-Charles Baudelaire-
Una noche, el alma del vino cantó en las botellas:
«¡Hombre, hacia ti elevo, ¡oh! querido desheredado,
bajo mi prisión de vidrio y mis lacres bermejos,
un canto lleno de luz y fraternidad!

Sé bien que es preciso, sobre la colina ardiente,
sufrir y sudar bajo el sol abrasador,
para engendrar mi vida y para darme el alma;
pero no seré ingrato o malhechor.
Pues siento una alegría inmensa cuando caigo
en la boca de un hombre cansado por su faena
y su pecho caliente es un dulce sepulcro
donde me siento más a gusto que en mi fría bodega.
¿Oyes cómo suenan los cantos del domingo
y la esperanza que susurra en mi seno palpitante?
Los codos sobre la mesa y alzando las mangas
me glorificarás y estarás contento

Encenderé los ojos de tu mujer querida;
a tus hijos devolveré la fuerza y los colores
y para éste débil atleta de la vida seré
el aceite que fortalece los brazos de los luchadores.
Y he de caer en ti, vegetal ambrosía,
grano precioso arrojado por el eterno sembrador,
para que de nuestro amor nazca la poesía
que se elevará hacia Dios como una extraña flor.
-De su poemario Las flores del mal (Les Fleurs du mal), publicado en París en 1857.
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Precioso poema.
Escrito con mucho sentimiento y ternura
Con la poesía todo es más intenso. Gracias, Paqui. Saludos cordiales.
Qué bien escribía Beaudelaire. Es una personificación maravillosa del vino..
Y cuánto dice a través de alma del vino. Es una inspiración. Gracias, Karmele. Salud!