¡Le Beaujolais nouveau est arrivé! Toda Francia y especialmente “le tout-Paris” aguarda estos días de mediados de noviembre, como cada año, la llegada del nuevo Beaujolais, un vinito ligero de una vinífera humilde (Gamay) de las viñas borgoñonas, vino que tiene una virtualidad que le ha lanzado desde hace décadas al estrellato en el país de los grandes vinos de guarda: su precocidad, su rapidez en pasar de la viña a la copa en apenas cuarenta días.
Miguel Larreina González *
Ese concepto de “primeur”, de temprano, de primicia, es valorado por un porcentaje significativo de enófilos y gourmets que un poco hartos de la seriedad del roble se decantan en estos momentos invernales por los aromas a flores, a fruta, por esa txinparta chispeante que nos habla de un ser todavía vivo, alegre y joven, hasta el punto de que cada año se beben en apenas tres meses más de treinta millones de botellas de Beaujolais. A ello hay que añadir otros muchos millones de botellas “primeur” de otras AOC francesas menos conocidas y de varias Denominaciones españolas, como el “Vendimia inicial” de Utiel-Requena, el “Primero de Cosecha” de Valencia, y algunos “Vino Joven” de Almansa, Somontano, Monsant…

A PRINCIPIOS de los noventa la Administración Vasca apoyó fuertemente este tipo de vino.
Pues bien, resulta que por unas circunstancias absolutamente distintas, a unos mil kilómetros al suroeste del Beaujolais, en Rioja Alavesa-Sonsierra, algunos cosecheros se afanan todavía hoy en producir excepcionalmente un vino muy temprano, que en apenas seis semanas pasa de la cepa a la copa. Es éste un vino distinto del Beaujolais con el que coincide en su precocidad, en su juventud, en su chispa, a veces en su método de elaboración por “maceración carbónica”; las uvas de nuestro Tempranillo aquí maduran pronto y bien y, además, la peculiar elaboración con racimos enteros propicia un pronto acabado de los procesos fermentativos, haciéndose la maloláctica casi a la vez que la fermentación alcohólica, y como se vinifica en pequeños depósitos pues se consigue un enfriamiento rápido del vino nuevo y su afinado temprano.
Total que, en la mayoría de los años, para San Martín (11 de noviembre) no pocos cosecheros tienen su vino presto para consumir “Por San Martín, prueba tu vino y mata tu gorrín” “Por San Martino, todo mosto es buen vino”, y si no lo es, lo será días más tarde: “Por San Andrés, vino es”. Bueno, más que vino es pura fruta, resveratrol a raudales, salud y alegría exportables a esos urbanitas del País que por estas fechas ya andan inmersos en sirimiris y gripes, hasta el punto de que creo que los médicos de Osakidetza deberían prescribir unas copas diarias de este elixir vital, de este quitapenas cargado de vitaminas, oligoelementos y otros compuestos beneficiosos para la astenia otoñal.

CARTEL que anuncia en Francia la llegada del vino más joven y precoz.
Y lo curioso del caso es que esta joya bioquímica, enológica y etnográfica no tiene nombre, es un vino anónimo, el concepto “primeur” o “nouveau” tan valorado en Francia aquí no se valora, los conceptos “vino nuevo”, “vino joven”, “vino de cosechero” son muy genéricos, incluso un tanto peyorativos, como si la juventud extrema fuera un pecado y sólo la senectud que implica una larga estancia en barrica tuviera un alto valor. Para corregir ese anonimato pernicioso (“lo que no tiene nombre no existe”) es por lo que propongo llamar a nuestro precoz vino tinto “el Primer Álava”.
Porque ese anonimato, esa desinformación al consumidor vasco de ese vino tan especial, hace que la demanda sea menor que la de hace pocas décadas. Unos pocos cientos de miles de botellas juegan esta baza, pero con una buena difusión se podría multiplicar por diez esta cifra, tan solo en el mercado de proximidad.
Así que, háganme caso y llamen a los Arturo, Mariasun, Rodolfo, Félix, José Luis, Goyo, Loli, Luis Angel, Itxaso, Blanca, Juanje, Gabriel, Florentino, Eva, Juan Carlos, Joseba… llamen a su contacto amigo en Rioja Alavesa y ruéguenle que les prepare al menos una caja con esa delikatessen. Y si no para este año, porque ya llega tarde, resérvese una para el año que viene. Dos millones y pico de vascos, dos millones y pico de botellas rápidas a consumir en tres meses, entre San Martín y Carnaval, por Santo Tomás o por San Sebastián, incluso puede que llegue a Caldereros, Santa Águeda o Carnaval pero no más. Y luego, c’est finie! Ya entran en escena los otros vinos más maduros y reposados.

DE LA CEPA A LA MESA. Más de dos millones de botellas rápidas a consumir en tres meses…
Aclaro que no entiendo este peculiar tipo de vino como una opción mayoritaria en Rioja Alavesa como en Beaujolais, tampoco entre nuestros cosecheros. No, lo veo como una opción más a explotar, siguiendo la idea que desarrollo en el epílogo del libro “Rioja Alavesa en la encrucijada”: “…en este mundo globalizado el pequeño vitivinicultor alavés debe jugar la baza de la singularidad, debe poner en valor esas plusvalías que sólo él tiene y que otros se las niegan, ocultándolas o despreciándolas, pero que el consumidor del siglo XXI cada día demanda más: el “terroir”, la dedicación exclusiva, la vendimia manual , el autoabastecimiento, el monocultivo, el respeto por la ecología, el paisaje singular, la riquísima historia, el mantenimiento de la ruralidad, los viejos viñedos, la inmediatez viña-bodega-cliente (Km 0)… Esas plusvalías específicas de Rioja Alavesa, bien aprovechadas y publicitadas, deben permitir a los cosecheros alaveses, a todos, vivir espléndidamente de su vino”.
Para ver cómo diferenciar y revalorizar los vinos no de una firma concreta sino del conjunto de bodegas familiares de Rioja Alavesa hay que ver qué tienen en común casi todas ellas. Si lo pensamos detenidamente veremos que todas esas familias viven realmente en su pueblo participando en su pervivencia y en el desarrollo del medio rural, respetan su “terroir”, su paisaje y sus tradiciones, trabajan personalmente sus viejas viñas desde hace muchas décadas, recogen manualmente su uva, vinifican personalmente su propia cosecha, embotellan su pequeña producción que oscila normalmente entre 300 y 3.000 Hl, comercializan su producción mayoritariamente como vino tinto (joven o con corta crianza) en un mercado de proximidad, acogen al visitante en su bodega en una política de puertas abiertas y transparencia total.

CUARENTA DÍAS después de la Vendimia podría llegar «El Primer Álava» a la copa.
En el citado libro hablo de las distintas opciones de la puesta en valor de los vinos de estas pequeñas bodegas familiares, tanto como un sello diferencial dentro de la DO Rioja, como dando lugar a una Denominación diferente. En ambos casos, dentro de este apartado de los vinos jóvenes que estamos analizando hoy, podríamos destacar diferentes conceptos a veces coincidentes: la precocidad (“El Primero de Álava”), las viejas tradiciones (“Aitonaren Ardoa”), la proximidad (Km 0, Etxeko), el método de elaboración (“Errioxako Ardogilek” ), su carácter autóctono (100% Álava, Euskolabel)… ideas-fuerza que el consumidor europeo cada día valora más.
En concreto, respecto a “Aitonaren Ardoa” o “Errioxako Ardogilek”, creo que hay que inventarse un label, un logo, una emoción respecto a la elaboración artesana con uva entera, esos vinos tempranos de maceración carbónica que los cosecheros alaveses vienen haciendo de forma similar desde hace seis o siete siglos, deleitando en ese tiempo a docenas de generaciones del País Vasco. Es el vino del abuelo, un vino con historia, con tradición, con emoción. Hablaremos de estos vinos y de los especiales “de viejas viñas” en otra ocasión.
*Master en Viticultura y Enología.
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Gracias por tu artículo Miguel! Muy acertado, como siempre! La semana pasada la Bodega Contador de San Vicente de la Sonsierra ha presentado su vino joven «A mi manera 2016» con gran éxito y a 65€ /botella. A ver si nuestros vecinos de Araba se animan a hacer algo así en Bilbo y más adelante en Tokyo! Por qué no! Tenemos que empezar a creer más en nosotros mismos!
Amaia, gracias por tu comentario y por la información que amplia la propuesta de Miguel. Saludos cordiales.
Yo tengo en mis recuerdos el txikiteo.
En cada bar que entrábamos, el primer comentario era el vino que nos ponían en esos vasos bajitos.
Este vino es de Villabuena… siempre había un sabio que te matizaba los sabores y que después de oírlo embelesado, te bebías de tres traguitos aquel vino joven.
Eran los tiempos donde el txikitear era un tema social y de convivencia, donde el encargado o el patrón pagaba una ronda y la siguiente la pagabas tú.
Era un tiempo donde la vida pasaba con la misma tranquilidad que nosotros txikiteabamos.
Gracias por esos recuerdos, Dalmacio. Saludos.
Estoy muy de acuerdo con tu análisis aunque el nombre con que denomina el primer vino no lo veo, tendría que ser algo más contundente, algo que rompiera
Gracias Jose Luis. Saludos.
Gracias a todos por vuestra aportación a esta pequeña «boutade» de madrugada que ya ha generado dos ideas magníficas:
1.- La de Amaia cuando nos exige a que HAY QUE EMPEZAR A CREER EN NOSOTROS MISMOS.
2.- La de José Luis, cuando pide contundencia en el nombre, que rompa.
… Y aquí me viene a la memoria el merecido “reproche” que nos hizo en el Congreso de Laguardia hace un año el Lehendakari Ibarretxe: “lo que no tiene nombre no existe”.
Gracias, Miguel. Saludos.
Buen artículo Miguel; impresiona tu extraordinaria » visión » del presente y futuro para los vinos de Rioja Alavesa, al descubrir nuevos horizontes para esta querida Tierra.- Gracias.- Saludos.-
Gracias a ti, Francisco. Salud.
Propongo PrimAraba
Gracias por la propuesta, Ramón Loza. Saludos cordiales.
Muy buen artículo Miguel.
El nombre de PrimAraba, suena bonito y contundente.
Gracias Ana. Saludos.
Hombre, pues yo creo que se le podía preguntar al Lehendakari a ver qué dice. No habría mayor honor que el Lehendakari mismo le pusiera nombre en su condición de presidente de los vascos, que fuera él quien «bautizase» el primer vino. ¿Qué os parece?
Aurrera.
«Arabés», preferimos que tus intervenciones tengan un nombre, y no un seudónimo o un alias. En cualquier caso, que sepas que Miguel se refiere en su artículo al lehendakari Ibarretxe (todos los ex lehendakaris tienen ese apelativo), y no al Lehendakari, que escrito o dicho de esa forma hace alusión únicamente al actual Lehendakari, Iñigo Urkullu. Te pido que para sucesivos comentarios lo hagas con tu nombre. Gracias. Y saludos.
Me habéis dado por un medio u otro varios nombres interesantes Primaraba, Arababerri, Arabarri… El nombre importa, pero aún más el hecho de poner ideas en común, de plantear alternativas, de reflexionar sobre el futuro, de animar la discusión con apoyos y con críticas.
Gracias Miguel, por animar la discusión y el concurso de las ideas. Arababerri es una propuesta del Blog. Saludos.