A pesar de citarme una y otra vez en Rioja Alavesa con la pasión de los vitivinicultores, confieso que siempre me sorprende su fervor, su devoción por la Comarca… donde sienten que están en el centro del Universo.

En la entrevista de hoy a Juan Luis Cañas, de fama nacional e internacional, que hace cuatro años compró en Samaniego un edificio histórico para dedicárselo a su madre Ángeles Herrera, transformándolo para llamarlo Bodegas Amaren (de la Madre), la medida de todo es el sentimiento.

JUAN Luis Cañas permite que sondeemos sus emociones.
Ha sido llegar Juan Luis Cañas a Bodegas Amaren y ponerse a hablar de viñas. Nos hemos sentado en el Salón de Catas, junto a una gran mesa flanqueada por dos grandes fotografías, una aérea de Rioja Alavesa y otra con la imagen de la viña El Regollar.
“Esta foto de Rioja Alavesa está llena de viñas, todo terracitas, laderas plantadas con millones de cepas… ¡Es nuestro tesoro de Rioja Alavesa!”, explica con admiración Juan Luis, para hablarnos a continuación del Regollar (0.82 has), de donde sale uno de los últimos vinos de Bodegas Amaren.

LA foto de su madre, Ángeles Herrerra, preside el hall de la bodega.
Aún no ha empezado la entrevista, pero hay preguntas que el periodista está obligado a hacer. Alguien pensará que me entrometo en los sentimientos de Juan Luis Cañas Herrera, pero finalmente se podrá ver que lo exigía el guión.
Ese guión vital que forja de mil maneras el destino humano. A veces de manera paradójica, porque como decía el famoso fabulista francés La Fontaine: “A menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo”.
No es que crea en el destino, pero si naces en Villabuena, uno de los pueblos con más bodegas per cápita del mundo, en una familia vitivinicultora, tienes muchas posibilidades de convertirte en bodeguero. Y más que eso. En un defensor de tu tierra, incluso en un amante incondicional del viñedo y el vino.

EN una colina desde la que vemos una parte del pueblo de Villabuena.
Esta conversación es en cierta manera un legado. En ella emerge la transmisión de la tierra de padres a hijos. Es verdad que sobresale una rotunda sinceridad en el amor por la madre, pero no sólo. La entrevista anuncia el compromiso de un bodeguero de apoyar a los viticultores ante la posible bajada en los precios de la uva.

LA IKURRIÑA del Mayo ondea sobre la Comarca.
¿Arte o Ciencia?
No hemos empezado aún con las preguntas que exige el guión, pero hay tiempo. Además, es un placer escuchar a Juan Luis Cañas hablando de una de sus viñas predilectas, situada en la parte alta de Villabuena, de donde sale un vino al que da nombre. Una viña de 98 años, mimada por la mula y la azada, que plantó Bernardo Fernández en 1920.
“En el Regollar hay 1.680 cepas de Tempranillo, 60 y tantas de Malvasía, 50 y tantas de Viura, … 8 de Graciano, 3 de Garnacha y 2 de Bobal”, relata Juan Luis de memoria.
“Impresionante”, valora la Guía de Turismo Elena Ivanova, que nos acompaña en la entrevista junto con Natalia Larrea, Relaciones Públicas de Bodegas Amaren.

EL vitivinicultor camina hacia El Regollar, plantada en 1920.
“En Viña Chelus tenemos entre 80 y 120 kilos de Moscatel Romano que no se puede poner en la etiqueta, pero que ahí está -sigue contando Juan Luis-. El Cristo de Samaniego tiene aproximadamente un 94% de Tempranillo… con tres terrazas pequeñitas, con un poco de Viura y algo de Garnacha.
“Carraquintana tiene un 10% de cepas de Malvasía. ¿Qué hacemos para que todas maduren a la vez, sabiendo que cada cual tiene su ciclo vegetativo? O bien dejamos más uva en algunas cepas para que se retrase su maduración, o bien le quitamos uvas a otras para que se adelante.
“Donde hay Graciano tienes que dejar menos uvas, porque si no van a estar verdes. Si coges el Tempranillo con 14 grados de alcohol, el Graciano va a tener 12,5, y para que tenga también 14 quítale la mitad de los racimos a la cepa.

VIEJA CEPA de El Regollar, apoyada en una «muleta». (Elena Ivanova).
.- “Esto es arte… más que ciencia”, le dice Elena Ivanova.
Es cocina. Existe la cocina en el campo y existe la cocina en la bodega. Buscamos que todo esté compensado. En Luis Cañas sale este año ‘El Palacio’, que es la viña que está detrás, junto al mirador de la bodega, que tiene 4.600 cepas de Tempranillo, unas 1.100 de Graciano, y unas 200 cepas de Viura y Malvasía.
El Camino Leza es todo Tempranillo, menos 130 cepas de Viura. Viña Chelus es una viña que es para ir a verla, entre el monte, los carrascos, las matas, los pinos… por eso hay que labrarla con mula, porque allí no puede entrar el tractor.
Hacemos una viticultura más ecológica que la propia ecológica certificada. Mula, azada, nada de sulfatos de cobre, tan solo una vez echamos azufre en polvo…

JUAN Luis observa a unos visitantes de Bodegas Amaren.
«Creo más en el Campo que en la Bodega»
.- ¿Estás enamorado de tus viñas, o es imaginación mía?, le pregunto medio bromeando.
Hay viñas para enamorarse de ellas porque son una pasada, Julio. La parcela es la transmisión de cómo plantaban antes nuestros abuelos.
.- ¿Por qué plantaban Graciano, aquéllos?
Porque les daba esa acidez que no tenía el Tempranillo.

CEPA veterana que descansa -cual poema visual- en un bastón de afecto.
.- ¿Por qué Rioja Alavesa ha tenido siempre esa fama de los vinos jóvenes afrutados?
Por esa combinación de Tempranillo, Viura, Graciano… ¿Por qué lo plantaban en la zona más alta? Porque abajo se queda el agua, engorda mucho el racimo, explota el tejido y le ataca la botritis. Nuestros antepasados todo lo hacían muy bien.
Eso es lo que queremos expresar nosotros con este tipo de fincas. Todo esto se da aquí, en Rioja Alavesa, y no en otro lado, que habrá cosas muy buenas por ahí, pero como esto nuestro no hay nada.

SENTADO… como si dijéramos el centro mismo de su Universo.
.- Estamos en una bodega, “el lugar sagrado donde duerme el vino”, y tú te vas al templo de las viñas, al campo, al origen de todo. Como si fueras más un viticultor que un bodeguero.
Creo en todo, pero creo más en el campo que en la bodega. Quiero decir… un cocinero normal –yo siempre lo llevo a un entendimiento sencillo- con una materia prima en condiciones, un besugo, una lubina que la ha pescado ayer Andoni con el aparejo desde una barquita en Armintza o en Lekeitio, basta que el cocinero sea normal para que ese pescado sepa riquísimo
.- Eso es verdad.
Y sin embargo vamos a imaginar a un cocinero de estrella Michelin con una materia prima de 7… Su besugo nunca llegará a saber tan exquisito como el otro. Se trata de respetar lo que llega a la bodega para salir adelante. Así que mejor agricultura, mejor un ingeniero agrónomo que una enología exquisita. Si podemos conseguir las dos cosas, mejor. Eso lo intentamos nosotros también para acercarnos al 10.
.- Tú tienes buenos enólogos, tanto en Luis Cañas como en Amaren.

SENTADO en el templo, en el origen de todo, en el Paisaje Cultural de Rioja Alavesa.
Sin duda. Cuando hace años les decía a Fidel o a Pedro, cariñosamente, “con que no me jodáis la uva, estoy contento”. Ellos se enfadaban, pero al final me han dado la razón, porque cuando la uva viene buena un año, el vino es impresionante, sin hacer demasiadas cosas. Pero cuando viene el año malo, es difícil crear historias con el vino.
.- ¿Es inevitable establecer comparaciones entre tus dos bodegas de la Comarca, entre Luis Cañas y Amaren?
Es inevitable. Además, el cliente se fija mucho. De hecho, en una cata a ciegas nadie diría que somos la misma familia, porque los vinos son totalmente diferentes, no se parecen en nada.
.- Pero siendo de la misma zona, se tendrían que parecer en algo.
No se parecen. Actuamos de manera distinta.
.- Esta puede ser una primera enseñanza…

EN EL INTERIOR de la Bodega, el periodista sondea el proyecto Amaren.
No podría ser de otra forma, porque hubiéramos fracasado si los vinos de una y otra bodega se parecieran entre sí. Pero no sólo son diferentes, es que en Amaren hacemos tan solo 300.000 botellas con una capacidad máxima de poder hacer a 450.000, pero que si no llegamos no pasa nada. Estamos muy a gusto así.
.- Si admitiéramos que las bodegas tienen sentimientos ¿tiene motivos para ser celosa Luis Cañas de la bodega Amaren?
Lo bueno de Luis Cañas es que hemos conseguido una marca que mimamos mucho para que eso vaya a mejor, pero no para vender más, sino para darle más valor añadido. En ese sentido es como la madre que está asegurada, que no necesita nada porque está siendo reconocida en el país y en muchas partes del mundo
.- ¿No necesita nada de nada?

A SUS 90 AÑOS, Luis Cañas, en 2018 en la Mesa de Selección.
Bueno, hubo una época en que parecía que en la DO Ribera del Duero estaban haciendo las cosas con mayor reconocimiento que en Rioja. Eso nos hizo cambiar. Bajamos en las fincas de 6000 kilos de uva por hectárea a 3.500 kilos. Y ahora ha pasado lo mismo. En Amaren estamos haciendo cosas muy bonitas y Luis Cañas no se puede quedar atrás.
.- ¿Amaren es entonces la niña mimada?
Es la mimada, es verdad, porque Amaren es la pequeña. Es como una joven que la llevas a la universidad y la estás preparando para que luego se luzca durante toda su vida en un puesto de trabajo importante. La mimamos para que sea de provecho. De hecho mi hijo Jon está aquí como responsable de Bodegas Amaren, y yo estoy aquí. Pero no nos podemos olvidar de Luis Cañas. Que Luis Cañas es Luis Cañas!

HAY MIRADAS que obligan a buscar palabras que puedan explicarlas.
Amaren, la bodega santuario
.- ¿Quién se ha emocionado más con la historia de esta bodega en homenaje a tu querida madre?
En el 2009 separamos legalmente ambas bodegas, que fue cuando sacamos el Ángeles de Amaren, el Blanco… separando las viñas de mi madre más otro tipo de viñas con el matiz de suelo que queremos para Amaren. Pero lo seguíamos elaborando en Luis Cañas. ¿Cuál era la idea?
.- Querías hacer algo especial para tu madre.
Es verdad, quería hacer algo para mi madre. “Una bodega a 200 metros de la nuestra de Luis Cañas para ir paseando hasta allí, donde hacer una especie de santuario para decirla “madre, al final tienes tu propia bodega, y ahora me he portado bien contigo”. Eso es lo que soñaba.
.- Llegó la oportunidad, pero no a 200 metros, sino a 2,5 kilómetros de Luis Cañas, aquí en Samaniego. ¿Quién se ha emocionado más?
Yo, sin duda. Porque ver la bodega en septiembre de 2016 con su nombre en la fachada para mí ha sido una honda emoción.

EL bodeguero delante de una fotografía junto a su madre Ángeles.
.- ¿Qué te dio tu madre, además de la vida? ¿Qué te enseñó Ángeles?
Yo como hijo de mi madre he sido egoísta. Ella siempre estaba pendiente de mí, y yo no la hacía caso. “Jo, qué pesada”. Ella me pedía “cuando llegues a Vitoria, llámame”. Y yo no la llamaba. Siempre que me decía algo, yo actuaba al revés. No sé, quizá porque a los diez años me enviaron a un colegio interno y me educaron para ser independiente.
.- ¿Qué es lo que te molestaba?
Seguramente que quisiera mandar en mí. Pero ¿qué ocurrió cuando decidí trabajar en la bodega Luis Cañas? Que me di cuenta que mi padre trabajaba obedeciendo muchas de las cosas que le mandaba mi madre. Joder, a mí me molestaba que yo iba con mi padre a trabajar, quedábamos en una cosa pero, al ir a comer a casa, mi madre decía que había que hacerlo de otro modo. “¿Qué pasa con esta mujer?”…

LUIS Cañas y su hijo Juan Luis.
.- Tu madre era uno de los pilares de la bodega.
Fue después de morirse cuando me di cuenta que mi madre era… No sé, al morir ella me di cuenta que las amistades que mi madre agrupaba se fueron perdiendo poco a poco, porque mi padre no tenía su carácter. La que tenía el carácter de agrupar a la gente era ella, la que daba la bienvenida, la que satisfacía a las personas que venían.
Al final me di cuenta que era mi madre, y yo cuando ella vivía no me daba cuenta de eso… Es cuando empecé a echar de menos a mi madre y cuando pensé que le debía algo.
.- Sabes lo que dice el poeta, Juan Luis: “se canta lo que se pierde”.
Es verdad. A veces, dando un cata –me ocurrió por última vez hace tres semanas en un restaurante, en Altea- de diferentes vinos de Luis Cañas, de Cair (en Ribera del Duero) y de Amaren… al hablar del Ángeles de Amaren se me quebró la voz y me emocioné. La gente se dio cuenta.
Así que me sigo emocionando al acordarme de mi madre. Es algo que no puedo evitar. Ella fue una gran mujer y una gran madre. Y muchos de los que trabajan conmigo hoy lo dicen cada poco tiempo. “Jo, es que tu madre era increíble”. Y es verdad.
.- ¿Y tu padre?
Mi padre es un hombre de mucha fuerza, de mucha energía, veinticuatro horas trabajando no importa, lo que sea. Son distintos.

EN 2018, en un homenaje a Luis Cañas.
.- ¿Qué te dijo tu padre Luis cuando le enseñaste la bodega que ibas a comprar en Samaniego?
Vinimos a verla cuando estaba hecha una pena. Todo negro… que no tiene nada que ver a como está hoy. Algún amigo íntimo del sector de la hostelería me lo ha dicho después: “Juan Luis no te quise decir nada, pero pensé “vaya hostia que se va a meter aquí con todo esto”, me dijo Pepe Barreira, del Ruta de Europa.
Pero después me ha dicho que no se lo podía creer, porque en su día las instalaciones estaban impresionante mal.
.- ¿Qué dijo tu padre?
“Pero qué es esto”, dijo.
.- Jajaja
“¿Ya sabes lo que vas a hacer?”, me preguntó. “Tú sabrás, tú sabrás”. Y cuando en 2016 le bajamos y vio todos los cambios, el hombre se emocionó y se puso a llorar. Además, quién le iba a decir a él que estuvo de albañil trabajando de joven.

TINA abierta de Bodegas Amaren.
.- ¿De albañil en la primera bodega… lo que hoy es Amaren?
Sí. A los dos años de casarse, tendría 23 o 24 años, uno de Navaridas, Paco González, hizo la obra esta, que fue una bodeguita abajo, el calado, alguna cosita y la casa. En la ampliación que hicieron le dijo: “Luis, tienes que ir allí de encargado de obra a la Cooperativa La PALESA y él venía todos los días con la alforja, con la botella de vino, el chorizo, el tocino y el pan. Y subía y bajaba de Villabuena.
.- ¿Cuando compraste esta bodega en 2014 sabías que tu padre había estado aquí de albañil trabajando hace 67 años?
Me lo dijo entonces. Cuando compré la bodega yo no lo sabía. Es una razón más para tenerle un aprecio especial a esta bodega.

MANCHA que no han conseguido limpiar, restos de un fuego antiguo…
.- Los vinos de Luis Cañas se venden hoy en un montón de países de la Tierra. ¿Y Amaren?
Amaren es más difícil vender porque lleva un producto más caro. Cuando yo empecé a trabajar con mi padre sólo le conocían por el vino joven y sin etiqueta. Cuando empecé yo, vendíamos la mitad en garrafones. Es cuando decidimos cambiar y poner la etiqueta. “Nos tienen que conocer por lo que hacemos”.
Ahora Luis Cañas está muy bien posicionada. Y como no tenemos socios y no repartimos dividendos, lo más importante no es ganar dinero, sino tener dinero para acometer las inversiones que puedas hacer en la bodega o en una viña en el campo.
.- ¿Cuántos años han pasado desde que te incorporaste a la bodega?
Treinta y un años.

TREINTA Y UN años lleva profesionalmente Juan Luis entre viñas.
.- ¿Cómo resumes en una líneas tus 31 años como vitivinicultor?
Los primeros diez años fueron trabajar y trabajar y salir adelante. Luego hubo cinco años en un cambio de mentalidad y yo creo que los diez últimos años han sido como competir en Fórmula 1. Es decir, quiero estar en la pole de salida, lo más adelante posible, para ver si puedo ganar. Y si quedo el tercero o quedo el quinto, saber qué es lo que he hecho mal para no haber quedado en una mejor posición.
No se trata de ganar más dinero, no, es cómo estar mejor situados, cómo hacerlo mejor… Es más, te diré que llevamos tres años intentado bajar ventas, subiendo más valor añadido.
Los precios de la uva
.- ¿Vender menor número de botellas, pero más caras?

UNA de las botellas de Amarenen la viña donde maduran sus uvas.
No quiero vender un 10% más de botellas. No. Quiero bajar las ventas un 5%, pero en lugar de bajar un 5% la facturación, subir a un 6 o un 7%. Hemos llegado a la conclusión de que manejamos muy bien nuestras viñas y las viñas de nuestros proveedores, gracias a ellos estamos donde estamos, porque nos entendemos mutuamente.
.- ¿Cómo abordáis el tema de los precios de la uva, ahora que algunos anuncian que vienen a la baja?
Nosotros no podemos andar así. Si eso ocurre es un desastre otra vez para todos. Algunas bodegas se pueden estar frotando las manos, pero a nosotros, con el buen trabajo que hacemos con los viticultores, esto no nos beneficia. Nosotros pensamos de otra manera.

DUELAS de barrica con uvas pintadas.
.-¿Tienes la convicción de que haciéndolo de otra manera se trabaja mejor por la Comarca entera?
El que no hace Comarca es el que piensa al revés. Aquel que se plantea “¿cómo puedo comprar uva más barata, o vino más barato ahora que sobra para bajar el precio y ser más competitivo en el mercado?” piensa sólo para sí. Pero quien piensa en que las cosas tienen que estar bien, comenzando por la viticultura, haciéndola sostenible, siendo diferentes… todo eso cuando las cosas se hacen bien, todo el mundo apoya al otro.
Veinte bodegas, cincuenta bodegas que trabajen con otros crean patria, hacen Comarca, hacen País.
Lo que no crea patria es que tú vayas a vender siendo el más barato. Eso crea precio, y el mundo piensa que si no tienes ese precio, estás desfasado. Hoy me han enseñado un reserva de Rioja a 6,99 en EE.UU. Alguien así desacredita a toda la DO. Sin embargo que una bodega de Rioja Alavesa o de Rioja vaya vendiendo el vino a 100 o 200 euros da prestigio.

«HAY que cuidar al viticultor dentro del Sector del Vino».
.- ¿Hay que apoyar a los viticultores en este trance?
Al viticultor hay que cuidarle dentro del Sector. No puede ser que un año le paguemos por encima del euro y otro a mucho menos.
¿Qué pasa si se ha comprado un tractor y ha hecho una reparación en casa y vamos y le bajamos de 1,30 euros el kilo de uva a 0,80 euros? Eso no se puede hacer. Hay que progresar unidos por un criterio de hacer las cosas bien.
.- Tienes 64 años, pero ¡qué manera de mantener viva una pasión!

LA sombra de la tarde sabe a conversación.
Es que este trabajo es tan bonito! Yo trabajé en Zanussi once años, y estuve a gusto. Pero esto es apasionante de verdad. ¡Hay que ver a los viticultores de Rioja Alavesa! Cómo sufren cuando les cae una helada, o una piedra, o cuando hay una bajada de precios que los machaca.
Pero cómo disfrutan todo el año. Conocen las viñas, las cepas, la esquina de cada finca, y tratan sus cepas como a personas. Este sector es apasionante, porque, por ejemplo, hacer un vino nuevo es la leche, el marketing, analizar cómo queremos que nos vean, y estás preocupado porque tus nuevos vinos gusten a la gente.

JUAN Luis y Elena Ivanova a la entrada de Bodegas Amaren.
.- Hoy tienes a tu hijo Jon Cañas encarnando la nueva generación ¿Se ha creado una escuela Cañas?
Tengo dos hijos. Mi hija –que está casada con Iñaki, que es el gerente de ambas bodegas- y mi hijo Jon. Los dos van en nuestra línea. Jon lo siente todo tanto que a veces sufre. Y si algo no está bien, no duerme. El año pasado no cogió vacaciones, y este año piensa que tampoco puede ir de vacaciones.

EL FUTURO está asentado sobre la tierra de Álava.
Yo hablo de mi hijo, pero conozco a hijos de otros bodegueros que piensan y sienten igual. Así que este es un sector muy especial.
.-El testigo de los Cañas está asegurado y en buenas manos.
Los valores, todo el patrimonio que nos ha legado la tierra y los agricultores… Todo eso es muy hermoso y, por fortuna, forma parte sustancial de nuestra familia.
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Un gran bodeguero, una gran bodega, y un buen personal.
Con esos ingredientes es normal que tenga un vino fantástico.
La familia Cañas son además grandes solidarios y eso en estos días es ser un héroe.
Felicidades por tu entrevista.
Muchas gracias, Dalmacio. Saludos cordiales.
En el centro del universo se puede sentir una lectora como yo, encantada con una entrevista como ésta, un auténtico yacimiento de enología, viticultura y sentido común entre otras muchas cosas.
Muchas gracias, Arene Amezaga por tu generoso comentario. Saludos cordiales.
Le felicito a Juan Luis Cañas por su sinceridad, aunque algo de mérito debe tener el entrevistador que teje una entrevista que no puedes dejar de leer. Magníficos los dos.
Muchas gracias, Jon Artetxe. Saludos!
No sabría con qué frase quedarme, me ha encantado Julio. Si no te parece mal lo comparto en Linkedin, merece la pena ser leído y compartido.
Emocionante
Un saludo
Sonia
Muchas gracias, Sonia Gomez. Por supuesto, para eso está, para leerlo y, si quieres, compartirlo. Saludos cordiales.
ZORIONAK, Juan Luis. Has creado dos bodegas excelentes. Se intuye sensibilidad, visión y pasión por Rioja Alavesa.
Eskerrik asko, Jesús Mari Eizmendi. Un cordial abrazo.
Recordar lo que pensabas y sentías hace cinco años… es como sacar una fotografía al interior, al propio espíritu de entonces. ¿Has cambiado? ¿Te representa hoy en tus sentimientos y pareceres? Ya digo, una fotografía de tus adentros
Gracias, Kerman
El que ama de verdad a su tierra, a su amatxu, a sus amigos más cercanos puede pensar que como lo amado no hay nada más. Es un sentimiento muy subjetivo, aunque bien mirado… como Rioja Alavesa no hay nada 😉
Gracias, Begoña
Cuando alguien conoce a Juan Luis enseguida se da cuenta que es un ser especial. Sus vinos son amables, generosos, honrados, elegantes, fiel reflejo de su personalidad y del equipo que forma esta gran Bodega. Juan Luis representa como nadie esta tierra, estas gentes y estos vinos, porque no solo hace falta saber que algo es bueno sino sentir que es bueno, esta es la diferencia, esta es la sutileza. Gracias Juan Luis por todo y por tanto.
Gracias, Juanje
El jefe !! No hay más que decir.
Ejemplo a seguir, como darle la vuelta y poner en valor esta súper comarca
Gracias, Carlos
Juan Luis mejora como los grandes vinos de Rioja Alavesa.
Y lo más difícil no es llegar, sino mantenerse. Juan Luis lo ha conseguido.
Gracias, Fernando
Magnífica entrevista.
Conocí a Juan Luis Cañas hace muchos años y tengo un muy buen recuerdo de aquellas vivencias con él y con su colaborador Sr. Zubia, a los que tengo muy presentes. Zorionak
Eskerrik asko, Lorenzo
Terminas de leer la entrevista y acabas diciendo: Juan Luis hizo una bodega en honor de su madre y ella estará más orgullosa del hijo que de la bodega que construyó en su recuerdo. Su pasión por el trabajo, su amor a la tierra, su solidaridad con los viticultores, su visión de futuro son dignos de aplaudir y de imitar.
Gracias, Antonio
Juan Luis es un valor a considerar en Rioja Alavesa. Hombre con estilo propio, profesional, amante de sus viñedos de Rioja Alavesa y de sus vinos. Persona muy sencilla, serio y humilde, de fácil relación. En resumen, una excelente persona. Necesitamos gente como Juan Luis en Rioja Alavesa. Nuestra tierra.
Gracias, Xabier
Rioja alavesa, un vino con nombre y apellido, y que gracias a Juan Luis Cañas actor principal de esta entrevista y de todos sus vinos que dejan nuestro nombre muy alto por cualquier lugar del mundo.
Juan Luis, persona amable , humilde y afable que ha desarrollado su buen saber de vinos y lo ha inculcado por todos los sitios donde están.
Hablar de él es hablar de toda la gente que ha elaborado los surcos que dan forma a esta comarca.
Gracias por tanto 🍷🍷🍷
Gracias, Eusebio