
LA mano vitivinicultora de Abel se posa sobre un libro que le han regalado.
Atesora un largo viaje de 50 años en la viticultura de San Vicente de la Sonsierra, verdadera odisea que transforma el paisaje y las personas.
El valor no está solo en el destino al que ha llegado en 2026, sino en cada vendimia, cada helada superada, cada aliento robado a la crisis… en la reconversión de todas las dificultades en un optimismo militante.
Es el anhelo de desear todos los años el mejor vino del mundo sin conseguirlo jamás. El arte de no llegar manteniendo intacta la pasión.

SONRÍE Abel Mendoza cosechando su propia uva.
Abel se ve a sí mismo como fogonero de la uva madura. Así se presenta quien guarda en su pecho vinos a los que llama hijos. Le conozco desde hace años. Abel oculta el milagro invisible hasta que un día viajas con él hasta el fondo del pensamiento, bajando después a la bodega a catar sus vinos.
Con la sabiduría acumulada de cinco décadas, se dice pronto, se mantiene en pie observando el comportamiento del viñedo ante el clima, con esa capacidad innata de adaptación a los cambios.
Profundos, callados, del noble oficio de la tierra, los veteranos de la viticultura y el vino no solo regalan experiencia. Ellos son el hilo conductor que une el pasado de la viña con el futuro de cada botella en los mercados.

EN su viña Mondiate, en Labastida. (Archivo del Blog 2019)
Letrado del surco
Abel Mendoza oculta su corona de cepas bajo la tierra fértil. Es el taumaturgo descalzo, el letrado del surco, el soberano del terrón, con esas manos que traducen el silencio del campo. De los que te dan lo que tienen sin pedir nada a cambio.
«Lo mío ha sido una adaptación continua, poco a poco, sin que ni tan siquiera el Mercado me lo pidiese. Hacía lo que necesitaba atendiendo a mi inquietud y curiosidad».
«Para mi mujer y para mí, afortunadamente, porque no teníamos consejo de administración al que darle cuentas, ha sido ir descubriendo qué es lo que había, qué es lo que tenía, y qué podíamos ir haciendo».

ABEL y Maite, toda una vida juntos.
Escuchemos al cosechero que rompe la costra del suelo para desvelar algunos misterios. Al que sabe atender el silencio del campo y la raíz sin imponer orden alguna. El cocinero del milagro que conjuga agua, Sol, sazón y sarmiento en la olla del lagar.

PIES de lagar rupestre, manos de viticultor, corazón de paisaje…
«Esto ha sido una crisis permanente»
.- ¿Estás preocupado por vuestro futuro, Abel, el futuro de toda la Comarca?
Ahora precisamente no vivimos los mejores tiempos. Decían los mayores que “el vino era un trato de borrachos”. Desde que conozco este negocio, en los años 70, esto ha sido una crisis permanente.
Ha habido años magníficos, diferentes, pero a lo largo de las décadas, 70, 80, 90… hemos vivido una crisis tras otras, unas se van y vienen otras crisis. Hemos tenido momentos de gloria y momentos de sufrimiento. Lo que hoy te da alegrías, mañana llanto.

VIÑEDO que muestra un estado de ánimo. (Foto Josemi Rodriguez).
.- “Cuando las cosas se complican es cuando surge toda la creatividad de la gente que se quiere dedicar al vino”, nos dijiste en 2023.
Lo mantengo. Una cosa está clara, el que lo quiera de verdad va a permanecer por convicción, porque le gusta, porque le apasiona, porque le enloquece. Gente así seguirá encontrando su público. Estamos viviendo en un cambio constante.
Hemos de saber qué tipo de modelo queremos, o qué tipos de modelos, no tiene porqué ser uno en exclusivo. El medio ambiente, la sostenibilidad, el mero hecho de trabajar o no con menos intervención en la viña…

ABEL Mendoza en un retrato de Josemi Rodriguez. (Archivo Blog 2023).
Sobrevivir en «esta jungla»
.- Los tiempos van trayendo nuevas encrucijadas.
Son encrucijadas que unos se las creen y otros no. Unos creemos que el cambio climático existe como tal, mientras otros lo niegan. Son variables que en los 70 y 80 ni siquiera se contemplaban.

VÍA Crucis del Calvario, en una loma de San Vicente de la Sonsierra.
.- Tú empezaste en 1976. Acabas de cumplir 50 años en este mundo de la vitivinicultura.
Exacto.
.- ¿Cómo estás en 2026, cómo contemplas el presente y el futuro inmediato?
Después de 50 años lo único que pretendo hacer ya es disfrutar.

Ahora el único que te pone límites es la salud, así que mientras tenga salud seguiré intentando sobrevivir en esta jungla. Primero porque me apasiona. Es decir que no me cuesta ningún esfuerzo levantarme cada mañana para seguir aportando cosas diferentes.
.- ¿Y estás disfrutando?
De verdad disfruto, a pesar de todas estas zancadillas que puede haber en el camino…
Unas zancadillas que están ahí también por culpa de todos.

FOTO para interpretar el silencio de la viña en invierno.
Si se lo creen / Si están convencidos…
Disfruto mucho más porque conozco muchas más cosas. Y porque quizá tenga menos miedo a otras muchas. Al principio nadie te enseña qué y cómo es este camino. Ahora haces lo que crees que tú debes hacer, relativizando mucho el mero hecho de estar persiguiendo las diferentes tendencias, procurando hacer tu propia andadura.
.- ¿Lo tienen más fácil los que comienzan ahora?
Conozco y apoyo a algunos de los que empiezan, y lo seguiré haciendo, eh! Seguiré apostando por ellos, porque sencillamente dedicarte a esto es parte de ese equilibrio.

JADE Gross y Abel Mendoza en la bodega de San Vicente.
Los que empiezan ahora lo tienen de una manera diferente. No diría que lo tienen más fácil o más difícil. Cada época tiene su tiempo. Ellos tienen que saber si quieren hacer solo un relato, o quieren construir una narrativa. Eso depende de ellos.
Si se lo creen y están convencidos, y van paso a paso, creo que van a poder vivir de ello. Y seguramente muy bien. No todo va a ser para las macro bodegas, donde todo parece que está inventado.

LOS Mendoza con Vicky y José Gil. (Archivo del Blog 2023)
Con la gente que le pone ilusión a las cosas
.- El sector necesita de los pequeños que empiezan.
Son una necesidad imperiosa que estos pequeños propietarios poco a poco se muevan reencontrándose con su propio territorio. Muchos de ellos son hijos de algunos que no llegaron y ellos lo están intentando. Otros llegaron y lo dejaron a medias y ahora siguen.
Por muy jodidos que sean estos momentos, que lo son, si tienen paciencia y se creen lo que hacen, con esfuerzo y trabajo, creo que podrán hacer un proyecto muy bonito. Sobre todo un viaje a lo largo de su vida.
.- Este año has apostado por el grupo de Viticultores Independientes de Rioja (VIR). ¿Qué has visto en el interior de este colectivo?

Joder, hay una cosa que me parece elemental: la gente que le pone ilusión a las cosas. Gente que quiere… no voy a decir cambiar las cosas… pero hacer cosas diferentes. Cada cual tendrá su margen y querrá hacer un tipo de cosas u otras.
Esa diversidad, donde no hay barreras, ofrece al final una manera de entender el vino, con todo el respeto del mundo. Significa un “venga, adelante, hagamos”. Eso es lo que va a aportar cosas nuevas. Y las grandes empresas necesitan este tipo de proyectos independientes, porque seguro que se están fijando en más de uno de ellos, para luego intentar hacer algo a una escala mayor.

MENDOZA con Cañas, Arturo y Eladio Araiz. (Archivo Blog 2023).
Una filosofía empírica a través del tiempo
.- ¿Qué buscan, qué persiguen, a dónde quieren llegar los proyectos independientes?
Unos están buscando una forma de vivir, y para otros quizá lo más importante de todo sea su tabla de Excel. Toda esa parte humana, la de aquellos que tienen un relato con su padre o con su tío, o con cualquier otro, o los que comienzan de cero porque les apasiona este mundo… toda esa parte humana es la que me interesa.

TIERRA de un viñedo en las manos de Maite.
.- El edadismo pretende arrinconar a los mayores, pero tengo la sensación de que en el mundo del vino convivís muy bien jóvenes y mayores.
El mundo del vino es una filosofía empírica a través del tiempo. Es decir, uno va encontrando a lo largo del tiempo algo que sin el tiempo no entenderías nunca. Nosotros hacemos vino una vez al año. Al final son, en mi caso, 50 “platos”, 50 cosechas de vino, una por año. No he podido hacer más.

ABEL y Maite con la cantautora Paula Blanco el día de la entrevista.
.- ¿Cuál es tu patrimonio, Abel?
Tengo unas cepas, unas variedades, que me van a dar cada año algo que he de reinterpretar. No hay más. Así que el conocimiento de alguien que ha pasado por muchas vicisitudes ofrece otra manera de entender y actuar diferente. No sólo es que nos necesitamos, sino que además tenemos que vivir juntos. Esto es algo más que una pizarra con una serie de parámetros.

EN su bodega escuchando a Paula cantar una canción de Sabina.
Generosidad para regalar Experiencia
.- Exprésalo con un ejemplo de este año, Abel.
¿Crees tú que este año con el calor que ha hecho se podía hacer lo mismo que el año pasado, o que el año anterior? Pues no. Vamos aprendiendo cada año. Aquí no terminas nunca de aprender. Y te sorprende todo.

SARMIENTO para una exposición artística, fotografiado en su bodega.
Estamos a finales de julio y a este paso no sé si vamos a tener que vendimiar en agosto. ¿A ti te parece esto normal, Julio?
.- En el Penedés ya están vendimiando desde el 27 de julio. Fernando Algueira, de la Ribeira Sacra me decía que este año vendimiarán probablemente a mediados de agosto. Algo parecido ocurrirá en el Bierzo leonés.
Todo esto se ve mejor con años y con perspectivas. Los viejos tenemos que tener generosidad para regalar esa experiencia. “Oye, esto pasó, esto ocurrió, yo hice esto, funcionó, no funcionó”. A fecha de hoy no puedo decir qué vinos vamos a tener este 2026.

CON una Familia muy amplia en vinos.
.- Maite y tú encontrasteis vuestro modelo, plantándoos con una producción de 80.000 botellas al año.
Sí. Y lo hemos mantenido. Exportando a veinte países, pero no vendiendo tráiler de vino, evidentemente.
«Ponerle valor a las cosas»
.- Esas 80.000 botellas anuales han sido tu ideal, sin crecer más en volumen.
Crecer por el número de botellas nunca ha sido lo mejor. Ha sido más interesante ponerle valor a las cosas.

ALGUNOS de sus monovarietales: Malvasía, Viura, Torrontés…
.- ¿Qué significa ‘ponerle valor a las cosas’?
Significa producir un número de botellas con calidad que yo quiero controlar. Algo que no nos desborde ni a mí ni a mi mujer. Y ahora con mi sobrina Isabel, que también está por medio.

CON su sobrina Isabel a las puertas de la bodega.
Lo que pretendemos se hace con un número reducido debido a que necesitamos mucha agricultura a escala humana y mucho trabajo de dedicación en el día a día, porque cada uno que aquí trabaja es multifunciones. Lo mismo haces de director de exportación que de enólogo o de viticultor, o que estás fregando el suelo.
.- Lo vuestro es un modelo…

CEPAS diminutas comparadas con la mano que viaja al fondo de la tierra.
Sí, un modelo de dedicación siete días a la semana. Insisto, a lo largo de mi vida, de mis 50 años, he hecho un viaje con mi mujer que me motiva a levantarme cada mañana para ir a trabajar a la viña o para hablar con un señor de Cádiz durante dos horas…
«Nunca se han hecho mejores vinos»
.- ¿Los avances tecnológicos os lo han puesto más fácil?
Sin lugar a dudas. Los avances tecnológicos nos han ayudado a simplificar muchas cosas y a hacer las cosas mejor. El problema es qué hace cada uno. Quizá nunca se han hecho mejores vinos a nivel general. Ahora… si tú lo basas todo en la tecnología, comprenderás que terminarás haciendo un vino que cada vez se parecerá más a otro.

ALGUNOS de los responsables de los grandes vinos con el director del Blog.
.- ¿Puede ser la Inteligencia Artificial un buen aliado?
Lo único que hace la IA es recoger lo que antes han hecho y pensando otros. La IA no crea ni inventa nada. Lo que hace es recoger la información que le den las bodegas, enólogos, catedráticos de viticultura y enología.
Toda esa documentación te está aportando, pero la IA en sí no me aporta nada creativo. Lo que hace es recoger lo que otros han interpretado para saber qué hacer con las viñas y las uvas.

.- En tu caso…
Suelo decir que soy principalmente cocinero de uvas, no otra cosa. ¿Hay que ensamblar y recuperar variedades? ¿Cómo hay que jugar con ellas? Hay que ver qué es lo que sucede al hacerlo. Si hay cambios, debemos buscar variedades con ph más bajos…
Es reinterpretar todo, atendiendo a los cambios del clima. Y no caer en el monopolio del Tempranillo.
A los que dicen que el Tempranillo es aburrido
.- Tú no estás en contra del Tempranillo.
Para nada.

ABEL en una colina de San Vicente, leyendo la vida. (Foto Justo Rodríguez).
Muy al contrario, pero igual necesitamos hacer cosas con variedades de uva “mejorantes”, pero sin entenderlas como tal, como “mejorantes”, sino ver qué podemos aportar para encontrar vinos equilibrados.
.- Ahora mismo tienes en bodega entre 14 y 15 vinos diferentes, entre 14 y 15 hijos, como tú los llamas.
Quince, dieciséis… Depende de cada año. Tenemos monovarietales, diferentes ensamblajes… Hay vinos elaborados con 4 variedades de uva, otro vino lo hago con seis o con siete variedades. Otros con tres, otro con dos. ¿Los hijos? Ya ves, cada uno va a ir a la escuela y se va a comportar de una forma diferente.

EN una de sus botellas, Abel ha dibujado un pentagrama musical.
Si tú haces un Tempranillo de Maceración Carbónica ¿va a tener que ver con el 52-60? Pues nada. Y cuando tú creas ya un vino con barrica… Cada uno de ellos aún siendo un Tempranillo lo puedes luego interpretar de muchos modos y maneras.
.- He escuchado decir a alguno que el Tempranillo es “aburrido”.
El Tempranillo es una gran uva que no tiene nada que envidiar a otras. Luego dependerá de lo que queramos hacer con ella. Y un Tempranillo con 10.000 kilos no es lo mismo que con 5.000 kilos. Y luego en qué zona lo tenemos, si es una zona de huerto, o dónde.

PUENTE sobre el Ebro, frontera del XII entre Navarra y Castilla.
Lo que diría Pedro Mendoza, su padre
.- ¿Qué diría tu padre si te viera hoy con esos 14 vinos o más?
Mi padre falleció en agosto de 2013, hace trece años. Ya entonces veía todas estas cosas. Por entonces yo había empezado a criar blancos, y a criar vinos en barrica. Él nos decía que “quien cría vinos en barrica se va a arruinar”.
Él conocía lo que conocía. Después de la barrica, empezamos a hacer blancos… “¿Blancos vas a hacer?”. Y cuando empezamos a recuperarlos me decía “¿Pero qué coño haces mezclando aquí variedades?”.

CARRETA en 1956 de aquellos que lo tuvieron más difícil.
.- ¿Y tú qué le decías?
“Si estas variedades las teníais aquí, la tendríais por algo. Esto no es fruto de la casualidad”.
Recuerdo cuando elaboramos el vino grano a grano, y el pobre hombre me preguntó si me patinaba un poco la cabeza, porque empecé a tirar algunas uvas, y él se marchó llorando. “Si te quieres arruinar, te arruinas solo”, me dijo.
Pero finalmente mi padre fue entendiendo poco a poco todo eso y más.

MANOS de su padre Pedro, desgranando racimos.
La inquietud y la curiosidad como armas
.- Era un mundo nuevo para él.
Todas las generaciones hemos tenido nuestras cosas.
Pero eso sí, lo que mi padre me enseñó de viñedo, de suelos, y si quería producir o no, todo esto me lo ahorré. Me lo aportó él.

VIÑETA de Torralba donde se ve a su padre y al propio Abel.
.- Hace tres años utilizaste en varias ocasiones la palabra Reinventarse. “Reinventar una DOCa Rioja acorde con los tiempos que corren”, fue tu propuesta. Ese ‘Reinventarse’ es lo que tú has hecho a lo largo de tu largo Viaje.
Sí, lo mío ha sido una adaptación continua, poco a poco, sin que ni tan siquiera el Mercado me lo pidiese. Hacía lo que necesitaba atendiendo a mi inquietud y curiosidad.
Para nosotros, para mi mujer y para mí, afortunadamente, porque no teníamos consejo de administración al que darle cuentas, ha sido ir descubriendo qué es lo que había, qué es lo que tenía, y qué podíamos ir haciendo.

PEDRO Mendoza, Abel y Maite, en la viñeta de Torralba.
Que si viajabas, que si no viajabas, que si oías, que si hablabas, que si leías… concluías con un “vamos a ponerle valor a todo esto que está defenestrado”.
«La DOCa no ha creído en los blancos hasta el 2010»
.- Esa fue la historia de vuestros vinos blancos.
Ah, cuando empecé a beber el primer blanco, Julio, “el mejor blanco, joder, era un tinto”, según decían. Esto era así. Hoy ya has visto, medallas y demás. La DOCa no ha creído en los blancos hasta el año 2010, o 2011, porque se empezó a vender.

COLLAGE de fotos, del libro «Abel Mendoza, autor de vinos».
Nosotros no hemos hecho nunca vinos de moda ni tendencias. Lo que hemos ido haciendo es, insisto, ponerle valor a un territorio con las variedades que tiene, con el suelo y la tierra que tienes, con el clima, con los paisanos que tienes, y con todo ello darle forma y hacer un pastiche, tratando de hacer algo singular como tributo a lo que había.
.- Un bodeguero me decía que “la mariposa no lucha contra el viento, sino que aprende a volar con él”. Yo le contesté que “no somos mariposas, ellas se dejan llevar por el viento, pero el sector vitivinícola echa raíces para resistir la tormenta. Y aprende a navegar en ella”.
Lo veo igual que tú, Julio.

LOS Mendoza con la periodista Amaia Goikoetxea. (Archivo 2019)
Si todos hacemos lo mismo de algo que se convierte en tendencia, y no somos capaces de sobrevivir a esas tendencias marcadas, ojo, siempre tratando de hacer las cosas lo mejor que uno sabe, no vamos a hacer nada.
A la mariposa se la lleva el viento. Es como si por un río todos caminan por el lado izquierdo, y resulta que hay cuatro que nos da por ir por la orilla derecha.
Aprender a nadar a contracorriente
.- Creo que aquí muchos nadan a contracorriente; o como el buen marino, con la mar encrespada y grandes olas.
Te vas a curtir con el oleaje. No tienes otra manera de hacerlo. Nosotros salimos todos los días a la mar, que ahora está brava.

VITICULTOR en las aguas de la soledad tempestuosa de Rioja Alavesa.
Este mundo, como todo, igual en el mundo del periodismo. ¿Ha cambiado el periodismo de cuando tú empezaste, Julio?
.- Ha cambiado muchísimo, tantas veces a peor. La prensa de papel lleva años en crisis… Veremos cuántos de estos cambios son para bien de la sociedad.
A mí me interesa el periodista que se convierte en notario de lo que sucede. Si voy a una guerra quiero a un notario que levante acta de lo que realmente pasa. Si el periodista es honesto me contará lo que está sucediendo en esa guerra.
.- ¿Eres optimista de cara a la “guerra” que está atravesando el sector?
Hay algo que me parece vital. ¿Te crees lo que haces? Porque si te crees lo que haces, si además crees en eso que haces, yo estoy convencido de que vas a tener tu sitio, seguro.

Otra cosa es el tiempo, y lo que te cueste. Ahora igual tienes demasiada prisa, pero a mí llegar hasta aquí me ha costado cuarenta años.
«Hay que ser optimistas y perseverantes»
.- ¿Hay sitio?
Una cosa te digo: cada vez que uno se deja llevar por el viento, habrá otros lugares donde la gente quiera remar, ya ni tan siquiera en contra del viento, o en contra de la corriente, sino por el otro lado del río. Hay sitio, claro que hay sitio.

NADIE «duerme», ni tan siquiera el monte llamado ‘León dormido’.
.- Siempre es un placer conversar contigo, Abel.
Insisto, a pesar de esta crisis, que la hay, no la vamos a negar, hay que ser optimistas y perseverantes. Tenemos que irradiar esa tozudez, esas ganas. Con esos valores encontraremos el equilibrio.
No sé para cuántos hay sitio, porque en una “guerra” siempre hay «muertos». Esto es así. No sé si yo seré uno de ellos, o serán otros diecisiete; pero ánimo, a ver si este año podemos hacer algún buen vino, joder, que es de lo que se trata.
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Abel y Maite, con vidas que inspiran.
Con una larga historia que llega y toca el corazón
Gracias, Estibaliz
Son grandes personas, cargadas de expiriencia, que colorean el territorio. Lo hacen hermoso a su imagen y semejanza. Suenan a verdad. Segi horrela!
Eskerrik asko, Amaia
Creo no equivocarme si digo que con agricultores y bodegueros como Abel saldremos adelante.
Entrega, lucha diaria, ilusión, generosidad, mente abierta, diálogo intergeneracional… Ahí. Ahiiiiiií
Gracias, Lea
Bellos por fuera y muy atractivos por dentro.
Aurrera, Cosechero Elaborador Abel Mendoza!
Mila esker, Juan
Profunda conversación entre dos comunicadores excepcionales que resaltan una vez más esos valores que hacen verdaderos colosos a personas como Abel: perseverancia, entrega, sabiduría, generosidad y una gran dosis de ese optimismo realista que es tan necesario.
Deseo que ese camino de Maite y Abel siga fructificando en esos vinos maravillosos, guardianes de la experiencia y el atrevimiento.
Gracias, Alberto
Uno de los grandes de Rioja. No hay más que leerle.
Casi tan grande como sus vinos, de los que doy fe.
Gracias, Garazi
Serán muchas las asociaciones o colectivos que quisieran contar con un cosechero como Abel. Estoy segura que sería un gran fichaje por carácter, historia, experiencia, también por sus vinos… Pero él ha decidido formar parte de los pequeños e independientes productores de VIR. Se honran mutuamente.
Gracias, Begoña
Me pregunto qué más podemos hacer los lectores del Blog por los viticultores y bodegas. Entre mi familia y amigos bebemos en Bizkaia vinos de la Comarca. Si se os ocurre algo más que podamos hacer… estamos abiertos a ello.
Eskerrik asko
Eskerrik asko, Antton
Cada conversación de Julio con los protagonistas de Rioja Alavesa, o en este caso de Rioja Alta, nos enseña cosas nuevas, experiencias, sentimientos, proyectos e inquietudes por la incertidumbre del presente. Ánimo para Abel y Maite, a seguir con esa pasión y esa ilusión que habéis demostrado durante 50 años.
Gracias, Carmen
En una ocasión escuché a un anciano decir: «En la vida hay que saber estar como hay que estar». Parece una tontería, pero es una gran verdad. Se puede estar como un poste a la orilla de un camino o como un humano que vive, trabaja, goza, sufre y aguanta. Buena lección de vida la que nos da Abel
Gracias, Antonio
Abel Mendoza y a todos los que trabajáis en el sector os deseo una buena cosecha,…
Abel Mendoza es ya un veterano consumado que sigue siendo optimista y perseverante. Que cada mañana se levante con ilusión a pesar de los inconvenientes del sector («lo único que pretendo hacer ya es disfrutar», nos dice).
Se produce una paradoja interesante en el sector. Buenos vinos y menos consumo.
La respuesta es aparentemente fácil. “Reeducación” en cómo beber los vinos…
Zorte ona!
Eskerrik asko, Julián