Las fiestas de la Virgen de la Plaza en Elciego han servido este año para un sinfín de oportunidades. En lo que a la danza tradicional se refiere, para homenajear y reconocer el trabajo que Montse realiza con el grupo de danzas de Elciego.

MONTSE, alma del grupo de danzas de Elciego (Fotos cortesía Revista Berberana)
Junto a ese homenaje merecido, muchos van a recordar la edición de este año por la vuelta del baile de «Los Paloteados». Tras los muchos ensayos, un grupo de «jovencitos» veteranos salieron a la plaza con los palos para bailar, delante de la Iglesia de la Virgen de la Plaza, encendiendo la mecha de la pasión entre el público. Aseguran que esta danza tiene origen navarro, y se ha asentado a lo largo de los pueblos cercanos al río Ebro. Se le relaciona con la cultura pastoril pirenaica de la que es en buena parte deudor.

GRUPO DE MAYORES que bailó con los palos en Elciego.
Después vendrían los niños, que pintaron la misma escena que sus mayores. Algo que ya no olvidarán de por vida. Una garantía para que esta «nueva» danza vuelva un año tras otro.

LAS NIÑAS también hicieron lo propio, sembrando recuerdos…
Todo forma parte del Paisaje del Vino y el Viñedo. Cómo olvidar el artículo de Jesús Fernández Ibáñez (cuando nos contó que la Construcción de la ermita de la Virgen de la Plaza en Elciego (1763-1765), fue una iniciativa del pueblo basada económicamente en sus viñedos). La música, lo que se deriva de las sucesivas cosechas, el folklore, la revitalización de la tradición. La fiesta, una patrimonio tan potente -casi- como la primavera. Un patrimonio inmaterial -que se ve y se siente- de la condición humana.
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«De la panza sale la danza».
Elciego, gracias al monocultivo de la vid y al comercio del vino, fue la villa del País Vasco de más alta renta per cápita en buena parte de los siglos XVII-XVIII. Esa riqueza generalizada de su población permitió un desarrollo artístico y cultural insólito en tan pequeña localidad, desarrollo que ha perdurado hasta nuestros días y que se evidencia en sus grupos de danzas, coros, banda de música, asociaciones culturales… «Un pueblo que canta y baila a las orillas del Ebro».
Gracias por este complemento, Miguel. Saludos