En el término de Labastida, la viña Cubanegra, de 108 años, propiedad de Bodegas Tierra, con variedades de Tempranillo, Viura, Malvasía y Garnacha Tinta, tiene plantadas diferentes cepas de esas mismas variedades primigenias, una vez seleccionadas y analizadas por el Instituto Neiker.
Este proyecto es un arma cargada de futuro. Esas pequeñas cepas, formarán parte del patrimonio de Rioja Alavesa. Ahora y dentro de otros cien años, las hijas de las cepas de Cubanegra seguirán trayendo el vino que se beberá en Euskadi y en el mundo entero.

CARLOS FERNÁNDEZ, de Bodegas Tierra, en Cubanegra, donde tiene lugar el proyecto piloto.
El proyecto saltará este año de la viña de Cubanegra a la viña de Artajona, sobre un suelo que lleva más de cuarenta años sin explotar, en una terraza donde el sol da al atardecer, en un suelo arcillo-calcáreo. Apenas 0,2 hectáreas, donde una encina mira al poniente… Donde una viña para ser madre lo tiene todo.
Carlos Fernández, Gerente de Bodegas Tierra, y también vicepresidente de la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa ABRA, nos narra con entusiasmo el proyecto, mientras recorremos ambas viñas, primero Cubanegra, y después la recién adquirida Artajona, ambas en Labastida.
Es un proyecto pionero en la Comarca, si bien en Bizkaia se está llevando a cabo algo muy parecido en una viña de uvas para txakoli.

A LAS puertas de la bodega familiar de Carlos, en Labastida.
Hemos quedado temprano en su bodega, en la parte alta del pueblo, en un día de primavera. En la Comarca, bajo el azul, cantan mil pájaros al unísono. Las cepas de Cubanegra han despertado del letargo, abotonadas -como dice Carlos-, destapando el tarro de las esencias de la vida que le bulle por dentro. La tierra está mullida, pareciera que nos quiere con los pies hundidos en sus surcos, a ver si cual cepas echamos raíces.
Cubanegra pertenece a la familia desde hace más de 60 años. La viña está plantada con cepas desde 1910. Y ahora con los nuevos retoños que crecen al amparo de las cepas centenarias.
Es aquí donde el Instituto público Neiker (de Investigación y Desarrollo del Sector Agroalimentario) ha llevado a cabo la selección masal, trabajando durante los últimos tres años. Con la selección masal se trata de multiplicar diferentes cepas de una misma variedad y volverlas a plantar. En este caso, de las distintas variedades de Tempranillo, Malvasía, Viura y Garnacha tinta.

CARICIA para una de las cepas centenarias de Cubanegra.
.- ¿Qué es lo bueno de esta parcela de una hectárea para llevar a cabo el proyecto?
Que teníamos cuatro variedades muy de Rioja Alavesa que nunca dieron problema alguno. Primero se hizo una selección visual de las cepas que más interesaban. Luego se analizaron, seleccionando 46 cepas de Tempranillo, 7 de Malvasía, 6 de Garnacha tinta y 2 de Viura. Ahí se elaboró por separado cada cepa, analizando el mosto que daban sus uvas (intensidad de color, grado, acidez, etc.)
Luego llevamos al vivero la madera y la multiplicamos. Por eso hoy alrededor de cada cepa sana están las nuevas cepas de su misma madera.
Lo que vamos a hacer ahora es un campo madre en otra zona, en la viña de Artajona que visitaremos después. Allí vamos a meter ocho cepas de cada clon que hemos seleccionado de cada variedad, para tener siempre nuestra madera para el día de mañana. Una madera que lleva ya cien años en Rioja Alavesa y que nos viene dando una uva excelente y en cantidad.
.- Danos una perspectiva general del proyecto
Se trata de generar patrimonio para nuestra bodega y para nuestra Comarca. De esta manera tendremos “madera” que lleva cien años plantada en Rioja Alavesa y dando fruto. Se trata que de ahí nos podamos surtir todos y disponer de esa madera, es decir de un Tempranillo bueno, de una Malvasía, una Garnacha Tinta y una Viura que llevan aquí con nosotros cien años. Al final es más madera para todos.

EL BODEGUERO saca una fotografía de una de las cepas del proyecto.
.- ¿Es también una manera de investigar?
Es investigación y es protección, pero sobre todo es una manera de generar Patrimonio, que es muy importante. Queremos preservar la parcela, eso por un lado, y por otro reconstruir sus faltas.
Te cuento que estamos trabajando con un mulo para no romper el suelo y no hacer daño alguno a las plantas. Queremos recuperar la parcela y por otro lado disponer de un banco masal de madera para Rioja Alavesa.
.- Según me has contado, en este tema sois pioneros en la Comarca.
Somos los únicos haciendo este trabajo, en colaboración con el Instituto público Neiker. La familia ha hecho una inversión de más de 60.000 euros para no arrancar la parcela, a la que queremos, la que nos da un buen néctar de uva, una parcela excelente que no nos da problema alguno. ¡Qué le vamos a enseñar a una viña de cien años, eh!
Tiene unos 11.000 metros cuadrados. Poco más de una hectárea. De la mitad hacia abajo es Tempranillo, la cabezada derecha es Viura, la izquierda es Garnacha Tinta, y la esquina aquella es Malvasía.
Es el coupage (el arte de mezclar vinos con diferentes variedades para mejorar sus cualidades) del agricultor que la plantó hace más de cien años, para hacer un estilo de vino, por el porcentaje que tiene de cada variedad de uva.

«POR AQUÍ están ya naciendo hojas y uvas diminutas…»
.- ¿Es tu niña mimada?
Es la viña más mimada de todas. Es la abuela de todas mis viñas, la que más tenemos que cuidar, y al mismo tiempo es la que más sabe. Todas las viñas mayores saben mucho, han adquirido una gran experiencia. A un viñedo joven, que es explosivo, que se lo come todo, que brota muy deprisa, que le atacan luego todos los males… Pero las viñas mayores son de otra manera.
.- ¿Cómo son las viñas más veteranas?
Crecen más despacio, les atacan menos las enfermedades, y si se les ha cuidado con un poco de respeto te lo devuelven con creces.
.- “La viña sabe, la viña nos enseña…”, me gusta cómo hablas de las viñas.
¡Qué le vas a decir a un viñedo que lleva cien años aquí!… Es triste ver un paraje como Cubanegra, que es excelente, y al lado una viña arrancada este año, que era una Garnacha de esas de llorar, de dar mucha pena cuando la estaban arrancando.
Hay que cambiar el chip, Julio. En mi casa también se han hecho las cosas mal. Pero este año 2018 lo vamos a llamar “Año Cero”, un año con la máxima sensibilidad, sin la utilización de herbicidas. Ni en la viña ni en los árboles que tenemos, nada. Queremos dejar un legado a nuestros hijos mejor que el que hemos recibido. Mucho mejor.
Esta viña está labrada con las mulas y también metemos la azada. Se saca la tierra del hilo y en primavera cuando vuelve a salir hierbita, cogemos la mula y se tapa con la tierra, sin echar herbicida alguno.

¡CÓMO no rendirle pleitesía a estas cepas de más de cien años!
Me ha parecido ver la emoción en los ojos de Carlos Fernández… pero será el sol que juega en las niñas de nuestros ojos. Vemos alguna cepa que en Cubanegra, en absoluto silencio, ha pasado este invierno “a mejor vida”. El milagro es que aquí y allí vemos a cepas de 108 años que se están abotonando, con los brotes, con los pámpanos.
Miramos y vemos en el silencio de la campiña, bajo la Sierra de Toloño, las nuevas hojas y las primeras uvas, las más diminutas de este pago.
“¿Sabes lo que es parear? –me pregunta Carlos- Pues este año no creo que paree. La gente mayor cuando venía un año bueno decía “ya parean”, indicando que en cada sarmiento sacaban “varios racimos de uvas”. Ese era un año bueno. Este año no parearán, pero dentro de lo que cabe irá bien. “Mira, mira aquí. Todas las plantas están marcadas, así sabemos de quién es hija cada pequeña cepa”.
.- Me decías que aquí hacéis “ocho vendimias”
Ocho vendimias, sí señor. Tenemos en la viña cuatro variedades de uva, así que hemos replantado las cuatro variedades. Por un lado recogemos esas cuatro variedades en las jóvenes, y por otro lado hacemos lo propio con las mayores. Pero claro…
… no madura el mismo día la Viura, que la Malvasía, que la Tempranillo que la Garnacha Tinta. Ni madura igual la joven que la vieja. Los vendimiadores le tienen manía a estas viñas, porque vienen ocho veces, pero para recoger en cada ocasión “cuatro kilos” de uvas.

POCO A POCO, vamos recorriendo la viña, mirando las cepas una a una.
.- ¿Al final cuánta uva se recoge en total en Cubanegra?
Unos 6.500 kilos de uva en este pago. Tiene mucha viña mayor, y cuatro mil kilos serán de las cepas jóvenes, que no llegan a la mitad, pero es donde está la producción, en la cepa joven.
.-‘La más vieja’, ‘la que más sabe’, ‘la más mimada’… ¿Qué pasa cuando las estás recogiendo en vendimia?
El año pasado, con la helada, cortamos sólo 400 kilos de uva, pero luego es una fruta más sensata, más asentada, y te da menos problemas.
.- ‘La viña sabe’, dices. ¿Y tú sabes más que hace dos años?
Creo que sé menos porque voy conociendo más. Cuanto más conoces, menos sabes. Pero con más ganas que nunca.
POR UNOS INSTANTES CARLOS ES EL VICEPRESIDENTE DE ABRA

CARLOS Fernández valora positivamente lo conseguido desde ABRA para toda la Comarca.
En estos dos últimos años han cambiado mucho las cosas para bien y para toda Rioja Alavesa. A nivel profesional de la Comarca, tengo que decirlo porque así lo pienso como vicepresidente de ABRA, creo que la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) ha hecho una labor muy buena.
Éramos ‘los que no pintábamos nada y no íbamos a hacer nada’. Pero hemos conseguido unos cambios importantes en el Consejo Regulador de la DOC Rioja que eran impensables hace cuatro años. Estamos en un momento de cambios muy bonitos, en un año muy complicado porque nos cayó una helada brutal.
Pero a partir de ahora habrá más Viñedo Singular, más vinos de Muncipio, más vinos de Zona. Es la única salida que nos queda. ¿Qué problema hay? Que esto va muy deprisa. Aquí ha habido una subida considerable en el valor de la tierra, eso lo da la exclusividad, la antigüedad de los viñedos. Al final le estamos dando un valor inmenso a la Comarca y ¡cuántas bodegas han venido de fuera!

CAMISA de una de sus botellas, con el nombre Rioja Alavesa al mismo tamaño que Rioja.
.- ¿Es bueno que vengan nuevas bodegas?
Prefiero que vengan las que están viniendo, que no otras que se instalaron aquí hace ya años. Ahora vienen bodegas de renombre, pero ha sido gracias al esfuerzo y la dedicación de nuestros abuelos y nuestros padres que han labrado la tierra, cuidado sus viñas y elaborando sus vinos en esta Comarca pese a las adversidades.
Pero ese encarecimiento significa que yo no voy a poder comprar más viñas porque se están poniendo en un precio bárbaro. El otro día me contaron que venían de tasar dos hectáreas en Anguciana (La Rioja ) por 120.000 euros, y fueron a tasar dos hectáreas a Laguardia y eran 220.000 euros. Es mucha diferencia, eh!
DE CUBANEGRA A LA VIÑA DE ARTAJONA
Seguimos conversando, grabadora en mano, para acercarnos a la viña recién adquirida de Artajona (Lugar de encinas), de 0,2 hectáreas. Unos 2000 metros cuadrados de una viña monda y lironda que no ha tenido cultivo sobre su tierra arcillo-calcárea en los últimos 40 años. Este va a ser el CAMPO MADRE de este proyecto que estamos contando.

EN LA VIÑA Artajona, recién adquirida como Campo Madre del proyecto piloto.
Con una particularidad y una historia. Resulta que sin saberlo, Carlos y su hermano Fidel estaban comprando una viñita que en su día perteneció al bisabuelo, por parte de madre, Crisóstomo Gómez… que en la actualidad tendrá 40 tataraniet@s en Labastida. Que al igual que las cepas, sí, los humanos también dan fruto y se reproducen.
“Hace dos años en Cubanegra una vez seleccionadas las cepas, se cortó el sarmiento en enero, en menguante, y lo llevamos a un vivero de Navarra, en Villanueva, donde se injertan todas las cepas. Esas cepas, las teníamos que haber plantado el año pasado, pero no disponíamos del sitio para hacerlo, así que se metieron en cámara un año más. Pero ahora sí. Ahora tenemos el Campo Madre de Artajona”.
“El día de mañana, si quieres plantar un viñedo que de más o menos acidez, o más o menos kilos de uvas… Ahora tenemos la tabla de cada cepa. Ahora sabemos qué tipo de mosto da”.
.- Qué grata sorpresa, que Artajona fuera en el pasado de tu bisabuelo por parte materna.
Así es. De mi bisabuelo Crisóstomo Gómez. Un buen agricultor en una buena tierra.

BISABUELO Crisóstomo Gómez (dcha.), que en la imagen aparece con su hijo Guillermo.
.- ¿Qué características buscabas para el Campo Madre?
Primero, tal y como están las cosas, poder pagarla, ja, ja, porque en Rioja Alavesa la mayor parte de la tierra es buena. En este caso es como si fuera de libro: la viña está en una terraza donde da el sol al atardecer, con suelo calcáreo… Somos muchos los que tenemos nuestra viñas en terrazas al atardecer.
.- Tú eres vitivinicultor… pero yo que soy periodista, veo aquí un folio en blanco que hay llenar de contenido.
Yo me siento más agricultor que viticultor y aquí veo una viña preciosa. Ya la veo. La vamos a meter en un marco de plantación para labrarla con ganado o con maquinaria muy pequeñita, para que nos puedan entrar más cepas.
La veo plantada, con su estaca en cada cepa, con la numeración de lo que tiene. Y me gustaría que algún día la Comarca entera disfrute de esta parcela. Y que los libros hablen de Artajona, porque la gente vendrá aquí a coger madera para sus campos. Es defender nuestro legado, donarlo a otros, y no perderlo.

CON LOS pies pisando Artajona, Carlos sueña delante de la Sierra de Toloño.
.- ¿Hay generosidad en este proyecto, Carlos?
Te voy a decir una cosa de la que estoy convencido: Tenemos que ser más buenos en todo unos con otros. Tenemos que ayudarnos más en todo, con una agricultura más limpia, ayudando a nuestros hijos y los hijos de la vecina. Esto se ha hecho siempre en Rioja Alavesa. Más en concreto, el movimiento de madera se ha hecho siempre entre nosotros.
Muchas veces he escuchado a mi padre o a mi abuelo decir al pasar junto a la viña de otro desde el tractor: “Jo, qué Tempranillo más bueno hay en esta viña” y a los dos días le decía mi padre a otro agricultor: “Oye, este invierno te voy a coger sarmiento de tu viña, que quiero injertarlo en una parcela mía”.
En el Campo Madre de Artajona vamos a tener la garantía de contar con unas cepas sin enfermedad alguna, plantadas en un suelo que lleva más de 40 años sin explotar, con madera nueva que está analizada y controlada para saber que no hay ninguna cepa enferma.

«ME GUSTARÍA que algún día la Comarca entera disfrute de esta parcela».
.- ¿Vendrán los agricultores de Rioja Alavesa a llevarse “madera” para sus viñas?
Vendrán. Y si tengo la suerte que mis hijos y mis sobrinos se dedican a esto, aquí tendrán un buen patrimonio.
.- ¿Cuál sería tu sueño de verdad, Carlos?
Aahhh Julio, que existiese esta parcela aquí en Labastida, y otras parcelas como ésta en Samaniego, en Laguardia y en Oyón, para que de cada núcleo de Rioja Alavesa haya tres fuentes de las que podamos beber agua todos.
.- Veo fuerza e inspiración en este proyecto.
Hay que contarlo y la gente lo tiene que saber. Por el mero conocimiento, por la información, y para que lo haga más gente. Esto ya existe en el txakoli, en Bizkaia, donde tienen un campo madre para que otros dispongan de la madera de la Hondarrabi Zuri.

«LA poesía es un arma cargada de futuro»… y Rioja Alavesa también, querido Gabriel CELAYA.
.- Este de Artajona va a ser un Campo Madre. ¡Qué bien suena, eh agricultor!
Suena perfectamente. A mí me gustaría que al menos hubiese tres campos madre en Rioja Alavesa. Hay que contarlo para hacer más grupo, y más colectividad. Hay mucha gente con ganas en Rioja Alavesa y hay que seguir animando. Con apuestas que no son exageradamente caras y que, además, son profundas y muy divertidas.
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Me alegro que esté viejo proyecto de Carlos se haya hecho realidad por su tenacidad.
Sus declaraciones me llevan a una reflexión en forma de pregunta: ¿hay otra profesión en la que se esté hablando constantemente y a la vez tanto de sus abuelos como de sus hijos y nietos, como lo hacen los viticultores alaveses?
Muchas gracias, Miguel. Se ve y se siente cómo pasa el testigo de la vida de unos a otros, la transmisión de conocimiento y de amor a la tierra -de raíces profundas-, en la que tus maestros y maestras te legaron sus valores, sus campos, sus canciones, su sabia manera de ser agricultores. Son más que «explotaciones agrícolas y bodegas familiares». Son patrimonio cercano, bibliotecas andantes. Forman parte del Paisaje Cultural, de la Geografía Humana que te abraza, te rodea y te enseña. Te enseñan el oficio del campo, la bodega y la vida. ¡Menuda herencia! No sería posible amar a la tierra sin amar a los tuyos, que son una caricia plantada en cada surco. Salud y Saludos.
Una vez más gracias Julio por tu reportaje y sobre todo por abrir las ventanas de Rioja Alavesa.
Muchas gracias a ti, Carlos. Y a tantos y a tantas que mantenéis abiertas las puertas de vuestras haciendas, y vuestra alma. Saludos!!
Que ilusión poder compartir el cariño por los viejos viñedos. Te tengo que enseñar mi Moraleja, Las Callejas y La Media Legua vieja, la otra Media Legua solo tiene 60 años.
Muchas gracias, Victoria. Se siente tu entusiasmo. Tu profundo afecto por la tierra y la gente. Saludos cordiales.
Con la gente que va pasando y dejando su huella por este Blog, Rioja Alavesa se merece lo que tiene. Y mucho más aún.
Eskerrik asko!
Eskerrik asko, Kepa. Saludos!!