May 27, 2019

Pequeña gran Comarca

Veo Veo / ¿Qué ves?

Territorio de Rioja Alavesa

RIOJA ALAVESA desde la ventanilla de un avión.

Miro por la ventanita del avión y veo el territorio de Rioja Alavesa. Sé que conviven tantas hectáreas de viñedo (13.500) como habitantes tiene (casi) la Comarca. Pero desde aquí no puedo verles. Sé que hay Dólmenes, restos de poblados prehistóricos, pueblos amurallados con iglesias. He caminado por sus veredas con los cincos sentidos. He visto pórticos, calados, olivos, encinas, racimos y racimos de uvas, vino… qué buen vino!

Me he detenido ante el vuelo de las palomas, el lugar donde anidaron las perdices, las huellas de los jabalíes, la nieve cayendo en el Alto de Herrera. He mirado a los ojos de los vitivinicultores que lloran al recordar la vida de sus difuntos padres. He entrado en ikastolas donde el alumnado aprende Matemáticas e Historia en euskera.

He visto una vela encendida contra los nubarrones y el pedrisco, hogazas de pan recién horneadas, nidos de pajarillos de color verde, el vuelo de una cigüeña bajo el azul, el regreso del hijo que vuelve de Estados Unidos de América, y la joven hija que retorna de Berlín. He escuchado una nana, he visto a una madre planchando la ropa a la vez que gobernaba la comida de toda la familia.

Si viajas junto a un sabio que conoce Rioja Alavesa como pocos, te dirá que desde el avión contempla «la umbría al norte y la solana al sur, los obscuros hayedos al norte y la clara aridez del sur». Te contará que vislumbra el «haz y el envés, las dos caras de la parte meridional de Álava y una estrecha Sierra separándolas». Y añadirá por último que observa «una sonsierra agrietada por cien barrancos, y un río serpenteando que apenas moja la Comarca».

Por mucho que me esfuerzo, desde este avión no consigo ver la pasión que encarna la gente, no llego a ver sus recuerdos, ni lo que hoy -pensando en el futuro- está al alcance de las manos de toda la Comarca. Ni su espíritu de lucha. No veo sus retos, tampoco sus sueños, ni sus deseos más intensos… Ya sé que no se puede ver el amor que almacenan en los calados de su alma. Ni la estrella que les guía. Ni la rosa de ánimo de la Comarca.

Lo esencial -como escribió Saint-Exupéry en El Principito- es invisible a los ojos. No se ven los sueños, ni la preocupación o la dicha que les abraza. Solo con el corazón se puede ver bien y mirar hondo. Veo, veo. ¿Qué ves? Veo cien barrancos. Veo una pequeña gran Comarca.

4 respuestas a “Pequeña gran Comarca”

  1. Gabirel dice:

    Qué bonito!!
    gracias Julio, por deleitarnos con tus escritos llenos de poesía.
    Un abrazo
    Gabirel

  2. Jon Mancisidor dice:

    Desde miles de metros de altura todo se ve distinto, quedando en el mismo plano. Está bien ver la Tierra desde el espacio… más yo prefiero la mirada de cercanía. Esa mirada honda que propones, con los ojos del corazón

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Muchas gracias, Jon Mancisidor. De acuerdo contigo, y sin embargo… todas las miradas son necesarias, por lo que ilustran y sugieren. Saludos cordiales.

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