Toloño es hoy para algunos el nombre de la montaña de Labastida, para otros es el nombre de toda la Sierra que corona Rioja Alavesa. No me voy a meter en esa discusión un tanto bizantina, por un lado porque en lo que están todos de acuerdo es que en la Edad Media, cuando surge este apelativo a la luz pública, el nombre Toloño se refería solamente a la montaña bastidense y, por otro lado, porque tras la lectura de las páginas que siguen igual la controversia pierde buena parte de su razón de ser.
El monte Toloño es una cumbre modesta pero muy emblemática para la pequeña comarca que vive a su sombra y disfruta de sus pastos y su madera, tanto en la cara norte (desde Salinillas de Buradón hasta Peñacerrada) como en la cara sur (con Labastida como principal villa del somontano toloñés). Aparece el Toloño potente y poderoso a las gentes de su entorno porque se eleva súbito con fuertes pendientes desde los 450 metros a las orillas del Ebro hasta los 1.277 metros de la cima y porque tiene en su cumbre un blanco sombrero pétreo de roca caliza.

MONTE Toloño, cara sur.
Desde la viña de las planicies somontanas hasta los hayedos y roquedos de la cumbre hay una sucesión de hábitats que pasan por el encinar, el robledal, el madroñal, los pastos… El Toloño encierra en su reducida extensión cien pequeños paisajes, cien anécdotas y curiosidades. Por ejemplo, el Toloño es como una esponja que se empapa de las lluvias de la cara norte y que llora por unas fuentes milagrosas que han permitido que su árida cara sur haya mantenido una importante población hasta en los momentos más secos de la Historia.
En concreto, en la Alta Edad Media por las faldas del Toloño se van a instalar ermitaños que tallarán sus eremitorios y sus tumbas en la roca iniciando prematuramente un proceso repoblador en toda la región, una región que tanto en la cara norte como en la cara sur, tiene hoy todavía una fuerte toponimia vasca por Buradón, Briñas, Labastida, Rivas, San Vicente, Haro, Berganzo, Peñacerrada… En torno al Toloño se habló fuertemente euskera en el medievo.

MONTE Toloño, cara norte.
En los alrededores del monte Toloño, desde Buradón hasta Ábalos perduran todavía hoy una gran cantidad de topónimos vascos: Gabanzurre, Zancobe, Bortuzar, Chirimendi, Arana, Talaburri, Arracha, Artiaque , Espiribila, Larramatxetas, Reballegi, Zarando, Zuzuriaga, Riarán, Mendigorria, Moscate, Zakona, Aldaya, Gobera, Gabanzurre, Mondiates, La Reta, La Rencaña Arbina, Bortuza, Solagüen, Larrazuri, Lejoste, Marrate, Artajona, Iscorta, Achalde, Acharte, Remelluri, Torrolate Mutillori, Izcarra, Mentoste, Pedazuría, Saigoba, Salbide, Uzmendi, Zabala, Zarrabide, Altabaza, Mendigurina, Aratica,…
… Larra, Mendiate, Postilloste, Macarralde, Ortara, Ajoste, Atuzar, Mazuri, Makarralde, Muga, Mugazabal, Mugarrate, Chillaran ,Zazpiturri, Azcueta, Escorri, Gobate, Mendiarte, La Rasqueta, Riparan, Rotalde, Uriarte, Vizcarra, Zabala, Resaco, Burtaran, Puerto Atau, Orraite, Artubia, Zaborro, Arbineta, Jarrate, Bizcarral, Riparan. Sisabal, Uriarte, Peña Lacha, Escalbarro, Zazarro, Mugas, Chulato,Armentariz, Bolarán, Zarabel, Acharras, Azabal, Arnache, Lasarte, Muñarrate, Ozako, Muñaseis, Muniza, Ribarren, Remalache.

EL Doroño sonserrano miraba al Toloño desde la esquina inferior izq.
No solo hay abundante toponimia vasca en la orilla norte del Ebro, también la hay en la orilla sur, en la zona de Haro- Bilibio, donde tenemos netamente vascas sus viejas aldeas (Arrauri, Atamauri, Urturi, Potanzuri, Vermeduri, Riaran, Vicuana-Ibikoana, Bardauri, Azcorria,Huribarri, Ilera, Caparrito, Carracuchato, …). A eso hay que añadir una gran cantidad de pueblos muy cercanos a Haro con nombre vasco como Cihuri, Ollauri, Galbarruli, Herramelluri, Naharruri (luego Casalareina), Ochánduri, Fonzaleche, Sajazarra, Cuzcurrita, Zarratón…
Hecho este preámbulo descriptivo comenzamos el análisis sobre el topónimo Toloño pretendiendo responder a una pregunta: ¿Qué misterio encierra el nombre de esta montaña emblemática en la comarca, quienes llamaron con ese extraño nombre a Toloño y por qué lo hicieron? Para responder a esta pregunta vamos a empezar subdividiendo la palabra en dos (TOL y OÑO), fijándonos inicialmente en la segunda mitad del nombre, en OÑO.

OGROÑO, peñón Urdaibai.
Estudiando la región vemos que hay una importante cantidad de nombres de aldeas o lugares, sobre todo de Álava y Vizcaya, que terminan por esas tres letras: los dos Doroño (el de la Sonsierra y el de Treviño), el cabo de Ogoño en Urdaibai, la pequeña aldea de Amurrio bajo el Goikomendía llamada Onsoño, las dos aldeas altas de Orduña bajo el monte Tologorri llamadas Lendoño de Arriba y de Abajo, el propio Orduña bajo Sierra Salvada, el Bikuña bajo la Sierra de Urbasa, la vieja aldea llamada Betoño bajo el cerro de Vitoria, Argandoña bajo el cerro de Estíbaliz, los dos Loroño vizcaínos, un despoblado en Derio llamado Oroño, Arandoño, Ozoño, Mioño, Maroño,…
En la mayoría de estos lugares vascos terminados en OÑO, viendo su foto y los mapas topográficos, observamos que nos aparece un monte o cerro acaparando el protagonismo del paisaje pero en otros casos el nombre parece que alude más que al propio monte a su base, al “piedemonte” en el que se instala la villa que tiene ese nombre terminado en oño u oña.

ORDUÑA.
Tal vez el ejemplo más evidente del valor de oño y oña como expresión de “piedemonte”, de somontano o sonsierra, de valle rodeado de montañas, nos lo dé la situación de la villa burgalesa de Oña, lugar que se cita con ese nombre desde finales del siglo X y al que se le adjudica sin duda una etimología vasca desde oña (el pie).
La villa guipuzcoana de Oñate es otro buen ejemplo, pero siendo oña la primera parte del topónimo. En Álava hay muchos casos parecidos Oñaturriburu en Montes de Vitoria, Oñabarza (monte en Zárate), Oñabizcarra (Iruraiz), Oñacua (Eguilaz), Oñagan (monte de Salmantón), Oñarrate (Badaya), Oñarricoerrecaldea (Munain), Oñastuaga (monte en Manurga), Oñateibidea (Salvatierra), Oñaurreta (Yurre),…
Como curiosidad, podemos recordar que ya hace cinco siglos el licenciado Andrés de Poza y Yarza, natural de Orduña y graduado en leyes por Lovaina, escribió un libro en 1587 titulado “De la antigua lengua, poblaciones y comarcas de las Españas” en las que estudió 66 topónimos vascos que se usaban en toda la Península Ibérica en aquel tiempo, siendo uno de ellos “Onia” derivado del vasco oin (pie), con el significado de “piedemonte” («quasi dixeris pede montium»).

OÑA.
El ejemplo más cercano de una población cuyo nombre termina en oño lo tenemos en las faldas del monte Toloño, junto a un pequeño arroyo que nace entre las actuales jurisdicciones de Labastida y Rivas, donde existió en la Edad Media una antigua aldea llamada Doroño de la que nada queda sino una necrópolis con varias tumbas excavadas en la roca caliza, en un paraje conocido como “las sepulturas”. Se halla situado en un “piedemonte” clarísimo y en esto coincide con otra localidad del mismo nombre situada en el condado de Treviño, unos cuarenta kilómetros más al norte.
Dicha localidad treviñesa llamada también Doroño se ubica a unos pocos kilómetros de Vitoria, junto al arroyo Arrieta, afluente del río Ayuda, en la cara sur de los Montes de Vitoria que marcan su paisaje y su clima. Es decir, que los dos Doroño coinciden en el nombre, en el momento de su aparición pública (siglo XI), en su condición somontana, en su altitud (unos 680 metros), en el hecho de que ambas están en zonas con abundante toponimia vasca.

EL Doroño bajo los montes de Vitoria.
Y si estudiamos el lugar concreto en el que se hallan nuestros dos Doroño comprobaremos sin ningún género de dudas que ambos lugares están a los pies de una gran montaña, sea el Toloño o los Montes de Vitoria. El apelativo de piedemonte les va a ambos a la perfección, como la mejor palabra para explicar el lugar.
Ya sabemos pues el origen vasco y el significado de la segunda mitad de la palabra Toloño, “piedemonte”, somontano, subserra, sonsierra. Veamos ahora qué puede significar la primera parte del nombre Toloño, la sílaba TOL, llamando la atención al lector de que hay muy pocos topónimos que empiecen por TOL o TOLO en el entorno de Álava salvo este Toloño, Tolouna, una fuente de Corres, el monte Tollogorri en Orduña,… con lo cual el tema se complica a priori.

TOLOGORRI desde Lendoño de arriba (Orduña).
Para adentrarme en la investigación voy a seguir el hilo argumental que siguió Pierre Moret, Director de Investigaciones de la Universidad de Toulouse, para determinar la génesis y etimología de la vieja ciudad francesa llamada inicialmente Tolosa (hoy Toulouse). Comienza diciendo Moret que encuentran esta sílaba inicial TOL en muchos topónimos pre-latinos ampliamente repartidas en el oeste de Europa, siendo su origen incierto.
Mejor documentada es la raíz TOLON, un probable orónimo (topónimo que alude a montes) que ha dado en Francia nombres de ciudades y aldeas como Toulon, Thollon, Thulon, Monthelon,… y en Cataluña ha dado otros como Tolo y Tolon. Hay acuerdo entre los lingüistas sobre el significado del nombre («colina, eminencia»), pero no sobre su origen: galo según Nègre y W. von Wartburg, precéltico según Deroy y Mulon.

TOULON, puerto bajo la gran montaña.
Para confirmar ese posible vínculo entre TOLO y monte he estudiado la topografía de todas ellas. Empiezo por Toul , ciudad de la Lorena francesa junto al río Mosela, conocida en tiempos de los romanos como Tullum Leocurum, que ha sido a lo largo de la Historia un importante punto estratégico del nordeste de Francia no sólo por el río sino sobre todo por el Mont Saint Michel que la protege y le da carácter de plaza fuerte, como se puede ver en un plano topográfico.
Interesante también es estudiar Toulon, famoso puerto francés a orillas del Mediterráneo que se llamó consecutivamente Telo, Tholon, Tolon, Toulon. Antes de la colonización romana, Telo Martius (de tolus o pie de la colina, y Martius, dios latino de la guerra) era un refugio para los navíos griegos pero Roma anexionó la región en el año 120 a.C. En las fotografías y planos topográficos se puede ver que lo que más llama la atención de este enclave no es tanto el mar como la montaña a cuya sombra creció la ciudad. Por si hubiera alguna duda al respecto, el nombre completo de otra villa francesa homónima, Toulon la Montagne, confirma que estamos ante un orónimo, un topónimo vinculado al monte.

TOULOUSE, y los Pirineos al fondo.
Otra villa francesa interesante para estudiar el Tolo de nuestro Toloño es Tolosa-Toulouse. Concluye Moret que Tolosa es nombre prerromano extendido en España y Francia, se discute si es celta o íbero. Su primera mención escrita se remonta al año 90 antes de J.C. y se refiere a la actual ciudad francesa de Toulouse, llamada “Tolosa” por griegos y romanos.
Los «Tolosa » de origen y significado más claro se encuentran en la Península Ibérica: la villa Tolosa de Guipúzcoa, un monte Tolosa en Gordexola, una villa Tolosa en Portugal, el de las Navas de Tolosa bajo Sierra Morena, la villa y Sierra de TOLOX (pronunciado antaño como Tolosa) en la serranía de Ronda, dos topónimos catalanes antiguos Tolous et Labi-tolosa,…

TOLOX bajo la sierra de Tolox.
De los Tolosa franceses el más interesante para mí es el llamado hoy Toulouse-le-Château pues la iglesia de este pueblo que domina el valle de la Brenne, en el Jura, es designado por un acta del Papa Urbano II datada del año 1.090, como “ecclesiam Montis Tolose”. Es decir, este Tolosa es sin duda un orónimo: Monte Tolosa. Igualmente es orónimo el Monte Tolosa de Gordexola o la Sierra de Tolox. Tampoco sería difícil de aceptar que la guipuzcoana Tolosa rodeada de altas montañas esté aludiendo en su nombre a ellas.
Pero ¿cómo se puede vincular con un topónimo montañoso la capital occitana de Toulouse si esta se sitúa en una ancha llanura labrada por el río Garonne ? Cualquiera que conozca las vistas desde Toulouse de los Pirineos, ese cordillera de cientos de kilómetros que se eleva tres mil metros sobre la llanura fluvial, puede aceptar que ese cresterío permanentemente nevado en muchos momentos de la Historia fue un referente para las gentes que se instalaron allí hace veintitantos siglos y le pusieron el nombre Tolosa aludiendo a esa cordillera.
Para Lizop, en su trabajo «Le Comminges et le Couserans avant la domination romaine» (1931), afirma rotundo que “el nombre de Tolosa es netamente ibérico y niega en redondo la posibilidad de que fuera un nombre celta”. Más recientemente, Moret en su trabajo “Examen du problème étymologique posé par le nom de Toulouse” no niega la opción celta, pero se inclina también por una propuesta ibérica con matices: “Tolosa tiene un substrato aquitano emparentado con las lenguas no indo-europeas de la Península Ibérica”.

EL monte Toloño visto desde Haro.
En definitiva, viendo los significados de Tolo y de Oño es más que probable que en las dos partes del nombre Toloño estemos ante dos orónimos, dos topónimos con referencias a la orografía del lugar: si en el “tolo” estaban destacando una sierra, un monte importante, en el “oño” estamos ante un pie de monte, ante una somontano habitable y cultivable. Si en el “tolo” estamos ante una palabra celta, ibérica o aquitana, en el “oño” estamos ante una palabra claramente vasca.
Las dos partes tienen un origen alejado en el tiempo y destacan dos aspectos distintos de un todo: mientras el “tolo” primitivo nos habla de la pétrea cumbre que ya llamó la atención a las gentes que habitaron estos parajes bastidenses hace veintitantos siglos, el “oño” altomedieval nos habla de la base, de la llanura que está a los pies de la sierra, de esa sonsierra que ocuparon en la Alta Edad Media, hace unos doce siglos, los eremitas, pastores y labradores que se instalaron aquí.
Otro argumento potente a favor de nuestra propuesta de que el nombre Toloño no alude a un dios local ni nada parecido, sino que alude explícita y claramente al somontano, al “piedemonte” bajo la sierra, es que siglos después de que se pusiera el nombre Toloño los reyes de Pamplona en el Fuero de Nájera y los monjes de San Millán le llaman a la zona igual aunque con otras palabras: SUBSERRA. Subserra es Toloño dicho por otras gentes en otra lengua, el latín.

LOS Fueros de Nájera otorgados por los reyes navarros.
Así, en el Fuero de Nájera leemos “Los vecinos de Nájera tenían también medianeto o comunidad de pastos con los de Gimileo… y con los pueblos de la otra orilla del Ebro, en Assa y Munilla, de Assa hasta Paganos y Urrigosilla, y de Paganos hacia arriba con los de Subserra hasta Ebriones…
En el Becerro Galicano que se escribió décadas después, en el documento conocido como “Falsos votos de Fernán González”: “Tabuernica, tota Subserra, tota Berrocia, Marangone, Punicastro,…, rivo Moreta, valle de Ullone …”. Como vemos en ambos documentos de los siglos XI y XII el concepto Subserra era mucho más restringido que el que tuvo en los siglos posteriores.
Los argumentos anteriores ponen en cuestión algunos supuestos con los que se elaboró un informe del año 2010 sobre la denominación Sierra de Toloño en el que se decía. “Es un nombre de gran antigüedad que corresponde a una deidad prerromana”. A juicio de los especialistas, estaría en relación con el hidrónimo Tolonum, actual Tholon, en Francia. El nombre Toloño se documenta tempranamente en las fuentes medievales, tanto en referencia al castillo que se construyó en su cima como al propio monte. Por tanto, la voz Toloño no se explica etimológicamente a partir de la lengua vasca.
Hay varios errores en este Informe del 2010 que a la vista de lo aquí expuesto y de los documentos existentes convendría corregir. El primer error está en la supuesta “gran antigüedad”, “se documenta tempranamente su castillo”,… cuando la verdad es que las referencias existentes al castillo de Toloño son muy tardías, dos siglos después de las primeras referencias de castillos cercanos como Bilibio, Buradón o Assa. En concreto el castillito de Toloño no se cita hasta finales del siglo XIII, no se cita en el año 1040 en la dote que el rey de Pamplona da a su esposa (“castros de Buradon, Bilibio, Marañon ,…) como no se citará en el año 1204 cuando se mencionan los castillos de la Sonsierra devueltos por Castilla al rey de Navarra.

CASTILLO de Toloño.
Otro error está en la frase “A juicio de los especialistas, estaría en relación con el hidrónimo Tolonum, actual Tholon, en Francia”, cuando, en realidad, todo se reduce a una breve frase del lingüista Francisco Villar que pasa somera y fugazmente en un trabajo del año 2005 sobre el nombre Tulonium y sugiere que: “el resultado moderno de ese nombre que se encuentra en Toloño (Labastida, Álava). Con pequeñas variantes de escasa entidad el nombre se repite en el hidrónimo Tolonum, actual Tholon, afluente del Yonne cerca de Joigny”.
Con esa simple sugerencia unipersonal, pasa por alto el Informe a todos esos especialistas franceses y españoles que ven en Tolo un orónimo celta o íbero y no un hidrónimo galo, ven una referencia a monte y no a río. El citado Informe de 2010 no se para a considerar lo absurdo de comparar nuestro monte Toloño con un pequeño río Tholon (del galo telón-curso de agua) situado en Borgoña a unos mil kilómetros de aquí, con distintas lenguas y distintas culturas.
El tercer error del Informe es afirmar rotundamente sin prueba alguna que Toloño “es un nombre que corresponde a una deidad prerromana” que aparece citado en otro entorno cultural situado a setenta kilómetros de distancia. Ante la fuerza argumental tanto del TOLO como del OÑO en el paisaje de nuestro Toloño, son vanos los intentos de vincularlos con dioses o antropónimos imaginarios tipo Tullonio basándose solo en una pretendida apariencia fonética.
Y el cuarto error que se ha cometido con Toloño es ver en el antiguo Doroño sonserrano un Toloño vasconizado, suavizado. Obviamente, la existencia del Doroño treviñés ya echa por tierra esa teoría pues el Doroño a los pies de los montes de Vitoria nada tiene que ver con el monte Toloño. Tampoco se sostienen los intentos de Saralegui de vincular los nombres de Doroño y Toloño con antropónimos imaginarios: “el nombre de base es claramente Tolonius, al parecer variante de Tullonio, antropónimo que encontramos en una inscripción de Alegría / Dulantzi”.

NECRÓPOLIS de Doroño.
Entonces, se preguntará el lector, ¿qué misterio encierra el nombre de estos dos Doroño altomedievales tan alejados y distintos? Para responder a esta pregunta veamos ahora qué puede significar la primera parte del nombre Doroño, la sílaba DOR. Muchos estudiosos coinciden en que “dor” es un hidrónimo, alguno lo vincula al vasco “itur”. Una autoridad en la materia, Aymard Robert, en su trabajo «Hydronymie pyrénéenne » publicado en el año 2002 en « Nouvelle revue d’onomastique» califica a las formaciones en “dor” y “tor” como hidrónimos prerromanos con significado de fuente o arroyo, lo cual encaja perfectamente con nuestros Doroño.
Es decir, nuestros dos “Doroño”, el de la Sonsierra y el de Treviño, lo que querían resaltar al ponerse ese nombre, es que en esos dos puntos concretos de los extensos “piedemonte” del Toloño y los Montes de Vitoria surgía una fuente, un arroyo que hacía habitables ambos lugares. Es evidente que el caudal de agua que brotaba junto a nuestro Doroño sonserrano era mucho más parco que el del Doroño treviñés y por eso desapareció pronto de la Historia quedando como un mero mortuorio.
En definitiva, hemos dado pruebas y argumentos suficientes que nos permiten ver en el vocablo “Toloño”, al menos parcialmente, una etimología vasca clara, algo que no debería sorprender mucho si consideramos que en los siglos del gran repoblamiento altomedieval de esta comarca el euskera era la lengua mayoritaria del pueblo llano en muchos kilómetros a la redonda de esta montaña. Su significado sería muy simple y absolutamente lógico: “piedemonte, somontano, sonsierra”, precisamente el nombre que le darán en latín a la comarca los monjes del siglo XI: “Subserra”.
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Artículo tan apasionante como esclarecedor.
Miguel, genial como siempre.
Gracias, Carlos
Toda una lección, muy interesante, de toponimia e historia de Rioja Alavesa.
Esperemos seguir conociendo los cientos de rincones interesantes de la Comarca para poder comprenderla mejor, poder enseñar toda su bonita historia y saber transmitirla a todos los visitantes a nuestra querida Rioja Alavesa.
Para amarla, hay que conocerla. Artículos como éste nos dan un plus de autenticidad que el visitante agradece.
Gracias, Fernando
Con este estudio Miguel nos libras del martillo contra ateos que se ha desplegado durante estos últimos poquitos años, que cada vez que hablábamos de la Sierra se nos corregía y se nos compadecía.
Gracias, Victoria
Buenas tardes, Miguel:
Se agradece mucho el esfuerzo por aclarar la etimología del nombre Toloño. En el entorno académico hay acuerdo general acerca de la evolución del nombre documentado en época romana ‘Tullonium’. La terminación -onium daría de forma natural -oño, por palatalización de la -n- ante -i. La variante vasca de este nombre sería Doroño, con t- > d- y VlV > VrV. Pero nadie ha visto en esa terminación -onium la forma vasca ‘oin’ (pie). ‘-ium’ sería simplemente la terminación del nombre ‘Tullon-‘, como Treviño < 'trifinium', 'armiño' < armenius, etc.
Creo que has orientado muy bien el origen de la base 'tulon-', con otros paralelos similares en Occitania, España, para la que se propone un origen indoeuropeo (a través del galo o el celta) con significado de 'altura'.
Es cierto que, a diferencia del área oriental de la Rioja, en esta zona de Labastida y Haro, y hasta las cuencas altas de los ríos Oja y Tirón, la toponimia vasca de implantación medieval es muy significativa. Se ha interprestado como el resultado de un trasvase de colonos de origen alavés de dos ciclos, uno primero de época condal (siglos VIII-IX) y otro por impulso de la monarquía pamplonesa (siglo XI). Hay trabajos muy bien documentados al respecto de Koldo Mitxelena y David Peterson que dan mucha luz sobre esos procesos.
Un saludos cordial
Gracias, Joseba
El artículo de Miguel es toda una lección de toponimia y de historia, irrefutable en sus conclusiones, y esclarecedor. Para mí se acabó la discusión. Lo que siempre dijeron nuestros abuelos queda demostrado. Toloño se llama a los montes de Labastida y Cantabria a los montes de Samaniego, Leza, Laguardia y Kripan, la antigua Subserra de Navarra. ¡Gracias,Miguel, sigue investigando nuestra historia!
Gracias, Antonio
Como siempre un magnífico artículo Miguel.
Difícil de rebatir o discrepar debido a la sólida información que aportas.
Un abrazo
Gracias, Dalmacio
Excelente lección de Historia, de toponimia y etimología a cargo de un riguroso investigador. Buen trabajo. Zorionak!
Gracias, Carmen
Buenos días, Miguel: Ayer me llegó tu artículo titulado “Toloño, el enigma resuelto”, cuyo enigma espero que filólogos y lingüistas lo den por bien resuelto. Sí quisiera enviar dos sugerencias, a nivel de localización una, Doroño, y otra referente al topónimo Solagüen.
Es cierto que hubo un pueblo denominado Doroño, asentado en las faldas del monte Toloño. En el artículo se localiza en el término de “Las sepulturas, aportando una fotografía de la magnífica necrópolis. Sin embargo, a mi entender, el poblado Doroño estaba unos dos kilómetros más al norte, al oeste de Rivas de Tereso. Hace años me llevó allí un vecino, al paraje que se documenta como San Esteban de Doroño, cuya iglesia todavía estaba en pie el año 1784. De San Esteban de Doroño son los sepulcros que están a la entrada de la ermita de la Granja de Remelluri.
Solagüen o San Clemente, es un término de la villa de Labastida y pienso que no se puede considerar topónimo vasco. Más bien proviene de So=bajo (so-sierra= bajo la sierra) y “la güen”= la fuente. Hay más citas con este tema y en un documento del año 1574 se lee: “una villa en el término de la güen de los sapos” (AHTA, Prot. 8285), dejando claro que “la güen”, era un sitio húmedo, donde criaban los renacuajos, una charca alimentada por el agua de una pequeña fuente, probablemente cercana a la ermita de San Clemente. De ahí el pensar que Solagüen era la fuente de San Clemente y que ambos topónimos aparezcan juntos en la documentación de Labastida.
Nada más por hoy, un saludo.
Gracias, Salvador
Como bien sabemos, Miguel nos viene con una nueva y buena aportación al con0cimiento sobre la cultura de Rioja Alavesa. Esta vez, con una exhaustiva recogida de topónimos alrededor del monte Toloño, y ademas con un análisis etimológico de dicha cumbre. Creo que es una buena hipótesis para su interpretación.
ZORIONAK eta mila esker, Miguel.
También me alegro por la aportación en este blog del investigador Salvador Velila, donde nos apunta la ubicación de San Esteban de Doroño. A mi me consta también que alrededor de la finca de Remelluri se hallaba el término de San Esteban, donde Jaime Rodríguez Salís rescató unas sepulturas y las colocó, donde hoy se pueden apreciar, junto a la ermita cercana a la Granja de Remelluri. En la ermita se encuentra el Santoral que creó Vicente Ameztoy, con seis pinturas de advocaciones que se encontraban alrededor de la finca, y entre ellos está precisamente la dedicada a San Esteban mártir, que fue apedreado.
Mila esker, Salva.
Mila esker, Jesus Mari