Nov 11, 2018

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

“El reloj de sol es la plasmación gráfica de una idea genial del hombre, que de tan simple sorprende”.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

EL AUTOR del artículo nos muestra su libro sobre los «Relojes de Sol» de Álava y Treviño.

Aficionado a la Astronomía «que llegó a los Relojes de Sol a través de las Matemáticas», el alavés José Ignacio Domínguez Amescua ha buscado durante un año “por todos los rincones” de Álava los Relojes de Sol. Su libro “Relojes de sol en el territorio histórico de Álava y Treviño” dedica un capítulo entero a los Relojes de Sol en Rioja Alavesa, “una zona propicia para la existencia de relojes de sol debido a su clima, más soleado que el resto de la provincia”.

“Cronológicamente podemos empezar por mencionar los relojes de la ermita del Santo Cristo de Labastida y los grabados en la iglesia de San Juan y Santa María de Laguardia, así como en la ermita de Berberana. Ya más recientes tenemos variedad de relojes de horas iguales que se comienzan a instalar en el siglo XVIII y que podemos considerar modernos”.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

PORTADA DEL LIBRO de José Ignacio Domínguez Amescua.

El cómputo de las horas en los relojes de la piedra y la sombra.

“El reloj de sol es la plasmación gráfica de una idea genial del hombre, que de tan simple sorprende. Se trata de una sombra que se mueve en sentido contrario al movimiento aparente del sol, mientras va señalando unas líneas horarias dispuestas convenientemente”, define Miquel Palau en su libro “Rellotges de Sol”.

José Ignacio Domínguez Amescua *

Observando la realidad de estos artilugios y reflexionando un poco se entiende que la cosa no es tan sencilla como puede desprenderse de la definición de Miquel Palau, pues el origen no fue producto de artesanos, sino el resultado de muchos y complejos estudios. Muchas son todavía hoy las personas que intentan construir relojes de sol sin hacer las hipótesis adecuadas y rápidamente comprueban que su esfuerzo no resulta compensado.

Lo más llamativo sigue siendo que un instrumento tan elemental registre con tanta precisión los movimientos de la Tierra.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

DOMÍNGUEZ Amescua y José Antonio González Salazar recuperaron el reloj de sol de Pipaón.

A lo largo de la historia la forma de medir el tiempo ha sufrido muchas variaciones, desde que en la antigua Mesopotamia comenzaran con esta andadura. Estos conocimientos de Mesopotamia pasaron a Egipto y Grecia.

A los astrónomos hace ya milenios se les ocurrió trocear el día en 24 horas, y durante siglos se midieron las horas de sol, las de la noche eran inútiles, excepto para los astrónomos que necesitaban referenciar la aparición de los astros y así se crearon artilugios para contar el tiempo nocturno referenciado con el diurno y se crearon las clepsidras entre otros muchos elementos.

Como la división del día se acordó que era de 24 horas, se establecieron 12 para el día y 12 para la noche, así aparecieron un tipo de horas que se denominaron desiguales o temporales. Esta división del día hace que según la época del año su duración sea diferente pues las horas de luz y sombra varían, según sabemos por simple observación.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

SON muchos los Relojes de Sol situados en torno al Camino de Santiago

En España Alfonso X el Sabio en su “Tratado del saber de astronomía” describe la construcción de un reloj de este tipo denominado “el reloj de la piedra de la sombra”.

También tanto en la Grecia clásica como posteriormente en Europa se utilizaron relojes que empleaban la longitud de la sombra para marcar las horas, hay muchas citas de esta aplicación en Grecia y en España fue San Isidoro de Sevilla quien en su obra  “Etimologías” describe estos relojes.

Durante la Edad Media aparecieron unos relojes que no marcaban horas astronómicas, sino horas de rezos, son los denominados canónicos.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

PUBLICADO en el libro de José Ignacio Domínguez Amescua.

Los relojes de sol se utilizaron en sus orígenes para medir hechos concretos del día que marcaban pautas como la hora del mediodía y otras horas que se publicitaban con voceros en la antigua Roma. Con el paso del tiempo, estos viejos aparatos adquirieron una nueva función que fue la de ajustar los relojes mecánicos que ya estaban muy extendidos sobre todo en ciudades.

El porqué de esto se debe a que los materiales de muchos relojes mecánicos no eran los mejores, y las dilataciones y contracciones, producidas por la intemperie y el propio desgaste, los desajustaban con facilidad.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ DE SOL de Labraza.

Se pueden encontrar relojes en las alturas de las torres no visibles al público que se usaron para estos menesteres. Tengo varios casos documentados sobre esto en Vitoria-Gasteiz, Pamplona y algunos más en Castilla y León.

Los tipos de relojes de sol que se pueden construir hoy son muy variados, desde los relojes horizontales o verticales más simples a relojes que requieren cálculos matemáticos complejos, pues la hora plasmada en el dial es resultado de la intersección de curvas en el espacio, por ejemplo en Mallorca hay uno diseñado por Rafael Soler y Gayá, experto en la materia, que funciona por la intercesión de una recta y una parábola.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

UNO de los relojes de sol de Oyón.

La hora que marca un reloj solar es la hora local, por esta razón su utilización se hizo imposible en cuanto la humanidad dejo de ser fundamentalmente rural.

En la cuadrilla de Laguardia-Rioja Alavesa tenemos un total de 51 relojes de sol (puede haber más), incluyendo en esta relación todos los tipos. Aún así, pueden existir lugares orientados al mediodía en fachadas no visibles para los visitantes en los que se podrían encontrar más relojes solares.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ de Sol de Oyón, con el texto «Hieren todas, la última mata», referido a las horas.

Los relojes que encontramos en Rioja Alavesa son arcaicos, denominados canónicos, y muchos otros denominados de horas iguales, que son mayoría. Si excluimos Leza, Kripan y Lanciego, en el resto de municipios hay relojes trazados en los muros (casi imperceptibles) que quieren ser relojes solares.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ DE SOL de Labastida.

Podemos destacar el reloj de la ermita de la Virgen de La Plaza, en Elciego, que aunque restaurado presenta detalles a considerar como la grabación de la latitud en una de sus esquinas. Se encuentra en buen estado de conservación.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ DE SOL de Elciego.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ de Sol situado junto a la bodega Marqués de Riscal, en Elciego.

En la misma localidad, en la bodega del Marques del Riscal, un monolito colocado en su entrada nos muestra cuatro relojes orientados en tres direcciones este, oeste y mediodía.

En Salinillas de Buradón observamos otro buen ejemplar en la casa torre, aunque el original tiene diversos añadidos.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ DE SOL de Salinillas de Buradón.

Podemos destacar en cuanto a relojes arcaicos los que contiene la fachada de la ermita del Santo Cristo de Labastida y en la puerta de los abuelos de la iglesia de San Juan de Laguardia.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

UNO de los muchos relojes de sol de Laguardia.

Otros ejemplares curiosos podemos ver en la iglesia de San Andrés de Villabuena, reloj trazado sobre un fondo negro que le da un aspecto especial. Hay dos ejemplares en la misma fachada.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ DE SOL de Navaridas.

También en Navaridas hay un buen ejemplar de reloj en una casa particular aunque muy deteriorado, en la calle Marqués de Estella.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ DE SOL de Moreda.

Otro ejemplar muy interesante lo podemos encontrar en Moreda. Lástima que se desconchó la piedra y le hicieron una restauración no muy acertada al repintar las horas en el hueco dejado por la piedra. Salvo este detalle su traza puede ser bastante antigua.

Relojes de Sol en Rioja Alavesa

RELOJ DE SOL de Lapuebla de Labarca.

En Páganos hay un reloj de construcción actual de bonito formato.

Hasta aquí el breve recorrido por los Relojes de Sol en Rioja Alavesa donde hemos querido enseñar los que pueden representar mejor esta cuadrilla tan bella y próspera.

 

* Ingeniero de profesión, miembro de la Sociedad Cultural Landazuri. Ha sido articulista en un periódico de Álava. Es autor del libro “Relojes de Sol en el territorio histórico de Álava y Treviño”, editado por la Diputación Foral de Álava.

8 respuestas a “Relojes de Sol en Rioja Alavesa”

  1. Rioja Alavesa es caja continua de gratas sorpresas. Su Paisaje Cultural es inmenso. Los meandros de historia, sus viñas milenarias, sus bodegas familiares, la rica y poderosa arquitectura, la Sierra que todo lo ampara, la frontera permeable del Ebro, sus viticultores, su sol, la intensa biodiversidad, sus vinazos increíbles, la colectividad que atesora. En fin, que he sentido estas ganas de cantar en rápido recorrido lo que nos ofrece el Blog, que es mucho. Y ahora sus relojes de sol… Hay que felicitaros y felicitarse. No es para menos!

  2. Josefina Muñoz Cuesta dice:

    Eskerrik asko por difundir la cultura

  3. karmele dice:

    Qué curioso tantos relojes en una misma zona. Son muy especiales. Me ha llamado la atención lo de los relojes canónicos, yo al menos desconocía su función de invitación al rezo.

    El de Oyón con esa frase lapidaria en latín me ha metido un poco de miedo, la verdad.

  4. José Ángel Chasco dice:

    Felicitar y agradecer a José Ignacio Domínguez este artículo tan interesante e instructivo sobre los relojes solares riojanoalaveses, extraído del número 12 de Ohitura acerca de “los Relojes solares en Álava y Treviño”.

    Ahora, que está de actualidad el tema sobre si en los años venideros procederemos a cambiar o no la hora, observamos en las paredes de nuestras iglesias cómo unas piedras centenarias nos señalan las horas de forma más acorde con el ciclo de la vida natural.

    Supongo que, como vivimos aún en invierno con una hora de adelanto sobre el horario del sol y en verano con dos, la sombra de la varilla del gnomon nos marcará las horas con un pequeño desajuste. Aunque, en realidad, el desajuste lo tenemos en nuestros relojes de pulsera y en nuestros teléfonos móviles, ya que los relojes solares cuando fueron diseñados cumplían a la perfección con el horario del sol.

    El reloj solar de Moreda es del siglo XVI, época en que los labradores y clérigos del pueblo se guiaban por él para ir a trabajar al campo y rezar las oraciones. Se encuentra ubicado en el arco apuntado que da cobijo a la portada plateresca del manierismo fantástico, que representa a Dios Padre Creador.

    Complementarios a estos relojes solares, fabricados por el hombre, los labradores de la Comarca tenían otros relojes esculpidos por la propia naturaleza. Los montes, peñas y las crestas de la Sierra de Toloño eran referentes para saber las horas del día. De esta manera los moredanos y labraceños se fijan en la Peña de Clavijo, situada al sur de la ciudad de Logroño, para conocer la hora del mediodía. Son las doce en punto cuando el sol se encuentra encima de esta peña del castillo de Clavijo en La Rioja.

    Los villarejos tienen como referencia a la Artesilla, una roca de la Sierra de Toloño, para conocer la hora. Cuando la sombra alcanza el hueco de la piedra son las tres de la tarde. La roca de la cueva de los Husos a las doce está cubierta por la sombra. En el barranco del Espinal hay dos rocas juntas, una pequeña y otra más grande. En medio de ellas existe una grieta. Cuando el sol da a esta grieta es mediodía. En Elvillar conocen a estas piedras con los nombres de Norberto, a la mayor, y Fabiana, a la pequeña, en memoria de un conocido matrimonio.

    En Laguardia era el mediodía cuando la sombra bajaba por la pared de la Posada de Pachico y llegaba al suelo.

    Los kripaneses se fijan en la roca de Montorte, ubicada a mano derecha de la Peña de San Tirso en la cima de la Sierra de Toloño, para saber la hora del mediodía. El agujero de la peña aparece cubierto por la sombra. A las cinco de la tarde ya le da la sombra al Fraile, roca de la sierra en el paraje de Cuestarrada en la jurisdicción de la Aldea. Aparenta esta roca saliente la figura de un fraile con hábito y capucha. Era hora de merendar. La peña del Portillo de la Artesilla les sirve de referencia para conocer cuándo son las tres de la tarde. El hoyo de dicha peña aparece cubierto por la sombra. Si ven que a la pared de poniente de su iglesia parroquial le da el sol es mediodía, hora de comer.

    Los de Kripan tienen vista de lince, ya que se fijan en el Portillo del Mediodía o Puerto de Piqueras para conocer cuándo son las doce del mediodía. El sol permanece recto encima de dicho Portillo. Debajo de San Tirso está la Peña del Salto, que marca las cinco de la tarde cuando llega la sombra a dicha peña. Y si un kripanés se pone de espaldas al Puerto de Bernedo mirando hacia Logroño y levanta rectamente el dedo corazón de la mano, su sombra le marca el mediodía.

    En Viñaspre también se fijaban en la Sierra de Toloño para saber en qué hora vivían. A las siete de la mañana (hoy las nueve) la Peña San Martín, a la izquierda de Meano y encima del hoyo colorado, les señalaba la hora del almuerzo en tiempo de siega. A las nueve y media (hoy once y media) echaban un trago, fijándose a la derecha de la anterior, explanada un poco saliente en forma de giba, que produce un corte vertical en la sierra. A las once la sombra de una persona va directamente a dar al Avellanar, a la piedra Montorta de Kripan, el hayedo más meridional de Álava. A las doce la sombra de una persona va directamente al norte, a lo más alto de la Peña, encima del hoyo colorado. A la hora de merendar, las cinco (hoy las siete), el sol pasa a la derecha de la Montorta o Peña de Kripan. Mirando a la Sierra de Urbión, hacia Soria, está el Portillo del Mediodía. Cuando cae el sol verticalmente en un corte o portillo que tiene son las doce.

    También en Viñaspre se fijaban en la sombra de las personas. Tenían como señales de la mañana: a las diez la sombra se proyectaba hacia la Peña de Elvillar, a las once sobre la Peña de Kripan y a las doce sobre lo más alto de la sierra en la Aldea.

    Los yecoranos para conocer la hora se fijan en la Pernada. Cuando el sol se pone encima de este monte es la hora de comer, entre las 13:30 y las 14:00 h. Esta observación la hacen cuando están trabajando las fincas del mediodía de Yécora, desde la zona del pago de la Cruz. Miran hacia Logroño y la Sierra de la Demanda. La Pernada es un monte anterior a esta sierra, visto en el horizonte a mano derecha.

    En Labastida se fijaban en dos peñas que marcaban el mediodía. Las Peñas de las Doce en el Monte Toloño y la Peña del Caballo en Castilla. También, les señalaba a medida que avanzaba el sol las tres de la tarde y las cinco.

    Los agricultores y pastores se fijaban en estos relojes solares de la naturaleza cuando pastaban con sus rebaños en la Sierra de Toloño y cuando faenaban en los campos, viñas y olivares de la Rioja Alavesa. Cuando el tiempo no estaba nublado y vivían más acordes y en armonía con la luz solar y la naturaleza.

    • Blog Rioja Alavesa dice:

      Muchas gracias, José Ángel, por tus palbras sabias, todo un tratado que agradecemos por la información y la atmósfera que lo impulsa. El tiempo entones se respiraba. Aún late entre las peñas de la Sierra de Toloño. Qué gran tándem el vuestro, el de José Ignacio Domínguez y tú. Saludos cordiales para ambos.

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