
“… por ser el vino de esta villa … generoso y acreditado ” (Laguardia, 1688).
Revisando papeles y notas en torno al tema de “la Vid y el Vino en la Edad Moderna en La Rioja Alavesa ”, encuentro un interesante documento fechado el 25 de febrero de 1688. Por el mismo, “la Justicia y regimiento, concejo y vecinos de esta villa…(de Laguardia)” envían al Consejo Real de Castilla una denuncia y queja en forma contra el Obispado y Cabildo de Calahorra, diócesis a la que pertenecía Laguardia, sobre la entrada de vino en la villa.
Pie de foto: SIERRA CANTABRIA viendo pasar el tiempo / la Historia en Rioja Alavesa.
Dos años antes, en octubre de 1686, como se relata en el documento referido, “el concejo y vecinos de Laguardia hicieron acuerdo y nueva Ordenanza, por convenir asi a la utilidad (de la villa….). Que ningún vecino o no vecino de esta villa de qualquier estado, calidad o condición que fuese, pudiera entrar en ella por ssi ni por tercera interpuesta persona, directe ni yndirecte, ningún jenero de vino que fuese de fuera para encubar ni gastar en tiempo alguno del año”. La Ordenanza fue aprobada por el Consejo Real, y “confirmada por su real Zedula” el 29 de noviembre de dicho año. Por tanto, quedaba dotada de todas las garantías legales y punitivas.
Sin embargo, el Obispado de Calahorra logra, por su parte, una Provisión para salvar su situación y poder entrar en la villa el vino de sus cuantiosos “diezmos”. A esta Provisión se opone Laguardia en réplica ante el mismo Consejo Real: “Y porque la dicha Provisión se a ganado con la dicha siniestra relazion y en notoria convención de la dicha Ordenanza confirmada, y muy perxudizial su acuerdo permissivo por ser la cosecha de vino desta villa y fruttos de buena calidad, generosso y acreditado por el mexor de toda la Rioxa y que de dar lugar a que se entrasse vino de otras villas y lugares de mala calidad, que por ser produzidos de tierras gruessas y no llegar a madurar, seria caussa de que por la mezcla e yntrodución, se perdiesse el credito y los arrieros no bendrian a comprarle ni portearle como se a experimentado en el tiempo que havia permission para encubarle, que fue motivo para azer el dicho acuerdo y ordenanza“.
En este documento encontramos cuestiones que son de plena actualidad en Rioja Alavesa, ¡ 327 años después ! comentamos estos puntos del Documento.
1º. En cuanto a la calidad y, por tanto, al derecho a su defensa que en aquel momento precisaba Laguardia por las razones que se expresan. Presentan el vino como “el mexor de toda la Rioxa”. Lo dicen así, de modo tan rotundo ante el Consejo Real, sin miedo al despecho de otras comarcas o del mismo Consejo, como si sus miembros fueran conocedores de la calidad de dicho vino. Por otra parte, el poderoso Obispado de Calahorra-La Calzada, que incluía la Rioja Alta y toda Álava, no recurre la Ordenanza ni la cuestiona; lo que hace es pedir una Provisión, es decir, un “pase de favor” para su vino o la excepción para sí del cumplimiento de la Ordenanza.
Situándonos en el momento presente encontramos circunstancias y razones parecidas: la misma necesidad de defensa y reconocimiento de la calidad de su vino. En ello ven también su futuro los vitivinicultores de Rioja Alavesa. Sienten y exigen la adecuación y ajustes en la Denominación de Origen Rioja, como ya lo venían haciendo desde la misma creación del Consejo Regulador. Veíamos hace unos días en este mismo Blog la propuesta que un diputado, precisamente riojano, presentaba ante el Consejo de la Diputación Foral de Álava (noviembre de 1977) para la creación de un Consejo Regulador propio de Rioja Alavesa. Se requería un tratamiento especial frente a la enorme implantación de viñedo amparado por la Denominación de Origen Rioja, incluso en tierras que nunca fueron ocupadas por la vid.
Merece la pena insistir en este punto del documento: Laguardia apoya su argumento para la aprobación de la Ordenanza en la calidad de su vino. ¡Ya entonces se hablaba de “calidad”!, y ésta en relación con el terreno y clima, estableciendo expresamente la categoría superior del vino de unas tierras, que no se definen en el documento, pero que eran evidentemente las de Laguardia, y la condición inferior de otras: las “tierras gruesas”, en las que el fruto no maduraba bien, según el documento.
Podemos permitirnos la licencia de figurarnos para Laguardia, y en propiedad para toda Rioja Alavesa, por estos datos escuetos que nos da el documento, pero muy expresivos, un espacio “terroir”: espacio-comarca dotada de componentes: tierras, clima, paisaje, cultivo-cultura… que se concitan y conjugan en un espacio significativo de identidad. Este sería el caso de Rioja Alavesa, dentro de La Rioja. Su componente más significativo dentro del paisaje humanizado: la vid y el vino de calidad, producto de un suelo pobre y calizo, bajo un clima cálido y seco, donde la uva “tempranillo” ocupaba más del 50% de la superficie, como podemos constatar desde la misma documentación correspondiente a este siglo XVII.
2º. Es de subrayar la palabra “Rioxa” presente en el documento. ¡Son tantos y tan antiguos los topónimos “camino a la Rioja” o similares en Álava! En la palabra “rioja” se unen indisolublemente dos conceptos: el geográfico y el cultural en referencia al vino. Consumidores norteños y arrieros fueron desde antiguo englobando bajo el nombre diferentes topónimos urbanos geográficos: Haro, Labastida… o la Sonsierra de Navarra, con sus pueblos, en un tiempo navarros y luego castellano o alaveses, bajo la palabra “Rioja”. La misma que encontramos en la Ordenanza de Laguardia con el que identificó su vino y, por tanto, ella misma ante el Consejo Real en referencia a su vino “como el mejor de toda la rioxa”. Como se denominaba políticamente en el mismo año en su recurso ante idéntico Consejo Real de Castilla como perteneciente a la “Muy Noble y muy Leal Provincia de Álava”, pidiendo una vez más su exclusión del Corregimiento de Logroño, institución que aún permanecía tras la incorporación a Álava.
De la conjunción de ambas palabras se formó la denominación/designación de “Rioja Alavesa”, cuya expresión escrita no nos costa, por el momento, hasta mediados del siglo XVIII. Este apelativo acabó englobando, entre otros espacios riojanos, las antiguas villas de Labastida y Labraza con sus lugares y los propios de “Villa y Tierra de Laguardia”.
3º. El cambio sufrido del concepto “Rioja”. La expresión referente al vino de Laguardia como “el mejor de la rioxa”, ¿la ubicaría fácilmente un oyente, o lector, en su espacio natural? o, más bien, ¿no lo situaría en la Comunidad Autónoma de La Rioja? ¡He ahí la cuestión! La comarca natural de “Rioxa” ha variado cualitativamente al ser asumida por una Comunidad Autónoma usando del mismo nombre: La Comunidad Autónoma de La Rioja, pasando a significar un espacio político. Mientras en el transcurso del tiempo se fue expandiendo el nombre a otros territorios en razón del vino, en otro momento, muy posterior, en la Transición política española, en 1980, ese nombre propio de toda una comarca se desnaturalizó conceptualmente, convirtiéndose en apelativo político por la fuerza de los votos. ¿Hubiera sido posible hoy este cambio? ¿Hubiera sido posible entonces u hoy, que la Provincia de Ciudad Real, cuyo todo su territorio es “La Mancha” se apropiara de tal nombre, que también comparten zonas que no son de la provincia?
Se pueden consultar las Actas del Senado del momento o la documentación en el Archivo del Territorio Histórico de Álava y se verá la oposición de tal propuesta hasta de los Ayuntamientos riojano-alaveses, de la Diputación Foral, y en Senado del Diputado vasco hasta el último momento. Y fue en este último momento cuando se suprimió en el articulado del Proyecto de Ley la alusión a Rioja Alavesa.
El resto de la Rioja: Rioja Burgalesa (“la Riojilla”), Rioja Navarra, o Rioja Alavesa deben usar esos adjetivos para identificarse. La Rioja Logroñesa, de la anterior Provincia de Logroño, se convirtió en Comunidad Autónoma de La Rioja.
Este desajuste en el concepto de “rioja” es el que está pendiente de solución. Y está afectando a las decisiones del Consejo Regulador de Origen Rioja, al planteamiento de la Candidatura del Paisaje ante la Unesco y a otros varios. Incluso, a la misma identidad de La Rioja Alavesa o de los riojanos alaveses. Hoy vemos escrito, incluso oído, que Rioja Alavesa recibe su nombre por su conexión geográfica con Logroño.
¿Es solución para unos perder la identidad “riojana”, tan propia, o para otros lanzar exabruptos -¡que se salgan, si quieren! o, ¡que acepten la realidad actual!-?. Tampoco es cuestión de corregir el pasado. Hay que dar paso al diálogo, aunque no parezca fácil.
Y, para terminar, y ya que hablamos de historia, una frase de Benedetto Croce: “Toda historia es historia contemporánea”. Y “la Rioxa” la seguirá haciendo, también en el tema que comentamos.
Teófilo Aguayo Campo. Licenciado en Historia e Investigador en temas riojanos.
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