
ARTÍCULO dirigido a la consejera Amaia Barredo. (Foto Archivo Blog).
Parece como si conscientes de asistir a una crisis vitícola sin precedentes y presos del miedo al silencio, esos actores hubieran decidido hacer mucho ruido, mucha fiesta, mucho plan estratégico, mucho museo, mucho estudio, mucho Centro multimillonario…
Sin embargo, esta algarabía no permite que nuestros cerebros procesen la información correctamente. No nos dejan buscar soluciones tranquilas.
Necesitamos calma, necesitamos una persona inteligente que no tenga miedo, que haga personalmente “el análisis concreto de la realidad concreta”, que no mezcle churras con merinas, que huya de cantos de sirena y de vendedores de humo, que no traslade su responsabilidad a otros entes como el Consejo Regulador, por ejemplo.

PANCARTA colocada en Kripan este septiembre, en la Fiesta de la Vendimia.
Una persona que conoce bien la Comarca y la problemática vitícola. Decía hace unos días en este blog, entre otras, una frase muy interesante: “Necesitamos realismo y sinceridad para afrontar los problemas y reconocerlos” que traducido quiere decir que tenemos problemas en Rioja Alavesa, que no queremos reconocer y nos autoengañamos en un ejercicio de disimulo que nos impide afrontarlos para encontrar soluciones.
Creo que Amaia Barredo, como Consejera de Agricultura y otras muchas tareas, es esa persona esencial en estos años clave 2026-2028, esa necesaria “directora de orquesta” con “autoritas”, la única persona que puede aportar soluciones, que puede trasladar al Lehendakari y al Gobierno Vasco la imagen real de los problemas que afectan a los viticultores y cosecheros de Rioja Alavesa, para que no se siga subestimando la crisis y su repercusión social.
A ella le ha tocado solucionar ese “marrón” que le hemos dejado la generación anterior de políticos y técnicos,…

EQUIPO del Dpto. de Agricultura del que dependen nuestros viticultores.
Y mi confianza en la Consejera se basa no en ensoñaciones sino en discursos concretos, en análisis certeros que comparto. Así, este febrero de 2026 usted decía en el Blog Rioja Alavesa: “Bien sabemos que el eslabón más débil es el viticultor. En estos momentos es el que más está sufriendo. Bien lo sé. Y si queremos viticultores fuertes, elaborando un producto de calidad, tenemos que darle un mínimo de seguridad. Mal vamos sin ese compromiso”.
Cuando leemos los estudios publicados por su homóloga la Consejera de Agricultura de La Rioja que corroboran que producir un kilo de uva tinta costó en 2025 algo más de un euro mientras los precios pagados por las bodegas oscilaban entre 0,65 y 0,80 euros/kilo, comprendemos ese reciente titular de la prensa riojana que decía que en los últimos cinco años “un viticultor pequeño con 10 Has de viña ha perdido 38.000 euros”. Usted conoce mejor que nadie esos datos y las consecuencias catastróficas para una comarca que solo tiene la viña como única fuente de ingresos de los agricultores.

Y si vemos cómo ha sido esta campaña 2026 y la relacionamos con los ocurrido en los siete últimos años seguro que coincide usted con los que hablamos sin tapujos de una caída brusca del valor de la vendimia alavesa, de una reducción del volumen de cosecha comprada por las bodegas, de un incremento de los costes de producción con la consiguiente pérdida de rentabilidad de los viticultores, de una merma de la confianza en el futuro de la viña, de una pérdida de ilusión de los jóvenes, de un desplome del valor de la tierra y la viña,…
Usted sabe bien la importancia de la viticultura más allá de los números y los euros y así en una reciente ocasión, hablando a unos viticultores alaveses usted los definió perfectamente al decir que “su tarea es identidad, es paisaje, es cultura, es actividad económica, es una herramienta para mantener vivo nuestro medio rural,…” y acabó prometiéndoles que “seguiremos acompañando el sector en sus retos de competitividad, sostenibilidad y adaptación…”.
El hecho de que estuviera dirigiendo esas palabras a la decena de txakolineros de Ayala con menos de 100 hectáreas de viñedo en total y no haya trasladado todavía públicamente un discurso tan contundente y rotundo a las 600 familias de viticultores de Rioja Alavesa que poseen un viñedo cien veces mayor no pasa de ser una mera anécdota que me dará la oportunidad en el apartado final de “soluciones” de este artículo a hacerle alguna propuesta al respecto.

«ME gustaría ver una foto similar con los viticultores del sur».
Pero sigamos con la gran entrevista de este febrero en el Blog de Julio Flor, sigamos con ese análisis en el que usted discernía claramente entre las crisis de los viticultores y la buena racha de muchas de nuestras bodegas. “En la Comarca hay bodegas a las que en estos años de crisis les va mejor que nunca. De gente que ha encontrado el nicho de negocio, ha trabajado muy bien una diferenciación, ha trabajado bien los mercados y se ha posicionado muy bien, creando incluso más mercado y dándole valor añadido al producto. Esa es la situación de bastantes bodegas”.
Esta misma impresión optimista la recogen en distintos documentos internos o públicos los propios bodegueros, como lo hacía este pasado febrero en el periódico “El Día de La Rioja” Rodolfo Bastida, el Director General de Ramón Bilbao, bodega del grupo murciano Zamora Company que, a pesar de tener un escaso porcentaje de su vendimia procedente de Rioja Alavesa, es una de las marcas riojanas más consumidas en el País Vasco, tal vez por las reminiscencias que genera la marca R. Bilbao.
Pues bien, nos recordaba su Director General que a pesar de que la DO había bajado un 4% en volumen de ventas en el difícil 2025, ellos habían subido un 3% en volumen (algo más en facturación) y nos señalaba otras bodegas a las que les está yendo mejor que nunca: ¿Cuándo ha estado Barón de Ley-El Coto mejor que hoy? La Rioja Alta, Muga o CVNE nunca han estado mejor que ahora”. Y no aludía solo al incremento de ventas en volumen sino fundamentalmente en facturación.

Los titulares de prensa nos están recordando continuamente este éxito económico de muchas de nuestras bodegas. Así leemos un día que “Rioja dispara en un 200 por ciento sus ventas en el mercado de alta gama”, otro día es el Blog Rioja Alavesa el que va a un congreso de ilustres vinateros en Madrid y nos resume con un titular la impresión generalizada de éxito empresarial “el Fine wine español mejor que nunca”.
Otro día nos cuenta el Blog la euforia de un bodeguero de Rioja Alavesa que ha vendido en el País Vasco en unas horas toda su cosecha especial a razón de 60 euros/botella, cifra que subirá inmediatamente por encima de 90-100 euros/botella, lo que supone que una pequeña partida de vino de alta gama puede generar unos beneficios al bodeguero superior a lo que obtienen todos los viticultores de ese pueblo.
Tanto los bares y restaurantes como a las Haciendas vascas vía IVA, todos ganan con la nueva estrategia de vender menos y más caro, todos menos el viticultor y el cosechero. Tenemos que aceptar sin dramatismo que desde hace muchos años se ha producido un divorcio total entre el viticultor y el bodeguero que exige una dualidad de planteamientos que la Consejera debe asumir con naturalidad y urgencia.

LA DO Rioja avanza hacia menores ventas, pero más caras.
Muchos bodegueros del Rioja han evolucionado desde 2017 en esa dirección que implica varias cosas: la menor compra de uva y otras materias primas (botellas, corchos, cajas,…), la menor necesidad de mano de obra, la menor inversión bodeguera… ; vender menos posibilita centrar sus esfuerzos comerciales en los enoturistas y los mercados exteriores con alta capacidad de gasto. Todo ello ha llevado a un incremento de beneficios bodegueros y a las penurias de muchos viticultores.
El caso es que hoy, a finales del 2026, muchas bodegas riojanas venden menos botellas pero tienen unos beneficios mucho mayores que en 2018. Esta estrategia bodeguera que va hacia los 200 millones de litros vendidos, cuando se diseñó la DO hace pocos años para producir más de 320 millones de litros o 450 millones de kilos de uva, supondría que al Rioja le sobrarían hoy unas 16.000 Hectáreas de viña o necesitaría un recorte drástico en el rendimiento bien por causas artificiales bien por causas naturales como la gran sequía de este verano.
En el gráfico adjunto vemos que entre los años 2013-2017 las ventas del Rioja alcanzaron su máximo histórico (unos 285 millones de litros/año) cifra que no ha hecho sino descender en los nueve años siguientes hasta los 220 millones actuales. Una reducción de tal calibre (el 23% de su potencial) no ha ocurrido en ninguno de los vinos españoles, por lo que tal descenso no responde a una crisis endémica sino a una estrategia empresarial de maximizar los beneficios bodegueros.

En mi opinión, no se podrá hablar de crisis ni en una DO Rioja de 200 o 150 millones de litros, aunque haya bodegas en crisis, especialmente entre los cosecheros y las pequeñas bodegas sin marca reseñable y con altos gastos de explotación. Pero el vino Rioja no está en crisis, eso es un tópico interesado fácilmente desmontable con la gigantesca revalorización de nuestras bodegas históricas que tienen un valor y una facturación infinitamente veces mayor que la que tenían hace cuarenta años.
Lo que está en crisis es la DO, es el pacto social entre bodegueros y viticultores que se firmó tímidamente hace cien años, más sólidamente hace treinta y cinco años con la firma de la DO Calificada y que se corroboró en el Plan Estratégico Rioja firmado a principios del siglo XXI. Los bodegueros no pueden olvidarse de lo que firmaron ellos o sus padres y viendo las tablas de precios que proponían algunos este verano 2026 es obvio que se han olvidado hasta el punto de escribir cartas en un tono impositivo que huele muy rancio.
Es cierto que “las bodegas no son una ONG” y no les puede exigir “caridad cristiana”, pero sí se les debe pedir cumplir el pacto firmado. Son los responsables políticos, el Ministerio y las tres Consejerías de Agricultura, las que deben obligar con sus resortes económicos y fiscales al cumplimiento de lo pactado a las Bodegas, esas que les forzaron a conceder a lo loco derechos de plantación en los noventa y primera década del XXI pasando de un potencial productivo de 150 a 320 millones de litros con el compromiso de colocar bien esa producción.

EVOLUCIÓN de exportaciones mundiales de vino en miles de millones.
Otro tópico a desmentir es el que preconiza una caída catastrófica del consumo de vino en el mundo y en Euskadi cuando lo que hay es un suave descenso paulatino del consumo de vino compensado con creces con la facturación creciente de los vinos prestigiosos. La gráfica superior relativa a la exportación mundial de vinos en valor demuestra que el negocio del vino en el mundo a lo largo de este siglo XXI va como un tiro, ascendiendo de los 14 a los 36 mil millones de euros.
Si hiciéramos esa gráfica mundial exclusivamente con los datos de las bodegas alavesas y del resto de la DO Rioja, dado el alto peso que tiene la exportación en su cuenta de resultados, nos encontraríamos con una gráfica ascendente parecida, pues el valor global de lo exportado por muchas bodegas riojanas hoy casi ha triplicado los ingresos obtenidos hace treinta años.
En el mercado interno, el alto crecimiento del turismo en Euskadi (¡hemos llegado a los 5 millones de turistas!), especialmente el turismo gastronómico, hace que las ventas de vino con DO vayan bien, no se ha hundido el mercado. No hay crisis vínica en los restaurantes y bares vascos, aunque estos se han inclinado por vender menos vino y ganar mucho más dinero: todos hemos visto como se ha reducido el volumen medio que nos sirven en la copa mientras se duplicaba su precio a los 3-4 euros/ copita.

CARTA de vinos sugerida en un bar guipuzcoano este otoño 2026.
Otra cosa bien distinta es que en los últimos años se ha reducido notablemente la presencia de los vinos de Rioja Alavesa en nuestras capitales, habiéndose introducido una panoplia de vinos foráneos en nuestros bares y supermercados que no tiene ninguna lógica con criterios de calidad y precio. La escasísima promoción institucional como vinos del país, “de kilometro cero”, tiene mucho que ver con el hecho de que la mayoría de esos 5 millones de visitantes se vaya sin conocernos, sin saber que existimos.
El sentimiento erróneo de crisis generalizada en el sector está tan interiorizado que ha calado incluso en algunos técnicos de su Departamento de Gobierno Vasco que trasladaban con tranquilidad a la prensa española este pasado febrero unos escandalosos titulares de prensa que hablaban de un 22% en la caída de ventas en Rioja Alavesa en 2025, caída que ascendía a casi el 30% si nos referíamos al vino tinto vendido en España.

«NOTICIAS falsas que hacen daño a los viticultores de Rioja Alavesa».
La caída real fue de poco más del 3% en volumen, diez veces inferior a la publicada por error por su Departamento, pero muy pocos bodegueros protestaron ni se escandalizaron porque a no pocos ese fatalismo les beneficiaba en cuanto suponía más ayudas públicas, más exenciones fiscales, más barata la uva al crearse una psicosis de crisis generalizada que no existe. La nuestra es una crisis agraria y en modo alguno se puede hablar de crisis bodeguera generalizada, cosecheros aparte.
Y preciso otra vez lo del leve descenso en volumen porque si hablamos de valor, en millones de euros, nuestras bodegas han tenido un leve ascenso de su facturación en el último año y si consideramos la tendencia de los últimos diez años las bodegas riojanas han crecido su facturación oficial de 1.200 a los 1.700 millones de euros, mientras que los viticultores de la DO han visto bajar sus ingresos desde los 350 hasta los 250 millones de euros.
En definitiva, la DO Rioja no está en crisis, y mucho menos en la mayor crisis de su historia como dicen algunos, simplemente tiene su viñedo hiperdimensionado (por deseo expreso de los gestores y diseñadores de la DO) y esa hipertrofia está explotando en la cara de los viticultores profesionales y pequeñas bodegas de Rioja Alavesa y comarcas aledañas que tienen en la viña su único recurso vital.

Propuestas que no solucionan nuestra crisis
Y tras coincidir, espero, en el diagnóstico de situación pasemos a hablar de las soluciones que se están barajando estos años, unas inútiles y otras más interesantes. En cuanto a las primeras, estamos viendo en los últimos años algunas actuaciones o propuestas desde las Instituciones Vascas que a mi parecer no van a ser nunca una solución, si acaso una distracción, para resolver esta crisis vitícola alavesa que tenemos entre manos:
1º.- “Una lluvia de millones para el vino …pero sin soluciones estructurales” recogía la prensa riojana criticando los casi cien millones dados por el presidente Capellán en cuatro años para vendimia en verde, destilación de vino, etc.; millones quemados que no han resuelto para nada el problema vitícola de fondo que sigue creciendo. La Consejera Barredo también ha publicitado a menudo estas ayudas como una solución cuando no lo son.

2º.-Hay otros esfuerzos económicos hechos desde nuestras Administraciones, como el proyecto EDA, que tendrán mayor o menor eficacia en cuanto a publicitar nuestra comarca o nuestro país o su turismo, su gastronomía, etc , pero que creo firmemente que no van a influir ni en un céntimo en el precio medio pagado por la uva o la cántara de vino por lo que no se pueden presentar como estrategia para solucionar el auténtico problema de Rioja Alavesa.
3º.- Tampoco veo como solución al problema vitícola ciertos mensajes de las autoridades vascas al sector bodeguero un tanto melifluos y confusos. Un ejemplo reciente es la reciente carta mandada por el Diputado General de Álava a las bodegas alavesas para que “sean sensibles sobre la situación de nuestros viticultores y si hay que ganar algo menos para que otro eslabón de la cadena siga pues háganlo”.
Pedir caridad, sensibilidad o solidaridad a las bodegas puede ser razonable si se hace desde un púlpito, pero no si se hace desde quien codirige las Haciendas Vascas responsables de conseguir la redistribución de la renta mediante una adecuada política fiscal, pues ha sido precisamente un generoso trato fiscal durante medio siglo el que ha posibilitado un enriquecimiento descomunal a estas bodegas.

Nuestras autoridades en estos momentos críticos deben apretar las clavijas fiscales a los que se están enriqueciendo a manos llenas con las uvas baratas y deben canalizar esos ingresos obtenidos desde Rioja Alavesa hacia sus viticultores. Sugiero lo mismo en cuanto al reparto de la millonaria ayuda europea al Desarrollo Rural que llega mayoritariamente a tres docenas de bodegas y escasamente a viticultores, cosecheros y pequeñas bodegas.
Por cierto que casi al unísono de la carta del Diputado General pidiendo solidaridad a las bodegas, como queriendo responderle, un famoso bodeguero de la zona escribía otra carta a todos sus viticultores diciéndoles que él no es una ONG, que o cumplían sus draconianas condiciones o no les compraba su uva. De cumplir la ley de la cadena alimentaria o de cumplir el pacto que implica ser una DO ninguna de las dos cartas decía nada.
4º.- Los mensajes de la Administración vasca a los viticultores tampoco pueden ser huecos, hay que hablarles claro con propuestas concretas. Decía hace poco la Consejera Barredo: “El futuro de la viticultura vasca debe construirse sobre una base sólida de conocimiento, talento e innovación”. Dado que más del 90% de la viticultura vasca se desarrolla en Rioja Alavesa y que allí es ejecutada en su inmensa mayoría por los viticultores de la comarca es obvio que se estaba refiriendo a ellos.
¿Qué les quería decir la Consejera con esas palabras? ¿Estaba dudando del conocimiento o talento de este colectivo que lleva la viticultura en sus genes desde hace siglos y que es reconocido en el mundo entero como un colectivo profesional de muy alto nivel? ¿Y cómo se puede pedir innovación en un sector artesano en el que se valoran las viñas de 50-100 años, la tradición, las prácticas manuales y el escaso intervencionismo agroquímico?

Este discurso podría ser utilizado tal vez en la industria aeronáutica pero en Rioja Alavesa debiera tener otro tenor, del estilo de: “El futuro de la viticultura alavesa debe construirse reforzando la autoestima y dignidad de sus viticultores, apoyándoles desde las Instituciones en estos momentos difíciles, garantizando la sostenibilidad de todas las explotaciones prioritarias…”.
5º.- Tampoco ayudan nada a solucionar el problema de nuestros viticultores el pasarle la patata caliente al Consejo Regulador de la DO, justo al actor que no ha sabido regular ese equilibrio entre oferta de uva y venta de vino.
Por eso me inquietó oírle en este Blog a la Consejera eso de que “tiene confianza en el papel importante que el Consejo Regulador pueda jugar para solucionar la problemática de Rioja Alavesa”, cuando es ese mismo equipo “regulador” el que ha hundido la economía de los viticultores profesionales con una gigantesca política de plantaciones, de rendimientos exagerados y de fraudes consentidos con el vino excedentario.

De La Rioja y Navarra nunca han venido ni vendrán las soluciones para los viticultores de Rioja Alavesa, si acaso los problemas, pues las diferencias en las distintas zonas de la Denominación en cuanto a dedicación vitícola son enormes. Si consideramos la extensión del viñedo en cada comarca, vemos que ocupa en la Rioja Alavesa casi el 80% de la superficie agraria útil, mientras que en el resto de las zonas el porcentaje desciende al 28-30%.
Ese policultivo de las otras dos zonas de la DO frente a nuestro monocultivo, unido a que en la mayoría de los pueblos de Navarra o La Rioja, no así en Rioja Alavesa, hay una potente industria agroalimentaria que proporciona ingresos extras a los viticultores, sumado al hecho de que la mayoría de los viticultores de Navarra y La Rioja se agrupan en potentes cooperativas mientras que la mayoría de los viticultores alaveses funciona individualmente, todo ello les da una capacidad de resistencia frente a una posible crisis vitícola prolongada mucho mayor que la nuestra, por lo que el planteamiento de los arranques como una propuesta razonada no vendrá nunca de allí sino de aquí.
Ideas que podrían traer soluciones
Una vez acordado que existe un problema vitícola en la DO Rioja, un problema que afecta especialmente a los viticultores y cosecheros de Rioja Alavesa, es la hora de plantear soluciones concretas, copiando lo que han hecho nuestros vecinos de Burdeos o de La Rioja y Navarra y que nosotros no hemos sabido hacer en 46 años de autogobierno a pesar de ser más ricos que ellos y tener un menor volumen de uva y vino a gestionar.

CONTEMPLAR las vidas vitivinícolas pegados al terreno.
Por ejemplo, no hemos creado un sector cooperativo potente como lo han hecho nuestros vecinos y ello ha supuesto que no hayamos sido capaces ni de crear una cooperativa de segundo grado que en situaciones de crisis nos pueda embotellar veinte millones de litros con DO Rioja a precios bajos (2-3 euros/botella) pero mucho más remuneradores que los 0,60 euros/kg de uva.
No hemos creado una DO secundaria, complementaria o alternativa a la DO Rioja, ni hemos creado dentro de ésta una subzona especializada en vinos baratos ni hemos creado una vía alternativa para canalizar los excedentes no amparados como tienen nuestros vecinos. Gracias a estas estrategias hoy Bilbao, por ejemplo, está inundada de vinos, con o sin DO, procedentes de la Rioja Oriental desplazando a los genuinos “Rioja Alavesa” que hoy son muy difíciles de encontrar hasta en el Casco Viejo.

INTERESA que haya vinos “kilómetro cero” en los supermercados.
En este sentido, sería interesante que Gobierno Vasco reforzara la labor de inspección en nuestros bares para evitar esos vinos sin DO que se venden como Rioja. Y aún más interesante sería recordar a las grandes cadenas de alimentación que se vanaglorian de tener una política de “kilómetro cero” como Mercadona, la mayor vendedora de vino al por menor en Euskadi, que tenga algo de Rioja Alavesa en sus estanterías porque el rioja que mueven es un Rioja Oriental, casualmente de la Presidenta del Consejo.
Tampoco hemos creado una destilería comarcal o una bodega de mosto como tienen nuestros vecinos, estructuras que podrían dar salida a una pequeña parte de nuestros excedentes y que cito anecdóticamente recordando una pregunta inocente que nos planteó Xabier Arzalluz en una reunión sectorial que tuvimos a principios de los años noventa en la antigua “Ardo Etxea” con motivo de una de aquellas minicrisis que a modo de “dientes de sierra en la comercialización” se daban frecuentemente en aquella pequeña DO Rioja.
“¿Pero cómo que no tenemos una “alcoholera” como Cenicero o Estella, pero cómo que está languideciando la famosa bodega de “Mosto Palacio?”. Estábamos tan convencidos que la DO Rioja era todo y fuera de ella no cabía nada que así se lo dijimos sin convencerle mucho, pero visto lo que han ido haciendo nuestros vecinos en este medio siglo es obvio que no hemos sabido crear estructuras alternativas a la DO Rioja por si venían mal dadas.

Crear esas estructuras ahora aprisa y corriendo puede ser complicado, así que lo primero que se debería hacer desde la Consejería es hablar con las 600 explotaciones de viticultores profesionales que viven de la viña. Hay que oírlos a todos y puede ayudar mucho en esa tarea la creación de un Foro Vitícola conformado por viticultores y cosecheros netos, sociólogos, economistas, agrónomos, expertos en desarrollo rural, pero exento de esos omnipresentes bodegueros boyantes por más viñas que posean.
Una vez se conozca la magnitud del problema con cifras concretas y reales, la Consejera debería presentar el “Plan Vitícola 2026-2028” como ha presentado recientemente un Plan de la Patata o el de la Remolacha.
Ese Plan debería abordar los temas espinosos de los que se está huyendo estos años, temas como el arranque de viña, la suspensión temporal de los derechos de viña generadores del excedente, la creación de un fondo económico de urgencia para los viticultores, la suspensión del carácter de “Calificada” en aquellas cosecheros o cooperativas en que ello le suponga impedimentos comerciales…

ABORDANDO el Plan de la Patata del Gobierno Vasco.
Por si las cosas se complicaran en un horizonte próximo, conviene que la Consejería tenga un borrador de Plan de Arranque escrito en “clave alavesa” que incluya posibles soluciones con ese viñedo excedentario y que responda a una serie de preguntas básicas por si tuviéramos que arrancar supongamos 1.300 hectáreas en Rioja Alavesa: ¿A quién se le estimularía preferentemente el arranque? ¿De dónde las arrancaríamos?…
Es obvio que se trataría de proteger a los jóvenes, a las explotaciones prioritarias, a los viticultores con dedicación exclusiva. Aquí hay que tener muy en cuenta cuáles fueron los criterios de reparto de los transfers y los derechos de plantación permitidos por Bruselas entre 1998-2014 y concedidos por las tres Consejerías de País Vasco, Navarra y La Rioja solo si el potencial comercial podía asumirlo.
Aunque se priorizaron a los viticultores profesionales, lo cierto es que al cubrir estos sus necesidades en los primeros repartos, los últimos (con muchos miles de hectáreas) acabaron llegando a Bodegas, bodegueros, cocineros famosos,… Estos “no agricultores” firmaron a principios del siglo XXI una declaración jurada de que no iban a generar excedentes, cosa incierta como se ha podido comprobar años después, por lo que las Consejerías debieran iniciar por ahí la retirada de esos derechos mal concedidos.

«TIRAR las uvas al suelo no es solución».
Pero antes de plantearse el arranque a gran escala en la DO Rioja creo que desde las instituciones alavesas se debería plantear al Consejo Regulador una Suspensión temporal de la producción en las viñas procedentes de derechos de plantación concedidos por los Gobiernos de La Rioja, País Vasco y Navarra a partir del 2005 con el objetivo de ajustar la vendimia máxima a 320 millones de kilos de uva y de elevar el precio de la uva hasta el euro/Kg.
Se suspendería durante varios años hasta ver los efectos sobre el precio de la uva la producción de las siguientes viñas: en primer lugar el 100% de las viñas plantadas con derechos concedidos tras la gran crisis del 2009 y en segundo lugar el 50% de las viñas plantadas con derechos concedidos desde 2005-2008. Este último porcentaje se iría modificando cada agosto (entre el 50%-10%) según la vendimia prevista.

¿CALIFICADA a 0,70 euros/kilo de uva?
Antes de arrancar o “suspender” una cepa hay que intentar todas las fórmulas que nos permitan como sea colocar 20 millones de litros de vino de Rioja Alavesa en el mercado.
Igual hay que volver a 1992, y rememorar los setenta primeros años de la DO Rioja en que no teníamos el adjetivo de “Calificada” para poder exportar a granel. Propongo que desde la Consejería Vasca se ponga en la mesa de trabajo del Consejo Regulador y las otras Comunidades Autónomas esta posibilidad de retirada parcial y temporal del calificativo de CALIFICADA para los viñedos sobrantes o malpagados, para valorar las ventajas e inconvenientes de la medida..
Otro de los temas que debe plantearse el Foro Vitícola es cómo hacer una transferencia de renta a las explotaciones vitícolas más vulnerables, poniendo sobre la mesa dinero público para sostener a los viticultores como pieza básica del desarrollo rural, teniendo en cuenta que de los 65 millones de euros que llegan anualmente de la UE al agro y la industria agroalimentaria vasca habitualmente les llega una cantidad ínfima a nuestros viticultores y cosecheros.

«NECESITAMOS un Plan Viticultura 2030».
Hay que cambiar de estrategia pues estamos utilizando en Euskadi una filosofía absolutamente contraria a la que se utiliza en Francia para repartir su interesante “Fondo de Urgencia para la Viticultura” en el que no se exige ni tirar uva ni quemar vino, pues está destinado a financiar una ayuda de tesorería excepcional para sostener a los viticultores en crisis. Este sería el modelo a imitar por Gobierno Vasco en Rioja Alavesa.
Termino repitiendo la frase inicial “Necesitamos realismo y sinceridad para afrontar los problemas y reconocerlos”. La dice Gonzalo Sáenz de Samaniego bodeguero y burukide del PNV que fue Consejero de Agricultura de Gobierno Vasco hace un cuarto de siglo y para mí la persona que mejor conoce todas las entretelas de esta crisis. En el contexto y ámbito en que dice estas palabras, en un foro íntimo y reducido, es obvio que no se la dice a una comarca que conoce bien su problema, se la dice a Vitoria, a los responsables máximos de Gobierno Vasco y Diputación. ¡Haganle caso especialmente en este consejo!
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Ojalá aciertes, Miguel.
En tu diagnóstico, en tus ideas y propuestas. Posees una de las mentes más lúcidas que conozco del mundo de la viña y el vino. Tu carta a la Consejera es ya un baluarte de esperanza.
Ojalá. Halan bedi!
Eskerrik asko, Amaia
Pocos tienen el conocimiento de Larreina para indicarle con respeto los caminos del futuro a la Consejera, tendiendo la mano en la búsqueda de soluciones viables.
Que otros se animen. Lo público es en el fondo una tarea de tod@s. Y que luego la Sailburu elija por dónde salir de este atolladero en el que estamos.
Gracias, Juan
Larreina habla claro, sin tapujos. Me gusta mucho su apuesta por los más débiles de la cadena de valor. Y me agrada cómo desmonta la desinformación que se viene instalando en el sector, con serenidad y valentía.
Zorionak, Miguel. Zorionak al Blog Rioja Alavesa!
Eskerrik asko, Begoña
Cuando uno lee la carta de Miguel a la Consejera, le sobrevienen muchas reflexiones, la primera que a mí me ha surgido ha sido, la valentía de Miguel al señalar por escrito su análisis del sector del vino del Rioja y en concreto del Rioja Alavesa.
Son muchos los temas planteados en la carta, pero quiero resaltar dos que para mí son importantes.
El primero es la consecuencia tan perjudicial que sienten los viticultores y sin embargo tan beneficiosa para muchas bodegas, la estrategia de la venta de 200 millones de litros al año en una Denominación que se estructuró para vender anualmente 320 millones de litros. ¿Qué se hace con los 120 millones de litros que sobran? ¿Qué repercusiones tan importantes tienen en los más débiles de la cadena de producción, como son viticultores y cosecheros?
El segundo tema hace referencia a la última parte de la carta, donde Miguel propone una serie de ideas para intentar solucionar la crisis en la que nos encontramos que, podrán gustar más o menos, pero que a mí me parecen dignas de ser estudiadas y trabajadas con «realismo y sinceridad» en ese «Foro Vitícola» que él comenta en la carta.
Finalmente un anhelo: poder ver a nuestra Consejera dirigiendo las reuniones de ese «Foro Vitícola», junto a la Diputada, Viceconsejero, Viticultores, Cosecheros, Bodegueros,… Dicha fotografía sería una demostración de que se buscan resultados consensuados en el intento de solución a esta situación tan difícil en el sector de la uva y el vino de Rioja Alavesa.
Gracias, Fernando
Gracias Miguel. Nos conocemos hace muchos años y siempre hemos hablado las cosas claras como lo estás hablando tú ahora. La problemática que estamos viviendo nadie la sabe mejor que tú que la has vivido con nosotros. Ojalá esta reflexión y estas ideas sirvan para llegar a mejorar nuestra viticultura y nuestras bodegas, y nos ayude a salir adelante . 🍷🍷🍷
Gracias, Eusebio
Interesante, valiente, realista, razonada y contundente la Carta de Miguel. Nos han dicho que la culpa de la crisis es la bajada de consumo: el dios mercado es el culpable. Y resulta que muchas bodegas, y de las gordas, están ganando más, con una facturación mayor, gastando menos y ganando más. La solución: quitemos el pan a los pobres, que descepen sus viñas. Así se conseguirá el equilibrio. ¡Gracias, Miguel, por tu análisis clarificador y por abrirnos los ojos!
Y gracias al Blog Rioja Alavesa por dar cabida a la Carta de Miguel.
Gracias, Antonio
Aprendo mucho, a la vez que la gozo, con cada entrevista del Blog. Con este artículo no la he gozado tanto, si bien sus datos son para tenerlos muy en cuenta en el frontispicio informativo del sector.
Hablando de las diferentes zonas de Rioja, Miguel Larreina nos ofrece un dato que es un artículo en sí mismo, por todo lo que sugiere:
«Si consideramos la extensión del viñedo en cada comarca, vemos que en la Rioja Alavesa ocupa casi el 80% de la superficie agraria útil, mientras que en el resto de las zonas el porcentaje desciende al 28-30%». A partir de ahí vemos la importancia que en la Rioja Alavesa tiene el viñedo. La dependencia que del mismo se tiene, al convertirse en un monocultivo que mantiene a la comarca dependiendo de él, viviendo de él. Es una especialización frente a los demás. Y un hecho claramente diferencial.
Seguro que la Consejera conoce ese dato. Un dato que transforma a Rioja Alavesa en una zona más vulnerable. Un dato que debe ser una palanca a proteger, una seña de identidad a mimar, a darlo todo por ella. Por supuesto que yo lo desconocía, por eso ahora se convierte en el gran titular para mí.
Gracias, Daniela