Comenzaré diciendo que no soy neutral: naturalmente, porque soy navarra. Lamento ser frívola porque me ocurrió algo que dejó un hito en mi vida en lo referente al vino.
Lolo Rico*
Sucedió así: mi padre era andaluz y jamás bebió una copa de vino mientras los demás bebían su rioja placenteramente. Naturalmente se imponía el Edipo, del que disfruté durante mi infancia y adolescencia, manteniendo el mismo relato que mi padre: no me gustaba el vino, hasta que un día, sentada en un balcón que daba al mar en Euskadi, comiendo un croque-monsieur comprado en Francia, necesité beber algo y no deseando caer en el americanismo de la Coca-Cola, hice de tripas corazón y abrí una botella de rioja y, entusiasmada con el libro que leía al arrullo del mar, me fui bebiendo un vaso a sorbitos pequeños, pero eficaces.

LOLO RICO, de pie en la «balconada» de La Concha, recibiendo la caricia del mar.
Llevaría medio vaso cuando sonó el teléfono y me levanté para desplazarme al otro lado de la habitación y descolgarlo. Noté un ligero mareo que me preocupó, no sabiendo a qué atenerme. Me llamaba un amigo y se lo conté. Como un avezado detective Sherlock Holmes, mi amigo me interrogó, “¿qué estabas haciendo?”. “¡Ah!, merendando”.“¿Y qué bebías?”. “Un poco de vino”, contesté como quien no quiere la cosa. “¿Pero no has dicho siempre que no te gusta?”. Tuve que reconocer que no había probado el rioja.
Desde entonces el rioja alavesa no se me cae de la mano. Menos mal que no llego a emborracharme y que sienta bien a mi corazón, y deja en mi memoria la penumbra de las bodegas que no pude resistir visitar, los campos que acogen pequeños pueblos y sus praderas cubiertas de vides que marean. Pero mi corazón va como un reloj. Cosas de la vid y la vida…

UN MILANO contempla desde el azul del cielo el mar de viñas de Rioja Alavesa, este otoño 2016.
Claro que la UNESCO debe declarar esta zona Patrimonio de la Humanidad. ¿Por qué privar a la Humanidad de los placeres de la vista, del gusto y de los placeres del alma? ¿Acaso Rioja Alavesa vale menos que una catedral? En Rioja Alavesa también hay fuerza y belleza y mucho amor por la tierra y el vino de tanta gente como la han trabajado durante muchos siglos.
He mentido, sí me emborraché: cuando fui a visitar esas tierras de Rioja Alavesa, de su luz y de su naturaleza, que es quien, como una gran estatua de Baco, nos ofrece su néctar.
*Escritora, periodista y realizadora de Televisión.
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Hermoso relato, un placer para los sentidos, al igual que un buen vino. Gracias y Saludos .
Gracias, Francisco. Saludos.
Rioja Alavesa, catedral del Vino, vino de Catedrales… y de humildes ermitas.
Me encanta su pregunta ya respondida y me encanta esa unión que hace el editor de mis dos paisajes amados: la bahía donostiarra y la sonsierra alavesa.
Gracias por tu valoración, Miguel. Tus palabras llegarán a la balconada del mar, junto a Lolo Rico. Salud para disfrutar muchos años ambos Paisajes.
Bellísimo. Este es el tipo de relatos que más disfruto. Emotivo y personal… o anecdótico… pues libera mi imaginación y me voy en el viaje de las emociones y vivencias del interlocutor. Bravo Lolo Rico! Salud!
Gracias, María Elena. Salud!