Saúl Gil Berzal *
Diciembre viene cargado de tareas en el Paisaje del Vino y el Viñedo. Muy diversas, desde controlar el final de fermentación y málico, pasar vinos para malolácticas en barrica, meterte en la bodega y relajadamente catar los diferentes vinos para ir sabiendo si lo que buscabas lo estás plasmando tal cual, hasta preparar la campaña de Navidad, pasando por seguir controlando una parcela que hemos dejado con uva para nuestro vino de hielo ”esperando las heladas para recogerlo”, reuniones, algún que otro viaje fuera por trabajo, algún día de poda aunque no todo lo que quisiera…
Y en cuanto pueda de nuevo a la bodega a catar y catar los vinos para ver si dan lo que quiero. Ese momento, solo, sin que nadie me moleste, me encanta… todo el trabajo por fin en una copa.

SAÚL GIL BERZAL en una imagen del pasado verano. Ahora tocan otras ocupaciones…
Tú y la expresión de tus viñedos, tú y las historias y lo que ha pasado en esa añada. Historias que intento expresar en ese líquido. Vinos que no están terminados aún y que no saldrán al mercado, en ocasiones, hasta después de 5 ó 6 años, y que por ello tanto me transmiten en sus primeros días: son como un caballo salvaje. Ahora los vinos te dan toda su fuerza, su carácter, toda la transparencia y me gusta palpar esa rusticidad, esa sensación agreste que desde luego hay que ir puliendo.
Respetar los ciclos como siempre, con nuestro vino joven por ejemplo, aprovechando las nuevas añadas que ahora salen al mercado. Es un vino de autor sin barrica, un vino con estructura que bien podríamos meter en barrica, por eso este vino que es el primero que sacamos no lo hacemos hasta marzo, hasta la primavera, ya que aunque es un vino joven es un vino con garra, y una vez más a contracorriente en este mundo pues es un vino -aunque dicen que los vinos jóvenes no aguantan más de un año- con el que yo demuestro que buenamente aguanta mucho más. Rompiendo mitos.
¿Cuánto tiempo me lleva la excelencia? Todo lo que quieras y más. Es cierto que mucho, pero como dice el refrán ‘sarna con gusto no pica’. Yo solo me enredo y para cuando me quiero dar cuenta ya estoy tan metido que no puedo echar para atrás. Si disfrutas y encima eres sin querer jodidamente perfeccionista pues el tiempo en este caso poco importa. Pido perdón a la gente que trabaja conmigo, sé que puedo llegar a ser odioso.

EL BODEGUERO con su padre en una de las viñas de la familia Gil Berzal.
¿Habrá tiempo para cursos, tiempo para leer libros? Hago todos los cursos que puedo, en los últimos años más, enfocado a la viticultura, a la ecología, a la biodinámica. Leo libros de todo tipo, aunque ahora estoy con dos relacionados con el vino, uno de viticultura de precisión y “Rioja Alavesa en la encrucijada”, de Miguel Larreina; pero últimamente me cuesta encontrar un rato tranquilo para leer.
Si alguien me preguntara cómo veo a los jóvenes de mi generación… Para empezar, no se podría definir en conjunto, somos muy diferentes. Sin querer te juntas más con gente que tiene inquietudes como las tuyas, que busca cosas similares. Gente que entiende tu forma de pensar y que, aunque en proyectos diferentes, miramos en la misma dirección. ¿Cuál es? Nuestra dirección es situar a Rioja Alavesa en el mundo con los mejores vinos. Creo que hay de todo un poco en Rioja Alavesa, hay jóvenes acomodados y jóvenes que quieren hacer más especial aún si cabe esta comarca.
Intento tener comunicación con esos que quieren hacer algo más especial en Rioja Alavesa. Recientemente estamos tratando de montar un Grupo de Catas, para ver lo que hay no sólo aquí, sino en el mundo. Necesitamos un grupo así entre los jóvenes de Rioja Alavesa, lo más profesional posible, para comentar entre todos, para estrechar conocimientos y enriquecernos mutuamente.

DESDE LAGUARDIA, donde tiene la bodega, Saúl mira a toda Rioja Alavesa y mucho más allá.
En ABRA intento poner mi humilde granito y prestar mi ayuda a todo el que me la pida. Veo y siento que debería haber más movimiento entre la juventud de la Comarca, pero las cosas, entiendo, son más que complicadas hoy en día.
Tengo claro cuáles son mis inquietudes, mis sentimientos, más allá del mundo del vino, que lo llena casi todo. Son muchas. Creo que mi cabeza piensa demasiado y no lo quisiera, pero es inevitable. De ella salen proyectos nuevos y esa diferenciación en los vinos que elaboramos en Gil Berzal.
La verdad sea dicha, el vino me lleva casi todo el tiempo, y ahora hay muchos, muchos proyectos nuevos en los que estoy trabajando. Creo serán muy interesantes cuando vean la luz. Cosas muy especiales que tengo que dejar aquí, pues estamos hablando de años, ya que a la Naturaleza no se le puede hacer correr. No hablamos de tuercas, hoy las hago así y mañana de otra forma. Los proyectos vitícolas son lentos, por eso hay que pensar las cosas muy bien porque un fallo es una pérdida de años.
Fuera del vino también hay cosas, este año que está para terminar empezamos otro proyecto que, aunque es agrícola, poco tiene que ver con el vino. El año que viene 2017 empiezo con otra cosa que siempre me ha llamado mucho la atención, pero que por unas cosas u otras nunca me había puesto a ello. A su tiempo saldrá a la luz. De momento cosas a nivel personal y enredando en lo que te motiva. Una vez más hacer de lo que te llama la atención y te gusta una forma de vida.

NO TODO ES VINO… pero sus aficiones se enmarcan también en la Naturaleza.
Hablando de forma de vida y motivaciones, la Naturaleza es para mí una forma de vida. Estoy totalmente vinculado a ella. Me gusta, la siento y es increíble que no la cuidemos como se merece. Todo lo que me rodea es naturaleza, mis vinos son naturaleza, esos proyectos de los que hablo son naturaleza. Todo lo que hago es gracias a ella y por eso mi amor y pasión es infinita y lo demuestro con todo mi respeto. Fuera y dentro del trabajo. Hago una viticultura ecológica y como tal los vinos también lo son, intento consumir productos ecológicos, no plásticos, evitar cualquier cosa que contamine. Sé que es imposible al 100% y no hay que volverse loco, pero desde luego pongo mi grano de arena e intento vivir en armonía con la naturaleza.
Estoy tan vinculado a ella que no sabría vivir de otra forma porque además del vino y la viticultura, mis hobbies están muy relacionados con la naturaleza. Hay dos cosas que amo tanto como el mundo del vino: el surf y el snowboard, diría que a partes iguales. No el snowboard de estación de postín y el rollo pijo que se lleva en las típicas estaciones (que más parecen un parque de atracciones que ir a la montaña).

EN LA CIMA, a punto de iniciar el descenso…

SAÚL practicando el snowboard en plena montaña, una de sus pasiones junto con el surf.
Hablo de irte con amigos, cargar la mochila e irte con la tabla a subir una montaña para luego bajarla. Tú, tus amigos y la montaña. Esa libertad que siento ahí no me la da nada en el mundo, una vez más la naturaleza me da una sensación única; eso y la compañía de amigos que son más que especiales. Como también esa sensación de libertad que te da el deslizarte por encima del mar con la energía natural de una ola. Es increíble. Momentos mágicos como ese que intentaba describir catando los vinos agrestes de la nueva añada.
(Por cierto, hablando de surf y vino, me viene a la cabeza Ángel, un loco como yo, cada uno en sitios y sectores diferentes pero la misma filosofía. Un tío genial con ideas, que hace que nos una un proyecto que hoy es una realidad, Richpeoplething nace para crear tablas de surf con corchos de vino. Es maravilloso que tus pasiones te unan con gente que no conoces y junten dos de tus pasiones y lo mejor, que después de años sigamos hablando de proyectos juntos como el que vamos a lanzar estas navidades y seguro que muchos más)
Lo que me da la naturaleza es inexplicable. Cómo no voy a cuidarla si estoy en pleno contacto con ella todos los días. Hay más aficiones, como correr por el monte, ir a por setas, barrancos o escalar aunque con un menor sentimiento. Mi padre me transmitió el amor y cuidado por la naturaleza, por el Paisaje del Vino y el Viñedo, entre otros muchos valores que me han transmitido esas gentes impregnadas en tierra, vinculadas a la naturaleza de diferente forma, pero con la misma esencia, como mis padres, abuelos, amigos “de mi padre” como Eugenio que me han hecho ver cosas en el mundo del vino y la viña y me han dado valores que no te enseñan ni en la mejor universidad.
* Bodeguero y Enólogo.
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