Está siendo una reflexión muy difícil para mí, pero de la que no podía abstraerme por haber asistido como observador a otros momentos complicados en los últimos 40 años y creer que puedo aportar la esperanza de que unidos y organizados se puede salir sin muchas bajas.
Miguel Larreina. Doctor en Ciencias. Máster en Viticultura y Enología.

BODEGAS familiares de Rioja Alavesa, pequeñas individualmente, grandes como colectivo.
“Me gusta leer la verdad, aunque sea triste y obscura. Estoy aburrida de positivismos, cuando vienen malos momentos es mejor hablar a calzón quitado. Nuestra zona hoy está enferma y prefiero que me lo digan. Para luchar contra algo hay que tener todos los datos”, me decía hace unos días una pequeña bodeguera valiente con la que coincido.
Venía esto a cuento de mi anterior artículo que trataba sin disimulos de las grandes dificultades con las que, en mi opinión, se va a encontrar el colectivo socioeconómicamente más importante de Rioja Alavesa, los viticultores. Hablaba de datos verificables y de soluciones que se vienen planteando hace años en otros viñedos excedentarios.

LA Organización Internacional de la Viña y el Vino ha sido muy clara en su valoración.
Algunos inicialmente han tratado de convencerme que el tema no era para tanto, pero no hay forma de acallar la gravedad de la situación cuando empiezan a salir voces oficiales que la confirman. La previsión de la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino) es seria: “Disminución del consumo, reducción de los precios medios, disminución global del volumen de negocios y de los beneficios de las bodegas, siendo las pequeñas y medianas las más afectadas”.
El propio Consejo Rioja, tras verificar que ya no parece factible un recorte fuerte de esta vendimia por una helada, empieza a hablar claro: “el enorme desequilibrio entre la oferta de uva y la demanda de vino conllevará no solo una intensa caída en los precios, sino la más que probable imposibilidad de vender su cosecha para muchos viticultores»…
Las tardías medidas que propone el Consejo, vendimia en verde y destilación, afectarían a un 15% del potencial productivo. El Gobierno francés está manejando cifras más elevadas y a pesar de ello el presidente del “Movimiento de Defensa para Explotaciones Vitícolas Familiares” pide una destilación diez veces superiores a la oficial (tres mil millones de litros) subvencionada con 2 euros/litro para las DO.

EL sector vitivinícola alavés tiene diversos intereses encontrados.
Lo curioso del caso es que habla el Consejo de “probable imposibilidad de vender su cosecha para muchos viticultores” si no se atiende a las peticiones económicas de las bodegas, cuando algunas de ellas ya están mandando a los viticultores una carta de rescisión de contrato “tras todos estos años de leal colaboración…confiamos que en un futuro podamos retomar las relaciones comerciales…”
Si proliferaran este tipo de cartas estaríamos ante la ruptura unilateral de un Contrato Social implícito en mil normas. Éticamente no tendrían derecho a usar el nombre Rioja las bodegas que así procedieran pues atentan al concepto mismo de DO, máxime Calificada. Ni por supuesto tendrían derechos a las ayudas directas de la UE, siempre vinculadas al Desarrollo Rural y al mantenimiento de la renta de los agricultores.
Avancemos en el hilo argumental para no quedar enredados con las noticias cotidianas. Si el pasado día hablábamos del colectivo de Rioja Alavesa numéricamente más afectado por este seísmo, las mil familias de viticultores, hoy vamos a hablar del segundo colectivo en importancia social, las pequeñas bodegas familiares, un colectivo de unas trescientas familias que, con los anteriores, conforman buena parte de la singularidad y la fuerza de esta diminuta y peculiar comarca.

VITORIA: lo que hoy está en juego es la viabilidad de la Cuadrilla Rioja Alavesa.
Porque aunque los titulares de prensa y las cartas de unos y de otros hablen de litros de vino, lo que en realidad ha puesto en jaque este virus, entre otras cosas, es una Cuadrilla entera. Debe quedar claro que esto no es solo un tema de Denominaciones de Origen, de bodegas o de Turismo, esto se trata de la pervivencia o muerte de la única Cuadrilla alavesa monodependiente (de viña, vino, enoturismo y derivados). No hay otro ejemplo igual ni en Álava ni en Euskadi.
Las pequeñas bodegas familiares, a pesar de que suponen solo 0,2% del PIB de Euskadi, tienen gran trascendencia social y económica en la pervivencia de la Comarca. El vitivinicultor alavés, ese que antes llamábamos cosechero, es, como la viña, un ser resiliente, palabra de moda que viene como anillo al dedo a un colectivo que ha aguantado siglos de dificultades: estoico, duro, con mucho sentido común para identificar el problema y buen estratega para salir de mil atolladeros.

Como estos pequeños bodegueros son también viticultores, artistas de la viña si lo prefieren, la pervivencia del Contrato Social Gran Bodega-Viticultor que planteamos como primera exigencia para un Plan Estratégico también debe cumplirse con este colectivo. Son viticultores especiales que, tras la vendimia y mientras otros descansan, se transforman en genios que intentan hacer de su uva un vino magnífico.
Trabajan sin descanso en la elaboración y luego en la comercialización de ese vino, sin abandonar su viña ni las responsabilidades con los suyos, con su pueblo, con su comarca. Los premios y galardones que sus vinos reciben van haciendo poco a poco de esos anónimos viticultores unas caras conocidas y admiradas, la quintaesencia de los valores de Rioja Alavesa, su imagen pública, bien a su pesar pues saben que son solo una pequeña parte de un gran todo.

Aunque parecen estos vitivinicultores alaveses un colectivo que va por libre, ajeno a la relación que los demás tienen con las grandes bodegas, lo cierto es que las turbulencias del mercado les afectan fuertemente. Aunque su pequeñez y autoabastecimiento les permite ocupar unos nichos singulares, cuando se presenta una gran crisis comercial, como la actual bajada generalizada de precios de las grandes bodegas, les arrastra también a ellos que practican una viticultura mucho más exquisita y cara.
El Plan Estratégico que propongo para el Sector Vitivinícola Alavés debería apoyarse en tres pilares distintos, en los tres subsectores productivos, con un plan específico para cada uno de ellos, englobados en una visión de comarca, de Marca Territorial. Pero debe hacerse un Plan específico para esas pequeñas y medianas bodegas que se autoabastecen en gran medida de sus propios viñedos y que juegan con conceptos de sostenibilidad socioeconómica, ecológica, de defensa de la ruralidad.
Dicho Plan específico para las pequeñas bodegas debería partir de una reflexión tranquila de lo que ha pasado en nuestro viñedo en los últimos años, de los aciertos y fallos cometidos y replantearse desde la experiencia y el realismo nuevas estrategias esenciales: estrategia de Unidad, estrategia de Rapidez, estrategia de Puesta en Valor, estrategia de Identificación Correcta, estrategia de destacar el concepto “nuestro”,…

1.- UNIDAD. Es difícil pedir unidad a las pequeñas bodegas dado su individualismo congénito, máxime cuando en situaciones desesperadas, como este choque del Titanic (Rioja) con el iceberg, se desatan luchas individuales del tipo de “sálvese quien pueda”. Pero es vital que en Vitoria se mantenga la calma y se propongan soluciones colectivas que beneficien a la mayoría social (bodegas de ABRA, de ARAEX o no adscritas). Hay que pensar en clave de Comarca, en clave de Álava.
A este respecto me viene vagamente a la memoria un viejo dicho o refrán de algún país de la Europa del este y que cuenta “cómo los caballos en el establo se pasan el tiempo coceándose, importunándose, pero en las nevadas noches de invierno cuando se escucha en el exterior el aullido de los lobos, los caballos se disponen agrupados, como un bloque defensivo, prestos a defenderse ante cualquier peligro exterior”.
2.- RAPIDEZ. Ligaría la anterior estrategia con la estrategia de la rapidez. El Plan para las pequeñas bodegas debe hacerse rápido, en las próximas semanas, llevamos ya años de retraso con ese pequeño colectivo cuyas inquietudes y necesidades son bien conocidas. Sugiero poner en marcha urgentemente una Comisión “Viticultor de Rioja Alavesa” en las Juntas Generales de Álava en la que participen además de las fuerzas políticas, los agentes del sector y los técnicos especialistas que procedan.

URGE una reflexión profunda sobre la situación de los vitivinicultores alaveses.
3.- PUESTA EN VALOR. El Plan debe dilucidar los valores especiales que tienen estas pequeñas bodegas para motivar el consumo de su vino. Valores inherentes como el “terroir”, la ruralidad, el respeto al medio ambiente, al paisaje, las tradiciones, el hecho de que esas bodegas están junto a sus viñedos (filosofía Km 0) que cultivan en ecológico o por otros métodos sostenibles, los vendimian manualmente, vinifican y embotellan personalmente su propia cosecha, acogen al visitante en su bodega, incluso venden en ella una parte de su producción, con lo que por lo general son explotaciones de Alto Valor Medioambiental, con una huella de Carbono inferior a la mayoría de la bodegas del mundo.
4.- CORRECTA IDENTIFICACIÓN. La anterior estrategia de búsqueda de los valores inherentes a estas pequeñas bodegas de Rioja Alavesa obliga a una inmediata estrategia de identificar correctamente esos valores. En la etiqueta, en los lineales del supermercado, en la publicidad institucional,… explícitamente se debe propiciar una identificación clara de dónde es el vino, cómo se vendimia, cómo se elabora, su trazabilidad, su compromiso medioambiental, su huella de carbono, su sostenibilidad social…

5.- “GUREA”. EXALTACIÓN DE LO NUESTRO. Otro de los objetivos fundamentales de ese Plan estratégico de las pequeñas bodegas debe ser el trasladar al consumidor vasco la idea de producto nuestro, de “kilómetro cero”. “Es el momento de consumir lo local, es el momento de que el consumidor vasco pueda distinguir claramente en las etiquetas cuál es nuestro vino. Hay que impulsar el consumo en Euskadi de este vino genuinamente alavés, con fuerte campaña de promoción pública.
Un lector cualificado me aportaba recientemente su interesante opinión al respecto:. “la oportunidad de Rioja Alavesa es poner en valor los conceptos de proximidad y pertenencia a la misma comunidad social. La cercanía de nuestras administraciones públicas debe permitir al sector elaborador confeccionar conjuntamente una política de promoción, comunicación y de valorización de nuestros vinos alaveses en los mercados más próximos, Se puede hacer y se debe hacer”

EXCELENTE campaña, pero le faltan unas botellas de vino.
Si nuestras autoridades son capaces de gestionar y consolidar esa estrategia de valor y reconocimiento por lo local como han hecho con el Idiazábal, el txakoli y la sidra, nuestras pequeñas bodegas tendrán una oportunidad.
Hay que exaltar “lo nuestro” no por el hecho de serlo, sino por responsabilidad social y ecológica y con argumentos de calidad: no lo bebemos porque es nuestro, sino porque es muy bueno, auténtico, sostenible, porque apoya nuestro turismo, porque mantiene la Comarca.
Lo increíble es que esto no se haya hecho ya, máxime si consideramos que hasta poco más de diez años el vino de estas pequeñas bodegas familiares estaba mucho mejor posicionado en el País Vasco, nuestro “mercado cautivo” desde hace siete siglos. En todo caso, a la hora de establecer estrategias hay que valorar el nuevo marco en que se va a desenvolver el consumo de vino a corto y medio plazo, con previsible reducción de los canales de distribución tradicionales.
Por otro lado, hay que dejar claro que el concepto “gurea” no va a arreglar por si solo el problema de las pequeñas bodegas de Rioja Alavesa, pues el consumidor vasco de buen vino es un conjunto finito, limitado, pequeño. En Euskadi se beben al año unos 35 millones de botellas con DO, conociendo bastante bien cuánto es tinto, cuánto es Rioja, cuánto en casa, cuánto en bares y restaurantes, cuánto en los distintos tipos de precios,

LA campaña promocional debe ser fuerte y prolongada en el tiempo.
En base a los datos conocidos, el vino Rioja Alavesa puede incrementar su presencia en el País Vasco en unos 6 millones de botellas (en el mejor de los casos y tras fuerte y larga campaña promocional de Gobierno Vasco), obviamente desplazando a otros tipos vinos con DO que han ido ocupando este mercado por incomparecencia nuestra. Esta cifra es baja si la comparamos con la producción anual de todas las bodegas Rioja Alavesa, pero relativamente importante si miramos solo a las pequeñas bodegas.
6.- DIFERENCIACION. Esta estrategia de diferenciación está muy vinculada con las anteriores, especialmente con la estrategia “Gurea” ya que, obviamente, tiene que haber en la botella una hoja de roble o una ikurriña, por ejemplo, un símbolo muy sencillo y fácil de reconocer que informe al consumidor que está ante un producto 100% Euskadi, que está ante un Euskal Ardoa o “Basque Wine”, o como lo llamen finalmente. El nombre es menos importante que los dineros dedicados a promocionarlo.
Esta dura crisis 2020 puede ser una oportunidad para profundizar en la diferenciación, incluso para nuevos planteamientos relativos al difícil engarce de muchas pequeñas bodegas alavesas en una mastodóntica DO Rioja seriamente herida, bien impulsando la nueva denominación “Viñedos de Álava” u otro tipo de label, bien explorando otras fórmulas complementarias.

HAY que controlar que la información al consumidor no sea falsa.
En cualquier caso, lo que si se debe hacer paralelamente a la estrategia de diferenciación es una estrategia de luchar contra el fraude existente hoy en muchos lineales del País Vasco. Según la normativa, para que un vino diga ser de tal pueblo, tal comarca,…debe tener como mínimo un 85% de ese pueblo o comarca. No se puede identificar en ciertos supermercados vascos con una visible ikurriña a vinos que no solo no cumplen ni de lejos ese porcentaje, sino que incluso son de bodegas foráneas.
Es obvio que las instituciones deben hacer un gran esfuerzo para informar bien a los consumidores vascos, para perseguir los fraudes, En este sentido, y considerando tanto la gran crisis que están pasando los hosteleros vascos como el hecho de que la mayoría de nuestras bodegas están sobradas de vino, tal vez sería buena y solidaria una campaña promocional en la que nuestras pequeñas bodegas donaran gratuitamente a todos los restaurantes de Euskadi una caja de vino etiquetado genéricamente como Euskal Ardoa, Basque Wine, o el nombre que se quiera emplear.
7.- ESTRATEGIA ÁLAVA. Complementariamente a la estrategia “Gurea”, sería interesante meter al vino alavés en una estrategia general de alimentos de Álava (patata, aceite, chacolí, sidra, pan, alubias, queso, sal, vino,…) con un sello tipo ARABA FOOD QUALITY. Sería un sello distintivo complementario de las DO, del estilo de la “marca territorial europea”, que signifique calidad y que marque diferencias.
8.- ESTRATEGIA ENÓFILO. Con dicha estrategia intentaríamos atraer a los enófilos amantes de los buenos vinos creando estructuras tipo los clubs “Amateurs de vin exquis”, Wine lovers,…También podría ser una readaptación de AMA (Arabako Mahastien Adiskideak) en la que se trataría de crear un club de Amigos de los Viñedos de Álava para fidelizar a un consumidor selecto.

EN Álava se debería hacer algo similar.
9.- ESTRATEGIA ACERCAMIENTO AL CONSUMIDOR: los vitivinicultores de Rioja Alavesa son la esencia de la Comarca, son los gaiteros, los dantzaris, los joteros, representan ellos mismos y sus familias la fiesta, la cultura y el patrimonio de Rioja Alavesa. Desde Diputación, con la ayudas de las Asociaciones Culturales de Rioja Alavesa, se debería patrocinar un Hermanamiento de nuestros 15 pueblos con las 15 ciudades y pueblos más importantes del País Vasco. Se trataría de fidelizar a los consumidores vascos también a través de la cultura.
10.- ESTRATEGIA ENOTURISMO. “Así mismo solicitamos de su Administración una campaña de comunicación institucional ambiciosa en favorecimiento del enoturismo y la visita a la Denominación”. Así decía una reciente petición del Consejo a las autoridades de Vitoria. Bien, pues yo sugiero lo mismo pero en clave alavesa: una campaña de comunicación institucional ambiciosa en favorecimiento del enoturismo y la visita a Rioja Alavesa.

Las pequeñas y medianas bodegas, los bares, restaurantes y hoteles de Rioja Alavesa se juegan mucho con una estrategia enoturística bien llevada en clave alavesa. Viejos proyectos muy baratos y que venden mucho vino, como la durmiente Candidatura a Patrimonio de la UNESCO, el coronavirus los ha transformado de interesantes a imprescindibles.
Continuará…
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Muy interesante el artículo. Comparto la iniciativa de promoción de nuestros productos. Creo que hay que trabajarlo mucho para dar salida a nuestra comarca.
Muchas gracias, M Jesús Amelibia. Saludos cordiales.
Se dice con frecuencia que el futuro de cualquier bodega es DIGITAL (Tecnología) SOCIAL (Redes sociales) e INTELIGENTE. Sin embargo, esto LO PUEDE IMPLANTAR CUALQUIERA QUE LO PUEDA PAGAR Y MANTENER DÍA A DÍA.
Yo me centraría en aquello que tenemos y que no tiene nadie. Nuestro atractivo está en la autenticidad, la belleza, la singularidad; y esto requiere un gran ejercicio de transparencia. ENSEÑAR Y ACERCARNOS A ENSEÑAR. Sin fotografías trucadas ni mensajes marketinianos. Simplemente dar a conocer una forma de entender la vida desde el terruño.
Gracias Larreina por un artículo meditado.
Muchas gracias, Carlos Estecha. Un cordial abrazo.
Un buen decálogo que, de llevarse a cabo, paliaría en gran medida las graves consecuencias que puede traer esta crisis vírica. Y todo pasa por volver al origen, al km 0 y a COOPETIR (colaborar y competir en buena lid). Si en Rioja Alavesa aprendemos a COOPETIR y lo ejercemos, estoy seguro que saldríamos adelante mucho más fácil y nos encontraríamos a nosotros mismos y a nuestros orígenes. Creo que merecería la pena. Chapeau D. Miguel.
Muchas gracias, Juanma Lavín. Un cordial abrazo.
No cabe duda, que en este artículo encontramos un decálogo de propuestas interesantes.
A uno le podrán gustar o no, pero dicho artículo tiene la virtud de poner sobre la mesa una serie de acciones y estrategias, que se presentan al debate y abren caminos en este momento de desasosiego en el sector vitivinícola de Rioja Alavesa.
Observo a los viticultores-artistas de la viña, y a los cosecheros con mucha inquietud, a bastantes bodegas con ERTES, y todo ello crea un caldo de cultivo para el desánimo, pero también para la rumorología y el «cuchicheo» entre unos y otros. La historia nos demuestra que este no es una buena manera de actuar.
Se habla de verdades como son las cartas llegadas a ciertos viticultores, pero se empieza a hablar de precios de uva, y encima a la baja. Aquí es donde hablo de chismorreo, infundado, en este momento de manera total. Esta rumorología hace daño y las consecuencias son conocidas en el momento de la vendimia. El viticultor y cosechero se empieza a acomodar y a no defender su trabajo del año.
Por eso, decía al inicio de mi comentario, que el artículo de Miguel, huye del cotilleo y nos plantea a todos, sin exclusiones, autoridades agrarias y sector, una serie de acciones para poder aportar, debatir, estudiar, consensuar y preparar un nuevo plan estratégico para la vitivinicultura de la Rioja Alavesa.
Muchas gracias, F. Bujanda Ciordia. Un abrazo.
Antes que empezáramos esta crisis sanitaria, Miguel siempre has insistido en la comercialización de nuestro producto, empezando por nuestra casa. Eso que llamamos consumo local. Kilómetro 0. Ahora insistes en potenciar más si cabe, al hablar de ese hermanamiento con otras localidades de Euskadi. Me parece una brillante idea, tejer una red a través de la cultura.
También creo que es justo que la Diputación Foral de Álava forme una ponencia para hablar de soluciones al vino Alavés. La Diputación y sus Juntas Generales, deben poner las cosas muy claras a estos bodegueros que no aportan solidaridad, a nuestra comunidad.
Y los viticultores, también deben ponerse en pie ante el agravio que les acecha, y saber quién está con ellos no solo de boquilla, sino con las ayudas que les corresponden.
Como siempre Miguel, tu artículo es bueno, tu reflexión es muy importante y acertada y leerte es muy agradable.
Saludos.
Muchas gracias, Dalmacio Martin. Saludos!
Unas reflexiones acertadas; unas propuestas que son un resumen de lo que se lleva pidiendo no sólo a raíz del «bicho» sino desde la importancia y el lugar que a Rioja Alavesa le corresponde en el mundo del vino, en Euskadi y en el Estado.
Un ideario al que Miguel lleva dando la palabra desde hace mucho tiempo, en el que se necesita COOPETIR como dice Juanma y que sin duda, corre -ahora más que nunca- mucha prisa para evitar un desastre económico, cultural y social.
Un ideario aplicable al mundo del vino y por extensión, al turismo. ABRAZOS!!!
Muchas gracias, José Manuel Calleja. Un cordial abrazo!
Gracias por vuestras sabias observaciones. Tomo nota, especialmente de esa bella palabra COOPETIR que me encanta porque encierra esa filosofía que le va como anillo al dedo a la estrategia, que en mi opinión, deben liderar las pequeñas y medianas bodegas de Rioja Alavesa, liderando un movimiento que abarque a la comarca entera.
Muchas gracias, Miguel Larreina. Saludos
Gracias Miguel por tu acertada, punzante y a la vez esperanzada reflexión estratégica sobre Rioja Alavesa, gracias, y siguiendo esta otra reflexión que estos días se publicaba de Antonio López: “El arte siempre ha servido para cuestionarnos y buscar objetivos. Yo pienso siempre en los griegos, en el arte antiguo en general, donde el hombre se integraba de manera armónica con la naturaleza. Si le damos la espalda, no cabe hablar de esperanza.” Y remarco, reafirmo la necesidad de no dar la espalda a la naturaleza, sin ella no existe esperanza y por tanto no existe arte, nuestro arte secular de hacer vinos. Ojalá esta sea la oportunidad de la que tanto hemos hablado juntos. Un abrazo.
Muchas gracias, Rebeca Marina López. Saludos!
Gracias, Rebeca y ojalá el arte y la cultura que impregna vuestras viñas y vinos permita salir rápido a Rioja Alavesa de este atolladero en que nos han metido el virus y algún otro bichito malo.
Gracias, Miguel.