El trujal Cooperativo «San Vicente» de Oyón-Oion ha cerrado su vida productiva.

EL TRUJAL «San Vicente», fotografiado por el Blog el pasado jueves 17 de enero de 2019.
«ORDEÑANDO» olivas -hace años- para el Trujal de Oyón (fotografía de Manuel González).
A mí, seguro que, sobre todo por deformación profesional, por mi cariño a los cultivos tradicionales que tanto han aportado en momentos duros de supervivencia en el pueblo, como son nuestros olivares, por la etnografía local, siendo el trujal San Vicente un exponente interesante de dicha etnografía, y por la sociología rural…
¡Cuántas historias nos pueden contar Félix, José Mari, Alberto, Manolo y Urbano, de esos días interminables de recogida y moltura de nuestra oliva ARRONIZ!

TAREAS de años atrás dentro del Trujal Cooperativo (Fotografía Manuel González).
¡Cuántos almuerzos y risas ha habido, mientras se limpiaban los capachos! ¡Cuánta alegría el día del reparto del aceite, y qué ilusión al llegar a casa con tu garrafa!… Como se ve, siento profundamente que su actividad lamentablemente haya acabado.
¡Qué pena, que entre todos no hayamos sabido mantenerlo con vida!

NOMBRE, bien pintado aún, en la fachada del Trujal, que este año ya no recibió olivas…

FOTO de despedida del Trujal de Oyón-Oion, con sol y nubarrones.
Me niego a que desaparezca totalmente, después de 66 años con nosotros, con una actividad importante, cuando en sus épocas de esplendor se llegó a molturar hasta 200.000 kg./año de oliva, y del buen hacer de los encargados del trujal, y con una maquinaria, puntera para su tiempo, se conseguía unos aceites que eran el orgullo de nuestros olivicultores.
Pero el desarrollo agrícola del pueblo, la concentración parcelaria, el regadío, y sobre todo la viticultura y su floreciente economía, han podido con el devenir de nuestro viejo trujal.

OLIVICULTORES recogiendo aceitunas (Fotografía Manuel González).
Entiendo que las explotaciones agrarias, como empresas agrarias que son, su máxima es conseguir los mejores resultados económicos, y hay que ser sinceros: el olivar no ayuda mucho en este aspecto.

HIEDRA del tiempo acaricia la veteranía del edificio, a las puertas del Trujal ya silenciado.
Ahora bien, ¿Qué hubiese costado empujar entre tod@s, cooperativistas, vecinos, instituciones, a su mantenimiento? Con imaginación, esfuerzo personal y económico, hubiésemos logrado darle un nuevo fin, como podría ser un pequeño museo, y en la festividad de San Vicente, hacer la fiesta del trujal, con recogida de olivas, molturación, y con el aceite resultante, un reparto de huevos fritos.
Me gustaría que las instituciones recogieran el guante… No me resigno al Goian Bego.
*Impulsor del libro “El olivo de Rioja Alavesa, un compañero centenario”. Natural de Oyón-Oion.
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El edificio tiene su gracia y parece que los huevos fritos con panes también fritos son un manjar y la aportación de la Oliva ARRONIZ, nos despierta sentimientos muy vivos.
Muchas gracias, Victoria Cañas. Sí, sentimientos muy vivos los de Fernando. Pronto contaremos la historia de un nuevo trujal que acaba de nacer en Lantziego. Así que en Rioja Alavesa se ha muerto un joven trujal de 66 años en Oion, pero ha nacido un niño robusto en otro pueblo de Rioja Alavesa. Saludos cordiales.
Qué bien le entiendo a Fernando. Un trujal que transformó durante 66 años las olivas de Arroniz en Aceite. Un lugar tan especial, batallando tanto como han luchado y luchan por el mundo del olivo personas como Fernando, y tantos otros, cuando un trujal se cierra, cuando se muere, entonces nos damos cuenta que un trujal era un ser vivo. Al marcharse parece que con él se va una parte de nuestra vida. Y seguramente se va.
Pero aquí seguimos nosotras… con más ánimo si cabe. Aurrera!
Eskerrik asko por todo eso tan hermoso que dices, Begoña Tudela. Me atrevo a decir que tus palabras son un bálsamo elaborado con el buen aceite de tu corazón. Saludos cordiales.
Es de justicia lo que hace Fernando con el texto y las fotografías. Ponerle rostro, humanizar el trujal en una tierra de vinos y aceite de oliva extra virgen. A veces sólo se celebran los nacimientos. Me parece muy hermosa la sensibilidad del autor homenajeando al trujal que lo deja, que se va, que desaparece. Decirle Agur, reconocerle en su despedida.
Muchas gracias, Jon Mancisidor. Saludos cordiales.
Me sumo a la propuesta de Fernando de recuperar el edificio, evitando su abandono inicial y posterior derribo. Se me ocurren algunas ideas siempre y cuando los propietarios no tengan un destino ya pensado:
1.- Ese museo del olivar alavés que apunta Fernando.
2.- Un museo de la agricultura de Rioja Alavesa, tal vez incorporando total o parcialmente las piezas que tiene Manolo González en ese ignorado museo ¿foral?
3.- Un museito de Paisaje del viñedo-olivar de la zona oriental de Rioja Alavesa.
Muchas gracias, Miguel Larreina. Saludos cordiales.
No me gustaría que se quedará en el olvido este trujaal que tanta savia ha dado
Muchas gracias, Pepi. Saludos cordiales.
Muchas gracias a las muestras de apoyo de Victoria, Begoña, Jon, Miguel y Pepi.
En casa, en una tarde muy especial, dándole vueltas al trujal, el tercero de los destinos que propone Miguel, sería una salida genial, siempre que la gente de la COMY, diese el visto bueno.
Muchas gracias, Fernando. Saludos cordiales.
Me parece una idea estupenda el mantenerlo como Museo. Hay que hacer lo posible por conseguirlo.
Muchas gracias, Pilar Faces. Saludos cordiales.