
EL VIÑEDO europeo, también el de Rioja Alavesa, ha sufrido cambios climáticos en los últimos mil años.
El calentamiento acelerado de la Tierra por la emisión creciente de gases “efecto invernadero” es una realidad incuestionable que está teniendo cada vez un mayor impacto en nuestras vidas. Cada día surgen nuevas evidencias de ese impacto y, por ejemplo, la viticultura de numerosas regiones parece comprometida según los titulares de la prensa especializada. Paradójicamente, en estos últimos años, los más calurosos de la Historia reciente, asistimos a las vendimias de Rioja Alavesa con las mejores calidades y más altos rendimientos, incluso más tardías. ¿Cómo es posible esta incongruencia?
Miguel Larreina González *

LOS TITULARES de prensa nos agobian con previsiones ciertas a nivel general, pero no tanto a nivel local.
En artículos anteriores el lector habrá visto que insisto en el tema del clima para explicar mil cuestiones referidas al vino de Rioja Alavesa: la vocación vitícola de un lugar, su “terroir”, la vinífera más apropiada, la maduración óptima, la tipicidad de su vino, la justificación de una Denominación diferenciada. Por eso, es vital que los técnicos vitivinícolas forales comprendamos perfectamente esas variaciones climáticas, las cuantifiquemos y nos adelantemos a ellas estableciendo estrategias compensatorias, al igual que hicieron nuestros mayores que vivieron climas muy distintos a lo largo de la historia de Rioja Alavesa.

SE PREVÉ un fuerte aumento de temperaturas en la Península en este siglo.
Repasando algunos cambios climáticos recientes, vemos que los episodios fríos han favorecido la expansión vitícola, económica y demográfica de Rioja Alavesa y los cálidos la han perjudicado. Entre los episodios que le han beneficiado está ese enfriamiento del siglo XIV que destrozó el viñedo de buena parte de Álava y puso en valor el pequeño viñedo de Rioja Alavesa como suministrador de vino a Vitoria; o ese otro enfriamiento más acusado, entre mediados del XVI y mediados del XVIII, que permitió que el Rioja Alavesa entrara triunfante en Vizcaya. Entre los episodios cálidos que le han perjudicado, hemos hablado, por ejemplo, de ese periodo árido entre mediados del XVIII- XIX en el que el Tempranillo se expandió por toda Rioja Alta creando una situación excedentaria que arruinó a los cosecheros alaveses.

LAS ÉPOCAS frías han favorecido a Rioja Alavesa. Las épocas cálidas han favorecido a sus competidores.
Basándose en la certeza de ese cambio climático están surgiendo estudios que auguran un mal porvenir a nuestros viñedos. Así, un reciente estudio de Greenpeace “Changements climatiques et impacts sur la viticulture en France” auguraba una elevación de las temperaturas para el fin de siglo de 4º-6ºC, lo que implicaría un traslado del límite de la viña de 1.000 Km hacia el norte: “gran parte de los viñedos tradicionales podría desaparecer”. Un coloquio organizado por la UNESCO en Dijon concluía más moderadamente que para el año 2050 se espera una subida de 1º equivalente a una subida de 200 Km hacia el norte.

LAS NEFASTAS consecuencias del cambio climático en algunos viñedos franceses son muy creíbles.
Otro estudio de una revista americana de la Academia de Ciencias pronosticaba el fin del viñedo de Burdeos para el año 2050 y preveía una reducción del viñedo europeo del orden del 65%. El bodeguero Miguel Torres desde el periódico “la Vanguardia” se preguntaba si “el cambio climático arruinará las viñas de nuestro país” .Y para que no hubiera dudas se respondía a renglón seguido: “el cambio climático es la mayor amenaza para la viticultura”.

LAS PREVISIONES plantean un futuro poco halagüeño para el viñedo del sur de Europa.
Las previsiones del proyecto k-Egokitzen hablan para Rioja Alavesa y toda la zona sur del País Vasco de una elevación de la temperatura media del verano entre 5,5-7ºC para finales del siglo XXI, así como una reducción anual de las precipitaciones de entre un 15 y un 20%. Los efectos provocados por el incremento de la temperatura y la reducción en la pluviometría serían en los vinos: “el aumento del grado alcohólico, una disminución de la acidez total (por una mayor degradación del ácido tartárico), la pérdida de aromas, no se alcanzará la madurez fenólica…”. Las medidas de adaptación que preconizan para luchar contra ese cambio climático en Rioja Alavesa serían: “la sustitución de variedades actuales por variedades que se adecuen mejor a temperaturas más elevadas como pueden ser las Merlot y Syrah , el cambio en los sistemas de conducción, disminuir la densidad de plantación…”.En fin, algo así como arranque usted casi toda la Rioja Alavesa y vuelva a plantar otra totalmente distinta.

APARECEN estudios que anuncian también consecuencias nefastas para el viñedo riojano.
A nivel de Rioja Alavesa, ¿son ciertas esas conclusiones tan catastrofistas? No, no lo son. Es cierto que el cambio climático, si se produjera en la magnitud prevista, podría tener consecuencias intensas en viñedos en los que no se puedan cambiar drásticamente la disponibilidad hídrica (Haut Medoc, Txakoli, Bourgogne, Ribeira Sacra,…), pero en los viñedos en los que se puedan cambiar no habrá tales consecuencias nefastas.

SE SACAN conclusiones a la ligera, al no analizarse la realidad agronómica del Tempranillo alavés de 2017.
Veamos cómo han cambiado las condiciones que afectaban a la mayoría de las cepas de Tempranillo alavés en apenas una década (1996-2005): aquellas cepas que en 1996 estaban en secano “rabioso” (apenas recibían 125 litros/m2 de lluvia en los cuatro meses clave junio-septiembre), de porte bajo, con poca carga (unos 5.000 kg/Ha) y racimos próximos al suelo recibiendo todo el calor estival del sol y la tierra, se convirtieron en cepas regadas (recibiendo la mayoría entre 250-300 litros en el estío, más de lo que reciben en ese tiempo las cepas de Bordeaux, parecido a lo que reciben las parras chacolineras), con más carga (casi 7.000 kg/Ha) y racimos más elevados y gozando de un microclima menos árido y más sombreado.
El microclima actual de un racimo de Tempranillo de Rioja Alavesa es, en muchos pagos, más favorable a una correcta y lenta maduración que el de hace 25 ó 50 años y ese “mayúsculo cambio microclimático” no lo han tenido en cuenta los estudios teóricos.

LOS REGADÍOS de Lapuebla, Oyón, Baños, Yécora, Lanciego, Sonsierra… han cambiado radicalmente el clima de Rioja Alavesa.
Esa “Revolución microclimática” habida en Rioja Alavesa en torno al año 2.000, y en mucha mayor medida en las otras Subzonas del Rioja y en otras regiones como La Mancha, compensa y va a seguir compensando en las próximas décadas ese proceso antagónico del “Cambio Climático”. Ello no significa que dicho “Cambio Climático” no vaya a tener consecuencias futuras en Rioja Alavesa, sino que las consecuencias no tendrán la gravedad ni la intensidad anunciada.
Incluso tendrá algunas consecuencias positivas (menor incidencia de botritis, fin de la chaptalización/encabezado, recuperación de viníferas tradicionales de ciclo largo como Mazuelo, Graciano y Garnacho, cambio de la antigua vocación cerealista de las zonas altas por una espléndida vocación vitícola…). También tendrá consecuencias negativas, algunas ineludibles como la muerte del viejo viñedo no regable, y otras, como el fracaso del nuevo viñedo blanco de la DO Rioja, sin apenas incidencia en Álava gracias a que algunos “locos” nos opusimos a que el Verdejo, el Sauvignon, la Chardonnay… entraran aquí.

LA GRAN Revolución Microclimática a nivel de racimo compensa los inconvenientes derivados del Calentamiento Global.
Otras consecuencias importantes del Cambio Climático son más difíciles de explicar en este breve espacio y están relacionadas con el descenso en el consumo de vino y la expansión de la viticultura en zonas nuevas, lejanas o muy próximas (zonas de Álava y de La Rioja, como Santo Domingo, por ejemplo). Hablaremos de ello en otra ocasión, pero ahora acabo este asunto de la posible afección del calentamiento climático a los viticultores de Rioja Alavesa sugiriendo, como en tantos otros temas, no creer a los catastrofistas que, sin poner un pie en la Comarca, trasladan sin rigor científico lo que se está diciendo para otros viñedos lejanos.
*Doctor en Ciencias Químicas.
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Gracias Miguel porque elaboras un concepto más próximo a la complejidad climática.
Hablar de cambio climático está siempre más cerca de la redundancia «bajar abajo o subir arriba».
Gracias, Victoria. Saludos
Interesante artículo Miguel. Gracias!!!
Gracias a ti, Joseba.
Un buen análisis de prospectiva dentro de un rango de variación.
Las sugerencias son concretas y positivas. Un notable trabajo.
Mila esker, Miguel, zure ekarpenarengatik.
Gracias, Jesus Mari Eizmendi. Saludos cordiales.