
VIOLETA posa en su viña de cuatro hectáreas, en Elvillar.
Ahora que ha terminado la Vendimia en Rioja Alavesa. Ahora que las tolvas han dejado de dar vueltas celebrando la llegada de cien millones de kilos de uva. Ahora que los suspiros de tranquilidad y satisfacción han llegado a las hogares. Ahora que la Comarca entera da gracias por la buena cosecha. Ahora que se sueñan grandes vinazos para este año 2016…

TOLVA de la bodega de la Cooperativa San Roque de Elvillar.
… no quiero olvidarme de una viticultora de Elvillar, Violeta Saenz de Urturi, una de las pocas mujeres viticultoras de Rioja Alavesa, para quien sus diez hectáreas de viñedos –que ella sola saca adelante con su esfuerzo- son, dependiendo de la suerte o la adversidad: diez hectáreas de preocupaciones / diez hectáreas de satisfacciones.

CIELO AZUL… tras la tormenta del día anterior.
Encontré a Violeta el día que el presidente de la Cooperativa San Roque de Elvillar, Eduardo Dañobeitia, nos iba mostrando las viñas de la zona de Valmayor, después de haber pasado por la zona de Los Lagos. Fue en la zona baja de San Ginés, donde nos encontramos con Violeta, con cara de preocupación por la tormenta caída durante la noche, lo que ese día no le permitiría sacar de la viña ni un solo kilo de uva.
“Muchas mujeres le echan una mano al marido en sus mil tareas de las viñas. Yo trabajo todo el año en mi viña, como cualquier otro viticultor, con la diferencia de que a mí no me echa nadie una mano, salvo que yo la busque. De esta manera llevo espergurando, desnietando, podando, metiendo parra, colocando los postes… todo eso, y más, desde hace ya nueve años”
.- ¿Qué pasó para que a tus 46 años te hicieras viticultora a tiempo completo?
Trabajaba en una fábrica que entró en crisis y cerró. Mi padre tenía unas viñas y yo no tenía otra opción a un trabajo estable, así que decidí llevar las tierras de mi padre, que afortunadamente son buenas.
Llevo un total de diez hectáreas. Y formo parte de la cooperativa San Roque, de la que mi abuelo fue socio fundador, siguiendo la tradición mi padre, que también fue socio de esta cooperativa de Elvillar. Al jubilarse mi padre, yo me hice socia de San Roque.

LA lluvia caída en su Viña no le permitió vendimiar esa mañana.
.- Mujeres viticultoras hay pocas.
Muy pocas. En Villabuena hay varias, en Samaniego hay una más… pero somos pocas. Una mujer lo puede hacer igual que un hombre, aunque hay trabajos que a mí me cuestan más. Yo llevo nueve años con las viñas, pero todos estos llevan con la tierra desde que les han salido los dientes. Cualquier trabajo mío de dos horas, éstos lo hacen en una.
.- ¿Qué trabajos realizas tú sola?

EL RACIMO no se ajusta a los cánones de la Comarca..
La poda la hago sola, porque tengo tres meses para podar. Pero espergurar, desnietar, parra.. eso es un plazo de 15 días, y en quince días no puedo hacer yo sola diez hectáreas. Entonces contrato gente.
.- ¿Cómo te encuentras en el campo?
En el campo vengo a trabajar y estoy a gusto. Lo que pasa es que yo llego a casa y me duele todo. La espalda, las manos… tengo 55 años y me pesan los años, los kilos no (ríe con dulzura Violeta Saenz de Urturi).
En general el campo engancha. Hoy no estoy a gusto porque esta noche ha caído una tormenta y no podemos vendimiar. Si no, esta viña de San Ginés ya estaría vendimiada. Han caído 29 litros de lluvia por metro cuadrado y luego la pendiente ha recogido el agua caída en la parte alta.

TRAS la vendimia, la tranquilidad volverá a la Comarca.
.- Es una viña muy hermosa, como tantas otras de Rioja Alavesa.
Esta viña de San Ginés es de CUATRO hectáreas. Le han caído los mismos litros que a la de al lado. Pero a la mía le ha caído todo el agua que viene de los caminos de arriba. Toda esa se ha metido aquí, creando una balsa. No puedo esperar mucho. Si no entra la máquina, tendré que recogerlo a mano. Así son mis viñas: diez hectáreas de preocupaciones. Diez hectáreas de satisfacciones.
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Bien por Violeta. Confieso mi admiración por ella y por los cientos de mujeres «viticultoras-cosecheras» de Rioja Alavesa que en silencio, a la sombra de un marido más «visible» llevan con brío e inteligencia buena parte del peso de las explotaciones agrarias de la comarca. La viticultura de hoy y de mañana es mucho más que espergurar y podar, y en esas nuevas tareas la mujer juega un rol fundamental.
Gracias por tu valoración, Miguel. Saludos.
Animo Violeta.- El trabajar la viña es mucho mas que un cultivo cualquiera, es una forma de entender la Vida, la cultura, la naturaleza, la Tierra.- Animo y adelante.-
Se agradecen tus ánimos, Francisco. Saludos
Felicitaciones Violeta!!! Ánimo, sos un ejemplo de la fuerza y el valor de las mujeres. «10 hectareas de preocupaciones, 10 hectareas de satisfacciones»…Tanto trabajo invertido en el campo…y en los años más productivos de tu vida…hará: que pronto venga la mejor cosecha….
Siempre es una alegría leerte, María Elena. Gracias por tu comentario. Saludos desde Euskadi.
No se me ocurre otra cosa que decirte en toda la extensión del adjetivo que eres muy valiente y que tu capacidad de esfuerzo y la humildad que reflejan tus palabras me parecen envidiables. Ánimo, Violeta, que hasta el nombre tienes bonito y especial, como la labor a la que te dedicas. Mucha salud y que nunca te falte ayuda si las fuerzas te flaquean porque te mereces lo mejor.
Gracias Karmele por tus hermosas palabras. Saludos.