The times they are a-changin (Los tiempos están cambiando), cantábamos con Bob Dylan en los setenta. Me vino la letra a la memoria mientras paseaba esta mañana por mi nueva ciudad y recordaba cómo era la ría de Bilbao hace tres décadas, comparándola con lo que es hoy en día.

Son dos realidades absolutamente distintas, una industrial, gris y fea; otra turística, luminosa y bella. Tengo parecidas sensaciones cuando comparo la cosmopolita Donostia actual con la tranquila San Sebastián de mi infancia y juventud.
Miguel Larreina*
Esa percepción de que todo fluye, todo cambia aprisa, se percibe por la mayoría de las personas con menos intensidad en zonas rurales del País, como Rioja Alavesa, en las que parece que todo permanece estático, inmutable, como las murallas medievales, los palacios del XVIII o las bodegas centenarias.

MURALLA de Laguardia, fotografiada el pasado 25 de abril de 2019.
No es mi caso, pues el haber convivido desde 1980 con tres generaciones de vitivinicultores me da una perspectiva amplia que me permite constatar con nitidez los profundos y acelerados cambios que ha vivido y está viviendo Rioja Alavesa.
Los cambios en la Comarca son de toda índole y una anécdota aparecida estos días en prensa lo refleja perfectamente: en un pueblo concreto de Rioja Alavesa presenta un colectivo de jóvenes su candidatura a las elecciones municipales; son hijos, sobrinos, nietos de unas personas que se presentaron a las elecciones hace treinta años por el mismo partido, solo que entonces ninguno era euskaldun y hoy lo son todos. Una simple generación y un cambio cultural radical.

BILBAO y su Ría… ¡Cómo ha cambiado en solo treinta, cuarenta años…!
En el mundo del vino de Rioja Alavesa los cambios están siendo también enormes. Estoy viendo todavía al abuelo cosechero de los años ochenta rellenando garrafones para su venta en la bodega, cuando se me mezclan las imágenes del padre cosechero a principios de los noventa con su flamante y pequeña embotelladora preparando las cajas para su venta mayoritariamente en el País Vasco…
Y, de repente, me aparece la imagen actual del joven bodeguero, nieto e hijo de los anteriores, en una terminal de aeropuerto con destino a no sé qué lugar de China, USA, Alemania… hablando por teléfono en inglés con un lejano cliente en una extraña jerga en la que capto palabras como sostenibilidad, biodiversidad, ecología, paisaje, historia. Le pregunto de qué hablabais y me responde: “de mi vino y mis viñas de Rioja Alavesa, of course”.

ITXASO Compañon Arrieta y Melanie L. Hickman, dos jóvenes consolidadas en la Comarca.
Cambios, muchos cambios en Rioja Alavesa: en ese triple salto generacional de estos 30 últimos años, se ha duplicado la cosecha de uva y vino, se ha multiplicado por cinco el volumen etiquetado, han desaparecido muchas bodegas familiares y muchas más explotaciones vitícolas, concentrándose la producción en las gentes más dinámicas e imaginativas, se ha cambiado radicalmente de estrategia comercial, de tipo de vino, de clientes,…
Por ejemplo, Rioja Alavesa tuvo que arrumbar el nombre “cosechero” porque grandes embotelladoras foráneas, muchas de ellas de “vino de mesa”, se lo apropiaron en los años noventa, desnaturalizándolo, arrogándose una carácter artesano y natural del que carecían. Recuérdese que cuando hace treinta años montamos la Asociación “Errioxako Ardogilek-Cosecheros de Rioja Alavesa”, la palabra clave, la que imprimía carácter a Rioja Alavesa era esa, “cosecheros”, como expresión de “genuino”, de “nuestro”, de “savoir faire” tradicional.
Pero como decía, en muy pocos años la palabra “cosechero” pasó a ser hasta tal punto peyorativa que desapareció rápido de todas las etiquetas y todas las campañas promocionales de Rioja Alavesa.

CARLOS Fernández, de Labastida, ofreciendo sus vinos en la Comarca, el pasado verano.
Lo mismo que la figura del “cosechero” perdió su fuerza comercial, la palabra “Rioja Alavesa” como “marca de vino” ha ido perdiendo peso en estos 30 años, máxime en un mayoritario mercado exterior que no se fija en apellidos como se fijaba la antigua clientela vasca, y prueba de ellos es que no llegan al 2% las botellas exportadas desde la Comarca con el nombre explícito de “Rioja Alavesa”.
Y aquí está la gran paradoja de Rioja Alavesa, el gran cambio en la Comarca que muchos urbanitas no terminan de entender en Vitoria-Gasteiz: mientras Rioja Alavesa se iba debilitando como marca de vino, se iba fortaleciendo como marca geográfica, turística, cultural, ecológica, histórica, económica,…

LA SIERRA permanece / Los nuevos vitivinicultores traen nuevas ideas.
Se iba fortaleciendo Rioja Alavesa en Álava, en Euskadi y en regiones vecinas, pero sobre todo, y lo más importante, se iba fortaleciendo en el cerebro y el corazón de los jóvenes vitivinicultores de la Comarca. Nunca en la historia reciente han tenido la generalidad de los riojano-alaveses tan alta autoestima, tan alta consideración de los valores intrínsecos de su Comarca, como hoy en día.
Sin duda ese crecimiento de la autoestima está ligado al hecho de que nuestros jóvenes bodegueros están cada vez más preparados, más viajados, por lo que han podido comparar sus vinos, sus viñedos, sus valores, con los de Borgoña, Burdeos y otros líderes mundiales, saliendo muy bien parados de esas comparaciones. ¡Se acabó con ellos el característico complejo de inferioridad del mundo rural!

KIKE de Miguel, de Baños de Ebro, imprime carácter con su hermano Arturo en Rioja Alavesa.
La juventud vinatera de Rioja Alavesa hoy está orgullosa de su tierra y de sus mayores, de sus tradiciones y de su historia, de sus paisajes y de sus viñas.
AMAN a Rioja Alavesa, viven en ella a pesar de las dificultades que implica vivir en pueblitos de unos cientos de habitantes, hacen Rioja Alavesa cada día. En realidad, ellos SON la Rioja Alavesa de hoy y de mañana. Saben muy bien lo que quieren, saben muy bien lo que se juegan si se equivocan en sus decisiones colectivas, aunque tengo poco miedo al fracaso porque cada vez son más, mejor preparados y con los ojos bien abiertos.

«POR favor, dejad paso a lo nuevo», pedía Dylan en la contestataria canción de los 70.
Los tiempos están cambiando, también en Rioja Alavesa, dejemos “urbanitas, paracaidistas y sabihondos” que la juventud tome las riendas de la Comarca y vayan marcando el nuevo rumbo con aciertos y fallos, como lo hicimos las generaciones anteriores.
*Master en Viticultura y Enología.
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