.- OTRO AGRICULTOR de Leza dice de sí mismo que es “el último mohicano”.
Somos unos cuantos “últimos mohicanos”, muy pocos, a no ser que las cosas cambien…

AITOR Iza Ibañez volvió a sus raíces en Leza para entregarse a la tierra de la vid y el vino.
A sus 26 años renunció a trabajar en la Mercedes, dejando atrás la capital alavesa, para asentarse definitivamente en Leza, la tierra de su madre, cerca de las viñas de su abuelo Lorenzo, que plantó en la tierra fértil de su memoria el íntimo deseo de convertirse algún día en agricultor.
Una vida humana es muy densa. A veces intento atrapar la existencia de mis entrevistados, cosa harto difícil. La vida es ancha y extensa, no cabe en una hectárea de viña, ni en la superficie de las aguas que pasan durante un día por el cauce del Ebro, ni en la Sierra cabe. Una vida como la de Aitor Iza necesita ser escrita en las alas de los pájaros y en un trozo de cielo campesino.

A LA ENTRADA de Leza, muy cerca de donde Aitor tiene la bodega, en un día de niebla.
.- Elegiste tu destino. Volviste de Vitoria a tus raíces para trabajar las viñas y elaborar vino en Leza, cortando con Vitoria.
Mi madre de Leza, mi padre de Laguardia. Yo fui un niño que bajaba a Leza desde Vitoria los fines de semana. Los viernes recogíamos a mi padre en “Michelin” y veníamos al pueblo a pasar fines de semana, puentes festivos y vacaciones. Aquí vivían mis abuelos, donde les quedaban algunas viñas. Cuando mis abuelos mueren, mi padre llevaba apenas 7000 metros cuadrados de viñas, que son los que nos tocaron a nosotros en tres parcelas.
.- Tu abuelo materno fue un agricultor cosechero que, por tanto, elaboraba su vino.
Luego hizo lo propio mi padre los fines de semana, elaborando vino con otra persona, trabajando de aquella manera. En Michelin durante la semana. Los fines de semana en Leza. Nos dejaban un lago donde hacíamos el vino que luego en enero se vendía a una familia de bodegueros de Elorrio, los Pujana, que tiempo después harían aquí su casa.

PIEDRAS antiguas de un pequeño calado que tiene junto a su casa.
.- ¿Te atrapó la tierra y el vino de Leza?
Totalmente. Ese vínculo va a funcionar en mí por la fuerza del recuerdo. Podría decir que todo es por el recuerdo.
.- Aquel motor de los fines de semana en Leza ha movido luego toda tu vida.
Es la infancia que he pasado aquí… Yo tenía en Leza a mis mejores amigos, y cuando empecé a trabajar en Vitoria me di cuenta de que tienes una vida limitada. Aún así monté una distribuidora de vino y otros artículos en Vitoria. Pero seguía vinculado a Leza. Mis padres me decían que dejara Leza, que me centrara en Vitoria.
.- ¿Qué era Leza para ellos?
Como un segundo sitio donde alguna vez podías caer.

LEZA se prepara para pasar el invierno de 2022…
.- ¿En qué año apostaste definitivamente por Leza y decidiste volver al pueblo?
Era 1999, cuando yo tenía 26 años. Por entonces se me murió un primo con cincuenta y tantos años, que tenía viñas. Aquello me dio que pensar. Coincidía con los tres años que yo llevaba trabajando contratado en Mercedes. A partir de entonces tenía que firmar y quedarme fijo en la empresa…
.- Quieres decir que tenías que tomar una decisión.
Pensé que si firmaba para quedarme fijo era como encadenarme a Vitoria y eso que la Mercedes es una de las empresas más importantes de Euskadi.

DE la Mercedes quedan los recuerdos, y algún que otro vehículo comprado después.
.- ¿Qué razón te hizo no firmar con la empresa Mercedes-Benz?
La libertad. La libertad de poder decidir muchas cosas. La muerte de mi primo José Ignacio fue un primer desencadenante. Él era una de las personas de pueblo-pueblo de las de verdad…
.- ¿Cómo son los de “pueblo-pueblo de verdad”?
Los de antes. Los de la bodeguita, los de almorzar día sí y día también con los amigos, o con gente que te viene a comprar vino. Era el cosechero típico de toda la vida. José Ignacio Hermosilla vendía su vino en garrafones, y el resto a granel.
.- Así que te volviste a Leza.

NIÑ@S de Bielorrusia nadando y disfrutando en verano en la piscina de Leza.
Estuve un año trabajando de camarero en el bar de los jubilados de Elciego. Además de eso, podaba viñas en Elciego y Leza, e intentaba hacer todas las labores del campo que me iban saliendo. Permanecía muy atento para ver quién dejaba de trabajar sus viñas, para cogerlas y llevarlas a renta. Hubo por entonces una prima cuyo marido se jubiló. Y ahí empecé con mis primeras cuatro hectáreas de viña.
.- Tendrías tus ahorros de Vitoria…
Con aquellos ahorros empecé por comprarme un tractor… Porque aquí tienen que ver que además de querer trabajar, tú tienes que empezar la cadena: llevar viñas a renta, comprar un tractor, comprar algunas viñas, construir una bodega, tener un almacén agrícola…
.- Lo primero fueron las viñas a renta.
En 1999 la primera idea son las viñas, luego me enamoré de Lidia en el año 2000.

CON su esposa Lidia en la terraza de su casa, posando juntos para el Blog.
.- Esa es siempre la mejor de las viñas posibles, el amor.
En el 2004 aún no nos habíamos casado, pero Lidia sacó el título superior de Deporte y ya trabajaba en las piscinas climatizadas de Laguardia, donde estuvo tres años, después de lo cual montamos el Agroturismo en Leza.
Hay que decir que tanto mis padres como los suyos nos ayudaron a iniciarnos en todo esto. Ellos siempre han estado ahí.
.- Fundamentales la madre y el padre, eh!
Luego hemos sido nosotros quienes hemos tirado del carro. Pero sin ellos no hubiéramos podido. Es un toque de atención a las instituciones, pues me pregunto ¿Cómo te inicias en la Agricultura? ¿Dónde están las ayudas de los comienzos?

CON parte de su maquinaria agrícola.
Lo primero que debieran hacer las instituciones con un joven agricultor que se queda aquí es darle papel de viña, dinero para comprar fincas… porque cuando aquí te dan dinero para maquinaria, para un pabellón, etc. “¿Para qué dais dinero para maquinaria y pabellón agrícola si no tengo viñas aún?”.
.- Hace 22 años que viniste aquí. Imagino que comenzaste en las viñas que otros dejaban de trabajar.
Hoy las bodegas están al quite, cogen viñas, se quedan con las uvas… Las instituciones tienen que intermediar entre los que se jubilan y los que comienzan dando opciones al joven agricultor, para que no se queden con las viñas las bodegas grandes,
.- ¿Estás lanzando un SOS de “atención, aquí pueden desaparecer los jóvenes agricultores de Rioja Alavesa”?
Sí. Eso pienso, que los jóvenes agricultores pueden desaparecer de la Comarca.

«QUIERO que en Rioja Alavesa haya más jóvenes agricultores».
Esto es como el Cambio Climático, llegamos tarde. A no ser que las instituciones se replanteen las subvenciones, que no sean solo para los agricultores ya establecidos. Prefiero que a mí no me den subvenciones, si es que las derivan para los jóvenes. Porque lo que yo quiero es que en Rioja Alavesa haya más jóvenes agricultores.
Si el turismo que viene ve que aquí no hay solo grandes bodegas, sino jóvenes agricultores con sus bodeguitas, con esa viña de ahí, que fue la de sus abuelos, sus padres, sus tíos… eso les encantará.
.- Tú sabías que tus comienzos iban a ser difíciles.
Yo vine a Leza como un obús. Y nunca me arrepentí de haber iniciado el camino. Además, he tenido suerte y las cosas me han salido más o menos bien. Yo vi que comparado con la Mercedes, que será una de las empresas que mejor se cobra en Euskadi, si vienes a Rioja Alavesa y trabajas cinco, siete, diez hectáreas… en esta zona las bodegas nos hacen flotar muy bien.
En la Mercedes trabajaba ocho horas y ganaba aquello. Me di cuenta que trabajando esas mismas horas en Leza ganaba bastante más.

A LAS 8:15h. de aquella mañana fotografiando desde Laguardia la niebla en las viñas.
.- Tú eres agricultor.
Soy agricultor.
.- ¿Cuál es tu hacienda hoy en día, ya en 2022?
He llegado a llevar hasta 44 hectáreas de viña en total, la mayoría de otros. Pero en ese trayecto me he complicado mucho en enterarme quién vendía, quién quería comprar… y he hecho cambios y permutas que me han salido bien.
¿Qué me ha pasado? Fueron naciendo mis hijas. Y fui soltando viñas. En el 2010 hice la bodega. Y lo que siempre les digo a todos los agricultores de Rioja Alavesa es que una parte de lo tuyo debes llevarlo siempre desde la producción de uva a la comercialización de ese vino.

EN su casa, durante la conversación, con su esposa Lidia muy cerca de nosotros.
.- ¿Cuál es tu filosofía actual?
Hay que tener menos viñas, pero hay que contar con una bodega y embotellar tus vinos.
.- ¿Qué ha sido tu bodega para ti, qué papel ha jugado en tu explotación?
Mi bodega ha sido una manera de alcanzar mayor independencia, porque sigo vendiendo uva. Sigo vendiendo vino a granel. El resto, lo embotello. Otra cosa es la comercialización del vino.
.- ¿Qué te llevó a montar la bodega?
Yo siempre he querido depender de mí mismo. Ahora que estoy más tranquilo pienso en hacer con ciertas viñas un vino más especial. Soy de blancos, que por eso planté Verdejo, Malvasía, Sauvignon…
.- ¿Cómo se llama tu bodega, cómo tus vinos?

LAS manos del fotógrafo reflejadas en el letrero con el nombre de su bodega.
La bodega es Aitor Iza, y mi marca es “Añadas del Encuentro”
.- ¿Cómo surgió ‘Añadas del Encuentro’?
Al Agroturismo le pusimos de nombre “El Encuentro” -contesta su esposa Lidia- porque nosotros nos conocemos desde críos. En Leza antes todas las cuadrillas a la noche quedábamos justo en esa esquina del Agroturismo para jugar al “Encuentro”. Es un juego como el ‘Recorrido’, o “Polis y Cacos”. Cuando yo compré esa casa, tuve claro el nombre de agroturismo. Así que “Añadas del Encuentro” es consecuencia de todo aquello.
.- Vinos blancos y tintos del ‘Encuentro’.
Son vinos jóvenes. No puedo hacer Crianza porque mi bodega es pequeña y el Consejo Regulador te exige tener un mínimo de treinta barricas. Por mi parte tengo solo seis barricas, con las cuales sacaré un vino de autor, cuando en los restaurantes piden un Crianza, pero no vinos de autor. ¿Por qué voy a tener 30 barricas si yo soy un pequeño agricultor? ¿Por qué no puedo tener una, o seis, o veintitrés? Y el que tenga 200, que tenga 200.

JUNTO al hermoso nombre que ha puesto a sus vinos.
.- ¿Se va cumpliendo el calendario de tus sueños?
Hasta ahora todo se va cumpliendo. Yo soy una persona con suerte. De las 44 hectáreas que antes te he dicho, he llegado a tener 11 hectáreas como propias. Y ahora tengo sólo cuatro hectáreas que son mías.
.- El resto… ¿las has vendido?
En el 2002 me hice una casa, pero al ir naciendo mis tres hijas me planteé construir una casa más grande en este terreno. Así que cambié tres hectáreas de mis viñas, tras un año de negociaciones, por un solar de 600 metros donde va la casa, su bodega vieja y un terreno de 4000 metros en la parte de abajo. Además, me dejaron llevar a renta aquellas viñas de la permuta. De esta manera yo no perdía viñas, sino propiedad.
.- ¡Menudo buen negociante estás hecho, Aitor!
Le dije a Lidia que teníamos que hacer la casa aquí donde estamos. Esto ya era entonces una postal, con la Sierra detrás.

ÁRBOL de Navidad junto a su casa… donde la Sierra queda oculta por la niebla.
.- ¿Cuál fue tu siguiente paso?
Vender más viñas, porque no quería meterme en más préstamos. Vendí otras cuatro o cinco hectáreas y con ese capital hice la casa y un pabellón agrícola.
.- Qué manera de encarrilar vuestro futuro.
Ahora quiero enfocar el agroturismo a la bodega, sacando esas marcas de vinos que luego vas a ver y catar, y otras más. En breve voy a tener tres blancos y tres tintos, que ahora están en proceso. Otro de los vinos se llamará “Las Izas”, que es como les llaman en Laguardia a mis hijas, que han sido ellas quienes han diseñado una sencilla etiqueta para ese vino.

SOSTIENE sus botellas en brazos, como en su día acunó a sus tres hijas.
.- ¿Dónde se está bebiendo tu vino hasta la fecha?
Me puse en el 2006 a vender mi vino con una furgoneta familiar. Fui con mis cajas de vino a Vitoria. Pero al meterme en bares y restaurantes, allí estaba el vino de mi amigo el de Samaniego, o mi amigo el de Laguardia…
Así que paré en la distribuidora San Prudencio de Vitoria, que yo como mucho puedo sacar unas 40.000 botellas al año. A la bodega sigue bajando gente y comprando vino. Esa cercanía es muy importante de cara a los fines de semana.
.- ¿Cómo se ha ido enterando toda esa gente que Aitor Iza tiene diferentes vinos?
Por las amistades, la familia, el boca a boca… Esa es otra esencia de aquí: ellos saben que en Leza les ponemos un plato de chorizo y una jarra de vino.

«CHORIZO, queso y una jarra de vino», tal y como comparte con su amigo Iñigo Franco.
De ahí surgen relaciones personales fantásticas con la gente que te compra el vino. Y con el Agroturismo es increíble, porque te viene gente de Madrid, Barcelona, Sevilla, de todas partes, que acaban comprando tu vino.
.- A día de hoy ¿cuántas hectáreas de viñedo trabajas?
He ido dejando viñas, de tal manera que ahora llevo 17 hectáreas, de las cuales, como te he dicho, cuatro son mías.
.- ¿Con 17 hectáreas puede vivir un agricultor que tiene una familia que mantener?
Se puede.
“Aitor patentó un sistema de cierres de alambres para viñas en espaldera que se está vendiendo en Francia, Chile, México, o Perú -cuenta Silvia-, y luego vendimos la patente, que eso no lo hace cualquier agricultor”.

AITOR nos enseña el invento en una de sus viñas…
.- ¿Cómo así que inventaste un sistema de cierre de alambres para viñas?
En cierta ocasión compré una pre-podadora, que facilita mucho la labor a la hora de podar. Fueron muchos los que me decían que les hiciera ese trabajo en el emparrado, entre alambres. Así gané mucho dinero.
Entonces se gastaba un dineral en meter la parra entre los alambres. Había algunas cosas inventadas que se ponían en los postes, así que estuve venga a darle vueltas, hasta que al final saqué un pequeño aparato, una horquilla de alambre muy efectiva que aquí me lo ha comprado mucha gente, y que al final lo patenté con el nombre de “Sistema Aitor”, una patente que he vendido a una empresa de Francia, gente muy seria.


TRES imágenes para que hacerse una idea del invento.
.- ¿Cómo ves a Rioja Alavesa en 2022?
La veo dividida. Lo único que pido como agricultor y bodeguero es que me dejen poner la verdad en la etiqueta de mis vinos. Si pongo Rioja Alavesa es porque mis viñas son de Rioja Alavesa. Que me dejen poner que mi vino ha estado un año en barrica, aunque no pueda poner Crianza…
.- Así que tu “libertad soñada”, es una libertad limitada.
Algunos dicen que la suya es una bodega familiar, cuando ya ha dejado de serlo. Yo pongo el ejemplo del pueblo pequeño. Cuando un amigo de Elorrio me dice que él es “de pueblo”, yo le digo que Elorrio es un pueblo para él, pero para mí un pueblo es donde no hay un colegio, donde el vendedor del pan te toca la bocina del coche y tienes que salir a buscar la barra de pan…

Quizá venga un gallego y me diga que para él un pueblo es donde solo hay dos casas, y su hijo tiene que ir en bici a coger el autobús. ¿Qué es una bodega pequeña? Que no nos corten a todos por el mismo rasero.
.- Para ti, Leza tiene la dimensión de un pueblo.
Leza es un pueblo y yo soy pequeño. Que exista Juan Luis Cañas, el Choricero Remírez de Ganuza, Ysios, Riscal, todo esto es fundamental, y ellos han de respetar unas normas, pero a nosotros nos tienen que aplicar otras normas, que sean legales también, pero un agricultor pequeño como yo no puede estar sometido a las mismas normas, porque no tenemos su capacidad.
.- ¿Cómo valoras la llegada de Alma Carraovejas a Leza?
Muy bien, me parece muy bien.

PEDRO Ruiz, de Carraovejas, con el deseo de agarrarse al transcurrir de la historia de Leza.
Yo no critico a ninguna bodega. En todo caso puedo criticar a las instituciones cuando atienden mejor a una gran bodega que a una pequeña bodega familiar como la mía.
.- Si te digo hace 22 años que vas a tener lo que hoy tenéis tu esposa y tú…
No me lo hubiera creído, porque tampoco sabía lo que haríamos. Lo único que quería entonces era vivir tranquilo y en Leza.
.- ¿Ha merecido la pena la apuesta que hiciste?
“Ha tenido suerte -toma Lidia la palabra de nuevo– pero en la Mercedes metía ocho horas y aquí ahora mete doce, y trabaja también sábados y domingos”.
“Pero aquí soy libre”, dice Aitor con tono sereno y una sonrisa.

.- Otros cosecheros han tirado la toalla. ¿Qué impulso te mantiene?
Es fundamental darle la vuelta a un viejo mensaje, cuando los padres de Rioja Alavesa dicen a sus hijos “que no se queden aquí, en Rioja Alavesa, que se marchen a las ciudades”…
.- ¿Cuál es tu nuevo mensaje?
Yo digo que mejor que aquí no se vive en lado alguno. Y todo el mundo que viene disfruta. Aunque metamos horas, y todas las inversiones posibles, Rioja Alavesa sale a flote. El único problema es que van a ser mucho más poderosas las bodegas que los agricultores. En un periodo de 25 años hemos pasado en Leza de elaborar vino quince personas a ser tan solo cuatro cosecheros.

.- Otro agricultor de Leza dice de sí mismo que es “el último mohicano”, como si ejerciese un trabajo en extinción, como si él fuese «el último guerrero» de la agricultura en Leza.
Somos unos cuantos “últimos mohicanos”, muy pocos… a no ser que las cosas cambien. Hay cosecheros en Samaniego, Baños, Lapuebla y Villabuena, si bien en Villabuena quedan cuatro cosecheros. Las instituciones tienen que elaborar un listado de cosecheros por pueblos y ver cómo los potencia.
Hay mucha gente aquí que está estudiando Enología. Yo pediría que les pusieran en contacto con los cosecheros que se van a prejubilar. Que se ayude a los jóvenes. Que se les informe mucho más a través de la Casa del Vino, sobre exportación de vinos, ferias, y todo lo que haga falta.
.- ¿Cómo te formaste tú para elaborar vino?

Desde pequeño he participado con mi abuelo Lorenzo en la elaboración de vinos, y luego cuento todo lo que puedo con la Casa del Vino.
.- Fue tu abuelo Lorenzo quien plantó en ti la vocación agricultura
Mi abuelo, y también mi abuela. Por parte paterna, el abuelo de mi padre trabajó en la bodega Palacios, de Laguardia, que ellos no tuvieron nunca viñas.
.- ¿Tienes presente a tu abuelo Lorenzo?
Siempre, al igual que a mi padre Cipriano, que también murió. Recuerdo en Leza aquella época de mi abuelo Lorenzo, cuando venían a trabajar en la vendimia estudiantes y gitanos.

.- ¿Se te han caído algunas lágrimas en estos veintidós años?
Sí, porque nos han llenado de inspecciones, burocracia, papeleos administrativos, cuadrar la bodega…
.- Pero tú has podido con todo.
Vamos a ver si sigo así, atajando lo que venga. Vamos a comenzar el año con todas las ganas del mundo.
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Una historia muy bien presentada, cargada de trabajo honesto, inteligente, con muchas cosas que decir desde la voz de la experiencia. Una historia muy bien contada de este «último guerrero» de la Agricultura. Ojalá las instituciones hagan mucho más de lo que ya hacen, que al parecer no es suficiente.
Gracias, Begoña
Quiero ir a Leza, para comprobar si en la bodega de Aitor Iza, antes de comprar su vino, uno puede sentarse ante un plato de chorizo y una buena jarrita de vino. Seguro que es así. Seguro que iré!
Gracias, Antton
De acuerdo en muchas cosas con Aitor.
Me parece oportuno que la Diputación elabore y tenga en cuenta ese necesario listado de cosecheros por pueblos, para ver cómo los mima y potencia de manera clara y efectiva. Dirán que apoyan a los jóvenes agricultores, pero sintiéndolo mucho, eso no es verdad. Aitor lo deja claro y yo lo reafirmo. Si así fuere, que lo demuestren con datos.
Gracias, Aguilera
Qué invento tan sencillo, no? Una horquilla de alambre tan efectiva!
Bueno, bueno, me ha encantado la entrevista, tan natural y sincera, tan abierta y cercana. Enhorabuena al agricultor y al periodista!!
Gracias, Jon
La presentación del agricultor de Leza, los primeros párrafos de la entrevista son pura literatura. Por favor, anímate a escribir un libro.
Emocionas. Consigues que vuelva a leer y releer.
Zorionak, Julio!
Eskerrik asko, Arene
Esta es la pluralidad del blog que aplaudo. Que sea capaz de entrevistar a los «grandes» y a los «pequeños», pasando de entrevistar hace un mes a Fernando Salamero, de la gran bodega de Riscal, a entrevistar ahora al agricultor Aitor Iza, de Leza. Esto es lo que quiero resaltar. Así se hace Comarca. Todos en el blog. Os felicito.
Gracias, Ainara
Soy una persona con suerte, dices, y te digo que tú le has ayudado a que llegue. Has ido a buscarla con tu trabajo y tu iniciativa desde los comienzos.
Propones que las normas y leyes salgan de la realidad que viven aquellas personas a las que van dirigidas. ¡Qué mal caen las normas importadas de otra realidad y pensadas para grandes empresas, que no están hechas a medida de los que las deben cumplir, como está ocurriendo en Rioja Alavesa con tanta burocracia y reglamentos.
Anuncias un futuro negro, si no se apoya a los jóvenes en los comienzos, no cuando ya están establecidos. Estoy tan de acuerdo contigo que, pienso, es la única manera de frenar el despoblamiento de nuestros pueblos y la creación de pequeñas empresas.
Dices Aitor que trabajas más que en la Mercedes, pero que eres libre. ¡Ojalá que nada te ate y por nada pierdas tu libertad!
Una gozada la entrevista.
Gracias, Antonio
Éste año he conocido a Aitor y a Lidia y tengo que decir que nunca había visto a nadie tan involucrados en lo que hacen, la ilusión con la que te hablan de su bodega y sus vinos, que, por cierto son muy buenos.
Espero volver a verlos pronto!
Seguir así de libres!
Gracias, José Ángel