla apenas nada de ellos y sus familias, de cuántos son, quiénes son, cómo viven, qué problemas colectivos tienen, qué futuro les aguarda. Son como un gigante silencioso e invisible para nuestra sociedad urbanita que comete algunos errores de bulto a la hora de hablar de ellos:

PRIMER ERROR: Considerar a los agricultores un minúsculo colectivo que apenas aporta el 0,6% del PIB de Euskadi. Medir la trascendencia de un colectivo por la magnitud de un índice engañoso como es el PIB es un gran error que nos lleva a plantearnos ante una cifra tan baja varias preguntas: ¿Para qué dedicarle atención y dineros a un colectivo tan insignificante? ¿Para qué dedicarle un departamento entero en exclusiva del Gobierno Vasco como sugería yo el otro día en estas páginas?

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LA aportación de la agricultura europea a la economía es mucho mayor que el PIB agrario.

Bueno, como se ve en el gráfico, tampoco en la Unión Europea la agricultura tiene un peso importante: 1,2% del PIB de la UE, 0,3% en Luxemburgo, 0,6% en Bélgica, 0,7% en Reino Unido, 0,9% en Alemania, 1,6% en Francia… Y sin embargo todos los gobiernos nacionales tienen un Ministro de Agricultura a pesar de su baja aportación al PIB, siendo muy ilustrativo cómo le llaman a ese Departamento agrario en los distintos países.

En Portugal, al igual que en la UE, llama al Ministerio “Agricultura y Desarrollo Rural”. En Francia, Irlanda y Alemania le llaman “Agricultura y Alimentación”, completando esta apelación con la Pesca en España y Dinamarca. Interesantes son los matices de Italia: “Políticas Agrícolas, Alimentarias y Forestales”, de Holanda: “Agricultura, Patrimonio Natural y Pesca”, y de Luxemburgo: “Agricultura, Viticultura y Desarrollo Rural”.

En el País Vasco el Departamento responsable de Agricultura se llama “Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente”, evitando las tres palabras mágicas que imperan en Europa y que aquí, por la propia estructura del país y el hecho de que la Gastronomía es una de nuestras tarjetas de presentación al mundo, tendría aún más razón de ser como nombre del Departamento: “AGRICULTURA, ALIMENTACIÓN Y DESARROLLO RURAL”.

Superemos por el momento esta discusión aparentemente bizantina sobre cómo debería llamarse el “ministerio” vasco del ramo, que en realidad es una discusión más profunda sobre cómo se debe abordar la problemática del sector agropecuario, y vamos a demostrar que la magnitud que adjudican al sector agrario en la economía es falsa por varias razones, entre ellas porque desdoblan artificiosamente el sector y hablan de PIB agrario y PIB agroalimentario.

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LA transformación uva/vino es un proceso natural, fácil y rápido.

El ejemplo del vino de Rioja Alavesa nos puede venir muy bien para entender ese desdoblamiento. Nuestra comarca produce en números redondos unos 90 millones de kilos de uva equivalentes a otros tantos millones de botellas de vino. Entre ambos productos (uva y vino) transcurren unas pocas semanas, a veces la sencilla transformación uva-vino la hace el propio viticultor en su bodega familiar o en la cooperativa.

Hay que subrayar que existe en nuestra comarca un dualismo viña/vino o viticultor/gran bodega como no se da en el resto de la D.O. Rioja ni en ninguna región vitícola prestigiosa de Europa, pues más del 80% de las viñas están en manos de un millar de viticultores y más del 80% del vino vendido está en manos de unas pocas grandes bodegas, como si ambos productos uva y vino fueran dos mundos inconexos.

El caso es que los burócratas agrarios computan la uva en el PIB agrario (unos 50-60 millones de euros en 2020-21) y el vino en el PIB industrial, en concreto en el subsector agroalimentario ( unos 300 millones de euros). Quiero decir con esto que a la hora de valorar el sector vitivinícola vasco sería más correcto que hablásemos conjuntamente de los dos subsectores ( unos 350 millones de euros) que no solo de los 50 millones de euros que supone la uva.

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Así, de igual modo que cuando en Francia valoran su sector agrario computando el PIB agrario (1,6%) y el de la industria agroalimentaria (1,8%), en total 3,4%; en el País Vasco se debería sumar al PIB agrario (0,6%) el agroalimentario (1,2%), con un total del 1,8% que seguiría siendo una cifra baja, pero ya tendría una cierta entidad. Si además sumáramos otros aportes económicos que nos supone la agricultura igual llegábamos a cifras mucho más respetables, del orden del 4-5%.

Por otro lado, no se les puede castigar a los agricultores por su “baja” aportación al PIB cuando ni la Administración ni la sociedad hacemos gran cosa para incluir en la contabilidad agraria esos “otros aportes económicos” ni para controlar los precios agrarios pagados por la industria agroalimentaria y la distribución. No hay nada más fácil que doblar la aportación al PIB de la uva o cualquier otro producto agropecuario: si en vez de 0,60 euros el kilo se paga a 1,20 asunto arreglado.

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El Gobierno de La Rioja acaba de confirmar este dato vergonzoso.

En el gráfico superior se puede apreciar los vaivenes en la rentabilidad de la viticultura y cómo en los últimos catorce años, desde la crisis del 2008, son mayoritariamente malos. Nos lo recordaba Tim Atkin en el Blog hace unos días: “Ese es casi el problema más grave de la Región, que no se paga el precio que vale la uva”. En efecto, si les paga la uva a 0,70 euros convertimos a los viticultores en mileuristas, y si les pagan a 0,60 en esclavos que trabajan sin sueldo y solo compensan los gastos fijos.

Observen en el gráfico adjunto (bajo este párrafo) que en esos años malos se está ingresando por la vendimia una cantidad muy inferior a la de finales de los noventa, con unos gastos de explotación mucho mayores que entonces. En el gráfico también es llamativo el diferencial creciente entre los ingresos menguantes de los miles de viticultores de la DO Rioja y los ingresos crecientes de cuatro docenas de grandes bodegas que si a principios de los noventa era de 200 millones de euros hoy es de unos 1.000 millones de euros.

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LAS diferencias de rentabilidad de la uva y el vino están creciendo vertiginosamente.

El problema de la invisibilidad de los agricultores es real y se evidencia todos los días, por ejemplo en el reciente Informe Rioja 2022 de Tim Atkin, un Master of Wine sensible e inteligente que lleva siete años paseándose unas semanas por los pueblos y campos riojanos… se acierta en el diagnóstico del problema, pero se falla en el “decálogo” con las doce medidas que habría de adoptar el sector vitivinícola riojano para mejorar.

En efecto, en ninguna de las doce medidas se refiere a los quince mil (¡15.000!) viticultores de la Denominación Rioja, los propietarios de más de 50.000 hectáreas de viñedo. Todo lo habla en clave bodeguera. Así habla de “evitar que las bodegas vendan vinos por debajo del coste”, pero no dice nada de evitar que las bodegas paguen la uva y el vino a los viticultores por debajo de costes o del salario mínimo.

Incluso las dos primeras medidas que plantea en su “decálogo” serían perjudiciales para miles de viticultores,  “Dejar de plantar viñedos durante una década, eliminar los viñedos de mala calidad y reducir los rendimientos permitidos hasta que la relación entre existencias y ventas vuelva a estar por debajo de 3”. Aunque se puede coincidir en algún aspecto con él, la falta de perspectiva vitícola en su decálogo es clara.

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BELLO paisaje vitícola de Oyón-Oion (Rioja Alavesa).

Veamos a continuación las funciones de la agricultura que se nos están pasando permanentemente por alto a los urbanitas a la hora de abordar la cuestión y que demuestran lo caro que saldría a los contribuyentes vascos mantener una Rioja Alavesa sin viticultores, una Euskadi sin agricultores y ganaderos. Veamos qué aspectos socioeconómicos no se están teniendo en cuenta:

1.- La función económica esencial de la Agricultura es la producción de alimentos de calidad, saludables, respetuosos con las normas de seguridad alimentaria. El abandono de la producción local tendría repercusiones masivas sobre la economía de las comarcas rurales y se traduciría en pérdidas de empleo poniéndose en peligro la seguridad y la soberanía alimentarias, con un coste económico elevado aunque difícil de precisar.

Difícil pero no imposible, pues según un estudio elaborado por la Universidad del País Vasco, el coste de la “no agricultura”, el impacto económico incluidos los efectos medioambientales y paisajísticos, se estima en torno a los 1.000 millones de euros (1,8% del PIB), y unas pérdidas de casi 14.000 empleos, a lo que habría que sumar el coste económico de las actuaciones de choque que serían precisas sobre esos empleos.

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MUCHA gente vive de los agricultores.

2.- La Agricultura tiene una función socioeconómica por su contribución en el medio rural al mantenimiento de empleos distintos de la agricultura. Cada empleo en agricultura genera dos empleos suplementarios: el dueño del taller o de la tienda, el panadero, el personal del ayuntamiento o de la cooperativa, el vendedor de fitosanitarios o de maquinaria agrícola, el farmacéutico, la enfermera, el empleado de la Caja o el de la gasolinera… no son agricultores, pero su existencia está vinculada a ellos.

Por ejemplo, mucha gente en Rioja Alavesa y en la región depende de los viticultores. En el gráfico superior que incluí en el libro “Los viticultores del siglo XXI: la fuerza del Rioja”(2014) quise reflejar en una imagen la cantidad de profesionales, entidades y colectivos que viven del esfuerzo de los viticultores riojanos, gentes no agricultoras que viven a menudo indiferentes de si el kilo de uva se paga a 0,60 o 0,80 euros, aunque en esa pequeña diferencia estribe la continuidad o no de una explotación familiar.

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AGRICULTORES y ganaderos son los constructores del Paisaje, los factótum del Mundo Rural.

3.- La Agricultura tiene una función económica vinculada a la gestión del espacio rural, a la organización y ocupación equilibrada del territorio. Aunque a algunos lectores les sorprenda, la densamente poblada Euskadi tiene dos realidades opuestas, una pequeña “Euskadi llena”, gestionada por las grandes urbes, y una gran “Euskadi vaciada” gestionada fundamentalmente por los agricultores y ganaderos.

Siguiendo el criterio oficial del Ministerio que considera “Medio Rural” a los municipios de menos de 30.000 habitantes y una densidad de menos de 100 habitantes por kilómetro cuadrado, vemos que esta “Euskadi vaciada” ocupa unos 4.400 km2 (62% del total) y solo tendría el 5% de la población (unos 118.000 habitantes), con una bajísima densidad de población media de 26 habitantes/km2, similar a la de Castilla y León.

Euskadi sin agricultores

LA mayoría de los agricultores y ganaderos se ubican en la “Euskadi vaciada”.

Por el contrario, los urbanitas vascos, más de dos millones de personas, se concentran en los 2.600 km2 restantes con una altísima densidad media de 800 habitantes por Km2. Como se ve en el mapa, tenemos próximos en Euskadi la urbe frente a lo rural, la aglomeración de 800 habitantes/km2 frente al desierto poblacional de 26 h/km2, el todo y la nada. Pero mucho ojo, Euskadi no sería nada sin ese 62% de la Euskadi rural y vacía que no produce sino una ínfima parte del PIB.

Desgraciadamente, los agricultores nunca se han arrogado esa función trascendental de ser gestores del extenso Medio Rural Vasco, y ante su mutismo, algún grupo económico poderoso pretende trasladar a la opinión pública que él es el factótum, el que lo hace todo, el que propicia el desarrollo rural. Para desmentirlo, compararemos cómo estaba Rioja Alavesa en 1990 y cómo está treinta años más tarde tras la instalación o ampliación de grandes grupos bodegueros.

Euskadi sin agricultores

EL Desarrollo Rural no lo hacen las grandes bodegas, sino l@s agricultor@s.

¿Qué desarrollo rural han propiciado las grandes bodegas? ¿Qué pueblo se ha creado que no existiera ya? ¿Qué nueva iglesia, ermita, museo público, palacio o edificio emblemático público se ha levantado con su mecenazgo? ¿Qué fiesta popular o actividad cultural ha surgido de su iniciativa? ¿Qué han mejorado del paisaje, la biodiversidad, la calidad ambiental, la ruralidad,…?

Por el contrario, en estos treinta años se ha reducido la población, ha bajado la renta familiar media y su poder adquisitivo, se han reducido a la tercera parte el número de cosecheros,…¿Qué indicador socioeconómico importante (aparte de su propia cuenta de resultados) pueden aportar las bodegas? Busquen, rebusquen, no hallarán nada cierto, pues casi todo el “desarrollo rural” lo aportan los agricultores, sus familias y los servicios que generan a su alrededor.

Euskadi sin agricultores

¿CUÁL es el valor económico del paisaje rural generado por los agricultores?

4.- La agricultura tiene también una función económica ligada a la belleza del paisaje y a la mercantilización de esa estética, bien por el ecoturismo, agroturismo, enoturismo, etc. Piensen en el paisaje de Rioja Alavesa, intenten ponerle un valor y para ello empiecen considerando que es propiedad de los agricultores casi el 85% del suelo agrario de la Comarca, es decir casi todo menos los bosques y los roquedos de la Sierra.

Lo que ocurre es que los urbanitas y grandes bodegueros se “apropian” de ese bien privado porque el campo no tiene puertas como una gran bodega y no tenemos que pagar un ticket de 10 euros cada vez que entramos a disfrutarlo. ¿Qué vale el paisaje agrario? ¿Cuántos miles de millones de euros nos costaría hacer un paisaje vitícola similar al de Rioja Alavesa en comarcas vecinas como el somontano de Codés o en el alto Ega ?

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¿QUÉ parte del dinero generado revierte en los actores principales, los viticultores?

La relación agricultura-turismo genera unos ingresos económicos cuantiosos que no se adjudican a la agricultura, que no se incluyen en el PIB agrario. Los cientos de miles de enoturistas que se acercan cada año a Rioja Alavesa generan unos ingresos a la Comarca y las ciudades vecinas de decenas de millones de euros, una cifra creciente que en breve superará el PIB agrario de Rioja Alavesa. Dentro de muy poco, ver y fotografiar las uvas va a generar más dinero que producirlas y lo sensato sería que parte de ese dinero llegue a los agricultores.

Como conclusión de este apartado quiero resaltar que la aportación de los agricultores vascos a la economía del país es muy superior a unas falseadas cifras del PIB, pues contribuyen tanto en el plano cuantitativo como cualitativo en su prosperidad y bienestar. Dicha aportación no se está explicando suficientemente a la ciudadanía vasca por lo que es urgente hacerlo desde las Instituciones, especialmente a niños y jóvenes en las escuelas y universidades.

 

CONTINUARÁ…

14 respuestas a “El alto coste de una Euskadi sin agricultores”

  1. Arene Amezaga dice:

    Esta es una batalla que entre tod@s tenemos que ganar con sensibilidad, buena información como la que ofrece el articulista del Blog, y con Agradecimiento.

  2. Aguilera dice:

    Las preguntas que se hace la UPV-EHU sobre lo que nos pasaría como sociedad si no tuviéramos agricultores deben mentalizarnos.
    Ya sabemos lo que dijo Machado: «se canta lo que se pierde». Que no tengamos que llegar a eso. Que reconozcamos su tarea cuando ellas y ellos realizan un trabajo fundamental, clave, indispensable…

  3. Leyendo este atrayente artículo, y estando totalmente atrapado en su lectura, su final me ha dejado con muchas ganas de seguir leyendo, pero tendré que esperar al siguiente escrito.

    Hace ya muchos años, me enseñaron que una obra literaria, crónica,…, debía tener tres fases: introducción, nudo, y desenlace.
    Observo que seguimos en el nudo, y además pienso que al articulista todavía le quedan muchos temas en esta sugestiva fase, para poder llegar a un desenlace esclarecedor.

    ¡Qué interesante!

  4. Xabier Goirigolzarri dice:

    Lo que expone Miguel Larreina en su articulo III es tan real como la vida misma. Explica muy bien el contenido y la forma de valorar el PIB; es decir, cómo se concreta el PIB de la Agricultura, considerando solamente el área productiva, y no la transformación del producto base, en el caso que nos ocupa la uva y su transformación en vino, para el calculo del PIB.
    Ése producto ya elaborado, al que lo único que hemos hecho es meterlo cuidadosamente en depósitos de nuestra bodega para que macere y se convierte en vino, se considera segunda transformación, y esta segunda parte entra como si la elaboración de un cigüeñal del coche se tratara, no entra en la evaluación del PIB de la Agricultura, en nuestro caso de la Agricultura de Rioja Alavesa.

    De aquí que a la Agricultura se le atribuya un escaso valor añadido. Sin embargo esta forma de cálculo convierte, sin desearlo, a las grandes bodegas e las únicas generadoras de valor añadido. La formulación del PIB, tal y como se hace, necesitaría de una reformulación. Soy consciente de que estoy planteando una utopía, pero no estaría de más una mínima reflexión al respecto.

    Ánimo con tus reflexiones, Miguel.

  5. Antton Guridi dice:

    Visibilizar la Agricultura y a los agricultores no debe hacerse a costa de infravalorar el papel que juegan las bodegas que compran uva y elaboran vino. Para elaborarlo hacen más, mucho más, que verter meramente la materia prima en depósitos y esperar a que macere para transformarlo en vino. Hay que tener en cuenta a todos los agentes con la dignidad que merecen. Son fundamentales los unos y los otros, pues sin ambos no se entendería el sector del vino. Debe encontrarse un equilibrio. No se trata de decir aquello tan simple de «quítate tú para ponerme yo». La sostenibilidad de Rioja Alavesa depende de contar con todos, dando a cual lo que se merece. A los agricultores lo que es de los agricultores, desde luego que mucho más de lo que se les da; y a las bodegas lo que es de las bodegas, sin menoscabo alguno.

  6. Antonio Mijangos Martinez dice:

    Miguel, nos demuestras lo poco que pesamos y lo poco que pintamos. Hasta pienso que los urbanitas quieren que el campo siga antiguo para que, cuando vengan a respirar aire sano, puedan contemplar un museo de antigüedades en vivo y en directo. Muy ilustrativo y real el dibujo del agricultor rodeado de empresas e instituciones que viven a su costa. “A un panal de rica miel / cien mil moscas acudieron”, como nos cuenta la fábula de Félix Maria de Samaniego. Y lo triste es que los medios de comunicación han presentado a los agricultores de nuestra comarca como ricos y bien situados, cuando la mejor tajada del puchero se lo han llevado las grandes empresas. Son muy interesantes los puntos de reflexión que nos pueden servir para situarnos en la realidad.

  7. Juan Ignacio dice:

    Los amantes del buen vino ya es hora de que comencemos un boicot a las grandes bodegas que viven de la publicidad y del marqueting comercial y tienen totalmente distorsionada la cultura del buen vino. La Rioja Alavesa no sobrevivirá sin cuidar y «mimar» a sus principales herramientas: Sus viticultores.

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