
IÑAKI Mata Pérez contempla el ocaso desde una viña de Labastida.
El día que murió Félix Pérez, el bodeguero Carlos Fernández se refirió a él como “historia pura de Labastida”, mientras su colega Ignacio Gil le había definido como “alma del pueblo”.
Aquel último martes de octubre el ayuntamiento de Labastida organizó, a través de su Oficina de Turismo, un “viaje de prensa” para que los medios de comunicación conocieran una marca, un destino… y mucho más.


DOS fotografías de aquel 31 de octubre de 2023 en Labastida.
¡Quién nos iba a decir que nos citaríamos en la bodega El Otero con la memoria que alimenta, el caudal invisible de cada día, de todos los días, el que nos salvaguarda de tantas cosas!

ASÍ nos recibieron Aitor e iñaki, trabajando en la bodega.
Ya os conté la visita que hicimos a Bodegas Tierra, con Carlos Fernández, y a la bodega “Manuel Quintano Labastida”, con Iñigo Rubio, Javier Cereceda y Carlos Castro.
Aquel día dio mucho de sí. Tras comer en el asador Alai, fuimos caminando al encuentro de los hermanos Aimarez (la suma de sus nombres y apellidos), dos hermanos que se llevan como tales, fusionando sus vidas en torno a sus viñas y sus tres vinos.


BRINDANDO con Iñaki y Aitor en el txoko de la bodega.
Dos de los muchos jóvenes amantes de la tierra de sus antepasados, en los que se asienta el futuro de las bodegas familiares de Rioja Alavesa. Dos de los muchos que otorgan identidad a tres vinos de la Comarca.
“Elaboramos 70.000 botellas de vino de Maceración Carbónica, 10.000 botellas de blanco y 2.850 de una edición limitada dedicada a nuestro abuelo Félix Pérez, que para nosotros ha sido todo”.

FÉLIX Pérez con sus nietos en 2019. (Archivo del Blog).
Estaba reciente la pérdida del abuelo, que marchó para siempre el pasado septiembre, después de 97 años de vida. Aquel día de octubre hacía poco más de mes y medio de su muerte física. “Se fue en paz, diríamos que marchó feliz, pero su ausencia es intensa”.
El encuentro con los hermanos fue breve, pero hondo y bien celebrado. Nos contaron que ambos empezaron en 2014 con el proyecto de su bodega, con una gran ilusión, motivados por el abuelo, «la persona más positiva y optimista» que ambos han conocido en su vida.

FÉLIX con el vino que sus nietos le dedicaron en 2020. (Archivo Blog).
La visita de los holandeses
Con Aitor e Iñaki hubo alegría, celebración, unos vinos y una merienda, a pesar de que hacía poco que habíamos comido. Sin pretenderlo, el encuentro se convirtió en un homenaje sentido a quien siempre les animó a emprender los apasionantes caminos de la vitivinicultura.
Recordaron para el grupo cuando trabajaban en sus respectivas empresas, en Vitoria-Gasteiz y Eskoriatza, alejados de las viñas, cuando el segundero del reloj avanzaba a duras penas.

AITOR Buendía grabando las palabras de aquella tarde.
La jornada laboral les parecía eterna por entonces. Por fin, después de nueve años, dejaron sus respectivos empleos para dedicarse de lleno a sus vinos, en Labastida, donde la vida palpita de otra manera. Donde no hay que mirar al reloj que marca las horas.
El momento más hermoso lo vivimos cuando Iñaki nos llevó, tras una pequeña excursión a pie, hasta el lagar rupestre de “Montebuena”, donde nos hicimos unas fotografías, rodeados de viñas, con una hermosa vista del monte Toloño.


EL grupo de periodistas en el lagar de Montebuena, con Labastida al fondo.
“En plena vendimia de este año vinieron a visitarnos unos holandeses. Después de haber recorrido todo Rioja Alavesa, nos dijeron “¡no sabéis la hermosura que tenéis aquí!”. Pero mi hermano y yo sí lo sabemos -asegura Iñaki-. Esto nos encanta. Me faltan las palabras…”
Viticultor, cosechero y pastor de ovejas
Cómo no cantarle en ese entorno al maestro, aunque falten palabras, a sus enseñanzas de toda una vida. Para hacerle partícipe de un tiempo que hoy transcurre haciendo lo que aman de verdad.
“¡Cómo te cuidan tus dos nietos, Félix!”, le dije en 2019 al abuelo.
“Demasiado”, contestó entonces con una sonrisa de satisfacción quien había trabajado tanto en las viñas, y que además de viticultor y cosechero, siempre fue pastor de ovejas.

CON su abuelo Félix en la viña Marrate, en 2019. (Archivo Blog).
De vuelta al pueblo, este pasado octubre, camino de la bodega familiar, con el sol del ocaso jugando entre las cepas, pedí a Iñaki Mata Pérez que entrara en la viña para tomarle una fotografía.
El adiós del Sol nos llevó a hablar del abuelo Félix, de lo que mucho que deja en sus memorias, además de las viñas plantadas, como Marrate, hace medio siglo. Del maestro que les enseñó a podar, a desnietar… a “todo”.
Estando en esa conversación, caminando aún entre viñedos, en ese homenaje in memoriam, fiel a su propia historia, de repente Iñaki me dijo: “mira, Julio, ese joven olivo lo plantó mi abuelo hace años”…

Cómo no hacerle a Iñaki una fotografía junto a ese árbol tan de Rioja Alavesa. Esa imagen, tan sencillo y cercana, me hizo ver que su abuelo fallecido un tiempo antes en Labastida tomaba cuerpo en el olivo y abrazaba a su nieto, al que llevaba 61 años de historia.
Prolongando la luz del atardecer
Poco después, en la bodega El Otero, nos hablaría Iñaki de la prensa antigua, de las cajas de vino de la nueva cosecha, de los lagos de la bodega que con los años se han cubierto con una pátina de color cobrizo por el vino tinto…

LAGO de la bodega donde ha vuelto a fermentar sus vinos.
Después nos sentamos en torno a la mesa donde en 2019 el abuelo Félix cantó una jota para los lectores del Blog. Ya he dicho que habíamos comido en el Alai de Labastida, y sin embargo allí estábamos, bien sentados, con una copa de vino en la mano, saboreando la tarde, prolongando la luz del atardecer, celebrando la vida como es debido, gracias a Félix, haciendo memoria de una ausencia.

CON la marca de sus vinos entre «lauburus».
Brindando por la “historia pura de Labastida”, por “un grande entre los grandes, por el alma de un pueblo” que se fue. Y sin embargo, tal y como constaté de una manera perceptible, el abuelo Félix se ha quedado a vivir en las cepas y los olivos plantados para el porvenir.
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Un excelente vino y una gran familia.
Gracias, Iñaki
Lo dijo Cervantes por boca de don Quijote: «de bien nacidos es ser agradecidos». El abuelo que fue maestro viticultor ya recibió en vida el homenaje de sus nietos, que hoy siguen teniéndole muy en cuenta. Emociona.
Gracias, Begoña
Dicen los holandeses que «no sabemos valorar lo que tenemos en Rioja Alavesa». Y yo diría que eso es verdad para algunos en la Comarca, y muchos otros en el resto de Euskadi. Tenemos un paisaje excepcional, y personas enormes como Iñaki y Aitor
Gracias, Juan
Félix Pérez, un bastidarra ilustre, era un placer oírle contar historias narradas desde la sabía atalaya de sus muchos años, historias de su vida como agricultor y también como pastor. A veces había suerte y cantaba alguna jota que ponía la carne de gallina, lúcido hasta el final tuvo suerte de estar acompañado hasta el último momento por su extraordinaria familia.
Gracias, Pedro Pablo
Da gusto estar con gente así. Con razón sale un vino tan rico.
Gracias, Carlos