Los animales salvajes saben apreciar la uva que crece en los viñedos del mundo entero. Las frutas y las bayas. El cereal. Son los primeros y más silenciosos catadores del primer vino, del caldo de una vendimia primigenia. Ellos tienen la exclusiva mundial del exquisito Tempranillo.

EL TEJÓN ya existía millones de años antes de que el ser humano llegara a la Comarca.
En Rioja Alavesa, como en tantos lugares donde palpita el Paisaje con mayúscula, animales como el tejón pasan en las horas de luz su tiempo en las madrigueras.

HUELLA de tejón, fotografiada en Rioja Alavesa por Joserra Elorriaga.
Esta huella de tejón de la fotografía nos recuerda que este animal ya habitaba la Tierra hace más de cuatro millones de años. El tejón alavés salió él solo de noche para alimentarse. Con la oscuridad total dejó su escondrijo para comer en solitario el manjar que le ofrece el paraíso que crece al amparo de la Sierra. Es de vida nocturna… incluso aseguran que con mucha luna no se atreve a salir de su tejonera.
Amparado en las sombras, donde se mueve a sus anchas, el tejón recorre la viña goloso de uva. Su rastro multiplica la vid. Los restos de las comidas que pasaron por sus intestinos están llenos de pepitas de uva.
No es el único habitante del Paisaje Cultural del Vino y del Viñedo. En esta época, el zorro, el jabalí, el visón o el ratón campestre se dan un festín con todos los frutos a su alcance. Ciruela, higo, pera, manzana de viña, endrino… y uvas! Con sus heces transportan todo tipo de semillas que diseminan por el campo. Así se encuentran en el Paisaje plantas de frutas en los sitios más curiosos e inverosímiles. Gracias a estos pequeños furtivos, podemos entender la dispersión de los frutos.

APUNTE Y DIBUJO de Joserra Elorriaga.

A FALTA DE GALLINAS, los zorros dan cuenta de algunas uvas de la viña (Joserra Elorriaga).

COMO BUEN OMNÍMORO, la rata campestre sabe apreciar las uvas (Joserra Elorriaga).

VISÓN de Rioja Alavesa, que en Europa está al borde de la extinción (Joserra Elorriaga).
La semilla va envuelta en una cápsula de fertilidad. Por muchos reparos que se le quiera poner, ella sabe nutrirse de todo aquello que la ayude a vivir. Así palpita y camina el ciclo de la naturaleza del que formamos parte. Tan aparentemente prosaico. Tan hermosamente fecundo. Tan ecológico y natural.
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La biodiversidad que encierra el medio natural de Rioja Alavesa es una plusvalía muy importante respecto a la pobreza faunística en otras Denominaciones prestigiosas del mundo; es una evidencia de que se practica una viticultura más racional, menos agresiva, menos química. Si nos fijamos en las rapaces como expresión de esa biodiversidad, por ser, en muchos casos, la cúspide de la cadena trófica, la lista de ellas es especialmente llamativa: águilas reales, alguna pareja de alimoches en primavera-verano, águilas calzadas, buitres, halcones peregrinos, azores, gavilanes, milanos, lechuzas, algún búho real, alguna águila perdicera. La dieta de aves como la paloma, la perdiz o de pequeños mamíferos como ardillas, conejos, liebres, ratones, lirones, es disfrutada por esas rapaces y por otros depredadores abundantes como el zorro o la gineta. Súmese a todos ellos el abundante jabalí y el tímido corzo y toda la avifauna de los sotos del Ebro y los complejos lagunares y obtendremos una visión aproximada de la rica biodiversidad de Rioja Alavesa, un argumento que será muy valioso en los próximos años para revalorizar nuestras viñas y nuestros vinos.
Toda esa biodiversidad es parte del Paisaje. Se ve y se disfruta tanta vida. Así como todos los aspectos inmateriales de la Viña y el Viñedo. Los saberes tradicionales, las técnics, los rituales, el simbolismo, las fiestas, el paso del tiempo y la historia. Todo da cohesión al Patrimonio que vibra en Rioja Alavesa. Mila esker por tu comentario, tan inspirador, Miguel.
Qué bonito,como de cuento.Y qué dibujos de Joserra Elorriaga. Creo que me he enamorado perdidamente de ese zorro… Gracias!
Gracias a ti, Karmele.
Esa vida oculta aumenta la belleza de los viñedos.
Sin duda, Alberto. Gracias por tu comentario.