.- ¿Cómo vender tu vino al mundo, en la era de la globalización, sin perderte por el camino?
Con Nortasuna: lo que nos hace ser lo que somos.

JOSE ANGEL entre sus cepas, algunas de ellas crecen en pendientes con un 36% de desnivel.
El bodeguero Jose Angel Carrero ha reunido 26 hectáreas de viñas -de la variedad Hondarrabi Zuri en su mayoría- en una loma de Bizkaia que mira al Cantábrico y a la Reserva de la Biosfera de Urdabai. Es una montaña de cepas de txakoli, 120.000 botellas que se beben fundamentalmente (90%) en Bizkaia.
“Quiero defender todo lo nuestro del Txakoli a muerte”.
Es una manera apasionada de hablar. Pero si solo hablara, el gernikarra Jose Angel Carrero Arketa no habría cambiado la faz de esta montaña, ni plantado 26 hectáreas de viñedo, ni elaborado como bodeguero un txakoli que 23 años después llena 120.000 botellas de la D.O. Txakoli de Bizkaia – Bizkaiko Txakolina.

LA VILLA DE GERNIKA, Urdaibai, Montañas, Cepas, Mar… es la panorámica desde su bodega.
Hay que ver la cara de satisfacción de Jose Angel cuando abre una botella de su txakoli para compartirlo con otro. Primero la prueba él. Una vez en mi copa, huelo su aroma, observo su color, lo cato, lo bebo y muevo la cabeza con satisfacción. “Estás bebiendo experiencia y vivencia -me dice con orgullo-. Aún tiene carbónico y conserva muy bien la acidez”.
Así comenzamos la entrevista, con una botella de txakoli Berroja de 2008, que cumple 10 años de edad, del que le quedan apenas 30 botellas.
“Tú no has probado algo así en tu vida”, me dice con rotundidad.

LA ENTREVISTA comienza con el descorche de un txakoli que tiene DIEZ años.
.- Esta aventura para que otros beban vinos “que no han probado en su vida” comienza en 1995.
Haces bien llamándola aventura, porque en los inicios fue una aventura, por no decir un juego. Se trataba de plantar setecientas parras para casa. Yo tenía once hectáreas de terreno, ciento y pico mil metros cuadrados. Y la cosa empezó poco a poco.
.- Tú eres natural de Gernika.
Así es. De ama bermeana y aita gernikes. Este terreno lo compramos mi mujer y yo. Soy de Gernika, pero en Gernika he vivido poco. Primero estuve interno en un colegio de Bilbao, luego hice ingenieros en Bilbao. Después me marché a Madrid. Luego me casé y me fui a vivir a Bermeo, donde mi mujer compró una farmacia. De allí nos escapábamos los fines de semana para venir aquí. Y ahora nos hemos instalado aquí, junto a las parras.

DESPUÉS de pasear bajo un bosque de pinos, aparece la bodega con sus cepas rodeándola.
Estamos sobre la loma de una montaña sembrada de cepas ¡con un 32% de desnivel! La mayoría de las viñas son Hondarrabi Zuri, la variedad de uva con la que se elabora en Euskadi el txakoli. Esta loma se llama Berroja, como la bodega de Jose Angel. Está en terrenos bizkainos de Muxica, en una desviación de la carretera de Zugastieta que va al Balcón de Bizkaia.
“Es un paisaje de montaña impresionante, una viticultura de montaña para quitar el hipo. Todos los norteamericanos que vienen a la bodega se quedan impresionados. Llegan aquí y de repente se encuentran con este paraíso. “Very well, usted vive en un paraíso. Very well”, me dicen”.
Cuando vienen los enoturistas, o los clientes, ven, como yo he visto, una estrecha carretera por la que he llegado a la bodega, entre un bosque de pinos, seguro que se preguntan ”¿pero a dónde narices vamos?”.

EL BODEGUERO de Txakoli, Jose Angel Carrero Arketa, presenta sus cepas.
Qué difícil trabajar estas viñas, especialmente con maquinaria. Y a la vez cuánta hermosura. Alguien puede sentirse aquí en el centro del universo. Un universo desde el que se ve la mar, la desembocadura de la Ría, el Urdabai. Un mundo rodeado de montañas. Un lugar para ver y no ser vistos.
“Cuando subo al Pagasarri –desde Bilbao- yo quiero ver desde la lejanía mi bodega, y no la encuentro. No se ve porque dentro del paisaje está totalmente escondida. Pero cuando yo miro desde aquí al Pagasarri veo al guarda andando con el coche. Le llamo por teléfono y le digo “Rafa, qué andas tú a estas horas con el coche”. “¿Cómo lo sabes?”. “Estoy viendo una luz en el Paga y tienes que ser tú, jodido”.
Jose Angel Carrero habla a través de otras historias, con fábulas, de la vaca y la rana, con el Ora et Labora, el “nortasuna” que nos hace únicos, habla de raíces, de identidad vasca. Habla a la vez que descorcha y sirve buen txakoli con queso y bonito del norte. En su quehacer se unen lo antiguo y lo nuevo. “Utilizo la tecnología –dice- para sacar lo mejor del txakoli, pero con sumo respeto a los orígenes”.
En la conversación, tan personal, nos trae al Blog el aire de una época. La de aquellos caseríos bizkainos de hace 50 años. Donde el txakolí que se hacía era para la casa. Y va más allá, al siglo XIX, cuando los fines de semana se juntaban los vizcaínos en los “Chacolíes” de entonces.

ESCENAS de una bodega de Pamplona de principios del XX (del pintor navarro Javier Ciga).
Aún se escucha en el aire una vieja canción: “Los bilbainitos / en el verano / chacolí gorri / suelen beber; / bajo la parra / merluza frita / macallao salsa / suelen comer”…
En invierno, en primavera, en verano llueve sobre Bizkaia. Y hace sol y cielo azul. Y llueve. Son muchos los cielos plomizos que alumbran el verde de Bizkaia. Seguramente tenemos txakoli porque tenemos este tiempo, porque hay nubes, porque hace sol y llueve. El txakoli es diferente, es especial, es exclusivo, y tiene su justa acidez.
“Ora et Labora”, es una de las frases de este bodeguero que vierte su txakoli en la copa cual si de una liturgia se tratara. Como para no laborar en esta montaña de viñas donde no es fácil trabajar, con una inverosímil pendiente del 32 %. Veo el tractor y al viticultor Iker, el jefe de campo de la bodega, trabajando con pericia y profesionalidad. Qué paraje, qué lugar… ¡Very Well!

DESDE la balconada de la bodega en un día de cielo plomizo…
.- ¿Qué edad tenías en 1995, cuando empezó tu aventura bodeguera?
Tenía 42 años y tres hijos. Ahora tengo 64 años. Me lié en una aventura… Bueno, me liaron. Hoy estamos viviendo junto a la bodega, en el caserío Aguirrebeko, que hemos utilizado la toponimia local para llamarle así.
Yo soy ingeniero de montes. Y llevo en el Ayuntamiento de Bilbao 37 años trabajando como funcionario en parques forestales, en las zonas recreativas de los montes de Bilbao… es el trabajo más bonito que puede haber.
.- 1995 es como decir ‘antes de ayer’.
Sí, pero en aquella época el txakoli no era lo que es hoy. Estaba el txakoli de Zalla, el de Getaria, Bakio… y poco más.

EN los ‘Chacolíes» del s. XIX. A los naturales de Bilbao se les llamaba chimbos y chacolineros.
.- En el año 1995 ¿qué sabías tú del txakoli?
Que me gustaba muchísimo. Yo he sido siempre un hombre de beber vino de Rioja Alavesa. Me he criado con el vino Jaun de Alzate, hasta que descubrí que tenía que abrirlo media hora o tres cuartos de hora antes. En Bermeo había un señor, Txomin, que traía vino de Lapuebla de Labarca. Recuerdo que aquel vino estaba bueno en el postre y no sabía por qué.
.- Había que abrirlo media hora antes de empezar a beberlo, claro.
Exacto. De niño trabajé en la huerta con mis abuelos. Mi abuela tenía ancestros riojanos, de la zona de Alfaro o por ahí. En mis veranos yo bajaba a Logroño.
.- Y un día te lanzaste a la aventura
Jesús -el de Maipu, una institución en comida- me ayudó a gestionar el tema del distribuidor, la enología la empezamos con Jon Aguirre… Así arrancamos.
.-¿Cómo contaste aquella idea primigenia?
“Quiero hacer una cosa distinta a la que hay en el mercado. Y tiene que ser como Dios manda y no tiene que estar dentro de la línea de lo que se hace o se deja de hacer. Tiene que ser original”. Eso lo he tenido muy claro: el vino es zumo de uva fermentada. Si la uva es buena, el vino siempre es bueno.

EL NOMBRE de la bodega en una caseta antigua, con sabor añejo.
.- ¿Recuerdas la primera vez que probaste un txakoli?
Yo era muy niño. Aquí en Gernika siempre empezamos a beber siendo niños… tendría once años. Eso era muy típico. Txakoli Arrien… pero vete a saber; luego ibas a Santimamiñe y allí tenían otro txakoli. El txakoli era de autoconsumo, para la casa. Lo hacían los caseros. Te acostumbras y te encanta. Es como comer alubias.
.- Y entre aquel txakoli y éste tuyo
Ohhhh, no hay punto de comparación. Son mundos diferentes, pero es normal.
.- Solo han pasado cincuenta años
Pero el volumen de ciencia y de tecnología que hay hoy es total. Eso ha pasado en Rioja Alavesa también, y en el mundo del vino en general. No sólo ha evolucionado el txakoli, eh?

EN este carro plantado cerca del caserío palpita el antiguo ruido de una carreta.
.- Yo creo que el txakoli ha evolucionado más, Jose Angel.
Expliquemos lo que es la evolución “más”. Sencillamente a una forma de hacer vino tradicional se han aplicado las tecnologías con el retraso correspondiente de la elaboración del vino. Cuando hacías vino para casa no te preocupabas de hacer un vino competitivo, o un vino de venta.
.-En algunas bodegas ese vino para casa está siendo su mejor vino. Lo tenían solo para casa hasta que llegó alguien y hoy es su vino más caro.
Aquí el cerdo que era para casa comía cosas diferentes. Al pollo de casa se le daba salvado, o un maíz que se lo metíamos por la boca. La txala que se iba a comer en casa para carne tenía otro cuidado. En el mundo rural vasco cuando se hacía para casa se hacía con un criterio, cuando se hacía para vender era otro criterio más comercial.
.- ¿Se mantiene todo eso?
Bueno, algunos lo mantienen, pero se ha perdido. Lo estamos perdiendo. Y es una pena.
.- En Bizkaia se producen dos millones de botellas de txakoli
Eso es muy poco… Y casi nos lo bebemos aquí todo.

A PRINCIPIOS de julio de 2017, uvas Hondarrabi Zuri con las que ya se ha elaborado txakoli.
.- ¿Por qué gusta tanto el txakoli a japoneses y estadounidenses?
Ah amigo, porque los japoneses y los norteamericanos son muy listos. En 2010 les vendí botellas como esta que estamos bebiendo nosotros a 35 euros la botella porque con la carne cruda de pescado la acidez de este vino es espectacular. Limpia la boca y le vuelves a coger gusto al sushi.
Con los norteamericanos sucede lo mismo. O con la famosa salsa vizcaína de caracoles… aquí siempre ha habido “Riojitis tinto”, hasta que hacen la prueba y ven que para según qué comidas va mejor con un txakoli, no con un txakoli cualquiera eh!, sino con uno que tenga estructura.
.- ¿Qué habéis aprendido de Rioja Alavesa y al revés?
Del mundo del txakoli poco se puede aprender porque es un mundo joven, mientras Rioja Alavesa es un mundo antiguo. Lo que no hay que hacer es perder la personalidad. Ni ellos ni nosotros. Competir por ser más grande no es bueno.
Hay que competir para ser mejores.
Al txakoli también le pasa, eh! Estamos intentando ser el más grande, el más conocido, el más famoso y somos muy poca cosa. Oye, que apenas tenemos 500 hectáreas, y qué es eso en el mundo del vino. Cualquier finca de Sudáfrica es más grande, llegando a tener 1500 hectáreas. ¿Pero dónde vamos? Que no, que cada uno ha de estar en su sitio.

JOSE Angel Carrero dentro de la matriz de su bodega.
.- ¿Para qué es el vino?
Para darle gusto al cuerpo cuando el vino es un producto de verdad, sin trampa ni cartón. Son vinos que si salen de donde realmente dicen que salen, es que son unos vinos enormes. Vinos que te los da la tierra.
.- Anuncias una crítica en lo que dices
Sí, que el mundo del vino está envilecido… Si no queremos formar parte de esa mafia, no hay que vender el alma al diablo. Si tú haces un vino como Dios manda, no necesitas nada más.
.- ¿Y el marketing?
Yo creo que hacemos un marketing para vender y no para posicionar los vinos.
.- ¿De qué se trata?
De defender las características de nuestro txakoli: La acidez, el amargor, la Hondarrabi Zuri, nuestro suelo, nuestro clima y defender todo eso a muerte. Y el que utilice esa uva y saque esa uva no va a tener miedo a sacar mucho o poco, porque lo que saque lo va a bien vender.

VENTANAS en el exterior de la bodega, donde se reflejan cepas y el paisaje del txakoli.
.- ¿Qué te emociona de todo esto que has puesto en marcha?
La ilusión. Que yo tengo mucha ilusión. Si lo haces bien, además, estás trabajando los conceptos básicos de biodiversidad, de sostenibilidad, de paisaje, de entorno, de naturaleza. Mi primer lema fue “Un privilegio para los sentidos”. Ahora mi lema es “Txakoli, naturaleza y paisaje”.
.- Apenas nos conocemos, pero veo en tu mirada lo que todo esto significa para ti.
Esto me enamora, me embriaga. De otra manera no viviría aquí. Yo tengo una casa en Bilbao y otra en Baquio. Podría estar mirando al mar o en Bilbao, pero mi predilecta es esta, que aquí tengo a los perros sueltos. ¡Qué lugar, qué libertad!

ESTA variedad, la Riesling, ocupa su lugar entre las Hondarribi Zuri, en la loma de Berroja.
.- Tú has sido el “arquitecto” de todo este paisaje… Te cargaste los pinares y has transformado todo esto en 26 hectáreas de viñedo y una hermosa bodega.
La mayor parte de las uvas son Hondarrabi Zuri, pero luego tengo la Risling, que me la trae un vivero francés de Iparralde.
De las 26 hectáreas de viñedo, la mayor parte de la uva es Hondarribi, y casi tres hectáreas son de Riesling. Esto es fundamental para mi vino porque la Riesling en su evolución acompaña muy bien a la Hondarrabi. Cuando la acompaña más de un año, la Riesling suelta toda su expresividad, con un cuerpo espectacular.
Este vino que estamos bebiendo es un 80% Hondarribi y un 20 de Riesling (que no todas las botellas son así). El Berroja es nuetro vino Premium.

TRES txakolis diferentes en el lugar donde tienen sus raíces.
Tres son los vinos de Jose Angel. El Berroja que estamos bebiendo (tan sólo hacen 8000 botellas), el Aguirrebeko, que es el más productivo. Y el tercero es el Berroia, el vino de los pingos, el que viene “de los culos de los tanques”, que él dice, “porque cuando mezclas un vino bueno y un vino malo, el bueno se jode y el malo no mejora”.
“El Berroia es un vino para txikitear con el concepto nuestro del txikiteo –dice- pero tanto el Aguirrebeko como el Berroja son vinos gastronómicos cien por cien, vinos para comer”.
Txakoli para sentarte como estamos haciendo ahora, con unos tacos de queso y atún, y bueno, bueno, bueno, ya la has liado, te bebes una botella sin darte cuenta, como estamos haciendo ahora, mientras vamos hablando, te la bebes sin querer.
.- ¿Llegar al nivel que tienes hoy era un sueño hace 23 años?
Ni me lo planteé. Entonces era salir y venga para adelante, como decía mi abuelo Patxi, un marinero de Bermeo: “Cuando hay temporal proa y a toda máquina, es la única forma de salir”. Su padre, mi bisabuelo, murió en la famosa galerna del 14.
Mi abuelo Patxi fue a la mar con 11 años, que había que quitar el hambre y no había más remedio. Con 11 años y ya como fogonero de un pesquero. “¡Temporal Patroia!, ipini proa, eta venga, eh! Ya me encargo de echar carbón, pero tú proa, proa, eta aurrera!”

El bodeguero junto a sus cajas del Aguirrebeko, su txakoli más productivo.
.- ¿Dónde van las 120.000 botellas de tu txakoli?
Básicamente se quedan en Euskadi, la mayoría en Bizkaia (un 90%), y entre el 6 y 8% van al extranjero, EE.UU, y ahora andamos con Canadá. En el 2005 empezamos con EE.UU, porque un hijo mío hizo el master de viticultura y enología, y contactó con otro joven que se iba a dedicar a la exportación de vinos españoles a EE.UU. A partir de ahí empezamos, les gustó el vino, y poco a poco ahí seguimos.
.- ¿Por dónde te gustaría llevar este mundo vuestro en la era de la globalización?
Si no somos tontos, tenemos buen camino. Si somos tontos y ambiciosos, iremos por mal camino. Tenemos que defender nuestra identidad y no bajarse el pantalón nunca. Es el concepto euskaldun, el ser tú, tu tierra. Eso lo tienes que sentir. Si no lo sientes, malo. Cuando metes el marketing, eso es ya vender al mejor postor por lo que sea. “¿Y por qué?”, “No sé, por vender”. No me gusta.

SE suele mirar al paisaje… pero hay veces que es el Paisaje quien te mira a ti.
.- ¿Entonces… tú no has entrado por esa puerta del “marketing”?
Yo quiero hacer de las debilidades, fortalezas. En un mundo global donde todo se cobra y todo se paga. Y cuanto más tengas más vas a poder estar. Para mí malo, porque los valores se pierden. Los valores de “nortasuna”, los valores tuyos, la personalidad, y como hizo el estudiante de Salamanca, vendes el alma al diablo, que no estudias pero pactas con el Diablo para que te aprueben.
.- ¿Y cómo lo haces de otra manera?
Buscando alianzas, y sin prisa. Caminando suave / suave te van descubriendo los que te quieren descubrir. Porque la gente que va buscando cosas específicas, las encuentra. Si te presentas como rey del Mambo, duras lo que duras. Eso ha pasado mucho en el mundo del vino. Gente que hacía unos albariños maravillosos, y que ahora sus vinos no valen para nada, aunque vendan albariño a medio mundo.

VITICULTURA DE MONTAÑA con su hermosa estampa.
.- ¿Qué tipo de bodeguero eres tú?
Yo soy más de los del “Ora et Labora”. Rezar para tener el alma limpia, libre, y trabajar para sostener tu cuerpo. Es lo que hacía el cartujo, el monje, y esto ya no existe, o quedaremos dos o tres. Están y no dicen que están, y quien quiera buscarles les encuentra.
.- ¿Qué proyectos tienes?
Hay que vivir con proyectos de futuro, porque si no te perderías. La internacionalización es un tema importante, porque estamos trabajando sin parar para llegar a Inglaterra, al Benelux, para entrar más fuertes en Japón, o en Alemania. No dejamos de buscar nuevas posibilidades.
.- ¿Qué te dicen los norteamericanos que vienen aquí a visitarte?
Flipan. Ellos y todos los demás. Ayer tuve en la Bodega a ocho jóvenes de Bélgica. Les hicimos una cata vertical de 3 txakolis viejos, el del 2015, el 2014 y el 2013, y les gustó más el 14. Los norteamericanos hacen excursiones periódicas de lunes, miércoles y viernes. Empiezan en Lisboa y terminan en Barcelona. Vienen de Estados Unidos. Aquí comen a base de pintxos. Catan dos txakolis:
“Very well, very well, qué suerte tienes”, me dicen. “¿Y trabajar?” -les digo-. Porque la verdad sea dicha: trabajo como un cabrón.

POR ALLÍ va el tractor con Iker dentro, un maestro entre las pendientes de cepas.
.- Esto es hermoso, pero ya conoces lo que hay en Rioja Alavesa entre la Sierra y el Ebro!
A ver si Rioja Alavesa no se masifica con el turismo. Hay que gestionar muy bien, porque si no fastidiamos el Paraíso. Es la fábula de la vaca y la rana. Somos pequeñas ranas, las grandes vacas están en otro lado, aunque bebamos de la misma charca, que es la comunidad que bebe vino. Hay que seleccionar quiénes son nuestros clientes y cómo nos acercamos a ellos y cómo les gestionamos.
.- ¿Sois competidores Rioja Alavesa y los distintos txakolis de Euskadi?
Nooo. Somos complementarios. En el mundo del vino… te voy a poner un ejemplo. En un país de buscadores de pepitas de oro, los diamantes son piedras. El que está buscando pepitas de oro en un río esta sólo a lo dorado, y cuando le aparece un diamante, que en origen es una piedra fea, lo deshecha. En el mundo del vino, Rioja Alavesa es una pepita de oro grande, tiene nombre, tiene fama, tiene imagen…

LA HONDARRABI, madre del txakoli.
.- ¿De dónde dices tú que viene la palabra Txakoli, porque he escuchado historias varias?
Mira, eso sí que fue un gran acierto. Porque Vino en euskera es Ardoa. Y de repente salimos con el Txakoli descolocando a todo el mundo, y para diferenciarnos. Ahora aquí en el mundo del vino está el vino blanco, vino tinto y txakoli.
Txakoli viene de “chacón”, que luego se euskalduniza, el sitio donde se machaca la uva, donde se pisa. Allí se elaboraba la uva, se hacía el vino, se comía y se bebía. Esos son los famosos txakolis de Bilbao donde se iba también a cantar, a jugar a la rana, a los bolos, a txingas, todo muy de caserío.
.- Los actores hablan del “veneno del teatro”, que ya se les ha metido dentro el oficio. Y tú estás “con el veneno” del mundo del vino

«QUIEN no tenga pasión, es un comerciante vulgar, por muy buen vino que haga».
Si no tienes pasión no haces la vida. Y para hacer vino hay que tener pasión, si no cómo aguantas una granizada. ¿Sabes el esfuerzo y el trabajo que es hacer vino? El que no tenga pasión es un comerciante vulgar, por muy buen vino que haga. La única verdad que dicen los curas, a mi entender, es cuando dicen “te ofrecemos Señor este vino, fruto del sudor y del trabajo del hombre”. Y hasta que no lo vives no lo sabes.
.- En este vino que acabas de abrir se nota más la acidez, porque es más joven, claro.
Si algún día le quitan la acidez al txakoli, yo me salgo de la Denominación. Sin acidez el txakoli se convierte en un vino vulgar y corriente. Estos son vinazos. El 2008 es de boina, eh! Probar un txakoli de 2008 y que esté bueno (normalmente de tres botellas, dos están mal), por eso estoy preocupado al abrirlo. Son vinos que cuando empezamos a hacerlos tampoco sabíamos dónde íbamos a llegar.
.- Es uno de tus retos, por supuesto.
Lo es. Llevar a cabo la crianza del txakoli sin tocar madera. Darle al txakoli proyección de futuro. Yo ya he hecho los test, y sé que funciona … Lo que no hay es un mercado dispuesto a pagar 18 o 20 euros por el txakoli. A nivel de bares aquí tengo una bronca tremenda con los taberneros. Si tú vas con seis y otro cinco, cogen el de cinco y lo venden al precio de seis. ¿Qué pasa aquí? Si este va con seis será porque lo vale, o qué.

CIELO Y TIERRA. Qué buena pareja hacen para sacar adelante la Agricultura.
.- ¿Por qué no quieres utilizar barricas en la crianza del txakoli?
Porque la madera es para domar un vino salvaje. Necesitamos vinos únicos. Es biodiversidad. Es el Ora et Labora, eso tenemos que hacer con el vino. Rezar para tu ánima
.- ¿La gente está dispuesta a pagar más dinero por un buen txakoli?
Ya te digo yo que sí. Por los txakolis de 2010 el japonés pago 32 euros. No dijo ni mú. A medida que los probaba, cada vez le gustaban más los más viejos. Ese japonés sí que sabía. No ha sido el único, pero ha puesto en contraste válido mi opinión. No estoy equivocado. Eso me da pie a pensar en el huevo, en las tinajas…
.- ¿Cuánto de innovador hay en ti?
Creo que necesitamos la innovación. En este mundo globalizado no es cuánto sepas, sino cuánta capacidad tienes de saber. Echo de menos la capacidad de romper, de innovar, que es lo que el mundo global hace para sobrevivir. Una especie de ‘rompe y rasga y volver a empezar’. Esa capacidad de conservar todo te lastra, a veces. Ojo: cuando es raíz y está bien conectada es un flujo positivo de conocimiento.
.- Cómo no admirar, Jose Angel que de un monte de pinos hayas parido todo esto.
Esta colina se llama Berroja. Da nombre a mi mejor txakoli. Esta cara tiene luz todo el día. Aquí llueve, hace frío cuando toca, tenemos muchos días nublados. Pero fuimos capaces de ver viñas y txakoli. Ay amigo, si tienes debilidad busca las fortalezas de esa debilidad, que eso es vivir.
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Esta variedad de uva, es muy parecida a una que también se cultiva aquí, se llama Montepila. Es una uva redonda, dorada y llena de jugo, en un racimo apretado, casi no tienen espacio para respirar entre ellas y un zumo menos dulce que la Pedro Ximenez. Al menos en la imagen las he visto similares, aunque debido a la gran diferencia de climatología, no serán la misma especie. Un abrazo desde Montilla, Ciudad del vino en Andalucía.
Muchas gracias por tu comentario, Sole Raya. Son variedades distintas sin duda. Es hermoso lo que dices del racimo apretado, pero según aseguran los expertos las uvas con las que se elabora el txakoli son Hondarrabi zuri, y Hondarrabi zuri zerratie. Una uva de Euskalherria, aunque no hay mucha información. Las Hondarrabi Zuri no están certificadas ni acreditadas, no se encuentra en los viveros. Un abrazo desde Euskadi. Pero seguro que son hermanas, como el Norte y el Sur. Salud!
En la variedad está la riqueza (el gusto) asegura el refrán. Se estima que el contraste, o al menos la diversidad, suele agradar. A mí me encanta. Que tengamos el paraíso Rioja Alavesa, y tres Denominaciones de Origen de Txakoli. La entrevista muestra una manera de ser, el bodeguero vizcaíno habla de Nortasuna, lo que es nuestro. Me gusta ese sentido comunitario, de origen, de raíz, y a la vez esa variedad, en los vinos, en las tierras, y en la manera de concebir lo que cada cual considere ese «lo que es nuestro».
Es una entrevista con mucha miga. Un reportaje diría, que nos lleva a otros campos de reflexión.
Muchas gracias, Arene. Tu manera de mirar y de leer nos enriquecen. Saludos cordiales