Ene 13, 2019

Elvillar tuvo un ‘Ángel de la Guarda’ entre 1939/1940

Héroe ético en tiempos de guerra y postguerra, el párroco de Elvillar de 1939 a 1940, don Anastasio Arrinda Albisu, salvaguardó la vida evitando los fusilamientos de algunos vecinos.

Gracias al cura párroco de Elvillar, conocido en Deba como don Anes Arrinda, una vez terminada la Guerra Civil española, entre 1939 y 1940, las tropas franquistas no fusilaron a nadie en esa localidad riojanoalavesa. De hecho, fueron varias las ocasiones en las que el sacerdote intervino y medió, bien para paralizar ciertas detenciones en el momento que éstas se producían, o bien para obtener días después con sus desvelos una posterior liberación sin cargo alguno para los detenidos.

Retrato-Arrinda

ANASTASIO ARRINDA pasó un año muy importante de su vida como sacerdote.

Anastasio Arrinda fue párroco de Elvillar durante sólo un año, de 1939 a 1940, pero esos doce meses le acompañaron durante el resto de su vida, hasta que murió el año 2004 en Deba. De igual manera, los mayores de Elvillar, contemporáneos de Arrinda, siempre recordaron su proceder ético en defensa de sus vidas o las vidas de sus convecinos.

El acontecer venía ocultando una historia digna del cine o la novela. Pero este relato tan verídico como sepultado en el tiempo tiene por protagonista a un héroe cívico, a un ciudadano que había sufrido en su familia los estragos de una guerra que durante años se llevó por delante la libertad, la paz, la justicia, pisoteando la ética, anulando los Derechos Humanos durante cuarenta años de Dictadura.

Sacerdote ejemplar. Héroe en tiempos de guerra y de postguerra. Ángel de la Guarda de carne y hueso de las gentes de Elvillar… De todo ello tiene algo don Anastasio Arrinda Albisu, también conocido como Anes Arrinda en Deba, si bien toda su familia provenía de la localidad vasca de Lazkao, al sur de Gipuzkoa.

Dolmen-Sol-Iglesia

AMANECE en las viñas de Elvillar, donde la historia desvela la importancia de la luz.

Rescatar esta historia del olvido nos ha llevado a diversas pesquisas, y diferentes conversaciones que han tenido lugar durante los tres últimos meses. La investigación del Blog se inició la misma noche del pasado 4 de octubre de 2018, día en el que publicamos un artículo de Alex Turrillas Aranzeta, titulado “La huella indestructible de Elvillar”.

“Seguramente a los jóvenes de Elvillar no les suene de nada el nombre de Anastasio Arrinda, el hijo del primer capitán de bacaladeros de la PYSBE en Terranova, Eustakio Arrinda -decía Alex Turrillas en aquel artículo-. Anes (como se le conocía en Deba) fue una eminencia: autor de numerosas obras sobre historia, etnografía e incluso literatura infantil. También fue un gran lingüista, no en vano ostentó el cargo de presidente de la Academia Popular de la Lengua Vasca Euskerazaintza”.

Nada más leer ese artículo -que se puede ver en este Blog-, aquella misma noche me llamó el viticultor de Elvillar, César Bermúdez, para decirme que tenía “la piel de gallina”, emocionado como estaba porque creía que el cura Anastasio Arrinda era la persona que, según le había contado su padre Luis, había salvado de una muerte segura a varios convecinos de Elvillar.

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CÉSAR Bermúdez, en una de sus viñas, me puso sobre la pista de esta historia.

César Bermúdez tenía la piel erizada por la emoción, porque su padre había contado en casa que “gracias al cura no se había fusilado a nadie en Elvillar, ya que paró un intento de fusilamiento de un grupo de vecinos de izquierda, cuando se los llevaban para ser fusilados”.

Al parecer, en el pueblo corrió el rumor de una detención -corría el año 1939 o 1940- un “paseíllo” que podría acabar trágicamente para aquellas personas. “Mi padre me contó que fue el cura quien intercedió”.

Al día siguiente, el viticultor de Elvillar habló con su madre, después de lo cual me llamó de nuevo. “Sin decirle yo el nombre del sacerdote que intervino, mi madre me asegura que aquella persona se llamaba “Anastasio Arrinda” ”.

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EN marzo de 2000, Anes inauguró en Deba un paseo que lleva su nombre… 

El padre de César, Luis Bermúdez Olano, propuso hace tiempo -cuando en los años 90 fue teniente alcalde del PNV en Elvillar-, que ese Ayuntamiento pusiera a una calle nueva el nombre del cura Anastasio Arrinda. Pero la propuesta no tuvo el seguimiento debido. “Tampoco dejó mi padre nada por escrito, ni se levantó acta de esa propuesta”, nos cuenta ahora César Bermúdez.

.- Tu padre se refería a Anastasio Arrinda

Sin duda. Él fue quien consiguió con ese acto, como contaba mi padre, que tras la Guerra Civil, “la convivencia fuera más fácil al no haber habido muertos”.

Aquella misma mañana me puse en contacto con Engracia López Gil, de 94 años de edad. El 18 de septiembre de 2017 habíamos publicado una larga entrevista con ella.

Recordé que la Engracia atribuyó únicamente a su padre un hecho parecido durante la Guerra.

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LA ENGRACIA ante el umbral de su casa, el Palacio del Indiano.

“Lo que pasó en este pueblo cuando la Guerra –nos dijo Engracia en 2017– es que de Elvillar no se mató a nadie por decir “este es de izquierdas y hay que matarle”.

.- Eso es muy importante para un pueblo, le dije entonces.

“Mira, eso fue así porque mi padre era presidente de los requetés, de las derechas, y te voy a decir la verdad, mi padre nos decía: “no hay que matar a nadie del pueblo, porque luego viene la contraria y se producen las venganzas; y además, aquí nadie ha hecho motivos para que lo maten”.

Hasta ahí lo contado en 2017.

El pasado 5 de octubre de 2018 volví a preguntarle por teléfono a Engracia López Gil lo ocurrido en aquel tiempo oscuro de la llamada Guerra Civil.

En esta ocasión Engracia fue más precisa: “Los que pararon aquel fusilamiento de las cuatro y cinco personas  que ya se llevaban presas, fueron mi padre José Gabriel López Gil, el cura párroco Anastasio Arrinda Albisu y el médico de entonces, Daniel García Atance, que se había casado con la maestra Teófila Villanueva”.

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ELVILLAR en 1930… por esos caminos transitó Anes Arrinda entre 1939 y 1940.

“En aquella época -prosiguió Engracia- yo tendría unos 14 o 15 años. Recuerdo bien a don Anastasio, porque fui muy amiga de dos primas del cura, Paulina Albisu, que era de Lazcano, y María Luisa Arrinda, que era de Lekeitio… Por cierto que Anastasio Arrinda tenía otro hermano, un tal Donato Arrinda, que fue cura en Lapuebla de Labarca”.

Toda investigación que se precie ha de llevar a cabo un sinfín de comprobaciones, llamadas y rellamadas. Así que volví a contactar telefónicamente con César.

.- La Engracia dice que el cura Anastasio Arrinda fue uno de los que paró el intento de fusilamientos.

La Engracia es una persona que tiene mucha memoria. Es el archivo vivo del pueblo.

.- ¿Tu madre Martina confirma que ese hecho tuvo lugar?

A mi madre se lo había contado su padre: al cura le habían enviado desterrado a Elvillar. En el pueblo hay mucha gente que no conoce esta historia, pero la gente mayor sabe que hubo un cura que intercedió para que no se fusilara a nadie una vez acabada la guerra.

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LA GENTE de Elvillar ve en Engracia «el archivo vivo del pueblo». 

Teníamos las palabras de César, de Engracia, de Luis, de Martina. Quizá era demasiado el celo puesto por el Blog para confirmar la verdad de una historia ocurrida hace ochenta años. La cuestión es que contacté nuevamente con el articulista Alex Turrillas. Quería saber si, antes de morir en 2004, don Anes Arrinda le había contado a alguien aquellos sucesos de Elvillar, de cuando él y otros consiguieron parar la maquinaria de muerte que se puso en marcha durante la postguerra en toda España.

Fueron pasando las semanas. Tuvimos más información de cómo afectó la Guerra Civil a la familia Arrinda y al propio Anastasio. Pero en Deba nadie sabía nada del Ángel de la Guarda de Elvillar, lo que nos indicaría que don Anes prefirió no contarlo, mirar hacia delante, sin destacar para nada aquel dato de su biografía.

Cierto día, me llamó Alex desde Deba para contarme que un hermano de Anastasio había muerto en la Guerra, en el Frente, en un pueblo de León. “Pero esto no es todo. El propio Anes fue a buscarlo a León en una camioneta, lavó el cadáver y lo trajo de regreso con él hasta Lazcano, donde estaba la familia”.

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ANES Arrinda con el autor del artículo, Alex Turrillas, que puso en marcha toda esta historia.

Trato de ser breve. No pretendo escribir la novela que bien pudiera estar llamando a mi puerta. Pero todo lo contado debe ser sopesado y tenido en cuenta.

A pesar de sus múltiples contactos, Alex no conseguía que nadie en Deba le confirmara aquellos sucesos de Elvillar, acontecidos entre 1939 y 1940… Estábamos en ese parón, en ese impasse. Así que dejamos de hablar. Yo esperaba su llamada un día de estos. Una llamada que no terminaba de producirse.

Hasta que el pasado viernes decidí volver a llamar a unos y a otras. El viticultor César me reconfirmó lo que ya me había dicho… La sorpresa saltó al llamar a Alex Turrillas, que había sido monaguillo de Anastasio en Deba, y, con el tiempo, un gran amigo suyo. Tan amigo, que esa relación continúa de una bella manera manteniendo su memoria. Ampliándola.

En nuestra conversación de este mismo sábado, Alex me dijo que sí, que le habrían desterrado a Elvillar porque “en el fondo sabían que era nacionalista vasco”, y volvió a recordarme que Luis Arrinda, el hermano de Anastasio, había sido gudari de las tropas republicanas, muriendo en el frente de batalla, en Villamanín (León).

“Su hermano Luis le había enviado una carta desde el Frente, contándole que le daba pena no asistir a su ordenación como cura por motivos de la Guerra… Diez días después del envío de aquella carta, matarían a Luis Arrinda en el campo de batalla”.

Arrinda-Los-Vascos

UNO de los libros publicados por Anastasio Arrinda.

De ahí que Anes y su tío condujeran la camioneta desde Lazkao hasta Villamanín, donde el joven Anastasio lavó el cadáver de su hermano y se lo llevó de vuelta a casa, hasta Lazkao, donde esperaba la ama… envuelta en un mar de tristeza.

Voy dando grandes saltos… Que una novela -basada en esta historia real- pediría mayor reposo a gritos. Y otro ritmo.

En Deba, Maritxu trabajó como ama de llaves de don Anes durante décadas. Ella ha venido guardando celosamente -entre otras muchas cosas- una pequeña autobiografía mecanografiada por don Anes, escrita en euskera. Tres únicos folios a máquina. Apenas eso. Pero esos tres folios eran para nosotros un aliento para esta historia, un posible desenlace para la misma…

En esa escueta autobiografía, don Anes cuenta que nació en Lekeitio por casualidades de la vida, ya que la madre decidió ir a dar a luz a la casa de su suegra. De allí se fueron a vivir a Barakaldo, donde nació el que luego sería cura de Moreda, Donato Arrinda, hermano de Anastasio.

Lazkao-Cielo

IGLESIA de Lazkao, que hoy deja ver tras de sí sus cielos de paz.

De allí volvieron a vivir a Lazkao, donde era uno de los pocos chavales que no hablaba euskera. Con el tiempo fue al seminario de Saturrarán, y luego al de Vitoria. Fue en el Seminario Mayor de Vitoria donde don Anes Arrinda aprenderá euskera teniendo como maestros a don Manuel Lekuona y a don Jose Miguel de Barandiaran.

La cuestión es que Anastasio Arrinda estaba a punto de cantar misa… cuando estalló la Guerra Civil, teniendo que dejar de momento el Seminario para volver a casa de la madre, en Lazkao. Estando allí entraron los llamados nacionales en el pueblo, el ejército de Franco y los falangistas. “Nos tiramos todos al monte -cuenta don Anes en su diminuta autobiografía- y nos pescaron como a peces en una red”.

A él le llevaron preso a Pamplona, donde le dieron un fusil, le movilizaron  y le enviaron al Frente de batalla. Le faltaba muy poco tiempo para ser ordenado sacerdote, cosa que ocurrió entonces. “De un día para otro pasé de ser soldado a ser capellán”, cuenta en esa pequeña autobiografía.

Nada. Nada más dice en esos tres folios. Nada de Elvillar ni la historia que nos ocupa.

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DON Jose Miguel de Barandiaran enseñó euskera a Anastasio Arrinda en el Seminario.

¿Por qué he publicado finalmente la historia real de don Anes este domingo? Por la conversación que os detallo a continuación. La que tuvo lugar en la mañana de este 13 de enero de 2019.

Había decidido volver a llamar a la Engracia a Elvillar, para ver si me reconfirmaba todo lo dicho, teniendo ahora muy claro que la clave de toda esta historia estaba en Elvillar, pensando que don Anes les dejó a ellos y a ellas la potestad de contarla. Y que, de igual manera, si ell@s no la querían contar, entonces mejor dejarla dormir para siempre.

Así llame a la casa de la Engracia. En la cocina del Palacio del Indiano estaba una de sus nueras, además de su vecina y amiga la Milagros. Milagros Fernández Pérez.

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LA MILAGROS y la Engracia en un patio interior del Palacio del Indiano.

Como el presente y el pasado se entrelazan, este domingo Milagros se había acercado a casa de Engracia para contarle que esa misma noche a la hermana que vive en Elvillar se le había quemado la casa. “Se les ha quemado la casa entera, pero ellos están todos bien, a Dios gracias. Se apañarán bien, porque tienen una hija en el pueblo, y también estoy yo”.

.- Milagros, mientras haya vida, todo tiene solución. Como ocurrió en la época del sacerdote don Anastasio Arrinda… No sé si tú escuchaste hablar de él.

Por supuesto que escuché hablar de aquel gran señor. Sé que intervino en varias ocasiones para que a los detenidos los devolvieran a Elvillar. Y recuperaran la vida.

.- ¿En varias ocasiones?

Fueron varias, sí. Y tanto el padre de la Engracia, como el cura don Anastasio iban a por ellos, sí señor.

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El PADRE de Engracia, José Gabriel López Gil, también salvaguardó la Vida en Elvillar. 

“Mi padre decía lo que el cura: que ‘no habiendo hecho nada malo, aquí hay que respetar y no matar a nadie para que no haya después rencores’ ”, levanta la voz desde la cocina de su casa la Engracia, a la que escucho bien por el teléfono.

.- Eso me contó Engracia en el año 2017. Si bien entonces no mencionó que el cura acompañaba a su padre para mediar en la liberación de las gentes de Elvillar.

Se llamaba Anastasio, sí. Que yo el apellido del cura no lo recordaba.

“Don Anastasio Arrinda Albisu”, interviene Engracia junto a ella, por teléfono.

.- Exacto.

«Mira si la Engracia se acuerda de los dos apellidos del sacerdote», remarca Milagros de su vecina, que el próximo 30 de abril cumplirá 95 años.

Elvillar-Contraste-Luz

SON muchas las razones por las que Elvillar tiene magia (Foto Abel Valdenebro).

.- ¿Cómo se llamaban tus padres, Milagros, los que imagino te contaron la mediación del cura en estos asuntos?

Así fue. Mi madre se llamaba Casimira Pérez García, y mi padre Miguel Fernández Villa. Ambos murieron con 94 años. Y conocieron a Don Anastasio cuando eran jóvenes. Por cierto que Don Anastasio estuvo acogido en casa de una hermana de mi madre, Natividad Pérez García. ¿Qué te parece?

.- Ahora sí está todo confirmado y reconfirmado. Gracias Milagros, gracias Engracia. Salud para la buena gente de Elvillar.

«Ya sabéis dónde estamos, aquí tenéis vuestra casa para lo que gustéis», se le oye decir a la Engracia…

Aquella buena idea de Luis Bermúdez Olano debería prosperar con la fuerza de los hechos. Elvillar tiene desde tiempo inmemorial un Dólmen prehistórico y cientos de viñas famosas en el mundo entero… Que no se olvide que tiene también un Ángel de la Guarda que nada pide, pero que hizo lo que debía a su debido tiempo.

Tenga o no una calle en Elvillar, esos son los que no podemos olvidar. Los imprescindibles.

26 respuestas a “Elvillar tuvo un ‘Ángel de la Guarda’ entre 1939/1940”

  1. Fernando m. Bujanda dice:

    Historias como la de Anastasio Arrinda, son las que me motivan, y me ratifican la importancia, en esta vida, de ser gente buena, de concordia, de solidaridad, …

    Tenerlos como guías de nuestro proceder, nos hará más felices, la convivencia de Rioja Alavesa mejorará, y seguro que todo esto nos ayudará a ser más respetados.

  2. Jon Mancisidor dice:

    Nadie duda que don Anastasio merece una Paseo en Deba, y una calle para siempre en Elvillar. Eso para empezar. Por otra parte, la primera fotografía deja ver su alma. Generosidad y ternura. Hasta que leí en octubre el artículo que publicó el Blog, nunca había escuchado hablar de este sacerdote.

    Es parte de la historia de Rioja Alavesa, sin duda. Una historia formidable y positiva, muy inspiradora. Han pasado 80 años y aún hoy a esta gente que hizo lo que tenía que hacer les tenemos que seguir reconociendo su tarea, una gran parte de la misma realizada en tiempos muy difíciles.

    Dan ganas de escribir algo que ya no tiene vuelta atrás: pero si el resto de los sacerdotes se hubieran comportado como él, salvaguardando la vida, algo muy distinto hubiera ocurrido en nuestro país.

    En la entrevista reportaje se habla del momento en el que Anastasio tuvo que lavar el cuerpo sin vida de su hermano. Es un momento de estremecimiento. Hizo lo que tenía que hacer, muy bien hecho, con un coraje que finalmente le ha acompañado durante el resto de su vida. A él y a otros muchos de Elvillar. Y aún nos acompaña al leer un retazo de su vida. Hay historias que se beben, las que calientan el espíritu.

    Creo sinceramente que, además, ésta bien pudiera llevarse al cine. Un formidable trabajo de investigación, sin duda.

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Muchas gracias, Jon Mancisidor. Verdaderamente es así. «Hay historias que se beben, las que calientan el espíritu». Escrito en un Blog como éste, tiene mucho sentido lo que dices. Un abrazo.

  3. Txiki dice:

    Son bellos, pero yo en los otros ángeles de la guarda no creo. En gentes como don Anes Arrinda, sí.
    Claro que sí. Bai.

  4. Qué historia más bonita que pudieron salvar tantas vidas, ojalá hubiera habido otro personaje como él en cada una de las ciudades y pueblos de España durante la guerra. Doña Engracia… qué linda, ojalá tengan escrita su biografía de todo lo que recuerda. Qué precioso el pueblo de Elvillar además. Saludos desde México, pues las sobrinas de mi esposo son Vascas.

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Muchas gracias, Estela Cordero Cabre. Un abrazo vuela para México, que fue tan importante para tantos exiliados, algunos de ellos niños y niñas de la guerra, procedentes de Euskadi. Salud y Saludos!

  5. Don Anastasio fue uno de los muchos ángeles de la guarda que hubo en Rioja Alavesa durante la guerra civil (curas, alcaldes, médicos, maestros,…). Personajes anónimos que evitaron que esa derecha caciquil que dominaba la comarca y todo el ámbito geográfico de la Denominación Rioja se ensañara como se ensañó con los peones agrícolas, colectivo que supuso el 60% de los 2.000 asesinados en esa pequeña región Rioja en la que «nunca pasó nada». Recuérdese que solo en el pequeño Elciego hubo una docena de asesinados en las famosas «sacas» , amen de otras tantas viudas rapadas y los consiguientes huérfanos humillados. Reivindicar la memoria histórica es correr el velo de esa etapa vergonzosa y desmentir la historia que todavía nos cuentan hoy los «vencedores».

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Muchas gracias, Miguel Larreina, por estos datos para el estremecimiento y la reflexión que aportas. Solemos hablar con mente abierta de la Prehistoria con el catedrático Fernández Eraso. Y tenemos la Historia reciente. Ochenta años ha. Como decir antes de ayer. Ejemplos como los de don Anastasio, y tantos otros anónimos ángeles de la guarda que mencionas, nos interpelan en un mundo de mirones, como acaba de ocurrir estos días en la capital francesa -sin ir más lejos-, donde en la explosión de gas de París “la gente estaba grabándolo todo con sus móviles y nadie les ayudaba”. Don Anes nos interpela -sin pretenderlo- desde su actitud cívica de coraje y convicción. Saludos cordiales.

  6. Miguel Larreina dice:

    También en el 36-39 hubo muchos mirones y en la historia de estos 5 «condenados sin juicio» de Elvillar hay muchos interrogantes. ¿Quiénes eran?, ¿Eran peones? ¿Qué habían hecho mal? ¿Quien quiso matarlos? ¿Fueron represaliados de otro modo ellos y sus familias?

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Muchas gracias, Miguel. Se sabe que eran republicanos, gentes de izquierda, campesinos, y, por tanto, viticultores contrarios al Régimen que se instauraría por la fuerza de las armas, tras un Golpe de Estado y la guerra que contó con el apoyo de la Alemania nazi y la Italia fascista de Mussolini. Bien sabemos que cualquier pequeña razón, cualquier pretexto de resistencia bastaba para llevar a cabo una limpieza ideológica en tiempos de Dictadura. El responsable de las «derechas» en Elvillar, como bien dice su hija Engracia, sabía bien que no habían hecho nada que justificara ni su detención ni mucho menos su fusilamiento. Pero sí, claro que hay muchos interrogantes. Lo que aquí destacamos es la actitud de los que sí hicieron algo al respecto. Decía el premio Nobel francés de Literatura en 1915, Romain Rolland, que «un héroe es aquel que hace lo que puede, entre muchos otros que no lo hacen».

      Saludos!

  7. Dalmacio dice:

    Muy cierto que en algunos pueblos, también de Castilla León, había buenos curas que evitaron el fusilamiento de gente «normal» del pueblo a manos de los falangistas.
    Posiblemente, muchos de los asesinados eran gente de izquierdas.

    Pero también es cierto, que mataban por envidia, o por no aceptar las condiciones que el «señor» le imponían.

    Un claro ejemplo, era que cuando iban a cobrar por estar todo el verano cosechando, el dueño le decía … ¿Cuánto queréis cobrar?.
    Lo que marca el gobierno, decían.

    Motivo suficiente para aparecer por la noche un camión, meterlos y fusilarlos.

    … Recordar la historia, las personas buenas qué había y que salvaban de un asesinato seguro…es hacer posible que nunca jamás se vuelvan a repetir.

  8. karmele dice:

    Pero qué suerte que fuera desterrado a Elvillar Anastasio. Eso sí que es hacer un milagro, salvar de una muerte segura a inocentes a los que los verdugos hubieran asesinado impunemente. Me alegra tanto saber de curas que como él han hecho una labor importantísima, muchos de ellos implicándose hasta el punto de haber dado con sus huesos en la cárcel.

    En este momento en que están pagando justos por pecadores, yo me alegro de verdad de oír una historia importante de un cura con mayúsculas. La historia de él y de su familia debe ser sabida y tenida muy en cuenta.

    El paso de Anastasio Arrinda por Elvillar veo que fue corto pero de enorme huella. ¡Bravo por los curas como Dios manda!

  9. Miguel Larreina dice:

    Efectivamente Dalmacio, muchos de los asesinados o represaliados eran de izquierdas, jornaleros afiliados a la UGT y la CNT, y al Partido Socialista. En muchos casos episodios como los de Elvillar fueron una vendetta de los terratenientes de cada pueblo, que se habían llevado un sustillo con la romántica revolución agraria de 1934 que reclamó las tierras para los que las trabajaban. Los años treinta fueron muy duros en Rioja Alavesa, con los jornaleros en condiciones casi de esclavitud.

  10. Ana dice:

    Qué gusto leer sobre este cura del que tantas veces hemos oído hablar en cada casa de Elvillar de boca de nuestros abuelos y abuelas.

    Mi abuela, Esperanza Peciña, vecina de Elvillar y que este año cumplirá los 99 años, cuenta aún a día de hoy con todo detalle y emoción cómo este cura, Don Anastasio Arrinda, salvó a su hermano Desiderio Peciña de que lo llevaran preso.

    Cuenta que un día su hermano y otro joven de Elvillar Pedro Fernández (conocido desde siempre por Pedrito, y que en la actualidad tiene 103 años!!) volvían de Logroño de vender corderos y cuando llegaron a la plaza del pueblo les estaban esperando con una camioneta para llevarles presos. Les llevaron a los dos al Ayuntamiento y allí se personaron rápidamente avisados por las familias el cura Don Anastasio y el Sr. Pepe (el padre de «la» Engracia): «De estos respondemos nosotros» cuenta mi abuela que dijeron en el Ayuntamiento. Y les dejaron libres.

    Como anécdota, mencionar un detalle que siempre cuentan del incidente: Pedrito llevaba un buen abrigo de paño y en el Ayuntamiento, uno de los franquistas le dijo: «Buen abrigo llevas, pero no va a llegar a Las Conchas de Haro»… Gracias a la intervención de esos dos hombres nunca se los llevaron en aquella camioneta, ni ese abrigo acabó en alguna cuneta por Las Conchas de Haro.

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Muchas gracias, Ana, nieta de la Esperanza. Has conseguido emocionarme. Un escalofrío me ha recorrido la cabeza, llegando al corazón. Menos mal que estaba ahí el abrigo de Pedrito para darme el suficiente calor. Un abrazo.

  11. Arene Amezaga dice:

    Intuyo que tuvo que haber más ‘ángeles de la guarda’ en Rioja Alavesa, amparando la vida en tiempos de guerra y postguerra… Hubo miseria, miedo, represion, crueldad, claro que la hubo. Pero también, como siempre ocurre con nosotras las persona, hubo Anastasios Arrinda… No sería fácil, nada fácil, pero conozco bien al pueblo vasco… Aquí hay mucha, pero mucha gente de buena voluntad.

    Si las viñas son tesoros, mucho más lo son las personas cuando actúan movidos por un buen fin en la adversidad

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      CLARO QUE LOS HUBO… Muchas gracias, Arene Amezaga por tu comentario, que me lleva a copiarte el escrito personal que un vecino de Oyón-Oion me ha enviado, pues prefiere quedar en el anonimato.

      Lo copio, tal cual, en aras de la Concordia y la Memoria História que guía las comunicaciones del Blog. Esta persona de Oyón-Oion no da nombres, pero dice lo siguiente:

      «No sólo en Elvillar… En más pueblos de Rioja Alavesa, dado el buen hacer de los considerados de derechas e izquierdas, como el caso de mi pueblo, Oyón-Oion, tampoco hubo ni un muerto. Gracias a Dios».

      «Te lo comento porque parece que esa gran persona, como es el sacerdote de Elvillar, Don Anastasio Arrinda, pudiera aparecer como un caso extraordinario y único, que lo es, pero por suerte, en algún que otro pueblo, como Oyón, hubo gente buena en las dos partes de esa maldita guerra, y como consecuencia tampoco hubo muertes entre vecinos.

      P.D.:Si crees que aporta algo positivo al Blog. Lo dejo a tu consideración.

      Saludos cordiales para los dos, para ti, Arene, y para esta otra persona, que desde Oyón-Oion nos ha dado su testimonio.

  12. Pere dice:

    Ojalá en ese pequeño pueblo de Mallorca llamado Alaró, hubiese encontrado mi abuelo un don Anastasio. Emocionante artículo y emocionantes comentarios. Un abrazo.

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Es un deseo que comparto contigo, querido Pere. Ojalá hubiera encontrado a su lado a alguien como don Anastasio, defendiendo y amparando la vida. Muchas gracias por el recuerdo de tu abuelo, quien fuera alcalde de Alaró. Tú habrás leído de otra forma, más intensa, cargada de emociones, este reportaje. Un gran abrazo para ti, tu adorada madre y para la memoria de un hombre bueno.

  13. La recuperación de la figura del sacerdote D.Anastasio Arrinda, (Lekeitio 1912, Deba 2004) que fue párroco de Elvillar, Rioja Alavesa (1939-1940), y de Deba, Gipuzkoa, hasta su fallecimiento, gracias a mi amigo el periodista Julio Flor, me ha producido una gran satisfacción y orgullo.

    Es de justicia sacar a la luz la biografía de una persona de esas cuya magnitud intelectual y moral ha sido un ejemplo y referente para todos los que tuvimos la inmensa suerte de beneficiarnos de sus virtudes, iniciativas y consecuciones.

    Espero que mi admirado amigo Alex Turrillas, conocedor como nadie de la historia de mi segunda patria chica (Deba), nos sorprenda con un detallado estudio biográfico de Don Anes.

    Todavía están vivas muchas personas que de una forma u otra formaron parte de su devenir existencial y cuyo testimonio enriquecerá, sin duda, el relato.

    Por otra parte, este sacerdote dejó un legado escrito de temas relacionados con la antropología, la lengua, la etnología, la religión, la cultura vasca en general, etc., que lo convierten en una figura intelectual contemporánea excelsa de nuestro pueblo, con quien tan identificado se sintió (y por lo que fue perseguido).

    Mila esker, Julio, quien iba a pensar que gracias al buen vino, del cual eres un cronista excepcional…, apareciese esta adorable persona que fue D. Anes Arrinda Albisu.

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Mila esker, zuri, Ricardo Franco maitia. La amistad, el vino, el conocimiento… finalmente la vida de Rioja Alavesa creciendo a nuestro alrededor. Bien perfiló en su día la UNESCO uno de los faros que nos guían, el del PAISAJE CULTURAL del vino y el viñedo, donde entra un mundo inabarcable, formidable, inspirador, pleno de Historia e historias. Un Patrimonio material e inmaterial. Que existe en su máximo grado: excelso como bien dices. Saludos!

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