Si el vino es emoción embotellada y la música es sonora poesía, la cantautora logroñesa Paula Blanco Fernández está dispuesta a conjugar ambas expresiones sensoriales en el proyecto “Lo que el Vino Canta”.

PAULA Blanco en la bodega de Abel Mendoza, cantando al rojo vino.
Son dos artes con gran poder de evocación porque activan emociones y sentimientos profundos. Dos culturas que reflejan tierra, historia, comunicación, identidad… Que convocan la alegría. Con ellas de la mano nacen los suspiros.
Vinos melódicos que transitan en silencio a través de canciones. Universos paralelos donde siempre es posible una copa de buen vino.

EL VINO tiene su propia sinfonía.
Las canciones describen el vino como “sangre de la tierra” o “luz embotellada”, convirtiéndole en un amigo fiel que escucha, presentándolo como el elixir que elimina máscaras y revela sentimientos auténticos.
Fue un amigo quien desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) me habló de Paula, vinculando su proyecto a las actividades del Enoturismo que tanto auge están teniendo en las bodegas de Rioja, que en 2025 recibió 1.164.388 visitas, superando los 214 millones de euros.

PAULA cuenta su proyecto «Lo que el Vino Canta».
Compaginar todo con la música
Paula estudió en el Conservatorio de Logroño. Con su formación musical de nueve años creó con sus hermanos un grupo de música folk. Luego se licenció en Pedagogía por la universidad de Salamanca, llevando a cabo un Master de Psicopedagogía en Madrid.
Ella se dedica principalmente, a sus 31 años, a la formación de Talento en Recursos Humanos. Si bien, en lo que nos concierne, siempre ha compaginado paralelamente todo con la música.

BAJAR a la bodega para subir a los cielos de la música.
Antes de contaros lo que esta historia ha generado vinculado al vino, quiero hablaros de su proyecto “Lo que el Vino Canta”:
Con el vino siempre presente, en bodegas, enotecas, bares, incluso en librerías, Paula realiza un trabajo de investigación previo para luego, en el encuentro con la gente, cantar diversas canciones, de Sabina, Rozalén, de Serrat, de Leiva, y otras de cosecha propia compuestas por ella.

BARRICAS que en silencio escucharán una guitarra y una voz.
Mucho más que una cata
No es una cata, pero se bebe vino. No es un concierto al uso, pero se aplaude y vitorea cada actuación en la intimidad de grupos pequeños.
Vino y Música, arraigados en la Historia de la Humanidad. Juntos y por separado, podemos asegurar, que uno y otra siembran poesía en los corazones, cultivando versos en la garganta.

MANO de Pauli con los acordes de su partitura.
Lo que el proyecto ha generado
Propuse a Paula Blanco y al bodeguero Abel Mendoza, de San Vicente de la Sonsierra, un encuentro en la bodega. Paula traería la guitarra. Abel abriría una de sus botellas de vino.

ADAGIO clásico. Abel ha dibujado un pentagrama musical.
Paula nos contaría su proyecto. Abel nos abriría su corazón de tierra. Pauli le pondría música a las estaciones del viñedo. Abel recordaría la banda sonora de su vida. Maite levantaría en la bodega una orquesta musical con las botellas.
El bodeguero encontró en sus canciones un eco para vaciar su alma. Ambos validaron el mutuo esfuerzo de crear algo propio en mundos que se tocan. Estuvieron en danza aromas, texturas, energía, partituras, paisajes, hondos sentimientos cantados en tres minutos.

ABEL Mendoza graba un vídeo con la canción de Paula.
Paula Blanco y Abel Mendoza maridaron, casi fermentaron juntos en una particular sinfonía, uniendo ambas firmas en aquella tarde. Maite, la esposa de Abel, formó parte del juego poético.

MAITE sitúa la orquesta de algunos de los vinos.
Paula nos contó que el año pasado lanzó su primer EP bajo la producción de Carlos Angola, artista venezolano en su estudio de Madrid. Que antes de llegar a esta bodega ha tocado en salas de Madrid, librerías, festivales locales, y en calles de Salamanca, Madrid, Asturias, Cantabria o Logroño.
‘Seres sin filtros’ y ‘Amores a fuego lento’
Mientras apurábamos con paciencia y deleite el vino de Abel y Maite, pudimos constatar que sus canciones son sentimientos sonoros, hablan sobre ella y las personas que se muestran tal cual, “sin filtros”. De amores a fuego lento. De relaciones entre padres e hijos…

52-60, la botella que interpreta a una viña de Labastida.
Tras doce años alejada de su tierra, Logroño, Paula Blanco Fernández vuelve a sus raíces con la propuesta musical y cultural “Lo que el Vino Canta”, que une canciones, historias y vino para “poner en valor un territorio y las emociones que vibran con cada copa”, como ella detalla.
“El proyecto crea un diálogo entre la música de autor y la cultura vitivinícola, un viaje sensorial, musical y narrativo que conecta paisaje, memoria y canciones”.

LA cantautora y pedagoga ha vuelto a su Logroño natal.
Filósofos y artistas han visto en esta unión la confirmación de que ambos, vino y música, son capaces de alterar nuestra realidad interior, entendiendo que los sonidos interactúan directamente con nuestras sensaciones gustativas.
Música que cambia lo que sentimos al beber
Esa reciprocidad tiene ya su palabro. Se conoce como Oenosthesia, un término impulsado por la enóloga y música Jo Burzynska para describir cómo el sonido cambia lo que sentimos al beber.
Oenosthesia sería el maridaje sensorial entre el vino y la música, un concepto que une la percepción del sabor con frecuencias sonoras, que viene de las palabras griegas oînos (vino) y aisthesis (percepción sensorial):
Los sonidos agudos pueden hacer que notes más la acidez o la frescura del vino.

Los tonos graves ayudan a percibir un sabor más dulce. Un rasgueo alegre de guitarra evoca la frescura de un blanco joven. La música clásica suave puede dar una sensación de mayor elegancia al vino tinto.
.- Con tus palabras, ¿Qué viene a ser ‘Lo que el Vino Canta’?
Es un proyecto que nace de la mano de mi historia personal. Puede ser una experiencia que se ofrece en espacios vinícolas, tanto en bodegas como en vinotecas, o en bares…
Es un diálogo, una conversación entre vino y música, donde yo realizo un trabajo de investigación de la mano de los espacios vinícolas y de los vinos que quieren ofrecer en esa experiencia, donde relaciono los vinos con canciones que ya existen, interpretándolas en directo el día que se decida llevar a cabo este encuentro.

¡QUÉ bien arropada por Abel y Maite!
Proyecto con pausa, amor y dedicación
.- Tú seleccionas las canciones, pero ¿quién selecciona los vinos?
Cada espacio que me contrate selecciona sus vinos, y cuando se prueban yo haga un directo con mi guitarra, canciones conocidas de otros autores, y las mías propias.
Quiero dar a este proyecto pausa, amor y dedicación. Porque lo mío no es una venta al por mayor, sino que requiere de una relación estrecha.

.- Inauguraste este proyecto en una vinoteca de Olite, en Navarra, que para ti fue ideal.
“Lo que el vino canta” une para mí tres elementos importantes, que son raíces, territorio y arte. Nace de mi vuelta a La Rioja después de haber permanecido doce años fuera de casa, principalmente en Salamanca y Madrid.
Al volver quería reencontrarme con mi tierra a través de la música, porque soy cantautora. Al pensar en un proyecto para mi tierra, me asaltó la idea de hacer algo con vino, cómo no!
«Ópera prima» en el «Reina de Copas» de Olite

ERA mayo cuando se estrenó en el Reina de Copas de Olite.
.- ¿Cómo surgió lo de Olite?
Cuando tenía en mente la vuelta a Logroño, tuve una experiencia como clienta en una vinoteca que está en Olite. Aquello me encantó. Así que pensé que estaría bien iniciar el proyecto en “Reina de Copas”.
Fue contárselo a Bea, que es la Reina de Copas, quien rápidamente me dijo que sí, buscamos una fecha y lo agendamos. Aquello fue en mayo. Vinieron unas 20 personas de lugares muy diferentes, de Zaragoza, de Donosti, de La Rioja, de México…

VINO, la voz más íntima de la tierra.
.- Haznos la crónica del Reina de Copas.
Fue algo especial. Yo había hecho ese trabajo previo con los vinos que Bea tiene en Reina de Copas, cobrando todo el sentido durante el directo. Aquello me dio el impulso para comprobar que el proyecto funciona.
.- No es una cata, pero en Olite se bebieron vinos.
Por supuesto, siempre se van a beber vinos.

QUIERO pensar que los farallones de la Sierra nos escucharon.
Enrique Urquijo, Antonio Vega, Rozalén
.- ¿Qué canciones cantaste en Olite?
Tanto el vino como la música son infinitos. Así que hay canciones de aquí y el mundo que pueden maridar perfectamente con los vinos. De hecho, cuando canto versiones de canciones conocidas, la gente conecta de una manera más intensa.
.- Las canciones conocidas te llevan a un lugar, a una persona, a un momento de tu vida…
Exacto. Por eso quiero que esas canciones sean míticas, emblemáticas, con las que la gente se pueda identificar de manera individual. En Olite canté canciones de Enrique Urquijo, de Antonio Vega (El sitio de mi recreo), canciones de Rozalén, que es una artista que me tira mucho…

CINCO: Maite, Abel, Alberto, Pauli y la Guitarra.
.- “Porque corren por mis venas el aroma de la cepa y el hollejo”, cantas en una de tus canciones
Exactamente. La frase siguiente aún me gusta más: “pero si hablamos de casa siento mío todo en lo que me reflejo”.

«… SIENTO mío todo aquello en lo que me reflejo».
La importancia del abuelo Miguel Ángel
.- Me dices que tu abuelo Miguel Ángel ha jugado un papel importante en tu vínculo con el vino.
Mi abuelo no es consciente del papel que ha jugado en mi vida. El hecho de ser riojana ya me da un plus para amar el vino. En Logroño se ve cómo la gente joven cuando sale de pinchos a la calle Laurel se pide un vino joven, el vino de la casa.
Eso puede suceder en Euskadi, pero hay otros lugares donde el vino se asocia a la gente mayor. Pero aquí todo, o casi todo, está relacionado con el vino.
.- ¿Qué te ha transmitido tu abuelo al respecto?
Él tiene una especie de bodeguita en un merendero, en Lardero, donde hacía su propio vino para casa.

MIGUEL Ángel, el abuelo, con Pauli y sus hermanos.
Cuando sus nietos nos hemos ido haciendo mayores, con mis primos y mis hermanos, de repente nos hemos encontrado que estábamos visitando bodegas con él.
Nos reímos porque siempre pone en tensión a las guías de las bodegas con preguntas que él ha mamado desde pequeño.
«La calle es mi escenario favorito»
.- Hay jóvenes a los que aún no les gusta el vino.
Cuanto más conoces todo lo que está relacionado con el vino, más te gusta. Eso es lo que me pasó a mí.
.- ¿Dónde empezaste a ser cantautora?
En Madrid, de una manera más seria y formal.

ÉSTA era la primera vez que cantaba en una bodega.
.- ¿Dónde empezaste a cantar en las calles?
Lo de la calle viene de Madrid, donde ahora hay unas restricciones muy fuertes. También toco y canto en las calles de Cantabria y Asturias… con escenarios ideales en Santillana del Mar, en Comillas, en Llanes y en San Vicente de la Barquera
La calle es mi escenario favorito. Es donde me siento más libre, donde van a pasar cientos de personas mientras tocas la guitarra y cantas durante una hora y media. Unos se quedan, otro continúan su paseo. A partir de cantar en la calle me fueron saliendo un montón de bolos por allí, de lugares que hacen música en directo.
.- ¿Este verano dónde vas a estar?

EN las calles de Santander, junto al Cantábrico.
Defensora de la música en directo
Entre Cantabria y La Rioja. Pero ahora estoy en otra etapa musical. Soy muy defensora de los sitios que apuestan por la música en directo.
En verano los diferentes lugares buscan versiones de canciones conocidas, que amenicen y creen un poco de ambiente. Este verano haré dos bolos con mis canciones. Y luego calle, eso sí.

EN la calle de Santillana del Mar, en Cantabria.
.- ¿Qué versiones haces de otros cantantes?
Joaquín Sabina, Pereza, Leiva… Y con canciones como ‘El hombre del piano’, ‘Noches de Bohemia’, versiones del colectivo Panamera, toco mucho Rozalén, Ismael Serrano, Serrat, alguna de Silvio Rodríguez…
.- ¿Todos los días haces música con la guitarra?
No todos, porque tengo un defecto. Siempre hay un punto en el que con la guitarra en los brazos intento escribir cosas nuevas desde la exigencia.
Lo hago porque lo que más me gusta del mundo es componer música y escribir canciones. Algo que hago de manera innata.

AL caer la noche… en Logroño.
«Canción de presentación»
.- En San Vicente de la Sonsierra nos cantaste una canción muy personal, que hablaba de ti, y nombraba el vino…
Con esa canción abro mis actuaciones. La llamo “Canción de presentación”, creando un ambiente con notas muy sostenidas, con acordes flamencos.

CON los ojos cerrados hacia afuera, muy abiertos por dentro.
Abel Mendoza tuvo el detalle de regalarnos unas formidables botellas de vino. Al volver a casa, con una de sus botellas abierta, indagué en las letras de algunos autores mencionados por Paula.
Así descubrí vinos sumergidos en melodías que cuentan historias de amor y desamor, de ciudades y barrios, de soledades, viajes, celebraciones…
Vinos con Joaquín Sabina

JOAQUÍN Sabina (imagen tomada de Internet).
En su canción “Y sin embargo” incluye el verso “un laberinto sin luz ni vino tinto”, usando el vino como parte de la atmósfera melancólica de una casa vacía sin su pareja.
En “A la orilla de la chimenea” dice “tu pan y tu vino” dentro de una declaración de amor.
Vinos con Joan Manuel Serrat

SERRAT y MACHADO (foto montaje tomado de Internet).
Cantando al poeta Miguel Hernández “Tus cartas son un vino”, el de Orihuela compara las cartas de amor recibidas con un vino embriagador que alimenta el espíritu.
En la canción del poema de Antonio Machado “He andado muchos caminos”, los versos de Machado describen a la gente sencilla que “donde hay vino, beben vino” y donde no hay, agua fresca.
Vinos con Rozalén

ROZALÉN. (Imagen tomada de Internet):
“En el último trago”, Rozalén canta una vieja ranchera en la que su autor José Alfredo invita a tomarse “una última botella conmigo” para apurar el dolor de un amor que se termina.
En su canción “Aves enajauladas”, compuesta durante el confinamiento por el COVID, incluye el verso “He bebido sola, lentamente, una copa de vino”, usándolo como símbolo de introspección y calma en tiempos difíciles.
Vinos con Benito Lertxundi

BENITO Lertxundi, en su Orio natal. (Imagen de Internet).
Hay una vieja canción de Benito “Ardoa eta gizona” (El vino y el hombre), un tema de 1968.
En la canción Baldorba, compuesta por Juan Antonio Urbeltz, se menciona poéticamente los valles navarros como un “mahats-ardo ibai”, que podemos traducir como “río de vino de uva”.
Un río musical de vino y canciones… como el de aquella tarde en San Vicente con la Pauli y los Mendoza.
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Qué articulado, madre mía!
Gracias, Galder
Dan ganas de seguir investigando las canciones que vienen repletas de vino por los cuatro costados… Como aquella que tantas veces hemos cantado… «Si el vino viene, viene la Vida».
Soberbio texto, Julio Flor. Mis felicitaciones a Paula Blanco.
Gracias, Lola
Todo lo que sea añadir a la vida belleza y arte es de agradecer. Sea más que bienvenido un proyecto como el de Paula. Zorionak.
Ah, y qué generosidad, como siempre, la de Abel y Maite!!
Eskerrik asko, Amaia
Abel y Maite generan arte y cercanía a su alrededor. Es lo que he sentido a través de los diferentes artículos del Blog Rioja Alavesa en los que ambos han aparecido.
Son… pura musicalidad humana, por decirlo de esta manera.
Qué buena gente
la de San Vicente.
Gracias, Estibaliz
Esperemos que de este encuentro surja algo novedoso, una seña más de la creatividad y pasión que es capaz de generar este lugar del mundo tan especial.
Una enorme melodía en la cálida voz de la Pauli maridada con uno de esos estratosféricos vinos de Abel puede ser una de las mejores maneras de sentir todo lo que transmiten ambas personas. Un regalo exclusivo.
Gracias, Alberto
Qué espléndido artículo!!!
Lo que se aprende con tu prosa poética y tu sensibilidad, Julio Flor.
Mil gracias!
Gracias, Clara
Un magnifico reportaje que engarza con belleza la música, la canción y el vino
Gracias, Carmen
Un gran artículo, Julio,
Paula Blanco Fernández, qué valiente eres,…
He aprendido mucho de ti en la entrevista y eso que te llevo 32 años.
Vino y música, arraigados en la historia de la humanidad…
Lo que el Vino Canta. Los sonidos agudos, los sonidos graves.
Sé de lo hablas.
Muchas gracias, Paula.
Mila esker, Julio.
Eskerrik asko, Julián
Cantar al vino es para mí valorar el trabajo paciente de los agricultores y bodeguros como Abel Mendoza. Es solidarizarse con el sector. Así lo veo
Gracias, Begoña
Paula suma su creatividad a todos los poetas y cantantes que han sabido agradecer la cultura del vino. El esfuerzo y la belleza que porta en sí mismo desde hace miles de años
Gracias, Jon
Qué buena combinación y excelente sintonía. El proyecto de Paula me parece muy genuino, de gran originalidad y es evidente que da resultado porque acerca a la gente a dos elementos con mucho arte: la música y el vino.
Gracias, Carmen
Excelente articulo, lleno de creatividad y amor por lo que se hace. Ojalá que Paula nos regale muchos buenos momentos de música y vino para compartir
Gracias, Andrés