
MANO del vitivinicultor de Laguardia, Alfonso García de Olano
El nuestro es un guardián animoso, valiente, humilde, arraigado a sus 28 años en la tierra que lo ha visto nacer y crecer. Sabe bien lo que hay. Alfonso es un “juan sin miedo” ante la que está cayendo.
.- ¿Qué va a pasar?
Esa es la pregunta de la gente. ¿Qué va a pasar en los años venideros?
.- ¿Qué respondes?
Habrá que hacerlo mejor, porque de otra manera qué futuro hay.

LA mesa en la que se sentaron en abril Alfonso, Roberto, Loli y Jesús.
En abril escuché a García de Olano en el Basque Culinary Center. El pasado sábado estuvo con otras dieciocho bodegas en el encuentro “Laguardia en vino”. Hoy salta a las páginas digitales del Blog para proclamar que a pesar de los pesares su ánimo se mantiene intacto.
En la entrevista nos hablará de sus tres sueños, de los cuales ha cumplido el primero, cual ha sido sacar al mercado sus primeras 3000 botellas del vino “Guardianes del Reyno”, que es también el nombre de su bodega.

UN sueño hecho realidad en su mano agricultora.
“Hay que tirar para adelante como sea”. La frase del joven vitivinicultor suena con convicción en medio de la tormenta de la crisis que se vive en el sector. Expresa lo que Alfonso García de Olano está haciendo con su vida, apoyado por su familia, su compañera Cristina Martínez, y por un buen puñado de personas de Laguardia.
.- El pasado mes de abril, hablando de la crisis del vino en el Basque Culinary Center, dijiste que tu ánimo “se mantiene intacto”.
Las situaciones vienen como vienen, algo que los pequeños no hemos creado, pero hay que coger el toro por los cuernos y esperar que esto vuelva a su ser.

ALFONSO en el interior de la bodega que ha comprado en El Collado.
Nosotros hemos querido salir de ‘solo vender uva’, o ‘solo elaborar vino joven’. Lo que significa elaborar vinos más personales de parcelas que tenemos contrastadas, por las que sentimos mucho cariño. Sigo diciendo lo mismo, nuestro ánimo está intacto a pesar de la crisis.
Arraigo al campo
.- ¿Cómo crees que te afectará la crisis?
Tengo la suerte de vender la uva que no elaboro. Por eso me siento afortunado gracias a Dios. Estando el campo como está hay gente del pueblo que se ven obligados a tirar parte de su cosecha, o su cosecha al completo.
El ánimo general está tocado, pero hay que tirar para adelante porque no nos queda otra en una comarca donde impera el monocultivo de la vid. Aquí nadie se plantea arrancar viña para plantar otra cosa.

DIECINUEVE bodegas en «Laguardia en vino». ( Foto Uxue Olabarria).
.- ¿Qué mantiene intacto tu ánimo?
El arraigo al campo y a la viña que hay en la Comarca. El arraigo que siento muy adentro.
.- Háblame de ese arraigo.
Lo he mamado desde pequeño en casa. Mi familia ha tenido viñas y siempre han elaborado vino. Al menos desde 1940 mi familia elabora vino en el pueblo de Laguardia.
Luego vinieron a un pabellón de las bodegas de El Collado, y cuando la cosa cogió más envergadura decidieron hacer la bodega familiar Ayesa, que es mi cuarto apellido por parte de mi abuela paterna, Blanca Ayesa, un apellido navarro.

Los recuerdos de El Collado
.- No me digas que ya de niño correteabas por estas instalaciones de El Collado.
En mí hay pinceladas de recuerdos de El Collado, al que tengo un cariño especial por lo que estas bodegas, estos pabellones, han dado a Laguardia.
Estos pabellones funcionan como bodegas desde 1980, una iniciativa del Gobierno Vasco y la Diputación de Álava, que fueron cooperativa en un principio, con una maquinaria en común.

.- ¿En qué momento empezaron a embotellar el vino en la bodega familiar Ayesa?
Nuestro primer apellido es García de Olano, que nuestros primos de Páganos eligieron como marca para su bodega, José Luis, Jorge y todos los hermanos. Así que mis tíos le pusieron Bodegas Ayesa.
.- ¿En qué momento está Bodegas Ayesa?
La llevan mis tíos y yo les ayudo en lo que buenamente puedo, que mi padre siempre ha trabajo en una empresa, motivo por el que a la gente les choca que yo tenga tanto arraigo con el campo, pero lo llevo en los genes.
.- ¿Qué papel has jugado en Bodegas Ayesa?
Me ha tocado hacer de todo, aprendiendo mucho con mi tío Ildefonso, que es el hermano mayor de mi padre. Me han enseñado a podar, a filtrar, a embotellar… Es la vida de mucha gente. Ellos estudiaron en la Escuela de Enología, y han defendido muy bien el maceración carbónica de la zona, a la vez que han hecho lo propio con los blancos, que fueron de los primeros en elaborar blancos en Laguardia.

Con los pies en la tierra
.- Estás ahora en los inicios de un futuro profesional en solitario.
He sentido que tenía que dar un paso más en la elaboración de vinos un poco más especiales. Al principio me animaron, a la vez que me advirtieron que “luego hay que venderlo e ir a los sitios”.
.- Te animaban… a la vez que te advertían.
Creo que ellos querían que yo tuviera los pies en la tierra, que es muy importante. Iba por el campo con mi tío y me decía “esta viña es de una bodega importante que hace unos vinos caros, dando valor a la zona”. Yo le preguntaba “¿Por qué nosotros no hacemos lo mismo?”.

.- ¿Qué viñas tenías para hacerte esa pregunta?
Es la suerte de tener las viñas repartidas y, casualidades de la vida, están al lado de bodegas de renombre. Así que me picó el gusanillo que me llevó a la pregunta “¿Por qué nosotros no?”
El empujón de Roberto Oliván
.- ¿En qué momento decidiste ponerte manos a la obra con tu proyecto personal?
Conocí a Cristina, mi pareja, en 2016, cuando ella estudiaba en el Basque Culinary Center, donde ya terminó sus estudios. Cristina es de Viana, y en su caso no tenía contacto directo con el vino, pero venía a casa a ver cómo elaboramos los vinos.

CON su pareja la navarra Cristina Martínez.
Al ver que a ella le gustaba el mundo del vino me planteé que podíamos dar el paso entre los dos, que ella podría ayudarme en los temas burocráticos de la bodega, encargándome yo del campo y de elaborar el vino.
.- Así que disteis un paso en firme.
Empezamos de manera experimental con un par de cubos de 500 kilos en Bodegas Ayesa, tras la vendimia de 2019. Un vino que nunca ha visto la luz porque no estaba satisfecho con el resultado, además de no tener entonces barricas para criar el vino.
.- ¿Cuál fue el paso siguiente?
Empezamos a movernos en las Redes sociales. Así contacté con Roberto Oliván, hasta que un día coincidí con él en la gasolinera de Laguardia, en el bar de Las Postas.

ROBERTO Oliván les ha animado y ayudado.
“Te veo con ganas, Alfonso”, me dijo Roberto. “Pero no nos hemos decidido a dar el paso definitivo embotellando con nuestro nombre”. “Bueno, ya iremos hablando”, me dijo. Fue Roberto quien ‘nos pegó la patada’ para tirar para adelante.
«Guardianes del Reyno»
.- Le debéis a Roberto el arrojo para dar el paso definitivo.
Así es. Se lo agradecemos mucho. Las viñas son nuestras, y la forma de trabajarlas, pero Roberto Oliván nos asesoró en las fermentaciones, en cuándo actuar y en cómo hacer las cosas. Así vimos dónde habíamos fallado antes. Hemos tenido mucha suerte con él.
.- Además de lo aprendido con tu tío Ildefonso y Roberto Oliván, ¿cuál es tu formación?

Hice el grado medio de Enología de Vinos y Aceites en la Laboral de Logroño. Bajaba a Logroño con mi primo César, justo cuando acabé la ESO. No continué con el Bachiller pues lo que me gustaba era el campo y enredar en la bodega.
Luego enganché con un intensivo de HAZI, que aprendí muchísimo por las tardes. Con gentes que nos hablaron de suelo, clima… Y ahora estoy haciendo un grado superior de vitivinicultura online.
.- Tú primer vino es ‘Guardianes del Reyno’ 2022, el que catamos en el Basque Culinary Center.
Estuvo en barrica hasta agosto de 2023 que decidimos embotellarlo. Lo sacamos al mercado en diciembre, el día de Navarra. Tres mil botellas para empezar.

ALFONSO y Cristina en la pasada vendimia de 2023.
«Cerramos los ojos… e invertimos»
.- Te tira Navarra.
Mucho, mi abuela Blanca, mi compañera Cristina es de Viana.
El vino ya estaba bueno en diciembre, pero su evolución en todos estos meses está siendo espectacular.
.- Así que están en marcha vuestras 3000 primeras botellas.
Era un sueño. Pensé que si hacía solo 500 se iban a acabar rápido, rompiéndose la comercialización. Hablé con Roberto, que me dijo que 3000 botellas era un número majo para empezar.
Cerramos los ojos, invertimos lo que había que invertir y aquí estamos.

CERRAR los ojos / Soñar despiertos.
Tuvimos que comprar cuatro barricas de 500 litros de roble francés, con otras dos que ya teníamos.
.- Te voy a hacer una pregunta, pero de momento no la contestes, luego vuelvo con ella.
De acuerdo.
.- ¿Y este año qué?, pero no la contestes todavía.
Lo tengo claro.
«Nadie quiere tirar las uvas al suelo, pero…
.- Sabes entonces lo que vas a hacer con Cristina en este 2024. Tú estás viendo a otros tirar las uvas al suelo con la vendimia en verde.

UVAS cortadas en una vendimia en verde.
A nadie le gusta tirar las uvas, y sí, las subvenciones ayudan. El agricultor que el 9 de enero estaba podando a 2º grados, espergurando luego en mayo a 30º, no quiere tirar al suelo su producto. Son situaciones que nos tocan vivir, y gracias a Dios la Administración está detrás.
.- ¿Qué va a pasar?
Esa es la pregunta de la gente. ¿Qué va a pasar en los años venideros? No sé cuál es la solución, pero está claro que así no se puede seguir.
.- En tu caso, no vas a tirar ni un racimo al suelo, nada de “vendimia en verde”.
Yo le vendo la uva a Javier San Pedro Ortega, que tanto él como María, su mujer, el año pasado que ya estaban las cosas complicadas, me compraron el resto de la uva.

DESDE El Collado, pero con la Sierra cubriéndole la espalda.
Mi idea es elaborar toda mi uva en el futuro. Es mi segundo sueño, pero tal y como están las cosas quiero dar pasos pequeños y muy firmes.
«Hacer vinos con más valor»
.- Mientras algunos colegas tuyos se han acogido a la subvención de la vendimia en verde, otros van a quemar el vino, a destilarlo.
Es otra de las realidades. También en esto la Administración nos está apoyando. Pero eso todavía es rizar más el rizo. El que destruye la uva, mala suerte, le ha tocado y ya está; pero destruir el vino después de elaborarlo, eso es un palo brutal.
Pero no sé, igual conseguimos que con esta medida se queden los mejores vinos en las bodegas. O que ciertas añadas salgan del circuito… pero todo esto es pan para hoy, hambre para mañana.

.- ¿Con qué otra situación lo comparas?
Si un bar vende una tortilla de patatas al día, no va a hacer tres, y a tirar luego las restantes. En lo nuestro pasa igual. Si estamos produciendo por encima del mercado, algo habrá que hacer. O lo hacemos mejor, o hacemos vinos con más valor… Algo habrá que hacer, porque si no qué futuro hay.
.- ¿Eres muy Rioja Alavesa?
No lo dudes. Esta zona nuestra me encanta. Tengo la suerte de estar en Laguardia, que comprende desde la Sierra hasta el Ebro. Tenemos un gran suelo y una forma de trabajar la viña artesanalmente. Esto es una pasada.

«Sigo con lo que plantó mi abuelo Ildefonso»
.- “Guardianes del Reyno” se llama tu vino y tu bodega. ¿De qué eres tú guardián?
Antes de 2020 hubo una gran compra-venta de viñedos terrible en la zona, vinieron grupos fuertes e invirtieron. Me daba pena que la viñita del tal señor, que algún día se la podía comprar yo, se la llevara un grupo grande.
Pero dentro de ese pequeño caos hubo gente que a pesar de tener una buena oferta no vendieron sus viñas.
.- ¿Por qué no quisieron vender la hectárea de viña a 100.000 euros?
Quizá porque no querían que la zona se quedara en manos de cuatro. Pensé que ellos sí que son guardianes de su terreno. No han vendido por arraigo familiar, o porque las plantó su abuelo, o porque no les hace falta el dinero.

CONTEMPLA y guarda una de sus viñas desde una colina.
.- ¿En qué sentido eres tú un guardián de la Comarca?
Porque sigo con lo que plantó mi abuelo Ildefonso, con lo que han cultivado mis tíos, y porque estoy dispuesto a repoblar las viñas, incluso a plantar alguna más, buscando mi manera de entender las variedades de uva en este momento tan delicado. Un tercer sueño mío es plantar una viña.
El nombre “Guardianes del Reyno” es también un guiño a Navarra, pues en el pasado tanto Laguardia como Viana fueron parte importante en la defensa del Reyno durante siglos frente a Castilla.

Sangre navarra, vizcaína y alavesa
.- Háblanos de las hectáreas de viña de las que hoy eres guardián.
Cuatro hectáreas, que son cinco parcelas. Tengo la suerte de poder manejar cada una a su antojo, sin la presión de aquellos compañeros que les toca laborar 20 hectáreas. “A esta viña le hace falta ‘esto”, a aquella lo ‘otro’.
Están todas cerca de Páganos. Una es San Martín, otra es La Capa, un tercera que es Carraelciego, que viene por parte de mi abuela materna., a la que tengo un cariño especial, a la que te llevaré luego, y El Sequero, y por último Carralogroño.
.- ¿Cuál es la más antigua de todas?

SENTADO en su viña más antigua.
Carraelciego, que es la que me da la uva para mi vino. Según los datos tiene 85 años, pero los mayores del pueblo me dicen que tienen que ser muchos más. Esa proviene por parte de mi madre, que viene de Bilbao.
.- Así que tienes sangre navarra, vizcaína y alavesa.
Eso es. Soy 100% vasco, jaja, ya te digo.
5.000 kilos de uva para su vino
.- Como las variedades de uva de Carraelciego…
Tiene Tempranillo, luego Malvasía, un par de cepas de Garnacha, hay algunas de Calagraño.

CUAL si estuviera enmarcado por los brazos de una cepa de 85 años.
Y todo eso va a Guardianes del Reyno. Lo que me gusta es que hay cinco variedades de material vegetal que si el día de mañana podemos plantar algo, ahí están.
.- ¿Podemos contar cuántos kilos de uva vendes?
Yo me quedo con la uva de 1,25 hectáreas, y el resto, hasta 4 hectáreas, se lo vendo a Javi San Pedro. Este año me voy a quedar con algo más de 5000 kilos de uva. Y otros 15.000 kilos los venderé.
.- Sueñas con elaborar los 20.000 kilos de uva.
En la bodega de El Collado en la que estamos hay depósitos de hormigón con capacidades para 8000 y 3000 litros. Me gustaría hacer 3000 litros de un maceración carbónica que represente lo que es el vino joven en Laguardia.

.- En la entrevista que publiqué recientemente con Arturo de Miguel, de Artuke, se refería a jóvenes que destacan en la Comarca, entre los que estabas tú.
Honor que me hace. Arturo tiene una experiencia de la leche, con un vino 100 puntos Atkin, que siempre ha defendido a un puñado de cosecheros, como hace Roberto, que cuidamos nuestra propias uvas y luego las elaboramos, como se hacía antiguamente.
Los SEIS de El Collado
.- ¿Te gusta la palabra ‘cosechero’?
Me va como anillo al dedo. Es algo nuestro que hay que defender sin complejo. Ha sido el modo de vida de esta zona. Estamos en el Collado, que aquí hay cincuenta y pico bodegas, que todos fueron cosecheros.
.- Hubo cincuenta y pico bodegas en el pasado.
Eso quiero decir, que ahora estamos en activo cuatro o cinco.

SOBRE la tapa de un depósito del calado de su bodega.
.- En la otra parte de las naves está Basilio Izquierdo…
También está Diego Magaña, un chaval de Navarra haciendo cosas tremendas de la zona, está Josean Eraso de Moreda, está David de Viñaspre, está la familia Argómaniz, en el Collado, que están elaborando vino tradicional.
Vamos, que tendremos ambientillo en vendimias. No será lo que pasaba antiguamente, que era una fiesta, por lo que me tienen contado, pero va a estar muy bien.
.- Quiero que pienses un poco la respuesta. ¿Qué ha sido para ti volver al Collado?
Buff. Yo era un crío, con siete años. Recuerdo que salía de extraescolares, que iba a música como cualquier otro chaval de Laguardia, que estuve unos años en la Banda con Eduardo, a quien admiro, y en vendimias iba corriendo a buscar a mi madre Maribel, que trabaja en la oficina de Turismo, y bajábamos los dos como locos al Collado.

Comprar la bodega en la que jugó de niño
.- ¿Qué querías ver?
Quería ver cómo descargaban la uva. Tengo el pincel de ver todavía a mis tíos descargan uva, aquel olor, aquella fragancia de vendimias, ahhh.
.- ¿Qué te dijo tu madre el día que compraste esta bodega?
“¡Anda que no hemos estado horas en El Collado!”. Son muchos recuerdos. La bodega se la compré a Mariano, un hombre del pueblo con el que mi familia siempre ha tenido mucha amistad . “¡Anda que no tenía paciencia aquel hombre contigo, que te dejaba descargar la uva con el horquillo!”.
.- ¡No me digas que aquella bodega de tus “pinceladas” de memoria es ésta!


ALFONSO ha echado una solera de hormigón pensando en la vendimia.
Era justo ésta. El destino ha querido que sea precisamente ésta. Mira que hay más de cincuenta, y he ido a comprar la de Mariano Antón, que tendrá algo más de 80 años. Venir a verle descargar su uva era el momento del día, con todos los tractores que había por aquí con uva.
«Se llama libertad»
.- ¿Qué pasó el día que la compraste y entraste aquí por primera vez?
Sentí una gran emoción… Antes pasé muchos días dándole vueltas, porque yo quería alquilarla con Cristina. “Nos metemos y ya está, p’adelante”, me dijo Cristina.

“Mariano, que lo he pensado y te la quiero alquilar”, le había dicho. “Yo quiero venderla, y por ser tú te la dejo a este precio”. Un precio muy razonable, porque creo que a él también le hacía ilusión vendérmela.
.- ¿Qué es esta bodega para ti, Alfonso?
Va a ser el poder estar a nuestro aire sin dar explicaciones a nadie de lo que hacemos y lo que no hacemos, poder venir con los amigos a merendar, que vengan a probar los vinos de las barricas. Libertad se llama.
Y luego el arraigo que le tengo… porque mira, la historia del vino de Laguardia ha pasado por aquí. Por El Collado. De elaborar en el pueblo a elaborar aquí cambió mucho la historia para la gente.
.- ¿Es para ti El Collado un icono de Laguardia?

Un icono no reconocido como tal hasta ahora.
“¿En esas naves de ahí? -me dicen- pero si yo pensaba que eran trasteros”. Pues no, en El Collado veo un mundo soñado, el mundo de mi vida, el mundo de Laguardia.
«La vida hay que tomarla con humor»
.- Un mundo que muchos dejaron para prosperar.
Eso es. Se fueron a instalaciones mejores que éstas.
.- Un sabio de Laguardia me dijo que eres una persona “a la vez tímido y con sentido del humor”.

Jajaja, puede ser. La vida hay que tomársela con humor. Entre los mayores de Laguardia, algunos me apoyan al 100%. Otros me dicen que me estoy metiendo en unos berenjenales… “Mira, si no me meto ahora cuándo me voy a meter -le contesto-. Además, ‘sarna con gusto no pica’ ”.
Si tengo el apoyo de la familia, si tengo el apoyo de la novia, qué más quiero.
.- ¿Está la Comarca y el mundo rural en el lugar que merece dentro de Euskadi?
Podría estar mejor, eso está claro, pero se está poniendo en valor lo que hacemos los jóvenes, que es una forma de apoyar el mundo rural. Que nosotros nos queremos quedar a vivir aquí y no en Vitoria.

ALFONSO y Cristina el pasado sábado en Laguardia. (Uxue Olabarria).
Solo una semana al año para ser pesimista
.- Tú vives en Laguardia.
De momento vivo con mis padres, pero el tema de la vivienda es un asunto delicado en Laguardia y en los pueblos de alrededor. De momento tengo una vivienda, pero quiero dar el paso para tener una propia.
.- Nos habíamos quedado con una pregunta pendiente. ¿Y este 2024, qué?
Estoy contento con lo que estamos haciendo en el campo. La venta de las 3000 botellas va bien de momento. La hostelería de Laguardia me está ayudando, la verdad. Hace poco estuve en Ujue y en Olite. De momento estamos a nivel local, visitando vinotecas y establecimientos. No me puedo quejar.


SOBRE su pick up, posando para el Blog Rioja Alavesa.
.- El pasado sábado celebrasteis el primer encuentro de “Laguardia en Vino”.
Hemos visto las ganas y la ilusión que derrochamos los jóvenes, con todas las entradas de las catas vendidas. Para Cristina y para mí ha sido una ventana al exterior. Este año sacaremos otras 3000 botellas más, 6.000 en total. Veremos cómo viene la cosecha.
.- Desde tus 28 años, ¿qué le dices a uno de 24 años?
Si tiene el arraigo que tengo yo por esta zona, le digo que hay que tirar para adelante como sea. Es posible que no sean los mejores momentos, sé que la Comarca está preocupada. Pero hay que tirar para adelante con todas las ganas del mundo.


CHOZO de Carraelciego, donde el guardián de la viña es Alfonso.
Ahora estamos metidos del todo. De aquí sales o no. Nadie va a venir a sacarnos. Si pensamos que este año las uvas no las van a comprar, o que no van a valer lo que tú crees, joder, da el paso y haz vino. Es el momento de hacer algo pequeñito, por probar.
Me gusta ser positivo porque como dice mi novia “no hay más que una semana al año que eres pesimista, que es cuando vienen las tormentas de agosto”.
.- Cristina te ayuda en todo lo que puede.
Cristina trabaja fuera, y cuando puede vamos juntos a ver el campo o viene a etiquetar botellas conmigo. Y yo me levanto con una ilusión enorme. Voy al campo, veo las uvas espléndidas de esta época. Me acerco a la bodega… Cómo no voy a ser positivo en este día a día.
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De qué manera tan suave, tan elegante, lo dice todo Alfonso, este joven cosechero de Laguardia. Hay delicadeza en sus mensajes, y un ánimo que hoy por hoy resulta imbatible
Gracias, Juan
Tiene 28 años bien arraigados a la tierra. Tanto tanto que me lleva a preguntar ¿cómo nos contaría su historia vitivinicultora su abuelo Ildefondo si en el pasado hubiera habido un Julio Flor contando historias humanas como ésta?
Nos la contaría igual que este joven de 28 años, lleno de arrojó y ternura.
Zorionak bikote!
Eskerrik asko, Dora
La ternura de su ser se proyecta en su vino…; Zorionak Alfonso…; ekin aurrera 😘
Eskerrik asko, Oxer
¡Qué grande y qué buen tío, mi amigo Alfonso!
Gracias, Josemi
Alegra el ánimo el encontrarse con personas como Alfonso que ven el futuro con esperanza basada en el esfuerzo, en la convicción, y en querer hacer las cosas mejor. Un rayo de sol en medio de los nubarrones. Con el corazón lleno de ilusión y con la mente abierta a la escucha de los que tienen experiencia. Soñar, pero con los pies en el suelo. Difícil, pero necesario.
Laguardia nació para ser guardiana del reino de Navarra. Que tu vino, Alfonso, sea guardián de nuestras esencias, que sepa a Laguardia, a vida, a historia, a tradición. No sabes la alegría que me ha dado tu iniciativa. ¡Sigue adelante, siempre a mejor! Y me alegra, por qué no, que trabajes en El Collado, que tantos recuerdos me evoca y tú lo sabes.
Gracias, Antonio
En el artículo se resalta sobre todo «La belleza de lo sencillo, de lo pequeño, de la ilusión».
Qué fuerza de determinación de ir hacia un proyecto de vida de Cristina y Alfonso!
La ilusión con dosis de realidad es un buen camino para esta pareja joven.
Solo os deseo el mayor de los éxitos.
Gracias, Fernando
Alfonso y Cristina, dos valientes.
Sabemos que vinimos tiempos de incertidumbre y pesimismo .
Pero gente como Alfonso nos reconcilian con vida. Valentía, ilusión y arrojo frente al desencanto.
Espero que este proyecto, nacido al calor de 3.000 botellas, llegue hasta el lugar que sin duda habéis soñado.
Un abrazo y mucha suerte.
Gracias, Alberto
Todo un TITÁN, buen amigo, buena cabeza, buena persona, me hace sentir feliz, como se ha explicado y como siente lo que hace, BRAVO
Gracias, Tomas