ERA octubre de 2016. Asistimos impotentes a una imagen insólita de decenas de millones de racimos tirados por los suelos en las viñas de Rioja Alavesa. Tirados o abandonados a su suerte en las cepas. Imagen insólita, humillante incluso. Pasará a los anales del despropósito del Consejo Regulador Rioja desde todos los puntos de vista.
Nunca las comarcas vitícolas se han visto en nada igual. ¡Tener que tirar con tus propias manos una uva excelente porque el Consejo amenaza con descalificarte toda la cosecha!! Oh abandonada.

PAISAJE insólito de diciembre, con el tempranillo abandonado bajo la niebla.
Un artículo de Miguel Larreina del pasado 10 de noviembre en este Blog se hacía eco del llanto de viejos viticultores llorando impotentes mientras tiraban las uvas “por mandato imperativo del Consejo”. No eran uvas podridas o sin madurar, sino uvas de racimos excelentes tirados por los suelos. Abandonados e ignorados. Despreciados.
Toda una metáfora que ha querido recoger con su cámara el fotógrafo de Elciego, Pablo Cañas, contando en imágenes una historia que busca la luz en días de niebla.

PABLO CAÑAS ha cedido sus fotos al Blog para que contáramos esta historia.
La modelo Ania López y el fotógrafo se fueron hasta un viñedo, entre la niebla, el primer fin de semana de diciembre. Sabemos que la luz es la mejor herramienta de Pablo. Como la uva es el mejor fruto de la Comarca. Sin la luz no hay fotografía. Sin las uvas no hay vino. Sin la pasión y el amor por el viñedo, ¿qué sería de Rioja Alavesa?
El viticultor hablaba de drama. Aseguraba que cuando se tira por los suelos una excelente y abundante cosecha, ¡decenas de millones de racimos de rioja!, este hecho debe abordarse desde la ética. Lo ocurrido este año no se nos quita de la cabeza, ni de la vista. El daño está hecho. Hace apenas dos meses que pasó. Y pasarán años. Ni nosotros, ni los viejos viticultores, ni los jóvenes, lo vamos a olvidar.
Con estas imágenes cedidas al Blog, Pablo Cañas hace “una alegoría del dolor, la rabia y la impotencia de los agricultores de Rioja Alavesa por las uvas que se han quedado en el campo”. Son sus únicas palabras. Ahora se trata de exponer sus imágenes en el Blog, para intentar transmitir con nuestras palabras algo más de luz… sabiendo como sabemos que a veces una imagen vale ya por mil palabras. Lo que aún no sabemos es si la imagen que ha ofrecido el Consejo Regulador al mundo vale por decenas de millones de racimos rioja tirados por los suelos.

Como si fuera un duende del Paisaje del Vino y el Viñedo, esta hermosa hada de las viñas de tempranillo de Rioja Alavesa asiste al triste espectáculo. Hay niebla. Es un día gris. No hay hojas en las cepas. Es diciembre y todo es Naturaleza pura… salvo que hay miles de uvas pidiendo ser recogidas, queridas, mimadas. Aunque no se las pueda escuchar, los racimos lo están pidiendo a gritos.

Si esto fuese un cuento, diríamos que es un hada madrina. Pero esta joven mujer vestida de luto, bien pudiera ser por una tarde la encarnación de la Agricultura alavesa, la sensible representación de los vitivinicultores de Rioja Alavesa. Ella contempla con ternura al racimo abandonado. El fruto tantas veces cantado, celebrado por el mundo entero cuando muta en vino. Son infinitos los racimos, y sin embargo se han quedado huérfanos, muriendo, callando en la viña.

Sentada en la tierra alavesa, la Agricultura acaricia suavemente el fruto de la viña. Hay dulzura en su gesto, la misma que las uvas aportan al vino. Hay un tacto milenario entre la mano humana y la vendimia tardía. Mano y Racimo se tocan. Se gustan. Es un gesto que la comarca sueña para la eternidad… si fuera posible.

Hay que sentir esa mirada. Los ojos observan. Las manos acogen. La cámara de Pablo mira. Es la niebla la que calla. Es el amor el que se escucha, por mucho que el Paisaje se haya quedado mudo. Aunque no es cierto, aquí el silencio grita. Como en aquella película que ganó un Oscar “Los gritos del silencio”, de Roland Joffé, en 1984. Inspirada en los relatos que hizo de la guerra de Camboya el periodista Sydney Schanberg.
Aquello fue un genocidio de seres humanos. Un millón de personas, un millón de vidas despreciadas primero, trizadas después. Nada comparable con todo esto. La vida de un ser humano es la vida con mayúscula. Y sin embargo, lo que aquí ha ocurrido ha sido un despropósito, un gran error, una vergüenza.

Mirar al cielo. Algo tan propio en la Comarca. En este caso para preguntar serenamente por qué. ¿Tiene la pregunta una respuesta técnica, un interés basado en el dios Mercado? Quizá. Pero no tiene una respuesta ética en un mundo que perece de hambre, de indecisión humana, de infortunio, de injusticia, un mundo en manos del antojo de los más poderosos.

La imagen vale todas las palabras del diccionario. Si lo dejamos en ocho palabras, la madre Agricultura parece decir: “Esta es la inocencia que no sabemos proteger”. Hay algo muy hermoso en la inocencia, como lo hay en el trabajo abnegado y generoso del viticultor.

Tenía que llegar la plegaria del labrador, de la hija del campesino. La fotografía de Pablo es la de una madonna riojanoalavesa que ofrece al cielo divino el sacrificio, la uva despreciada en un mundo que a veces carece de sentido. Se ofrece al fin el trabajo del campo, el de aquel viticultor que conoce la frase bíblica “te ganarás el pan con el sudor de tu frente”.

Casi se puede escuchar la delicadeza de una nana. El racimo de este otoño de 2016 es por un momento todos los racimos de estos 2116 años de Historia en Rioja Alavesa. Racimo de pasado y, a la vez, es el racimo del futuro. El de los hijos y las hijas, las nietas y los nietos del porvenir. Suena el “Haurtxo Polita sehaskan dago”. “El niñito guapo está en la cuna y la abuela le dice “anda, duérmete, duérmete pronto. Egin aguro, lo, lo, lo”. O bien la nana es otra canción que conjuga otro verbo. El verbo “despierta” Rioja Alavesa. A saber qué escucha cada cual.

Soñamos que nazca la uva. Se la espera. Se la cuida y se la mima. Está bien que madure en la cepa. Que llore en primavera la viña. Que se recoja la cosecha en octubre. Está bien que la acunen, la canten y la festejen en toda la Comarca. Es necesario que labren y cultiven la tierra. Han de llegar los racimos sanos, turgentes, morados, aromáticos, dulces. Todo eso tiene nombre. Lo otro… a saber qué nombre tiene tirar los racimos por los suelos, como si no tuvieran dueño.
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Precioso el texto , es una realidad y un dolor ver el trabajo del viticultor tirado por los suelos.
Las fotos son espectaculares.
Y el narrador soberbio.
Gracias por tu comentario, Paqui. Saludos cordiales.
Año excepcional al que no supimos dar una respuesta adecuada.
Gestionar lo excepcional de forma ordinaria no sirve.
Aparecen dos cuestiones: hasta que no estás en la vendimia no las tienes todas contigo y la falta de liderazgo humano ante situaciones históricas que piden ser gestionadas con postín.
2016 quedará en el recuerdo como un techo de calidad y de cantidad que la Naturaleza nos ofreció y no supimos gestionar.
Gracias Pablo por ELEVAR UNA COSECHA EXCEPCIONAL A IMÁGENES DE BELLEZA Y DRAMA EXPRESADAS POR UNA MUJER. EL TÍTULO PUEDE SER AMOR Y FECUNDIDAD.
Gracias por tu comentario, Victoria. Saludos.
Bellísimas fotos, bellísima Ana. Pablo es un fenómeno no suficientemente valorado que se suma a una colección de fotógrafos locales extraordinarios y estoy pensando en la añorada Encarna de Laguardia y en su hijo Josemi Rodríguez, alguna de cuyas fotos ya ha aparecido en el Blog.
Pienso que deberíais hacer un recopilatorio, un concursito o lo que fuera que recoja en 40 fotos,»las 40 principales», la visión que tienen nuestros «fotogenios» de la Rioja Alavesa actual. Verás cómo nos dan raudo en la Unesco nuestro merecido premio al Paisaje Cultural.
… Y en todo caso sería un magnífico regalo de navidad para los lectores del Blog.
Gracias, Miguel. Saludos cordiales.
Por mucho menos que este «uvicidio», en la Edad Media se clamaba desde los púlpitos:
¡¡El Señor os va a castigar!!
Por supuesto que a los responsables no les pasaba nada y que seguían cometiendo sus fechorías impunemente.
¿No hemos avanzado nada desde entonces?
Con independencia de la gravedad que tiene lo que denuncian, las fotos y los textos me han parecido un lujo estético y de sensibilidad. Eskerrik asko!!
Eskerrik asko, zuri. Saludos cordiales J. Ignacio García R.
Fantasticas imágenes, Un placer leerte Julio.
Gracias por tus valoraciones del trabajo gráfico y escrito, Juan. Saludos cordiales.
Cuánto dolor, cuánta impotencia y sinsentido… estos «sacrificios» que exige el Sistema, en este caso el Consejo Regulador, resultan inexplicables para el/la ciudadano/a medio. Este premeditado desperdicio es injusto y está alejado de la logica, interes y posibilidades que brinda la Naturaleza a una Comarca como Rioja Alavesa.
Gracias por tu comentario, Lea. Saludos.
Es curioso, convivimos cada año con una regulación de plantaciones, de tratamientos y de las cantidades que debemos recoger en nuestras parcelas y sin embargo no se traduce en una regulación transparente del precio. Existe, de facto, un control unilateral. Eso tiene un nombre, pero claro, no es de ningún término o terruño y no aparece en ninguna etiqueta.
Gracias por tu comentario, Isabel Castro. Saludos cordiales.
Gracias Pablo por dejar constancia. Con imágenes ya no será una leyenda.
Muchas gracias a todxs por la parte que me toca. Muchas gracias Julio por poner voz a las imágenes.
Saludos.
Gracias por cedernos tus imágenes, Pablo, por esas fotografías cargadas de un poderoso significado simbólico. Gracias a ti y a Ania. Saludos cordiales.
«¿Tiene la pregunta una respuesta técnica, un interés basado en el dios Mercado? Pero no tiene una respuesta ética en un mundo que perece de hambre, de indecisión humana, de infortunio, de injusticia, un mundo en manos del antojo de los más poderosos».
Los entendidos le buscarán respuestas lógicas… Los que somos apasionados por nuestro trabajo y no entendemos de leyes… no perdonamos que se pierda el fruto de tanto trabajo!
Una alegría leerte, Maria Elena Masís. Agradecidos por tu comentario. Saludos cordiales desde Euskadi.
Tanto las fotos como los textos son una verdadera preciosidad. Esperemos que sirvan para concienciar a ciertos individuos que emiten órdenes desde un despacho. A la gente del Consejo había que exigirles que previamente a ocupar cualquier puesto, pasasen un par de años como agricultores trabajando en el viñedo.
Gracias por tu comentario, Jose Ignacio. Saludos cordiales.
De todas las formas que se ha utilizado para reivindicar y denunciar esta situación quizás sin lugar dudas la mas artística.
Con tu permiso Pablo me imagino como retratarías unas vendimias en la que la producción ha sido escasa y no se cubre las necesidades… Esta hermosa mujer con una botella de cosechero entre sus brazos simulando haber sido atropellada por un camión cisterna en la carretera Zaragoza-Logroño mientras un veedor del CONSEJO REGULADOR Rioja deambula entre los viñedos como si de un zombie se tratara con sus ojos tapados con un velo el cual tiene grabadas las iniciales D.O.Ca.
Saludos a todos.
Se agradece tu comentario, David. Saludos.