
Miguel Larreina González. Doctor en Ciencias
Me mandan desde ABRA el documento que acredita el inicio de los trámites del Consejo Regulador ante la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) para hacerse en exclusiva con el nombre de la comarca Rioja Alavesa para su explotación comercial. En concreto, la Marca Nacional RIOJA ALAVESA M2196313(4) se solicitó el 17 de noviembre de 1998 a las 10.35 de la mañana.

Veamos lo que estaba pasando en ese año 98 que nos pueda explicar por qué razón alguien decide ir sigilosamente a quedarse con el nombre de una comarca para una institución privada como el Consejo Regulador. En lo económico era una época muy buena, las exportaciones de vino Rioja se dispararon, los precios de la uva igual, las ansias de plantar viña crecieron, en Rioja Alavesa se levantaban o ampliaban bodegas al calor de las “vacaciones fiscales vascas”. Money, money. ¡Fue la locura!
En lo político las cosas iban parejas con el bienestar económico. Hacía poco que Aznar había llegado a la Presidencia del Gobierno con el apoyo del PNV de Arzallus. En La Rioja gobernaba un Pedro Sanz que negaba la triautonomía de la DO Rioja y luchaba ante los Tribunales de la UE contra esas vacaciones fiscales vascas, por lo que la tensión entre las dos orillas del Ebro era mayúsculas.

En el País Vasco se vivían tiempos de elecciones a finales de 1998 y uno de los argumentos estrella del candidato a Lehendakari, el alavés Ibarretxe, era que se reconociera la subzona, que se pudiera poner el nombre de “Rioja Alavesa” en la etiqueta. A lo que desde la otra orilla respondía Pedro Sanz con esas frases memorables de que “el nombre Rioja es solo nuestro” o “la subzona me suena a independencia”.
Hace 25 años, quien también se oponía a esa petición de etiqueta Rioja Alavesa era el ingeniero madrileño Ángel Jaime, presidente del Consejo Regulador desde 1992 hasta el 2004, y que antes fue muchos años Director de la Enológica de Haro desde 1970 (y como tal Vicepresidente del Consejo), luego Diputado por UCD, Consejero de Agricultura de La Rioja,… En realidad fue “el cerebro” del Consejo durante varias décadas, especialmente la de los años 90.

ÁNGEL Jaime con el jurado del Prestigio Rioja
Por el año 98, Ángel Jaime estaba fortaleciendo el poder del Consejo buscando obsesivamente su autonomía respecto a los Gobiernos autónomos, desarrollando la “Calificada”, levantando una gran sede del Consejo, quintuplicando los presupuestos, pleiteando (y perdiendo) con Argentina por el uso del nombre Rioja, diseñando los fastos del 75 Aniversario y los premios “Prestigio Rioja”, constituyendo un equipo robusto bajo la Secretaría General del recién llegado Lapuente.
Ángel Jaime, como político avezado, supo intuir el cambio que se avecinaba en Euskadi a finales del 98, cuando el tándem moderado de Ardanza/Retegui va a ser sustituido por el más joven, dinámico y alavés Ibarretxe/Guerenabarrena que iba a reclamar más derechos para Rioja Alavesa, porque ya menos no se podían tener.
Para reflejar mejor ese caliente ambiente preelectoral que se está viviendo en la región recuerdo que justo en el año 99 en que se está tramitando por el OEPM esta solicitud del Consejo se están viviendo otras dos elecciones importantes. En la Diputación de Álava, en agosto del 99, el tándem Rabanera/Chinchetru sustituye al tándem peneuvista Ormazabal/Suso., mientras que en La Rioja Pedro Sanz sale reelegido Presidente gracias a sus soflamas de “Rioja es nuestra”.

«Eso es nuestro, que no se olvide nadie; a cualquier ciudadano del mundo que se le nombre la palabra Rioja la va a identificar con una tierra de calidad». Así de exclusivista, ignorante y belicoso se expresó durante sus largos años de Presidente de La Rioja un maestro de Igea, localidad que fue de Soria hasta bien entrado el siglo XIX y que no perteneció a la DO Rioja hasta finales del siglo XX haciendo bueno el dicho de “dime de que presumes y te diré de que careces”
Bueno, ya he despejado alguno de los interrogantes. Ya sabemos qué estaba pasando ese año 98 (los alaveses pedían la subzona y “Rioja Alavesa” en la etiqueta y los riojanos lo rechazaban), ya sabemos qué llevó al Consejo a ir a OEPM de Madrid (el miedo a la fuerza política y bodeguera que estaba cogiendo Rioja Alavesa), ya sabemos quiénes eran las autoridades vascas responsables de defender el nombre de Rioja Alavesa.

A. Jaime y P. Sanz se hicieron con el Rioja ante la pasividad vasca.
Y sabemos también quién fue el cerebro de la iniciativa: el Presidente del Consejo Regulador en un entorno de presión del Presidente Sanz. ¿Lo hizo solo? Improbable, tuvo que tener el apoyo del Grupo Rioja y como Salamero era ya vocal en 1998 seguro que nos podría aportar luz. El entonces Secretario General Lapuente también nos puede recordar los pormenores de ese viaje a la OEPM esa mañana del año 1998.
El representante permanente del Gobierno Vasco en el Consejo Regulador de la DO Rioja creo que seguía siendo Germán Muruamendiaraz. ¿Le informaron Jaime o Lapuente de la iniciativa? De haberlo sabido ¿lo consultó con los equipos jurídicos del Gobierno Vasco o del Diputado General Ormazabal o con los responsables forales de Agricultura Suso y Tellería?

¿Impugnó alguna de las dos instituciones vascas esta inscripción en el OEPM? No lo sé a ciencia cierta, pero no creo que fueran conscientes de lo que significaba esa usurpación en ese momento. Tampoco creo que desde el Consejo informaran a la Ministra Loyola de Palacio, y ojo, que en aquellos años el Pleno del Consejo, órgano de gestión de la DO, era nombrado por el Ministerio y dependía de él.
Creo que si alguna autoridad se enteró no le dio importancia, en parte porque la normativa del Consejo en el 98 era muy diferente a la actual, por cambios normativos como la Ley 6/2015. También son mucho menores las consecuencias económicas de tal usurpación del nombre en 1998 que en 2023, piénsese las pocas pesetas que movía el enoturismo en 1998 y los cientos de millones de euros que mueve hoy.
Tampoco creo que la exclusividad de la marca solicitada por el Consejo en 1998 incluyera tan amplios conceptos como a los que se ha llegado hoy: servicios promocionales, de marketing y publicidad, organización de eventos, exhibiciones, ferias y espectáculos con fines comerciales y promocionales, educación, formación, servicios de entretenimiento, actividades deportivas y culturales, servicios de publicaciones,…

Por eso este tema estuvo inicialmente dormido y surge a partir del 2016 cada vez más agresivo por asuntos tan inocentes como unas camisetas del Alavés, la campaña de promoción turística WIP Rioja Alavesa o el propio y absurdo nombre de EDA. Lo sorprendente es que una vez el tema salta a los periódicos en 2017 no se hace nada en 2018 cuando se tiene que renovar ante la OEPM esa usurpación del nombre.
Los medios de comunicación recogen la promesa de la Consejera Arantxa Tapia de hacer algo al respecto, bien negociar con el Consejo, bien ir a los Tribunales. Pero como no se ha hecho nada, cuatro años después de esas promesas surge el asunto WIP. ¿Por qué no se opuso en 2018 el representante del Gobierno Vasco en el Consejo a esta renovación ante el OEPM? ¿Es esta usurpación para los responsables de Vitoria un hecho consumado e irremediable?

En la respuesta a las anteriores preguntas está el quid de la cuestión. Y la respuesta que me trasladan es: “esto no tiene solución, mejor lo olvidamos”. Muletilla por cierto que oigo repetidamente, ya sea para hablar de la propuesta Legarda, de nuestra candidatura de la Unesco, del Museo de Rioja Alavesa o de la voluntad de constituir una nueva DO como “Viñedos de Álava”,…
“Esto no tiene solución, mejor lo olvidamos”. Curiosamente, a los que oigo este discurso o están implicados en el error y quieren echar tierra encima, o son de tierras lejanas, ignoran nuestra Historia y se creen en verdad que el nombre de Rioja Alavesa no es nuestro y es una usurpación que hicimos en su día a las gentes del otro lado del Ebro, de los Cameros, de las tierras de Alfaro o Calahorra

También es uno de los argumentos que más se oye estos días en Logroño, tanto por los que quieren tapar el nombre Rioja Alavesa o los que quieren apropiárselo con la idea de inutilizarlo: el nombre Rioja no es de Álava, es de la Comunidad de la Rioja y de la Denominación. Rioja Alavesa no es un territorio es un viñedo y un vino. El territorio de Rioja Alavesa sería una romántica ficción, como la República de Barataria.
Esta idea de que los alaveses hemos usurpado el nombre a los “riojanos” mediante un reciente “trasvase” del vino a la Comarca nos puede parecer en Álava una exageración, pero es un pensamiento que he visto en muchos “vascos del norte”, guipuzcoanos y vizcaínos. Error preocupante porque la mayoría de los responsables políticos del vino de Rioja Alavesa de 1998 y también de hoy eran y son “vascos del norte”.

Para desmentir tal desatino histórico, para reivindicar la verdad y nuestros derechos he escrito en los últimos años varios capítulos de libros, una docena de artículos, unos en periódicos y otros en este blog, por ejemplo este que adjunto. Tal vez por ello en el verano de 2019, ya jubilado, recibí una llamada del Diputado Foral Aguinako para que fuera al Palacio foral donde me pidió un informe técnico sobre esta cuestión.
Estudié el tema durante unos meses y le remití al Diputado un informe que llevaba por sugerente título “¿Tiene Álava algún derecho histórico a utilizar el nombre Rioja Alavesa para su comarca más meridional o es una usurpación abusiva? ¿O es el Consejo Regulador de la DO quien se apropia del nombre colectivo de un territorio?”
En este Informe demuestro que Álava tiene derechos históricos para utilizar los nombres Rioja y Rioja Alavesa, porque participó en su génesis, expansión y valorización y porque los ha venido utilizando pacíficamente para su territorio y su vino en los últimos cuatro siglos. Resumo a continuación algunas ideas fundamentales de dicho Informe.

LUGARES de Burgos que fueron Rioja siglos antes que la Rioja Baja.
Docenas de documentos medievales demuestran que en la Edad Media, durante cinco siglos (XI-XVI), el nombre Rioxa identificó inicialmente a una Merindad de Burgos en torno a los valles de los ríos Oja y Tirón, entre Santo Domingo y Belorado. Ramírez en su libro “La Rioja: su origen y etimología” nos cuenta que se generó en la hoy llamada “Riojilla burgalesa”, cuyos pueblos mantienen el nombre “Rioja”.
Posteriormente, a principios del siglo XVI la citada Merindad Rioxa desapareció y el concepto “Rioxa” perdió su carácter administrativo inicial, adquiriendo un concepto más amplio, expandiéndose desde las riberas del Oja poco a poco hacia el este, por tierras de Nájera hasta Logroño y por la antigua Sonsierra de Navarra, hoy Rioja Alavesa.

El topónimo “Rioxa” irá con los conquistadores a dar nombre a villas y provincias lejanas, así nos aparece como una localidad de Almería, en ciertos lugares de Perú y Argentina donde acuñaron moneda con nombre “Rioxa” siglos antes de que aquí existiera una Comunidad Autónoma o una DO con tal nombre. Por eso suena patético el prolongado y fallido intento de nuestro Consejo Regulador de impedir que la provincia argentina de “Rioja” llamara así a sus vinos,
Hay muchas pruebas documentales de la trascendencia de Rioja Alavesa en el nombre “Rioxa” durante los siglos XVII y XVIII. Sería obligado para todo responsable político vitícola vasco, especialmente si es del norte, saberse de memoria estas pruebas documentales para que cambien radicalmente de actitud, olvidando poses defensivas y pasando al ataque dialéctico que es lo que propongo como estrategia.
Una de las primeras pruebas es una denuncia de Laguardia en 1688 ante el Consejo Real de Castilla contra el Obispo de Calahorra para que no pueda entrar en la villa vino de sus diezmos. En ella se refiere al vino de Laguardia perteneciente a la “Muy Noble y Leal Provincia de Álava”, con palabras laudatorias: “por ser la cosecha de vino de esta villa de buena calidad, generoso y acreditado por el mexor de toda la Rioxa”.

PLANO de Tomás López con el nombre Rioja Alavesa (s.XVIII).
En esta misma importancia del vino de Rioja Alavesa insiste tiempo después una reimpresión del libro “Agricultura General” de Alonso de Herrera, que aclara qué entendían en la época por vino Rioxa: “principalmente el de Laguardia y demás pueblos situados en la Sonsierra de Navarra, tinto célebre ya a principios del siglo XVI”.
Por otra parte, los mapas más famosos de la época son muy elocuentes en cuanto a la pequeña extensión del territorio vinculado al nombre Rioxa, tanto el Atlas Maior de J. Blaeu (1662), P.Duval (1684), Cantelli-Rossi (1696), Nolin (1704), N. de Fer (1707), Homann (1730), Covens (1740), Seoale (1744), Pretot. El mapa adjunto es de Jaillot (1692) y se ve nítidamente como la región Rioxa incluía a Rioja Alavesa.

PLANO de Jaillot (1692) describiendo el concepto Rioja.
Tomás López, el mejor exponente de la ciencia cartográfica peninsular en la segunda mitad del siglo XVIII, elaboró en 1757 el “Atlas Geográfico del Reyno de España con un pequeño mapa muy interesante y olvidado dedicado a ‘Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y Rioxa’. Adjuntamos aquí otro famoso mapa de Tomás López (1769) que nos habla de “la parte de la Sonsierra que llaman comúnmente Rioja Alavesa”.
En los importantes mapas de la época aparece diferenciada la pequeña comarca llamada RIOXA como una realidad geográfica muy diferente de lo que es hoy la DO o la Comunidad Autónoma de La Rioja, incluyendo solo a Rioja Alta, a Rioja Alavesa y a la “Riojilla burgalesa”. Todos excluyen del concepto “Rioja”, además de a los Cameros, a los que hoy llamamos Rioja Baja u Oriental que aparece como Castilla la Vieja.

Algo parecido quedó reflejado en los Estatutos de la Real Sociedad Económica de Cosecheros de la Rioja Castellana (1788), constituida con 52 municipios de la Provincia de Burgos (Rioja Alta, Miranda y Riojilla burgalesa fundamentalmente), pero ignorando la mayoría de los pueblos de Rioja Baja que pertenecían a la provincia de Soria.
Tras los mapas antes comentados, los archivos de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País de la segunda mitad del XVIII nos van a dar abundantes pruebas de la existencia real del territorio Rioja Alavesa, repitiendo ese nombre con una naturalidad tal que refuerzan la hipótesis de que el término se había generalizado muchas décadas atrás. Así, Félix María de Samaniego, en su famosa carta al presidente de la Bascongada hablando de la problemática excedentaria de la Rioja Alavesa, le dice eso de “cátese Vd. al propietario riojano alavés con más hambre que sopista de Salamanca…”.
Joaquín José de Landazuri, historiador vitoriano escribió en los años setenta del siglo XVIII “los compendios históricos de la Ciudad y Villas de la M.N. y M. Leal provincia de Álava”, obra que se publicó más tarde, en 1798. En ellas pasaba revista a las dieciocho villas de Rioja Alavesa e iniciaba la descripción de todas ellas de un modo similar a como describía Elvillar: “En la Rioja Alavesa, al oriente de la villa de Laguardia…”.

DESCRIPCIÓN de Elvillar en el siglo XVIII.
La revolución enológica introducida por esos años por el bastidense Manuel Quintano generó también abundantes pruebas de la existencia real de Rioja Alavesa como comarca geográfica. Así, en un sonado pleito posterior con los cosecheros riojanos el Consejo Real en 1804 decía: “El Deán Manuel Quintano y los que le imitan son dignos de elogio, con unas conocidas ventajas a toda la Nación en general y particularmente a la Rioja, así castellana como alavesa”.
A principios del siglo XIX, el consumo de vino por Bizkaia, por entonces el principal cliente del vino Rioja, llevó a la Diputación a propiciar las plantaciones de viña en su territorio para reducir la sangría que les suponía traer vino del Ebro y un cronista oficial hace 200 años escribió la célebre frase: “Sacudámonos de esta destructora dependencia que nos tienen las dos Riojas Castellana y Alavesa y no suframos por más tiempo el que nos arranquen todo el valor de nuestra riqueza a cambio de su vino”.
Los varios Diccionario Geográfico-Estadístico de España que se publicaron a principios y mediados del XIX, tanto el de Miñano, como el de Pascual Madoz, etc., son otra prueba evidente de lo que habían significado desde un punto de vista territorial los conceptos Rioja y Rioja Alavesa desde finales del siglo XVI hasta finales del siglo XIX: “Rioja, distrito de España repartido en las provincias de Soria, Burgos y Álava,…. Rioja Alavesa, pingüe y hermoso territorio, y el más meridional de la Provincia de Álava”.

DESCRIPCIÓN de Rioja Alavesa en la Enciclopedia de Madoz (1850).
Todavía documentos oficiales de la Diputación de Álava de 1865, justo antes de que el tren Tudela-Bilbao y la filoxera revolucionaran el concepto vinícola “Rioja”, dejan en evidencia la vigencia de las dos Riojas : “La Rioja, así alavesa como castellana, posee excelente viñedo, pero generalmente la manufactura del vino estaba atrasadísima, y es lástima que la Rioja castellana no haga los esfuerzos que hace Álava para mejorarlos”.
El desastre de la filoxera en 1902 redujo a la nada el viñedo de la Rioja Alavesa y de la Rioja Castellana. Hacia 1912 se empezaron a gran escala las plantaciones, especialmente en zonas hortofrutícolas de Rioja Baja donde no había habido apenas viña en el pasado. De tal modo que hacia 1925, cuando se plantea constituir una “DO Rioja”, las zonas vitícolas eran absolutamente distintas de las de 40 años atrás.
Así, esa Real Orden de 1925 hablaba de una “región riojana” absolutamente imprecisa que obligaban al Gobierno “a la delimitación previa de la zona a la cual pudiera aplicarse el calificativo Rioja, toda vez que no se trata de un nombre geográfico español que corresponda a un término administrativo ni político…”. Un año más tarde, en 1926, un Real Decreto dispuso la creación de un Consejo Regulador de la Denominación Vinícola Rioja y en 1928 se publicó el Reglamento concretando las zonas.

REGLAMENTO de la DO Rioja en 1970.
Antes del cambio de nombre de la provincia de Logroño a provincia de La Rioja durante 1980, y por tanto en plena dictadura franquista poco dada a veleidades independentistas, hay dos pruebas oficiales e irrefutables que merecen ser utilizadas en cualquier pleito que las Administraciones Vascas (Gobierno y Diputación foral de Álava) decidan finalmente plantear ante los Tribunales contra el Consejo Regulador.
La primera es una sentencia del Tribunal Supremo del año 1961 sobre el largo contencioso que a finales de los años cincuenta mantuvieron los almacenistas de Bilbao contra el Consejo Regulador, en la que da la razón a los primeros que sostenían que los vinos de Rioja Alavesa no tenían que pagar tasas al Consejo porque eran Rioja Alavesa y no querían venderlos como DO Rioja: el concepto territorial Rioja Alavesa era mucho más amplio que la Denominación.
La segunda prueba se publicó en el BOE y es el Reglamento del Consejo Regulador y la DO Rioja del año 1970, al que siguió otro Reglamento con la misma idea y que estuvo en vigor de 1976 a 1991. Pues bien, en ambos se reconoce la Subzona Rioja Alavesa que sonaba a independencia a algunos mal intencionados, pero es que además distinguen entre el territorio comarcal, el territorio susceptible de cultivar viña y el territorio susceptible de elaborar vino, incluso de criarlo.

DIPUTADO General Emilio Guevara, gran defensor de Rioja Alavesa.
En 1980, cuando se discutía en Madrid lo del cambio de nombre de la Provincia de Logroño por La Rioja con la exposición brillantísima en Juntas Generales del Diputado General Emilio Guevara, que consta en el Archivo Foral, y del Senador alavés por el PNV que consta en las Actas del Senado, se aportaron unos argumentos interesantísimos que convendría recuperar pues fueron premonitorios de los problemas que estamos teniendo en los últimos diez años.
Como es sabido, el PNV de Álava fue forzado a transigir de sus argumentos iniciales por esos cambalaches que se dan en la política y finalmente tuvo lugar el cambio de nombre de la provincia de Logroño por “La Rioja”, mediante una brevísima ley 57/1980, que debido a su falta de justificación histórica se publicó sin el preludio explicativo ni las alusiones a la Historia típica de este tipo de cambios normativos.
En efecto, la ley, posiblemente una de las leyes más breves y carente de explicaciones del mundo, tiene apenas dos articulitos. El primero dice “la actual provincia de Logroño se denominará provincia de La Rioja”, y el artículo segundo dice “lo dispuesto en el artículo anterior no supone alteración en las denominaciones de los territorios o comarcas situados fuera de la provincia”.

Ese breve, importantísimo e ignorado artículo segundo, redactado esencialmente para salvaguardar los derechos históricos y económicos de Rioja Alavesa, echa por tierra cualquier intento de monopolio y exclusividad por parte de una Comunidad Autónoma o un Consejo Regulador: el nuevo nombre de provincia de La Rioja no debe suponer alteración ni menoscabo en el nombre de la comarca Rioja Alavesa.
En definitiva, la historia demuestra que unos trescientos años antes que en el Alto Alhama o en los Cameros, incluido el pueblo de Igea donde nació el Presidente Sanz (hoy Comunidad de La Rioja y antaño provincia de Soria) hicieran suyo el nombre Rioja, ya lo sentían como propio en Álava, en Burgos, en Almería, en Argentina, en Perú o Rioja Alta. Y la ley dice que todos esos territorios tienen derecho a usar su nombre Rioja.

¿CUÁNDO van a hacer algo al respecto las Instituciones Vascas?
Estos argumentos legales e históricos deben propiciar un cambio radical de estrategia que pase por el empoderamiento de Diputación de Álava y Gobierno Vasco en este tema. Ya no vale con no hacer nada como en estos cinco años, esperando que nos devuelvan ‘motu proprio’ un nombre que nos usurparon. Hay que contraatacar sin miedo ante los Tribunales poniendo en valor la idea de que Rioja Alavesa es mucho más que vino. Es un territorio, una Marca Territorial inalienable.
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El Mundo tiene enormes problemas, pero para nuestra sociedad éste ha de ser importante. Con apropiaciones indebidas como ésta que denunciáis, sin respeto y a la brava, se crean conflictos innecesarios. Las instituciones vascas deben actuar. Cumplir con su cometido sin mirar para otra parte
Eskerrik asko!
Eskerrik asko, Kepa
Quiero agradecer como Riojano Alaves recibir toda esta informacion, que ignoraba y me parece muy importante. Yo sé lo que me gustaría que nuestras instituciones hicieran por Rioja Alavesa pero sé que a nivel personal también puedo seguir empujando para defenderlo y poder argumentarlo con toda esta información que me alienta.
No solo los vascos del norte, empecemos por nuestras calles de todos nuestros pueblos, convenciendo a sus habitantes de que defendamos todos juntos lo que durante tantos años fue nuestro y nos quitaron. Esa voz, con la fuerza suficiente, también mueve a las instituciones.
Eskerrik asko.
Milesker, Mikel
La usurpación del nombre de Rioja para la provincia de Logroño es una chapuza sin precedentes que, además, crea un confusionismo brutal en todo el mundo
Gracias, Luis Ángel
No quiero entrar a calificar la situación, que parece más bien una absurda distopía. Lo único que pido a nuestras instituciones es que adopten las medidas jurídicas y democráticas para recuperar y reinstaurar lo que con vuestro silencio nos han quitado. Ya no vale una mera declaración de intenciones. Hay que actuar como es debido. Ya, por favor
Gracias, Juan
Vuelvo por mis fueros, para indicar lo mismo que ya dije en el artículo del pasado 22 de noviembre («La DO Rioja impugna la marca Rioja Alavesa WIP»):
Los mandamases de la DOCa se apropian de vidas y haciendas de Rioja Alavesa. Robo se llama. «¡Qué tiempos serán los que vivimos que hay que defender lo obvio!», como dejó escrito el poeta Bertolt Brecht. Hay que insistir. No queda otra. Bravo por el Blog, me representa.
Eskerrik asko!!
Eskerrik asko, Kepa
Ya me he manifestado al respecto en distintas ocasiones. Esta situación requiere una SOLUCIÓN POLÍTICA. Y para que esta se produzca debe existir una voluntad clara de los agentes políticos.
Respecto al artículo… Creo que todo está muy bien argumentado.
Gracias Miguel y Julio.
Gracias, Carlos
El recorrido de la Historia que hace Larreina del nombre de Rioja Alavesa es excelente y realizado con rigor.
Defender nuestro autogobierno e identidad también es defender los nombres de nuestras comarcas y toponimia.
Gracias, Jesus Mari
Buen trabajo Miguel.
Considero que todo este asunto no es menor para la Comarca, es necesario conocer hasta qué punto nuestra Administración nos aprecia y valora, la expresión «Esto no tiene solución, mejor lo olvidamos» tiene muy malas connotaciones, esto se dice cuando el asunto te importa un pimiento. Los «vascos del norte» no pueden hacerse los suecos en este asunto.
Por responsabilidad institucional y por respeto a los ciudadanos de esta Comarca, tanto Gobierno Vasco, como Diputación Foral de Álava deben poner en conocimiento general todos los detalles de tal desafuero.
Recordar que es su obligación velar por el patrimonio común, les pagamos para ello, y que es una deslealtad no hacerlo.
Aquí sólo caben tres supuestos:
.- Se les pasó (in vigilando), les colaron un gol.
.- Presentaron alegaciones en contra, de escasa y débil argumentación.
.- Que el Consejo Regulador de Rioja consiguiera registrar la marca Rioja Alavesa gracias a la autorización necesaria por parte de la Diputación Foral de Álava.
Como los tres supuestos son muy graves, y recordando «quien calla otorga», es obligado que nuestras administraciones aclaren este entuerto.
Gracias, Emilio
El artículo está realizado con gran rigor y argumentación. Todos/as en la defensa de nuestra querida tierra de Rioja Alavesa. Gracias Miguel. Saludos
Gracias, Francisco
Rioja Alavesa es vasca, de todos los que viven y trabajan en ella.
El destino y las instituciones vascas nos salven de intereses espúreos.
Gracias, Jon
Toda esta situación me hace recordar la película italiana «Bienvenidos al sur» que les deberíamos decir a los «vascos del norte».
Como siempre Miguel y Julio, dando voz a nuestra Comarca, a nuestros orígenes y a nuestros sentimientos. Ojalá nuestros políticos defendieran esta nuestra comarca con tanto rigor y apego como vosotros, seguro que estaríamos ante otro escenario.
Desde luego es un artículo bien argumentado que necesita de doble lectura para asimilar lo que somos y los «errores» que se han cometido.
Considero que es tiempo de actuar y de luchar por lo que es nuestro, tiempo de que las palabras se traduzcan en hechos y no en simples promesas que quedan en el olvido.
Gracias, Joseba
Gracias a todos por vuestras aportaciones. Espero que este trabajo denso sirva no tanto para buscar culpables pretéritos a uno u otro lado del Ebro como para forzar las soluciones ya, por las buenas o ante los Tribunales. Pero ya, porque hemos perdido mucho tiempo y dinero, y porque no se puede dejar esta herencia envenenada al próximo Gobierno Vasco.
Gracias, Miguel
Gracias Miguel por tu información argumentada y convincente. Y yo me pregunto, razones tenemos, la historia de siglos nos lo enseña: si nos sobran argumentos, ¿por qué no se hace nada? ¿Consideran las autoridades vascas asunto de poco interés y que no merece la pena implicarse? ¿Actuarían así si se tratara de otras zonas de Euskadi arrebatadas por Burgos o Cantabria? Un amigo donostiarra nos llamaba a los riojanoalaveses “euskaldunes soleados”, y traducido al castellano “vascos del Mediterráneo”. ¿Piensan así nuestros gobernantes? Son muchas preguntas, palabras para que todo siga igual. Solo queda el protestar, que algo queda. Quizás sea más práctico olvidar el nombre y hacer futuro.
Gracias, Antonio
Ni querido, ni estimado Antonio.
Qué aburrido es darte siempre la razón, con lo divertido que es discutir. Contigo es imposible, siempre tienes razón.
Absolutamente de acuerdo contigo. Si nuestras autoridades no quieren pelear el nombra Rioja Alavesa, yo me uno a ellos y opino igual; y por lo que leo, tú igualmente; dejemos en paz el asunto, olvidemos lo ocurrido, el pasado, pasado está; que se queden el nombre Rioja Alavesa, que formó parte de nuestra historia, pero no de nuestro futuro.
Tengamos los atributos necesarios para empezar de nuevo.
Si de verdad tenemos fe en nuestro vino, por qué tener miedo al futuro.
Gracias, Emilio
Leyendo el concienzudo y gran trabajo, con argumentos históricos, de Miguel, y ante una realidad tan clara de usurpación abusiva de nuestro nombre de Rioja Alavesa, me viene a la memoria la demanda que el Diputado Foral Julio Martínez-Bujanda, planteó al Diputado General de Álava en 1977, pidiendo «fijar las posibilidades de creación de un Centro Regulador que ampare la denominación Rioja Alavesa».
Su petición la justificó en base a «la indiscutible calidad, personalidad, y características propias de vinos de Rioja Alavesa en contraposición de la gran superficie de viñedos que componen el total de la Denominación».
Como, por otra parte, la experiencia me dice que los trámites realizados por el Consejo, en ese trienio del 1998 al 2.000, para hacerse con la exclusividad de la marca de Rioja Alavesa, siguen hoy en día, en el Consejo, con el mismo espíritu que hace 25 años, por lo que , me gustaría que Diputación y Gobierno Vasco retomaran todas las acciones necesarias, con la mayor contundencia y agudeza posible, hasta alcanzar nuestra marca de Rioja Alavesa.
Para los que vivimos en esta Comarca, el nombre de Rioja Alavesa es mucho más que vino, es un sentimiento profundo que llevamos dentro, es historia, cultura, una forma de ser, y sobre todo es unión.
Gracias, Prudencio
Quiero responder unas preguntas muy interesantes de Antonio Mijangos, con mi impresión personal.
¿Por qué no se hace nada? Respondo a eso con su segunda pregunta pero en afirmativo: «consideran las autoridades vascas asunto de poco interés y que no merece la pena implicarse».
¿Actuarían así si se tratara de otras zonas de Euskadi…? No. Este robo no se hubiera dado en otras comarcas vascas como «LLanada Alavesa», «Montaña Alavesa», «Encartaciones», «Duranguesado», «Oarsoaldea»,…
No estoy de acuerdo con el derrotismo de «solo queda el protestar», «quizás sea más práctico olvidar el nombre». No, nos queda el trabajar, el convencer con argumentos, el exigir. La opción de olvidar el nombre de Rioja Alavesa no es realista. ¿Tras cuatro siglos y millones de personas hablando de Rioja Alavesa cómo nos autodenominamos? ¿La «Tierra sin nombre»?
Gracias, Miguel
Miguel, nos han robado el queso. No sirve de nada quejarnos.
Los adeptos de Viñedos de Álava llevamos años denunciando la usurpación del nombre, contando a los cuatro vientos el bluf de Rioja; que el futuro de la Comarca ésta fuera de Rioja, o no habrá futuro para nuestra Comarca.
Qué respuesta hemos recibido de nuestra Administración, «caga más un buey que cien golondrinas», les importa más los euros que la personas.
Quien mejor explica la creación de Viñedos de Álava es el libro «Quien se ha llevado mi queso» de Spencer Johnson.
Si estamos esperando a que los políticos resuelvan nuestros problemas, tenemos un gran problema.
Gracias, Emilio
Coincidencia plena con los deseos de Prudencio: «me gustaría que Diputación y Gobierno Vasco retomaran todas las acciones necesarias, con la mayor contundencia y agudeza posible, hasta alcanzar nuestra marca de Rioja Alavesa».
Disiento radicalmente con esta frase de Emilio: «dejemos en paz el asunto, olvidemos lo ocurrido, el pasado, pasado está; que se queden el nombre Rioja Alavesa, que formó parte de nuestra historia, pero no de nuestro futuro».
Entiendo Emilio que tu hablas de vino y podría coincidir contigo en ese aspecto, pero es que yo en todo momento hablo de comarca, de marca territorial, que es un concepto mucho más amplio. Y en este tema cambio de los nombres de comarcas o países pasa como en las mociones de censura a un presidente o un Lehendakari: no vale que digamos que no nos gusta el que está, ES QUE TIENES QUE PROPONER OTRO NOMBRE QUE LO ADMITA LA MAYORIA. Esto no es hacerse una DO, a la que puedas poner el nombre que quieras siempre que no esté cogido, a tu comarca le debes poner un nombre que guste a la mayoría, que le dé valor, que enganche, que tenga relación con su historia. Pero es que no dais un solo nombre alternativo porque el tema es muy complejo. Te doy alguna idea para animarte en la tarea SONSIERRA ALAVESA es un nombre perfecto, ajustado a la Historia pero está cogido. Veamos otros: SOMONTANO ALAVÉS, SOLANA ALAVESA, …podemos poner media docena como esos si nos ponemos dos o tres en tu bodega con unas botellas de vino. ¿Y? ¿quién estimula a la gente de la comarca con un nombre de esos? Yo no me atrevo y me temo que vosotros tampoco. Entonces ¿de qué estamos hablando? Mientras no tengas un nombre alternativo no te quites tu valioso nombre, no se lo regales al Consejo, no les hagas el juego.
Gracias, Miguel
Como estudioso del tema y si se me permite, me gustaría realizar unas puntualizaciones al artículo que en su blog Rioja Alavesa publica Miguel Larreina González. Hay afirmaciones que o bien no son del todo correctas o no actualizadas u omiten información relevante que puede dar lugar a confusión o a conclusiones parciales y muy equivocadas.
En primer lugar, decir que Tomás Ramírez en su artículo sobre la etimología de «Rioja», intentaba averiguar dónde estaría ubicada la Rioja primitiva, haciendo uso de documentos antiguos y con el fin de concluir cual es el origen etimológico del término, objetivo de su trabajo. Él sitúa a la Rioja primitiva en un espacio entre los ríos Oja y Tirón. Dado que ambas orillas del Oja pertenecen a la C.A. de La Rioja y establece uno de sus límites en este, la Rioja primitiva para Ramírez abarcaba una parte de la actual C.A. de La Rioja y otra parte de la actual provincia de Burgos. Por tanto, no es como se dice en este artículo, no es únicamente en el espacio burgalés. Aunque ciertamente, por una razón que desconozco, sí hay una especie de mención a eso en el artículo y por tanto una contradicción en el propio texto de Tomás Ramírez. Quizá sea debido a su condición de sacerdote y a una intención de hacer énfasis en la figura del Santo Domingo de la Calzada. No obstante, está teoría ha sido refutada y criticada profusamente por el medievalista David Peterson en su libro «Rivo de Ogga: los orígenes medievales de la Rioja». Peterson señala mala datación, mala interpretación y mala traducción por parte de Ramírez de los textos antiguos. Peterson, tras un análisis, concluye que la Rioja primitiva se encontraba únicamente en los aledaños del cauce del Oja y por tanto dentro de la actual comunidad en su totalidad. Todo esto lo digo solo como apunte para hilar fino y también como una actualización, dado que la fecha de este artículo del blog es anterior a la de publicación del propio libro.
Larreina no deja claro que quiere decir con que Rioja era una merindad de Burgos. La merindad de Rioja formaba parte de la merindad mayor de Castilla. En dicha merindad mayor había muchas merindades menores con localidades que hoy corresponden a varias actuales provincias, Incluyendo localidades alavesas. Dicha merindad mayor tenía su sede efectivamente en Burgos. Sin embargo, la provincia fiscal de Burgos no va a existir hasta el siglo xvi, periodo muy posterior al de la existencia de la propia merindad de Rioja. Para ver la provincia de Burgos en su sentido actual, con diputación, habrá que esperar hasta el siglo XIX. Asimismo, está merindad de Rioja, ya más extensa que en su etapa inicial, fue transformada en un corregimiento por los reyes católicos, el corregimiento de Rioja, que estaría vigente hasta el siglo XIX.
Este artículo menciona distintos mapas en los que aparece la Rioja. Indica que en ellos no aparece como riojana la Rioja Baja ni los Cameros, cosa que es cierta, aunque con varios matices que no desarrollo por no extenderme. Sin embargo, omite por ejemplo que en el mapa de Tomas López de 1769 titulado mapa de «La Rioja dividida en Alta, y Baja, con la parte de la Sonsierra que, llaman comúnmente Rioja Alavesa» (cito textualmente tal y como aparece en el propio mapa) sí aparecen incluidas la Rioja Baja y Cameros como riojanos. El artículo del blog menciona este mapa de Tomás López, pero hace un recorte del mismo mostrando únicamente «la parte de la Sonsierra que llaman comúnmente Rioja Alavesa». Por tanto, no permite ver el resto del mapa, en el que como he dicho la Rioja Baja y los Cameros se mencionan como riojanos ubicándose dentro de ella, contrariamente a lo indicado en el texto del blog. El de Tomás López es el mapa más antiguo de la Rioja en exclusividad, el más importante, el único de los mencionados realizado sobre la Rioja de manera expresa y también el más detallado. También es el documento más antiguo en el que aparece el concepto «Rioja Alavesa». Eso no significa que no tenga errores o imprecisiones, ya que como era común en la cartografía de la época los tiene. También la Rioja Baja y Cameros se mencionan como riojanos en el libro titulado «Compendio Historial de la provincia de la Rioja, de sus santos y milagrosos santuarios» escrito en 1701 por el riojano Anguiano. En él, aparecen por primera vez, por cierto, los conceptos «Rioja Alta» y «Rioja Baja», unas décadas antes que el de la Alavesa. También aparecen como tales en la biografía de Santo Domingo de la Calzada del mismo siglo XVIII o en el atlas de geografía Blaviana del siglo XVII, donde ubica en la Rioja a localidades riojabajeñas como Calahorra o Arnedo, así como a la camerana de Viguera. Asimismo, existen otros documentos posteriores como el diccionario geográfico- histórico de Govantes de 1846, que tal y como indica su titulo «Comprende La Rioja ó toda la provincia de Logroño y algunos pueblos de la de Burgos» o el propio diccionario de Pascual Madoz que señalan una Rioja más extensa que ocupa la totalidad de la provincia logroñesa y muy diferente a la que en este blog parece defenderse como riojana. Otros detalles son que, por ejemplo, en el diccionario de 1827 de Esteban Miñano se distingue entre «la Rioja», que ocupa el territorio entre los ríos Tirón y Alhama (incluyéndose por tanto los Cameros y la Rioja Baja), y Rioja Alavesa. En la crónica de la provincia de Logroño de Waldo Jiménez Romera de 1869 se dice sobre esta provincia que es » lo que se conoce comúnmente con el nombre de la Rioja». Según el historiador Francisco Díez Morrás, en un trabajo de casi 800 páginas sobre esto, uno de los factores clave en la expansión del topónimo Rioja a todo ese extenso territorio, fue la existencia antigua de dos corregimientos que se encontraban contiguos: el corregimiento de Rioja, con capital en Santo Domingo de la Calzada, y el de Logroño – Calahorra -Alfaro- Laguardia, con capital en Logroño.
El artículo menciona que la mayoría de los integrantes de la Real Sociedad Económica de la Rioja eran pueblos de la Rioja Alta. Sí bien esto es cierto, se omite que más adelante se irían integrando otros municipios, muchos de la Rioja Baja, como por ejemplo Calahorra en 1801. Los municipios que se podían integrar en la sociedad eran precisamente los que estaban en el mapa de La Rioja dividida en Alta y Baja con la parte de la Sonsierra llamada comúnmente Rioja Alavesa de Tomás López.
Mencionar que está Real Sociedad Económica de la Rioja fue una de las entidades que demandó crear una provincia que se ajustara a la Rioja. Jamás se quiso crear una provincia de Logroño, sino una de la Rioja. Por ello, en 1822 aparece en el mapa político una provincia de Logroño que abarcaba Rioja Alavesa, además de todos los pueblos de la actual autonomía de La Rioja. Está provincia se llamó de Logroño dada la intención política existente antaño por dar a las provincias de manera preferente los nombres de sus capitales, aunque ello supusiera no tener en cuenta los nombres tradicionales. Esta preferencia nominal se repitió en la división provincial de 1833, aunque en ella se hizo una excepción para las provincias forales y archipiélagos, únicas a las que se permitió conservar la denominación tradicional del sus territorios. Decir que la provincia de 1833 era la misma que la de 1822, aunque con territorio recortado.
El artículo hace un muy breve análisis del asunto del cambio del nombre de la provincia durante transición. Se omite, por ejemplo, que se hizo con un estudio histórico y dictamen de la Real Academia de la Historia, que fue favorable al cambio. Personalmente no he leído nada sobre que la autorización del PNV al cambio nominal fuera forzada, sino que fue debatida y negociada con los diputados riojanos. El artículo tampoco menciona que el propio periódico de la provincia de Logroño fuera desde su fundación en el siglo XIX de la Rioja y no de Logroño, ni que el instituto de estudios de la provincia era de estudios riojanos y no Logroñeses. Tampoco dice que, aunque se sabía que había una Rioja alavesa, también se asociaba el nombre de La Rioja al conjunto de la provincia de Logroño, tal y como se puede ver por ejemplo en el libro de texto para escolares titulado «Geografía de la Rioja: descripción física y política de la provincia de Logroño» o en la «Constitución Republicana Federal del Estado Riojano” del siglo XIX, que al delimitar los pueblos que configuran la Rioja, menciona que son los de la provincia de Logroño.
Como se puede ver, el asunto es bastante complicado y en mi opinión da la impresión de que el artículo de este blog ofrece e interpreta información solamente en la medida en que favorece una opinión previa determinada, omitiendo otra en sentido contrario (muy en sentido contrario en algunos casos). Por supuesto, se pueden aportar muchos más matices, documentación y referencias, pero una respuesta a un blog no da para ello.
Hasta ahora he intentado solamente matizar y aportar datos sin dar ninguna opinión. No obstante, voy a finalizar mi aportación dándola. El señor Pedro Sanz no tenía razón cuando dijo lo que dijo. Ni desde el punto de vista político, ni desde el histórico, ni desde el social, que para mí es el más importante. No obstante, tampoco se puede ir en sentido contrario y decir lo mismo que él, pero al revés, puesto que también existen argumentos históricos, políticos y sociales que defienden el nombre de La Rioja para la C.A. de La Rioja. Lo bueno es que no es incompatible que ambas, tanto esta como la comarca alavesa, reciban ese nombre. En cuanto al tema de la denominación vitivinícola, existe una legislación de marcas de la que no tengo conocimientos y por lo tanto no entraré a valorar.
Graias, Joseba
Gracias Joseba. Tú extenso comentario no desmiente sino que confirma lo dicho en mi artículo, un texto que tiene un objetivo claro como dice el título: RIOJA ALAVESA,MARCA TERRITORIAL CON 4 SIGLOS DE HISTORIA. Las referencias históricas que hago son como telegramas que apoyan mi tesis, no tenía espacio en mi artículo para profundizar. Si quiere ver mi exposición histórica más profunda lea alguno de mis últimos libros.
Gracias, Miguel
Gracias por la respuesta.
Solamente por aclarar. Mi comentario no iba encaminado a criticar la «marca territorial Rioja Alavesa» (mas bien la defiende, aunque mas que 400 años, si tomamos el término «Rioja Alavesa» tal cual, serian 247 y eso no le resta valor en absoluto). Únicamente pretendía explicar que existe una justificación histórica y social muy fuerte para que la C.A. de La Rioja se llame de esta manera. Esto es contrario a lo que parece insinuarse en el articulo de este blog. Por ello, me he limitado a exponer distintos datos de la manera más objetiva posible y que puedan ser comprobados con facilidad. Aunque podría sin duda aportar mucha más información y matices, dado que el tema es bastante complicado y lo admite.
Para acabar, he añadido mi opinión donde menciono que es ABSOLUTAMENTE COMPATIBLE la existencia de ambos topónimos, así como considero discutible científicamente e innecesaria la critica de uno para defender el otro (sea cual sea el lado de la que proceda). Repetir que mi exposición no trata de producción vinícola, si bien en su articulo es un asunto central. Si en sus libros la opinión es mas completa y matizada pues me alegro, yo simplemente respondo a lo que leo aquí.
Nada mas. Gracias.
Gracias, Joseba