
PABLO Eguzkiza entre olivos y encinas, en Lanciego, desde donde se divisa Laguardia.
«Nuestra Casa». Lo dice suavemente, pero con rotundidad, y lo firma con sus hechos el “Bodeguero del Año” Pablo Eguzkiza, que a lo largo de su vida primero amasó pan, luego elaboró queso y leche… Hasta que llegaron las viñas. El Vino. Y su amor por Rioja Alavesa.

RIOJA ALAVESA, muy bien delimitada por la Sierra y el río Ebro.
En esta segunda parte de la conversación hay algo más, mucho más. Sus palabras serán para vitivinicultores una lección magistral, un sutil terremoto, de quien lleva 30 años en la intensa aventura del vino en las tierras de la península Ibérica, con el epicentro en Lanciego.
El Vino que sabe a pueblo (y II)

CUAL centinela, la encina crece a la entrada de Bodega Lanzaga, donde entrevistamos a Pablo.
Siempre vinculado a la tierra. Cuando era un chaval, Pablo Eguzkiza ya trabajó para pelear por la Denominación de Origen Urbasa e Idiazabal, dialogando con los caseros que hacían queso en todos los valles de Navarra, donde llevó a cabo una gran encuesta en todas las bordas de pastores.
Luego realizó una importante tarea en Ganadería y Suelo… todo esto porque era hijo de viuda, y tenía que costearse los estudios Agrícolas, hasta que marchó a Francia a formarse en Enología, donde conoció a Telmo Rodríguez.
Sus primeros trabajos fueron un vínculo con la tierra. Además de un aprendizaje. Entonces Pablo no sabía que llevaba muy adentro un estímulo, un valor, una fuerza y una admiración, casi una promesa antigua por la tierra… que le venía de su infancia.

EL viticultor y enólogo junto a una de sus encinas.
Lo suyo serían las viñas y la enología, pero antes amasó y horneó pan, elaboró leche y quesos, qué decir del curtido de pieles. Luego ha plantado árboles y viñas. Como bien es sabido, ha elaborado vino, pero siempre con preguntas y un misterio…
Hoy, treinta años después, aún mantiene a su lado, como aliada, lo que él llama “la intriga del vino”.
– ¿Dónde quieres llegar, Pablo?
En eso estoy todo el día pensando, en ir más lejos, en avanzar en Agricultura sobre todo. El siguiente paso que tenemos que dar es hacer la zonificación vitícola de los quince pueblos de Álava, de cada uno de los pueblos.
Y luego decir: “en Lanciego hay -me invento, eh!- quince zonas que son distintas. En Labastida, por poner un ejemplo, hay 18…”. Todos los pueblos son distintos. Si zonificamos los pueblos, acabaremos conociendo a qué saben, y vamos a darle interés a los pueblos. Esto es fundamental que lo haga Diputación, y nosotros con ellos.

PABLO y Telmo, en primera fila, junto al Diputado General de Álava, el pasado mes de junio.
.- Aún no me has dado el nombre de ningún Maestro tuyo con mayúscula.
Aprendí mucho con un enólogo francés que se llama Jean Claude Berrouet. Yo era entonces muy técnico, y este hombre me transmitió esa perspectiva de las cosas desde muy joven. Hace poco estuve con él, fui a visitarle, y desde entonces nos habremos visto cuatro veces. Con él hablo del mundo del vino, de la percepción, del gusto…
.- En toda esa amplitud de conocimientos que abarca el mundo del vino, ¿Cuál es tu fortaleza?
Conocer bien los buenos sitios es mi fortaleza. Olerlos.
.- ¿Qué te inspira Rioja Alavesa?
El paisaje de Rioja Alavesa -que nos lo estamos cargando- me parece muy hermoso. La Sierra de Cantabria, o de Toloño…

«ESTA SIERRA la he recorrido, en ocasiones, hasta cuatro veces al día».
.- Como quieras, aunque oficialmente es Sierra de Toloño.
Sé que hay una controversia… Pero esta Sierra la he recorrido muchísimas veces, en ocasiones hasta cuatro veces al día. Y ahora dos veces al día. El color cambiante de la Sierra… todo eso a mí me enamoró y me tiene enamorado.
.- Es la Sierra, y son ¡tantas cosas!
Claro. Esos pequeños valles que salen, con pequeños riachuelos. Yo he trabajado también en suelos, es uno de mis fuertes, ese paisaje cambiante es una inspiración. Y esa flora cambiante que va desde los 380 metros del Ebro, hasta los 680 metros donde hay viñedo, desde los olivos a los robles, y por aquí en Kripan el hayedo sobrepasando la Sierra. Eso es alucinante.
Y otra cosa que me atrae mucho de Rioja Alavesa, que para mí es de lo más complicado, y a mí me gustan las cosas complicadas, es esa influencia atlántica que muchas veces complica la vendimia a última hora con cuatro lluvias, pero eso a la vez le da esa elegancia y sutileza al vino. Eso en otros sitios donde trabajamos no lo tenemos.

«TIM ATKIN le echa dos narices a la hora de clasificar las bodegas de Rioja»
.- Volviendo a Tim Atkin, ¿qué nos está diciendo el prescriptor británico cuando de los 100 vinos destacados de Rioja, 33 son de Rioja Alavesa?
Donde creo que Atkin le echa dos narices es a la hora de clasificar las bodegas de Rioja. En Rioja Alavesa han entrado grandes grupos, y eso es un ‘problemón’. Telmo y yo no somos nadie comparados con ellos. Somos pequeñitos y estamos intentando los vinos de pueblo, restaurando muros de piedra seca, parcelas pequeñitas, hacer una viticultura ancestral… y al lado tenemos grandes grupos que comercializan millones de botellas.
Luego tenemos en el viñedo todos esos emparrados horribles, innecesarios, y que además están subvencionados. Están pagando por destrozar nuestro patrimonio cultural. Lo nuestro es el viñedo en vaso. Esos emparrados no existían aquí, cuando antes era todo en vaso y mucho más hermoso.
.- ¿Cuál es la ventaja que puede tener Rioja Alavesa frente al resto de Rioja?

BARRICAS de Lanzaga, junto a un muro de tierra prensada de Lanciego.
Un paisaje vitícola pegado a la Sierra. La influencia climática de la Sierra, junto con los suelos que tenemos aquí, precisamente también por la Sierra. La nuestra es una geomorfología mucho más complicada que el resto. Aquí las parcelas son pequeñas porque hay poco terreno y estamos limitados, con muchos taludes. Si lo tenemos, eso hay que valorizarlo. Y para eso hay que respetar lo que es tuyo.
Nosotros debemos hacer vinos en bodegas pequeñas, con parcelas pequeñas, con pequeños viticultores en los pueblos, haciendo vino en cualquier bodeguita. Esa es la fortaleza y a la vez esa es la debilidad de Rioja Alavesa. No podemos competir con quien tiene “autopistas” enteras para plantarlas de viña. Tenemos que darle más valor a nuestro viñedo.
«El viñedo más interesante que hay, está en España y Portugal»
.- Estáis elaborando vinos y tenéis viñedos en diversas zonas de España… ¿Qué es Rioja Alavesa en ese conjunto?

DESDE esta bodega cuasi enterrada, Pablo mira todo el viñedo que tiene en la cabeza.
Rioja Alavesa es nuestra casa. Eso es así, pero somos inquietos y siempre hemos querido conocer in situ el viñedo más interesante que hay, y ese está en España y en Portugal. Eso teníamos que descubrirlo. Pero estamos en Lanciego, y Lanzaga es nuestra pequeña central. Lo demás son brazos a los que nos desplazamos.
.- ¿Hay en España un viñedo más interesante que en Francia?
Yo creo que sí. Y además aquí hay muchas variedades abandonadas y sin explotar, mucho trabajo por hacer. Es el viñedo y el país por descubrir desde el punto de vista vitícola. Francia lo tiene todo ya hecho, es una tradición, tienen vinos con notoriedad, cosa que aquí no hay. En Francia lo tienen todo clasificado. Mientras que aquí el único viñedo que está clasificado desde hace años es el de Jerez.
.- “No lo sé todo”, has apuntado antes, en referencia al mundo del vino. Lo dices como aquel que decía “cuanto más sé, me doy cuenta de todo lo que desconozco”.

EL GESTO sencillo de abrir una botella, parece un ritual cuando se hace en una bodega .
En el vino tienes que ser humilde por narices. Cada añada que haces es distinta, se comporta de manera distinta, y no sabes qué va a pasar con ella. Si me preguntas qué tal la añada de 2018, cuando aún no ha terminado la fermentación maloláctica, te diré que no lo sé. El vino evoluciona.
Yo sé más que antes, pero el propio vino te da muchas sorpresas, y yo ando con mucho respeto. El vino es fácil, pero es muy complicado. Me contradigo, pero es así. Sabemos hacer vino, pero estamos siempre en la insatisfacción constante con el resultado obtenido. Eso es lo que te mantiene, sino estaríamos ya jubilados.
.- De aquí en adelante, ¿qué trabajos vais a desarrollar?
Siento que tenemos que cerrar proyectos. Me gustaría tener todas las viñitas bien puestas en Lanciego. Nos quedan diez, quince años como mucho, para recuperar todo eso. Y hacer el pazo que estamos preparando en Galicia…

LA MANO de Pablo Eguzkiza acerca una flor del almendro a la cámara.
.- ¿Estás pidiendo otra vida más, o qué?
Ja ja. Te cuento una anécdota. Un día estábamos viendo una parcela abandonada frente a Las Ermitas, en Ourense (Galicia), y se nos acercó un señor mayor que nos dijo: “¿No irán a plantar ustedes esta viña?”, “Pues sí, claro”, “Pero ustedes son ya muy mayores, eso será para sus hijos”. Ahí nos dimos cuenta que nos estábamos haciendo mayores.
Hoy tenemos los dos 56 años y seguimos plantando viñas. Lo disfrutarán otros, pero es nuestra ilusión.
“¡Así es como eran las viñas antes!”
.- Decía Martin Lutero que “aunque mañana fuera el día del fin del mundo, yo seguiría plantando hoy árboles frutales”.
Es muy bonito. Eso también lo hacemos, plantar árboles frutales. No sé si te has fijado, pero todos los años plantamos 150 árboles o más. En medio de la viña, a un lado. Dándole diversidad. Haciendo las viñas como eran antes.

ES evidente el mimo con el que se trata a la Naturaleza en este lugar.
Hay una viña aquí en Lanciego, que gracias a Dios es nuestra, que me hace exclamar: “¡así es como eran las viñas antes!”. Porque desde 1957 o desde 1960 nos lo hemos cargado todo. Antes la gente plantaba una viña pensando en el vino que iban a hacer para casa, un poco de Graciano, de Mazuelo, un poco de blanco, y entre las cepas había melocotones de viña, tres almendros, una higuera.
Ahora te ponen un clon de Tempranillo -que no saben de dónde viene- en emparrado y tira millas. Un auténtico desastre. Tenemos viñas vecinas de las nuestras, al lado del lindero, que son un desastre, y están en Lanciego, en Rioja Alavesa. ¿Por qué? Porque el suelo lo han cambiado, el patrón y la variedad no se sabe ni de dónde viene, el sistema de conducción es distinto. Lo siento, eso no es una viña de aquí, aunque esté aquí.
.- En junio dijiste que es “el momento perfecto para que renazca el Medoc Alavés”.

PORTADA del libro editado por Pablo Eguzkiza y Telmo Rodríguez.
El Medoc Alavés al final fue la unión de gentes de la Administración, viticultores e intelectuales en un momento de crisis. Si eso pasó entonces, ahora todo se está poniendo muy complicado en la comercialización de vino, etc. Hay que agudizar el ingenio frente a la inquietud.
La Administración debería de hacerlo, como se hizo en su momento. Aquel empeño fue un esfuerzo con un grupo de bodegas de diez pueblos, con 15 viticultores. Siempre pienso que estos movimientos se hacen con poca gente, muy bien avenida y con una idea clara y altruista, trabajando por el bien común de todos.
.- ¿Qué ha aportado a tu vida el mundo del vino?
Me ha enriquecido interiormente. Esta profesión me ha permitido viajar mucho, patear muchos terrenos, oler muchos viñedos. Disfruto tanto viendo los paisajes que, cuando estoy enfadado, o lo que sea, paseo, miro, respiro. Así me siento sanado. Lo he aprendido del mundo del vino… Aunque bien mirado, ya lo llevaría dentro de mí.

.- ¿De dónde crees que te viene?
Recuerdo un paseo con mi padre en Pamplona, por la Ciudadela… tendría 8 años y me acordaré toda la vida. En los fosos de la Ciudadela había un árbol grande. Mi padre se paró frente a él y me dijo: “Pablo, mira ese árbol, lo planté yo con mi hermano”. Eso me impactó muchísimo.
Los nombres de todos los árboles.
.- ¿Dónde está aquel árbol?
Ahora ya no está. Lo he buscado siendo mayor, queriendo saber dónde estaba plantado exactamente. Mi padre conocía los nombres de todos los árboles, algo que me parecía dificilísimo. Le gustaba mucho la naturaleza. Eso se me quedó dentro, lo de conocer los nombres de todos los árboles, de todas las plantas.

TAL VEZ haya un hilo profundo de afecto entre el árbol de la Ciudadela y éste de Lanciego.
.- ¿Tu padre ha podido ver todo lo que has hecho después?
No, mi padre no ha podido ver nada de todo esto. Murió cuando yo tenía 22 años. Pero estoy seguro que ahora estaría encantado viendo los árboles que plantamos, las viñas, y todo lo que estamos recuperando. Eso me lo transmitió él.
¿Qué me ha aportado el mundo del vino? Yo tenía esa sensibilidad dentro de mí, me la transmitió mi padre, y luego el mundo del vino me ha permitido ampliar esa sensibilidad. Y disfrutarla más, porque es un placer hacerlo.
.- Pablo, te agradezco la sinceridad de este encuentro.
Mira lo que me has sacado, Julio.
Respecto al mundo del vino, al final son cuatro cosas que se repiten, no hay más que luchar y tirar para adelante.

EL nombre de la bodega en la botella, con el vino que sabe a pueblo / a Lanciego.
.- Lo has dicho bien al principio, “el vino, tan sencillo y tan complejo”, esa “intriga del vino”.
Sí, qué narices es esto del vino. No sé porqué he tenido siempre esa intriga.
.- ¿Esa intriga ha quedado ya satisfecha?
No, no está satisfecha. Fíjate, yo trabajé en el Instituto Navarro del Suelo haciendo todos los mapas de Navarra, con Alfonso Ríos, que hizo el trabajo de suelos de Rioja Alavesa, con un sistema cartográfico de grandísimo nivel. El tema de los suelos me interesaba mucho, pero me dejaba insatisfecho. Conoces mucho de suelo, pero ¿y ahora?
.- Quieres decir que no era suficiente, que necesitabas algo más.
Pensaba que el agricultor, sin saber tanto, sabe más que tú lo que ese suelo va a dar. La transición entre el suelo y la planta se me hacía complicado. Y más aún la transición entre el suelo, la planta, la uva y el vino. “Esto es muy complicado”, me decía. Y me puse a pensar en vino: “Cómo consigo que este suelo traslade al producto de una fruta, o mejor al resultado de la fermentación de una fruta, lo que el suelo es”.

VIÑA vecina de la bodega, para mirarla y mimarla todos los días que haga falta.
.- La intriga sigue ahí.
Sí. Antes te he dicho que sé identificar buenos sitios, que es lo mismo que decir que soy capaz de identificar que este sitio que está aquí en concreto es capaz de producir al final un buen vino. Y ahora me contradigo para decirte lo contrario. Que mi gran duda sigue conmigo.
El siguiente estudio que tenemos que hacer como Álava es esa transición entre lo que es el suelo y la flora que está encima.

ESOS CIELOS de febrero, esa tierra, ese árbol, esas cepas, esa pasión, ese vino…
.- ¿Cómo haces hoy para catar los suelos a través de tus vinos?
Sigo separando los suelos por colores, y mi profesor Jean Claude Berrouet, que es mi inspirador, me dice “Pablo, cuanto antes se hace la mezcla, más conjuntado está el vino, no después”. Y es una de las pocas cosas que nunca le he hecho caso. Siempre discuto con él.
“Posiblemente tenga usted razón -le digo-, pero es que yo siempre intento aprender”.
Así que meto un tipo de suelo en una barrica o en un fudre, y veo cómo evolucionan. De esta manera los pruebo y digo “me gusta más el suelo rojo”.

PABLO después de abrir de par en par las puertas de la bodega.
.- Escuchándote, hoy me parece aún más difícil elaborar vino. Pero tú eres el “Wine Maker of the Year”.
Se trata de establecer un buen nexo de unión entre el suelo, la planta, el fruto y el producto de la fermentación que es el vino, y la evolución que va a tener, y cómo lo vas a hacer luego sin meter la pata…
.- La gran ventaja del vino es ese misterio que no te permite saberlo todo. Parece decirte que por mucha idea que tengas, tú no tienes ni idea.
Eso es. Nunca sabes. Porque quizá este año funcione mejor el suelo rojizo, pero al año siguiente no va a ser así. Te muestro mis dudas, ya ves.

LA creación de esta bodega… le ha llevado a sentir que Rioja Alavesa es su casa.
.- No pierdas nunca esa intriga, Pablo. Quizá esté ahí la fuerza de tu pasión.
Es lo que me mantiene despierto. El estímulo del conocimiento.
¿Vamos a dar esa vuelta entre las viñas?
.- Sea.
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Esperaba está segunda parte de la conversación. Así que desde las 19:00h. vengo acudiendo al Blog de una manera… compulsiva. Eso es. He sido el lector al encuentro de esta publicación…
Y no sólo no me ha defraudado lo que he leído, sino que la entrevista ha ampliado el vuelo, llegando a lugares inesperados.
Escribo porque no se puede aplaudir de pié ante un artículo así. Hay un yacimiento de saberes y algo muy auténtico. Y muy bien contado. Así que Enhorabuena!
Ya me gustaría que hubiera una tercera parte. Ya. Mil gracias
Mil gracias a ti, Jon Mancisidor, por tu gentileza. Me gustaría dedicarte el paseo que Pablo y yo dimos entre viñas, encinas, muros puestos en pie aplaudiendo el trabajo callado de los buenos viticultores, cepas en vaso saludando el día, y la Sierra, la Señora del lugar animándonos a vivir aún más, si cabe. Saludos cordiales!
Buenos días Pablo y Julio.
Os he leído con atención.
En el año 2000 cené con Jean Claude Berrouet, en el Centenario de la Denominación de Origen PONEROL. Tomamos un Pétrus de 1990.
Tengo una fotografía con Mme Lacoste, dueña de Pétrus en el jardín de su casa.
Siempre te he tomado en serio Pablo, por eso me gustaba visitarte en Paganos.
Me duele que a la Sierra que Julio se empeña en cambiarle el nombre, la estemos dejando en minifalda, le estamos recortando su capa sin cultivo que bajaba hasta nuestros pueblos, formando la Sonsierra, la Sosierra…
Quiero visitarte para recuperar aquel diálogo Pablo, me identifico en muchos términos, especialmente en el de querer que el vino siguiente sea el mejor.
Tengo ilusión por ser recibida, en el cielo, por una copa de vino de las Bodas de Canáa.
Nuestro Jean Claude Berrouet, Manuel Ruiz Hernandez, la mirada más joven de nuestra enología de Rioja Alavesa tiene mucho que decirnos sobre SUELOS.
LLEVAMOS MIL AÑOS Y ESTAMOS EMPEZANDO. LO QUE VAMOS A GOZAR
Muchas gracias, Victoria Cañas. Sabes bien que no tengo «empeño» alguno en «cambiar el nombre» a la Sierra. Oficialmente la Sierra se llama Sierra de Toloño, tal y como acreditan el Gobierno Vasco (Política Lingüística), la Academia de la Lengua Vasca Euskaltzaidia, y finalmente así lo ha dictaminado y rubricado el Instituto Geográfico Nacional, que depende del Ministerio de Fomento. No voy a repetir aquí -está publicado en el Blog- lo que dice el citado Instituto (aunque si me lo pides, lo haré encantado). Ni la polémica y la controversia que el Blog ha recogido ampliamente. Cada cual puede llamarle como bien le parezca, Sierra de Cantabria, Sierra de Toloño, o La Sierra a secas, pero su denominación oficial es Sierra de Toloño.
Que el Cielo espere mucho tiempo aún para llenar tu copa de buen vino. Te necesitamos por aquí en asuntos más terrenales.
Salud, y un abrazo.
Resulta emocionante leer la conexión entre aquel árbol plantado por su aita en la Ciudadela de Iruñea y estos que cuida o planta Pablo Eguzkiza en Rioja Alavesa. La conversación tiene mucha miga y mucho pan. Me gusta el respeto y la sensibilidad con la que se aborda ese vínculo entre el aita y las acciones del hijo, cuando se dice «Tal vez haya un hilo profundo de afecto entre el árbol de la Ciudadela y éste de Lanciego».
Tal vez sea así, aunque cada cual goza de la libertad para luego hacer con su vida lo que guste. Por toda la miga que tiene la conversación, me alegro que Tim Atkin nos haya regalado -en cierta manera- esta entrevista. Sus vinos -los de Pablo y los de Telmo- ya son celebrados y muy reconocidos. Pero Pablo Eguzkiza estaba trabajando en silencio… como los árboles y los campos.
Muchas gracias, Amaia Urreisti. Una alegría leerte en tus contenidos. Saludos cordiales.
Muy interesante la propuesta que hace a Diputacion el Bodeguero del Año, para que lleve a cabo «la zonificación de los pueblos vitícolas de Álava». Eso dará valor al suelo, al viñedo, a la cultura. Qué no caiga en saco roto, por favor. Pero hay más propuestas, todas para analizar. Confío que sean leídas en las altas instancias.
Lo de catar los suelos a través de sus vinos, no tiene desperdicio. Le propondría para dar unas charlas al respecto.
Lo de la intriga, en otros niveles, en diferentes estancias, a mí también me ocurre. Es un aliciente para seguir trabajando, un estímulo… No obstante la entrevista es un cúmulo de muchas buenas cosas.
Muchas gracias, Begoña Tudela. Agradezco mucho tu valoración y tu atenta lectura de lo dicho por Pablo.
Creo que la entrevista, como dice Jon Mancisidor, es un yacimiento para muchas consideraciones. Puestos a destacar contenidos, yo diría que desde el Paisaje Cultural del Vino y el Viñedo, nos ofrece una aportación para la UNESCO.
Cuando Pablo habla de los «pequeños valles que salen en la Comarca, con pequeños riachuelos», y habla como experto en suelos que es de «ese paisaje cambiante», de «esa flora cambiante que va desde los 380 metros del Ebro, hasta los 680 metros donde hay viñedo, desde los olivos a los robles, y por aquí en Kripan el hayedo sobrepasando la Sierra».
O cuando indica que de Rioja Alavesa le atrae mucho lo que para él es «de lo más complicado», como «es esa influencia atlántica que muchas veces complica la vendimia a última hora con cuatro lluvias, pero eso a la vez le da esa elegancia y sutileza al vino. Eso en otros sitios donde trabajamos no lo tenemos».
¿Acaso no queremos conocer -además de todo lo publicado en este Blog- por qué Rioja Alavesa tiene un Paisaje Excepcional? Pues ahí tenemos más argumentos.
Saludos cordiales.
Enhorabuena a Pablo Eguzkiza. Con estas entrevistas se ve el fondo de las personas. Enhorabuena a todos los viticultores que le ponen corazón a su trabajo (Telmo Rodríguez, Victoria Cañas… muchos). El buen hacer, y con sensibilidad, acaba recompensando, si no lo ha hecho ya.
Y una puntualización sobre los comentarios. En la web oficial de una institución mencionada arriba (Euskaltzaindia) se nombran a “prestigiosos investigadores y escritores” que plasmaron “el nombre de Sierra de Toloño como única denominación para la sierra norte de Rioja Alavesa”. Absolutamente de todos se puede hablar largo y tendido, pero me voy a dedicar geólogo vasco del siglo XIX Ramón Adán de Yarza.
Éste en la leyenda de su mapa de Álava, hablando de las “tres cordilleras o sierras principales” que pueden distinguirse en la provincia de Álava, escribió: “La que divide el Condado de Treviño de la Rioja Alavesa, y es conocida con las denominaciones de Sonsierra de Navarra, Codillera de Cantabria, Peñacerrada y Sierra de Toloño (…)”. Pero es que, además, en su mapa geológico (que viene hacia el final de la memoria) aparecen dichos nombres. Sierra de Toloño está situada donde todos la situamos (encima de Labastida), en la zona central aparece Cantabria, y Sonsierra de Navarra lo hace justo debajo.
Evidentemente cada persona puede llamar a los montes, sierras y ríos como desee y, evidentemente, las instituciones pueden cambiar los nombres oficiales como les convenga o desatienda. Que sean las personas las que no permitan que se vulnere el patrimonio cultural de todos.
Desde casa se puede comprobar tanto lo colgado de la web de Euskaltzaindia (http://www.google.es/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=5&ved=2ahUKEwi7nsHH5NjgAhVjx4UKHZzjCh0QFjAEegQIBhAC&url=http%3A%2F%2Fwww.euskaltzaindia.eus%2Fdok%2Fplazaberri%2F2017%2Fazaroa%2FEntrevistaJ.A.CHASCO.pdf&usg=AOvVaw3VQNXulbkS0vhSQzlkLfya) como el mapa y memoria de Yarza, visitando los documentos digitalizados de la web de la biblioteca nacional (http://bvpb.mcu.es/es/consulta/registro.do?id=404920).
Un saludo
Muchas gracias, Rut. Os pediría por favor que no mezclarais los asuntos. Hay toda una entrevista con Pablo Eguzkiza que comentar, con sus muchas propuestas. Una entrevista que al entrar de forma sutil en otros asuntos queda orillada.
Por otra parte las discrepancias sobre el topónimo de la Sierra ya se han debatido ampliamente en el Blog, especialmente cuando publicamos la noticia que titulamos «El topónimo oficial de la Sierra es ya Sierra de Toloño» (18 octubre de 2018), que tubo un total de 24 entradas en Comentarios, algunas de las cuales fueron precisamente tuyas. Hubo también diversos charlas ofrecidas en algunos pueblos de la Comarca con la exposición de las distintas miradas. Este debate no puede ser eterno. Me pregunto si entre los retos más importantes que tiene Rioja Alavesa cara al siglo XXI está el dilucidar el nombre de la Sierra, cuando además ya se han posicionado a favor instituciones de prestigio como Euskaltzaindia y el Gobierno Vasco.
A fecha de hoy hay algo claro -además de que cada cual puede llamar a la Sierra como crea conveniente-. Lo que es cristalino es que Sierra de Toloño es el nombre oficial de la Sierra puesto por el Instituto Geográfico Nacional (dependiente del Ministerio de Fomento), que es quien tiene competencias sobre una sierra supracomunitaria en base a diferentes estudios y a la documentación de archivos, junto a los testimonios de personas mayores.
Saludos cordiales.