Nombrado en dos ocasiones Enólogo del Año, Francisco Albuquerque ha trabajado toda su vida en Bodegas Blandy’s, un símbolo de los vinos más premiados de la isla portuguesa.
MADEIRA I / Primera de Dos entrevistas del Blog sobre sus vinos licorosos.

FRANCISCO Albuquerque hace más de 20 años, cuando ya era el enólogo de Blandy’s.
“Nunca estoy contento con lo que hago. Siempre pienso que lo puedo hacer mejor”
El Blog de Rioja Alavesa contempla con admiración otros vinos del mundo. Desde la balconada de la Sierra vasca, con nosotros se asoman a la isla de Madeira las lectoras y lectores del Blog.
La entrevista conjunta será con Francisco Albuquerque, nuestro anfitrión en la bodega más visitada de la isla, y con el director general de la bodega, el inglés Christopher Blandy.

EN PLENO Océano Atlántico, Madeira se encuentra a 967 kilómetros al suroeste de LISBOA.
Antes de viajar en avión sobre el Océano Atlántico, desde Euskadi a la isla de Madeira, pasando por Lisboa, había quedado por teléfono para entrevistar a los responsables de las dos bodegas más importantes de la isla donde se elabora desde hace cientos de años un vino estimado en el mundo entero, al que la isla da nombre. El vino de Madeira.
Está escrito en las guías turísticas que “en Madeira apenas llueve”, que “la temperatura media es muy agradable”. He tenido la fortuna y la alegría de visitar esa hermosa isla portuguesa, con gente encantadora, situada en el Océano Atlántico, a 967 kilómetros de Lisboa, 876 kilómetros al oeste de Casablanca, y 500 kilómetros al norte de Canarias.
La temperatura es agradable. Por comparación, mientras que en Euskadi la nieve llegaba a nivel del mar, en Madeira durante el día se alcanzaban los 20 grados a finales de febrero / primeros de marzo… Pero no dejó de llover. Menos mal que cuando más llovió fue durante las noches, con temporales de viento y lluvia cual si estuviera en marcha un diluvio.

EL ENCANTO de un bodega situada en un antiguo monasterio.
Bodegas Blandy’s tiene una de sus bodegas en el corazón de la capital de Madeira, en Funchal, en un antiguo monasterio de franciscanos que hace más de 200 años, en 1811, compró el patriarca y creador de la bodega que más vinos Premium atesora en la isla, el británico John Blandy.
Su director general es actualmente el joven Christopher Blandy, la séptima generación de una poderosa familia británica que ostenta varias líneas de negocios, además de las bodegas que llevan su apellido.

CHRISTOPHER Blandy, quince años atrás en el tiempo.
.- «¿Qué es el éxito?», le preguntaré luego en la entrevista a Christopher Blandy.
“Yo dependo siempre de resultados financieros”, me contestará.
Francisco Albuquerque es el enólogo de la bodega. Nació en Funchal, la capital de Madeira, habiéndose formado académicamente en Lisboa. Es un profesional con carisma que ha recibido durante su carrera de 28 años -siempre en Blandy’s- los mejores premios para la bodega, además de haber sido nombrado «Enólogo del Año» en dos ocasiones por esos vinos licorosos que están recorriendo el mundo.
.- «¿Qué es el éxito para ti, Francisco?», le interpelaré en plena entrevista.
“Nunca estoy contento con lo que hago. Siempre pienso que lo puedo hacer mejor”.
La bodega Blandy’s es uno de los lugares más visitados por el turismo internacional en Funchal, donde vive el 70% de la población de Madeira. Esta bodega es un icono que aúna en su interior la belleza de un antiguo monasterio con la fragancia sutil y el aroma de unos vinos cargados de tradición.

FOTOGRAFÍA del Museo de la Bodega, donde se muestra la construcción de barricas.
La visita que hice a Blandy’s tuvo tres tiempos diferentes. Visita guiada. Entrevista conjunta con los dos máximos responsables, tanto en la dirección empresarial, como en la calidad de sus vinos. Y, en tercer lugar, una cata con ocho de sus caldos.
Para empezar, visitamos el museo de la bodega con un grupo de veinte británicos -en su mayoría- además de dos salas de barricas, un espacio de exposición etnográfica y un salón donde visualizamos de pie un vídeo donde pudimos escuchar su historia, ver las viñas de la isla, diversas fotografías realizadas en época de vendimia, además de conocer de primera mano las preguntas de los turistas sobre la bodega bicentenaria.

PLANCHAS de grabado vinculando al gran escritor con el vino Blandy’s en épocas pasadas.
Después nos encontramos con Francisco Albuquerque -hermano del actual Presidente de Madeira, Miguel Albuquerque-. Francisco nos enseñará el cementerio de botellas donde Blandy’s atesora los vinos más viejos, con alguna botella de Madeira del siglo XVII, el XVIII y, por supuesto, el XIX. Allí entramos con solemnidad y respeto, bajando el tono de voz, como si fuera un templo.
Finalmente me sentaré con Francisco en la Sala “Frasqueira”, rodeados de botellas actuales, todas de pie, las que el enólogo de Blandy’s ha puesto en el mercado mundial en las últimas décadas.
“Tenemos dos bodegas -nos informa él, mezclando castellano y portugués-: esta bodega en la que estamos es la más antigua, que recoge 700.000 litros; y tenemos una nueva con más de 4 millones de litros, en la zona franca industrial, en el este de la isla, después del aeropuerto, una zona muy caliente y muy seca, con un microclima”.

LA MANO del Enólogo señalando la botella más antigua de la bodega.
.- ¡La bodega tiene 207 años! ¿En qué momento de su historia se encuentra Blandy’s?
Estamos en la séptima generación de la familia Blandy… Pero aquí llega su director general, Christopher Blandy (que se incorpora a la entrevista en este preciso momento). Lo que me pides es una buena pregunta para Chris.
.- Christopher, diriges una bodega que rebosa pasado a manos llenas. ¿Cómo es vuestra mirada al futuro?
Nuestro futuro es muy interesante porque nosotros estamos ahora en una situación de crecimiento global. Los mercados, los clientes, todos los que beben nuestros vinos esperan que estemos a la altura de la calidad y la innovación. Nosotros queremos y vamos a llegar más lejos.

JONH Blandy, fundador de Bodegas Blandy’s en 1811.
.- ¿Qué diría de este momento John Blandy, el creador de la bodega, uno de tus antepasados, si «le contaras» en qué se ha convertido aquel negocio suyo de 1811?
(Ríe). No lo sé… Hoy llegamos a un montón de lugares del mundo, tenemos muchos premios internacionales, hacemos unos vinos Premium bien posicionados. Nunca me he planteado qué podría decir él…
La historia y el pasado son muy importantes para nosotros, pero eso no define lo que vamos a hacer con el futuro; porque si bien respetamos ese pasado, haremos los cambios adecuados para continuar adelante intentando conseguir objetivos mayores a los logrados en el pasado. Hagamos lo que hagamos, nunca será un producto final, porque siempre continuaremos adelante.

CHRISTOPHER Blandy y FRANCISCO Albuquerque posan para el Blog.
.- Francisco –le pregunto al enólogo- ¿Qué es lo que más te emociona de esta bodega? ¿Qué es lo que más te toca el alma?
Podría decir el vino, pero lo que más me emociona son las personas que trabajan aquí. Yo tengo mucha suerte todos los días de contar con un equipo muy profesional de 59 personas. Son ellos los que están realmente creando la historia para el futuro.
.- Hablando del equipo humano, ahora que no nos escucha Francisco (bromeo al preguntarle a Christopher) ¿qué dirías de Francisco, que lleva casi 30 años trabajando como enólogo en la Bodega?
¿Francisco? (Francisco sonríe y sonríe su director general, que finalmente se anima a hablar de él). Francisco es obviamente un ingrediente fundamental para hacer el vino que hacemos. Sin él los vinos de Blandy’s no serían lo que son hoy en día. Francisco es sabiduría, conocimiento… pero no sólo. Tiene además una forma de ser excepcional, cercana, comunicativa, atenta. Su identidad y su pasión ha llegado al interior de las barricas.

EL ENÓLOGO de Blandy’s y el periodista del Blog.
.- ¿Esa pasión se contagia a todo el equipo?
Francisco y yo -dice Christopher- damos la responsabilidad a las personas de tomar sus propias decisiones. Antiguamente las empresas actuaban dando órdenes a sus empleados: “José, haz esto; o haz lo otro”, pero hoy en día se trata de que cada cual decida lo que ha de hacer. Eso es muy importante. Eso ha significado que todos ellos tienen su orgullo puesto en el producto final de nuestros vinos.
“Si me permites –interviene Francisco-, os cuento por ejemplo que tenemos la línea de embotellado con música, porque ellos lo decidieron así. El mismo trabajo durante horas funciona mejor de esta manera, porque ellos se sienten más motivados con la música que han elegido. Su ánimo es mayor. Es un ejemplo de lo que cuenta Chris”
.-¿Cómo atraer a las nuevas generaciones a la cultura del vino?
Aquí en Madeira tenemos algo que es bueno. El sector produce tres millones de litros al año. Vino de Oporto son 20 millones de litros. Jerez unos 45 millones. En nuestro caso el consumidor, tenga 20 o tenga 60 años está bien informado sobre nuestros vinos. Nuestros mercados principales son EE:UU e Inglaterra, donde los más jóvenes beben menos vino que los mayores, pero los jóvenes también quieren probar a beber algo auténtico, con calidad, por eso estamos llegando a los jóvenes.

SALA de barricas de la Bodega de Blandy’s en Funchal, la capital de Madeira.
.- Con tu apellido, Blandy, ¿hasta qué punto has sido tú el que ha elegido dedicarse al vino?
Este negocio me gusta. Nuestra familia tiene negocios en hoteles, en agencias de viajes, en aviación, y en otras actividades. En mi caso, o elegía el vino, o los viajes, o los hoteles… Empecé trabajando con hoteles, pero he elegido volver a Madeira y trabajar con la familia en la bodega.
.- ¿Cuál es tu formación académica?
Tengo una formación en Historia y en Lenguas.
.- ¿Lo tienes más fácil que lo tuvieron las generaciones anteriores?

DE GENERACIÓN en generación durante más de 200 años.
Son tiempos diferentes. Yo hablo con mi padre, por ejemplo, y él me dice que estoy siempre trabajando. “Tú nunca paras”, me reprocha. Mi padre jugaba al golf todos los viernes. Yo no.
.- Quiero haceros la misma pregunta a los dos. ¿Qué significa para cada uno de vosotros tener éxito?
Como enólogo un año de éxito es recibir las buenas críticas sobre el vino, sobre lo que sabemos hacer. Más nunca estoy contento con lo que hago. Nunca. Siempre pienso que lo puedo hacer mejor.
.- ¿Existen vinos perfectos?
No. Pienso que no. El gusto es como la genética, no lo puedes manipular. La genética depende de varios factores… y son tantos que es imposible llegar a la perfección.
.- ¿Y enólogos perfectos? ¿Existen?
Somos personas, y por tanto imperfectos. Menos mal, ¿no? Antes, cuando no teníamos frigoríficos comíamos todo de otra manera, teníamos que conservar todo en sal y vinagre, y en especies. Cuando comienzas a entrar en cocina muy delicada… todo cambia, todo es diferente ahora.

EL ENÓLOGO y el Director General de Blandy’s sostienen el vino en sus manos.
.- Para el Director General de la bodega, ¿qué es el éxito?
Yo dependo de resultados financieros siempre. El balance de resultados entre “el Debe y el Haber”. Yo vengo trabajando estos cinco años para mejorar los resultados económicos de Blandy’s. Previamente hemos definido unos objetivos, y tengo que cumplirlos.
.- ¿Estáis llegando?
Sí, sí. Llegamos. Gracias a todos los sacrificios que hacemos en la vida privada.
.- Y nada de golf
Ja ja ja. Nada de golf.
.- En la visita guiada, Sofía nos ha mostrado la importancia de las distintas generaciones de vuestra familia desde 1800. ¿Cómo te toca tanta historia?

VINHO Generoso, una imagen de otra sala de la Bodega.
Cada generación ha hecho algo muy importante, algo estructural, para la supervivencia de la familia. La mayoría de las empresas familiares intentamos siempre dejar la empresa mejor que como la habíamos recibido, para las siguientes generaciones. Es un patrimonio que debemos salvaguardar.
.- ¿Creéis que el vino vuestro de hoy es mejor que el vino que ellos empezaron a elaborar hace 200 años?
Es una pregunta muy interesante para el vino de Madeira. En primer lugar, mucha gente creía que el mejor vino de Madeira era un vino del siglo XIX, un vino muy antiguo. Yo aseguro que no lo es. El vino actual es mucho mejor. Es mi opinión.
Pero en segundo lugar, cuando hicimos la mudanza de parte de nuestros vinos a la nueva bodega, en 2014, pasamos nuestros vinos de barricas de madera a depósitos de acero inoxidable, todo muy limpio, con gran eficiencia, la temperatura precisa… Y tras abrir la bodega nueva, con el nuevo equipo de depósitos, trajimos a catadores expertos que nos dijeron que se estaba perdiendo la personalidad de nuestro vino.
Siempre pensé que cualquier cambio era para mejorar los vinos. Pero si está en juego nuestro carácter, tendremos que evaluar los cambios. 200 años son muchos años. El vino de hoy es mejor, pero tiene sus matices.

LES PEDÍ que alzaran su copa de vino de Madeira…
.- Francisco, ¿estás preparando al que será algún día tu relevo como enólogo en la bodega?
Claro. Con el legado de grandes vinos que tenemos no queda otra opción que preparar al futuro enólogo.
.- ¿Qué consejos le vas a dar al futuro enólogo de Blandy’s?
Que es muy importante entender el pasado para hacer las nuevas cosas e implementar el futuro. Mi bisabuelo Enrique Gonzalves Borges me dijo que con los libros viejos aprendes las nuevas cosas. Él no necesitaba trabajar -pues tenía negocios que se los llevaban otras personas-, y se pasó la mayor parte de su vida leyendo. Era un estudioso.
.- ¿Dónde se hace un buen enólogo?
Yo hice Ingeniería Agrícola en Lisboa. Pero un enólogo se hace con los agricultores, porque la parte social es muy importante aquí en Madeira. Aquí en la isla hay 5.200 parcelas de 950 metros cuadrados cada una, que te da un total de 2.000 viticultores. Cada viticultor tiene de media 1000 metros cuadrados de viñas. En total tenemos 470 hectáreas de viñedo, no más.

VENDIMIADORAS de Madeira en plena Vendimia (Fotos del Documental del Museo).
.- Internet nos engaña entonces.
Los datos que ofrece Internet no están correctos.
.- ¿De esas hectáreas cuántas son de Blandy’s?
Nosotros tenemos sólo 8 hectáreas. Nosotros compramos las uvas a 600 viticultores, a los que les aconsejamos qué productos usar y en qué cantidades. Para estos asuntos tenemos un ingeniero agrícola que es el responsable de las viñas cuyas uvas compramos a los viticultores.
.- ¿Eres de los que pisas tierra, o te pasas el tiempo de una bodega a otra?
Siempre que puedo me gusta pisar la tierra de las viñas. Es muy importante ver por qué no se hace lo que los libros dicen que hay que hacer. En teoría todo es perfecto, el mundo es perfecto. En la práctica es completamente diferente. Y aquí en Madeira hay muchas particularidades. También viajo por el mundo.

UVAS de la isla portuguesa tras la recogida de la Vendimia (Museo Blandy’s).
.- Para un empresario todos los negocios han de ser interesantes, pero el mundo del vino y el viñedo tiene una especial ¿poesía? ¿romanticismo? ¿magia? El vino es un elemento vivo que exige tocar tierra y mirar al cielo…
Sin duda –dice Chris-. Es la creación de algo. Es muy interesante hacer algo de una fruta para sacar un producto que entusiasme al mundo.
Es producir calidad para dar placer -interviene Francisco-. El vino de Madeira es muy concentrado. De tal manera que su sabor dura mucho tiempo, y de la boca pasa a la memoria para permanecer. Es un sabor muy largo. Apenas un sorbito, una gotas siquiera, y el sabor permanece contigo como poco media hora.

RIOJA ALAVESA-SONSIERRA, muy presente en la conversación de Madeira.
.- Nosotros venimos de Rioja Alavesa, una Comarca del País Vasco cargada de historia y prehistoria, que pertenece a la DOC Rioja, pero que mantiene y cultiva un carácter diferenciador. En Rioja Alavesa hay 13.500 hectáreas de viñas pequeñas con diferente orientación en veranos calurosos, entre una Sierra protectora y un gran río. Allí también hay bodegas familiares que se pasan el testigo generación tras generación. ¿Qué sabéis de nuestra tierra y nuestros vinos?
La cuestión cultural de Rioja Alavesa es muy importante -contesta Franciso Albuquerque-. Es por eso que el viejo mundo habla de terroir, de terruño, es algo que todos quieren tener. Para cultivar el terroir has de tener tradición, cultura y técnicas muy enraizadas. Todo el mundo conoce el Rioja. Es una idea de prestigio para España. Conozco y valoro las viñas en vaso que hay en Rioja Alavesa.
.- He vivido el fuerte temporal de estos días. ¿Os inquieta el Cambio Climático?
Para todos los que trabajamos en este mundo es algo muy preocupante –dice Francisco-. Nosotros dependemos del Clima. Aquí no podemos cultivar viñas por encima de los 700 metros de altitud. Más arriba no llega suficiente sol para las viñas. Si las temperaturas aumentan será un gran problema. Pero este es un problema mundial.

ESTE vino de la Barrica más antigua (1948) será embotellado un día para disfrutar Madeira.
.- ¿ Sigue aprendiendo un enólogo incluso después de 28 años de vida profesional?
Siempre. Te diré que sigo haciendo trabajos científicos. Ya hemos publicado 32 trabajos científicos sobre el vino.
.- Antes le he preguntado a Christopher por ti. ¿Cómo le ves tú a Christopher Blandy?
Le conozco desde que tenía 16 años. Está muy implicado en el negocio, muy apasionado con el mundo del vino. Se sacrifica mucho por la Compañía, él pasa por cuestiones de negocio más de 20 días fuera de Madeira al mes, alejando de su mujer y sus hijos pequeños. Viajando a EEUU, Escandinavia, Japón…

EL ENÓLOGO y el empresario en la Frasqueira de la bodega, una «biblioteca» de botellas.
.- ¿Tenéis la producción casi vendida?
Todos los vinos Premium está prácticamente vendidos. Exportamos un 65% de nuestra producción. Y el resto se queda en Madeira.
.- Como enólogo has recibido importantes reconocimientos. ¿Qué actitud hace de una persona un buen enólogo?
Tienes que ser muy riguroso con tu trabajo y muy honesto en tus apreciaciones. Tengo que acreditar todo lo que diga. Es ciencia. Lo que digo tiene sus parámetros analíticos, químicos, que tienes que cumplir. Después de eso tienes que tener la sensibilidad para hacer vinos sin defectos, limpios, característicos, que expresen una gran cualidad.
.- Creo que los vinos de Rioja Alavesa y de Madeira son vinos únicos. Pero no son vinos que vayan a competir en el mercado mundial.

EL ENÓLOGO nos dedicó un libro donde Rioja Alavesa y Madeira maridan juntos.
Nuestros vinos son licorosos, completamente diferentes a los de Rioja Alavesa. Diría que el nuestro es un vino de carácter único, un vino inconfundible. Si pones un poco de vino en tu piel, puedes lavar tus manos y verás cómo al día siguiente se mantiene el buen olor.
Es el vino más parecido a Oporto y los vinos de moscatel de Setúbal. Con ellos sí competimos. Pero son vinos diferentes.
.- ¿Cabe un maridaje con vinos de Rioja Alavesa y de Madeira en una comida?
Por supuesto!
.- ¿Qué platos elegirías para uno y otro vino en esa misma comida?
Yo serviría las proteínas con vino de Rioja Alavesa, y todo lo que no sea proteico lo serviría con vino de Madeira. Eso sí, terminaría la comida o la cena con un Madeira y un buen puro.
.- Un buen habano.
Exacto!

NOS LLEGÓ el momento de catar ocho de sus vinos de Madeira.
Hasta aquí la conversación. A esta altura del encuentro, el director general Christopher Blandy (después de posar para unas fotografías del Blog) se ha tenido que ausentar para atender una llamada de negocios. Nosotros entramos ahora en un nuevo ritual. Se trata de catar sus vinos, atendiendo los consejos de Francisco Albuquerque.
Comenzamos con las cuatro variedades de diez años. Sercial es seco. Verdelho medio seco…. Otro medio dulce. Y un Malvasía dulce.
La cata va del más seco al más dulce. Siempre del más nuevo al más viejo. “Porque si fuera al revés, te puede suceder -explica Francisco- que el último te parezca agua en la boca”.

LAS OCHO botellas dispuestas para la Cata del Blog.
“Es curioso que el Sercial para los japoneses no les resulte seco. Para ingleses y americanos sí, debido a que ingleses y norteamericanos comen muchos dulces y la sensibilidad por el dulce es muy baja en la boca”. Este primer vino tiene 45 gramos de azúcar por litro.
Luego pasaremos al Verdelho, que tiene 75 gramos de azúcar por libro. Un poco más.
El siguiente vino es parecido porque ambos tienen un terroir de terrenos ácidos. “Todos los frutos de Madeira, como la banana, tiene mucha dulzura, pero tienen siempre la acidez. Siempre. Eso lo transmite la tierra a la uva, a la banana, al aguacate, al tomate… a todo”, nos comenta Francisco.
“Si no tuviéramos esa acidez -dice nuestro maestro de hoy en Madeira-, no nos permitiría hacer estos grandes vinos. Sería sopa en vez de vino”.

MIENTRAS cato el vino, soy consciente de la Madera venerable de aquellos franciscanos.
Catamos ahora un vino que ya tiene 95 gramos de azúcar por litro. El cuarto vino es la Malvasía, el vino más famoso de Madeira. “Este vino tiene un vigor especial -estima el enólogo- Está exquisito, ¿no? Tiene 125 gramos de azúcar por litro”.
Ahora tenemos en la copa un vino de 2002. Un vino más concentrado y potente.

SE puede embotellar la Historia. ¡A saber los genios que viven en esas Viejas Botellas!
“Una de las cualidades del vino de Madeira es que nunca sentirás el alcohol que tiene la botella”. De tal manera que te puedes tomar una botella sin enterarte. Porque el alcohol está muy integrado en el vino, que puede tener 21 grados de alcohol, incluso 22 grados.
La cata es magistral. Llegamos a la sexta copa, al sexto vino, que es dos años más viejo que el anterior, con 20 grados de alcohol.
Los dos últimos vinos son muy concentrados. Vienen cargados de Historia. Son dos “Ferrari”: Uno de 1968, muy seco, muy potente. Y el de 1957, el más viejo, el más concentrado de todos. Vinos que trasvasados el año pasado a las botellas, después de vivir mucho tiempo en barricas de madera.
Vinos de Madeira. Historia en estado puro dentro de una botella. En cuanto los bebes, corren por las venas de tu alma.

BUENA gente, buenos vinos y una hermosa dedicatoria de un enólogo de la isla de Madeira.
Justo antes de despedirnos, Francisco Albuquerque nos regala el libro que la bodega editó en 2011 con motivo de su bicentenario, “Os Blandys da Madeira, 1811-2011”. Leído el libro, veo que es el único portugués que aparece en los textos y fotografías. En sus primeras páginas ha dejado una dedicatoria, donde está escrito el nombre de Rioja Alavesa…
Bajo su última frase: “…de un enólogo de la isla de Madeira”, Francisco Albuquerque deja estampada su firma. Como los vinos de su isla amada, sus palabras permanecen en la memoria.
(Habrá un MADEIRA II)
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Puedes estar orgulloso de haber recibido esa dedicatoria tan bonita que aunque me he deshojado intentando leerla, finalmente no lo he conseguido. Pero es preciosa, como las bodegas y esas barricas de Funchal. Pero no veo que ponga únicamente «Rioja Alavesa».. veo que pone también Julio Flor… Y es que te lo has merecido. Has sido muy afortunado entrevistando a ese enólogo tan exigente y comprometido con su trabajo.
«Os Blandys», tanto los vinos como la saga, mucha solera tendrá en la British. Ya me lo decía mi padre que fue un marino enamorado de lo inglés.
Por cierto, ¡me ha encantado eso de ser, como el vino veterano, también yo casi un ‘Ferrari’, aunque solo sea por mis años!
Precioso artículo, Julio. Qué tentadora, Madeira!
Ja, ja, Karmele. Muchas gracias por tu comentario, tu franqueza y tu buen humor. Para que no te dejes las pestañas, te copio (respetando las mayúsculas) y traduzco la dedicatoria de Francisco Albuquerque: «Para todos los Productores de Rioja Alavesa, y para Julio Flor, un gran Abrazo de un Enólogo de la Isla de Madeira».
Un abrazo para ti, estimada lectora y animada escritora en los buenos juicios y comentarios del Blog.
Sinceramente, hacía tiempo que no disfrutaba tanto en lo que vendría a ser una buena mezcla de información, viajes, amor a la propia profesión, comida y bebida… y una gran manera de relatar un encuentro en Funchal con dos personajes de una bodega de un vino del que nos hablaba mi aitite, el Vino de Madeira. Él tenía un amigo inglés que le enseñó a saborear un vino de aquellos con el té de las cinco de la tarde.
Ahora os podéis imaginar el poder evocador que ha tenido para mí todo lo leído. Lo alucinante es que… desde hace siglos tenían que sacar todo aquel vino en barricas a través del Océano para enviarlo a Inglaterra o donde fuera. No es leer sólo, que sí, es lo que te imaginas con lo leído. Y encima los vinos de Rioja Alavesa y los de Madeira se pueden casar y maridar en una buena comida. Qué bien!!
Enhorabuena de verdad.
Muchas gracias, Arene. Hay un cuadro pintado cuya fotografía no he publicado… ¡son tantas las imágenes! En él se ve cómo en el siglo XVIII y XIX se trasladaba hasta la playa el vino en barricas de madera, utilizando la fuerza de unos bueyes. Desde la playa se llevaban flotando en el agua hasta los barcos… Si entras y buscas en Internet podrás leer cómo trasladaban sus vinos, y qué ocurrió en aquellos pasajes de ida y vuelta a Madeira a través de mares y océanos. De fábula, realmente. Saludos cordiales.
Qué fortuna poder leer sobre el vino de Madeira. Con esa cercanía. Con ese buen recibimiento que ha tenido el Blog en la isla portuguesa.
Zorionak
Eskerrik asko, Kepa. Estamos muy agradecidos por su amabilidad y su buen trato. Algo que es inherente -según aprecié a lo largo de mi estancia en Madeira- al buen carácter isleño que saboreamos cada día.
Por su parte, acaba de llegarnos un mensaje de Francisco Albuquerque, que dice:
«Fue con mucho gusto que lo recibimos en Blandy Wine Lodge.
Lo esperamos en una próxima visita …
Los MEJORES saludos para todos los vitivinicultores de Rioja Alavesa y que tengan una excelente campaña 2018».
Cuánta amabilidad. Ahí queda eso. Saludos cordiales!
Excelente articulo, Julio. He disfrutado leyéndolo.
Muchas gracias, Pere. Me alegra saber que se disfruta, como yo al haberlo vivido, y al contarlo por escrito. Saludos cordiales.