Ago 31, 2016

La Revolución Enológica en Rioja Alavesa

El papel de las instituciones vascas en el Renacimiento vitivinícola que vivió Euskadi entre 1982 y 1992.

La “Década Prodigiosa” constituyó la “revolución enológica” más importante que ha vivido la vitivinicultura alavesa a lo largo de su historia.

Miguel Larreina González

 

La Revolución Enológica en Rioja Alavesa

Leo con retraso la excelente entrevista publicada en este Blog con José Luis Berzal, uno de los vitivinicultores vascos que mejor conoce la problemática de la DO Rioja y su Consejo Regulador. Coincido en muchos de sus diagnósticos, difiero en otros, pero lo que quiero destacar aquí es que sus palabras sobre su padre, José Luis Berzal también, me han traído a la memoria a los “viejos tiempos” y a los viejos cosecheros alaveses, a  esos heroicos agricultores que aguantaron con sus minúsculas viñitas y sus viejas “cuevas” durante una durísima postguerra en la que el vino valía muy muy poco, y que con esos escasos ingresos mantuvieron a sus “familias numerosas”. ¡Tremendo mérito el de esa generación heroica que poco a poco se nos va yendo en silencio!

Tuve el placer de conocer al viejo José Luis Berzal en 1980, recién estrenadas nuestras Instituciones democráticas y al poco de iniciar nuestro autogobierno, también la autogestión vitivinícola. Tuve el placer de trabajar como técnico foral durante tres lustros para él y para ese conjunto de cosecheros alaveses que justo acababan de bajar del mulo y montarse en el tractor, que acababan de abandonar las viejas  “cuevas” y empezaban a elaborar en naves de hormigón más amplias y cómodas, que seguían vendiendo la cosecha a granel a almacenistas vascos o a alguna bodega de crianza, que empezaban con el garrafón a gran escala.

Recuerdo nítidamente muchas anécdotas “técnicas” de aquellos años ochenta con José Luis y compañía, años difíciles con arideces extremas y maduraciones comprometidas, con fermentaciones complicadas… Recuerdo el miedo de aquellas viticultores que venían cada otoño a “Ardo Etxea” con un problema distinto, con escaso bagaje enológico y con infraestructuras obsoletas para los nuevos retos.

José Luis hijo destaca en la entrevista ese mérito de adaptación a los nuevos tiempos de su padre, incluso me honra al citarme a mí y algún otro técnico foral como artífices de esa adaptación, de esa evolución personal y de todo el colectivo de cosecheros desde la venta a granel al garrafón, desde éste a la botella desnuda y luego ya a la botella vestida con la flamante etiqueta en euskera “Mainueta” con las palabras “Rioja Alavesa” bien grandes, toda una declaración de intenciones. Y quiero destacar a los profanos que ese viaje técnico  ocurrió en muy poco tiempo, poco más de una “Década Prodigiosa” (1982-1992) y constituyó sin duda la “revolución enológica” más importante que ha vivido la vitivinicultura alavesa a lo largo de su historia.

 

La Revolución Enológica en Rioja Alavesa

En ese “viaje” acelerado, los José Luis Berzal padre e hijo, y cientos de familias como ellos, fueron acompañados no solo por unos pocos técnicos sino por todo el pueblo vasco que, a través de sus tributos, posibilitó que Diputación y Gobierno Vasco (con sus funcionarios, sus ayudas económicas directas, sus inversiones en infraestructuras,…) impulsaran al colectivo de cosecheros  desde la “Edad Media” hasta el siglo XXI, del anónimo garrafón a la Medalla de Oro en Burdeos o los “noventa y tantos puntos Parker”.

Cuando hacia 1995 el “boom económico mundial” disparó el consumo, también el consumo de vino de Rioja Alavesa, la generación de José Luis Berzal padre pasó el testigo a la de José Luis Berzal hijo que llevaba años formándose a la vera de sus mayores y totalmente apoyada por sus Instituciones Vascas. Pero esa generación de “treinta añeros” escasamente formados que hoy “peina canas” triunfó no solo por tener unos padres magníficos, unas viñas excelsas y unas Instituciones generosas, sino también porque estuvo en el momento  adecuado de la Historia, en esa “chiripa económica” que tardará décadas en repetirse. Ya con el dinero entrando a raudales en la Comarca en las postrimerías del XX e inicios del XXI, hacerse bodegas nuevas y contratar a enólogos y comerciales fue tarea fácil para esa “generación afortunada” de cosecheros alaveses que dejaron de serlo.

La Revolución Enológica en Rioja Alavesa

LOS ÉXITOS de Rioja Alavesa han sido “colectivos”, resalta Miguel Larreina.

Pero la “Memoria Histórica” exige recordar sin añoranza aquella “Década Prodigiosa” y todos los actores (vitivinicultores, políticos y técnicos) hoy olvidados que la hicieron posible, aquel espíritu colectivo de “Errioxako Ardogilek”, aquel creer en el País, aquellos “Planes Estratégicos”, aquellos “Cursos de Formación Acelerada”, aquellos “Viajes de Estudios” por Europa, aquellas primeras botellas etiquetadas, aquellas primeras Medallas de Oro… Conviene recordar aquella realidad para no cometer errores de apreciación o de “adanismo”, un defecto en el que se cae a menudo en Rioja, pensando que las cosas empezaron ayer y que los éxitos son unipersonales y no colectivos.

Yo no soy muy dado a la añoranza y tengo bastante mala memoria para los detalles, pero por unas u otras razones dispongo de un archivo fotográfico de aquella “Década Prodigiosa”  que me impide olvidar lo que ocurrió entonces, un archivo tan amplio que me obligó en su día a ordenarlo por bodegas. En el apartado de la bodega “Dominio de Berzal” hay varias fotos muy explícitas:

En una de las fotos están los José Luis padre e hijo mirándose a los ojos con una copa de vino en la mano, como trasmitiéndose el saber vinatero de una generación a otra.  Recuerdo bien que la mandé hacer a finales de los ochenta, al igual que un centenar de fotos similares para un centenar de bodegas de cosecheros, para hacer los primeros folletos  con las primeras botellas etiquetadas, como material publicitario para asistir a ferias y eventos. Era la primera vez que los cosecheros salían del anonimato y se utilizaron estas fotos también para incorporarlos a los libros sobre los Vino Rioja que hasta ahora omitían  la existencia de ese colectivo.

La Revolución Enológica en Rioja Alavesa

LA FOTO puede representar en esa mirada a la gran familia colectiva de Rioja Alavesa.

En otra de las fotos está José Luis hijo hacia 1990 con un colectivo de cosecheros jóvenes en un viaje de estudios por las bodegas francesas, la primera vez que muchos de ellos accedían a formación vitivinícola y que veían con sus propios ojos lo que hacían los “vignerons” de otros países.

En la tercera de las fotos que quiero destacar aquí, hacia 1992, está José Luis Berzal hijo en el Gran Salón del Hotel de Londres de San Sebastián, codeándose con los mejores restauradores y gastrónomos vascos (Arguiñano, Arzac, el del “Nicolasa”,…)  , en un evento que organizamos para que  todos los cosecheros de “Arabako Ardogillek” presentaran sus vinos a esa restauración vasca que tanto les ayudó en su despegue comercial. ¡Con un par, de la viña al Londres donostiarra!

Como estas tres anécdotas fotográficas podría contar 33 de los Berzal o de tantos otros, pero todas ellas vienen a decir lo mismo:

la ciudadanía vasca, las Instituciones vascas, fueron las que propiciaron el “Gran Salto” (eminentemente enológico) de los cosecheros alaveses en los ochenta. Y tras esa aseveración demostrable una hipótesis final: la próxima y necesaria “revolución” en Rioja Alavesa, esta vez más cultural que enológica, también será vasca o no será.

 

Miguel Larreina González, master en Viticultura y Enología.

6 respuestas a “La Revolución Enológica en Rioja Alavesa”

  1. Juan I. Lasagabaster dice:

    En el Departamento de agricultura de la DFA, se viene realizando una cartografía periódica sobre los viñedos en la Rioja Alavesa desde hace varios años. El estudio de las variaciones y evolución de las parcelas, permitiría dos cosas por lo menos: Definir los «residuos» de los viñedos históricos supervivientes de la política desastrosa de concentración parcelaria de la DO Rioja y, también, reconocer los enormes daños producidos por esa política en la conservación del Patrimonio Histórico vinculado al sistema de producción tradicional y particular de Rioja Alavesa.

  2. Miguel Larreina dice:

    Aunque en el resto de la Denominación sí ha habido una fuerte y continua política de concentración parcelaria, en Rioja Alavesa los únicos procesos de Concentración Parcelaria se dieron hace 50 años y en la zonas cerealistas (Oion, Kripán, Yécora y zonas altas próximas a la Sierra). No se tocó apenas viña en la Concentración Parcelaria de aquellos lejanos tiempos como le podrán acreditar los abuelos de la Comarca.
    Hablar de «residuos» no es correcto tampoco si nos referimos a Rioja Alavesa, pues hay más de 3.000 hectáreas de más de 40 años.
    Y en cuanto a generalizar los daños en el Patrimonio Histórico por esa Concentración Parcelaria masiva, aún existiendo casos puntuales en Rioja Alavesa, aquí no se puede hablar de eso: paseando por los distintos municipios vitícolas alaveses verá que las grandes manchas de viña (más 8.000 Has) permanece prácticamente igual que hace muchas décadas, si acaso ligeramente maquilladas por procesos de reestructuración familiar.

  3. Impresionate, formato de vuestro blog! ¿Cuanto tiempo lleváis bloggeando? Haces que leer en tu blog sea ameno. El diseño total de tu web es parido, al igual que el material contenido!
    Saludos

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